Skip Beat no me pertenece.

"What if..." La fama la ha sumergido en un mundo de soledad en la que esta completamente sola, vive de las apariencias, con un novio de mentiras y lo único que quiso en la vida fue una mamá pero nunca la tuvo. Hasta que él entra en su vida. (Ren & Kyoko & OC) ¿Cuanto podrá resistir su amor?

PREGUNTA:¿Quién creen que es ese "él" del que habla el summary? ¿Zero o Kuon?

Zero... A pesar de su "PSEUDO-RELACIÓN" del pasado, él volvió a ella de la manera menos esperada. Kyoko siempre tubo falsas relaciones y para ella hasta Kuon fue una gran decepción en su vida, ya que él le falló aunque por causas lejanas a ellos, pero con solo saber lo sucedido ella piensa que Kuon no luchó por ella y al no decirle, Hizuri Kuon se volvió su desilusión más grande.

Con Zero, siempre supo como eran las cosas desde el principio, a pesar de que él tuvo una relación con Saena (que resulta ser en realidad hermana de kyoko y no su madre). Cuando Zero regresa a su vida, Kyoko ya se libró del control de Saena y todo su pasado pasa a ser una mentira, hasta su romance con Kuon. Ella acepta que este se acerque a su hija, sabe lo que es crecer desconociendo su origen y no quiere eso para ella.

Otro factor para confirmar que hablo de Zero es que, Giada es más o fue más su madre en unos pocos años de convivencia que la propia Saena en 21 años de desprecios y ambiciones desmedidas.

Si alguien pensó en Zero, ¡Felicitaciones! XD

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El precio de la fama.

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Kyoko se despertó poco a poco, sentía sus ojos pesados, un terrible dolo de cabeza, se sentía mareada y levantándose, corrió hasta el baño más cercano para devolver todo el contenido que había en su estómago.

Sentía su cuerpo contraerse por ese horrible espasmo, sentía sus lágrimas derramarse poco a poco, tiró la cadena del baño y se acercó a lavarse los dientes, lo hizo de forma rápida, echando agua en su rostro, se secó y se detuvo a mirar su rostro en el espejo, estaba pálida. Sus piernas temblaban.

Zero...—Murmuró, llorando de nuevo. No tenía fuerzas, no sin él. No tenía fuerzas, ni ganas de seguir, sentía que le habían arrancado la vida.

Pensó en su esposo y en sus hijas, Setsu y Ushio le necesitaban pero ella no podía vivir sin su amor. Golpeó el espejo con la piedra del anillo que él le había regalado, rompiéndolo. Los trozos del espejo cayeron y sus ojos con lágrimas distorsionaban su reflejo.

Tomó un pedazo de espejo, apretándolo y haciéndose daño en su mano, mirando unas cicatrices en una de sus muñecas quiso cortarse pero una voz en su cabeza le detuvo, "No, no lo hagas"... Sonrió entre lágrimas, seguía escuchando su voz aun después de que Saena le había matado. Escuchaba casi lo mismo que él le dijo cuando le conoció, cuando despertó en la cama de un hospital, él recién estaba estudiando su carrera y ella quedó deslumbrada con él. Había sido su ángel en medio de la tempestad, le admiraba por ser como era. Le admiraba por ser tan fuerte y estúpidamente se sintió tan feliz al saber que iniciaría una relación con su "madre", pensando que por fin tendría una buena madre dedicada, no fue así.

Soltó el trozo de espejo y al caer al suelo volvió a romperse... La sangre de la herida de su mano caía pero no le importaba, ni siquiera ese dolor en su mano... Lo único que le importaba eran sus hijas y ese horrible dolor que tenía tan arraigado en el pecho. Sentía que perdía el aliento y que se volvía peor.

Tomó una toalla y se envolvió la mano, saliendo del cuarto de baño volvió a sentarse en su posición.

¡Mamá!—Chilló Setsuka—¡Qué te hiciste!

Corrió a ver su mano y volvió a salir en busca de uno de los tantos botiquín de primeros auxilios que tenían en la casa. Sin decir nada, se sentó a la par de su madre y comenzó a limpiarle la herida.

Kyoko miraba a su hija, Setsuka desinfectaba su herida en silencio.

Es poco pondré una venda... No fuerces mucho la mano.—Kyoko asintió.

¿Y Ushio?—Setsu le dedicó una triste mirada.

Esta con Draco.—Le dijo despacio.—Madre, yo hice algo malo... No se cómo decírtelo.

Puedes decirme lo que sea, hija...—Le prometió.

Maté a ese hombre que nos secuestro a Setsu y a mi... Le disparé con el arma de papá...—Decía sin emoción alguna. Kyoko gimió de impresión, sus ojos se abrieron más mirando a su hija... Vio esos ojos sin brillos, un profundo verde pero sin emoción alguna...—Y sabes qué... No me arrepiento.

Kyoko miró a su hija, era apenas una niña y ya se mostraba tan fría, vacía, carente de emociones y al parecer, con un gran desprecio por todo aquello que despreciaba. Escuchó pasos y encontraron a los Hizuri preocupados bajando del cuarto de arriba.

¿Qué sucede?—Kyoko se levantó sintiendo un pequeño dolor en la mano.

Ushio, ella esta nerviosa... Se durmió y al poco tiempo despertó alterada...—Le informó Draco.

Setsu se levantó rápidamente y corrió escaleras arriba, su hermana se encontraba tirando todo lo que tenía en su habitación, el espejo roto, los cristales de los enormes ventanales en el piso. Su ropa tirada en el piso, la ropa de cama de igual modo...

¿Qué sucede?—Setsu y su madre se acercaron a Ushio quien apretaba sus uñas contra su piel, negándose a responder.

No nos ha querido responder.—Setsu les miró molesta.

No los quiero aquí, a fuera... Mi madre y yo necesitamos hablar con Ushio...—Le dijo más molesta.—Draco, tu quédate por favor.

Esperando a que les dejaran solos, Setsu cerró la puerta mirando a su hermana que lloraba desconsolada.

Cariño, ¿Qué sucede?—Le preguntaba cariñosamente Kyoko.

Por más que intentaron hablar con ella, no dijo nada, ni siquiera a Setsu... Tampoco a Draco y a nadie más... No habló y se quedó allí, llorando y abrazándose a la única familia que le quedaba, su madre y hermana.

Los preparativos para el funeral los quisieron hacer ellas mismas, las tres se encargaron de ello, escoltadas por los hermanos Heel y otros custodios que permanecían de civil por algún posible problema.

Era la última voluntad de Zero ser sepultado siguiendo la religión de su madre y así lo hicieron... No queriendo que los hechos se cuelen a la prensa pero les fue imposible. Alguien había pasado toda la información y los reporteros no se hicieron esperar.

A pesar que tener miles de amigos, tanto de negocios como amigos que había hecho durante años, ellas se sentían solas, por más que no estaban ni dos minutos sin nueva compañía quienes lamentaban su perdida, también estaban empleados del hospital, de los hoteles y todo el personal que tenían bajo sus ordenes.

Dos días después a la mañana la tres mujeres de la familia Mouri se despedían para siempre del hombre al que más habían amada, de aquel que más las amó...

Setsu odió la luz del sol, odió que brillaba tanto, le parecía una burla.

Odió la luz de los flash de las cámara de fotos de los periodista, odió a la prensa tratando de hablar con ellos.

Pero lo que más había odiado era a su Pseudo-patético-intento-de-abuela, la muy zorra sonreía a la cámara saludándoles sin ningún dolor aparente... Y su sola presencia le generaba hastío. Le odiaba demasiado, tanto o más que a sus patéticos intentos de metiches.

El cementerio se fue quedando vacío, solo ellas y sus custodios, pero a la distancia seguían las cámaras y todo el entrometido mundo metiendo su nariz en lo que no les incumbe y así echando más sal a sus abiertas heridas.

El silencio reinaba entre ellas, Setsu había mantenido sus lágrimas para ella misma, no lloraría en público, no les daría el gusto a nadie de verle destruida, se dedico a abrazar a su madre y hermana, ellas lo necesitaban más.

Los días pasaban y así podían decir algunos crédulos que el dolor de los ricos duraba menos, ya que poseían el dinero que ellos no.

Setsu miró con odio la revistas, odiaba que hablaran sin saber... Le odiabas a todos.

Una semana después se dieron cuenta de algo, Ushio no hablaba, no les decía nada, las tres apenas comían pero Ushio parecía estar más "dañada", Setsu conocía a su hermana y se preocupaba por ella. Sabía que de entre las dos, ella era la que más ayuda necesitaba.

Setsu mantuvo un ojo en su hermana, pendiente de sus hábitos y de lo que ya no solía hacer, ambas dejaron de ir al colegio para educarse en casa o ese era el plan.

Ushio parecía más distante, de ella, de su madre, incluso de Draco...

S-Set...—Le llamó. Lo cual le parecía extraño, Ushio siempre le decía Setsu...

Ya voy...—Le siguió y le notó nerviosa e indecisa...

Ushio tomó un cuaderno y una fibra negra para escribir.

"Setsu, promete que no te vas a reír. Tengo algo que decirte."

Eso le resultó curioso, su hermana no hablaba...

Lo prometo, Ushio. Pero tú promete que si algo va mal le contaremos a mamá.—Decía la menor de las dos.

"Lo prometo"...

Ahora si, dime lo que sea que quieras decirme, Ushio...

Y-Y-Yo...—Tartamudeo y ante la chica mayo solo le pareció un horrible sonido que no pudo controlar y que le desesperaba.

¿Quieres decirme que no puedes hablar bien?—Le preguntó incrédula y preocupada,mientras que Ushio asentía.—¿Desde cuando?

"Desde lo que hizo ese hombre"...

Setsuka lo vio todo rojo, se sintió furiosa... Unas ansias asesinas le consumían poco a poco, caminaba de un lado a otro.

Ushio, no tienes de qué avergonzarte.—Demandó furiosa.—Lo volvería a matar si pudiera y...

Se quedó callada ante la incredulidad que pudo ver en los ojos de su hermana...

"¿Qué hiciste?"

Te quiso forzar. Golpeó a papá.—Dijo justificándose.—Vamos a hablar con madre, ahora mismo.

Le tomó de la mano arrastrándola y notando que Ushio llevaba con ella el cuaderno para escribir.

Setsu encontró a su madre sentada con la mirada perdida.

Madre, tenemos que hablar contigo.

¿Sucede algo malo?

"Si"

Ushio le mostró el cuaderno, lo que había escrito.

Madre, Ushio no puede hablar bien.—Kyoko le miró preocupada.—Tiene un tartamudeo al intentar decir cualquier palabra...

No se preocupen, niñas... Ushio pronto volverá a hablar bien...—Prometió y pensaba ayudar a su hija, cueste lo que le cueste.

Ushio parecía avergonzada, miraba a cualquier lado menos a su madre.

Señora, los Hizuri están de visita.—Le decía una de las empleadas de la casa.

Diles que pasen, por favor.—La mujer se retiró y Kyoko mió a sus hijas.—No deben preocuparse por nada, veré la mejor opción para que superes esto.

De repente, entraba a la casa Julie, Kuu y otra mujer que les acompañaba.

¿Cómo están queridas?—Les peguntaba con una brillante sonrisa—Quiero presentarles a mi amiga, Lic. el Psicología para adolescentes...

Ushio se sintió pequeña y con temor, mientras la mujer le miraba... Setsu sintió furia.

¿Qué significa esto, Julie?—Le preguntó Kyoko molesta.

Solo quiero que la doctora Tsufiko hable con mi nieta...—Afirmaba sonriente.

Con permiso, ya regreso.—Se disculpo Kyoko. Saliendo furiosa del lugar.

Setsu, ven te presento a...

No quiero saber quien es esa maldita zorra...—Le dijo entre diente lo suficientemente fuerte para hacerse escuchar.

Setsu, se que estas mal, pasando un mal momento. Puedes hablar conmigo, es mi trabajo escuchar a mis pacientes.—Le decía pretendiendo ser amable.

Es tu trabajo, pues no mi obligación hablar contigo de lo que me sucede.—Le dijo molesta.

Soy amiga de tu padre y...

Mi padre esta muerto...

Hablaba de Kuon. Somos muy cercanos y...—Eso fue la gota que derramo el vaso y su furia estallo.

Me importa una reverenda mierda a quien ese maldito cabrón de Hizuri Kuon se este tirando... Tampoco me interesa los títulos que posees y por lo que crees tener el derecho de venir como si fueses alguien importante para acercarte a mi... Entiende algo, mierdecilla... ¡No eres nadie! Hizuri Kuon solamente podría esta contigo porque no esta con mi madre, ama demasiado a mi madre pero debo admitir que sus gustos empeoran... Al menos Nataly parecía interesante, tu eres un intento de prostituta de lujo y espero que te cuides porque me encargaré de hacer añicos tu carrera solo por pretender que debías venir acompañando a la patética escusa de escoria que es Hizuri Juliena...—Le dijo furiosa.—Tengo una pistola en la caja fuerte, si quieres te la presto para que termines con tu patética vida.

Pero en la puerta estaba Kuon mirando la reacción de su hija algo incrédulo.

Kuon y yo tenemos una...

Un desastroso polvo que no complacería ni a un maldito niño puberto que se corre con solo tocarle la polla...—Le apesto maliciosa.—Dime licenciada, ¿A cuantas más necesita en su cama Hizuri Kuon aparte de ti? Eres nada, quieres comparte con mi madre, pues no.

No te permito que...

La que no te permite que intentes llenarle la cabeza de porquería soy yo...—Le dijo molesta.—Acabo de perder al hombre que más me amó durante toda mi vida, la persona que me quiso cuando no tenía ningún motivo para hacerlo... No quiero tu ayuda, no quiero que Juliena venga con su pose de Hippie y esa mierda de paz y amor intentando acercarse a mi, no lo van a lograr porque se que ella llamó a la policía y por eso Saena mató a mi padre... Y les odio, les odio... ¡Ojala la muerta fuera ella y no mi padre!

Cuando comenzó a gritar aparecieron los hermanos Heel preocupados.

Kuon, tu y yo vamos a hablar ahora mismo.—Dijo Kyoko mirando al hombre junto a la puerta que estaba impresionado. Kyoko miró a las otras personas.—Será mejor que se retiren.

¿Cual es tu nombre?—Le preguntó Setsu a la licenciada.

¿Por qué quieres saberlo?

Solo una estúpida responde una pregunta con otra. Contesta. ¡Ya!—Le demandó con autoridad haciendo que más de uno se sobresaltara.

Tsufiko Kaho...—Kyoko cerró los ojos lamentando aquello al ver que su hija tomaba su móvil y marcaba un número determinado.

Tío, estoy furiosa. No solo la prensa se metió en nuestras vidas usando nuestro dolor para vender más revistas... Una maldita psicóloga de pacotilla traída por los Hizuri intentó acercarse a mi sin tener ninguna clase de respeto y todo por favores sexuales a quien es mi padre biológico, Hizuri Kuon...—Dijo mirando como la psicóloga se ponía mortalmente pálida.—Su nombre es Tsufiko Kaho... ¿Harás que le retiren la licencia? Bien. Siempre es un gusto hablar contigo, tío.

¿Qué fue lo que hiciste?—Decía la mujer.

Deshacerme de otro estorbo.—Le dijo de modo frío.—Sal de mi casa, no se si quieres que lleve tu caso a los tribunales y veremos lo que sucede. Si tienes una relación con Kuon, si se lega a confirmas, te quedarás sin nada, y vas a ser lo que ya se que eres: ¡NADA! Ahora, fuera de mi casa, esto no es un jodido prostíbulo y no se que sigues haciendo aquí.

La mujer salió pálida de la casa, Julie le miró incrédula y Kuu no sabía que hacer, Setsu demostraba la furia de Kuon a cierta edad, pero ella tenía los contactos y recursos para hacer su voluntad.

Creo que eso no fue necesario...—Julie le dijo.

¡Sal de una jodida vez de mi casa!—Acercándose a Juliena la agarro fuerte del brazo y la arrastro dejándola afuera.—Vete, no quiero volver a verte. No eres bienvenida en esta casa, ya no.

Volvió molesta y se encontró con las miradas de todos puestas en ella.

Setsu, creo que no debiste tratar así a la licenciada ni a tu abuela, ellas solo querían ayudarte —Decía Kuu preocupado.

No pedí su ayuda. No la quiero y espero que les quede claro a todos... Odia a esa maldita mujer desde que la vi por primera vez...

Setsu pasó corriendo por el lado de Kuu para subir corriendo las escaleras, seguida de cerca por su hermana. Si, las cosas se complicaban cada vez más. La muerte de Zero había vuelto a Setsu mucho más volátil, no escuchaba a nadie como escuchaba a su padre, solo quizás a su madre. Setsu permanecía bajo su máscara de odio a todo ser que intentase ayudarle, no quería ayuda de esas personas, no las quería cerca de ella.

Kuon, creo que tu y yo debemos hablar de Setsu y de tu madre.—Decía Kyoko preocupada.—Acompáñame a mi despacho, por favor.

Kuon le siguió de cerca.

Setsu esta muy reacia a mi presencia y a la de mi familia...—Decía Kuon preocupada.

Setsu detesta a tu madre, Kuon.—Le dijo acomodansose en la silla.—Siempre lo ha hecho. Cada vez que está cerca ella reacciona mal.

¿Qué podemos hacer?

Nuestra hija esta pasando un mal momento, Kuon. Perdió un padre hace poco, tu madre siempre se supera, cuando creo que no puede ser tan... Estúpida...—Kuon le miró mal para después terminar dándole la razón—Se supera y hace algo que fastidie a Setsu.

Hablé muchas veces con mi madre sobre eso. Pero no entiende...

Trata de hacer que se mantenga lejos de ella, Kuon; de lo contrario, pienso imponer una demanda para alejarla de mi hija—Dijo sería.

Pero ella es también su abuela...

Pero no tiene derecho al venir e intentar ser una segunda Mogami Saena y arruinar la tranquilidad de mi hija, Kuon.—Le decía molesta para luego tranquilizarse.—Siento lo de la licenciada. Setsu se toma a mal todo lo que ella intenta hacer, ahora temo que no querrá hacerse tratar...

¿Por qué? ¿Qué tienen las niñas?—Kyoko negó.

Saena les destruyo, Kuon... Eso es todo lo que sucede y no solo a una, destruyo a mis dos hijas —Se tomó la cabeza entre sus manos y se permitió un momento de silencio.

¿Qué les sucede?—Kyoko lo medito y llegó a la conclusión de que él tenía derecho a saber lo sucedido.

Lo que sucedió es grave, Kuon... El cómplice de Saena intentó aprovecharse de Ushio y ahora tiene un problema del habla... Y Setsu mató a ese hombre...

Le dijo mirando a Kuon, como se ponía pálido.

Si, había muchas cosas de las que hablar... Muchas cosas que decir.

¿Qué? Pero...—Le dijo para volver a quedarse en silencio.

Setsu hasta el momento lo lleva muy bien pero temo que en cualquier momento se quiebre. Ella puede parecer muchas cosas pero no es lo que aparenta, quizás te sorprendas saber que detrás de toda esa personalidad que ha creada para si, solo se encuentra una niña temerosa de su alrededor.—Dijo suspirando—Teme perder lo que tiene y perder a Zero justo a esta edad tan complicada para ella es un golpe duro. No justifico lo reticente que es hacía ti y tu familia, jamás le enseñé a ser así. Se que no puedo hacer de ella una niña modelo. Esto con Zero era mucho más fácil, al menos con él Setsu podía contarle todo, a mi no me tiene tanta confianza como le tenía a él.

Pero te respeta.

Respeto y confianza son cosas muy distintas, puede que en ocasiones estén unidas, no en el caso de Setsuka.—Dijo Kyoko lamentándose.—Y Ushio es otro caso, mis hijas son tan parecidas y tan distintas que es asombroso. No quiero decir que Ushio sea más débil, ella es fuerte pero aún tiene muy arraigado en ella muchos valores que se formaron en su mente de una forma muy diferente al de su hermana. Setsu si se molesta te lo dice en tu cara y quizás sea capaz de tirarte por las escaleras para probar su punto de vista... Ushio por más que le tires por las escaleras, ella buscara una escusa para justificarte y te perdonaría.

En ambos casos llevan el sentido de lo correcto e incorrecto al extremo...—Kyoko asintió.—Mi madre seguirá insistiendo en acercarse a Setsu.

Tendrás que cuidar a tu madre de Setsuka, Kuon... Deberás hacerlo...—Le sonrió débilmente.—Debo cuidar de ambas, su futuro es incierto en muchos sentidos... Ushio tiene el apoyo de Draco pero Setsu, ella esta sola. También se que Saena destruyó a mis hijas tanto o más de lo que me destruyó a mi.

Él silencio les envolvió y decidieron quedarse así, Kuon sabía en ella tenía la razón en muchos puntos de aquella conversación. Setsu era un muro que él jamás podría acercarse sin salir dañado, la vida se complicaba cada vez más... Y el primer error de Hizuri Kuon fue creer ese rumor que dijo Saena, desde ese momento, toda su existencia se volvió un infierno y así perdió al único amor que tuvo, un amor verdadero pero no podía pedirle a Kyoko que le quisiera, que le de todo lo que en el pasado en un momento de estupidez había despreciado. Nada y nadie borraría el dolor de ambos durante su separación, ni siquiera recuperar aquel amor que por parte de ella ya parecía extinto... Nada le devolvería la pasión de sus brazos, no... Y tampoco podía comprar el cariño de su hija, no de una niña que había crecido con todo y que ciertas muestras de afecto a la pequeña le parecían despreciables.

Kuon volvió tarde a su casa, hace un par de años se había mudado y ya no tenía un pequeño apartamento, al llegar encontró a su madre llorando abrazada a su padre.

¡Esa niña me desprecia!—Chillaba—Yo... Yo solo quería acercarme a ella y simplemente... ¡Esto es culpa de Kyoko!

No lo es...—Le defendió, nunca le permitiría a nadie cuestionar los modos y forma de educar que tenía Kyoko para sus hijas, cuando bien sabía que la mujer siempre buscaba lo mejor...—No podemos hacer que Setsuka nos quiera, hace poco perdió a su padre y...

¡El padre de esa niña eres tú, Kuon!—Le gritó.

Madre, detente...—Le dijo molesto.

Julie, por favor... Creo que...

¡Nada de eso! Esa mujer siempre le llena la cabeza a la niña de cosas indebidas, no la educa correctamente como una madre debería hacer y...—Seguía parloteando nin percatarse de la fría mirada que le dirigía su hijo.

¿De verdad crees eso, madre? Por lo menos Kyoko a pesar de estar muy ocupada en distintos trabajos y compromisos aún mantiene a sus hijas protegidas, a pesar de los peligros por lo que pasan y Zero murió por protegerles... Así que Zero tiene tanto o más derecho de ser el padre de Setsuka que yo... Kyoko es su madre y puede decidir por la niña...—Kuon estaba furioso, no le dijo nada más y se dirigió a su cuarto.

¡Pienso pelear la custodia de MI nieta, Kuon!—Le informó Julie.

No obtuvo respuesta alguna, solamente silencio, Hizuri Julie no se daba cuenta que estaba quedando sola, su marido negó lentamente con la cabeza y salió del lugar, algunas veces aquella mujer era tan difícil...

Dos semanas después, Kyoko recibía una citación por la custodia de la menor de sus hijas... Sin poder creerlo, sintió la furia correr por ella.

¿S-Sucede a-algo m-malo?—Miró a Ushio y asintió.

Julie pide la custodia de Setsu...

¡Oh! E-eso es...

Puedes decirle que lo aceptas, madre...—Para asombro de ambas, Setsuka parecía muy tranquila ante una noticia que le alteraría.—Pero con la condición de que la custodia sea compartida y que no pueden sacarme sin tu permiso del país.

¿Quieres arreglar tu relación con ellos?—Kyoko pareció sorprendida y un poco bastante complacida por el cambio de su hija, sin sospechar de las intenciones de Setsu.—Eso seria maravilloso, pero la custodia compartida seria con Julie y no con Kuon.

Esta bien para mi, madre.—Le sonrió. Al menos su madre parecía feliz con tal noticia, no podía decirle sus maquiavelicos planes a ella...—Creo que mi comportamiento se ha vuelto muy difícil pero no me gusta que intente controlarme.

Claro hija... Haré todo lo posible para resolver esto sin llega a un juicio.—Kyoko sonriendo se fue a llamar a Julie por teléfono.

Ushio miraba de forma sospechosa a su hermana, se conocían bien, a ella no podía engañarle... Fue entonces que reconoció ese brillo malicioso en los ojos de Setsuka.

¿Q-qué es lo que e-estas p-planeando, Setsu?—Ushio esperó su respuesta pero su hermana tomó su manos llevándola a su cuarto.

Pienso destruir a Julie...—Afirmó de forma sencilla.—Primeo una demanda por maltrato infantil, después quizás huir de ella por sus adicciones, sus malos ejemplos... Quizás internarle en una clínica para enfermos mentales... Una infinidad de posibilidades esta en frente de mi, hermana.

¡P-Pero e-es tu abuela!—Setsu se rió de la ingenua que podía ser su hermana mayor.

Pienso hacerle pagar por la muerte de papá, Julie fue quien llamó a la policía... Para realizar mi plan debo volver al colegio, así podría escaparme de él mientras estoy bajo el cuidado de Julie...—Ushio negó.

¿T-Te o-olvidas de Cain?—Setsu negó.

Puedo hacer que él no sea mi custodio en esos días y tampoco Draco, eso solucionaría muchas cosas, pero ellos pronto dejaran de ser nuestros escoltas y pasaran a trabajar para nosotras, piensa en que uno de ellos estaría mejor haciendo su residencia en la clínica y él otro trabajando en las cadenas de hoteles. Lo he pensado bien, Ushio. Pienso que de todos modos, pronto Cain nos dejará.—Sonrió de lado pero sin mostrar tristeza alguna.—¿Sabías que tiene novia? Miss plana es su novia y sé que él no estará con nosotros siempre.

¿P-Piensas d-dejarle ir?—Setsu sonrió divertida.

Cain no es mio, Ushio. No puedo decirle que me ame, nadie puede obligar a otro a amarle... Pero no me costaría nada tenerle a mis pies.—Sonrió y se acercó a su hermana para abrazarla.—Pero quiero al Dragoncito en la familia, no dejes que escape Ushio...

La mayor sonrió un poco temerosa ante la amenaza en el tono de su hermana.

Y así fue que cinco meses después de aquel lamentable suceso, en donde habían perdido a un padre, Setsuka se enteraba de que tendría que vivir una semana con su madre y otra en casa de los Hizuri. Y poco a poco su plan estaba saliendo como lo había pensado y eso que solo tenía catorce años cumplido, pero bien sabía ella que la edad no le impedía odiar y tampoco amar.


Continuará.

Hola... Gracias por les reviews.

La situación entre Cain y Setsu está estancada como podemos ver, él tiene una relación y ella sigue siendo muy joven para él... Ella tiene planes y no le interesa tener que alejarle para poder conseguirlo, al parecer, Setsu se volvió más cruel con la muerte de Zero, pero aún esta suelta Saena y esto podría ser problemático...

Aún es pronto para saber si Kuon y Kyoko podrían volver, quizás si, quizás no... ¿Qué piensan?

Ushio poco a poco volverá a ser la de antes pero alguien que ya conocemos le ayudará...

Bueno, espero sus reviews, quise hacer un capítulo más largo de lo normal.

Saludos.