Alemania la deja en la cama y se endereza. Ella no se atreve a moverse, cubriéndose con las manos y temblando toda sonrojada.
Alemania le da la espalda.
—Sécate, pediré otra bata.
Ni se entera, tiene los ojos apretados y está toda en tensión. Apenas si puede moverse del pánico.
Alemania va al teléfono y pide la bata. Luego se gira a mirarla. Y sigue ahí donde la ha dejado, desnuda y sonrojada. No es tan inútil como parece, de verdad, solo está paralizada de miedo. ¡Pues está desnuda en la cama de un chico que le gusta! ¡La idea le funde el cerebro! Nada más la idea y la genial solución a eso a girarse del otro lado y darle el culo.
—¿T-Te... Te ayudo? Se va a enfriar.
No se mueve, solo tiembla.
Alemania no sabe qué hacer y sus recursos son siempre buscar que haría con Italia... Así que ahí está sentado tras ella.
Al cabo de un rato ella nota que esta es una situación insostenible, sobre todo porque sigue pensando en que se le acerque y la abrace y la bese y en esa clase de cosas en general. Cosas que es lo que la paralizan cada vez que Alemania se mueve. Decide abrir las sábanas y meterse dentro de la cama hecha bolita y tapada hasta las orejas.
Alemania levanta las cejas con este movimiento.
—D-Dormir d-desnuda...
Y es que... Van a dormir los dos en esa misma cama. ¿De verdad de verdad iba a dormir desnuda? Quizás esperaba que ÉL durmiera desnudo. De hecho. ¡Joder! ¿Cómo era tan idiota? SEGURO esperaba entonces, no solo eso, sino... Bueno... Que hicieran ESO.
—NO ESTOY DESNUDA —chilla porque le da mucha mucha vergüenza... cómo si eso fuera a cambiar el hecho.
—Ehhh... V-Vale. ¿No vas a cenar entonces? O dejamos tu cena ahí por si... —tartamudea y vacila un poco acercándose a su salchicha. La mira, mira a la cama, la mira... Mira la cama. Toma una decisión.
Ella abre los ojos porque SÍ tiene hambre y ese es un problema. OTRO problema. Tal vez debería solo dejar que se durmiera y luego recoger sus cosas y volver a casa. (Y de paso llevarse algo de la comida que olía, que es por lo que accedió a venir) Bien. Eso sonaba cómo un plan. Al menos ya no se sentía una chiquilla inútil atontada por un hombre. Bueno... no TANTO. ES una chiquilla boba e inútil atontada con un hombre... que tiene un plan.
Alemania se acerca a la cama, al otro lado de donde esta ella pensando que quizás después de hacerlo podría comer. De espaldas a la cama se quita la bata y se mete a la cama desnudo y muy sonrojado.
Ella parpadea saliendo de sus pensamientos al notar movimiento en la cama.
Alemania se estira y apaga la luz.
Helvetia no se atreve a moverse notando que tiene un problema MUCHO mayor al que atender. El corazón le va a cien por hora.
Alemania traga saliva y se acerca a ella un poco. Helvetia por favor no me lo mates, ¿vale? Él no te viola en lo absoluto, tú no lo matas. ¿Trato?
Helvetia... es que tiene el cerebro fundido con la idea de un tío buenorro cómo Alemania desnudo en su cama. Pero quiero que Alemania sepa que cómo se entere Prusia que ha pasado esto y no ha pasado nada... También es como Austria se entere de que ha pasado esto... y algo más. Bueno, es que no sé qué hablo, si Veneciano le va a cortar los huevos.
Como Suiza se entere de que están en un hotel…
Ya, claro. Veneciano. Sí. Antes que Suiza o que cualquiera. Alemania dice que él se ha estado acostando CON SU PADRE.
Es que no va a tener ni tiempo de explicar nada. Veneciano dice que él se ha ACOSTADO no ENAMORADO.
Shhhhh. Alemania dice que él tampoco se está enamorando de nadie y que si le permiten, por favor.
Es que... lo OJOS EN BLANCO que le echa Veneciano. Pero vale, vale, se va todo el mundo menos Helvetia.
Si él no le hubiera abandonado sin razón y se hubiera comportado bien sin tirarse a todo el mundo el no estaría intentando vengarse.
Dice Helvetia que ella se mete bajo la cama y se escurre fuera en lo que se gritan que lo que quiere ella es irse a su casa.
A la mitad de la cama Alemania se detiene poniéndose boca arriba y extendiendo un brazo hacia ella sin tocarla.
—Ven.
Parpadea un poco y gira un poquito la cabeza para mirarle de reojo. El alemán, cuya vista aún no se acostumbra bien a la oscuridad, solo la siente moverse. El corazón le late con fuerza.
—No me gustas —susurra porque de hecho, que todo esté a oscuras y no pueda ver, la ha calmado.
—Ven —insiste—, recárgate en mí.
—Estás desnudo —le acusa un poco porque es más fácil si el problema lo tiene él. Alemania efectivamente se sonroja un montón con ello. Puede que hasta brille en la oscuridad.
—J-ja.
Ella se sonroja de nuevo con lo que le parece una afirmación súper atrevida, al menos deja de darle la espalda y solo se tumba hacia arriba rígida cómo una tabla. Y que aún no la hayas agarrado y le hayas metido el asunto por la espalda a lo bestia te está ganando muchos puntos.
—V-Ven —insiste ahora con una poca menos seguridad, porque a él no se le dan estas cosas—. Y-yo creería que quizás pudieras a-acostarte aquí s-sobre mi p-para... —y, claro, cómo es obvio Alemania no ha pensado ni por un momento meter nada por la fuerza, de hecho lo que le agobia es que cambies de opinión a la mitad y se lo arranques o algo así.
Después de unos instantes de dudas tremendos vuelve a darle la espalda, pero tres milímetros más cerca de él. Alemania parpadea mirando hacia ella sin saber qué hacer. Él se acerca un poquito por si acaso.
—Ehm... Ven y, creo que deberíamos darnos un beso —propone entre varios carraspeos.
—Iiiiih —susurra.
—E-Es que no nos hemos besado si-siquiera y yo... —el alemán vacila... Y es que, joder, todo esto sería muy muy raro sin besos.
Al menos has aprendido algo de Veneciano. Lo que pasa es que no estás acostumbrado a que ella sea aún MÁS TORPE que tú. Porque claro que quiere un beso. SE MUERE por un beso. Pero no tiene ni idea de qué hacer ni cómo conseguirlo y le da mucha vergüenza seguir tus instrucciones que suenan cómo "vale, démonos un beso, ven y hazlo".
Sí que le ha aprendido toooodo a Veneciano. A quien adora, por cierto. Mal momento para ese comentario. Le roza un poquito el hombro con la yema del dedo y traga saliva sin saber cómo va a reaccionar a ello.
Ella da un SALTO girándose cara a él. Alemania da otro salto y quita el brazo.
—Y-Yo... Yo.,, eh...
Se queda sentada en la cama agarrada de las sabanas, las levanta para cubrirse el pecho. No te ve, puedes vivir tranquila… Aun así.
—L-Lo lo siento yo solo... A-acostarte aquí y... —balbucea mirando a su silueta en la oscuridad—, no voy a hacerte nada malo —es que no está seguro del problema, en realidad... De hecho no entiende nada de nada. Ya debería estar acostada sobre él.
—Y-Yo... yo no... —si te consuela, ella considera que a estas alturas ya debería haber acabado la pesadilla.
—V-Voy a tocarte la espalda. No saltes.
Está sentada cara a él. No se mueve y cuando la toque notara que eso no es la espalda. Alemania quita la mano de golpe y con torpeza. Aunque seguramente se la ha puesto en el brazo porque se está protegiendo con ellos.
—S-Sería mejor que t-tú te movieras un poco y te acostaras aquí en mí.
Puede que se estire haciéndose bolita mucho más cerca suyo tal vez tocándole con la cabeza el costado, acostada de lado. Bueno, cómo sea, Alemania le pone suavemente la mano en la cabecita mojada e intenta moverse un poco para... Meterle un brazo por debajo o abrazarla. Hace varias torpezas. Se deja hacer eso y seguir un poco los movimientos. ¿Y puede entonces que Alemania consiga que se acueste un poco en su pecho? Puede que ahora si acabe medio echada sobre él, sí sin poder creer que se estén tocando piel con piel.
Alemania está además caliente cómo un hooooorno con los nervios, lo que es cómo más agradable, cómo si no hubiera bastante con lo suave que es su piel y lo firme que es su cuerpo, encima está calentito con el frío que tiene ella.
—Helada —lo nota Alemania en un susurrito pensando que sí, de verdad, DE VERDAD se la va a tirar. Le sudan las manos...
Es que precisamente por el calor que desprende intenta abrazarle un poco. Alemania se relaja un poquito con ese gesto.
—Mírame —murmura.
Parpadea y levanta un poco la cabeza, avergonzadita. Alemania vacila, torpe, levanta la cabeza, se sonroja más e intenta... darle un beso. La chica se queda paralizada y no creo que llegue a hacerlo.
Quizás ni siquiera alcance... ¿O va a matarlo? ¿Salir corriendo? No, no se mueve porque es que esto le gusta, pero está muy nerviosa y seguramente Alemania necesite incorporarse un poco
Alemania hace un gruñidito al ver que no alcanza y estira un poco el cuello y pone duro el abdomen para incorporarse tratando de atraerla un poco hacia si con la mano que pone en su espalda.
En cuanto ella nota que pone los labios sobre los suyos vuelve a quedarse paralizada enfocada nada más en eso.
Alemania cierra los ojos notando esto muy muy raro otra vez. Distinto a Italia... Y distinto a Austria que es al otro a quien ha besado últimamente. Helvetia está fría además.
Ella siente tan suavecitos y húmedos sus labios. Se siente raro y no está muy segura de porque les gusta a las otras chicas. Menos va a gustarte cuando Alemania entreabre los labios y te roza con la lengua.
Eso se siente SUPER RARO.
Alemania se incorpora un poco más y vuelve a intentar que abra los labios sin pensar demasiado en nada. Algo salvaje en ella y todo esto hace que algún movimiento de Alemania le funda el cerebro lo bastante, como para dejarse llevar.
Es que Alemania... En serio está falto de contacto. La abraza contra si e intenta besarla profundamente.
Pues... Ahí les tienen. Y recuerdan que Alemania tiene un... Interruptor. Lo que pasa es que se nota es la primera vez que ella hace esto porque se ahoga.
Alemania se separa un poquito, vale, buena manera de que el interruptor no entre en marcha con fuerza. Helvetia parpadea y tose un poco sin saber del todo qué está pasando.
Alemania inclina la cabeza sin saber el que está haciendo ella. Se sonroja un poco pensando que no le gusta o algo así. Ella trata de mirarle a los ojos.
—N-No te... —susurra con voz grave, acariciándole un poco la espalda, seguro, porque es algo que hace con Italia. Ella se hace bolita sobre él pensando que le ha dado un beso, sin saber qué es lo que significa todo eso.
—¿No te gusta? —pregunta suavecito abrazándola un poco. Es que no se si Alemania esté realmente pensando en algo.
—Yo... —susurra cómo respuesta.
—Ja?
Helvetia mueve los dedos sobre su clavícula sin poder creer que le esté tocando así.
—Ehh... —Alemania mente en blanco.
Es que ella está muy feliz con un pequeñito trocito de piel calentita nada más. Alemania se humedece los labios y deja caer del todo la cabeza en la almohada, porque la tenía en tensión. Suelta el aire sin entender las señales de lo que pasa.
Ella lo nota y levanta un poco la cabeza hacia su cuello tragando saliva, tampoco tiene ni idea de lo que está pasando. Alemania la mira de reojo. Helvetia le sostiene la mirada al notarlo y se sonroja deteniendo la mano cómo si la hubiera pillado disfrutando de él.
—Ehm... A-Alguna vez...
Creo que lo único que se siente es cómo es que están respirando acompasadamente los dos.
Él le pasa una mano por la espalda con suavidad y cierra los ojos otra vez dejando ir la pregunta que tenía. Estira la mano, toma las cobijas, que se han resbalado un poco y les tapa.
Ella baja la cabeza y recoge un poco las piernas cómo si fuera un capullito que les protegiera del mundo, mueve el brazo y lo abraza.
Alemania sonríe muy levemente con el abrazo y el calor humano porque sí, echa de menos el sexo con Italia... Pero también echaba de menos esto. Un abrazo suave, un cariño. Y Helvetia... Era rara y parece ser que no entendía nada de nada, pero... Estaba aquí hecha bolita, abrazada encima de él, cómo un cachorrito.
Es que Helvetia necesita mucho más cariño y compañía que una bomba sexual, aunque Alemania se lo parece. También se pregunta porque no la besa otra vez. Sí, sí, porque no hace de nuevo eso que se siente tan raro y casi la ahoga y no está segura que le guste.
Y... En general es parte del encanto de los tsunderes, esa parte de requerir amor y cariño y apapachos. No te besa otra vez porque no está seguro de que te haya gustado la primera, eso sí. Por ahora le acaricia la espalda desnuda, preguntándose cómo es que ha llegado hasta aquí con una chica casi desconocida... Aunque claramente, no es cómo que sea cualquier chica... Es un poco más cómo un cachorro.
Puede que en un arranque de arrojo atrevimiento y valentía sea ella quien junte los labios con los de él un milisegundo. Alemania que estaba con el cerebro en otro lado, abre los ojos al notar que ha vuelto por otro beso. Helvetia en lo que te estas metiendo, de verdad.
Ella está irremediablemente metida en esto desde hace rato. Se muere del sonrojo por haberse atrevido a hacerlo escondiendo la cara.
Alemania... Es que él ha hecho esto muchas más veces y le resulta mucho más natural. Levanta la mano y le acaricia un poco la mejilla antes de cerrar los ojos y volverle a buscar un buen beso.
Sigue la caricia cerrando los ojos y ahora se deja llevar por el beso mucho más deprisa. Y el problema, Helvetia, en serio... Es que hay un punto en que te va a costar mucho trabajo parar a Alemania. Pero aun no llegamos ahí. Es que podría quedarse en esto un buen rato.
El beso va otra vez con los ojos cerrados y lengua. No debe ser tan malo... Es decir, este es otro chico educado por un latino. Pero claramente sube de intensidad. Es que es MUY posible que solo con eso Helvetia ya tenga suficiente. Conforme pasan los segundos es posible que Alemania la aprieta más contra sí, e intente girarse a ponerse sobre ella. Sí, Alemania está muy habituado a que Italia lo frene y lo dome cómo a una bestia.
¿Pero qué demonios va a domar o frenar ella si no sabe ni lo que hace?
E-Ese es el problema. Por el lado positivo, Alemania aprendió una cosa... Hace tiempo. Que es que a los niños hay que prepararlos antes de hacer esto que, según él, van a hacer. Así que sí, la gira para ponerse sobre ella, pero no la aplasta. Alemania no va a aplastar a Italia. Se separa un poco del beso buscándole ya por ahí debajo y se separa cuando se acuerda de que, vale, Helvetia no es niño. No solo no es niño, cómo veras está completamente preparada de forma natural. Para eso sirve besar a las chicas. Lo bueno es que ni siquiera está notando realmente lo que ocurre.
Es que no sabe Alemania ni dónde meterlo. Por un instante se plantea si, para evitar líos, no sería una buena idea por el hueco que él ya conoce... Desestima la idea cuando ve lo calientito y húmedo que esta el otro lado. Nada más medio tentarlo.
Al cabo de unos cuaaaantos bueeeenos segundos, sí nota que la está tocando en ese sitio y maldita sea lo bien que se siente, ni siquiera protesta a pesar de morirse de vergüenza.
Algo gruñe. Alemania intentando hablar... Creo que quiere decirle "voy a ponerte mi cosito en tu cosita". Le toca la cara porque además esta sonrojadita... Y se asoma un poco a ver dónde demonios va a poner esto, levantándole un poco las piernas.
Ella levanta las manos y le toca el pecho y el cuello... intenta escondérsele dejando que le separe las piernas, sintiendo demasiadas cosas a la vez, abrazándole hacia sí.
Alemania... Hombre, es que encontrar en donde no es tan complicado... Hasta es instintivo, caray. Se pone dónde debe y la mira a la cara siendo especialmente cuidadoso, cómo esas veces cuando estaba con Italia y que él decía que no era sexo sino que hacían el amor. Mueve suavemente las caderas pero se echa al frente con toda la firmeza que le permiten sus cien kilos de músculo y huesos. La besa otra vez.
Helvetia aprieta los muslos contra sus caderas con fuerza y le hunde la mano en el pelo, arrapándosele con la otra a su espalda. Si no grita es porque le ha cerrado la boca con el beso.
Alemania mente en blanco, otra vez (y ahora sí. Alemania... Todo el mundo. TODO el mundo va querer matarte. Menos Prusia... Y Helvetia). Pero él está muy muy feliz pensando que las chicas se sienten muy bien, en concreto esta. Se mueve solo un poquito y se separa del beso hundiéndole la nariz en el cuello.
Sí, sí se sienten muy bien porque cómo ya hemos visto, las chicas se preparan solas y de una forma que nunca lo hará el agujero de un hombre, aunque Veneciano se mueve diez mil veces mejor que ella.
Veneciano es diez mil veces diferente a ella. No hay punto de comparación alguna en ninguna de las áreas que competen en... Nada. Lo único que tienen en común es que Veneciano de niño era niña.
El caso es que cuando deja de besarla es cuando empieza a gemir y a chillar.
Oh mira, ya sabemos de dónde salió Suiza también (Suiza trae un cubo de madera reforzado en la cabeza desde hace un par de horas)
El caso es que si ella pudiera saber la diferencia entre el sexo y hacer el amor también la estaría notando y estaría muy agradecida por ello.
Alemania en principio se asusta un poco con los gritos, pero no deja de moverse con buen ritmo. No sabe ni cómo hay ciertos sonidos que hace Helvetia que le trepanan el cerebro en cierta área que le da aún más calor en las regiones vitales. Entre la abstinencia y lo diferente de esto, dura bastante menos de lo que suele. Espero, Helvetia, que lo pases lo suficientemente bien. Te aseguro, eso sí, que será mejor que con Germania.
(Suiza susurra que menos mal que le puso la cosa esa a su madre... Mientras limpia el arma con la que va a matar a Alemania. Todo con la cabeza dentro del cubo)
Es posible que solo con lo delicado ya haya acabado dos o tres veces, porque si Alemania está en la abstinencia, ella... Y es que es lo mismo, Helvetia no sabe ser sexy, no sabe ser lujuriosa y deseable, apenas si sabe ser muy cariñosa, pero con lo perdida que está seguro está siendo todo lo entregada que le es posible, amándote bastante.
Y eso... Es un problema grande cómo una catedral. Oh, sí. Alemania sonríe un poco y pese a lo frio y poco cariñoso que es, le acaricia el brazo, se sale de encima de ella y la abraza contra sí. Ella se gira hacia él sin soltarle abrazada cómo pulpo.
—¿Estas bien? ¿No te lastimé? —susurra preocupado y en honor a la verdad esto siempre le ha preocupado con la gente con la que comparte la cama.
—Tal vez me gustas un poquito —es lo único que logra susurrar.
Alemania suelta una risa suave, cierra los ojos y se va a dormir YA, agotado con todo y muy satisfecho en general por cómo están yendo las cosas. Sueña con chibi Italia.
Ella se sonroja de muerte con la risa, pero no se mueve de ahí... Una hora más tarde Helvetia se despierta MUERTA DE HAMBRE.
De hecho Alemania debe estar comiéndose sus propios intestinos. Creo que Alemania si le dio algunos mordiscos a algo antes o se comió la patatas que iban con la salchicha, así que por ahora, duerme cómo piedra, boca arriba, abrazándola con un brazo, piernas abiertas, un pie afuera de las cobijas porque tiene calor.
Ella se separa un poco sintiéndose toda rara, pegajosa y temblorina.
Siento decir que Alemania solo... Duerme. Aunque protesta un poco cuando se separa y la busca unos instantes en la cama antes de ver a quedarse como piedra.
Se lleva las manos a la boca al verle, porque no ha sido un sueño y se permite a si misma levantar las sábanas y VERLE entero. Diosmiodemividaestadesnudotodavía.
Alemania hasta se estira más porque ha entrado el fresquecito y tenía calor.
Helvetia se gira a la bandeja engullendo unas cuantas cosas cómo si hiciera mil años que no come. Bebe agua. Y luego se vuelve a él.
Es una pena que no uses celular, Helvetia. Te dejaríamos tomarle unas fotos. Le mira... y es que quisiera... levanta la mano tooorpe y temblosa porque quisiera tocarle. Estaba ahí siendo bueno con ella... y le había hecho esa cosa tan rara y tal vez por eso es que las chicas querían un hombre. Un hombre grande y fuerte que pudiera protegerlas, que pudiera ayudarlas, alguien a quien cuidar y satisfacer, con quien hablar y de quien ser cómplice. Alguien con quien pasar un montón de vergüenzas que acabaran en algo bonito. Le pone la mano sobre el torso y le acaricia.
Alemania solo se mueve un poquito y... Sigue durmiendo.
No puede ser posible que esté teniendo tanta suerte, que un hombre tan apuesto y tan hábil esté haciéndole todo eso tan hermoso y cercano a ella, que no sabe ni cómo ser cercana con su hijo. ¿Y si todo resultaba en una falsa impresión de intimidad? No deja de acariciarle y tocarle mucho menos preocupada al respecto de eso de lo que normalmente después de lo que había pasado. Él le había pedido que fuera su novia... ¿y si después de esto quería que fuera con él a su casa? Germania había querido que fuera con él.
Si, si va a querer que vayas con él a su casa y Germania dice que él. ÉL quería ser el hombre a quien cuidar y satisfacer y de quien ser cómplice, y que te protegería.
Tal vez si no la hubiera violado... No, no había forma de que eso pasara, no podía ir con él. Sus montañas y sus cabras la necesitaban pero ninguna de esas cosas la hacía sentir tan bien como que un chico la quisiera. La has maldecido para siempre, Alemania. Si la soledad le pesaba, ahora que sabrá lo que se está perdiendo, va a ser cómo una puñetera losa.
Suiza les odia a todos juntos, porque si alguien puede entender eso es él.
Pero de otro modo, ahora mismo no está pensando en ello, si no en que de verdad vale la pena, entiende que Suiza quiera casarse con una persona y que la gente quiera emparejarse. Le acaricia la cara a Alemania pensando que es súper guapo y ella es súper afortunada solo por haber compartido esto y vuelve a hacerse bolita a su lado.
Alemania se acerca a ella y la abraza haciendo que se acueste en su pecho y ella lo hace, cerrando los ojos. Esto es un lío graaaande graaaaaaande. Pero por ahora, está todo bien y no pasa nada. Alemania le da un beso en la cabeza, y se queda cómo piedra... Hasta ese dulce momento.
Creo que los va a despertar el teléfono de Alemania nueve horas más tarde. Hemos de decir que incluso en las peores circunstancias, Alemania suele despertarse fácilmente con el teléfono.
Ella se mete un susto, para no variar.
Alemania estira el brazo sin saber ni donde esta y busca el teléfono en la mesita de noche... Y creo que el señor ordenado sí que lo puso ahí. Helvetia se acurruca en él.
—Mmm... —se mueve un poco más tomando el teléfono y luego, dejando que de acurruque—. Hallo?
—Guten morguen? —pregunta Austria notándole la voz pastosa.
—Ah, Österreich —se pasa una mano por el pelo abriendo los ojos y mirando el techo.
—¿Aun dormías?
—Ehm... Ja. ¿Qué hora es? —estira la mano para buscar su reloj a la vez que nota, claramente que... Ese no es su techo. Parpadea un poco y mira de reojo a lo que su cerebro le dice que es Italia... Y que ahora es rubio. En un instante recuerda ANOCHE.
—Las... nueve de la mañana.
—Mein Gott... —susurra y no tiene nada, nada que ver con Austria y las nueve de la mañana. Se sonroja mirando a Helvetia y apretando los ojos—. E-Ehm...
—Veo que realmente te despierto. ¿Dónde estáis?
—Ehm... E-Estamos aún e-en Schweiz —es que está bastante mudo. Carraspea otra vez porque además la tiene desnuda encima y... Esta desnudo él... Y la está abrazando.
—¿Desde cuándo es Schweiz tan grande?
Es que Helvetia sabe que debería levantarse e irse pero hacer eso es cómo romper su burbujita.
—Ehm... Han pasado muchas cosas y, ehm... Y-yo... Eh... Bueno, ne-nein, aun no salimos de Schweiz, solo estamos en un hotel.
—¿Qué clase de cosas? —levanta una ceja con tanta vacilación, pensando, sinceramente si no habrán acabado en el hospital o algo así.
—Cosas, sabes cosas... Ehm... Cosas que hacen que... estemos aquí. ¿T-te devuelvo la llamada? —de hecho, Austria, toda vacilación es poca.
—¿Por? Pon el manos libres si quieres —sí, Austria supone que quieres asearte y estáis en cuartos separados.
—Nein —taxativo y un poco histérico.
—Deutschland, relájate, solo quiero saber cómo estáis. ¿No ibais a la Bayer?
—Nein. Es decir, ja... Supongo que iremos eventualmente, solo...
—¿Aja?
—Ehm... Tenemos que arreglar unas —carraspeo—, cosas antes.
—¿Cuáles? —se está imaginando algún desastre en la ciudad.
—Pues unas cosas, unas de las que tenemos que... Hablar. D-De verdad, creo que debo hablarte luego.
—Mmm... Bueno, llama a Preussen si necesitas ayuda —tan amable—. Escucha, en otro orden de cosas, he hablado con England.
—A P-Preussen. Ja —extrañamente esta vez le parece un excelente consejo—. Con... E-England? —mira a Helvetia de reojo y le hace un cariño en el brazo con suavidad. Ella se encoge al notarlo.
—Ja. Hemos quedado en que para que Schweiz no se sienta tan incómodo al abrir el baile, él nos acompañará con Galia y tú con Helvetia. Procura enseñarle alguna cosa.
—W-Was?! ¿Quieres... Q-Que baile con ella?
—Ja, frente a todos, así que hazla practicar un poco, enséñale los pasos básicos. Si es cómo Schweiz va a necesitar algunos ensayos y ya que estás con ella...
Alemania escucha claramente a Prusia burlarse de que ya le ha enseñado a hacer un baile horizontal. Le dan unos cuantos segundos para pensar. ¡Ahora mismo tiene a una mujer desnuda sobre el!
—Nein, nein, espera es que... N-no sé si ella quiere... Es... ¡Tengo que hablar con ella! ¿¡Cómo vamos a bailar ahí FRENTE A TODOS!?
—Me llamas más tarde, Deutschland, ve pensando en ello —le cuelga.
—Pero NEIN, es que tu no entiendes lo que acaba de... —se calla al oír que le ha colgado—. Pasar. Aghhh.
Helvetia parpadea con el grito de frustración y se separa cubriéndose con las sábanas. Él se pasa las manos por la cara. Porque además no le había dicho. ¿Por qué no le había dicho? No tenía idea. Toma aire agobiado y bastante confundido con todo esto, pensando ahora si en Veneciano. Pues... Que le viera. Que le viera con su novia también.
Helvetia le mira sentada en la cama sin saber qué ocurre. Alemania resopla y se sienta en la cama abriendo los ojos. Se sonroja en cuanto la ve olvidándose de todos los otros problemas y ella aprieta más las sábanas hacia arriba.
—Ha-Hallo.
Le mira sin contestar con ojotes así, cómo Liechtenstein.
—Ehm... ¿Estás bien? —estira una mano hacia ella, vacila y luego la retira otra vez.
Ella se sonroja.
—Ehm... Eh...
Carraspea.
—Guten morgen.
—Yo...
—Perdona la llamada. Ehm. Y los gritos.
Asiente. Él no la mira, incómodo y sonrojadito sin saber que más hacer. Ella se sonroja en espejo sin tener idea tampoco
—Tengo hambre... —susurra.
—Yo... también.
—Tu y yo... Y lo que paso ayer...Te... —vacila... ¿Qué tan absurdo era preguntarle a alguien si le había gustado?
Ella se tapa la cara con las manos y él se le acerca un poquito.
—No estuvo mal, fue... Yo... ?
—¡No me gustas!
Parpadeo parpadeo.
—¿N-No? —pregunta un poquito desconsolado. Has caído en la trampa tsundere.
—¡No!
—Oh, pero...
Se sonroja más porque a él le ha gustado mucho. Helvetia se cubre con las sábanas la cabeza. Alemania no entiende nada. No nos extraña pero...
—Yo... Ehm... Pensé —carraspea—. B-Bueno voy a... ¿Aun quieres ir a la Bayer?
Se queda quieta debajo de las sábanas. Él se espera en silencio y traga saliva pensando ahora si en un montón de cosas pero al final ella asiente un poquito. Y es que ya sé que deben verse ahí muy raros los dos inmóviles.
—¿En coche? —hay que intentarlo.
No responde. Alemania suspira poniéndose de pie... Notando que está desnudo y volviendo a sentarse.
—A-Ayer... —susurra sin salir de debajo.
La mira solo de reojito sonrojado.
—¿Qué me hiciste? —no sé si debe llegar a oírse. Oye que habla pero no le entiende. Se le acerca y poquito.
—Was? —susurra
—Nnnnn —se aprieta más.
—No oí lo que dijiste.
—¿Qué me hiciste? —pregunta un poco más fuerte. Alemania levanta las cejas y se gira a mirarla.
—¿Qué te hice? ¿Te lastimé? ¿Te dejé alguna marca?
—Lo que... lo que hiciste con...
—Lo que hice con... —repite y repentinamente la continuación de la frase parece obvia—, oh... Lo del... Lo que los dos, l-lo, y-yo con... Y-y tu y...
Aprieta la bolita y se debe sonrojar la sábana también.
—¿E-El amor? —¿es la única maldita palabra que se te ocurre? ¿Amor? ¿AMOR?
—¿A-A-Amor?
—Sexo. Eso, yo... Eh... Eso que...
Helvetia quisiera que la cama se la tragara ahora mismo.
—... cosas que... Personas, Ehm, sabes yo... La-la-la-la gente, es... Lo-lo que hace y eh...
—¿T-Tú me... quieres?
Alemania levanta las cejas con esa pregunta. ¡Si hacía dos días que se conocían! Aunque por alguna razón le parecía que esto no era sexo casual y la manera en que ella... Anoche... Era... ¿Así tenía sexo la gente siempre? Con Veneciano lo entendía, pero hubiera pensado que con cualquier chica no sería así... Carraspea otra vez sintiendo además una oleada de afecto por Helvetia que es muy mona y pregunta ese tipo de cosas.
—Llevo dos días de conocerte —murmura—. Tengo afecto por ti.
—Dijiste que fuera tu novia y que me hiciste el amor... pero tú te irás a divertirte con tus amigos también, ¿verdad? —pregunta con una voz suave.
—¿Qué amigos? —inclina la cabeza y mira el montículo en la cama. Y dale las gracias a Suiza por todo el mal rato que pasó poniéndole un DIU. Sí. OHHH sí. Ya lo decía Suiza hace rato.
—Los de la ciudad. Los que son divertidos y te llaman. Que no unos tontos cómo yo que siempre estoy trabajando y no sé tratar a las personas.
Alemania parpadea con esto.
—Yo soy el que siempre está trabajando y no sabe tratar a las personas —puntualiza con mucha seriedad. Ella se quita la sabana de la cabeza... Alemania, no seas cruel.
—¿Y qué va a pasar ahora? —le mira asustada porque es que Germania suele irse... tarde o temprano.
—Yo tengo una casa y muchas cosas que hacer en la ciudad —murmura—. Igual que tú tienes muchas cosas que hacer en la montaña.
Lo que te está preguntando es si puede ilusionarse contigo o mejor deja que se le rompa el corazón ahora antes de que realmente sea MUY tarde. Traga saliva y asiente con eso entendiendo. Alemania toma aire y sube las dos piernas en la cama otra vez.
Sin hacer drama, Helvetia nada más se gira a por su bolsa en el suelo, la levanta sobre la cama y con la mayor practicidad, saca ropa de dentro empezando a vestirse.
—Me gustaría enseñarte cosas, cómo la Bayer... O cómo funciona un elevador.
—No, gracias. Tengo trabajo.
—Yo no. Pedí vacaciones y... —se pasa una mano por el pelo y se levanta de la cama—. Oye, espera. Bitte
Le mira sin esperarse.
—Íbamos a hacer cosas, la Bayer, mi casa en Berlín. Tengo que enseñarte a bailar.
Aunque si se detiene de vestirse al verle de pie desnudo. Aparta la cara.
—No voy a ser tu novia en la boda ni nunca más —susurra aun roja cómo un tomate.
—¿Por qué? ¿Porque tengo una casa en la ciudad? Eso es injusto. Tú tienes una en la montaña.
Ella se pone las botas sin contestar apretando los ojos y sonrojándose más.
—Ven a la Bayer, ven conmigo a Berlín.
Niega con la cabeza.
—Hace cinco minutos me dijiste que irías —se cubre un poco, pero no se sonroja, centrado en esto.
—He recordado que tengo que atender mis cabras.
Alemania la mira frunciendo un poco el ceño.
—Pensé que lo estabas pasando bien conmigo y que vendrías conmigo, a mi casa. Quizás no sea la mejor cosa posible o la más infinita, pero podía enseñarte a hacer aspirina y a bailar. Podías hacerme café y conocer a mis perros.
—Nein. No tengo tiempo —le mira directamente a los ojos de forma fría porque sabe que ella... sí te quiere. Aunque sea una locura y eso que has dicho ha dado miedo. Y si pasa más tiempo contigo te querrá más, pero al final tú te irás igual que Germania.
Alemania le mira mucho más sorprendido de lo que quisiera.
—Es que no quiero que te vayas —confiesa.
—Es que yo te odio —se cuelga la bolsa al hombro. Y quiero irme a llorar lejos de aquí y me lo estás poniendo muy difícil. Alemania se humedece los labios.
—Yo no —susurra y baja la mirada—. Eres diferente y especial... Y también vas a irte, cómo Italien.
Lo que es, es dura. Por eso sale por la puerta sin mirarte ni más explicación pero con el corazón destrozado y aun así prefiere irse ella a esperar cómo tú vuelves con tus amigos y te olvidas hasta de que existe, mientras ella lo ve desde su casita sucia.
Alemania se sienta en la cama con los hombros caídos y una tremenda sensación de vacío que se apura a suponer que se debe a que no hizo lo que tenía que hacer... Que era llevarla, enseñarle a bailar y hacer aspirinas.
No es eso, de hecho hiciste lo mejor que tú podías hacer y lo peor que podrías haberle hecho a ella. Alemania también siente un poquito a veces. Y vamos a decir que le cuesta mucho, mucho trabajo no dar vuelta en la carretera e ir a buscarte. Por eso no nos gusta el drama.
Creo que a Alemania ya le va a bajar la regla. Alemania no le va a hablar a Austria ni a nadie en los próximos días. Prusia y Austria sí a él. Creo que no les contestara el teléfono a ninguno de los dos… Si fueras un latino habrías manejado esto mejor.
En realidad... Es que no sabe ni lo que hizo mal. Se ha ido también el con el corazón bastante roto. De hecho, el no "hizo nada. Lo que hizo fue asumir que no podía quererla después de dos días y equivocarse garrafalmente.
Es que no iba a poder quererla. No cómo ella a él. Pero ella sí le estaba queriendo de verdad. Es que Alemania... Bueno, es igual. Era un lío. Es un lío
Es decir, Alemania está muy muy vulnerable y si en algún momento podía querer a Helvetia un montón... Es ahora… De hecho, esta noche, le llama Roma a Alemania.
Alemania está en Berlín. En su cama. Hecho bolita. Y debe contestarle en silencio total. Que de hecho es lo mismo que debe oír del otro lado también. Puede que escuche después de unos segundos unos moquillos sorbiéndose. Hay un poco de movimiento de ese lado al oír eso. Pero sigue el silencio
—Hallo? —pregunta Alemania con voz cortada.
—Shhh.
Creo que se escucha un sollocito, lo que provoca una respiración entrecortada... Alemania solloza un poco más tremendamente angustiado.
—Shhhh —vuelve a oírse y se oye CLARAMENTE a Venciano haciendo "nnn" con la nariz, cantando una nana improvisada de esas que Austria MORIRÍA por nada más poder conseguirlas con cuatro veces más esfuerzo.
Alemania se hace más bolita aun sin soltar el teléfono con un montón de sentimientos opuestos encontrados porque está, además, tremendamente preocupado por Helvetia. Veneciano solo le canta porque le echa mucho de menos y le está oyendo llorar. Y cree que es por él.
Y no se puede decir ni por un instante que él te eche de menos un poco menos. También es por ti, te lo aseguro.
—Vuelve a casa... bitte —suplica con voz muy muy suave y entrecortada porque nada de esto estaría pasando si Italia estuviera donde DEBE estar, que es en casa, con él.
Veneciano se detiene. Y Alemania se lamenta haber hablado.
—Non posso.
Alemania aprieta el teléfono contra su oído cómo si así pudiera ir hasta él.
—Voy yo y te traigo aquí, y que me detenga el que pueda.
—No... il mio fratello, il mio nonno. Todo es demasiado complicado. Más de lo que quise que fuera.
—Todo es demasiado complicado —repite pensando en Helvetia que no se le sale de la cabeza —. Aun así puedo ir y deshacerme de todos. Solo ir por ti.
—No quiero que te hagan más daño.
Alemania se queda en silencio unos segundos.
—No creo que puedan hacérmelo hoy —asegura con bastante seriedad.
—Prego, ni siquiera debería estar hablándote.
—¿Quieres que espere hasta la boda?
—Sí.
Alemania se sorbe los mocos otra vez y se sienta en la cama. Debatiéndose, porque la realidad es que quiere decirle que no espera ni siquiera hasta mañana. Ya está harto.
—Cada día que pasa soy más distinto a lo que era antes —murmura pasándose una mano por el pelo que no trae siquiera gel.
—Sentirti piangere mi spezza il cuore.
Alemania suspira.
—Ay, Italien... —traga saliva.
—Pero que no entiendas porqué te lo pido me hace sentir que de verdad no me amas.
—No puedes sentir aun que de verdad no te amo —murmura—. Creo que perdiste ese derecho cuando te sigo pidiendo que vuelvas
—Romano dice que lo dices solo porque es lo natural, lo que es normal y te es cómodo, no lo que quieres. Por eso no luchas por mí.
—¿Que entiende Römer por luchar por ti? Voy a ir por ti en este momento.
—¡No! Eso no es luchar, eso es resolver por la fuerza una situación que no es la normal.
—Eso es ir por ti para que dejen de meterte ideas en la cabeza. Römer solo dice cosas malas y cosas que no son. Luchar por ti es mandarte flores diario por meses, ir, seguir esperando incluso después de que él me mandó golpear. ¿Por qué eso no es luchar por ti?
—Necesito que sigas haciéndolo.
—Eternamente.
—Hasta la boda.
—Cuando será la prueba última de que si te quiero... Ir por ti no es quererte.
—Ir por mí no... —se queda sin voz y le cuelga el teléfono porque Roma acaba de pillarle.
—¿No qué? Italien? —nota que ha colgado y lo siguiente que hace Alemania es marcar el teléfono de su padre. Y que se prepare Germania para oír los famosos regaños nazis por dos horas porque quiere es que vaya a ver a Helvetia porque nos quedamos preocupados por ella también.
No le va a pasar nada y no tiene ganas de más chicos ahora pero Alemania puede gritarle todo lo que quiera a Germania.
Y así es cómo las cosas empiezan lentamente a volver a la normalidad. A excepción de Helvetia. Suiza dice que él va por ella. Helvetia bajará a Berna el día adecuado y punto. Bajará andando y todo irá cómo debía ir desde el principio
Cielos con el drama... tremendos los helvéticos ¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!
