Alterno 1

¿Y si Henry hubiese fingido dormir cuando ella le dice que le gusta?

(Punto de vista de Henry)

Se nos pasó la hora límite y nos atrapó en la Sala de Menesteres, me pasaba seguido. Miré a Clary y sonreí mientras sentía mariposas revolotear en mi estómago. -Podemos dormir aquí -me encogió de hombros.- A veces duermo aquí por eso el sillón es un sofá-cama.

Miró el sofá-cama.- No estoy segura... -dijo en voz baja. La miré sonriente, preguntándome si

-Puedes dormir ahí si quieres, yo juntaré los cojines y dormiré sobre ellos -sonreí.- O podemos correr a nuestras casas.

- Si corremos, nos arriesgamos a que el cerdo rosita nos descubra... pero tampoco te voy a dejar dormir prácticamente en el suelo -frunció el ceño.- Cabemos los dos...

-Ya he dormido sobre los cojines -sonreí, lo había hecho muchas veces y en algunas ocasiones me había enfermado pero como siempre lo había disimulado para no preocuparlas.- Pero como quieras.

- Dijiste que te ibas a cuidar, ¿recuerdas? –se acercó y jaló mi brazo con una sonrisa.-Así que duermes en el sofá-cama, ¿sí?

-Sí, lo que diga mi princesa Clarissa –sonreí, sintiendo nervios de pasar toda la noche con ella en ese lugar, acomodé las cobijas y almohadas. La vi acomodar la mesa y luego me ayudó a colocar las cobijas sobre el sofá.

- Hay un problema... –me dijo.- No tengo pijama –rió. Muchas ideas pasaron por mi mente, logré reprimir el sonrojo que podría aparecer, opté por la solución más… inocente.

-Para eso está la magia -dije con una sonrisa, agité la varita y su uniforme ahora era ropa para dormir. Platicamos un rato mientras ordenábamos, la miré acostada y me senté a su lado, quería acariciar su cabello y decir muchas cosas pero no paraba de decir tonterías y usar esa actitud de "casanova", era divertido por cómo sonreía. Por fin podía decir que estaba con una chica y qué mejor que ella, aunque claro que no en el sentido que creían mis amigos.

- Eres un engreído presumido, ¿lo sabías? –dijo, no pude evitar sonreír, amaba cómo me decía así, era divertido. Estaba agotado, me dolían todos los músculos y el acostarme me hacía sentir el cuerpo pesado, cerré los ojos.

-Lo sé –respondí. Sentí su mano sobre mi cabello y me relajé.

- Ya tienes sueño, ¿verdad?

-No -sonrió y bostecé.- Para nada ¿y tú? –tenía mucho sueño pero podía soportarlo con tal de estar más tiempo con ella.

- Sí, para nada -me reí.- ¿En serio? Yo sólo un poco...

-También solo un poco, quizá –admití antes de bostezar, reí por mi poco autocontrol sobre mi sueño.- Creo que ya dormiré -le acomodé un mechón de cabello.- Puedes curiosear mi cuarto si quieres. Sentí de nuevo su tacto sobre el cabello y antes de que me diera cuenta estaba dormido.

Cuando ya estaba más descansado sentí que se movía un poco el sofá-cama y escuché su voz, quise abrir los ojos pero no podía, estaba todavía muy cansado, le escuché mencionar mi nombre.

- Hmm... Así que sí me escuchas, ¿verdad? –sentí su mano rozar mi mejilla y la tomé, respiré profundo, ya estaba más despierto que dormido y pensé que podía aprovecharme un poco de la situación por lo que la jalé un poco hacia mí.

Soltó una risita. Entrelazó su mano con la mía y las acercó a su rostro. Me sentí un poco inquieto, preguntándome el por qué hacía eso- ¿Sabes quién es el chico que me gusta? Tú lo conoces muy bien... –fruncí por unos milisegundos el ceño, apreté su mano y respiré profundo, esperando que creyera que estaba durmiendo profundamente. Entonces dijo algo que no esperaba.

- Seguro has oído sobre él, me gusta Henry Stuart Daimon –dijo y besó mi nariz. Me congelé, había dicho que le gustaba ¿no? Mi corazón latió con fuerza y la jalé hacia mí.

- Ya me habrías dicho algo si fing…- intentó decir más la interrumpí con un beso. Sentí que se tensó entre mis brazos y que intentó apartarme. Me giré para quedar sobre ella, aprisionándola contra el "colchón", me miraba sonrojada y confundida, decía algunas cosas a las que no le puse atención. Sonreí y besé su frente con cariño, para luego acercarme a su oído.

-Me gustas, Clarissa… me gustas mucho –intentó apartarme, más no la dejé, tomé sus manos y la hice mirarme, sonreí y lo repetí con cariño.- Me gustas mucho… desde el día que nos presentaron –susurré acercándome a ella.- Perdona por fingir que dormía…-la besé de nuevo, sentí que temblaba un poco pero poco a poco se fue relajando y no pude evitar sonreír cuando sentí sus manos abrazándome y sus labios respondiendo con el mismo entusiasmo los míos. -¿Quieres ser mi novia? –pregunté.

-Eres un tonto –dijo con una sonrisa sonrojada antes de besarme. Sonreí, en ese momento me sentí el chico más feliz de todo el colegio.

Es el primer capítulo alterno que escribo sola, espero les haya gustado :)

Saphira Kailen