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MORTAL KOMBAT T2

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Capitulo 13: Un Nuevo Campeón, Parte III

"Si, lo hice, me tiré sin saber que había del otro lado. Y no estoy seguro que fue precisamente para salvar a mi par. Solo... lo sentí. Sentí que era lo correcto."

- Vamos Liu, Al menos dime donde estuviste - Dijo en voz exigente Kung Lao.

En ese momento, Liu comenzó a contar su historia.

Poco tiempo atrás...

Liu Kang en un acto heroico tomó a Kitana con sus manos, y con el envión ambos salieron disparados por la ventana del Monasterio del Mal. Su destino fue la ladera de una montaña cuya tierra era incluso mas oscura de lo que el monje conocía de su propio mundo. Ambos guerreros rodaron cuesta abajo, hasta que finalmente cayeron en tierra plana. Liu Kang estaba un poco mareado, pero no tuvo tiempo de pensar en ello, por que Kitana enseguida estaba de pie al lado tirandole un pisotón con sus tacos. El monje esquivó el ataque girando en el suelo a su izquierda a la vez que tiraba un barrido con su pierna. Este barrido tiró a su rival, y con el mismo envión Kang se puso de pie. Ahora, con los roles invertidos, fue el shaolin quien atacó, y la asesina quien esquivó. Ambos nuevamente de pie se entrelazaron en un cruce de piñas y tácticas de esquivo, hasta que escucharon un fuerte temblor en el piso. Los dos pararon el combate, y escucharon dos temblores mas, como pisadas de un gigante. Cuando ambos miraron alrededor, se encontraron con que estaban en la entrada de una cueva sobre la ladera por la que habían caído.

Mas pisadas se escucharon, hasta que finalmente, de la sombra de la cueva, emergió un Shokan de cuatro brazos. Se trataba del antiguo campeón de Mortal Kombat, Goro. El príncipe de su raza miró a ambos guerreros que no tuvieron reacción ante su aparición, y no hicieron ni un paso. Entonces, con su voz gruesa, comenzó a hablar.

- Princesa Kitana. Me imaginé que a estas alturas no estarías peleando contra un guerrero terrestre.
- ¿A que te refieres? - Dijo altamente dubitativa la guerrera - ¿y por que no te has reportado con mi padre?
- ¿tu padre? - Dijo sarcásticamente el Shokan - Tu padre esta muerto desde hace mucho tiempo. Incluso antes de tu madre.
- No se de que hablas, mi madre está muerta hace siglos.
- Tienes que saber la verdad. Cuando la sepas, recién ahí vuelve a dirigirme la palabra
- ¿Que verdad? - Dijo desesperada Kitana.

Sus ojos comenzaron a dar vueltas intentando buscar la respuesta en su cabeza, hasta que imágenes volvieron a su mente, imágenes de su niñes con su madre, y un hombre de cabello largo y barba negra con una corona dorada. "¿Que es esto? ¿quien es el? y... ¿por que no está Mileena?". Todo eso y muchas mas preguntas se decía a si misma Kitana. En su desesperación, comenzó a correr lejos. Alejándose de los otros dos. Luego de verla correr, tanto Liu Kang como Goro se miraron fijo a los ojos, estudiándose.

- Puedo asegurar que no me atacaras - Dijo Liu Kang analizando la situación - Si no ya lo hubieses hecho.
- Tu ya me derrotaste una vez. Realmente, por el tiempo próximo no tengo planes de desafiarte.
- Entonces... puedo preguntar... ¿Que haces en una cueva?
- Deberías razonarlo. Soy la realeza, el príncipe del dolor. ¿Te imaginas lo que seria si volviera a mi pueblo derrotado por un simple mortal? Mi emperador, mi supuesto mayor aliado ya me reemplazó con un par menor. Kintaro, del linaje Tigre. Que tremenda deshonra. No puedo regresar así.
- Y... ¿simplemente te quedaras en las sombras?.
- Esperaré hasta que mi momento regrese. No será ahora, no se si dentro de poco, pero si tendré mi segunda gloria. Liu Kang, me derrotaste sabiamente. Luego de 500 años alguien fue capaz de desafiar mi poder. Por ello puedo llegar a... me cuesta decirlo... admirarte. Lo único que necesitas para este desafió es... - en ese momento Goro se dio la vuelta y comenzó a ingresar nuevamente en la cueva. - Tener la confianza que puedes hacerlo...

Liu Kang se quedó parado viendo al gigante entrando en la cueva. Era hora de regresar. Debía retomar su camino, y eliminar esta nueva amenaza.

FIN CAPITULO 13

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PRÓXIMAMENTE: Capitulo 14: La Verdad contra la Otra Verdad

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