HOLA HERMOSAS! GRACIAS POR TODOS SUS REVIEWS! Este es el último capi, el siguiente será el epílogo! ya es definitivo!:)
Disfruté muchisimo escribiendo esta historia, creo que llevo un año en ella y realmente fue mi segunda historia, pero la primera en la que detalle a Edward y Bella como pareja casada con una hija!:)... quiero agradecerles demasiado todas las alertas que me dieron y sus favoritos! esta locura ha sido sin embargo mi locura favorita!:)...
Espero que disfruten este capi nos leemos pronto!:)
Lean Temptation Angels ( es mi nueva historia, solo lleva un capi) pero promete ser buena y haré mi mejor esfuerzo porque asi sea, es Supernatural/ Romance igual que esta:)... pero esta vez no son brujas..son angeles de la tentacion y vampiros, las criaturas miticas no son solo cuentos para mandar a los hijos a dormir!:)
De la vida misma
Capítulo 34: Happy Bday Carlie Elizabeth Cullen Swan.
EDWARD POV
Mi hija estaba hermosa, con su cabello de color tan extraño, con mis ojos y con ese carácter terco y relajado de su mamá. Me babeaba por ella, la seguía a todos lados, bien sea a través de sus pensamientos o con la mirada. Era entretenido ver como se quedaba mirando fijamente un punto fijo y luego sonreír enigmáticamente y seguir caminando, o gateando.
Tenía que admitir que Carlie nos tenía todos en sus manos, hacíamos cualquier cosa que ella nos pidiera, y en eso estábamos ahora, terminando de decorar la casa para su fiesta de su primer cumpleaños. Esta fecha era tan especial como escalofriante. Especial, porque mi hija cumplía su primer año de edad y escalofriante porque al final del día Bella sería transformada en una híbrida.
-¿Está todo listo aquí abajo?-preguntó Bella paseándose por todos los lugares donde estábamos todos.
-Todo listo – aseguré con una sonrisa.
Las chicas se disfrazarían de princesas, por órdenes de Carlie, eso era algo que jamás pensé ver. Bella no era una chica amante de los cuentos de hadas de Disney, prefería películas como "El rey león".
Carlie estaba conmigo decorando la sala. En realidad ella me pasaba lo que podía cargar y yo lo colocaba donde mejor se viera.
En su mente veía que le pediría a su "tío Met" que se pusiera una tiara. Escondí mi sonrisa y luego de colgar todo lo que mi niña me había pedido la tomé en brazos y la llevé a la habitación para vestirla. Alice como siempre secuestraría a las mujeres.
A los nueve meses, Carlie nos había sorprendido a todos hablando perfectamente. Aunque a veces prefería utilizar su don, era igual de parlanchina que su madre. Y eso era adorable.
-¿Ya nos vamos a vestir papi?-preguntó ella mirándome curiosa mientras subíamos las escaleras.
Yo le sonreí y asentí.
-Si princesa. Pero primero hay que bañarse.- Eso era algo que Bella nos había contagiado a todos. No es que nunca nos bañáramos pero los vampiros no necesitamos tanto de eso como los humanos. Pero Bella al ser humana, se bañaba 2 veces al día y nosotros inconscientemente adoptamos ese hábito.
Mi hija asintió pensativa haciendo que los pocos rizos que tenía saltaran graciosamente hacia su cara. Con expresión frustrada se quitó los cabellos del rostro y me regaló una enorme sonrisa donde se mostraban algunos dientes.
El crecimiento de Carlie era extraño, físicamente era igual que siempre, pero era difícil predecir que cambios surgirían en que momento. Los dientes debieron haberle salido hace algunos meses según nuestros cálculos pero de un mes para acá comenzaron a salirle. El malestar estomacal que tanto preocupó a Bella cuando Carlie pasó su primera mala noche se debió a los comunes cólicos que algunos bebés humanos sufren.
Al llegar a nuestra habitación coloqué a mi hija en la cama y procedí a sacar su disfraz del closet. Era un gracioso disfraz de blanca nieves.
-Bien Blanca Nieves, a desvestirse-alenté con una sonrisa a mi hija.
Ella rápidamente obedeció y apresuradamente se quitó su camisa, sus zapatos, las medias y cuando estaba por el pantalón se enredó con sus piernitas cayendo de espalda al suelo.
Me apresuré a su lado para ayudarla a levantarse, cuando me vio, me di cuenta que tenía un puchero y sus ojitos rojos.
-Aww no llores, ven aquí- tomé sus manitas y la tomé en brazos para calmar su angustia. En muchos aspectos era como una niña humana.
Carlie seguía llorando y yo la abracé más contra mi ( claramente midiendo mi fuerza) y deposité un beso en su cabello.
-No le digas a nadie pero mamá también se caía mucho, pero solo sucedía cuando la asustabas mucho-le guiñé un ojo y mi cometido funcionó porque dejó de llorar y me regaló una hermosa sonrisa.
Tres toquecitos en la puerta sobresaltaron a mi hija, quien rió cuando se dio cuenta de que se había asustado.
Era Bella quien estaba tocando la puerta y eso me extraño, pensaba que Alice las secuestraría.
-Pasa mami-gritó Carlie.
Yo sonreí. Era lógico que la escucharía u olería.
Bella entró en la habitación aún sin disfrazarse.
-No que Alice las secuestraría.- mi pregunta sonó más como una afirmación.
-Si, pero Jasper tenía otros planes en mente- Yo reí fuertemente.
Bella cambió su expresión cuando vio los ojitos de Carlie enrojecidos, y rápidamente la tomó en brazos terminando de desvestirla.
-¿Te ducharás con nosotros?-pregunté sonriendo abiertamente.
Ella rodó los ojos e ignorándome caminó al baño con Carlie en sus brazos. Mi hija, como el mounstrito que es, me sacó la lengua sin que su madre la viera. Yo le devolví el gesto del mismo modo y me acerqué a mis dos mujeres. Estaba totalmente feliz.
Una hora después Bella estaba enfundando un disfraz de Jazmín y yo vestido como Aladín. Me sentía totalmente ridículo. Pero algo sabía de Emmett siendo vestido como el príncipe de la Bella Durmiente, Jasper como el príncipe John de Pocahontas y Carlisle como la bestia de La Bella y la Bestia. Los disfraces estaban distribuidos según las características de cada uno y de su pareja.
Bella y yo intentábamos ponerle el disfraz a Carlie pero ella estaba inquieta en la cama jugando con una tiara.
-Carlie Elizabeth quédate quieta-regañó suavemente mi esposa.
Ese regaño me recordaba a cuando me regañaban a mi de humano. "Edward Anthony…". Esos regaños de mamá cuando te llaman por tu segundo nombre.
Carlie no hizo caso y salió corriendo a la habitación de Emmett y Rosalie.
Bella suspiró resignada y yo reí abrazándola por la espalda.
-Paciencia preciosa. Es igual a ti.- murmuré en su oído.
Ella echó su cabeza hacia atrás recostándose de mi hombro.
-A ti también se parece.-Respondió sonriendo.
Escuché como Carlie reía y corría hacia su habitación. Bella me miró curiosa y ambos fuimos a investigar que hacía.
Al entrar en su habitación (decorada perfectamente por Esme) la encontramos revolviendo una caja debajo de su cama, de allí sacó tres tiaras idénticas a la que tenía en la mano antes de huir.
Al volverse me sonrió malévolamente y vi en su mente que debía ponerme la tiara que me ofrecía.
-¿es necesario?-pregunté haciendo una mueca mientras me ponía a su altura.
-Sí-respondió cruzándose de brazos. Digna hija mía y mi terquedad.
Suspiré resignado y le permití que me pusiera la ridícula tiara, una vez que lo hizo salió corriendo de nuevo.
Bella aguantaba las ganas de reírse mordiéndose el labio superior.
-Se ve usted muy bien príncipe Aladino- no aguantó más y soltó la carcajada contenida.
EMMETT POV
Adoraba a mi sobrina, pero no me gustaba que tuviera tanta imaginación, o al menos en estos momentos no me gustaba que la tuviera. Vestido como el príncipe de la Bella Durmiente me sentía totalmente ridículo.
Yo un vampiro de aproximadamente 95 años, que lucha con los osos y mide dos metros, me veía completamente sometido a la merced de una niñita de un año.
-Por favor niña... No me hagas ponerme eso...-rogué al ver que venía con la clara intención de que usara una ridícula tiara de princesas.
Ella hizo un puchero tan adorable y puso una expresión tan conmovedora que sin pensarlo me vi aceptando su petición sin rechistar. Jasper que veía la escena divertido rompió a reír a carcajadas.
-Retoña, ¿no tienes otras iguales a estas?-señalé la tiara en mi cabeza y Jasper me miró confundido por el cambio en mis emociones- ¿Qué dirán papá, tío Jazz y el abuelo si sólo yo uso una?-Ella pareció meditarlo y sonriendo enormemente respondió:
-Sii tengo 3 mas- chillo ella con su vocecita aguda y desapareció por la puerta.
Si yo usaba una, los chicos también.
-Muy valiente hermano- me dijo lanzándome dagas por los ojos.
Yo sonreí inocentemente. –Solo pensaba en seguir la temática de la fiesta hermano.- le guiñe un ojo y bajé a la sala a acompañar a Carlisle y las mujeres que estaban allí.
Desde la habitación de Edward escuché a Bella y a mi sobrina reírse. Esas dos a veces dan escalofriós. Eso de vivir con una bruja y una bruja híbrida vampiro es totalmente espeluznante.
BELLA POV
Fue imposible no reírme con lo gracioso que lucía Edward vestido de Aladino, con una tiara. Su disfraz era tan incongruente con sus características físicas que el contraste resultaba divertido.
Elizabeth Masen hizo una última aparición luego de que Edward dejara en mis manos el evento de vestir a una inquieta híbrida.
Elizabeth me sonrió mientras le colocaba el vestido a Carlie, devolví el gesto e hice que Carlie quedara de frente con su abuela. Que extraño sonaba eso.
-Feliz cumpleaños pequeña- Carlie intentó tocarla, pero al no ser material no lo logró.
Ambas reímos ante la expresión de Elizabeth.
-Gracias-respondió Carlie emocionada.
Elizabeth le lanzó un beso haciendo que ella se sonrojara.
-Recuerda querida bruja. A media noche- y con una misteriosa risa desapareció.
A media noche, como los cuentos de hadas. A media noche se acaba el encanto y comienza la locura.
Aunque el encanto en mi vida seguiría.
Carlie seguía inquieta. ¿Así se sentiría mi madre cuando no me quedaba quieta?.
-Carlie Elizabeth…-advertí intentando esconder la risa que me daba. Era una chica de casi 20 años intentando controlar a su hija de un año. Era divertido. Además nunca fui una persona que tuviera autoridad o voz de mando, pero aún así me las apañaba bastante bien con esta loca híbrida.
-Lo siento- dicho esto dejó de moverse y me dejó alisarle el cabello y colocarle el lacito rojo de Blanca nieves.
-Lista.-la abracé por la espalda mirándola por el espejo.-Estas preciosa- le di un besito en la mejilla y tomando su mano bajamos las escaleras hasta la sala. ´
Para esta especial ocasión, había venido mi bisabulea, que quería conocer a su tataranieta, Paul que quería conocer a su sobrina postiza, Kim con Embry y Megan con Jared.
No hace falta decir que era una fiesta de disfraces y que todos estábamos disfrazados de los cuentos de hadas de Disney. Mi bisabuela quedó totalmente encantada con Carlie. A sus 83 años de edad, mi bisabuela lucía tan lozana que como si tuviera 50. Las chicas quedaron encantadas con mi hija y no pararon de decirme que era igual de eléctrica que yo y que sus gestos corporales eran iguales a los de su padre.
Estaba encantada con mi familia.
Al final del día Carlie terminó tan agotada que se quedó dormida en el sillón de la sala.
Todos se habían ido, ya que querían dejarnos a Edward, Carlie y a mí solos hasta que culminara mi transformación en híbrida.
Edward tomó a Carlie en sus brazos cuidadosamente y la llevó a su habitación. Entre ambos le quitamos el disfraz y el lazo y le colocamos la pijama.
Era increíble, dormía tan profundo, que nada la despertaba.
Ver a Edward interactuar con nuestra hija era totalmente abrumador y espectacular.
Edward depositó un beso en la frente de nuestra hija y yo hice lo mismo. Dejamos la puerta de la habitación abierta, por cualquier emergencia y fuimos a la nuestra.
Nos quitamos los disfraces y nos pusimos ropa cómoda, una vez listos me acosté en la cama. Para que negarlo, tenía miedo de lo que fuera a ser esta transformación. Annie dijo que no sería indolora pero que trataría de ocasionar el menor dolor posible.
-¿Estás preparada?- Annie estaba seria, y yo aterrada asentí con la cabeza.
-Tanto como puedo estarlo
-Lamento realmente que tengas que pasar por esto- lucía apenada. Pero no me importaba realmente cuantas veces tuviera que pasar por esto. Lo haría si con ello garantizaba un futuro con mi esposo y mi hija.
-Te estaremos esperando.-susurró Edward en mi oído antes de depositar un beso en mis labios.
-Los amo-fue lo último que supe antes de que me llegara una ola de algo extraño.
Mi parte sobrenatural sabía que ese cosquilleo era la transformación, no era un cosquilleo cómodo, era similar al cosquilleo que sientes cuando se te duerme una extremidad. Incómodo y desesperante.
Mi parte humana luchaba por moverse y desprenderse de esa sensación. Pero no se si la humana o la sobrenatural, concluyó que era inútil moverme, el cosquilleo continuaría hasta que la transformación se viera completa.
La peculiaridad de esta transformación es que escuchaba claramente lo que sucedía a mi alrededor, escuchaba a Edward hablarme de cuando él se transformó, escuché que me contaba historias de cuando era pequeño, escuché que me decía que no sabía si las historias las estaba inventando o eran un verdadero recuerdo, ya que el juraba que sus recuerdos eran brumosos.
No se cuanto tiempo pasó pero escuché a mi hija preguntarle a Edward porque lloraba. Ni me había dado cuenta que lloraba.
Me imaginé a Edward sentando a nuestra hija en sus piernas y explicarle todo.
-Mamá será como tú.-explicó suavemente.
-¿Cómo yo?-la incredulidad en su voz era cómica.
-Como tu princesa. Mitad vampiro, mitad humana bruja.-pude entrever la sonrisa en su voz.
El cosquilleo aumentó de intensidad haciéndome difícil concentrarme en otra cosa, pero si no lo hacia comenzaría a moverme y eso asustaría a Carlie.
Me concentré en escuchar lo que Edward le contaba a Carlie sobre cualquier cosa, y como respondía a todas sus preguntas con una paciencia y amor infinitos que me recordaron a Carlisle.
No se cuanto tiempo había pasado hasta que sentí que el cosquilleo disminuía, y mi corazón se aceleraba y latía rítmicamente con el corazón de mi hija. La misma velocidad, la misma intensidad. La misma especia desde ahora y para siempre.
