38.

Siempre se quedaba pensando en cosas que parecían demasiado fuera de lo que creía posible para una persona como él.

Estaba volviéndose loco o algo por el estilo. No que ya no lo fuera, por si había dudas, lo estaba siendo aún más. No se podía extrañar tanto a una persona o, por lo menos, eso pensaba. Se sorprendía mirando la pantalla de su comunicador más veces de las que quisiera reconocer. Hasta llegó a golpear su frente contra el tablero para despertarse del letargo en el que estaba desde la última vez que se habían visto.

Supuso que Heero nunca caería en algo como eso.

Un sonido lo hizo enfocarse nuevamente en la pantalla. Sonrió al instante.

-¿Estabas dormido?—Preguntaron.

-Algo…-Contestó tratando de no parecen más contento de lo que ya estaba.

-Entonces…-Dijo levemente inclinando su cabeza hacia un lado en aquel gesto que le daba risa a veces, porque solía parecer a esa mirada inquisidora que suelen lanzar los perros al observar a los humanos… claro, esos ojos azules tan llenos de cristales con filos eran muchos más significativos.—¿Hablamos luego?

-¡No! Ya estoy despierto…-Dijo volviendo a controlar el tono de voz. Él otro sonrió levemente y sólo para él.

Quizás si le extrañaba de la misma forma…aunque no llegaba a imaginárselo tan patético.

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DC
25 de junio de 2011.