Notas iniciales:
The Mother Fucker, no te preocupes porque el capítulo 44 está listo ;) Sólo queda ser un poquito paciente ya que me faltan, más o menos, unos ocho capítulos que subir hasta llegar allí. Ya me falta poco para estar al día. ;p
CAPÍTULO XXXV:
RECUERDOS DEL PASADO
Sesshomaru caminaba a paso prudente mientras pensaba. Totosai le había dicho que volviera dentro de tres días. De cierta forma, no podía evitar sentirse algo ansioso, ya sólo faltaba un día ¡Sí! Mañana el herrero le entregaría la nueva arma creada para él, sentía curiosidad ¿Qué clase de espada le forjaría Totosai? Lo único que esperaba es que fuera un arma poderosa, una capaz de hacerle frente a la misma Bakusaiga.
– ¿Jaken? ¿Crees que será esta fruta a la que se refería Jinenji?
– ¡No, niña tonta esa no! Esas son ciruelas. Las que necesitas son parecidas a las fresas con la única diferencia, es que son un poco más grandes y de forma redonda, y además crecen en los árboles, así que busca en los de gran follaje – El pequeño kappa sólo suspiraba ¿¡Por qué rayos estaban detenidos aquí buscando frutas!? ¿¡Qué estaba haciendo su amo!? El pequeño kappa observaba al inuyökai y luego suspiraba.
– ¿Pero qué estará pasando con mi Señor? Esta como ido, y por más que le pregunto no me contesta ¡Ay! ¡Tan hermético que es el señor Sesshomaru! después de tanto tiempo estando a sus servicios, debería confiar un poco más en su sirviente. Y además ¿¡Qué diablos estamos haciendo aquí perdiendo el tiempo con esta tonta mujer!?
Estuvieron todo ese tiempo buscando los afamados frutos de aquí a allá. Por su parte, Sesshomaru, se veía tranquilo y muy paciente, y casi todo el tiempo observaba al vacio sumido en sus pensamientos. En un momento dado se sentó bajo un árbol mientras Melisa y el pequeño kappa inspeccionaban los árboles de la zona, luego la muchacha se acercó cabizbaja y se sentó cerca de él.
– No hemos encontrado nada aún ¿Esos frutos realmente existen? – Sesshomaru puso su atención en ella. Observó la pañoleta en su cabello, ya no la tenía amarrada en una cola de caballo, si no que estaba puesta de forma simple a la altura de su nuca – Hemos buscado por mucho tiempo – La muchacha suspiró. Sesshomaru sólo la observaba con los ojos entornados y con una mirada apacible, simplemente la contemplaba.
Melisa había sentido el peso de la mirada del inuyökai, y en un momento dado lo miró de soslayo y le dijo:
– ¿Quieres decirme algo? – Sesshomaru la vio con curiosidad por un momento, no había entendido a qué se refería Melisa con esa pregunta y ese tono de voz ¿Quizás la muy insolente estaba con ánimos de discutir? ¡Nah! ¡Pero qué bah! Él por su parte estaba tan calmado que cualquier provocación de esta mujer en este instante, le era indiferente. Sesshomaru desvió sus ojos al cielo, con eso evidenciaba que no tenía nada que decir, pero Melisa aun observándolo de soslayo volvió a hablar:
– Hasta ahora no me has preguntado nada – Y Sesshomaru respondió:
– ¿A qué te refieres con eso? Si quieres expresar algo, pues dilo de forma clara.
– Me refiero a Ryukoushin – Añadió Melisa. Sesshomaru volvió a posar sus ojos en ella – Hace un tiempo lo he estado percibiendo, lo siento de una forma muy débil ya que se encuentra muy lejos de esta zona, hacia el sureste, pero su energía se ha intensificado un poco – Melisa creyó que con esta información aumentaría la efervescencia del inuyökai dándole impulso, pero la reacción que obtuvo de él la dejo algo sorprendida.
– Nos quedaremos en esta zona por un día más – Y volvió a posar tranquilamente sus ojos en el cielo.
– ¡Vaya! Esto es inaudito – Se dijo la muchacha para sí – Está muy calmado ¿Por qué será? – Y luego algo dubitativa le preguntó:
– ¿Sesshomaru…? ¿No me digas que estás haciendo esto…? Esperando… ¿Por mi? ¿A qué me recupere un poco? – El inugami le hecho una mirada por el rabillo del ojo y con su usual tono de voz, frío, seco y altanero, le respondió:
– ¡Jm! ¡No seas ridícula! – Melisa por su parte, se sintió avergonzada y se puso algo roja ¡Claro! ¡Era imposible que eso fuera verdad! Ya se le había olvidado lo déspota y utilitario que era. Se sintió estúpida.
El tiempo avanzaba y aún no encontraban nada, por más que buscaban por todos los lugares, y en un momento dado, a Melisa comenzó a darle hambre. Su estomago rugía, el problema es que no traía nada con ella, su equipaje estaba en la casa del hierbatero. Fue en ese entonces que lo encontró. Por suerte, y también, a desgracia de ella, se encontró con un árbol de frutos dorados que despedía una fragancia dulce y exquisita, que hacía que se le callera la baba a cualquiera. Saco una fruta del árbol, mordió la cascara, era algo dura, lucho por breves minutos con ella y luego llego a su interior y comió. Quedó encantada por el sabor ¡Jamás en su vida había probado algo semejante! ¡Qué sabor más delicioso! Una fruta jugosa, suave y muy dulce, tenía un leve sabor a fermento, por lo que le daba un toque perfecto como a licor elaborado, aunque muy suave.
– ¡Jaken! ¡Mira! ¡Encontré esto! ¡Pruébalo! ¡Es delicioso! – Se dirigió emocionada la muchacha hacia el pequeño yökai.
– ¿Hm? Pero si es… ¡Niña tonta tira eso! No comas de esa fruta o te emborracharás.
– ¿Qué? ¿Emborracharme?
– Si. Esa es la fruta de color dorado más conocida como el fruto de la borrachera. Es una fruta jugosa que se caracteriza por fermentar con facilidad a la luz del sol. Y el licor que produce puede llegar a ser bastante fuerte, y más para un humano como tú. ¡Tira eso niña, si no quieres alcoholizarte! Además… – Jaken dirigió su mirada hacia el árbol de donde la muchacha había sacado las frutas – ¿Sabes que ese árbol tiene un origen sobrenatural? Te aterraría escuchar sus fines maquiavélicos.
– ¿A qué te refieres con eso?
– Bueno esa clase de árbol tiene algo así como voluntad propia. Utiliza su fruto como carnada, de esa forma los animales, humanos y hasta yökai llegan a sus pies para comer de sus olorosos frutos los cuales te embriagan, y ya cuando la víctima está muerta de borracha, casi a punto de quedarse dormida a sus pies, las raíces de a poco comienza a succionar al individuo y termina siendo devorado por el árbol.
– ¡Vaya! ¡Qué horrible! – Comentó la muchacha algo admirada – Así que no es un simple árbol como se ve, pero… – La chica de inmediato interpretó la circunstancia – Creo que no sucede nada si sacas las frutas y te las comes después, o alejada de allí ¿o no?
– Bueno si, pero…
– ¡Pero nada! ¡Ya no seas tan grave Jaken y prueba, está bastante deliciosa! – La muchacha le ofrecía la fruta – Es muy dulce, el fermento que tiene es bastante suave.
– ¡Es por eso que te lo digo! ¡De esa forma te seduce! ¡Niña tonta! ¡No tomes las cosas tan a la ligera, y escucha lo que te dices los más experimentados! – Seguía discutiendo el pequeño kappa, pero fue interrumpido por el inugami.
– ¡Jaken! Déjala que coma. Ella sabrá – Sesshomaru se estaba cansando de la reprimida incesante de Jaken, que discutía ahí como si fuera un padre cuidando a una niña. Luego el inugami se levantó para dirigirse hacia otra zona, Melisa siguió al grupo atrás disfrutando del sabor empalagoso de su nuevo y exótico bocado.
Ryusei se encontraba mirando el vasto horizonte desde uno de los balcones de su castillo mientras pensaba en las palabras del humano.
– Así que… una oportunidad para Ryukoushin – Susurró para sí – El deseo de mi tío…
Y se remontó hacia una época lejana cuando aún era un niño.
Recuerda estar observando a Ryukoushin a la lejanía mientras este hablaba con Ryukotsusei, en esa época cuando no había sido sellado por la máscara y aun guardaba una apariencia humana. Recuerda la imagen de esos dos como si fuera hoy, hablando, confraternizando en una alianza mal sana, recuerda la mirada de Ryukoushin, sus ojos marrón rojizo denunciando perfidia. Se parecían mucho, ¡Sí! Ryukoushin y Ryukotsusei se parecían mucho y eso siempre le causó curiosidad. Ryusei siempre se preguntó ¿Por qué? ¡Si lo tenía todo! Era el hijo ¡El único hijo de Ryu-no-Taiyö! ¡Y sin embargo…!
– ¿Por qué, Ryukoushin, eras como eras…? – Volvió a susurrar el dragón. Y recordó los entrenamientos a lo que lo sometía su tío desde muy niño y esa pregunta que le hizo una vez.
– ¿Tío? ¿Por qué pierde el tiempo conmigo? – Le había dicho de repente un Ryusei pequeño como de la apariencia de un niño de ocho años. El gran ryuyökai se había dado vuelta mirándolo con sus ojos dorados con algo de sorpresa y curiosidad.
– ¿Perder el tiempo contigo? ¿Qué quieres decir con eso, Ryusei?
– Bueno… me refiero a que…, yo no soy tu hijo.
– ¿¡Pero de qué hablas muchacho!? – había refutado Ryu-no-Taiyö, acercándose a él y parándolo del suelo – Aunque no seas hijo mío es como si lo fueras ¡Eres el hijo de mi querida hermana!
– Pero… Ryukoushin es tu hijo ¿No se supone que después de ti él heredará tu posición?
– Bueno… las suposiciones y lo más obvio no siempre se lleva a cabo… – Respondió pensativo el daiyökai. Luego había mirado al pequeño dragón y le había dicho con convicción – Muchacho, quiero que seas fuerte en cuerpo y corazón, y para eso no hay escusas ni la razón de la "posición", sólo debes serlo para que así jamás te desvíes de tu camino, ni de tu Ser ¿Me comprendes muchacho? – Ryusei sólo lo había mirado con los ojos bien abiertos – Además el día de mañana si tu primo se extravía, quien tendrá la misión de ocupar su lugar serás tú, así que no tomes esto a la ligera ¡Y a entrenar se ha dicho!
– Sin duda mi tío Taiyö era un gran hombre – Pensó el dragón para sí aún mirando el horizonte – Todo lo contrario a Ryukotsusei – Ryusei evocó en su mente la imagen del dragón absoluto. Ese magnetismo oscuro que proyectaba, y la perspicacia maliciosa con la que siempre lo observaba. Lo recordó acercándose a él, y alborotándole los cabellos como en señal de mimo.
– Es un gran muchacho, ¿cierto? – había dicho Ryukotsusei en aquel momento curvando una sonrisa socarrona.
– Si, si lo es – Había respondido con una mirada fría y recelosa Ryu-no-Taiyö.
– ¡Claro! Es el hijo de Tsuki – Respondió en provocación el dragón absoluto, enderezando el cuerpo para ponerse frente a su hermano. El señor del este bufó como en indicios de risa.
– ¡Jm! ¿A caso intentas decirme algo? Pues si es así, te invito a que lo hagas con claridad, al fin y al cabo, aquí estamos entre hombres.
– Y entre hermanos – Remarcó Ryukotsusei aun con la ironía en sus labios – Pues no, yo no tengo nada que decir, al menos que tú si lo tengas – El dragón dorado guardó silencio por un momento, y luego amenazó desafínate:
– Deja en paz a Tsuki. Si le haces daño no dudaré en destruirte.
– ¡Oh! ¡Vaya ¡Vaya! Si que estas alterado, "hermano". Pero no te preocupes, sabes que jamás le haría daño a Tsuki – Ryu-no-Taiyö sólo entornó los ojos con desconfianza – De todas maneras ¿Te parece correcto el espectáculo que estás haciendo? Hay niños presentes – Volvió a responder el dragón absoluto con el sarcasmo a flor de piel.
– Pues ya es tiempo que Ryusei se vaya enterando de la rata que tiene como tío.
– ¡Oh! ¡Vaya! Así que finalmente estas sacando a la bestia que llevas dentro. Pero si quieres arreglar las cosas como hombre, podemos hacerlo de inmediato ¿Qué te parece? Creo que así las cosas serían más fáciles. Te derroto, recupero el control de estas tierras, como siempre debió haber sido, ¡y ya está!
– ¡Vaya! Tienes mucha confianza en ti, Ryukotsusei.
– ¡Pues claro! Al fin y cabo, tú eres solo un usurpador, un segundón. Como primogénito estas tierras debieron haber sido mías, y tú lo sabes muy bien hermano.
– Ryukotsusei… - Pronuncio en voz baja Ryusei aún con su vista clavada en la vastedad. En ese momento, apareció la madre de Ryusei pero este ni siquiera la notó. Sólo reparó en su presencia cuando la suave mano de su madre le sobó la espalda.
– Hola hijo.
– ¡Oh! ¡Madre! No te había notado.
– Si, lo pude evidenciar – Sonrió la mujer – Estabas volando por el horizonte ¿Qué sucede hijo? Te noto muy distraído – Comentó, sólo para aplazar la fatal noticia que traía para Ryusei, no se atrevía decírselo de inmediato.
– ¡Nah! Nada en especial – Respondió simplista el dragón – Sólo recordaba cosas del pasado.
– ¿Cosas del pasado?
– Pensaba en Ryukotsusei – Precisó el ryuyökai y su madre se sintió algo incomoda. Desvió sus ojos hacia otro lado, pronunciando un "¡aah!" en respuesta y no preguntó más.
Ryu-no-Tsuki, la madre de Ryusei siempre se incomodaba cuando escuchaba el nombre de su hermano, el dragón absoluto, pero eso a Ryusei no se le hacía de extrañar, ya que su madre fue víctima de muchos de los insidiosos planes que ideó éste un sin número de veces para derrocar a Ryu-no-Taiyö. Si había una persona en el mundo que la había pasado terriblemente mal a manos del tirano del este, esa era Ryu-no-Tsuki.
– Y… ¿Has encontrado alguna pista de Ryukoushin?
– No. Pero encontré al hombre que rompió el sello.
– ¿El hombre humano?
– Si. Me dijo cosas extrañas, pero al final no pude obtener ninguna pista del paradero de Ryukoushin.
– Mm… eso es malo, sin embargo… – Una pausa, luego, se armó de valor para decírselo – Hijo, tengo malas noticias, se que has llegado recién, pero te esperan en la sala de reuniones.
– ¡Qué sucedió! Dime
– El clan de la zona sur de nuestro territorio fue atacado – Ryusei guardó silencio y sólo la observó expectante esperando que continuara con la noticia – Eso sucedió el día de ayer… – Comentó cabizbaja la mujer.
– ¿Y qué hay de Atsushi? – Preguntó de inmediato el dragón. Ryu-no-Tsuki se quedó en silencio un momento, irresoluta, y luego pronunció:
– Está muerto… – Ryusei la miró con sorpresa por un rato. El líder de los kitsune del clan del sur había muerto, sin duda esa era una terrible noticia para Ryusei. Se llevó una mano al rostro lamentándose.
– Atsushi… – Volvió a pronunciar dolido el dragón.
– Ryusei, es mejor que vengas, los hijos de Atsushi y otros miembros del clan te esperan en la sala de reuniones junto a los consejeros.
– ¡Maldición! – Pronunció el ryu entre dientes y se dirigió de inmediato al lugar solicitado.
La madre de Ryusei se quedó un momento, ahí, sin moverse, dirigió su mirada hacia el horizonte. Ryukotsusei… ¡Ese ser! Siempre sería la sombra que atormentaría su paz interna, aún después de muerto. Y sin quererlo su imagen se le vino a la cabeza. Lo recordó asomándose al umbral de su habitación, con su presencia oscura y dominante, sus cabellos sombríos y sus ojos grises.¹
– Tsuki – La había llamado aquella vez para pronunciar su sentencia en aquella noche de penumbra – "Ten presente que al final, volveré por ti"– Y luego se había marchado para no volver jamás. Esa había sido la última vez que lo vio. Luego de aquello, el sello de la máscara de su hermano Ryu-no-Taiyö, y por consiguiente, la garra del comandante del oeste en el corazón. Sin embargo, ella jamás descansó, el miedo siempre la acechó carcomiéndole las entrañas. Sólo al final, luego de recibir las noticias de su muerte a manos del hijo hibrido de Inu-no-Taishö, pudo al fin, respirar. Aunque…
Ryu-no-Tsuki dirigió su mirada hacia la silueta de su hijo que avanzaba por el pasillo, mientras la dejaba atrás.
El fantasma del dragón absoluto, siempre, siempre, sería una pesada cruz que ella hasta el final de su existencia debería cargar.
La dragón de plata agitó su cabeza para sacarse la horrible sensación que le producía recordarlo a él. Finalmente, se decidió seguir a su hijo.
Sesshomaru llamó al pequeño kappa, ya se estaba haciendo tarde.
– ¡Jaken! – El diminuto yökai se dirigió corriendo hacia él y le respondió:
– ¿Si mi amo? ¿Qué se le ofrece?
– ¿Terminaron con su búsqueda?
– Bueno… hasta ahora no hemos encontrado nada.
– Ha sido suficiente, pronto oscurecerá, trae a Melisa – Dictaminó el inugami
– Muy bien mi señor ¿Pero dónde se metió esta mujer? – Pronunció observando hacia el alrededor, y luego gritó – ¡Melisa! ¡Melisa!
La muchacha se encontraba de bruces con la cabeza metida en los ramajes de un arbusto y la cola empinada, al escuchar su nombre sacó la cabeza como un avestruz pronunciando un…:
– ¿¡Hm!? – Se levantó con dificultad y tambaleó sobre sus pies – ¿Alguien me llama? – Balbuceó. Estaba borracha. El pequeño kappa volvió a gritar y los raros sonidos llegaron a sus oídos:
– ¡Marisa! ¡Marisa! – Escuchó las extrañas palabras.
– ¿¡Qué!? ¿Quién grita de esa forma? – Volvió a balbucear la chica, y comenzó a acercarse guiada por aquel extraño llamado.
El pequeño kappa la buscaba de aquí a allá pero no daba con ella.
– ¡Oyeee! ¡Mujeeer! ¡Dónde estás! ¡Dónde te has metiiidooo! – Seguía gritando y Melisa escuchaba:
– ¡Ooooii! ¡Joseeei! ¡Doko ni maska! ¡Anka no doko ni maskaaa!
– ¿¡Queee!? – Volvió a decir Melisa – ¿Pero quién es la persona que habla de esa forma tan extraña? – Y luego rió divertida - ¡Jajaja! ¡Qué ridículo! – Pronunció a media lengua.
– Mi Señor Sesshomaru – Jaken se dirigió al inugami – Disculpe… pero no encuentro a la odiosa de Melisa, no sé donde se ha metido, al parecer está perdida en algún lugar del bosque.
Melisa visualizó a la distancia a Sesshomaru y Jaken entre las malezas del bosque.
– ¡Ah! ¡Ahí están! – Pero el único detalle, es que al acercarse notó que estos dos conversaban de una forma muy extraña.
– Sesshomaru sama. Iurishtekudasai, tana… quenenoto atashiba Marisa Juriukaina. Corenashimisde takusaremas.
– ¡Ah! Sone. Shinpai shinai de kudasai – Respondió con frialdad el inugami. Y Melisa al escuchar estalló en risa.²
– ¡Oh! ¡Ahí está, ha aparecido! – Habló Jaken y Melisa se tapó la boca para no reír más, pero luego nuevamente estalló con más ganas y llegó a apretarse el estómago de tanto reír – ¿¡Pero qué es lo que sucede con esta mujer!? – Interrogó Jaken, pero Melisa al escucharlo se reía más. Sesshomaru la observó de pies a cabeza de forma analítica y luego pronunció:
– ¡Qué deplorable! Está borracha.
Notas finales:
¹ Sobre la apariencia humanoide de Ryukotsusei: Si quieren una referencia, más o menos como en la siguiente imagen:
http dos puntos doble slash static punto zerochan punto net slash Hijikata punto Toshizo punto abre paréntesis Peace punto Maker punto Kurogane cierre de paréntesis punto full punto 1099734 punto jpg
(Por los filtros lo escribo así) XD
O si no, búsquelo por...
Jun Du: Peacemaker Kurogane / Hijikata Toshizo
Es el hombre que sale a pecho descubierto XD
² Sobre el extraño y curioso japonés que aparece en el capítulo: De antemano les menciono que soy bastante ignorante en esto del japonés. No obstante, la idea central de lo que se leyó al final del capítulo consistía en que Melisa, debido a los efectos del alcohol, escucha el idioma como realmente es, es decir, que los escucha hablar en japonés xp. Discúlpenme si los enunciados expuestos están mal dicho o mal escrito, sólo intenté hacer una mención para exponer esta idea, y sólo transcribí sonidos que mis oídos más o menos alcanzaron a entender. La verdad es que a estas alturas ya ni me acuerdo con exactitud que decían aquellas frases. XD XD XD
