POV Bella
Es sorpresa amor – ya extrañaba esa palabra dirigida a mi, no había pasado mucho tiempo lo sabia de sobra, pero para mi era como una eternidad, quizás exageraba pero que iba hacer, si estaba enamorada de mi chico de hermosas esmeraldas.
¿Cuándo preparaste esto? – tenia duda por que no sabia como tenia preparado un lugar, si no sabia que nos íbamos a "reconciliar"
Supongo que me arriesgue – hizo una mueca y se paso una mano por la nuca.
¿De verdad? – sonrió avergonzado.
Si y no – no me quería decir mas, pero es que yo no me quería quedar tampoco con la duda.
¿Cómo esta eso? – lo mire de una manera divertida.
Veras – nos detuvimos y me tomo de las manos – yo estaba muy arrepentido de la manera en que te trate hace un rato – descargo toda la intensidad de sus ojos sobre los míos – y planeaba venir a disculparme, hubiera llegado antes pero Alice y Rose me detuvieron alegándome lo mal que te trate y bueno me hicieron sentir pésimo, mas de lo que y estaba claro – lo abrace no quería recordar lo que había pasado.
Edward no – susurre y lo abrace con más fuerza.
Pequeña no pasa nada – suspiro y beso mi cabello – ahora estamos bien, juro que lo estamos.
Lose, lo que no quisiera recordar eso – no lo solté.
Ni yo, pero ya viene lo mejor – a pesar de que no lo veía sabia que estaba sonriendo.
¿y que es? – me despegue un poco para poder ver sus hermosos ojos.
Después de la reprimenda que me metieron – sonrió – les dije que te estaba buscando, cosa que las prendió mas porque me pidieron que te diera tu espacio, como ves no lo hice – soltó una carcajada y yo me uní a él.
Me alegro que no lo hicieras – lo abrace mas contra mi.
Yo también – me miro directamente a los ojos – cuando acabaron de reprenderme rose me aconsejo o mejor dicho me recomendó que te llevara a cenar, ya sabes una cita muy romántica, lo iba hacer pero se de sobra que te molesta que gasten dinero en ti – asentí dándole la razón – pero yo digo que eso es absurdo ya que tu te mereces lo mejor – como ya es costumbre me ruborice ante sus palabras, era para mi muy halagador escuchar eso – después Alice dijo que mejor te llevara a otro lugar y se que te va a gustar.
¿De verdad? – me sorprendió el tono de mi voz - ¿Y a donde me llevaras?.
Es sorpresa amor – le brillaron los ojos creo que mi reacción lo sorprendió, tanto a él como a mi.
¿No me dirás? – hice un puchero.
No – me beso y sonrió sobre mis labios – por ahora seguirá siendo sorpresa.
Esta bien – le mordí el labio inferior y el gimió.
Bella – su voz era ronca – es hora de irnos.
De acuerdo – me separe solo lo necesario para volver a caminar hacia su auto.
Ambos nos dirigimos al estacionamiento tomados de la mano y al pasar al lado de Jessica y Laurent ambas me miraron con odio y porque no envidia, no porque yo fuera de una belleza extraordinaria si no que era por la persona que estaba a mi lado, la única que me ha llegado hasta el corazón, con la que a pesar de todo aun seguimos juntos y cree en mi tanto como yo en él.
Espera - me frene en seco justo a unos pasos de ellas.
¿Qué haces? – me pregunto al soltar mi mano de la suya.
Nada que no deseara hacer – levanto una ceja esperando a que continuara pero no fue así.
Rebusque entre mis bolsillos de mis jeans tratando de encontrar el polvito que me había dado Alice en la mañana, pero no lo encontraba ya me estaba desesperando, este era la oportunidad perfecta para hacerlo y sabia a ciencia cierta que una oportunidad así no la podía desaprovechar.
¿Qué buscas? – escuche la voz de Edward.
Una bolsita – seguía buscando hasta que metí mis manos en mis bolsillos de mi chamarra. – lo encontré – sonreí con satisfacción.
¿Qué es eso bella? – me miraba divertido.
Un polvito que me dio Alice – me encogí de hombros.
Alice – dijo como si eso explicara todo.
¿Edward entonces si iras a la fiesta de Carmen? – la voz nasal de Laurent me hizo girarme para encontrarme cara a cara a esas dos víboras.
No – su voz sonaba firme – prefiero estar con mi bella – me abrazo por la cintura.
Que mal que te pierdas esta fiesta Edward – su fingido sentimiento sobresalía a toda costa.
No lo creo – sonrió Edward.
¿Todo bien? – nos pregunto con fingido interés Jessica – porque digo después de que tú – me señalo – te pusieras celosa de mi – recorrió su cuerpo con sus manos – pensé que había ocasionado un problema y me sentía fatal – eso no se lo creía por nada del mundo y por supuesto Edward tampoco y me lo confirmo con lo que dijo después.
Jessica pero que cosas dices – lo miro con duda – bella no te puede tener celos – rodo los ojos – creo que es al revés ¿no? – la miro con burla – ella es todo y cuando digo todo lo es, lo opuesto a ti, por supuesto no es de caballeros hablarle así a una dama – se puso pensativo – pero ahorita que lo recuero una dama se da a respetar y creo que aquí de ustedes tres solo hay una presente.
Hablas de mí por supuesto – se dio aires de grandeza la muy inmadura.
Si así lo quieres ver tu esta bien – se encogió de hombros – pero no estaba hablando de ti – Jessica descompuso su cara al no entender lo que Edward estaba diciendo – pero yo estaba hablando – lo interrumpió Laurent.
De mi claro – al igual que Jessica ella sonrió con satisfacción.
Bueno ya basta – alzo la voz Edward – no hablo de ninguna de ustedes dos, he tratado de no hacerlo humillante para ustedes, pero la única dama es Isabella ella no necesita andarse enredando con nadie para que estén detrás de ella – finalizo Edward, si antes me veían con odio ahora era el doble.
Pero que cosas dices – reacciono primero Laurent – no me sabes nada – grito furiosa.
Se mucho sobre ti querida – decidí intervenir.
Tu no – la interrumpí antes de que soltara una cosa absurda como solía hacerlo.
Escúchenme muy bien las dos, no quisiera ofenderlas pero eso solitas ustedes lo logran, sus razones tendrán para comportarse como lo hace – tome aire ya que lo que iba a decir a continuación era un poco largo – no me importa con quien se meten, ni mucho menos a quien le distienden la cama lo que si me importa es lo que concierne a Edward, Emmett y Jasper que se de sobra que de eso se encargaran Alice y Rose pero no esta de mas advertirlas, se llegan a tratar de meter con ellos y juro que no respondo, ya no soy la misma de antes y de eso no les tiene que quedar la menor duda.
¿nos pegaras? – había burla en su voz.
No, por supuesto que no me rebajare a tanto o tal vez lo haga si no entienden lo que significa mantenerse lejos – comencé a desenvolver el polvo.
Tu a mi no, pero yo a ti si – Dijo Laurent y rápidamente capte lo que quería decir al ver que levantaba su mano directamente para estamparla en mi mejilla.
Estas equivocada – detuve su mano – tu no me pondrás una mano encima – volví a guardar el polvo en mi chamarra y con mi otra mano le di una cachetada, el impacto de mi mano en su mejilla fue tan duro que varios de los que estaban ahí voltearon a vernos y al retirar mi mano me di cuenta que en su mejilla había una marca roja, marcando a la perfección mis cinco dedos.
¿Pero quien te crees? – chillo Jessica.
¿tu también me querrás pegar? – le respondí con otra pregunta.
Yo – antes de que respondiera les esparcí un poco de polvo directamente sobre la bolsita a ambas, Laurent ya no sabia si agarrarse la mejilla o rascarse de la comezón que traía, salieron corriendo hacia su auto, la verdad no me quería imaginar como se iban a manejar si tenían una profunda necesidad de rascarse.
Supongo que eran polvos pica pica - pensaba que Edward se iba a molestar porque reaccione así, pero vaya sorpresa que me lleve al ver que no fue como yo pensaba.
Supones bien – sonreí de alivio al ver que no estaba molesto.
Mira nada mas – me sobresalte – la pequeña bella ha crecido – pensé que nadie mas me había visto.
