Chicas estoy feliz ya vi AMANECER 2 y wao! Para las que no la han visto...tienen que verla ... y para quienes ya la vieron... ellas deben estar igual de felices que yo!

Despues de tanta espera el momento llego ;)

Un enorme agradecimiento a Mentxu Masen, quien ha estado beteando estos capítulos!

Gracias tambien al grupo Betas FFAD...

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CAPITULO 34

¿FELIZ CUMPLEAÑOS?

Después de esa noche en la que acepté ser su esposa, pasamos a casa de mis padres, descansamos ahí dos días y nos regresamos con ellos a New York. Habíamos decidido casarnos 3 meses después de que nacieran los pequeños. Estábamos en Junio, según mi última visita al ginecólogo, los "mini Cullen" nacerían para el 29 de este mes. Yo cada vez deseaba que el momento llegara, se me hacían eternos esos días. En unos días sería el cumpleaños de Edward. Aprovecharía para que no se diera cuenta, hoy en la cena que tendríamos para anunciar nuestro compromiso y hablaría con las chicas para hacerle una sorpresa, una cena con la familia y amigos, sin que él se diera cuenta.

Cuando llegamos me reuní con las chicas y comencé a plantearles mi plan. Alice estaba tan encantada con la idea, sería en esta misma casa por la petición de Esme, veríamos los detalles entre la semana para que Edward no sospechara. Ellas se encargarían de contarles a los que faltaban de la familia, le pedirían a Carlisle y Jasper que les avisaran a los amigos de Edward dentro del hospital, aclarándoles que era sorpresa para que nadie dijera nada. Cuando vimos que Edward se acercaba hacia nosotros, cambiamos el giro de la conversación.

—Hola amor —me susurró en el oído.

—Hola, ¿qué cuentan los chicos? —le pregunté lo más discreta que pude.

—Discutíamos sobre el juego de los Mets, ya sabes, a Emmett que le encanta apostar —me dijo sonriendo.

—Sí, Emmett que le encanta apostar y ustedes que no se quedan atrás —le dije riéndome.

La hora de la cena llegó, mis hijos y yo moríamos de hambre, estábamos disfrutando de las bromas de Emmett.

—Bella —me llamó Alice.

—Dime —le dije.

— ¿Y qué quieres que sean? —me preguntó acariciando mi vientre.

—No lo sé, yo solo quiero que nazcan bien —le dije sonriendo, no nos importaba qué fueran, solo queríamos una buena salud para ellos.

— ¿Sabes que hemos apostado, sobre qué serán mis sobrinos? —me dijo.

—Oye, qué culpan tienen mis hijos —le dije fingiendo enojo. ¡Ya se habían tardado! —pensé en mi interior.

—La culpa la tienen ustedes dos —nos dijo señalándonos a Edward y a mí—, estamos impacientes por saber qué serán.

—Charlie, Jasper y yo, apostamos a que son dos niños —nos dijo mi hermano Emmett sonriendo.

—Renée, Esme y yo, sabemos bien que serán niñas —dijo Rosalie.

—Papá y yo opinamos que será niño y niña —dijo Alice.

— ¿Y qué apuestan? —preguntó Edward.

—El que tenga la razón, se lleva a la bolsa 20,000 dólares —anunció con una sonrisa mi padre.

— ¡Vaya! —exclamó Edward—. Parecen adolescentes. —Y estallamos en carcajadas.

Continuamos con la cena hasta que Edward apretó mi mano en señal de que había llegado la hora.

—Edward —susurré lo más bajito que pude.

—Dime, amor —me dijo.

—He dejado el anillo, con la prisa se me ha olvidado —le dije avergonzada a punto de llorar por arruinar la noche.

—No llores, princesa. —Me sonrió y sacó de su saco el anillo—. Después de que entré al baño lo vi y lo traje conmigo —me dijo dándome un beso.

—Eres el mejor —le dije acariciando su mejilla.

—Sin duda alguna —me dijo riendo.

—Alzado —le dije con una sonrisa pero negando con la cabeza.

Deslizó el anillo por mi dedo. Era el momento para hablar.
—Tenemos una notica que dar — anunció Edward, motivo por el cual todos guardaron silencio.

—Estamos aquí para compartir con ustedes nuestra felicidad, son muy importantes para nosotros. —Se puso de pie—. Quiero que sepan que le he pedido matrimonio a Bella y ella me ha aceptado, así que familia. ¡Nos vamos a casar! —dijo lo ultimo alzando la voz.

—Sííííí —chilló Alice desde su asiento—. Hay tanto que planear, tantas cosas… ¿Cuántos meses me darán para prepararlo todo? — nos dijo con una sonrisa.

—Calma Alice, aun ni termina de hablar tu hermano —la reprendió Esme con una sonrisa de alegría en su cara al ver a mi querida Alice en su faceta de decoradora y organizadora compulsiva.

—Lo siento, mamá. —Y se sentó haciendo un puchero.

Edward asintió y continuó hablando. —La boda será dentro de 3 meses después de que nazcan nuestros hijos, así que les pedimos a ti mamá, papá, Renée y Charlie su bendición.

—Claro que la tienes —anunció mi padre—. Nadie mejor para confiar a mi nena.

—Sé que harás muy feliz a mi Bella y a mis nietos —le dijo mamá, desbordando pequeñas lágrimas por su rostro.

—Serán unos padres maravillosos —nos dijo Esme, apoyando su hombro en Carlisle.

—Siempre contarán con nosotros, su amor siempre perdurará —nos dijo Carlisle, besando el tope de la cabeza de mi suegra. Un amor como el de mis padres o el de los padres de Edward…un amor duradero quería para mí.

Continuamos la noche entre felicitaciones de parte de Rosalie, Jasper, Emmett y Alice. El pequeño Emmy dormía profundamente en su carreola. Los chicos se habían vuelto a aislar en su mundo de futbol, nosotras continuamos con el plan fiesta sorpresa, me sentía cansada pero feliz. Edward se acercó a mí abrazando y susurrándome que era hora de dormir, nos despedimos de todos y partimos a nuestra casa, bueno eso es lo que significaba para nosotros el departamento nuestra casa.

La semana pasó entre los preparativos para la fiesta de Edward. Los chicos se habían encargado de informar casi a medio hospital, Edward me había dicho en dos ocasiones que a veces los encontraba platicando y cuando veían, solo le sonreían y se alejaban de él. Le dije que estaba imaginando cosas y que se concentrara en el trabajo, pareció avergonzado y me sentí culpable por ocultarle su sorpresa, pero él ya me había ocultado varias así que estábamos a mano. Esa noche me la pasé acariciándolo para que se olvidara del mundo por unos momentos.

Me levanté más temprano y le preparé el desayuno: huevos estrellados, pan tostado y un poco de fruta, café para él y jugo de naranja para mí. Puse todo en una charola y lo llevé a nuestro cuarto.

—Amor —susurré, parecía un ángel durmiendo—. Edward, cariño, es hora de levantarse —le dije moviéndolo.

—Un ratito más —me dijo más dormido que despierto.

Afiné mi garganta cruzando los dedos para que no se oyera tan mal y empecé a cantar. —Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños querido Edward, feliz cumpleaños a ti.

Con una sonrisa y tallándose los ojos se levantó. —Gracias amor, es el feliz cumpleaños más bonito que he escuchado.

—Mentiroso, aquí el que canta bien eres tú. Feliz cumpleaños, te amamos —le dije abrazándolo y uniendo nuestros labios en un beso disfrutando de nuestro amor.

— ¡Cómo están mis pequeños! —preguntó poniendo su oreja en mi vientre mientras que con la mano lo acariciaba.

Pequeños conspiradores, cuando yo les hablo pasan varios minutos para que se muevan y cuando es su padre, al instante. —Siento que te están celebrando tu cumpleaños, ya me agarraron como saco de boxeo —le dije riendo.

—Ya te lo dije una vez, me aman —me dijo sacándome la lengua.

—Basta de hablar, vamos a desayunar —le dije poniendo la charola en la cama.

Desayunamos en poco tiempo, mientras yo terminaba de recoger la cocina, él se duchó. Hoy iba con un pantalón negro de vestir, camisa blanca y un saco arriba, se veía tan sexy y atractivo. Y yo a dieta, quité esos pensamientos y me fui a arreglar.

—Edward —lo llamé cuando salí de la habitación.

—Dime, cielo —preguntó mientras se terminaba de arreglar.

—Iré de compras con Alice, no se te olvide que a las 6 paso por ti para ir a casa de tus padres.

Me miró con esos ojos verdes que me hacían temblar, tratando de descifrar en mis ojos lo que le ocultaba, por lo que mejor me fui a tomar agua. —Qué ocultas Isabella Cullen —me dijo abrazándome. ¡Rayos!... odio mis ojos cuando me traicionan.

—Nada amor, tus padres nos invitaron a cenar por tu cumpleaños. Quiero verme bonita para ti —le dije poniendo mi mejor sonrisa.

—Si tú lo dices, pero sabes que no necesitas ponerte bonita para mí, tú estás hermosa, así llevaras una bata de viejita, estarías hermosa.

— ¡Vaya! Gracias por esa comparación tan hermosa —le dije sarcásticamente.

Él solo negó con la cabeza y una sonrisa cruzó por sus labios. —Te veo en la tarde, te amo —me dijo.

—Yo también te amo, cuida ese traje, mantente limpio —le dije besándolo suavemente.

—Sí, señora Cullen. Adiós mini Cullen,cuiden a su mamá —les dijo dándole un beso a mi vientre.

En cuanto cerró la puerta, hablé con Alice avisándole que iba para allá. Carlisle iba ser quien se encargaría de que Edward no sospechara nada en el hospital. Pasé por Alice y decidimos irnos en mi carro. Duramos más de 4 horas escogiendo los últimos detalles. Cuando llegamos, Rosalie y Esme estaban terminando de arreglar el salón donde sería la fiesta. Una de las ventajas de mis suegros es que tenían más que una casa mansión, había quedado perfecto. A eso de las 5 llegarían las personas que se encargarían de atender a los invitados.

Alice, Rosalie y Esme subieron a arreglarse ya que habíamos decidido que iría vestida sencillamente para que Edward no sospechara y cuando llegáramos después de que se quedara con la boca abierta por la sorpresa iría a cambiarme, así que me quedé jugando con Emmy. Comimos entre risas, a estas alturas me cansaba fácilmente, se me dificultaba respirar, por lo que me obligaron a quedarme sentada mientras daban los últimos retoques por el salón. Habíamos quedado en que a las 5:30 llegarían los invitados.

—Alice —la llamé cuando me di cuenta de que era tardísimo.

—Dime, Bella —preguntó sonriendo.

—Debo ir al centro comercial, tengo que recoger el regalo de Edward y ya son las 4:50 es tardísimo —le dije.

—Te acompaño, vamos —me dijo.

—No, yo voy en taxi, de ahí me voy por Edward. Te mandaré un mensaje cuando estemos cerca —le dije tomando mi bolso.

—Está bien, anda, apúrate, ya casi es la hora.

—Ya lo sé Alice, estaremos aquí justo a tiempo —le dije sonriendo.

Salí y tomé el primer taxi que pasó. Después de unos 35 minutos, ya estaba en el centro comercial. Caminé hasta el segundo piso donde se encontraba la joyería, iría a recoger su segundo regalo, porque el primero ya estaba en camino y nadie lo sabía, bueno era cuestión de minutos en que supieran y como si fuera adivina, mi celular sonó con un mensaje de Alice.

*Bella, han traído un piano, ¡UN PIANO! Es un increíble regalo, Edward morirá. Besos, apúrate*

Me reí al imaginarme sus caras y le contesté.

*Sé que le gustará, siempre ha querido uno aunque no lo diga, lo veo en sus ojos cuando vemos uno en alguna tienda. Ahora ponle un gran moño, nos vemos en un rato*

Me quedé pensando en donde meteríamos el piano, en la casa no cabria, en fin ya después veríamos qué hacer.

Decidí poner en silenciador mi celular para que no me interrumpieran, entré a la joyería donde iría a recoger una hermosa esclava de oro blanco con el nombre mini Cullengrabado en ella. Sabía que Edward se pondría muy feliz. Demoraron porque aún no terminaban el grabado debido a que tenían mucho trabajo, se disculparon conmigo puesto que mi pedido lo había hecho desde hace 5 días. Ya estaba algo impaciente, cada 5 minutos miraba al reloj pero este no retrocedía, cuando salí de la joyería eran las 5:50. Sabía que no llegaría por Edward a tiempo, así que saqué mi celular para avisarle, al primer timbrazo contestó.

*La Llamada*

Edward: Bueno, amor… ¿Ya vienes?... Ya estoy listo.

Bella: Por eso te marcaba, amor, apenas voy saliendo del centro comercial, no alcanzaré a llegar. ¿Te parece si te veo en la casa de tus padres?

Edward: ¿Estás segura?

Bella: Sí, amor, te veo en casa de tus padres.

Edward: Ok, amor, está bien. Te amo. —Y colgó.

*Fin de la Llamada*

Guardé mi teléfono en mi bolso y seguí caminando. Llegué hasta las escaleras eléctricas cuando noté que una cara muy familiar me saludó.

—Hola Bella, ¿cómo estás? —preguntó Vannesa.

—Hola Vannesa, muy bien, ¿y tú y Jacob cómo están? —le pregunté con una sonrisa.

—De maravilla, es tan romántico —me dijo con una sonrisa de totalmente enamorada.

—Me alegra mucho, salúdamelo.

— ¿Y andas de compras? —me preguntó mirando con curiosidad la bolsa de la joyería.

—Es un regalo para Edward, hoy es su cumpleaños —le dije.

— ¡Oh! Ya veo, pues felicítamelo —me dijo.

—Claro, muy…—No pude terminar porque una voz que conocía a la perfección nos interrumpió.


jajaja lo se lo se, las deje en suspenso :)

Pero en el siguiente capítulo por fin sabran de quien se trata...

¿un amigo? ¿jacob?... o alguien mas?

Dejen sus Review´s que soy feliz cada que leo uno

Gracias a: Kathow16, Eve Runner, Beakis, Tata XOXO, Maya Cullen Masen, Yolabertay, Yani-Cullen, MalloryGreatson, Natalia, Mentxu Masen Cullen, Maricoles, Alimago, Lexa0619, Janelez, Lucia Cullen Hale, Sheyla18, Elizabeth1485,Laura Kathrine, Dmontse Cullen, Stefanny93, Isacobo, Ela fordyce, Maiisa, Lunha222, Jhanulita, Miraura21, Sophia76, BlackHole16, andre, nathalia, Ta5myy, Lupin410, Ela fordyce, Freckles03, Amy Swan, Kedchri y anonimos!

Karina Castillo.