Advertencia: Los personajes de Candy Candy son propiedad de Misuki e Igarashi, usados en este fic sin fines de lucro.
Historia Ficticia. Todos los personajes nuevos son de exclusiva invención de esta autora.
Notas de la autora: Me llegó la inspiración... capítulo 37
Capítulo XXXVII
Hablemos claro
-¡No estoy mintiendo!- gritó Terry, y haciendo una pausa para tranquilizarse, sacó de su chaqueta un documento, y extendiéndoselo a la señora Marlow, dijo- por favor señora, lea esto- la señora tomó el papel y leyó
-Acta de matrimonio- Susana escuchando lo leído por su madre, enmudeció, y la madre abriendo sus ojos a más no poder preguntó- ¿esto es una broma?
-No señora- intervino por primera vez Candy en la conversación- no seríamos capaces de hacer algo así…
-No estoy hablando con usted señorita…- dijo la mujer- además usted al lado de mi hija no es nadie, una simple pueblerina como la llama Susana
-¡Ya es suficiente señora! Si usted no quiere creer lo evidente, nosotros no podemos hacer nada. A Candice, la conozco desde el colegio y para su tranquilidad y comprensión, voy a hablar acerca de nuestra posición social en todo esto. Mi esposa, hasta antes de casarnos se llamaba Candice White Andrew, y si ese apellido no le dice nada, le comunico que pertenece a una de las familias más influyentes de Chicago. Mi nombre es Terius G. Grandchester Baker, hijo de Sir Richard Grandchester, Duque de Grandchester
-¡Pertenece a la nobleza!- exclamó la madre de Susana
-Por eso… tú porte… tú acento y esos modos de caballero- murmuraba Susana
-Mi esposa- ¡ay! Como le gustaba llamarla esposa- y yo nos conocimos a fines del año 1911 en un barco camino a Londres y en marzo de 1913 comenzó nuestro noviazgo y a Strafford llegue en mayo del mismo año. Como ve señora, yo siempre he ido con la verdad, Susana conocía de mi relación con Candy y como verá en el periódico que tengo en mi mano, todo el mundo sabía que el actor Terius Grandchester, tenía novia. Esa Acta de Matrimonio es real, nosotros nos casamos el 19 de octubre como lo dice el documento, y tuvimos que tomar esa decisión, después de recibir este "anónimo"- y Terry le presentó a la madre de Susana, la carta que esta había enviado a Candy en octubre pasado y una copia de la prensa escrita que había salido al otro día de la presentación de El Rey Lear en Chicago, ahí estaba plasmada la conferencia de prensa, donde Terry había dejado claro que no tenía nada que ver con Susana, y que la señorita que lo acompañaba, era su novia
-¡No mamá!... no le creas- decía Susana viendo que todo el mundo que ella había creado en su mente con respecto a Terry, se estaba desmoronando a cada minuto. La señora miró a su hija y después de leer el anónimo y teniendo que creer en lo evidente dijo
-Esta es tu letra hija- Susana ni siquiera había tratado de cambiar la caligrafía o pegar letras de revistas o lo que sea que no la descubriera
-Mamá… es que ella me lo quería quitar… y yo no podía quedarme de brazos cruzados- su madre cambiando su semblante a uno de extrema tristeza, al ver lo que estaba ocurriendo con su única hija, comenzó a darse cuenta de lo engañada que había estado. Susana nunca trajo al joven a la casa, nunca dejaba que leyera la prensa de espectáculos donde salían noticias de ellos, no la dejaba acercarse al teatro
-Lo siento joven- dijo en medio de su confusión- yo no tenía idea
-No tiene de que disculparse señora. Ahora con su permiso, nos retiramos. Quiero dejar claro que cualquier cosa que necesiten, me haré cargo de los gastos
-¡Y con eso crees que solucionas todo!- exclamó Susana gritando. Ya no había lágrimas, no existía dolor en su expresión, solo enojo, ira, cólera, furia al estar viendo como su sueño de ser la compañera de Terry en el escenario y en su vida, se le escapaba sin poder hacer nada
-Susana, yo no puedo devolver la movilidad a tus piernas, ¿Qué pretendes con todo esto?- trataba de entender Terry- yo no tuve la culpa del accidente
-Pero fue por salvarte a ti- gritó la chica, llorando otra vez, estirando los brazos para alcanzar a Terry. Cuando Susana, miró a los ojos del joven y vio en ellos sorpresa, se dio cuenta de que se había puesto de pie y caminado hasta el actor
-¡Puedes… caminar!- dijo la madre, y Susana al ver que ya habían descubierto su engaño, corrió a la ventana con la finalidad de volver a hacer presión en Terry, haciéndole creer que se tiraría si el salía de la habitación
- Si te vas Terius… si sales por esa puerta… me lanzaré al vacío, y serás desdichado toda tu vida por haber hecho esto conmigo- la cara de Susana mostraba lo desequilibrada que estaba, y lo peor de todo, podía cumplir su amenaza
Antes de ver si Susana se tira o no por la ventana, se que estarán pensando cuando es que nuestra pareja favorita contrajo nupcias, pues bien, paso a contarles.
La noche del sábado 17 de octubre de 1914, Sir Richard había pedido a Williams un momento a solas para conversar. Luego de la cena, los encontramos en el despacho
-Es decir, que la actriz compañera de Terry, envió una carta amenazando a Candy- decía un sorprendido Williams
-Eso mismo. Su esposa Karen también leyó el "anónimo". Realmente pienso que debemos hacer algo al respecto- decía el Duque muy seriamente
-Le parece si invitamos a Karen a esta conversación, quizás ella pueda aportarnos algo - dijo Williams
-Sí. Por supuesto- respondió el noble, e hicieron venir a Karen
-Toc-toc
-Adelante
-Me dijeron que me llamabas Williams- dijo Karen entrando al despacho de su esposo
-Sí Karen. Sir Richard, me contaba que Candy recibió un anónimo desde New York amenazándola, y que los chicos suponen que es de la actriz que le está causando problemas a Terry- resumió Williams
-Sí. La leímos en la tarde, realmente pienso que esa Susana está loca- habló Karen
-Tienes alguna razón de peso como para creer que la carta realmente es de Susana- Williams quería creer que no era tan grave la situación
-Que te digo- dijo Karen sentándose frente a su esposo, a un lado del Duque- conozco a Susana desde que llegamos al teatro. Siempre hemos sido rivales en los papeles principales, pero desde que Terry llegó a la compañía, esta chica no ha dejado de acosarlo. Cambió mucho su actitud, a todas luces se le nota que gusta de Terry, ¡si hasta se molesta porque somos amigos! Hubo un día en particular que en el correo llegó carta para Terry de Candy, y Susana la interceptó siendo ella quien se la llevó cuando estábamos ensayando. Terry decidió contarle acerca de Candy, pensando que si Susana se enteraba de que estaba de novio, se alejaría de él, pero no fue así. Días después hiso una escena de celos frente a Claire creyendo que era Candy. Se presenta en el departamento de Terry a horas inadecuadas para una señorita y lo hace sola, sin su doncella, en cualquier momento compromete a Terry. Susana le ha dicho más de una vez que está interesada en él, y que Candy no vale nada al lado de ella. Pasa que Susana no sabe quien es Candy, cree que es una pueblerina. Hasta antes de la gira, yo acompañaba a Terry a todos lados, para no dar pie a Susana de acosarlo, pero después tú y yo nos conocimos- dijo mirando a ojitos de cielo- y ya no he estado con él. En resumidas cuentas, creo que Susana es peligrosa para Terry.
-¿Qué sugiere Richard?- preguntó Williams después de escuchar detenidamente a Karen
-Casarlos- respondió el Duque
-¿Cómo casarlos?- dijo Karen
-Es simple, buscamos un juez de paz, y listo…
-Sí, eso lo entiendo. Pero no es muy apresurado, es decir, recién se comprometieron…
-Pero en caso de cualquier cosa, o situación que acontezca, ellos ya estarían casados, y la señorita acosadora tendría que saber entenderlo. Pienso que es la mejor manera de protegerlos de la muchacha, que se nota está algo desequilibrada- decía el Duque con mucha tranquilidad
-Pero y ¿Cuándo?- preguntó Williams
-Mañana
-¡Mañana!- exclamaron Williams y Karen
-Sí. Si ellos se casan mañana, Terry regresaría a trabajar ya casado, y así no correríamos más riesgos- el Duque ni pestañeaba con sus sugerencias- además pregunté a Candy hasta cuando eran sus días libres, y me respondió que debe presentarse en el hospital el martes en la mañana
-Usted tiene todo calculado señor Duque- dijo Karen
-Los años me han enseñado a tomar decisiones sobre la marcha, y pienso que esta puede ser la solución, para que al final veamos a nuestros hijo juntos y felices, no separados y desdichados- afirmaba el Duque
-Creo que no tengo que pensar tanto las cosas, los chicos se aman, lo vi venir desde el colegio, y en honor a ese amor, como padres es nuestro deber ayudarlos. De todas maneras ellos quieren casarse- dijo Williams
-Una cosa más- dijo el Duque, y el matrimonio Andrew puso toda su atención a las palabras del noble- debemos comunicárselo a Eleonor, no quiero que crea que la paso a llevar, también es su hijo
-Toda la razón- dijo Williams, y la mandó llamar
Así estuvieron reunidos los cuatro por un tiempo más, poniéndose de acuerdo en lo que harían y luego llamaron a los chichos, que paseaban por el lago
-Toc-toc
-Adelante
-Me dice Dorothy que…- Candy se quedó muda al ver que además de Albert, estaban Karen y los padres de Terry
-Sí Candy, adelante, pasen y pónganse cómodos- los jóvenes se miraron e hicieron como les sugirió Albert
-Hijos- comenzó el Duque- me tomé la libertad de hablar con Williams acerca del anónimo que recibió Candy. Conversando con Karen, quien nos refirió su impresión de Susana, y Eleonor, que también ha tenido oportunidad de conversar con ella, hemos llegado a la conclusión de que deben adelantar sus planes de matrimonio
-¡Que!- exclamaron al unísono el rebelde y la señorita pecas
-Lo que oyen- agregó Williams- Karen nos refirió lo que ella ha visto en todo este tiempo junto a Terry en Nueva York y Eleonor también nos dio su parecer y concuerda con nosotros en que lo mejor es que se casen y así evitar cualquier percance con esa señorita
-Sí hijo- intervino Eleonor- tuve la oportunidad de conversar con ella por unos minutos, y me dejó muy en claro que te quería para ella. Esa chica edificó castillos en el aire, tiene la certeza de que tú dejarás a Candy para casarte con ella
-Pero si yo no le he dado esperanzas de nada. La he tratado con la punta del zapato, he dejado la caballerosidad de lado, cuando se trata de Susana me salgo de mis casillas, quisiera pescarla del cuello y…
-Terry dice la verdad- agregó Karen- a mí también me dan ganas de sacarle el pelo
-Entonces ¿Qué piensan muchachos?, se casan antes de tiempo o siguen esperando- habló el Duque
-Si decidiéramos casarnos ¿Cuándo sería el día?- preguntó la pecosa
-Mañana- contestaron los cuatro
-¡Mañana!- exclamaron los prometidos
-Si. Todavía estás libre mañana lunes no es así Candy- dijo Williams
-Eh!... sí! Estoy libre- Candy estaba que no podía hablar, Terry la tenía tomada de la mano pero tampoco podía creer lo que escuchaba
-¿Es en serio lo que nos están proponiendo?- preguntó un Terry muy incrédulo
-Si hijo. Es la mejor solución al problema llamado Susana Marlow- dijo Eleonor. Terry miró a Candy y muy bajito le dijo
-¿Estás de acuerdo? O prefieres esperar
-¿Qué dices tú?- fue la respuesta pregunta de la pecosa
-Yo me caso contigo hoy mismo si así lo quieres o puedo esperar un año más, si te parece
-Mañana está bien- dijo Candy y Terry sonrió ampliamente. Juntos miraron a sus progenitores y dijeron
-¡Aceptamos!
Es así como un 19 de octubre de 1914, Terius Grandchester Baker y Candice White Andrew, fueron unidos en matrimonio por lo civil (o se creen ustedes que en Pittsburgh, nuestro rebelde y su muy amada pecosa ¿habían caído en la tentación?... no, no, no, no, no, ellos estaban legalmente casados)
Volviendo a la escena que estaba montando Susana en el hospital…
- Si te vas Terius… si sales por esa puerta… me lanzaré al vacío, y serás desdichado toda tu vida por haber hecho esto conmigo- la cara de Susana mostraba lo desequilibrada que estaba, y lo peor de todo, podía cumplir su amenaza, recordemos que estaba en un segundo piso, y en esos años las construcciones eran más bien altas
-Susana, hija, no hagas esto…- suplicaba su madre
-Por favor Susana… mírate- decía Terry soltándose de Candy para acercarse a Susana y tratar de impedir tamaña tontera- estas sana, puedes caminar y volver a ser la actriz que eras
-Solo si te quedas conmigo
-Abrázame Susana- dijo Terry, estirando los brazos hacia la chica
-¿Te quedarás conmigo?
-Solo abrázame Susana- repetía Terry, cada vez más cerca de ella. Candy y la señora Marlow, casi no respiraban, mientras veían al joven tratar de llegar hasta Susana
-¡No me engañas Terius!- exclamó la chica y saltó. Terry que había llegado muy cerca de ella, alcanzó a agarrarla de un brazo- sujétate Susana
-¡Nooooo! Déjame caer
-Si caes desde esta altura- decía Terry sin dejar de afirmarla- terminarás haciéndote daño- en eso se acercó Candy y ayudó a Terry sosteniendo a Susana y jalando para poder subirla. La madre de la chica, salió al pasillo a pedir ayuda, regresando con la doctora Kelly, Albert y Richard, justo en el momento en que Candy llegaba a ayudar a Terry
-Vamos Candy, ayúdame…- para ese momento, ya en los jardines del hospital, se había dado la alarma de alguien colgando de una ventana, y estaba todo dispuesto para atraparla en caso de que cediera a la fuerza que hacían desde arriba- a la cuenta de tres, tiramos juntos- dijo Terry- uno, dos, tres… arriba- los dos hicieron suficiente fuerza para subir a Susana, claro está que sus raspones se ganó cuando fue subida por los rebeldes del San Pablo
-Veamos Susana- decía Kelly inyectándole un sedante a la muchacha para que no hiciera más tonterías, luego la subieron a la cama y está en menos de un minuto, ya estaba dormida- señora Marlow, tenemos que conversar muy seriamente el caso de su hija- sentenció la doctora, a lo que la madre de Susana sin poder creer lo que estaba pasando con su hija, accedió mientras veía como una enfermera se encargaba de limpiar las heridas que su hija se había hecho cuando fue alzada por la ventana del lugar- Candy, ¿puedes venir conmigo?
-Sí doctora- dijo Candy y antes de seguir a la doctora- Terry, mi amor, no creo demorar mucho
-No te preocupes pecas, yo te esperaré con mi padre y Albert
-Te esperaremos en la cafetería… pequeña- agregó Albert
-Está bien, ahí los buscaré- y dejando un beso en la mejilla de Terry, fue al consultorio de la doctora
-¿Qué va a pasar ahora?- preguntó Karen
-Supongo que el caso de la señorita, tendrá que ser derivado a la sección de enfermos mentales- Richard no le tenía miedo a ese término
-Según Candy- Terry tomó la palabra- Susana aún puede recuperarse, si acepta que está enferma y se deja ayudar
-No te atormentes mas Terry- instaba Albert- Tú escuchaste a Harry cuando te dijo que no tienes culpa de nada
-Sí, pero me cuesta aceptar que Susana, tenga ese sentimiento obsesivo hacía mí. Candy dice que no es mi culpa…pero
-Pero nada hijo. Tú no hiciste nada para fomentar ese sentimiento, es más, fuiste muy claro con ella todas las veces que se te acercó con intenciones amorosas, tienes de testigo a Claire, con la escena de celos y cuando te acosó en la azotea del teatro…
-Sin contar con otras cuantas que se sabe Karen- dijo el rubio mirando a su esposa
-Sí Terry. Esperemos a que llegue Candy para ver que sucederá y puedan tomar el rumbo que sus corazones les han trazado- decía Karen- ahora, tomemos algo, que muero de hambre. Cuando Karen terminó de decir sus palabras, resolvieron servirse algo de alimento en espera de Candy
La doctora Kelly junto a Candy, trataban de explicar a la señora Marlow la enfermedad que aquejaba a su hija
-Quiero que tome con calma lo que hablaremos hoy aquí- Kelly muy seria
-¿Por qué tiene que estar ella- la señora Marlow refiriéndose despectivamente a Candy- en medio de esta charla?
-Candice es una excelente enfermera. Ella conoce mucho de trastornos mentales…
-Está queriendo decir, que mi hija, está loca- dijo la mujer
-No, señora Marlow. Su hija no está loca. Pero si Susana no se trata como corresponde, es muy probable que su mal siga desarrollándose- decía Kelly con mucha paciencia- Candy, conoce a un matrimonio que puede ayudar a su hija
-¿Cómo sería eso?- quiso saber la madre
-En Chicago está el matrimonio Meyer. Él es psiquiatra y ella psicóloga. Ellos evaluarían a Susana y determinarían el tratamiento a seguir- dijo Candy con profesionalismo
-Pero eso sería en Chicago y yo no cuento con los recursos…
-No se preocupe por eso- siguió Candy- Terry y yo nos haremos cargo de cubrir el costo del tratamiento
-Ustedes lo único que quieren con todo esto es expiar el daño que su "esposo" le causó a mi hija
-Se equivoca señora. Terry se comprometió con ustedes a apoyarlas en lo que necesiten y este sería el primer paso. Pero si usted no quiere nuestra ayuda, lo respetaremos- y tomando aire, Candy se levantó de su asiento y despidiéndose se quiso retirar
-La otra solución- decía la doctora mientras Candy se preparaba para salir- es que usted busque ayuda para su hija
-Yo buscaré como hacer que mi hija se recupere- dijo orgullosa Jacinta Marlow, antes de que Candy saliera del consultorio- eso haré
En la cafetería del hospital, Candy encontró a su familia, en medio de una amena charla
-Veo que no me han extrañado ni un poquito- dijo Candy haciendo pucheritos a su esposo
-Por supuesto que sí- dijo Terry recibiendo a su mujer con un casto besito- ya estaba a punto de ir a buscarte- agregó
-Bien, ya estoy aquí…
-¿Cómo te fue?- quiso saber Richard
-La madre de Susana no quiso recibir la ayuda que le ofrecimos- dijo Candy algo apesadumbrada- dice que ella se encargará de buscar ayuda para su hija
-Bueno- dijo Albert, viendo que el semblante de Terry otra vez se tensaba- la decisión está tomada, si la señora no quiere nuestra ayuda, no podemos obligarla
-Podemos hacer algo- dijo Richard
-¿Qué cosa?- preguntaron todos
-Estoy seguro, que seguiré en contacto con la doctora Kelly- dijo algo sonrosado el Duque, al percibir la mirada de su hijo y nuera, que no eran muy disimulados- lo más probable, es que ella va a estar al tanto de lo que le suceda a la chica, entonces ahí nosotros podremos ayudar sin que se enteren
-¡Claro!... por intermedio del hospital- exclamó Candy con su típica alegría
-¿Y eso se puede hacer?- Terry muy interesado
-Sí mi amor. Existen fondos de emergencia como se le llama en el hospital de Chicago, que se nutre de la beneficencia. Aquí en el Hospital Monte Sinaí, debe existir algo parecido, y si no es así, lo inventaré.
-Podremos preguntar a Kelly- dijo Richard, sin darse cuenta que llamó a la doctora por su nombre de pila
-Siiiiiii… a Kelly- dijo Terry, arrastrando las palabras mientras dirigía su mirada hacia su padre
-La doctora Kelly- dijo Candy divertida de ver a su suegro tan indefenso ante su hijo- debe tener conocimiento de ese tipo de fondos. En todo caso, el lunes comienzo a trabajar en este hospital
-¿Te contrataron?- pregunto el esposo
-Sí. Hace unos días envié toda la documentación, y en una arrancadita tuve una audiencia con el director, y me contrataron
-¿Pero y los horarios del hospital no se estorban con los de la universidad?
-No Albert. En la documentación, envié todos mis horarios de estudio, y acomodaron los turnos
-¡Qué bien pecosa!- exclamó Terry abrazando a su señora pecas- ahora solo nos queda encontrar casa
-¿Y para cuando es la boda?- quiso saber Karen
-El 31 de diciembre- dijeron los novios al unísono
-¡Tan pronto!- exclamaron los padres
-Es que esa fecha es muy importante para nosotros… nos conocimos una noche de año nuevo
-¡Qué romántico!- exclamó Karen
-Bueno- dijo Albert colocándose de pié y abrazando a la pareja de esposos Grandchester Andrew- ya es muy tarde por hoy, y tenemos que planear una boda religiosa para mi hija-hermana y mi amigo
Así fue como comenzaron a pasar los días que quedaban del mes de diciembre de 1914…
Continuará
Más notitas: ¿Les gustó la sorpresa?, si es así, no sean tan egoístas con sus mensajes. Espero sus pensamientos reflejados en palabras.
Hasta el miércoles si Dios así lo permite. Saludos a todos, los que escriben y los que no. Nos leemos.
