Hola! Primero que todo, un millon y medio de gracias x todos los reviews, me siento realmente feliz y orgullosa de que el capitulo anterior les halla gustado! :)
Aqui advierto, hay otro pequeño lemon, aunque no dura casi nada.
Bueno, no comento al final del capitulo x razones obvias. Solo espero que lo disfruten y que, al final, me den su opinion :)
Capitulo 38: Efectos
Otra vez volvió a tener aquel deja vu… aquellos recuerdos que la atormentaban… Ella parada detrás del hombre con sus brazos cruzados detrás de su espalda, observando los cerezos florecer y arrojar flores por todo el patio.
Sus perlados ojos tristes miraron el suelo… estaba segura de que era de lo que quería hablarle.
-Ha sido nombrado como Kazekague.
Sus palabras nacieron secas, sin cariño… cubiertas de un áspero desprecio. Su hija asintió apenas con la cabeza… claro que ya lo sabía… hacía casi un año y medio se había marchado… justamente por esas razones… la había abandonado aun después de haber dicho que no lo haría otra vez…
-Volverá.- Hiashi volvió su cuerpo a su hija y sus fríos ojos se clavaron en ella.- Estoy seguro de que hay una alta probabilidad de que lo haga.
-N-No lo hará...
-Pero si llegara a hacerlo… -su padre frunció el seño pronunciadamente.-…esta vez vas a rechazarlo, vas a decirle que ya no lo amas, incluso intentaras luchar contra él para que te deje en paz… ¿Entendido?
Hinata bajó su mirada aún más.
-P-Pero… él no se rendirá… lo sé…
-Pues entonces dile que le perteneces a otro hombre como último recurso. Dile que otro hombre te ha tomado, aunque así sea a la fuerza.
Su hija lo observó completamente estupefacta.
-¡N-No puedo hacer eso…!
-Claro que puedes… y si no lo haces, te enviaré directamente a la rama secundaria sin pensarlo dos veces por más que seas mi hija, Hinata.
Aquella mañana fue completamente diferente. Fue la primera vez en la cual despertó sintiendo un aire diferente en su pecho. Abrió sus ojos lentamente y encontró una persona acurrucada a su lado, durmiendo entre sus brazos con una infinita calma. Se inclinó levemente hacia ella y besó su mejilla con cuidado de no despertarla y a continuación comenzó a acariciar su cabello.
Aquella noche había sido completamente confusa… todo había pasado tan rápido… pero había sido reconfortante el sentir por primera vez aquellas sensaciones completamente desconocidas para él. Entornó sus ojos claros y sonrió. Cubrió el desnudo cuerpo de su prometida aún más con las sábanas y la acercó más contra su pecho, a su corazón.
Realmente la amaba, y lo que acababa de hacer por él jamás lo olvidaría… Cuando comenzó a ver como Hinata abría sus perlados ojos, le sonrió ampliamente.
-Buenos días… -murmuró.
Ella lo observó durante unos minutos, luego le sonrió también y se acercó a sus labios para posar un pequeño beso en ellos. Luego bajó su vista a sus cuerpos sin ropa y sus mejillas se encendieron instantáneamente, luego rió incómodamente y se cubrió más con las sábanas, completamente avergonzada.
-¿Por qué haces eso?- inquirió el Kazekague con una picara sonrisa.- Ya he visto tu cuerpo completamente y lo mismo has hecho conmigo… ¿Cual es la diferencia?
Hinata enrojeció aún más, luego desvió su mirada.
-P-Preferiría que s-solo me vieras así en "esos" momentos solamente… -murmuró y se vistió bajo las sabanas.
Gaara sonrió y luego la imitó. Finalmente se puso de pié y salió de la habitación con una inusual sonrisa en su rostro, una vez que llegó a la cocina, los encargados del desayuno le entregaron su bandeja de comida junto con la de Hinata. En cuando deparareció por la puerta, algunas de las mujeres comenzaron a cuchichear entre ellas, deduciendo la razón de su tan buen humor de aquel día.
-Aquí está tu desayuno.- Gaara se sentó junto a su prometida y le dio su bandeja de comida una vez que volvió a la habitación.
Hinata, ya vestida, le sonrió ampliamente y tomó la bandeja, aunque su prometido le quitó los cubiertos y comenzó a alimentarla él mismo, como si se tratara de una niña pequeña. Ella solo comía lo que él le daba, sin dejar de mirarlo a los ojos, sintiéndose completamente maravilladla por su atención y el amor que sentía hacia él, y que sentía que él le otorgaba a cambio del suyo.
Una vez terminó el desayuno, el Kazekague juntó ambas bandejas y sacó un par de toallas limpias del guardarropa.
-¿Vamos a darnos un baño?- preguntó con una pequeña sonrisa.
Hinata lo observó un tanto absorta y volvió a enrojecer súbitamente.
-¿"n-nos"?- preguntó, en cambio, sintiendo un leve escalofrío en su cuerpo.
-Claro. Nos bañaremos juntos.
Gaara la alzó en brazos desde donde ella estaba y la condujo al baño. Hinata se tensó en sus brazos pero no replicó, solo permaneció tiesa hasta que el Kazekague la liberó una vez dentro de la ducha y abrió la perilla del agua para que esta corriera sobre ellos, mojándolos completamente, incluso la ropa que llevaba puesta.
La chica Hyuga entornó sus ojos mientras su cara tomaba un color rojo intenso, rodeó el cuello de su amado con sus brazos mientras Gaara la alzaba y permitía que ella rodeara su cintura con sus piernas. Comenzó a besarla de la misma manera apasionada de la noche anterior, sintiendo la tibieza del agua cayendo sobre sus cuerpos. Sin darse cuenta debido a la rapidez, arrancó la poca ropa que él y Hinata poseían mientras volvía a besar su cuello, luego su pecho y otra vez sus pezones mientras la oía gemir y arañar sus hombros y su espalda de aquella manera que tanto lo excitaba. Con su lengua recorrió cada espacio de su cuerpo cubierto por sudor y agua, hasta que volvió a poseerla solamente para sí mismo, volviendo a introducirse en ella, formando un solo ser.
Sintió como ella mordisqueaba su cuello con nerviosismo hasta que aquel acto culminó. Su respiración entrecortada fue acompañada por una sonrisa mientras ambos se deslizaban hacia el suelo, completamente agotados. Ella volvió a posar un corto beso en sus labios.
-Te amo.- repitió y lo abrazó fuertemente.
Hacía exactamente un mes ya estaba dada casi de alta. Gaara tenía toda la boda planeada casi por completo y ella fijó la fecha para dentro de un par de meses… él incluso había mandado a trasladar toda la ropa de Hinata desde Konoha a Suna.
-C-Cuando mi padre se entere de esto… -murmuró Hinata, abrazando con preocupación a su esposo.
-El ya lo sabe.- El Kazekague sonrió.- Yo mismo le envié una carta unos días atrás avisándole que iría a visitarlo para tener una larga charla, además, tu primo Neji fue el primero en saberlo y supongo que se lo habrá notificado incluso antes de que llegaras aquí.
Hinata exhaló un grito ahogado y lo observó completamente consternada.
-¿P-Pero que…? ¡Gaara, él te odia…! –le recordó, completamente preocupada.- Es muy peligroso… Gaara… No… por favor, no lo hagas…
Su prometido solo sonrió y posó un suave beso en sus labios una vez más.
-No te preocupes por eso, soy un Kague, no puede negarse del todo, es como hacerlo entrar en razón.
La chica suspiró y lo rodeó con sus brazos.
-Supongo que está bien… pero ten cuidado… por favor…
Gaara asintió con la cabeza y el rodeo con sus brazos también, con una amplia sonrisa en sus labios.
-No te preocupes por mí. Yo estaré bien.
Los días posteriores fueron completamente calmos. Temari fue elegida para ser la madrina de honor, ella se mostró completamente dispuesta al cargo e incluso abrazó a su hermano y a su amiga de la emoción.
Sin embargo, a pesar de que Gaara siguiera cuidando de ella por los pocos días que quedaban para que a Hinata se le diera dado de alta, comenzó a sentirse otra vez en desmejora, la sensación de debilidad, de mareos... una inmensa opresión en su pecho la llevó a volver a deprimirse... ¿Por qué es que volvía a pasar...?
Esa tarde, a horas tras la partida de Gaara hacia Konoha, los ojos de Hinata se posaron en la medicación que debía tomar cada doce horas, la sujetó entre sus manos y la arrojó al suelo. El frasco en donde se encontraban se hizo añicos al instante. La puerta fue abierta en ese momento y una figura femenina algo menor que ella apareció por esta con un vaso de agua en sus manos, un grito ahogado se apoderó de su garganta.
-¿Señorita Hinata, que ha hecho?- exclamó Matsuri y corrió a recoger las píldoras esparcidas por el suelo.
Hinata no respondió nada.
-Eso... terminará matándome... –murmuró apenas, casi de manera inaudible
Matsuri suspiró y le dio el vaso de agua junto con una de las pastillas que había en el suelo.
-Pero debe tomárselas. Mi superior dijo que era necesario.
Hinata entornó los ojos por unos segundos, luego de eso, sujetó el vaso de agua, observando la pastilla durante otro eterno instante… Finalmente decidió tragársela lo más rápido posible… a lo mejor no era la medicación… tal vez algo andaba mal con su cuerpo como la vez anterior… tal vez había juzgado todo demasiado aprisa…
Matsuri comenzó a juntar las píldoras una por una y las dejo dentro de un pañuelo. Cuando la chica a su lado termino con su acción, sujetó su bazo y se precipitó a salir de la habitación, aunque no logró a hacerlo al tiempo antes de que Hinata diera un grito ahogado y corriera hacia el baño, a un par de pasos de allí, a vomitar todo lo que había ingerido, inclusive la medicación de tan solo unos segundos atrás.
La Kunoichi permaneció congelada en su sitio mientras oía los movimientos de la prometida del Kazekague en el baño, como sus pasos torpes comenzaban a acercarse otra vez a la habitación y sujetaba su estómago con una profunda mueca de preocupación.
-Esto últimamente me ha traído dolores de cabeza… e incluso me ha mareado… pero nunca lo he vomitado… -murmuró y se sentó en su cama, comenzando a cubrirse otra vez con todas las mantas que tenía a mano. Luego alzó sus perlados ojos a Matsuri- Por favor… no se lo digas a Gaara… no quiero que se preocupe por algo como esto…
Luego bajó su mirada, sintiéndose miserable e inútil… No quería que su prometido se siguiera preocupando otra vez, no ahora que aparentemente las cosas habían mejorado… Entornó sus ojos con tristeza y sujetó sus sabanas con fuerza por el enojo. Tras unos minutos de silencio notó que Matsuri no había respondido a su pregunta, ni que tampoco se había marchado, sino que había permanecido allí, parada en su sitio con una extraña expresión en su rostro.
-¿Tu… te acostaste con Gaara, no es así?
Hinata ahogó un grito y su rostro rápidamente se tornó de un rojo completamente intenso, tanto o más que el cabello del hombre al cual había mencionado. Su cuerpo entero volvió a temblar… había prometido que nadie más sabría ese secreto que solo culminaba entre ambos… era algo intimo, algo entre hechos… aquellas noches compartidas eran solo de ellos… nadie más debería saberlo… y… Matsuri… ¿De dónde sacaba eso…?
-P-Por más que fuera cierto… E-E-Eso es algo p-privado.- Tartamudeó.
-Es verdad… -Matsuri entornó sus ojos.-…entonces la medicación no es la que te esta enfermando, sino el hijo que llevas dentro de ti…
Continuará
