Una batalla más

Izzy: ¡Qué extraño! Según mi mapa, aquí debería haber una construcción antigua que fue utilizada como celda de castigo a las sombras nativas de aquí.

El mayor del grupo le dedicó tal mirada al genio de la computadora que decidió callar.

Matt: (Gruñendo) No puedo creerlo, nos hemos perdido.

Izzy le dedicó una mirada reprendedora, como si pensara que el comentario de Matt podía inquietar al más chico de los tres muchachos, pero al parecer nada podía lograrlo.

Shin: La buena noticia es que no abandonamos la orilla. Si lo hubiésemos hecho, no sabríamos como regresar.

Matt volvió a gruñir, presentía que algo andaba mal y no estaban haciendo nada más que perder el tiempo. No podían estar en el mundo de las tinieblas tan campantes durante dos largas horas. Era imposible, ese sitio estaba infestado de sombras-mutantes.

Entonces, el mar que tenían a su izquierda comenzó a burbujear. El digielegido rubio sonrió, al fin tendrían algo que hacer, pero su sonrisa no duró demasiado, ya que él no podría hacer demasiado sin su compañero.

Las burbujas se hicieron cada vez más grandes y al poco tiempo, las aguas saltaron como en una explosión, saliendo despedida una esfera resplandeciente en la cual podían notarse casi dos docenas de sombras de diferentes tamaños.

Al tocar la arena, Etsumon bajó las alas y el gigantesco campo de fuerza desapareció dejando ver al pequeño grupo quiénes acompañaban a la compañera de Natsuki Gennai.

Matt: ¡Gabumon!

Gabumon: ¡Matt, estás aquí!

Izzy: ¡Tentomon!

Tentomon: ¡Izzy, te esperaba!

Nat sonrió burlonamente a Shin diciéndole con la mirada "Y ustedes querían hacerse cargo solitos".

Cody estaba rebosante de alegría con su compañero en brazos y su D-3 bien sujeto en su mano derecha. Él ya podía sentirse realizado, el poder oculto en su D-3, eso que lo hacía único e irrepetible era el don de la sanación de heridas, no importa lo graves que sean, podía curar y hasta revertir el precipitado destino.

Biyomon y Palmon se entristecieron al no ver allí a sus Tamers, Agumon dijo que estaba orgulloso de Tai porque en esos momentos demostraba todo su valor, mientras Gomamon se enorgullecía porque su compañero hacía uso de sus grandes habilidades como médico.

No tuvieron tiempo de dar explicaciones. Ya lo hablarían más tarde, si es que existía un más tarde.

Pegasusmon y X-Veemon aterrizaron un poco agitados por el largo viaje, regresando a sus etapas de novato. Los cinco recién llegados le dieron un vistazo al grupo, eran más de los que esperaban.

Davis: (A Nat) ¿Qué parte de quédate quieta no entendiste?

Pero el regaño quedó ahogado entre los gritos animados de dos de los presentes.

Tai: ¡Agumon! ¡Qué gusto encontrarte!

Agumon: ¡Tai, Tai, Tai! ¡Qué alto estás, Tai!

El antiguo google-boy se encontró con su compañero en un gran abrazo, justo cuando Davis intercambiaba una mirada con Shin y Matt a la vez.

Nat: Jamás me dijiste que debía quedarme quieta…

El líder del grupo puso cara de pocos amigos.

Davis: ¿Qué? ¿Tú los encontraste? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Por qué?

TK: (Cortante) Eso no importa ahora. –se giró. –Izzy, debemos irnos.

El muchacho se sorprendió por aquel tono de voz rara vez utilizado por el digielegido de la esperanza, y no fue el único, su hermano y su amigo de la infancia también reconocieron ese timbre en la voz como uno que anunciaba problemas.

No necesitaron más que dirigir su mirada a las grandes montañas de tierra negra para darse cuenta de lo que sucedía: un ejército de Meramons venía detrás de ellos, quemando el paisaje y amenazándolos con quitarles la vida.

Izzy: Hay un problema con tu plan… —todos se removieron nerviosos, exceptuando a Etsumon, quién ya se veía venir la respuesta. –Ken es el único que puede abrir la puerta, ¿Recuerdan? Y él…

Dejó la frase en el aire. Matt gruñó y se hizo el silencio hasta que todos procesaron la falla del plan.

Davis: ¡Voy a matar a Ichijouji!

Tai: ¿Estamos encerrados aquí?

Shin: Lo bueno es que recuperamos a los digimons capturados.

Davis: (Gritando) ¡Cállate! ¡Moriremos todos! ¡Van a quemarnos vivos!

Izzy: No te alteres, debe haber otra solución…

Davis: (Señalando los árboles incendiados) ¿No te parecen ya demasiadas señales de humo?

Nat: (Poniendo los ojos en blanco y golpeándolo en la coronilla) ¡No seas idiota!

Matt: ¡Esperen! Si pierden la cabeza no podrán pensar con claridad.

Davis: (En tono desesperado) ¡No puedo perder la cabeza! ¡La tengo pegada al cuello!

Matt le dio un puñetazo a Davis en el estómago que le quitó el aliento haciendo que callera sentado en el duro suelo y se callara de una vez.

Interiormente, muchos lo agradecieron.

A TK se le ocurrió usar los D-Terminales, pero esos aparatos digitales no funcionaban en esa dimensión paralela. Palmon pensó que podían usar los sentimientos, como lo había dicho Gennai una vez, pero ese método se utilizaba si unías tus sentimientos con alguien que ya estaba en ese mundo y no funcionaba para escapar de allí. Biyomon sugirió volar hasta el cielo y escapar desde el aire, pero todos recordaron que a Davis eso ya se le había ocurrido y… no le fue muy bien.

Cody: Se nos agotó el tiempo.

Tai: Ya están aquí.

Davis: Son un millón.

Shin: Mejor eso a dos millones, ¿No te parece?

Davis: Deja de verle el lado bueno a las cosas, porque me pones nervioso.

El digielegido de la imaginación rio, ¿Cómo podía estar tan calmado teniendo a un millón uno de digimons de fuego acechándolos en cada rincón?

El líder respiró profundo… no les quedaba otra opción que resistir, y ganarían, porque darían todo en esta guerra y acabarían con esa oscuridad absorbente.

Los camaradas de los muchachos digievolucionaron a su etapa más desarrollada, mientras que los compañeros de los pequeños niños, que habían llevado plantadas las semillas de la oscuridad, se preparaban para defender sus vidas y su mundo.

El plan de Davis consistía en que cada digimon, eran treinta y uno en total, se ocuparía de diez Meramons. Algo que a Cody le pareció horrible ya que, "Le estaba exigiendo demasiado a digimons que son incapaces de luchar contra tantos enemigos a la vez" por ejemplo, Floramon, que no podía digievolucionar ya que su Tamer no se encontraba allí, y como también estaban muchos otros: (Gomamon, Biyomon, Palmon, Woodmon, Coronamon y Daremon)

Matt: ¿Y los que faltan, genio? –acotó acompañando la frase con un mal gesto.

Davis: (Tensando los músculos a causa de su nerviosismo) Y los que faltan, pues faltan.

Shin lanzó una carcajada.

"Claro, él siempre reaccionaría tranquilamente porque nunca nadie dependió de él, nunca fue responsable de nada ni por nada, siempre tuvo todo lo que quería y no movía ni un solo cabello para obtenerlo. Sus amigos nunca dependieron de lo que él planeara y no podía comprender la presión que ahora sentía." Pensó Davis molesto.

Nat: (Poniendo los ojos en blanco) ¡Qué gran plan, señor líder!

En cualquier otro momento, el rostro de Davis hubiera sido de enfado ante tal agresión a su jefatura, pero solo pudo dedicarle una mueca de auténtica angustia y desesperación.

Davis: Lo siento, ¿Sí? Nada está claro en mi cabeza, solo sé que esto es mi culpa, por aprobar esta estúpida misión.

Natsuki le sonrió como apiadándose de él.

Nat: No debes preocuparte tanto, ni llevar tú solo la carga… somos un equipo, ¿No es así? –La chica le dedicó a su camarada una mirada que gritaba una orden silenciosa. Etsumon no lo dudó ni un segundo. Alzó sus alas blancas como la misma nieve y creó una inmensa pared protectora que separó a los Meramons de ellos.

Matt puso cara de pocos amigos, ella podría haber resuelto el problema desde muy temprano. Davis estaba atónito.

Davis: Había olvidado que…

Nat: (Completando la frase) ¿Qué puedo defenderme sola si quiero? Sí, lo noté.

Motomiya entornó los ojos en su dirección, pero su mente ya se encontraba en otro lugar, buscando con todas sus fuerzas una manera de salir de allí.

….

Kari: ¡ALÉJENSE!

La muchacha abrió los ojos. La luna brillaba sobre ella, adornada de miles y miles de estrellas a su alrededor.

Gatomon estaba a su lado, con un paño húmedo entre las patas, mirándola con los ojos abiertos formando dos enormes círculos. Se había sobresaltado con el grito que lanzó su compañera.

Kari lo observó todo antes de abrir la boca para decir algo.

Joe estaba allí, tenía en la mano derecha un frasco de vidrio etiquetado que contenía medicamentos, pero desde allí, la niña no podía leer con claridad las palabras. Yolei y Hawkmon estaban a su lado izquierdo, el digimon sonreía de modo forzado y a la muchacha le temblaban las manos. Lena estaba frente a ella, preparando la cena con la ayuda de Ryo que trataban de disimular sus risitas, porque el ambiente no era para bromear y podrían quedar como desubicados. Ken, de pie en las orillas del lago, miraba el cielo sin verlo en realidad, Wormmon le hacía compañía, charlaban por lo bajo frases que no se alcanzaban a oír. Mimi observaba como Joe rebuscaba algo en su maletín de primeros auxilios. Y Cyberdramon trataba de librarse de Tapirmon que "únicamente quería molestarlo".

Sora: ¡Despertaste!

Kari se giró para ver a esa amiga que siempre fue como una hermana mayor, venía acompañada de Mimi, quién había abandonado su puesto sin hacer nada y la ayudaba a acarrear una cesta llena de frutos.

Mimi: ¿Comerás algo, dulzura?

Ella negó con la cabeza unos instantes, pensando en que tal vez todo no era más que un mal sueño. Después de todo, no se encontraban en el mundo de Dragomon, no había allí ninguna niña de cabello gris y ninguna pequeña digimon le gritaba advertencias inexplicables. Todos estaban a salvo, en el digimundo. No, eso era mentira, allí no estaban todos…

Kari: ¿Dónde están los demás?

Hubo un corto silencio, algo incómodo para sus amigos y un tanto preocupante para ella, antes de que la digielegida, heredera del amor y la pureza, hablara en un susurro apenas audible.

Yolei: Ellos… prefirieron quedarse… a… investigar.

¿Investigar? Eso significaba que no había tenido ninguna pesadilla. Sí habían estado en ese mundo paralelo, buscaban a los digimons capturados. Entonces… esa niña, y ese digimon, existían. Y sus amigos, su hermano, TK, Davis… estaban en ese mundo, en peligro. Aquella misteriosa muchacha se lo había advertido. ¿Por qué habían ignorado ese aviso tan importante? ¿Por qué se quedaron allí? ¿Acaso no la habían oído gritar que se alejaran? Era un concejo para todos, estaban en peligro.

Cualquier cosa podría estar sucediéndoles ahora a sus amigos y ella estaba en el digimundo, recostada en el suelo, atrayendo la atención de todos y nadie hacía nada para ayudar.

Sin pensarlo rebuscó en su bolsillo su D-Terminal. Queso enviar un mensaje a los digielegidos que se habían quedado en el mundo de las tinieblas, pero aquel aparato no se lo permitía. Estaba fuera de servicio.

La niña miró con desesperación al digidestinado de la bondad, él lo comprendió y desvió la mirada al cielo.

Ken: Solo queríamos asegurarnos de que te encontrabas bien. No queríamos revisar tu estado de salud en aquel mundo ya que podríamos haber sido encontrados por algún indeseado. Pero… tienes razón… no podemos abandonarlos ahora.

Ella intentó sonreír. Sabía que el chico haría todo lo que esté en sus manos, pero también entendía lo difícil que era rehusarse a seguir a la oscuridad cuando esta se introduce en tu mente y desordena tus pensamientos.

Kari: No estamos todos para ayudarte a mantener abierta la puerta, pero haré todo lo posible…

La muchacha sacó su D-3 rosado al tiempo en que guardaba su D-Terminal, pero con una sonrisa, Ken, negó con la cabeza.

Ken: Ya fue suficiente guerra contra la oscuridad. Aquel mundo ya no puede afectarme, ya no más.

Ella también le sonrió y Ken le dio la espalda al levantar hacia el cielo su D-3 violeta abriendo poco a poco una hendidura que cada vez incrementaba más su tamaño, hasta que todos pudieron pasar por allí.

El panorama de aquel mundo era normalmente calmado, casi pacífico, solo sentías el silencioso viento acariciando todo a su paso. Lo que veían ahora era ciertamente todo lo contrario: el horizonte brillaba a los lejos revestido en llamas anaranjadas, Etsumon se encontraba en mitad de la playa realizando un potente ataque defensivo entre el fuego y sus amigos. Pero las llamas eran demasiado poderosas, ahí es cuando notaron que las vivas llamas eran Meramons, y consiguieron romper una pequeña parte del escudo, filtrándose por la abertura y atacando al resto de los digimons que batallaban como podían el fuego que los rodeaba, protegiendo a sus camaradas y a los digimons que en esas condiciones no podían valerse por sí mismos, como un pequeño Woodmon que sin su Tamer no podía defenderse solo.

Cody, Tai, Matt e Izzy se hacían responsables de la pelea ya que estaban realmente ansiosos de volver a tener a sus compañeros con ellos, mientras que los demás discutían de un tema que parecía ser importante porque Davis no dejaba de agitar sus brazos, como lo hacía cuando estaba extremadamente nervioso.

El grupo recién llegado corrió en dirección a sus amigos y compañeros.

Biyomon: ¡Sora, te he extrañado tanto!

Sora: ¡Biyomon, qué alegría que te encuentres bien!

Las dos se fundieron en un tierno abrazo captando la atención de los digimons camarada de los niños de las semillas.

Mimi: ¡Palmon, Palmon, me tenías preocupada!

Palmon: ¡Oh, Mimi!

Ellas se miraron con rostros endulzados, como una madre ve a su hijo luego de meses sin verlo. O como una hermana al recibir un presente por parte de su hermana pequeña.

La llegada de Lena alegró a su hermano que había estado bastante preocupado, y sorpresivamente también alivió un poco del pesar de Davis y TK. Mientras que la compañía de Ken y Yolei animó a Cody que quería compartir su entusiasmo de haber recuperado a Armadillomon.

La desconcentración que provocó ese momento en la pelea hizo que Murmukusmon se molestaba, como Nat bien había descubierto, su punto débil era el orgullo y le molestaba haber pasado al segundo plano a causa de unos miserables chiquillos.

El líder de las sombras se transformó en un MasterTyrannomon de seis metros de alto y se abalanzó sobre Sora que parecía ser la que más tranquilamente actuaba.

Una luz roja iluminó la mitad de la playa y una azul cubrió la otra mitad. Ahora, MasterTyrannomon se enfrentaba a MetalGarurumon y Hououmon. Matt se acercó hasta Sora y la arrastró unos cuantos metros hasta colocarla en un sitio un poco más seguro, en el centro del grupo.

El resto de las sombras, siguiendo los mandatos de su líder, se convirtieron en un grupo gigantesco de Dracomons: unos pequeños digimons corpulentos que se asemejan a un Dragón. Su piel es verdosa, excluyendo la mandíbula, el cuello y su estómago hasta la base de su cola que tiene un marrón claro. Sus ojos son grandes, en forma de disco, y de color rojo. Sus antebrazos son más pequeños que el resto de su cuerpo terminando en tres dedos. Su cola es bastante grande para tener un nivel tan bajo, y su cabeza y hocico están compensados con su cuerpo, la cabeza es provista de dos cuernos rojos y posee des pequeñas alas rojas que nacen entre sus omóplatos.

Esta vez, todos digievolucionaron a sus etapas máximas: WarGreymon, Vikemon, HérculesKabuterimon, Ophanimon, Rosemon, Seraphimon, JewelBeemon, X-Veemon, Aquilamon, Ankylomon, Cyberdramon, Hipogryffomon, DoruGreymon, Mysticmon.

No hizo falta decir más para que iniciara la batalla.

Tan solo dieciséis digimons contra millones daba la sensación de que ya no vivirían para contarlo, pero la verdad es que aunque el ejército de Dracomons tuviera el número y el poder ellos tenían el valor para intentarlo y… bueno, eso siempre les había bastado, ahora solo debían rogar que el bien ganara.

Hypogryffomon y DoruGreymon se acoplaban igual que lo hacían en sus etapas de campeón. Si uno iba por la izquierda el otro lo acompañaba rematando desde arriba; si DoruGreymon atacaba por la espalda, Hipogryffomon lo hacía desde el frente.

Al lanzar sus ataques desde distancias lejanas a su oponente, los rayos de luz que emitía Hipogryffomon y el fuego que lanzaba DoruGreymon tendían a combinarse por sí solos e impactaban sobre el enemigo como si en realidad fuera un solo poder.

Cyberdramon embestía por su cuenta, tal vez por esa inexplicable ansia de pelear todo el tiempo o tal vez porque quería probarse a sí mismo. Ese era un digimon solitario, tanto como su Tamer, siempre metidos en sus propios asuntos sin involucrarse demasiado en las historias de los demás.

La verdad era que desde que se habían unido al grupo no habían dicho más que un par de palabras, solo explicaron su historia y tal vez hicieron uno que otro comentario, pero nada más. Ambos solían seguirlos desde lejos en sus caminatas y ni el niño ni el digimon quisieron mezclarse con sus pares.

Ankylomon y Seraphimon hicieron equipo contra veinte pequeños Dracomons, sí, de un solo golpe los hacían retroceder, pero esas sombras habían sido reconstruidas por Murmukusmon, lo que significaba que ahora eran más poderosas de lo que serían en realidad esos digimons. De modo que con un solo golpe hacían retroceder a un solo Dracomon, mientras los otros diecinueve lanzaban flamas al mismo tiempo creando una esfera de fuego del tamaño del sol.

Aquilamon y ExVeemon decidieron atacar como equipo, algo extraño ya que Davis y Yolei jamás lo harían. Sus digimons camarada se complementaban mejor de lo que podrían haber imaginado alguna vez. Ambos hacían que los Dracomons perfeccionados con las energías de la Dark Área parecieran simples moscas molestas, no les costaba trabajo hacerlos retroceder a todos al mismo tiempo, pero aún no tenían ni idea de cómo hacer para eliminarlos.

La muerte de esas sombras-digimon era un total misterio, y Davis tenía la leve sospecha de que eran inmortales.

JewelBeemon y HérculesKabuterimon al ser digimons de la misma especie (Insectos) hacían una gran dupla, ambos eran ágiles en el vuelo y muy efectivos a la hora de atacar por sorpresa, lo que les dio una gran ventaja contra los Dracomons ya que estos poseían unas alas muy pequeñas que no les permitían tomar mucha velocidad en el aire.

Ophanimon y Mistycmon se ocuparon del grupo más numeroso, ellas, los dos ángeles femeninos, combinaban sus haces de luces de manera fascinante: los rayos rosados se entremezclaban con los blancos mareando al enemigo y terminaban separándose segundos antes de impactar, sorprendiendo al oponente.

Rosemon batalló junto al gigantesco Vikemon, los ataques florales del hada-digimon no eran muy efectivos si actuaba en solitario, pero peleando junto con el poderoso compañero de Joe Kido, las energías positivas que emitía Rosemon tomaban la fuerza de los golpes de Vikemon, creando así un ataque mucho más útil.

WareGreymon, Hououmon y MetalGarurumon luchaban con todas sus fuerzas contra el enorme y fuerte MasterTyrannomon. Pero cada vez que uno de ellos se lanzaba contra el líder enemigo, una barra protectora de Dracomons les impedía el paso.

Hououmon se ofreció para mantener ocupada a esa cantidad de sombras-digimon. Y así siguieron adelante los otros dos, persiguiendo a MasterTyrannomon que se aprovechaba de sus súbditos para escaparse del combate.

Si seguían así agotarían sus energías sin haberse acercado a él siquiera. Debían encontrar una manera de vencer a las sombras.

En ese momento, otras dos docenas de Dracomons se interpusieron entre los digimons de Tai y de Matt y Murmukusmon.

MetalGarurumon: ¡Aliento de lobo metálico!

Las sombras digimon fueron congeladas unos minutos, minutos que les dejaron a los dos digimons amigos seguir persiguiendo al MasterTyrannomon.

Tai: (Gritando) ¡Cobarde!

La tensión que creaba todo ese asunto estaba inquietando a los niños elegidos, especialmente a Tai Kamiya. Lo único que pasaba por su mente en esos momentos era que su hermana estaba enfermándose de nuevo y que debía parar esto como sea para cuidar de ella. Su enfermedad ya se estaba haciendo una costumbre, ¿Por qué? ¿Acaso no existía una cura?

¿Cuánto más tardarían en acabar con esto? ¿Habría alguna forma de hacerlo?

Aquellas sombras… ¿Cómo podían morir si cada vez que las atacaban simplemente hacían que se ralentizaran sus funciones?

No conocían una manera de hacerlo, solo sabían que esos seres en realidad no eran fuertes sino que estaban dotados de oscuridad, eso era lo que les permitía ser invencibles.

Entonces… para librar esa oscuridad de sus cuerpos, ¿Debían ir al Área Oscura? ¿Cómo podrían destruir el poder que yace en las profundidades del infierno del digimundo?


Ay, ay, ay... no iba a actualizar hasta la semana entrante, pero mi querida amiga ShadowLights me regaló un hermosísimo fanart de Nat que me muero de la ternura y para calmarme me puse a editar este cap y como ya lo tenía listo no me aguanté jajaja -qué le voy a hacer, la carne es débil- (?

Bueno, ya me tranquilizo, lo prometo...

Espero que les haya gustado el capítulo! No se les hizo un poco monótono o pesado? Estoy trabajando en eso... no sé si me sale bien.

Como sea, estamos llegando al final (no sé si llorar o aplaudirme), calculen unos cinco o seis capítulos más y punto final (si, definitivamente me decidí a llorar jajaja)

Les spoileo que el capítulo que viene es uno de mis favoritos, se llamará: "Esperanza y Destino", pero basta de spoilers...

Gracias por leer! Y por sobre todo gracias por el apoyo incondicional que me brindan :) Qué sería de mí sin ustedes?