El Mundial

Regresaban a su habitación después de acostar a sus tres hijos. Había sido de esos días en donde James tenía más energía que la acostumbrada, Albus mas experiencias de la escuela que contar y Lily pedía más cuentos para leer. Pero por fin se habían dormido los tres.

Harry se quitó los zapatos y empezó a desabrocharse la camisa cuando escuchó un golpe.

-Ginny, prometimos que esta noche.

Ginny estaba completamente tumbada en la cama boca abajo, había caído como un saco de papas, ni siquiera se había quitado los zapatos, la ropa y ni se había desmaquillado.

-Lo sé – le dijo con esfuerzo – dame 5 minutos.

-De acuerdo, solo 5 minutos.

Harry se acostó a un lado de ella y cerró los ojos. Para cuando despertó ya había pasado una hora.

-Ginny – la movió, pero Ginny seguía exactamente como había caído – Ginny, amor, ya pasaron 5 minutos – de nuevo la movió – vamos, amor, lo prometimos durante la semana.

Se sentó en la cama, se talló los ojos y de nuevo se puso los lentes y enfocó la vista en su esposa. Le costaba trabajo hacerlo, tenía demasiado sueño, pero hizo un esfuerzo. Empezó a quitarle los zapatos lentamente mientras le susurraba cosas bonitas. Al ver que no había respuesta se acostó encima de ella y le empezó a besar la oreja.

-Amor, vamos, despierta.

-Mmm – susurró Ginny.

-Vamos, Ginny, solo nos tomará un rato.

-De acuerdo – le dijo Ginny pero sin moverse.

Harry empezó a quitarle el pantalón con mucho esfuerzo, ya que Ginny estaba completamente dormida, le levantó la blusa intentando quitársela también.

-Demonios, te pusiste la lencería que me encanta. ¿Por qué haces eso cuando estoy tan cansado? Ginny, despierta.

-Mmm.

-Ginny, vamos amor, te pusiste mi lencería favorita, anda – empezó a besarle la espalda.

-Ajá.

-Vamos voltéate – Harry le desabrochó el sujetador.

-¡Oh, que rico! – dijo Ginny al no sentir el sujetador.

-¿Rico? ¿Y los besos que te he dado?

-Gracias, mi amor. Te amo – Ginny se acomodó mejor en la cama.

-No, no, no, no. Ginny lo prometimos.

-Ajá – susurró Ginny para después dar un pequeño ronquido.

-Maldita sea – tomó la cobija y tapó a Ginny para después acostarse a un lado de ella y quedarse completamente dormido.

Ginny abrió los ojos al escuchar un ruido afuera de su cuarto. Se levantó de inmediato y se dio cuenta que no traía pantalón y la blusa la traía hasta arriba con el sujetador desabrochado. Se acomodó la blusa y se asomó por la puerta. Vio a James caminando medio dormido de regreso a su habitación, había ido al baño. Revisó su reloj: 5:00 a.m. Había dormido cuatro horas seguidas. Vio a Harry dormido en la cama aun con la ropa puesta. Se acostó a un lado de él y empezó a besarle el cuello.

-Harry – le susurró.

-Mmm.

-Amor, creo que te quedaste dormido anoche.

Harry se acomodó mejor en la cama, dándole la espalda a Ginny.

-Vamos, amor, mira la lencería que me puse, sé que te gusta – Ginny metía la mano por debajo del pantalón de Harry – cariño, despierta. Tenemos tiempo.

-Mmm.

-Creo que alguien ya se está despertando antes que tú – le dijo en el oído, aun con su mano dentro del pantalón – oh si, está despierto.

Ginny empezó a desabrocharle el pantalón y se lo quitó con la poca ayuda de Harry. Se acostó encima de él y empezó a besarlo.

-Vamos, Harry, lo necesito.

-¿Ahora si estas despierta? – le dijo intentando abrir los ojos.

-¿Qué quieres decir?

-Anoche… no me hiciste caso.

-Desperté sin ropa y tu completamente vestido.

-Yo te la quité.

-¿En serio? No lo recuerdo.

-Estabas completamente dormida.

-Oh lo siento, amor – lo abrazó acostándose en el pecho de él – lo siento tanto, sé que te lo prometí.

-Lo has estado haciendo toda la semana.

-¿Qué? – Ginny levantó la cabeza para verlo de frente.

-Desde que empezó la organización del mundial de quidditch siempre estas cansada.

-¿Perdón señor organizador de la seguridad del mundial de quidditch que ha estado llegando tardísimo a su casa?

-Y cuando llego temprano estas cansada.

-Una vez a la semana.

-Y da la casualidad de que ese día a la semana estas cansada.

Ginny resopló levantándose.

-No vamos a pelear por nuestros trabajos otra vez ¿verdad?

Harry solo escuchó el ruido de la regadera y se levantó hacia el baño. Vio a Ginny entrar a la regadera, así que él camino hacia ella quitándose el bóxer y la camisa.

-Perdón, sé que tú también has tenido mucho trabajo desde que inició la organización del mundial – le dijo Harry abrazándola entrando junto con ella a la regadera.

-¿Entonces?

-Como jefe de aurores, es la primera vez que tengo que organizar la seguridad del mundial.

-Y como reportera, es la primera vez que tengo que cubrir los partidos del mundial para el profeta.

-Lo sé, perdón.

-Por cierto, me invitaron a ser la comentarista del partido final.

-¿Tú?

-Sí. ¿Por qué ese tono de sorpresa?

-¿Cuál tono?

-El que usa Hermione cuando Ron hace algo bueno.

-Claro que no, solo que… bueno… ser comentarista significa que debes estar narrando todo el partido.

-¿Y?

-Desde que éramos unos adolescentes hemos visto juntos la final del mundial. Es el primer mundial de Lily. Sabes lo mucho que le gusta el quidditch a nuestros hijos. Hemos estado juntos como familia todos los finales del mundial.

-No trates de hacerme sentir mal, Potter, si no quieres que…

-No estoy diciendo eso…

-Me estas levantando la voz.

-Me llamaste Potter.

Ginny se dio la media vuelta dándole la espalda y empezando a tallarse el cuerpo con jabón.

-Discutiendo desnudos ¿Cuándo hemos hecho esto?

Sin más Harry salió de la regadera tomando una toalla para secarse.

Desde que habían nombrado a Inglaterra sede del mundial de Quidditch, tanto Harry como Ginny habían tenido mucho trabajo. Al comienzo todo iba tranquilo pero poco a poco habían empezado los desacuerdos entre ambos. Uno de ellos: trabajar los fines de semana. Así que Molly cuidaba de los niños la mayor parte del día.

-Llegas tarde, Ginny, mira la hora que es y éstas criaturas no han desayunado. Voy a tener que volver a calentarles la comida.

-Lo siento, mamá.

-Debes de ser más organizada, te lo dije la semana pasada.

-Lo sé, mamá, pero estoy cansada.

-Nunca debiste aceptar cubrir todo lo relacionado al mundial, es mucho trabajo, mírate te ves más delgada, y esas ojeras –negaba con la cabeza Molly.

-Cierto, Ginny, te ves fatal.

-Cállate, Ron.

-Mamá ¿segura que también puedes cuidar a Rose y a Hugo?

-Ya te dije que sí. Ustedes que no pueden con tres hijos – señaló a Ginny – y tú no puedes con dos – ahora señaló a Ron – yo tenía siete.

Ginny y Ron voltearon a verse y rodaron los ojos sin que los vea Molly.

-Se quejan de que están siempre cansados…

Harry llegó a la madriguera, como estaba enojado con Ginny, prefirió poner una excusa de mandar unas lechuzas al ministerio para no estar con ella, pero necesitaba alimentarse y para eso necesitaba a su suegra.

-…pero quieren hijos y quieren trabajo… - continuaba Molly.

-Buenos días, Molly.

-Harry, querido – sonrió Molly al verlo – ¿Cómo estás? Pero mira que cansado te ves, seguro has de tener mucho trabajo por el mundial de quidditch ¿verdad? Pobre de ti ¿quieres desayunar algo? Anda ven siéntate.

Ginny y Ron voltearon a verse de nuevo, ahora con mala cara.

-Algunas cosas no cambian – dijo Ron volteando a ver a Harry.

Harry había pasado toda la mañana ocupado, desde autorizar todos los trasladores que habían solicitado de todas partes del mundo hasta la revisión de boletos originales. Hermione llegó cargando una pila de expedientes y los dejó caer sobre el escritorio de Harry.

-Lo terminé – dijo sentándose en la silla.

-¿Qué es esto?

-La revisión de todos los documentos de los jugadores y personal que van a participar en el mundial.

-¿Ninguno es mortífago? – preguntó Harry con sarcasmo.

-No – Hermione le contestó muy natural, como indicándole que hasta en eso investigó de cada uno.

-Bien.

-Necesito que autorices la entrada a Inglaterra de todos ellos.

Harry se recargó en su sillón y aventó su bolígrafo en su escritorio.

-¿Qué te pasa?

-Estoy cansado.

-Todos lo estamos.

-Lo sé.

-A ti te pasa algo más.

Hermione se le quedó viendo directamente a los ojos, y Harry sabía de antemano que esa mirada significaba que no se iba a ir de ahí sin saber que pasaba.

-Ginny y yo hemos discutido mucho.

-¿Por qué?

-Porque siempre está cansada.

-Tú también.

-Sí, lo sé.

-¿Entonces?

-Pues… -Hermione levantó las dos cejas y se cruzó de brazos – pues que ya no hablamos, ni…nada.

-Ahora entiendo tu mal humor.

-No es eso, simplemente que ya casi ni la veo y cuando la veo esta con los niños o dormida. Y cuando llegamos a estar los dos juntos despiertos terminamos peleando.

-¿Ya has hablado con ella?

-Sí, pero te digo que terminamos peleando.

-Bueno, te entiendo.

-¿Me entiendes? Que yo sepa Ron tiene mucho que no te reclama porque trabajas en el ministerio.

-Lo sé, pero… mira – le mostró un folder Hermione a Harry.

-¿Víctor Krum?

-Entrenador del equipo de Bulgaria.

Harry empezó a reírse. En el mundial pasado Víctor Krum era jugador y Ron hizo hasta lo imposible para mantenerlo lejos de Hermione, pero ahora, siendo él un entrenador y Hermione parte del comité organizador era un hecho que iban a verse y mucho.

-No te rías ¿sabes la que me espera?

-Sí, lo sé, recuerda que yo también estoy casado con una Weasley.

La noticia le había caído como bomba a Ron, que si bien trataba de disimular su mal humor, no podía evitarlo cada vez que se mencionaba el nombre de Víctor Krum.

Las cosas entre Harry y Ginny no mejoraban, cada vez se acercaba más la fecha en donde empezarían a llegar todas las personas de todo el mundo a Inglaterra y por lo tanto, la carga de trabajo era más pesada. Así que trataban de llevarla lo mejor posible, intentando no discutir por el más mínimo comentario.

Un sábado Ron se encontraba en la madriguera mientras esperaba a Hermione para irse juntos a casa con sus hijos, pero mientras ella llegaba, revisaba los planos del campamento donde acamparían los primeros aficionados.

Ginny esperaba a que su madre terminara de bañar a Lily, había llegado por sus hijos sin haber terminado el trabajo en el profeta, así que se había llevado trabajo a casa. La vuelapluma no dejaba de moverse escribiendo en una libreta que levitaba a un lado de Ginny.

-Maldita sea, Ginny, haz que pare esa maldita pluma.

-Estoy trabajando.

-Yo también y ese ruido que hace esa pluma no me deja en paz.

-Vete a la sala.

-Yo llegue primero aquí a la mesa. Vete tú a la sala.

-A ti es al que le molesta.

Ron sacó su varita y con un hechizo no verbal, la libreta junto con la pluma ardió en llamas.

-¡IDIOTA! – Gritó Ginny, pero de inmediato ella también saco su varita - ¡Mocomurcielago!

Ron por poco y alcanza a esquivar el hechizo pero no lo logró completamente, inmediatamente se quitó de la cara el poco moco que había llegado a él y se levantó con su varita en mano, al mismo tiempo que lo hizo Ginny en defensa.

-Expelliarmus – dijo Harry en la puerta de la cocina y las dos varitas fueron a dar a sus manos -¿Qué está pasando aquí?

-Ron quemó mi trabajo.

-Ella me estaba molestando.

-Idiota, ahora tendré que empezar de nuevo.

Ginny alcanzó a darle un golpe a Ron en la cabeza y paso a un lado de Harry para subir por las escaleras.

-¿Por qué lo hiciste? – le preguntó Harry a Ron regresándole su varita y guardándose la varita de Ginny en su pantalón.

-Porque ese ruidito de su maldita pluma ya me tenía harto.

Harry se sentó y le dio una mordida a una empanada fría que estaba sobre la mesa. Ron también se sentó un poco más tranquilo. Se hizo un silencio entre los dos por unos minutos.

-¿Recuerdas como pasábamos los mundiales antes? –preguntó Ron, Harry solo sonrió cansado – si no estuviéramos en el comité organizador, ahorita estaríamos platicando de los partidos y haciendo apuestas.

-Cierto.

-Maldito trabajo. Siempre me había gustado lo que hago pero por primera vez… quisiera haberme dedicado a otra cosa y estar disfrutando el mundial.

-Dímelo a mí – volvió a darle otra mordida a la empanada fría con la vista hacia la escalera por donde había subido Ginny.

-Tú también tienes problemas en casa ¿eh?

-Ginny y yo hemos tenido peleas y unas muy buenas, pero nunca habíamos pasado tanto tiempo disgustados– le dijo Harry preocupado y triste.

-Sí, es raro verlos así. Siento no poder hacer bien mi trabajo como tu mejor amigo en estos momentos pero no soy yo la mejor persona para darte consejos en éste aspecto. El patético de Víctor Krum me tiene con los pelos de punta, así que ya te imaginarás las discusiones que tengo con Hermione. Aunque eso es normal en nosotros.

Harry empezó a reírse, haciendo que Ron también.

-Papá –llegó Albus enojado – James me ha quitado mi bandera de Bulgaria.

-Estoy tratando de que no hagas el ridículo – le dijo James a su hermano con la bandera de Bulgaria hecha bolita.

-James, deja en paz a tu hermano – le dijo Harry cansado.

-Papá, todos sabemos que Irlanda va a perder, solo el tonto de Al…

-¡JAMES! – levantó la voz Harry.

James le aventó a su hermano la bandera y éste empezó a extenderla como debería estar.

-¿Y mamá? – preguntó James tomando una empanada fría como lo hizo Harry.

-Arriba – le contestó Harry.

-¿Mañana también va a trabajar?

-No lo sé.

-¿Y tú vas a trabajar? – le preguntó James dándole una gran mordida a la empanada.

-Un par de horas.

-Papá ¿Cuándo vamos a ir a la feria muggle? – le preguntó Albus.

-El domingo.

-Mañana es domingo – le dijo James con la boca llena de empanada.

-El otro domingo.

-Eso dijiste el domingo pasado – volvió a contestar James con la boca llena.

-Chicos ¿no están emocionados por el mundial?

-Yo sí – dijo Ron con sarcasmo haciendo anotaciones en el plano del campamento.

-¡SI! – contestó Albus.

-Pues hemos estado trabajando mucho para que el mundial sea espectacular y que mucha gente del mundo no olvide la final del mundial de quidditch en Inglaterra – les dijo Harry fingiendo entusiasmo.

-Eso nos dice mamá – dijo James – lo cierto es que a ustedes casi ni los vemos.

Ron vio de reojo a Harry quien solo cerró los ojos y dio un fuerte suspiro.

-Lo sé, hijo –Harry lo tomó de la mano – sé, que ni mamá ni yo, hemos estado mucho tiempo con ustedes últimamente pero es porque hemos tenido mucho trabajo, terminando el mundial todo volverá a estar como antes.

Harry volteó hacia las escaleras donde estaba Ginny viéndolo con Lily en brazos. Había escuchado lo que le había dicho Harry a su hijo.

-¿Ya nos vamos? – preguntó Albus al ver que sus padres se estaban viendo mutuamente.

-Sí, cariño – le contestó Ginny perdiendo el contacto de ojos con Harry.

Regresaron a casa haciendo la misma rutina de siempre. Lily quería que Ginny se quedara con ella hasta dormirse, así que Ginny se acomodó a un lado de su hija. Harry le dio un beso de buenas noches a Lily.

-Voy con James, Albus ya se durmió.

-¿Tienes hambre?

-Me haré un emparedado.

Harry se fue a la habitación de James, pero éste estaba muy entretenido jugando un video juego.

-James, ¿me esperas unos diez minutos?

-Sí, papá – le contestó sin voltear a verlo.

Para cuando Ginny dejó dormida a Lily, pasó por la habitación de James, viendo que platicaba con Harry del video juego. Bajó a la cocina y empezó rápidamente a preparar de cenar.

Harry dejó dormido a James y bajó a la cocina al oler algo exquisito.

-¿Qué haces? – preguntó Harry llegando a la cocina.

-De cenar – le dijo Ginny – para ti y para mí.

-¿No estas cansada? –Ginny bajó la mirada – debes hacer el trabajo que quemó Ron.

-Sí, es un imbécil.

-Si quieres yo termino de hacer de cenar para que tu…

-No – se acercó a él y puso sus manos alrededor del cuello de Harry – quiero estar contigo.

-¿Hablas en serio? – sonrió Harry.

-Sí, creo que he estado de tan mal humor porque no te tengo a mi lado como yo quisiera. No ha sido por el trabajo, ha sido porque he estado peleando mucho contigo.

-Los dos hemos peleado.

-Sí, tu más que yo – le dio un beso en la boca – lo siento.

-Yo también lo siento, pero yo no he peleado más que tú. Eres tú la que siempre…

-Potter.

-¿Ves? Empiezas a llamarme Potter y eso es cuando…

-Te estoy preparando tu cena favorita para reconciliarnos y tú no tenías la menor intención de hacer nada…

Harry se fue al congelador y saco un bote grande de helado.

-Helado de vainilla con chispas de chocolate de Florean Fortescue – sonrió Ginny -¿Cuándo lo compraste?

-Mientras dormías a Lily. Yo también quería reconciliación esta noche y sé que con éste helado ibas a estar de buen humor haciendo el trabajo que quemó Ron.

Ginny sonrió y lo besó.

-Te amo.

-Yo también te amo, enojona.

-¿Me perdonas?

-Si tú me perdonas a mí por llegar tan tarde a casa.

-De acuerdo, creo que el helado lo vale.

-¿Qué te parece si cenamos y después comemos un poco de helado?

-¿Comemos? Pensé que era para mí.

-Bueno, pensé que tal vez… -Ginny negó con la cabeza.

-Tengo mucho trabajo, apenas me alcanza éste bote de helado para terminar todo lo pendiente que tengo.

-Bien – sonrió Harry - ¿cenamos entonces? Para que termines tu trabajo.

-¿Qué te parece si cenamos, hacemos el amor y después trabajo? – Los ojos de Harry brillaron al instante -¿O hacemos el amor, cenamos y trabajo? ¿O trabajo, cenamos, hacemos…?

Pero Ginny ya no terminó porque Harry la cargó en sus brazos y desapareció de la cocina para estar en la habitación.

-¡El helado!

Harry empezó a besarla apasionadamente.

-¿Te he dicho que eres más rico que el helado? – le dijo Ginny mientras Harry le besaba el cuello al mismo tiempo que le desabrochaba la falda.

-¿El helado de vainilla con chispas de chocolate?

-De Florean Fortescue – aclaró Ginny – eres condenadamente delicioso.

-Y tú eres más deliciosa que el pastel de melaza que hace tu mamá.

Ginny soltó una carcajada.

-Que no lo sepa mamá.

-Jamás le diría: Molly, su hija es más deliciosa que su pastel de melaza.

-Dejarías de ser el consentido de mamá y ya no te recibiría como siempre lo hace.

-Eso jamás lo permitiría, me encanta hacerlos enojar a ti y a Ron porque Molly me trata mejor que a ustedes.

-Eres un presu…

Harry la besó y de un solo salto cayeron en la cama listos para la reconciliación. Aún faltaba cenar y trabajar, pero no estaban seguros si llegarían a terminar sus planes del día. Al menos con ésta reconciliación iban a disfrutar más el mundial de quidditch.


Fue todo un logro volver a recordar mi contraseña de ff , pero lo logré. Después volver a recordar como se subía un archivo aquí pero al menos tarde menos en recordarlo.

He regresado y espero que poco a poco al mismo ritmo que lo hacía antes. Desaparecí por mucho tiempo porque pasé por un divorcio muy doloroso, ahora estoy tratando de ser como antes y recordé que disfrutaba mucho escribiendo, espero poder hacerlo como antes. Solo les pido un poco de paciencia ya que a veces mi mente anda en otros lados pero procuraré enfocarla en algo que realmente me haga feliz.

No crean que porque yo me divorcié habrá divorcio en mis parejas favoritas, PARA NADA! ellos son almas gemelas como los describe Rowling. Así que les pido que oren por mi para que yo encuentre mi alma gemela, tal vez un Matthew de Downtown Abby (Dan Stevens) o algo parecido ok?

Bueno, espero que esten bien todos y sigan disfrutando leer historias de nuestros personajes favoritos, yo lo hago.

Saludos.