El capítulo anterior tardé, aunque pueda parecer mentira, casi dos meses en escribirlo porque mis musas estaban de vacaciones.

Por si fuera poco, además he estado los dos últimos meses sin ordenador porque se me rompió y no podía tener acceso a los documentos. Pensé varias vece en escribir una nota de autor explicando lo sucedido pero después pensé que si hacía eso al ver la actualización y después ver que en realidad no era un nuevo capítulo os llevarías un disgusto, de modo que decidí no hacerlo. Disculpadme si no fue la decisión adecuada.

Capítulo 36

Cuando volví abrir los ojos vi que estaba en el prado, exactamente en el mismo lugar en el que había se suponía debía haber pasado a mejor vida. Era de nuevo de día, la luz bañaba el precioso prado dándole un color si cabe aún más verdoso. La batalla parecía haber terminado, aunque por el aspecto del campo, ni tan siquiera parecía haber ocurrido en primer lugar. No había nadie a mi alrededor por lo que pensé que la única forma de poder saber que estaba ocurriendo era entrar al Colegio y preguntar a Dumbledore directamente modo que sin más preámbulos, entré y me dirigí al que era, o una vez había sido, el despacho de Dumbledore. El Castillo se hallaba en el más completo silencio y no parecía que hubiera nadie más en los alrededores aparte de mí. Lo cierto era que no tenía idea de en que época había ido a parar, me detuve frente a la gárgola y rogué porque la contraseña maestra que Albus me había proporcionado tiempo atrás siguiera activa.

- Fawkes - dije, para mi regocijo la gárgola se hizo a un lado mostrando las escaleras. Sin dudarlo, corrí escaleras arriba. Cuando entré al despacho, por un segundo, me pareció que seguía en la misma época de la última vez, hasta que vi un nuevo cuadro entre los pertenecientes a los antiguos directores de Hogwarts.

- Bienvenida a casa, mi querida ahijada - habló Dumbledore desde su cuadro.

- Bien hallada, padrino - sonreí -. Lamento que hayas muerto - añadí entristeciéndome levemente.

- Tranquila, era mi hora. Me alegra que mi muerte sirviera para algo - respondió él. Yo sólo lo miré sin decir nada sin saber exactamente cómo preguntar.

- Padrino... ¿Voldemort está muerto? Quiero decir, ¿ha acabado todo?

- Sí, la guerra terminó hace dos días. Harry consiguió acabar con él - me informó.

- Gracias a Merlín - dije tomando asiento como tantas veces había hecho antaño, ame sentía mucho mejor. No se me podía olvidar la última vez que me había enfrentado a los esbirros del Señor Tenebroso, en realidad hacía apenas unos minutos -. Padrino, ya te había había comentado acerca de los problemas derivados de modificar el pasado, lo que quiero decir es...

- Que quieres saber si tu influencia en el pasado ha cambiado el futuro que tú ya conocías - completó él.

- Sí - asentí.

- No sé cómo sería en tu futuro, pero en el nuestro hemos sufrido desgraciadas muertes - yo asentí, lo único que quería era que siguiera hablando -. James y Lily... Murieron un par de años después de la primera venida de Voldemort - yo cabeceé, era imposible que eso hubiera cambiado, no si realmente querían derrotar a Voldemort definitivamente -. Sirius, estuvo en Azkabán, acusado por la muerte de Peter Petegrew, murió hace un año a manos de su prima Bellatrix... Ahora entiendo porqué nunca te cayó bien Peter, lo sabías desde el principio - yo volví a cabecear una única vez -. Durante la guerra, George, uno de los hermanos Wesley, perdió la vida, también Ojoloco Moody, a él lo conociste.

- El mejor Auror del Ministerio - dije yo.

- En cuanto a Severus - el corazón se me encogió -, Nagini lo atacó en la Casa de los Gritos - bajé la cabeza y cerré los ojos por el dolor. Sabía que era eso lo que había pasado aunque eso no evitaba que me siguiera afectando -; gracias a Merlín, Harry llegó a tiempo y le dio el antídoto.

- Espera, ¿eso quiere decir que está vivo? ¿Severus está vivo? - dije casi levantándome del asiento, excitada.

- Sí - respondió él con una amplia sonrisa -. Debe estar en su habitación en las mazmorras, te diría donde está, pero supongo que aún tienes el mapa original de los Merodeadores - sonrió él ampliamente, aún no había terminado de decirlo cuando ya estaba a punto de salir por la puerta.

- Espera, no puedo - dije deteniéndome de pronto -. Quiero ir a verlo, de verdad, ¿pero qué excusa le voy a dar? Se supone que estoy muerta. Se supone que morí hace más de veinte años.

- Abre el primer cajón de la derecha de mi escritorio - fruncí el entrecejo, sin embargo,acerqué al escritorio y abrí el cajón que me indicaba -. Verás una pequeña cinta saliendo de un de los lados, tira de ella. Es un doble fondo - seguí sus instrucciones y me encontré con un aparato que reconocí al instante.

- Un giratiempo - sonreí comprendiendo al instante la idea que se le había ocurrido a Dumbledore.

- Puedes decirle que lo usaste para asegurarte de que todo saldría bien. Se alegrará tanto de verte que dudo mucho que se pare a preguntarte nada más - sonrió una vez más el anciano -. Eso sí, antes de hacerlo deberías deshacerte de esa capa - yo me sorprendí durante unos instantes hasta que bajé la cabeza y vi a lo que se refería, aún llevaba puesta la capa de la Orden del Fénix.

- Gracias, muchas gracias, padrino - sonreí una vez más en su dirección quitándomela y dejándola en un rincón del despacho, después, salí corriendo.

De no haber sido por el mapa me habría perdido, es más, aún con él me costó llegar, estaba demasiado ansiosa por volver a verlo. Saber que estaba vivo... Eso era algo que sólo había podido soñar. Dejé de correr cuando llegué a las mazmorras, tan frías y húmedas como siempre, aunque a decir verdad, podía llegar a entender porqué Severus se encontraba tan cómodo en ellas. Estaba a punto de tocar en la puerta que sabía pertenecía a sus habitaciones cuando de pronto me paré a pensar qué había pasado. Se suponía que Severus se había hecho espía de la Orden para salvar la vida de Lily, de la que siempre había estado enamorado... Aunque eso había cambiado debido a mi participación en su pasado. De modo que ¿por qué lo había hecho? Decidiendo que lo mejor para saber como había llegado a esa situación era preguntárselo a él mismo, toqué en su puerta.

- Adelante - escuché su voz al otro lado de la puerta. El simple hecho de escuchar su voz me hizo sonreír, sin querer perder más tiempo la abrí encontrándome en el interior de su recámara, austera como él y con libros y pociones por doquier. Severus estaba sentado en su escritorio leyendo un libro al tiempo que hacía anotaciones en un papel, iluminado tan solo por las llamas que desprendían las velas y la chimenea encendida. Ni tan siquiera se molestó en levantar la mirada para ver quién era el visitante, siguió con lo que estaba haciendo sin prestarme atención. Apostaba a que hacía lo mismo con sus alumnos y no pude evitar sonreír al imaginarme como se debían sentir los pobres chicos solos en un lugar como este con la única compañía de su temido Profesor de Pociones. Sin poder aguantar por más tiempo la risa y, todo hay que admitirlo, deseando ver su cara cuando me viera parada frente a él, carraspeé lo más alto que pude -. Sí, ya sé que está ahí, pero tendrá que esperar a que termine - dijo él en un tono serio y frío que lejos de asustarme me recordó a los viejos tiempos.

- Veo que tus modales se han deteriorado con el paso del tiempo, Severus - dije sin poder aguantar por más tiempo permanecer en silencio. Tan pronto oyó mi voz dejó de escribir y, segundos después, alzó la cabeza.

Sí, sí, sé que es muy corto pero no os preocupéis que mañana tendréis la continuación, sólo es para dejaros con la intriga un poco más ;-)

Soloemma: ¿Viste? Tenías razón en tus suposiciones :-) No podría haberla matado, hubiera sido como matarme a mi misma ;-)