Aviso: Universo Alternativo. Historia inspirada en la serie para televisión "Life Unexpected". Todos los personajes y lo que reconozcan pertenece a JK Rowling. Hannah Tanner pertenece a la autora.

Mariana: Ay, gracias por entender esta semana full de exámenes que tuve, por suerte ya prácticamente estoy fuera, solo me quedan entregar unas cositas y seré completamente de ustedes JAJAJ(L) Amo que te encanten Harry y Hannah*-* estoy intentando que, aunque no sea canon, se enamoren un poquito de esa pareja y saber que lo estoy logrando me hace feliz. Y la pelea de Ron y Hermione era demasiado genial para dejarla afuera, JAJAJ. James y Sirius volviendo a ser amiguitos como siempre es lo mejor del mundo, seamos honestas, se aman demasiado como para estar peleados tanto tiempo. Y Sirius puede decir idioteces y aun ser buen amigo, esas dos cosas no son excluyentes JAJAA. Y el Jily(L) Hermoso y perfecto Jily que llena nuestras vidas de tanto amor. Como dices, aunque la justificación de Lily no pueda cambiar nada si nos da otro punto de vista desde el que ver la situación, al fin y al cabo era una niña que dijo algo estúpido en un momento de presión y no queriendo lastimar a una amiga aunque al final termino lastimando a James, cometió un error como pudo pasarle a cualquiera pero lo importante es que ahora lo asume y está dispuesta a corregirlo con él. ¿Soy yo o en todos los fics siempre es James quien se enamora primero? Es como una tradición JAJAJ pero es que verlo así es tan hermoso que *-* vale la pena! En este capítulo podremos ver un poquito más de cómo ella se está sintiendo con respecto a todo esto jeje. Esta vez si hice caso a tu petición y volví pronto jajajaa, espero que vaga la pena y que te guste el capítulo(L) ¡Te mandó un beso enooooorme! Nos seguimos leyendo, bella, gracias por tu review y cuídate mucho!

Paula: ¡Hello! Primero que todo, me alegra poder estarte contagiando un poco de ese cariño hacía Hannah y Harry, aunque sea muy chiquito yo me conformo y lo tomo como logro personal JAJAJ. Se que muchas quieren que Peter no sea un traidor como en la historia original, yo quiero lo mismo, pero como dices, habrá que esperar y ver que opina mi cabecita(: Aun hay mucha tela por cortar jiji. Un placer hacer que te enamores más de Sirius, aunque él es tan bello que lo logra solito JAJAJ es un amigo maravilloso y eso no se lo quita nada. Jily puuues sí, creo que nos robo el aire a todos en el capítulo anterior, se que también les gustaban las discusiones y aunque eran divertidas creo que ya era hora de darle un poco de romance a la cuestión, se lo merecen JAJAJA, cada vez falta menos para la irremediable confesión de amor que todos estamos esperando! ¡Muchas gracias a ti por seguir esta historia! Y no te preocupes por ser ansiosa, eso me presiona y la presión es buena, me hace escribir más rápido jejeje. ¡Un beso, belleza! Nos seguimos leyendo(:

Rss: No mentiré, amo cuando puedo sacarles lágrimas, siento que hago bien mi trabajo así que *-* Yei! Más que todo si es con el Jily(L) Me encanta que te haya encantando jajajaja de verdad! Sobre los otros fics, ese del armario de escobas también es parte de esta historia, es como una especie de "precuela". Tengo planeado escribir otras de ese estilo, una de Mar y Sirius y otra de James después de esa noche en el armario, pero me encantaría saber que más les gustaría leer, así que déjame saber si has pensado en algo y puede que lo escriba jijij. ¡Gracias por tu review! Te mandó un abrazo y nos seguimos leyendo!

Alas de tinta: ¡Holaaaa! Es bueno saber que no exageras y que si estuviera haciendo un desastre me lo dirías, espero seguir haciendo un buen trabajo para así no conocer tu parte mala JAJAJ. Pero vamos al capítulo: La verdad es que Draco es un personaje por el que siento una pequeña debilidad, nunca lo considere malo, solo me parecía que le hacía falta una mejor guía, quiero tratar de darle aquí una historia menos trágica y una opción además, que pueda ser más de lo que fue en los libros, así que um no, no creo que su relación con Hannah termine tan como Snape y Lily. Me da alivio saber que te gusta esa conexión que he construido entre Ron, Hermione y Hannah, se que puede ser difícil aceptar a otra persona en el trío dorado (a mí me costó al principio) pero era necesario para la historia, y sí JAJA ella es como la mamá gallina y sabemos que esos dos la necesitan! Y en mi defensa, me pediste que no hubiera beso y efectivamente no hubo, solo quería agregarle drama a la cuestión pero te hice caso! JAJA :$ La amistad de James y Sirius es de esas cosas tan raras y maravillosas que no es fácil encontrarlas y cuando lo haces es tan *-* la verdad es que se aman demasiado como para estar mucho tiempo peleados, no lo soportan ellos y nosotros tampoco u.u Mira sí, la verdad que si me gusta hacerlos llorar, no voy a mentir, pero de amor! De puro amor y felicidad con escenas de James y Lily, es que ellos provocan solos las lágrimas, yo solo soy la mensajera(¿ Pero en serio, honestamente yo no soy fan de esa frase de "madre solo hay una y padre es cualquiera" pero me pareció que podía ir con como se estaba sintiendo James en ese momento, es normal teniendo en cuenta todo lo que ha pasado pero nosotros conocemos a Harry, sabemos que para él James es único e irremplazable. ¡Y sí, su relación sigue avanzando en pasos de gigantes*-*! Sobre tu PD, por lo menos aquí en este capítulo hay otra anécdota sobre la infancia de Harry y además sí he ido pensando en varios OS que me gustaría compartir con ustedes sobre eso, así pueden saber más de todo lo que vivió, solo tengo que ordenar bien mis ideas y ver como se las entregó. No se si lamentar o no el tener que informarte que por ahora la relación de Hannah y Draco estará en espera, nos iremos a navidad y cuando los niños vuelvan a Hogwarts ya sabremos más de eso. ¡Bien, creo que esto es todo por ahora! Espero no haberme dejado nada y si fue así pues solo recuérdamelo y te responderé en el próximo capítulo jeje, ¡Te mandó un abrazo muy fuerte y muchos saludos! Cuídate y nos seguimos leyendo(:

Tanke 98: ¡HOLAA! Espero que te encuentres bien y que hayas tenido una buena semana de exámenes! Yo acabo de salir de una horrible así que entiendo la presión, no te preocupes si te tardas con los reviews o no puedes dejarlos o si no son muy largos, yo entiendo(; Vamos con el capítulo: La conversación entre Draco y Hannah a mí me parece que es de esas en las que ambas partes tienen la razón, me explicó, por una parte es como tú dices, a nadie más que a ellos debería importarles su relación ni con quien se juntan, es algo privado y no se deberían meter terceros. Pero sabemos que los amigos de Hannah no conocen la privacidad JAJA al menos Ron y Harry, y si la situación fuera al revés lo más probable es que ella también se metería, además que sabemos como es su personalidad, por más que sea le importa lo que sus amigos piensen y no quiere tener que pelear con ellos. Se que quieres que Harry y Draco se agarren a golpes pero por el bien de Hannah, y de lo que les hará si eso pasa, tengo que mantener la paz JAJAJ. Sobre el desenlace de ese casi-beso tendremos que esperar a que los chicos vuelvan de navidad, hay otras cositas que atender antes de volver a eso jeje. Estoy de acuerdo contigo en que así como puede ser un maravilloso amigo Ron también tiene el tacto menos desarrollado del mundo, seguro exagero pero sí le falta mucha delicadeza JAJAJ. Se que la conversación de Jily fue larga pero es que tenían muchas cosas que tratar así que aproveche la noche y las cervezas y los puse a declararse de todo jeje. Creo que una de las cosas que SIEMPRE me molestaron de Snape fue el que tratara tan mal a unos simples niños y en HP5 cuando tomó a Harry del brazo y lo arrojó al suelo pues… Casi explotó. Así que sí, comprendo tu indignación y la de James. Y ese "te lo dije" a Lily tenía que venir, no lo podía dejar de lado JAJAJa. Se que esa parte en la que ambos piensan en todo lo que le pudieron dar a Harry es medio dolorosa pero al final es como James dice, ahora sí se lo están dando*-* No, lo que Lily tiene que hacer no es acompañar a Mar con la sanadora, ya te enterarás de que se trata (Y siento que querrán cortarme la cabeza pero bueno) Por último, estoy 100% De acuerdo contigo, lo más probable es que James nunca dejara de amar a Lily, solo fingía que sí porque por supuesto así era más fácil lidiar con el dolor. Sobre tus presentimientos: 1) Sí, aun hay una escena que ver en cuanto a Snape maltratando a Harry y James estará involucrado pero no será tan dramático como pueden esperar. 2) Aquí en este capítulo tendremos otra anécdota sobre la infancia de Harry y tengo pensado escribir algunas historias aparte contando más sobre eso pero aun debo pensarlas bien. 3) Hay un poquito de Blackinnon aquí(L) 4) Bueno, como ya dije esas charlas entre Draco y hannah tendrá que esperar un poco. 5) Snape con Harry seguirá siendo Snape con Harry, iremos viendo como fluye eso jeje. Bueeeno, creo que por ahora eso es todo, espero haber respondido todo y de nuevo, no te preocupes si el review no fue muy largo! Igual fue genial así que gracias gigantescas(: ¡Te mando muchos saludos y un abrazo muy fuerte! Nos seguimos leyendo! PD: Eso de que hace Dumbledore mientras Snape maltrata a todo el mundo es una pregunta que me he hecho desde el 2001 -.- Habrá que hacérsela a JK.


36. Did I ever tell you you're my hero?

Estaba empezando a preocuparse de verdad, no que antes no lo estuviera, pero es que ya había perdido la cuenta de la cantidad de veces que había estado en esa casa durante los últimos meses y era inquietante, pero una parte de él empezaba a acostumbrarse a estar ahí.

Eso no le quitaba lo escalofriante que era, nada podía, y ahora menos que esa nueva voz se había unido a las conversaciones, una de las voces más perturbadoras que Harry había escuchado en su vida. Escuchar esa risa lo hacía sudar frío y querer largarse corriendo pero sus piernas nunca le respondían. Y justamente por eso empezaba a preocuparse, se daba cuenta de que había tenido suerte, tenía todo ese tiempo escuchando esas conversaciones secretas y hasta ahora nadie lo había descubierto… ¿Pero que pasaría cuando lo hicieran? ¿Qué le harían si lo encontraban espiando? La pregunta era demasiado desestabilizadora.

Pero mi señor, se lo ruego. —Estaba diciendo la nueva voz, en ese tono devoto y suplicante que le ponía los nervios de punta— Déjeme hacerlo, he esperado demasiado por este momento…

Te dije que todavía no. —Le cortó Voldemort con irritación— Te saqué para una tarea específica, no para que siguieras con tus juegos.

Lo se, mi señor, lo se y no sabe cuanto agradezco que me haya confiado una tarea tan importante como la de reclutar a vuestros seguidores. —Su voz destilaba una honestidad y veneración casi enfermiza— Y nunca la descuidaría pero si solo me dejara hacerle una visita a esa…

¡Silencio! No quiero escuchar nada más de eso, cuando llegue el momento podrás hacer lo que te venga en gana con ella. No arruinarás todos nuestros planes con tus escándalos.

¡No lo haré, mi señor! Se lo juro, no será nada grave, no le tocaré ni un pelo. Solo quiero hacerle una visita… —A Harry no le hizo falta verla para saber que había esbozado una macabra sonrisa— No vaya a ser que se olvide de mí.

A pesar de que no tenía idea de quien estaba hablando, Harry no pudo evitar sentir un enorme sentimiento de preocupación presionándole el pecho, sentía miedo por quien fuera que estuvieran hablando y a pesar de no conocerla quería advertirle, ayudarla.

Está bien. —Aceptó Voldemort, después de un momento de silencio, de mala gana— Haz lo que tengas que hacer, Bella.

A esa decisión le siguió una carcajada de júbilo llena de una emoción que habría parecido infantil de no haber estado cargada de un sadismo y una malicia que Harry sintió arcadas de repulsión y medo en el estómago, estaba seguro de que vomitaría en cualquier momento, podía sentirlo…

Por suerte, abrió los ojos de golpe y se despertó.

Parpadeó varias veces tratando de acostumbrarse nuevamente a la realidad y aunque al principio se sintió confundido los movimientos del tren ayudaron a traerlo de vuelta.

El corazón le latía desaforadamente, como ya era usual en cada vez que se levantaba tras una pesadilla, al igual que el sudor en su frente que se mezclaba desagradablemente con el dolor de su cicatriz. Se llevó una mano a ésta y dejó salir un quejido de dolor, últimamente estaba ardiendo más de lo normal y aunque no quería pensar que podía significar, sabía que no debía ser bueno.

Un brusco movimiento del tren lo hizo de repente darse cuenta del peso que tenía sobre el costado y se tensó al recordar que no estaba solo en aquel vagón. Rápidamente bajó la mano de su frente y sonrojado recorrió el lugar con la mirada, esperando encontrarse con tres pares de ojos preocupados y sorprendidos por su aspecto de terror.

Pero suspiró aliviado cuando vio que, para su suerte, sus tres amigos dormían tranquilos en distintos lugares del vagón. De hecho, Harry hubiera apostado que más de la mitad del tren estaba durmiendo ya que el viaje se había mantenido bastante tranquilo en comparación con el primer día de septiembre; todos, él incluido, estaban exhaustos y no era para menos, se habían ido a dormir tardísimo y se habían tenido que despertar temprano para tomar el tren. Se preguntaba de quien habría sido la brillante idea de tener el baile un día antes de volver a casa.

Aunque si lo pensaba con detenimiento todo había resultado beneficioso; el cansancio y las ganas de dormir habían evitado que Ron y Hermione, que no se habían dirigido la palabra desde el baile, convirtieran el pequeño vagón en el que viajaban en un campo de batalla. En ese momento su amigo usaba el asiento frente al suyo como una cama individual, Hermione estaba sentada del otro lado junto a la puerta y no estaba seguro de en que momento había pasado pero Hannah estaba pegada a él, durmiendo con la cabeza recostada en su hombro.

A pesar de que la chica lo tenía presionado incómodamente contra la ventana le alegraba que hubiera decidido dormirse en esa posición; esa cercanía y ese contacto le estaban dando la tranquilidad y confort que necesitaba para recuperar la calma después de esa pesadilla.

Suspiró y posó la cabeza sobre la de Hannah antes de dirigir la mirada al paisaje que se extendía frente a él a través de la ventana y que le decía que ya estaban a punto de llegar. Entonces empezó a divagar, decidido a pensar en cualquier cosa menos en ese sueño perturbador.

Decir que no había esperado que la noche pasada fuera un desastre hubiera sido mentir, desde la mañana había tenido claro que sería un calvario y así lo había estado esperando para no decepcionarse, sin embargo la realidad había superado sus expectativas, y no de buena manera.

La peor parte era que lo único que lo había ayudado a atravesar todo eso era saber que al día siguiente podría volver a casa, y es que una parte de él se había acostumbrado y encariñado tanto con Hogwarts que no quería dejarla por nada del mundo pero otra parte anhelaba ver como serían esas primeras navidades dentro de lo más parecido que nunca había tenido a una familia. Ya los extrañaba además, a Lily, a Sirius y a Mar, a Peter e incluso extrañaba estar con Remus en una ambiente que no fuera de clases, extrañaba a James y recordar su promesa de que jugarían Quidditch durante las vacaciones había sido otra buena razón para estar emocionado por volver. O al menos así había sido hasta la noche anterior.

Harry esbozó una mueca al pensar en su padre y la discusión que habían tenido. Había estado enfadado, muchísimo, y con toda la razón del mundo, James se había comportado como un idiota y Harry no podía ponerle un número a lo vergonzoso que había sido todo, esa mañana había hecho todo en su poder para no encontrarse con Cho bajo ninguna circunstancia, no lo habría soportado. Y la verdad era que aun seguía enfadado… Un poco al menos.

Ahora, pensando las cosas con la cabeza más fría, podía entender a su padre un poco más, no completamente, pero sí un poco. Se imaginaba que después de todo lo que habían pasado James solo había actuado por impulso y preocupación, había sido estúpido y totalmente innecesario, pero lo entendía. Y por eso se consolaba pensando que James también lo entendía a él, había estado molesto y avergonzado, tenía que entenderlo, sabía que dicho cosas que no venían al caso y eso había estado mal pero solo habían sido muchas cosas que tenía guardadas y habían salido en el peor momento, lo mismo le había pasado cuando se había peleado con Lily y entonces su padre le había dicho que lo entendía.

James tenía que entender que no lo había dicho en serio, eso de no querer ser como él era una estupidez y tenía que saberlo… Al menos eso esperaba Harry. También esperaba no tener que pasar por lo que había pasado cuando se había peleado con Lily, no se sentía capaz de atravesar eso de nuevo… Definitivamente no con James.

De repente Hannah se movió más hacia él y Harry bajó la mirada para ver si se había despertado pero descubrió que seguía profundamente dormida, a pesar de que se había ido al dormitorio relativamente temprano había estado más cansada que los demás, el chico se preguntaba si habría conseguido descansar algo la noche pasada.

Mientras la veía Harry no pudo evitar pensar que la guinda al pastel de la noche horrible que había tenido definitivamente se la había puesto ella… Bueno no, ella no, Malfoy.

Su mente se llenó de recuerdos y tuvo que suspirar con fuerza varias veces para intentar calmarse y calmar la oleada de sentimientos de desprecio y rabia que amenazaban con apoderarse de su cuerpo. Cada vez que recordaba esa imagen le daban ganas de levantarse para ir a buscar a Malfoy al vagón de Slytherin y utilizar uno de los hechizos que Sirius le había enviado a principios de año.

Recordarlo traía de regreso la sensación de descomposición y de tener el estómago en llamas y el corazón pesado que había sentido al momento de verlo. Por un momento había querido pensar que no estaba pasando, que se lo estaba imaginando, porque simplemente no podía ser, él no podía besarla, ella no podía querer eso, no era posible, estaba mal… No. Simplemente no.

Porque Malfoy era un imbécil prejuicioso y engreído que no se la merecía, y aunque Harry podía aceptar, o al menos dejar pasar, que fueran amigos, pensar que podía ser algo más lo enfermaba.

Hannah le había dicho que no era él el chico que le gustaba y eso quería creer Harry, en serio quería hacerlo, pero esa era la única razón que encontraba para el que no quisiera contarle quien era. Ella sabía como se pondría si era Malfoy y se lo decía, pero a Harry no le importaba, quería saberlo, quería que se lo dijera, fuera Malfoy o no. Lo malo era que sabía que ahora gracias a su espectáculo de la noche anterior, jamás se lo diría.

Sabía que lo único que podía hacer por ahora era creerle y esperar que le estuviera diciendo la verdad.

No habían recorrido muchos kilómetros más cuando se pudo empezar a divisar la estación a lo lejos, al mismo tiempo el ambiente en el tren empezó a ponerse en movimiento con los alumnos despertando y empezando a alistarse para regresar con sus familias después de un primer trimestre bastante agitado. Harry trató de no pensar en que la próxima vez que volviera al colegio tendría que enfrentarse a una segunda prueba mortal de la que aun no tenía idea.

Por suerte no le dio mucho tiempo para pensar en eso ya que justo en ese momento, Ron suspiró y abrió los ojos con pesadez.

—Estaba teniendo el mejor sueño de todos… —Comentó con la voz pastosa mientras se desperezaba— No preguntes como, pero había logrado entrar al carruaje de Beauxbatons y era mejor de lo que había esperado…

Harry soltó una pequeña carcajada ante eso, Ron siempre se despertaba contándole alguna extraordinaria situación que había soñado, a veces no entendía por que le costaba hacer tanto las asignaciones de Adivinación.

—Pues lamento que hayas tenido que despertarte. —Le respondió Harry divertido.

—Sí, yo también. —Dijo Ron con una mueca de decepción a la vez que se acomodaba para sentarse— ¿Cómo cuanto falta para que lleguemos?

—Estamos cerca. —Respondió la voz de Hermione, sorprendiéndolos a ambos ya que hasta hacía nada había estado dormida, que veía por la ventana con una expresión pensativa— Deben faltar como diez minutos.

— ¿Qué? ¿Ahora si estás hablándome? —Le preguntó Ron con hostilidad.

—No lo se. —Respondió la chica fingiendo desinterés— ¿Sigues comportándote como un idiota?

— ¿Sigues siendo amiga del enemigo?

Harry estaba debatiéndose entre si intervenir para intentar calmarlos o permanecer al margen y dejarlos ser cuando Hannah, percibiendo la pelea que estaba por empezar, se movió un poco antes de bostezar y abrir los ojos, dedicándoles a sus dos amigos miradas significativas y molestas. Harry sabía que odiaba que le despertaran.

—No vayan a empezar. —Les pidió con el sueño aun plasmado en la voz— Ya tengo dolor de cabeza.

Luego de eso soltó un pesado suspiro y levantó la cabeza del hombro de Harry, quien se sintió decepcionado y un poco enfadado con Ron y Hermione por haberla despertado, había estado muy cómodo así.

—Tratemos de terminar bien el viaje, ¿si? —Les dijo a la vez que movía el cuello para terminar de despertarse.

—Díselo a él. —Murmuró Hermione cruzándose de brazos y viendo hacia la puerta— Malcriado.

—Traidora.

— ¡Deja de llamarme así!

Hannah puso los ojos en blanco y se volvió resignada para ver a Harry.

— ¿Ves lo que he tenido que soportar estos años? —Le preguntó divertida y fastidiada.

—Lo que ahora tengo yo que soportar cuando tú te escabulles por ahí. —Respondió él en tono de reproche.

Ella rió por lo bajo y se encogió de hombros con fingida inocencia.

Hermione tuvo razón, para variar, y luego de no más de diez minutos ya el tren estaba deteniéndose en la estación que había dejado atrás hacía ya tres meses. Trató de buscar con la mirada a James o a Lily, cuyos cabellos nunca los dejaban pasar desapercibidos, pero había tanta gente que le fue imposible.

—Será mejor que vaya a buscar a mis padres, se hace tarde. —Les dijo Hermione mientras abrazaba a Hannah, ya en el andén luego de haber recogido su equipaje— Voy a extrañarlos mucho.

—Y yo a ti. —Le respondió Hannah devolviéndole el abrazo— Quiero que me escribas y me lo cuentes todo, ¡Y envía muchas fotos!

—Lo haré. —Prometió la chica antes de acercarse a Harry para abrazarlo también— Que tengas una feliz navidad, Harry. ¡Intenta descifrar el huevo por favor! No lo dejes para último momento.

—Feliz navidad para ti también, Hermione. —Respondió el chico sonriendo con algo de fastidio— Que te diviertas esquiando. Y prometo intentar no dejarlo para el último momento.

—Eso espero. —Le dijo con una voz severa antes de separarse— Les traeré regalos. —Se volvió hacia Ron— Para ti también.

—Si quieres. —Respondió él con un encogimiento de hombros— No olvides comprar algo para Vicky.

Harry no pudo evitar gruñir ante eso, por un breve momento había guardado la esperanza de que se fueran contentos a las vacaciones.

—Les escribiré. —Les dijo Hermione a sus otros dos amigos, sonrojada, e ignorando a Ron— Nos vemos en enero.

Hannah y Harry se despidieron de ella y luego de eso empezó a caminar para perderse entre la multitud. Voltearon a ver a Ron con miradas hostiles que él no notó o decidió pasar por alto.

—Yo iré a buscar a Ginny, si se tarda mucho mamá hará un escándalo. —Les informó Ron tomando sus cosas— Feliz navidad.

—Feliz navidad, Ron, saluda a tu mamá por mí. —Le pidió Hannah dándole un abrazo— Y escríbele a Hermione.

—Feliz navidad, Harry. —Respondió el chico, alejándose de ella e ignorándola, para voltearse a su amigo— Te escribiré, tal vez podamos jugar Quidditch antes de volver.

—Seguro, hablaré con James y te aviso. —Dijo Harry, emocionado ante la idea— Feliz navidad, Ron.

Ron les sonrió a ambos y se despidió con la mano antes de, igual que Hermione, darse la vuelta y desaparecer entre la multitud.

— ¿Crees que estén bien? —Le preguntó Harry a Hannah, preocupado.

—See, se escribirán un día de estos y cuando volvamos será como si nada hubiera pasado. —Le respondió Hannah con tranquilidad— Siempre es lo mismo.

—Eso espero. —Dijo el chico con una sonrisita— ¿Vas a ir a buscar a tus padres?

—Em, primero voy a… —Le desvío la mirada y se sonrojó— Ya sabes…

Harry entendió de inmediato a lo que se refería y tuvo que morderse la lengua para no dejar salir lo que pensaba, no quería que se fueran de vacaciones peleados ellos también.

— ¿Hoy te quedarás donde Lily o donde James? —Preguntó ella, tratando de cambiar el tema.

— No lo se. —Suspiró con pesadez— Dudo que donde James…

Hannah, a la que ya le había contado todo durante el desayuno, le dedicó una mirada significativa y una sonrisa tranquilizadora.

—No te preocupes, ya verás que se arreglarán. —Le aseguró ella de manera alentadora— Pero si te quedas donde Lily escríbeme para pasarme a saludarla, ¿de acuerdo?

—De acuerdo.

Ella asintió y se acercó a él para darle un abrazo que no tardó en responderle.

No le pasó por alto que se quedaron así más tiempo del necesario, tomando en cuenta que iban a verse esa misma noche o si no al día siguiente… Sin embargo no quería moverse, no tenía ninguna prisa.

—Deberías…. Deberías ir a buscar a James y a Lily. —Le susurró Hannah después de un momento, aun sin soltarlo.

—Está bien. —Respondió él, sin soltarla tampoco.

—Anda… Se van a preocupar. —Insistió ella, separándose a regañadientes y algo sonrojada— Te veo pronto.

—De acuerdo, te escribo. —Respondió él con una sonrisa.

Ella le dedicó una última sonrisa antes de darse la vuelta y empezar a caminar... Para ir a buscar a Malfoy. Harry la siguió hasta que se perdió en la multitud y luego con un suspiro tomó sus cosas y se fue a ver donde estaban sus padres.

Estuvo buscándolos más tiempo del que había pensado, casi estaba esperando encontrárselos a la puerta del tren, cosa que por suerte no habían hecho, pero al no verlos luego de unos buenos cinco minutos Harry empezó a preguntarse si de casualidad se habrían olvidado de ir a recogerlo.

Cuando ya se estaba preocupando y empezaba a pensar que tendría que enviar a Hedwig a avisarles que ya había llegado, reconoció a James algo alejado de la multitud charlando con una mujer mayor que Harry nunca había visto en su vida. Frunció el ceño confundido y se acercó a ellos, confundiéndose incluso más cuando estuvo lo suficientemente cerca para darse cuenta de que junto a la mujer estaba parado Neville.

—Wow, no puedo creer que hayas crecido tanto, la última vez que te vi eras un bebé. —Estaba diciendo James cuando Harry llegó— Te pareces mucho a tu papá.

—Eso es justo lo que yo le digo. —Respondió la mujer con una mirada orgullosa— Pero es muy blando, en eso se parece a Alice.

—Ya basta, abuela. —Murmuró Neville sonrojado, luego reparó en la presencia de Harry y le dedicó una pequeña sonrisa— Hola, Harry.

—Hola, Neville. —Lo saludó este antes de subir la mirada hacia James— Em, hola. Te estaba buscando.

—Hola, niño. —Le respondió James con una sonrisa nerviosa— Lo siento, iba a acercarme más pero me encontré con tu amigo Neville y su abuela, nos conocemos de… Hace tiempo, te la presento. Señora Longbottom, este es mi hijo Harry.

—Un placer conocerte, jovencito. —Le dijo la mujer, dándole un firme apretón de mano— Neville me ha contado de ti, dice que eres muy bueno volando.

—Lo es. —Dijo James, antes de darle tiempo a Harry de responder, con una enorme sonrisa— Realmente es increíble.

—Ni tanto. —Respondió Harry, dedicándole una mirada significativa a él y a Neville— Están exagerando. Y el placer es mío, señora.

—También me contó de la prueba, una irresponsabilidad por parte del Ministerio, me parece a mí, haberlo dejado participar. —Siguió diciendo la señora Longbottom con una mirada desaprobatoria— Es tan solo un niño. No se como han logrado soportar tanto estrés.

—Con mucho esfuerzo. —Suspiró James antes de esbozar una sonrisa cansada.

—Me lo imagino… Bueno, será mejor que nos vayamos, muchas cosas por hacer. Fue encantador volver a verte, querido. Neville despídete.

—Fue un placer conocerlo, señor Potter. —Le dijo Neville educadamente.

—Igualmente, Neville. —Respondió éste, dándole una palmada amistosa en el hombro— Y puedes decirme James.

—Oh… Está bien. —Aceptó Neville, sonrojándose de nuevo antes de voltear la mirada— Te veo en enero, Harry.

—Te veo en enero, Neville, que te diviertas en vacaciones.

—Mucha suerte, jovencito. —Le dijo la señora Longbottom a modo de despedida— Que pasen una feliz navidad.

—Feliz navidad. —Dijeron James y Harry a unísono.

Neville y su abuela se alejaron pero en lugar de atravesar la barrera como Harry había esperado, se fueron a hablar con otra familia que él no conocía pero la señora Longbottom parecía conocerlos muy bien.

—No me dijiste que estudiabas con Neville, conocí a sus padres. —Le dijo James después de un momento, con una sonrisa nostálgica— Grandes personas.

—Neville me dijo que pelearon juntos en la guerra. —Le contó Harry, tratando de que no se notara el reproche en la voz— Y estaban en esa vieja foto en tu apartamento, ¿cierto?

—Sí, estaban ahí. —James suspiró y se volvió hacia él. De repente pareció haber recordado algo y se puso algo nervioso— Y tú… ¿Tuviste un buen viaje?

—Sí, dormí la mayoría del tiempo. —Respondió Harry, incómodo por la misma razón que él— ¿Dónde está Lily?

—Tenía algo que hacer, no me dijo que, irá a recogerte en la noche… Bueno, creo que deberíamos irnos, déjame ayudarte con eso.

James tomó su baúl y luego de saludar a Hedwig, que lucía muy feliz de verlo, se encaminaron hacia la barrera para volver a King's Cross

El corto trayecto entre la estación y el callejón donde normalmente se aparecían para llegar al departamento estuvo silencioso y bastante incomodo, era obvio que ambos aun tenían el eco de su última discusión resonándoles en los oídos.

No le gustaba estar así con James, en cualquier otro momento el camino habría estado lleno de bromas y anécdotas, incluso habría podido contarle de cómo casi le rompía el cuello a Malfoy la noche anterior, pero esa vez todo estaba lleno de una tensión extraña que Harry no sabía como romper.

Quería decir algo, quizás debía disculparse por como le había hablado y las cosas que había dicho, pero no estaba seguro de cómo debía hacerlo. No estaba acostumbrado a tener charlas profundas con James, eso casi siempre era con Lily. En este caso no sabía como debía actuar. Notó que él estaba igual de indeciso y pensativo, de vez en cuando volteaba hacia Harry para decir algo pero se arrepentía en el último momento.

Por suerte para ambos, en menos de lo que esperaban ya habían llegado al departamento. Guardó la esperanza de que Sirius estuviera ahí para ayudar a conciliar un poco la situación pero por supuesto que no lo estaba.

— ¿Quieres que te ayude a desempacar? —Le preguntó James, luego de que metieran el baúl a su habitación.

—Tranquilo, yo puedo. —Le aseguró Harry dejando a Hedwig en su jaula sobre el escritorio— Además solo dejaré aquí un par de cosas, el resto lo llevaré a donde Lily.

—Oh, cierto. —Calló y volvieron a sumergirse en ese silencio incómodo que Harry no pensaba seguir soportando pero antes de que pudiera decir algo, James lo hizo— Oye, tú y yo tenemos que hablar.

Harry tragó saliva y asintió, repentinamente nervioso.

— ¿En serio tenemos que hacerlo? —Preguntó con una mueca, a pesar de ya saber la respuesta.

—Me temo que sí. —Le respondió James con una pequeña sonrisa— Ven, vayamos afuera.

El chico suspiró resignado, sabiendo que no tenía escapatoria de esa, y le dio un trozo de galleta que había comprado en el tren a Hedwig antes de seguir a su padre afuera de la habitación.

Se sentaron juntos en el sillón grande del salón y se quedaron en silencio de nuevo, tal vez esperando que el otro hablara y a la vez buscando algo propio con que empezar.

Harry aprovechó ese momento para echarle un vistazo a ese lugar y recordar la primera vez que había estado ahí, hacía ya casi cinco meses. No podía creer la cantidad de cosas que habían pasado en ese período tan corto de tiempo, en como todo había cambiado, en lo diferente que era su vida… Lo diferente que había sido su primera impresión de James y como pensaba sobre él ahora.

—Harry. —Lo llamó, después de unos segundos, sacándolo de sus pensamientos— Mira, anoche todo estuvo… Mal, muy mal.

—Sí, lo estuvo. —Le dio la razón el chico.

—Y creo que podemos decir que mal es una palabra que se queda corta. —James suspiró a la vez que se pasaba una mano por el cabello y miraba a Harry a los ojos, con una expresión arrepentida— Fue horrible lo que hice y lo lamento. Niño, no tienes idea de lo mucho que lo lamento.

—Lo se. —Respondió Harry con una mueca y un encogimiento de hombros— Está bien, tampoco es para tanto…

—No finjas conmigo, se que sí lo es. —Le cortó James de manera significativa— Se lo que es tener tu edad y sentir algo por una chica. Y tal vez no se como es que tu padre venga y lo arruine pero puedo hacerme una idea. —Gruñó y se puso los ojos en blanco a si mismo— Y por eso entiendo si en este momento me detestas y no quieres ni estar teniendo esta conversación conmigo…

—No te detesto. —Se apresuró a asegurarle Harry— Es decir sí, anoche estaba muy molesto y lo que hiciste fue… —Sacudió la cabeza tratando de no pensar en eso— Pero eso no significa que te deteste.

James parpadeó sorprendido un par de veces antes de ajustarse los lentes y escrutar su rostro, como tratando de descubrir alguna señal de mentira en sus palabras o en su expresión. Al no encontrar nada, dejó salir un suspiro aliviado que hizo a Harry bufar y torcer los ojos.

—No puede ser que en serio eso haya pasado por tu mente. —Le dijo de manera incrédula.

—Bueno, lo que dijiste anoche no fue precisamente una declaración de amor, niño. —Respondió James con una sonrisa amarga— No es que no me lo mereciera, pero entiendes el punto.

—Yo-yo no quería… —Tartamudeó Harry, a la vez que se sonrojaba un poco, arrepentido de todo lo que había dicho— Solo estaba enfadado y no… Lo que dije…

—Fue cierto, lo entiendo. —Lo interrumpió James con aflicción— Puede que lo hayas dicho de una manera muy poco… Sutil, pero eso no le quita lo cierto.

Harry no respondió, no supo que decir, no pudo desmentirlo porque era la verdad. Quizás si había inventado algunas cosas y dicho otras que definitivamente no sentía… Pero algunas sí las sentía y sí eran ciertas, aunque ambos desearan que no fuera así.

—Y también quería disculparme por eso. —Tragó saliva y le dedicó una mirada muy seria— Se que lo que dijiste anoche debes habértelo guardado durante demasiado tiempo y que tarde o temprano tenía que salir, estás enfadado conmigo y tienes todo el derecho a estarlo, yo… Lo siento Harry, lo siento mucho.

Harry tragó saliva intentando aligerar el nudo que se le había hecho en la garganta ante sus palabras pero fue inútil.

—Siento lo que le hice a Lily, yo… Siento haber sido un idiota y no haber estado ahí para ti. —Suspiró y se encogió de hombros— En mi favor quisiera poder decir que se cometen errores cuando se es joven y que es parte de la vida, lo cual es cierto, pero esto es diferente, porque tú fuiste quien pagó por ese error y no es justo. Y por eso lo siento.

Había pasado tanto tiempo cobrando todo con Lily que casi nunca se había detenido a pensar en lo mucho que también estaba enfadado con James, en cuanto él también lo había lastimado. Tal vez no se habría dado cuenta de lo mucho que quería saber que su padre lamentaba eso tanto como él si no se lo hubiera dicho en ese momento.

—Desearía haber estado ahí, no sabes cuanto lo deseo. —Esbozó una gran aunque algo triste sonrisa— Desearía haberte enseñado a volar en una escoba o a atarte las agujetas de los zapatos, haberte llevado a ver todos los partidos de la liga, incluso como decirle a Sirius que se fuera al diablo cuando se metiera con nuestro cabello.

El chico soltó una risita floja ante eso último a la vez que se pasaba una mano por el cabello, en una maña que había copiado de él. De repente había empezado a sentir una pesadez en el pecho producto de lo genial que era imaginarse como habría sido todo eso pero saber que no había pasado y que ya nunca pasaría.

—Solo estar ahí, creo que eso es todo lo que desearía. Y se que no puedo regresar el tiempo y cambiar todo eso, lo cual en serio es un asco porque te hace preguntarte para que demonios nos sirve tanta magia. —Ambos rieron un poco ante eso— El punto es que lo siento y que entiendo si estás molesto conmigo y si lo de anoche solo lo empeoró todo y… Y entiendo si arruiné todo lo que habíamos logrado durante los últimos meses…

—Okay, detente ahí. —Le pidió Harry— Tampoco exageres.

—No exagero. —Respondió James ofendido— Hablo en serio…

—Yo también. James, no lo has arruinado todo. —Puso los ojos en blanco, queriendo demostrarle lo ridículo que era lo que decía— Solo tuviste un estúpido momento de padre vergonzoso que honestamente se veía venir tomando en cuenta lo mucho que ahora te juntas con Lily.

James soltó una risita y subió las cejas con ironía ante eso, en una expresión que Harry no entendió pero que prefirió ignorar.

— ¿Puedo decir algo yo ahora?

—Claro, niño.

—Bien… —Sabía lo que tenía que decir pero quería encontrar una manera no tan tonta de decirlo, al no encontrarla decidió solo ser honesto— Yo… No quiero estar peleado contigo, James. No me gusta.

—A mí tampoco, Harry. —Respondió éste con una sonrisa sincera— De verdad apesta.

—Y por eso estaba pensando… Que tal vez podríamos volver a ser como antes.

— ¿A que te refieres? —Preguntó James confundido.

—Ya sabes, como éramos hasta hace poco. —Intentó explicarse Harry— Últimamente yo te he estado viendo más como… No se, como un padre, creo, y tú como que te has metido más en ese papel y creo que por eso nos peleamos, entonces tal vez podemos volver a cuando éramos solo amigos. —El tono de su voz era anhelante pero temeroso— Así no tienes que estar preocupándote por mí y hacer… Bueno, lo que hiciste ayer.

James se le quedó mirando por un momento, tratando de digerir todo lo que Harry le había dicho, él por su parte casi ni respiró esperando una respuesta al montón de cosas que acababa de soltar.

Al final James asintió y esbozó una sonrisa divertida aunque triste.

—Es una buena idea, Harry, no te lo voy a negar. —Suspiró— Pero así no es como funciona esto. No podemos simplemente regresar, no ahora.

Harry sintió como el corazón se le caía al estómago y supuso que la decepción se le notó en el rostro porque James se apresuró a corregirse.

—Lo que intento decir es que no puedo simplemente dejar de preocuparme por ti, no puedo volver a ser solo tu amigo… Claro que quiero serlo, de verdad quiero. —Aumentó su sonrisa un poco más y se encogió de hombros— Pero lo que más quiero en el mundo es poder ser tu papá, uno real, uno bueno, y nunca dejaré de intentarlo. —Bufó con una pequeña risa— Ni porque esté haciendo un pésimo trabajo.

Harry suspiró aliviado y esbozó una enorme sonrisa. No se había esperado que esa fuera la respuesta de James pero ahora que la escuchaba no creía poder estar más contento.

Una vez más se encontró recordándose a sí mismo que no debía subestimar tanto a sus padres.

—Pues eso me gustaría, muchísimo. —Admitió con una sonrisa sincera— Y en tu defensa, creo que yo también hago un pésimo trabajo como hijo. —Suspiró con pesadez y bajó un poco la cabeza— Yo… Yo también quería disculparme, por como te hablé anoche… Por como suelo hablarles a ti y a Lily cada vez que estoy molesto. Se que no debo, se que parte de todo esto es que yo también aprenda a ser respetuoso y a tratarlos como… Bueno, como a mis padres. —Tragó saliva y le dedicó una mirada arrepentida— Tengo que acostumbrarme a muchas cosas, pero es difícil, esto de ser hijo también es nuevo para mí.

—Está bien, Harry. Y no te preocupes, aprenderemos sobre esto juntos. —Le prometió con una sonrisa tranquilizadora— Y siendo honestos, entre Lily, tú y yo, eres quien mejor hace su trabajo de adolescente malhumorado.

—Creo que Sirius nos gana a todos con su papel de padrino imprudente y metiche. Deberíamos darle un premio y todo. —Bromeó Harry haciendo que James soltara una carcajada— ¿Todo bien entonces?

—Claro que sí, niño. —Le aseguró, despeinándole más el cabello— Todo perfecto.

Harry asintió, sintiéndose contento y también muy sorprendido de haber salido ya de eso, no había esperado que todo se resolviera tan fácil. Pero al fin y al cabo, las cosas con James siempre habían sido más fáciles.

—Entonces, ¿Qué quieres hacer ahora? —Le preguntó James con una sonrisa emocionada, casi infantil— ¡Estás de vacaciones! Podemos hacer lo que quieras.

—Creo que almorzar estará bien por ahora. —Respondió Harry divertido— Tengo hambre.

—Oh, de acuerdo. —De repente lucía algo decepcionado ante la aburrida idea y Harry tuvo que reírse— Ven, vayamos a ver si tu otra madre dejó algo preparado.

—No se como me siento con la idea de Sirius siendo mi otra madre. —Dijo Harry, siguiéndole la broma mientras se levantaban del sofá— Creo que es algo perturbador.

—Bueno, niño, dale una oportunidad. —Siguió bromeando James entrando a la cocina— No te gustó Merlina, no te gusta Sirius, un día vas a tener que aceptar a alguna de mis elecciones.

—Si no te molesta creo que me quedaré con la madre que ya tengo. —Decidió Harry sentándose en la barra del desayuno— Es la que más me gusta.

—Sí… —Suspiró James, buscando entre los gabinetes— A mí también.

— ¿Qué? —Soltó, confundido y algo sorprendido.

—Em, nada. —Respondió James rápidamente, aclarándose la garganta— Creo que Sirius no dejó nada preparado…

Harry entrecerró los ojos y le dedicó una mirada extraña que solo se acentuó cuando se dio cuenta de que las mejillas de su padre se habían puesto un poco coloradas, algo muy raro en él.

Pensó en insistir sobre el tema pero en su lugar, decidió sacar un tema que le había rondado la mente desde que habían dejado la estación.

—James… ¿Qué les pasó a los padres de Neville?

Ya sabía que era algo delicado y que sacarlo no iba a ser fácil, sin embargo sus sospechas se confirmaron en el momento que James detuvo en seco sus acciones, suspiró con pesadez y se volvió hacia él con una expresión mortalmente seria. Abrió la boca para responder pero Harry lo detuvo.

—Y no me digas que no sabes. —Le cortó, adivinando lo que venía— No soy idiota.

James cerró la boca y rió por lo bajo.

—Por favor dime que no doy excusas así seguido.

—Más de las uno esperaría. —Admitió Harry con una sonrisa fastidiada.

James le dedicó una mirada de disculpa antes de sentarse junto a él y ponerse una mano sobre los labios en una expresión pensativa, Harry supuso que analizando como sería la mejor manera de tocar ese tema.

—Alice y Frank, esos son los padres de Neville. —Empezó a decir James después de unos segundos en silencio— Eran Aurores hace muchos años, los conocí en la escuela, iban unos años por encima de nosotros, y luego fuimos compañeros en la Orden. Eran increíbles en su trabajo e incluso más como personas.

—Y ellos están… —Trató de decir Harry con un hilo de voz— Ya sabes…

—No, están vivos pero… —Suspiró y se pasó una mano por el cabello nerviosamente— Sirius me dijo que le preguntaste por la Mortífaga que se escapó de Azkaban, Bellatrix Lestrange. —El corazón de Harry se saltó un latido al escuchar ese nombre, asintió y James continuó hablando— Bueno ella… Supongo que habrás leído que era una de las más letales seguidoras de Voldemort, la maldición Cruciatus era su favorita, la usaba para torturar personas hasta que… Hasta que perdían la cabeza por completo.

— ¿Eso fue lo que les pasó a los padres de Neville? —Preguntó Harry, con los ojos muy abiertos y la garganta seca— ¿Los torturó?

—Han estado en San Mungo hace trece años. —Asintió James con una mirada fúnebre— Fue algo horrible lo que les pasó. No se lo vayas a decir a nadie, ¿de acuerdo? Si no te enteraste en el colegio supongo que es porque Neville lo quiere así.

Harry asintió de inmediato, bajo ninguna circunstancia pensaba contar eso, era algo demasiado delicado como para compartirlo. Varias veces se había preguntado por que Neville vivía con su abuela pero nunca se había esperado algo así.

— ¿Por eso la encarcelaron? ¿Por torturar a los padres de Neville?

—Por eso… Y por otras cosas. —Su expresión se torno pensativa nuevamente pero al final siguió hablando— Ella mató a la familia de Mar. Deberías saberlo.

De no haber sido porque a último momento se sujeto de su silla, Harry estaba segurísimo de que se habría caído. Sentía que toda la sangre había abandonado su rostro y la expresión de incredulidad que debía tener seguro no era normal.

— ¿Qué? —Preguntó estúpidamente, muy atónito para preguntar nada coherente— ¿Por qué?

—Ella… Está loca, totalmente loca. Y quería matar a Mar porque sabía que era importante para Sirius, ya sabes todo su cuento con su familia.

—P-pero… Por que no... Ella nunca…

—Nadie habla de esas cosas, Harry. No nos gusta es… Es doloroso. —James tragó saliva e intentó sonreír— Y no hay necesidad de que tú sepas nada de eso, por suerte no tendrás que vivir algo así.

Harry pensó que mientras podía entender que no les gustara hablar de eso para no desenterrar viejas heridas y recuerdos era ridículo que no lo hicieran para protegerlo, él ya tenía su propio repertorio de momentos traumáticos con los que lidiaba bastante bien… Claro que no había necesidad de recordarle eso a James en ese momento, o en ningún otro.

—Lamento haber sacado el tema a colación. —Se disculpó, con honestidad.

—No te preocupes, había pensado decirte lo de Mar de cualquier forma, Sirius está un poco de a toque por eso y por… Ya sabes, la otra cosa con Mar.

—Ah sí, la otra cosa… Remus me dijo que lo estaba "pensando", ¿Cómo va con eso?

—No creo que haya pensado mucho, el idiota. —Bufó James, notablemente molesto por eso— Pero prometí que no volvería a meterme, ¿crees que podrías decirle algo?

—Seguro, había pensado hacerlo de cualquier forma.

—Bien, necesita toda la presión que podamos ponerle. —Dijo volviendo a sonreír— Pero ya basta de todo esto, no entristezcamos tu primer día de vacaciones. ¿Qué te parece si vamos a comer por ahí? Aquí no hay nada y no quiero quemar el lugar.

—Fantástico. —Dijo Harry poniéndose de pie, emocionado ante la idea de ir a comer afuera— Solo no me des demasiado, seguro Lily querrá cocinarme un banquete en la noche y si el digo que no se deprimirá.

—Está bien. —Rió James siguiéndolo hacia la puerta — Prometo dejarle a ella la tarea de engordarte.

—James, algo más. —Le dijo el chico, antes de que salieran.

— ¿Si?

—Sobre otra de las cosas que dije ayer… No era tan literal. —Sonrió y se encogió de hombros— No es tan malo ser como tú.

La sonrisa que James le dedicó hizo saber a Harry lo bien que le había hecho escuchar eso y se alegró de haberlo dicho.

—Solo por eso podrás escoger donde comer, vámonos.

Harry rió y lo siguió hacia fuera de la cocina, ahora sí, completamente listo para disfrutar de sus merecidas vacaciones.


Ver la sonrisa de oreja a oreja que James tenía pintada en la cara mientras abría la puerta que conectaba el departamento con el bar hizo saber a Sirius que la charla con Harry había ido perfectamente bien, como él ya sabía que pasaría. Puso los ojos en blanco pero no pudo evitar sonreír, su buen humor nunca dejaba de ser contagioso.

—Siento tu felicidad desde aquí, así que puedo suponer que el mocoso te disculpó. —Le dijo a modo de saludo, dejando de lado el libro que había estado leyendo.

—Lo hizo. —Respondió James, sin dejar de sonreír y sentándose en la mesa que él ocupaba— Todo está bien de nuevo.

—Que novedad. —Rió Sirius entornando los ojos— Se sabía que lo estaría, estabas haciendo un drama.

— ¡Un drama con mucha razón! —Exclamó su amigo, ofendido— Me disculpó porque es demasiado bueno, no porque lo que hice no fuera grave. Merlín, yo me habría escupido la cara.

—Recuerda ese comentario la próxima vez que quieras llamarme dramático. —Le dijo divertido y con una ceja levantada— Supongo que es una suerte que se parezca tanto a Lily.

—Um. —Asintió James, esbozando una sonrisa soñadora— Opino lo mismo.

Sirius suspiró y casi sintió lástima por él. Había pasado esos últimos meses temiendo el momento en que volviera a ver esa estúpida sonrisa esculpida en el rostro de James, hacía años que no la veía pero la reconoció de inmediato apenas volvió a verla la noche anterior. No lo había tomado por sorpresa, desde luego, pero igual era lamentable de ver.

—Bueno si me disculpas creo que abandonaré mi escondite. —Se había ido al bar para dejarle tiempo de hablar con Harry— Iré a saludar a mini Prongs, planear nuestras actividades vacacionales…

—Espera. —Lo detuvo James, antes de que pudiera levantarse— ¿Puedo hablar contigo?

Sirius le dedicó una mirada significativa pero suspiró resignado, había estado esperando eso, de hecho ya se había empezado a preguntar por que se estaba tardando tanto.

—Adelante. —Le indicó con un movimiento de cabeza— Aunque estoy casi seguro de que tiene que ver con la sonrisita estúpida que has cargado desde anoche.

—No se de que sonrisita hablas. —Respondió James, fingiendo desconcierto.

—Aja. —Dijo Sirius con ironía antes de resoplar— Vamos, escúpelo de una vez para poderme ir a mal influenciar a tu hijo.

James le dedicó una mirada severa a lo que él respondió con un encogimiento de hombros. Su amigo lo ignoró y tomó una bocanada de aire, la sonrisa se había marchado y ahora estaba muy serio, Sirius no entendía cual era todo el rodeo si ambos sabían lo que iba a decir.

—Estoy enamorado de Lily.

Y no se había equivocado. Suspiró y se inclinó más hacia James, pensando si serviría de algo darle una bofetada.

—Entiendo, no puedo decir que me sorprenda. —Dijo con honestidad— Ahora, una pregunta importante: ¿Enamorado como en tercer año o como en sexto?

—Como en sexto.

Si no había estado preocupado antes ahora sí lo estuvo. Para otra persona la diferencia hubiera pasado por alto, pero para Sirius que había presenciado en primera fila las dos fases de ese enamoramiento, era bastante evidente.

En tercer año era básicamente una obsesión divertida que se basaba en ver cuantas estupideces Lily podía soportar antes de mandar a James a la enfermería. En sexto, en cambio, la cosa se había puesto más seria, era cuando habían empezado las quejas y los lloriqueos y todo el asunto de ser más maduro, ese era el James que babeaba y se desvivía sin pudor por Lily… Y no era lindo de ver.

—Mierda. —Fue lo único que alcanzó a decir, con mucha seriedad— ¿Y desde cuando pasó esto?

—Para ser honesto contigo, no creo que haya dejado de pasar nunca. —Suspiró James antes de frotarse los ojos por debajo de los lentes— ¿Soy un idiota?

—Si consideras una idiotez mantenerte enamorado de la misma chica durante veintitantos años… Pues sí, eres un idiota.

—Bueno no es como si yo lo hubiera escogido. —Trató de defenderse su amigo, débilmente— Es solo… Solo es así y ya, no puedo cambiarlo y por Merlín, ya me cansé de seguir negándolo.

Sirius no podía negar que saber que ya no seguiría tratando de negar algo que era obvio para todos era un alivio… Pero eso no lo hacía sentirse menos escéptico.

—Déjame ver si entiendo esto bien, James. Después de todo lo que me contaste anoche… —No pudo reprimir que eso le saliera como un gruñido, tenía que admitir que estaba un poco enfadado con Lily por eso— Después de que Lily literalmente te traumara, ¿tú vas a ir y entregarle tu corazón en bandeja de plata para que, otra vez, tome un cuchillo y lo despedace? ¿En serio?

—Si lo dices así me haces sonar más idiota aun. —Bufó James.

—Lo estoy diciendo como es. Amigo, ¿en serio quieres pasar por todo eso de nuevo? Ya estuvimos ahí, no hay necesidad de volver, entiendo que quieras superar tu enfado hacia ella y estoy totalmente de acuerdo pero…

—Sirius. —Le cortó James antes de suspirar y sacudir la cabeza— Créeme, entiendo todo lo que estás diciendo y estoy totalmente consciente de que es una locura pero… Pero no puedo cambiarlo, es como es y ya, yo… La quiero. En serio la quiero.

Si alguna vez Sirius le había envidiado algo a James era esa facilidad que tenía para decir exactamente como se sentía, lo hacía parecer tan sencillo como decir la hora, no importaba lo ridículo que sonara o lo doloroso que fuera, él solo lo soltaba y ya.

Decidió que no seguiría tratando de hacerlo cambiar de opinión, lo conocía demasiado y sabía que cualquier intento sería en vano. James era así, como todo el mundo en verdad, demasiado adicto al amor y al sufrimiento que este conllevaba.

Quizás eso solo lo hacía adorarla más, pensó Sirius, esa estupidez y necedad eternas de perseguir todo lo que hace daño.

— ¿Y entonces que harás ahora?

—No lo se… Pero no será como la última vez, ya verás. —Empezó a decir James, sonriendo otra vez— No voy a perderla de nuevo, esta vez haré las cosas bien, puedo sentirlo, Sirius, todo será genial. No estoy seguro de si ella siente exactamente lo mismo pero se que hay algo, se que podemos hacerlo.

Sirius no pudo evitar sonreír al escucharlo tan emocionado, contagiándose irremediablemente de su optimismo. Seguía pensando que era una mala idea, pero quizás era que él era demasiado cínico, quería creer que James tenía razón y que esa vez todo saldría bien. Últimamente había ido descubriendo que, a pesar de todo, Lily sí se preocupaba genuinamente por él, así que eso debía significar algo bueno.

—Bueno, Prongsy, sabes que cuentas con todo mi apoyo. —Le dijo, sonriendo con honestidad— Ojala todo salga bien y espero ansioso por el día en que pueda ser el padrino de tu boda.

— ¿Crees que lleguemos a eso? —Preguntó James, con los ojos casi brillando de la emoción.

Sirius soltó una carcajada y puso los ojos en blanco, había olvidado lo hilarante que era James estando enamorado.

—Todo es posible en la guerra y el amor. —Le respondió con dramatismo, levantándose de la mesa— Ahora si me disculpas, enamorado, iré a hablar con el mocoso, me cansé de ver tu cara.

—Porque la suya es tan diferente. —Rió James.

Sirius le dio una palmada alentadora en la espalda y se alejó para subir al departamento, esperando que la emoción de James no terminara en decepción y sufrimiento. No estaba seguro de que su amigo pudiera soportar algo así.

Decidió dejar esas preocupaciones de lado por un momento, así que subió las escaleras y se plantó frente a la puerta de Harry con una enorme sonrisa, lo emocionaba que el chico estuviera de vuelta aunque fuera por unos pocos días, sabía que el chico siempre era diversión asegurada.

— ¡Mocoso! ¿Estás disponible? ¿Puedo pasar? —Le preguntó de manera fastidiosa, intencionalmente, a la vez que golpeaba la puerta repetidamente— ¡Igual voy a pasar así no estés disponible pero te aviso!

—Entra de una vez. —Respondió Harry, divertido y fastidiado a la vez.

Sirius soltó una risita antes de abrir la puerta. Se encontró con Harry sentándose en la cama, había estado acostado, y viéndolo con una expresión que reflejaba su fastidio.

—Aw, Bambi, no me veas así. —Le dijo fingiendo estar herido— Sabes que me extrañaste.

—Uy sí, no te imaginas cuanto. —Dijo Harry con ironía, tallándose un ojo con la mano— Desde ayer que no te veo, no se como lo he sobrevivido.

—Un día sin mi presencia es mucho tiempo, chico, entiendo tu sufrimiento.

—Aja… —Harry puso los ojos en blanco y bostezó— Iba a tomar una siesta, ¿Qué quieres?

—Harry, no seas aguafiestas, eres mi única fuente de diversión, no te puedes dormir. —Se quejó Sirius, verdaderamente decepcionado, y sentándose a su lado— Es temprano, ¿Qué tan cansado puedes estar?

—Mucho, no dormí casi nada anoche.

—Oh, entiendo… —Esbozó una sonrisita pícara y subió las cejas de manera sugerente, a pesar de saber que no se trataba de eso— ¿Te divertiste, no?

—Ah sí, no te imaginas cuanto. —Respondió el chico con ironía— Sobretodo al final. Muchas gracias, por cierto.

— ¿Qué? ¡Pero si yo no hice nada! —Se defendió, fingiendo estar ofendido.

—Te dije que no necesitaba nada de esas cosas e igual las dejaste ahí. —Lo acusó Harry con una mirada severa— Mira todo lo que causaste, en serio necesitas empezar a escuchar.

—Oh, Bambi, lo siento tanto. —Le respondió Sirius, fingiendo un gran pesar— Que lamentable, sabía que pasar tres meses viendo clases con Remus te haría esto, ya hasta hablas como él…

—Cállate. —Rió Harry, sin poder seguir con su enojo— ¡Te estoy hablando en serio!

—Baa, no seas exagerado, Harry, no fue para tanto. —Se encogió de hombros, restándole importancia— Al final ya te arreglaste con James, ¿es lo que importa o no?

—Sí, pero hubiera preferido no tener que pelear con él en primer lugar.

—Verás como un día me agradecerás que te haya dado esa charla y te arrepentirás de estar siendo tan molesto ahora.

—No esperes por ese día. —Resopló Harry con una pequeña sonrisa. Un momento después, su mirada se iluminó como si acabara de recordar algo— Pero ya que lo mencionas, ahora eres tú quien me debe una charla a mí…

Sirius lo miró confundido pero después recordó la conversación que habían tenido al día anterior y de inmediato se tensó, quitó su sonrisa y cualquier rastro de diversión de su rostro.

—No, Harry, no. —Le dijo de inmediato— No vamos a hablar de eso, ahora no…

— ¡Pero dijiste que lo haríamos! —Se quejó Harry— ¡Lo prometiste! Implícitamente.

—Y ahora explícitamente te digo que no. —Bufó Sirius, nervioso— Podemos hablar de cualquier cosa, chico, pero de eso no.

—Yo no quiero que hablemos de cualquier cosa. —Lo contradijo el chico— Quiero que hablemos de eso.

—En serio, Harry, ya hablé con James y básicamente me dijo todo lo que necesitaba oír, ahora…

— ¿Podrías solo escucharme? —Le pidió Harry, empezando a exasperarse— Yo escuché tu innecesaria charla, lo menos que puedes hacer es escuchar la mía.

Sirius gruñó y le dedicó una mirada suplicante pero Harry no desistió, se notaba que en serio quería hablar de eso y que no iba a desistir hasta que lo lograra. Así que por las malas y prefiriendo estar haciendo cualquier otra cosa, decidió salir de eso.

—Está bien, mocoso insufrible. —Aceptó con una sonrisa fastidiada— Supongo que no me dejarás en paz de otra forma así que adelante, te escucho.

—Gracias. —Dijo Harry, satisfecho. Luego estuvo unos segundos en silencio con la mirada pensativa— Sirius… ¿De verdad estás pensándolo? Quiero decir, ¿Qué es lo que tienes que pensar? Después de todo lo que…

—Sí, sí, ya se lo que me dirás. —Le cortó él con un suspiro— Después de todo lo que tú pasaste, se que debería haber aprendido una lección o algo pero… Pero la situación es diferente, Harry, todo es diferente.

— ¿Cómo? —Preguntó el chico con el ceño fruncido— Para mí es lo mismo. ¿En serio estás pensando en simplemente…? ¿No estar ahí?

—Harry, mira, se que desde tu punto de vista eso es algo horrible y si al final decido eso posiblemente tú y todos terminen odiándome pero te hablo en serio cuando te digo que la mejor decisión podría ser esa. ¿Chico, tú me conoces? ¿Crees que tengo idea de que hacer con un bebé?

—Y yo no tenía idea de cómo enfrentarme con un dragó pero lo hice de cualquier formas porque tenía que.

—Eso… Es un buen punto, no es justo que saques esa carta pero es buen punto. —Aceptó Sirius a regañadientes— Sin embargo no cambia que las probabilidades de que ese niño esté mejor sin mí que conmigo sean…

—Nadie está mejor sin sus padres. —Le cortó Harry, con mucha seriedad.

—Eso lo dices porque no conociste a los míos. —Refutó Sirius con una sonrisa amarga— Eso sí es peor.

—Sirius, el poder odiar a tus padres ya es un privilegio. —Insistió Harry— Al menos deja que el niño decida si sirves o no, no decidas por él.

—Harry, créeme cuando te diga que yo hubiera preferido un millón de veces crecer solo que con mis padres. Y no me molestaría que ellos hubieran tomado esa decisión por mí.

Harry abrió la boca para responder pero después la volvió a cerrar, desvío la mirada y entrecerró los ojos de manera analítica y después de un momento asintió a la nada, parecía que había estado hablando consigo mismo, antes de volver a mirar a Sirius.

—Voy a mostrarte algo, ¿de acuerdo?

Sirius miró confundido como una vez dicho eso, Harry se levantaba de la cama para ir y arrodillarse junto a un baúl que él recordaba de la vez que lo habían acompañado a comprar cosas para su habitación. Lo observó mientras revolvía buscando algo.

—Espero no haberlo dejado donde Lily, estoy casi seguro de que… ¡Aja! Aquí está.

Cuando volvió a ponerse de pie traía una pequeña caja de madera entre las manos.

—Aww, Bambi, me trajiste un regalo. —Le dijo en broma, ocultando su curiosidad— No debiste molestarte.

Harry lo ignoró y se sentó de nuevo a su lado para abrir la cajita que, Sirius notó, estaba llena de cartas y baratijas. Seguía sintiéndose perdido cuando el chico sacó un pequeño reloj de bolsillo.

—Esto es lo que quería mostrarte. —Le dijo, entregándoselo— Mi primer regalo de navidad.

Sirius no pudo disimular su mirada de asombro ante eso, al mismo tiempo una desagradable sensación se extendía por su cuerpo. Aquel reloj era viejo, estaba oxidado y tenía el vidrio roto, ni siquiera funcionaba. Odiaba pensar que ese había sido el primer regalo de Harry.

—Una vez viví con una familia en Bristol, fueron… Horribles, como todos. —Admitió Harry con una mueca de disgusto— No estuve ahí mucho tiempo pero pasé una navidad con ellos y el padre me regaló esto, estaba limpiando y lo encontró, no se por que pero prefirió dármelo antes que echarlo a la basura así que yo… Lo conservé, lo cargaba conmigo todo el tiempo.

— ¿Al menos servía? —Preguntó Sirius, al no encontrar nada mejor que decir.

—Cuando me lo dio sí. Unas semanas después me arrojó contra una pared y por eso se rompió. —Le explicó Harry, como si cualquier cosa— Me corté la pierna con uno de los vidrios, pero ese no es el punto.

Sirius apretó la mandíbula y estuvo casi seguro de que las pupilas se le dilataron al escucharlo decir eso. Tuvo que hacer uso de mucho autocontrol para dominar la rabia que se le esparció por el pecho y que desde hacía mucho le pedía que buscara a todas las familias adoptivas que Harry había tenido.

— ¿Puedo preguntarte por que mierda conservas esta cosa? —Aunque trató, no logró disimular el odio en su voz.

— ¿Tú por qué conservas el libro de tu madre? —Le preguntó Harry, aunque lo veía como si ya supiera la respuesta— El de sueños que me diste.

Esa pregunta lo agarró con la guardia baja y lo miró perplejo y confundido.

—Porque… Porque es un libro muy interesante, que tiene cosas que me gustan.

— ¿Y por que no le arrancas la página que dice su nombre? O lo borras o algo. —Sirius no respondió y Harry asintió con entendimiento— Fue un regalo, ¿cierto?

Sirius suspiró resignado y asintió, la incomodidad y el asco que sentía cada vez que tenía que hablar de su familia empezando a hacerse camino dentro de él.

— ¿Tienes un punto al que llegar?

—Mi punto es que… Yo te entiendo. Se que conservas ese libro por la misma razón que yo conservo el reloj. —Le explicó Harry con un encogimiento de hombros— Porque tener algo, lo que sea, es mejor que no tener nada, ¿Cierto?

Suspiró y le desvío la mirada para admirar el reloj que tenía entre las manos, recordando la vez que su madre le había regalado el libro, había sido antes de Hogwarts, antes de que perdiera todas sus esperanzas en él y antes de que él la odiara lo suficiente como para quemar cualquier cosa que le recordara a ella… Muchas veces había pensado en deshacerse también de ese libro o, como había dicho Harry, arrancarle la primera página pero nunca fue capaz de hacerlo, ahora con la explicación del chico creía haber resuelto el misterio.

Esbozó una pequeña sonrisa amarga, empezando a entender a donde quería llegar Harry.

— ¿Estás diciendo que ese bebé estaría mejor conmigo como padre que sin uno? ¿Incluso si soy el peor padre que ha puesto un pie en la tierra?

— ¿De verdad? Acabo de decirte que un sujeto me arrojó a una pared con tanta fuerza que me corte la pierna con un reloj de bolsillo. —Le recordó Harry, poniendo los ojos en blanco— Sirius, he vivido con más padres adoptivos de los que puedo recordar y créeme que hubiera preferido crecer contigo que con cualquiera de ellos.

Sirius le dedicó una sincera sonrisa al escucharlo decir eso.

Honestamente, aun no tenía ni la menor idea de lo que iba a hacer, pero por primera vez desde que se había enterado no se sentía tan renuente a la idea de intentarlo. De algún modo Harry acababa de decirle lo que necesitaba escuchar, Sirius no pudo evitar pensar que era un talento que había heredado de Lily.

— ¿Vas a pensarlo? —Le preguntó Harry con una sonrisa esperanzada.

—Lo haré. —Le prometió Sirius con honestidad— James y tú no me dejarán en paz de lo contrario.

Harry rió por lo bajo y se encogió de hombros, con una expresión inocente que no engañó a nadie.

Entonces, el momento fue interrumpido por un par de golpes contra la ventana. Ambos voltearon y pudieron ver a una lechuza gris, que Sirius no reconoció, intentando entrar con un sobre atado a la pata.

— ¿Sabes de quien es?

El chico negó con la cabeza a la vez que se levantaba de su cama y caminaba hacia la ventana para abrirla y dejar entrar al ave, a quien Hedwig le hizo soniditos de desagrado apenas entró.

—Tienes una amiguita bastante posesiva aquí, ¿no? —Bromeó Sirius, viendo a Hedwig intentando apartar su agua de la intrusa— Oye, Bambi que…

Pero dejó de hablar en el momento que volvió a posar su mirada en Harry y se dio cuenta que había abierto el sobre y se encontraba leyendo el pergamino que este contenía, con una expresión perpleja.

—Hey, Harry, ¿todo bien? —Le preguntó, alarmado— ¿Qué dice?

—Es… Es… —El chico parecía haber perdido las palabras y cuando Sirius empezaba a preocuparse y a pensar que tendría que quitarle el pergamino de las manos, lo volvió a guardar, tragó saliva y se volvió hacia él— ¿Puedes dejarme solo?

— ¿Ah? —Preguntó Sirius sin entender— ¿A que te refieres? ¿Qué te enviaron?

—Es… Te diré más tarde, ¿sí? Ahora necesito…

Por más que lo intentó no pudo descifrar la expresión del chico, era como una mezcla de sorpresa, temor e incredulidad, una parte de él ya estaba preocupado y quería quedarse y obligarlo a decirle que le pasaba… Pero otra, también se dio cuenta de lo mucho que quería estar solo.

— ¿Estás seguro? ¿Todo está bien?

—Sí, lo está. Bueno, eso creo. —Dudó Harry, con la mirada puesta en el sobre de nuevo cerrado— Más tarde te digo, lo prometo.

—Está bien. —Aceptó Sirius a regañadientes, levantándose de la cama— Estaré afuera si necesitas algo, ¿de acuerdo?

Pero Harry no le respondió, se quedó mirando aquel sobre como si fuera lo más preciado e importante que hubiera tenido en las manos.

Y Sirius no supo por que, pero algo le decía que estaba bastante cerca.


Lily subió una ceja cuando un momento después de haber tocado el timbre nadie le abrió, en su lugar le pasaron una llave por la rendija de la puerta.

En ese punto de su vida se sentía tan acostumbrada a ese tipo de cosas por parte de las dos mentes que vivían ahí que no se detuvo analizar que podía significar eso, solo se inclinó para recoger la llave del piso y poder abrir.

— ¡Bien, pelirroja, felicidades! —Aplaudía Sirius, cuando Lily entró— ¡Lo lograste, estoy tan orgulloso de ti!

— ¿Y que logré si se puede saber? —Preguntó ella, tratando de ocultar su diversión mientras cerraba la puerta— ¿Pasar tantos años contigo sin asesinarte?

—No, abrir con tu propia llave. —Le explicó él, fingiendo que se limpiaba una lágrima— Ya no tendré que levantarme a abrirte todos los días de la semana, nunca pensé que este momento llegaría.

— ¿Ah? —Lo cuestionó Lily con una risa incrédula— ¿Esta es mi llave?

—Sip, te la conseguí hoy. —Le respondió Sirius con una enorme sonrisa— Eso de recibirte cada vez que vienes empezaba a volverse aburrido.

—Aww, Sirius, eso es muy tierno. —Le dijo ella, sin poder ocultar su sonrisa sincera— Gracias.

—Ya, ya, no te emociones. —Bufó de manera cortante— Todo sea para no tener que abandonar mi comodidad.

A pesar de su cambio Lily rió por lo bajo y le sonrió con cariño. Era extraño, pero tener su propia llave la hacía, de alguna manera, sentir que estaba más integrada, más parte de esa familia.

—Aunque tengo que admitir que me sorprende que no vinieras más temprano, pensé que estarías aquí molestando a mi pobre ahijado antes de que llegara.

—Tranquilo, mientras está aquí te cedo todos los derechos de molestarlo. —Respondió divertida, poniendo los ojos en blanco— Y estuve ocupada todo el día, tenía trabajo y al salir fui a comer con Adam…

— ¿Qué? —La interrumpió Sirius, de golpe, viéndola con el ceño fruncido— ¿Adam que? ¿Tu ex?

Lily parpadeó varias veces, viéndolo confundida y sorprendida por su arrebato. Le había preguntado casi como si le estuviera reclamando algo.

—Sí… Ese Adam. —Respondió con el ceño fruncido— ¿Qué te pasa? ¿Por qué me preguntas así?

— ¿Por qué fuiste a comer con él? Si ya terminaron.

Lily subió una ceja y le dedicó una mirada hostil, no le gustaba para nada el tono que estaba usando. No hubiera tenido ningún problema en contarle si no estuviera siendo tan… Sirius.

—No es que sea de tu incumbencia pero habíamos quedado en que iríamos a comer y eso hicimos.

—No vas a volver con él, ¿o sí?

—De nuevo, no es de tu incumbencia. —Chasqueó con la lengua, sabiendo que si no le respondía se pondría intenso— Pero no, no voy a volver con él.

La verdad era que en ningún momento de la comida ese tema había salido a relucir. Habían hablado más que todo acerca de cómo les estaba yendo, lo que estaban haciendo, aparentemente a él le había salido un viaje en el extranjero para principios de año, no le había dicho a donde iría, pero había sonado muy emocionado al respecto. Ella básicamente había hablado de Harry, de cómo había ido su primer baile, por supuesto obviando como había sido el desenlace.

También le había contado los planes que tenía para esas vacaciones navideñas e irremediablemente el ambiente había decaído un poco, hasta hacía prácticamente nada esas serían sus primeras navidades comprometidos. Era imposible no sentirse nostálgico por eso.

Pero en general todo había ido bien, se había sentido como cuando se habían conocido hacía casi cinco años en aquel partido de Quidditch, habían empezado como amigos y a Lily le gustaba pensar que poco a poco podrían volver a eso. Adam era una excelente persona que merecía todo lo bueno en el mundo… No sabía si ella merecía tenerlo en su vida pero le gustaba pensar que sí.

—Oh, está bien entonces. —Le dijo Sirius, sonriendo nuevamente— Así me gusta, Lily.

— ¿Por qué? ¿Ibas a invitarme a salir? —Le preguntó ella, poniendo los ojos en blanco.

—Me gusta pensar que estás disponible para que eventualmente lo nuestro ocurra, sí. —Bromeó él, encogiéndose de hombros— Solo tienes que avisarme.

—No creo llegar a estar lo suficientemente disponible como para algo así. —Dijo Lily, aguantando la risa— Pero gracias por la propuesta.

—Vamos, pelirroja, no me rechaces tan rápido. Piénsalo, mi cabello, nuestros ojos, tendríamos hijos hermosos.

Lily se dio cuenta como se arrepentía de inmediato de haber soltado eso último, ella por su parte se lo agradecía porque le trajo a la mente una conversación que hacía muchísimo tiempo que quería tener con él. Pudo adivinar que él hubiera preferido que no lo sacara a colación pero no le importaba.

—Por cierto…

—Lily, tú también no. —La calló, de manera casi suplicante— No quiero que hablemos de eso.

—Pues si tú me preguntaste sobre mi comida con Adam yo tengo derecho a preguntar sobre tu bebé con mi mejor amiga. —Eso lo hizo crisparse un poco pero Lily lo ignoró— Sirius, yo…

—Lily, por favor, ya se lo que vas a decirme, ¿de acuerdo? Todos me han dicho lo mismo, no necesito escucharlo de nuevo.

—Yo no voy a decirte lo que te han dicho todos. —Negó la pelirroja— Solo escúchame…

—No, tú vas a decirme que no sea como James y bla, bla…

—No, voy a decirte que no seas como yo.

Eso lo hizo, milagrosamente, cerrar la boca y mirarla confundida. Sabiendo que no era muy fácil hacer callar a Sirius lo suficiente como para escuchar, se apresuró a explicarse.

—Escucha, se que todos piensan que esto es como una copia de lo que pasó entre James y yo, y ciertamente tiene sus obvias similitudes pero también tiene diferencias. —Le explicó Lily con un suspiro— No eres James, él no lo sabía. Pero tú lo sabes, tu decisión es si quedarte en su vida o no… Estás en la misma situación en la que yo estaba.

—Bueno, tanto como la misma no creo, rojita, tú tenías la panza y las hormonas.

—Lo que intento decir… —Siguió diciendo, ignorándolo descaradamente— Es que yo comprendo, entiendo todo lo que te pasa por la mente en este momento. Se que piensas que estará mejor sin ti, eso pensaba yo porque Merlín, ¿Qué podía ser peor que tenerme a mí como madre?

— ¿Tener a mi madre? —Le preguntó él con una sonrisa que no tenía ni una pizca de diversión.

—Y también entiendo eso. —Asintió Lily— Se que lo que te da miedo es ser como ellos, repetir sus errores, yo también estuve ahí, Sirius, lo comprendo…

—Por favor, Lily. —Le cortó, de repente enfadado— No compares a tu inocente madre muggle con…

— ¿Inocente? Sirius, la mujer que conociste en casa de los padres de James era una ternura comparada con la que madre que yo conozco. —Dejó salir una risita amarga— Esa definitivamente no es la que estuvo a punto de echarme de la casa cuando quedé embarazada.

A pesar de que su madre nunca había usado esas palabras ni implicado eso, Lily sabía que de no haber sido porque pasó todo su embarazo en la escuela la habría echado, de ahí que luego de la graduación se mudara casi de inmediato.

—Literalmente me dijo que no iba a contar con ella para nada y yo no quería ser así, no quería ser ese tipo de madre y estaba segurísima de que lo sería… Pero mírame, ¿tú crees que yo podría hacerle algo así a Harry?

—Creo que primero te arrancarías las pestañas una por una. —Bromeó él con una sonrisita. Suspiró y sacudió la cabeza— Pero es diferente, Lily, yo no soy tú…

—Y tampoco eres ellos. Yo se que no soy mi madre, gracias a Merlín. —Tuvo un escalofrío que hizo reír a Sirius y ella le sonrió divertida— No te mentiré, habrá veces que te encontrarás haciendo cosas que ellos hacían y vas a odiarte por eso. —Era increíble cuanta sinceridad había en esa simple frase— Pero te darás cuenta y lo corregirás porque, te repito, no eres como ellos. Vamos, yo me tardé…

—Sí, sí, catorce años te tardaste en darte cuenta de tu error y ahora no puedes repararlo aunque quieras, lo se, ya James me dio esa parte del discurso. —Le cortó con una pequeña sonrisa fastidiada— En serio, tú y Harry deberían montar un negocio de consejos, no incluyan a Prongs, es malísimo en eso.

—No lo haré. —Rió Lily, entornando los ojos— Solo piénsalo, ¿de acuerdo?

—Eso hago, eso hago. —Calló por un momento y se acaró la garganta antes de bajar la mirada a sus pies— Lily, y… ¿Cómo está ella? ¿Está bien?

No pudo evitar conmoverse al ver la genuina preocupación en sus ojos al hacer esa pregunta.

—Ella está… Asustada, aunque no lo demuestre. Y muy confundida por todo. —Respondió con honestidad— ¿Por qué no vas a verla? Aunque sea para que sepa que te importa.

— ¿Y me patee por aparecerme sin una respuesta? No gracias.

—Haz lo que quieras entonces. —Respondió ella exasperada.

—Era lo que tenía en mente pero gracias por darme permiso. —Dijo Sirius con una sonrisa socarrona antes de guiñarle el ojo.

Lily suspiró cansada y decidida a que no seguiría tratando con él, solo le quedaba esperar que le hiciera caso y sí pensara en lo que le había dicho.

Entonces el sonido de una puerta abriéndose los distrajo, se volvieron para ver y Lily no pudo contener la enorme sonrisa que se extendió en su rostro cuando reconoció a James saliendo de su habitación, revolviéndose el cabello y bostezando, luego se ajustó los lentes y cuando reparó en su presencia le sonrió de vuelta, una de esas sonrisas enormes y brillantes que a veces no podía creer que le dedicara a ella.

— ¡Lily, hola! —La saludó, caminando hacia ella mientras se tallaba un ojo con una mano— No te escuché llegar, estaba tomando una siesta.

— ¿Qué clase de adulto toma siestas un día de semana? —Preguntó ella divertida y secretamente encantada por lo tierno que lucía recién levantado.

—Uno que se tuvo que despertar temprano para ir a buscar a nuestro mocoso. —Respondió él, aun sonriendo y estirándose— El cual por cierto no ha salido de su habitación en toda la tarde…

—Bueno, creo que es más que obvio que sobro aquí. —Intervino Sirius dedicándoles sonrisas sugerentes a ambos— Así que si me disculpan iré a ser ignorado en mi habitación, nos vemos.

— ¡Piensa en lo que te dije! —Le gritó Lily, mientras se alejaba— ¡No vayas a ignorarme!

Sirius levantó el pulgar en señal de aprobación antes de encerrarse en su habitación. A pesar de que no podía verlo Lily le dedicó una mirada asesina y le puso los ojos en blanco.

— ¿Qué le dijiste? —Preguntó James, divertido.

—Cosas sobre la situación con Mar, ya te imaginarás. —Se limitó a decir ella, no queriendo entrar en detalles deprimentes— ¿Y por que Harry no ha querido salir de su habitación? ¿Está todo bien? ¿Hablaron?

—Tranquila, debe estar durmiendo, lucía cansado cuando lo recogí. Y sí, todo está perfecto. Ya hablamos y estamos bien de nuevo. —Si acaso era posible, la sonrisa de James se ensanchó más al decir eso— Incluso me dijo que no era tan malo ser como yo.

Lily sintió como el corazón se le derretía de ternura al ver lo feliz que James lucía por eso, ella ya lo sabía pero era agradable saber que ahora él lo aceptaba.

—Me alegra mucho que se hayan arreglado. —No pudo evitar imitar la enorme sonrisa de él— ¿Lo ves? Te dije que no había nada de que preocuparse.

—Sí, lo dijiste. Gracias por eso, por cierto. —Se pasó una mano por el cabello, luciendo algo tímido de repente— En serio me ayudaste mucho ayer, creo que me habría vuelto loco yo solo.

—No hay nada que agradecer, para eso estoy aquí. —Le aseguró Lily, repitiendo las palabras que él le había dicho una vez— Y me gustó mucho que habláramos anoche… Fue una buena charla.

—A mí también, Lily. —James seguía sonriéndole cuando dijo eso, haciéndola perderse un poco en sus palabras— Fue genial.

Había algo en su forma de verla que la hizo sonrojarse, de repente se sentía tímida y su estómago se sentía familiarmente extraño.

En serio estaba feliz de haber tenido esa conversación con James, había ido mejor a como había esperado cuando se había aparecido frente a su cabaña, casi temblando del miedo de que le cerrara la puerta en la cara. Pero James la había sorprendido, como últimamente hacía mucho, se había portado muy bien con ella, mejor de lo que merecía incluso.

Recordar todas las cosas que se habían dicho la hacía sentirse un poco mareada, estaba segura de que no habría soltado tantas verdades sin la influencia de las cervezas pero no le importaba, todo eso solo la había llevado a ver a James totalmente diferente, como si tuviera unos ojos nuevos… Y no podía negar que le encantara.

—En fin, será mejor que lo llame para que venga a saludar. —Le dijo James, sacándola de sus pensamientos— ¡Harry, Lily ya llegó, ven acá!

— ¡Enseguida salgo! —Escucharon responder a su hijo.

—Pensé que estaba dormido, se escucha bastante despierto. —Señaló Lily, extrañada.

—Tal vez quería estar solo. Adolescentes. —Se encogió de hombros, como si fuera lo más obvio— Dime, ¿Qué tal tu día? ¿Hiciste lo que tenías que hacer?

El día anterior no le había dicho a James que iría a comer con Adam había sido porque no quería decir nada hasta ver como salía todo. Pero luego de que saliera eso y como las cosas habían ido bien sí quería decírselo.

—Sí, en verdad sí, fui a comer con Adam.

— ¿Qué? —Preguntó, perplejo y Lily, notó, decepcionado— ¿Con…? ¿Con Adam? ¿Por qué?

—Eh… Porque sí, le había prometido que lo haríamos. —Respondió ella, repentinamente nerviosa, mal interpretando su decepción— Disculpa, se que debí acompañarte a buscar a Harry pero ya no volveré al periódico hasta después de año nuevo y no sabía cuando…

—No, no, no me molesta haber ido solo, Lily, de verdad. —Se apresuró a asegurarle— Solo que… —Suspiró y se pasó una mano por el cabello— ¿Qué tal estuvo?

—Estuvo… Bien, creo. —De repente se sentía cohibida— Estuvo bastante bien.

James se le quedó mirando a los ojos y Lily como queriendo sacarle más información pero no sabiendo como hacerlo, entonces ella siguió hablando.

—Creo que quedamos bien. —Luego sintió la necesidad de asegurarle algo— Como amigos.

— ¿Amigos? —Preguntó James de golpe— O sea que ustedes no…

— ¡Oh no, nada de eso! Ya te lo dije, no creo que sea posible que volvamos a eso. Pero necesitaba hablar con él.

—Ah, entiendo. —Dijo él con entendimiento, entonces su sonrisa volvió a crecer— Pues me alegra, Lily, que bueno que te sientas mejor con respecto a eso.

—Sí, me alegra haber cerrado esa etapa.

Y le alegraba habérselo contado, no sabía por que pero de repente sentía unas inmensas ganas de contarle a James todo lo que le pasaba.

Como unos minutos atrás, se escuchó una de las puertas de la habitación abriéndose y esta vez fue Harry quien apareció.

—Hola, Lily. —La saludó con una pequeña sonrisa.

—Hola, tesoro. —Le respondió ella, sonriéndole devuelta— ¿Qué tal estuvo tu viaje?

—Bien, bien… —Murmuró él— Todo bien.

De inmediato notó que algo no estaba bien, ya sabía que Harry no iba a hacer una fiesta porque ella había llegado, después de todo se habían visto hacía solo veinticuatro horas, pero igual lucía extraño. Estaba cabizbajo y tenía una expresión preocupada y pensativa.

—Hey, niño, ¿todo bien? —Le preguntó James, notando lo mismo que ella, ajustándose los lentes para verlo mejor— ¿Qué traes ahí?

Al escuchar a James preguntar eso fue cuando Lily se dio cuenta del pergamino que Harry traía en la mano, lo cual solo le provocó más extrañaza.

—Esto es… Em… —Dudó el chico, antes de suspirar y subir la mirada para verlos, tímidamente— ¿Podemos sentarnos? Por favor.

Una alarma se prendió en el cerebro de Lily y de inmediato se sintió asustada. Vio como James se tensaba junto a ella, obviamente sintiéndose igual.

—Seguro. —Fue él quien pudo responder— Vamos.

Lily lo siguió y los tres caminaron hacia los sofás, James y Lily se sentaron en el más grande y Harry se sentó en el brazo de uno que tenían justo enfrente, luciendo notablemente incómodo e inquieto.

—Bien, ya nos sentamos. —Empezó a decir ella, tratando de sonreír con normalidad y no dejarle saber su preocupación— ¿Qué ocurre?

Harry tomó una mirada de aire antes clavar sus ojos simultáneamente en los de sus padres, cuando se encontró con los de ella Lily pudo reconocer muy claramente el temor que estaba sintiendo su hijo y eso la perturbó más.

—Hoy me llegó esto, lo mandaron del Ministerio. —Les explicó Harry, detenidamente. Tragó saliva— Es de servicios sociales.

Lily sintió como el corazón se le caía al estómago y el aire abandonaba sus pulmones al escucharlo decir eso. De manera casi automática su mano buscó la de James que le devolvió el apretón.

— ¿Y que dicen, Harry? —Preguntó James, por suerte porque ella no se sentía capaz de hablar — ¿Qué quieren?

El chico no respondió de inmediato y entonces Lily empezó a suponer lo peor. Que había un problema o una queja, que habían hecho algo malo o había algo que no habían hecho, desde luego que se habían enterado de lo del Torneo, ¿y si ese era su problema? ¿Si eso ponía en duda sus habilidades como padres? Eso no había sido culpa de ninguno de ellos desde luego pero no sabía que esperar. El miedo de que alejaran a Harry nuevamente de ellos la tenía pensando cualquier cosa.

Pero entonces, él deshizo todas esas hipótesis.

—Es una aprobación.

— ¿Qué? —Soltó Lily, confundida— ¿Cómo que una…?

—Ellos… Los aprobaron, como mis padres legalmente. —Siguió diciéndoles Harry— Dicen que cumplen con los requisitos y como no ha habido ninguna queja pues… Ya la custodia puede ser permanente.

A pesar de que Lily sintió que le volvía el alma al cuerpo al escucharlo decir eso, no supo que más debía sentir. Quería estar feliz, era lo más que quería, su cuerpo se lo pedía a gritos porque esa era la noticia más maravillosa que le habían dado en toda su vida... Pero Harry lucía tan asustado que la confundía, casi pensaba que estaba mal interpretando sus palabras.

— ¿Y que ocurre? —El primero en dejar salir sus dudas fue James— ¿Tú…? ¿Tú no quieres eso?

Lily sintió que la sangre de las venas se le congelaba ante esa posibilidad.

—Porque está bien si no quieres. —Se apresuró a aclararle James— Si quieres esperar está bien, no tenemos ningún problema, ¿verdad, Lily?

—No… No, claro que no hay problema, Harry. —Alcanzó a decir, sin que se le quebrara la voz— Podemos esperar el tiempo que tú quieras.

—Sí, niño, solo dinos y nosotros…

—Yo… Yo no quiero esperar.

Su nueva hipótesis había empezado a ser que Harry tal vez no quería que les dieran la custodia, pero entonces esa también se rompió al escucharlo dar esa respuesta. Lily se sentía totalmente perdida y vio de reojo que James estaba igual de confundido que ella.

—Es que, yo pensé que… —Harry tragó saliva y bajó la mirada— Que quizás ustedes sí querrían eso.

— ¿Nosotros? —Preguntó Lily, como si fuera lo más absurdo del mundo— ¿Hablas en serio?

—Sí, bueno, después de la audiencia ya no hay marcha atrás y yo… Se que es algo muy grande y si aun no quieren firmar está bien, podemos escribirles y pedirles un aplazamiento, que nos den más tiempo.

A Lily se le encogió el corazón cuando entendió todo.

Después de todo lo que habían pasado, después de esos cinco meses juntos, Harry aun tenía miedo que ellos fueran a abandonarlo, de que no lo quisieran más. Nuevamente se sintió culpable pero no pudo evitar sonreírle con ternura, ¿Qué a caso nunca iba a entender que él se había convertido en el principio y el final de sus mundos?

—Pero claro que queremos, niño. —Le dijo James con una enorme sonrisa— ¿Cómo puedes creer que no?

— ¿En serio? —Le preguntó Harry, nervioso— ¿Están seguros? Porque no tienen que estarlo sino…

—Estamos seguros. —Le aseguró Lily, tratando de que no se le quebrara la voz, a la vez que se levantaba del sofá y caminaba hacia él.

—Pero…

—Shh, aquí no hay ningún pero. —Lo calló con suavidad abrazándolo— Te amamos, Harry.

Sabía que estaba hablando en nombre de James y que posiblemente no debía pero era ridículo preguntarse a esas alturas si él también se sentía así.

Sintió a Harry relajarse aliviado entre sus brazos y eso la hizo apretarlo con más fuerza, como queriendo dejarle claro lo sinceras que eran sus palabras. Entonces él la abrazo de vuelta haciéndola sonreír.

—Y yo a ustedes. —Lo escuchó responder— A los dos.

Soltó una risita y tomó aire para controlar las lágrimas de felicidad que querían abandonar sus ojos.

Entonces liberó a Harry de uno de sus brazos pero solo para extenderlo hacia atrás, hacia James, quien de inmediato y le tomó la mano; después Lily lo jaló hacia ellos y él, entendiendo la señal, se puso de pie y los envolvió a ambos en un inmenso y cálido abrazo.

Lily lo sintió darle un dulce beso en el cabello y su sonrisa se ensanchó incluso más.

Entonces entendió que esa felicidad que siempre había deseado pero que por años pensó que nunca podría alcanzar por fin había llegado, y estaba ahí, justo ahí… Entre ellos, abrazada a ellos.


El embarazo la tenía paranoica.

Lo sabía, tenía que ser eso, era la única explicación que podía encontrar a todos esos infundados pensamientos y sensaciones que estaba experimentando. No era real, nada de lo que se estaba imaginando era real y ella lo sabía, no podía serlo.

Y sin embargo, no podía quitarse de la mente el terrible y escalofriante presentimiento de que alguien la estaba observando.

Mar sacudió la cabeza, intentando desechar ese pensamiento y siguió preparando su cena. Eso era lo que tenía que hacer, comer en paz y olvidarse de tonterías, nadie la estaba observando, no había nadie espiando por su ventana y todas esas preocupaciones eran solo producto de su ridícula imaginación.

Se había estado sintiendo así todo el día, en la mañana mientras iba a la oficina se había volteado infinidad de veces para asegurarse de que nadie la seguía y desde que había llegado a casa tenía una muy incomoda sensación, como una presión desde la ventana, que la hacía creer que alguien estaba parado justo al otro lado de la acera, espiando todos sus movimientos. Se departamento quedaba en un piso inferior así que verla no había representado ningún inconveniente.

Pero era una estupidez, solo estaba inventándose cosas, no había nadie vigilándola, no corría ningún peligro. Estaba sola, totalmente sola… Al menos tan sola como se podía estar en su caso.

De repente, como entendiendo que necesitaba distraerse, sintió un vacío en el estómago a la vez que éste rugía con fuerza, recordándole cuanta hambre tenía. Jadeó sorprendida y se llevó una mano al vientre como queriendo callarlo, aun podía asombrarla los sonidos inesperados que su estómago hambriento podía provocar.

—Ya te entendí, yo también tengo hambre. —Dijo con el ceño fruncido y la mirada puesta sobre su vientre que ya empezaba a abultarse— Merlín, que impaciente…

Se había prometido a sí misma que si en serio tenía que hablarle, no lo haría con esa ridícula voz aguda que siempre escuchaba en el resto de las madres, ella lo respetaba, pero iba a hablarle como a una persona normal.

Estaba consciente de que de cualquier forma debía sonar como una demente pero en su defensa, solo hacía eso cuando estaba sola.

—Ya me tienes comiendo estas cosas extrañas, lo menos que puedes hacer es esperar…

Siempre había escuchado sobre los antojos que da el embarazo y la verdad era que nunca los había creído, pensaba que solo eran exageraciones de las madres, ¿Qué tantas ganas podías tener de comer algo asqueroso como para de hecho hacerlo? En su opinión, resistirse no podía ser tan difícil.

Pero la vida estaba enseñándole a no opinar sobre algo que no había vivido. Ahora sabía lo casi imposible que era no comer lo que su cuerpo le pedía, de otra forma no se encontraría en ese momento untándole chocolate a una tostada a la que luego iba a ponerle… Una rebanada de jamón.

No tenía idea de que debía significar eso o si de hecho podía comerlo, trataba de no pensar mucho porque si lo hacía definitivamente iba a arrepentirse de estar tragándose algo así.

Seguía deambulando entre esos triviales pensamientos cuando sintió un pequeño y casi imperceptible roce en la parte de atrás de su cabeza que en cualquier otro momento habría pasado por alto pero esa vez mandó su corazón como cien pulsaciones por encima de lo normal y la hizo voltearse bruscamente con la varita en la mano.

Con la respiración acelerada y la mano temblorosa, recorrió la cocina completa con la mirada, buscando la razón de su sobresalto, esperándose lo peor, para darse cuenta… De que había sido una mariposa. Una pequeña e inofensiva mariposa que ahora la miraba de manera casi burlona desde la puerta del refrigerador.

Mar soltó un suspiro lleno de alivio antes de gruñir y dedicarle una mirada asesina al animalito que acababa de darle un susto de muerte. Esperó que su corazón volviera a latir a una velocidad normal y bajó la varita para volver a guardarla en el bolsillo de su bata de dormir.

Aprovechó que estaba sola y se permitió sonrojarse, agradecida de que la cocina no tuviera ventanas por la cual se pudiera ver el susto que su paranoia le había causado.

Porque ella insistía, tenía que ser solo paranoia, sus miedos no estaban justificados, no podían estarlo… Pero a pesar de saber eso, no había logrado estar tranquila en todo el día, no se quitaba esa sensación de pavor del cuerpo y si algo odiaba con todo su ser era sentirse así. Observada. Acorralada.

Sabía lo que tenía que hacer para sentirse mejor, para sentirse segura, era tan fácil, solo tenía que ir y cerrar la cortina de la ventana del salón y poner los hechizos de protección que la gente del Ministerio le había sugerido y que le había prometido a Lily que usaría. Hizo una mueca, si la pelirroja se enteraba de que no lo había hecho la iba a matar… Sirius la iba a matar.

Ella los entendía, sabía que se preocupaban pero ellos también tenían que entenderla. Debían entender lo que significaba para Marlene ponerle protección a su departamento, era como encerrarse, como volver a sentir que tenía que esconderse y tener miedo, como que todo lo que habían dejado trece años atrás volvía y no quería eso, ya no había nada de que ocultarse. No quería sentir que había vuelto a perder el control de su vida, poner esos hechizos era como decirle a Bellatrix que sí le temía, que estaba asustada y eso no era cierto, ella no le temía… Ya no había nada que pudiera quitarle.

El lugar había quedado en un silencio tan absoluto que el sonido del timbre de la entrada la hizo pegar un pequeño brinco, maldijo por lo bajo ante eso y se hizo jurarse que se iba a calmar. Le extrañó que hubiera alguien tocando a esa hora pero se tranquilizó pensando que si ella quería matarla solo se aparecería a mitad de la sala, no tocaría el timbre.

Atravesó el salón, tratando de que no se le pusieran los pelos de punta cuando pasó junto a la ventana, y fue hasta la puerta para espiar por la mirilla. Su corazón se lanzó en caída libre hasta su estómago cuando vio quien era y cuando empezó en las mil posibilidades que podía haberlo hecho ir hasta allá.

Se alejó de la puerta, ignorando como tocaba de nuevo impacientemente, se dio la vuelta y con un movimiento de varita cerró las cortinas. No lo había hecho antes porque si ella de hecho estaba afuera observando no le iba a dar el gusto de verla escondiendo… Pero si él entraba la cosa cambiaba, no iba a dejar que lo viera ahí, su orgullo no era tan grande como para ponerlo en peligro.

Se arregló un poco el cabello, consciente de que igual no debía tener un aspecto muy bonito, y tomó una bocanada estabilizadora de aire antes de abrir.

No pudo evitar maldecirlo un poco al verlo y notar que, como siempre, lucía genial cuando ella estaba hecha un desastre, le agradecía a los años juntos el haber perdido la vergüenza delante de él.

—Hola. —Lo saludó con una pequeña sonrisa, sin ocultar su extrañeza— No… No sabía que ibas a venir…

—Eso es obvio, no te avisé. —Respondió él, de manera burlona.

—Pues debiste. —Bufó ella, fastidiada por su respuesta.

— ¿Por qué? ¿Tienes a alguien aquí metido? —Le preguntó, demasiado pagado de si mismo al saber la respuesta.

—Tal vez. —Mar puso los ojos en blanco— Entra y cállate.

Sirius rió por lo bajo y le hizo caso, por suerte no se dio cuenta de cómo Mar casi lo empujó para poder cerrar la puerta y de las tres vueltas que le echó a la cerradura.

Estuvo a punto de señalar el milagro que suponía que por fin le había hecho caso y había entrado por la puerta pero a último momento recordó que Sirius debía suponer que la casa estaba protegida y que aparecerse era imposible. No tenía planeado sacarlo de su error.

— Entonces… —Empezó a decir él, de repente sin lucir tan seguro— ¿Cómo estás?

Mar no pudo contener la sonrisa divertida que se apoderó de su rostro. Ver a Sirius nervioso ante una situación no era algo que le gustara, siempre era señal de que algo iba mal, de que el mundo no estaba siguiendo su curso… Verlo nervioso por culpa de ella, sin embargo, solía resultar divertidísimo.

— ¿Así estamos ahora? —Le preguntó sin querer perder la oportunidad de picarlo— ¿Haciendo charla insignificante?

—Jódete, Marlene. —Le espetó fastidiado.

De repente ella vio como sus ojos empezaban a detallarla pero se detenían a mitad de camino, justo sobre su vientre de quince semanas. No pasó por alto como él se tensaba, haciéndola cerrarse la bata de manera instintiva.

—Yo estaba… —Mar se aclaró la garganta para desviar su atención— Iba a comer, acompáñame.

Sirius asintió y la siguió en silencio hasta la cocina. Una vez ahí, Mar recordó el hambre que tenía y prácticamente corrió hacia la pequeña mesa donde había dejado su sándwich, termino rápidamente de prepararlo y le dio un mordisco que la hizo sentir en la gloria.

— ¿Qué demonios estás comiendo? —Le preguntó Sirius, extrañado.

—Un sándwich. —Respondió ella, como si nada, encogiéndose de hombros antes de darle otro bocado.

— Un sándwich, ¿con que?

—Pues con chocolate… Y jamón. —Lo último lo susurro pero él igual la escucho.

—Argh, ¿es enserio? ¡Mar, eso es asqueroso hasta para mí! —Exclamó con una mueca de asco— ¿Y puedes comer eso?

—Pues si no puedo ya es muy tarde. ¡Y déjame en paz! Hay mujeres que les da por comer tierra. —Trató de defenderse, pero en verdad estaba disfrutando demasiado su comida como para que le importara su opinión— Y no es mi culpa, es suya.

—Que niño más extraño. —Bufó.

—Bueno, si te quedaba alguna duda de que fuera tuyo… —Bromeó ella.

Sirius le dedicó una mirada significativa pero ella no pasó por alto que lo había divertido un poco el comentario.

Terminó su sándwich en un confortable silencio solo interrumpido por las miradas de asco que él le lanzaba pero que ella ignoraba olímpicamente. Colocó el plato en el lavabo y volvió a verlo, decidiendo que era hora de hacer la pregunta que le había estado rondando la mente desde que había llegado.

—Entonces… —Suspiró y lo miró a los ojos— ¿Ya lo pensaste?

Él también suspiró y se cruzó de brazos, a pesar de traer su actitud de tranquilidad Mar sabía que estaba igual de nervioso que ella.

—Sí, lo pensé. —Le respondió con lentitud— Pero… Aun no decido.

A pesar de todo, su respuesta la hizo sentir aliviada. Era cierto que la duda la estaba consumiendo un poco más cada día, pero prefería que lo pensara bien antes de decidir, eso impediría que fuera a arrepentirse a mitad de camino. Además, eso era mejor que un simple no.

—Solo quería venir a saludar. —Se explicó— Hacía tiempo que no te veía… ¿Cómo te has sentido?

—Mejor de hecho… Em, las nauseas ya desaparecieron, gracias a Merlín. Bueno están esos antojos raros, me dan muchas ganas de comer dulces, no se por que, y cada vez me da más hambre y sueño, pero la sanadora dijo que es normal…

—Oh, ¿ya fuiste con una? —Preguntó, genuinamente interesado. Mar asintió— ¿Qué tal estuvo?

—Bien, bien, me dijo que todo iba excelente. —No pudo evitar sonreír ante eso— Tengo que ir en enero otra vez pero dijo que no había de que preocuparse.

Por un breve segundo considero la idea de preguntarle si quería acompañarla pero al final decidió que no sería buena idea.

—Que bueno, Mar. Me alegra que estés bien.

Ella asintió, incapaz de dejar de sonreír. Aunque quiso, no lograba negarse a si misma las ganas que había tenido de contarle esas cosas.

—Y sobre lo otro… —Dijo, poniéndose serio nuevamente— ¿Todo bien? ¿No ha pasado nada?

No tuvo que preguntarle para saber exactamente a que se refería. Suspiró y se mordió el labio inferior, no podía decirle sobre su paranoia, existían dos posibilidades: una era que se burlara de ella y le dijera que estaba volviéndose loca, lo cual no sería tan malo, pero la otra, que era ponerlo a él igual de paranoico y preocupado no le gustaba nada. Con ella estando así ya era más que suficiente.

—Nada que reportar. —Mintió a medias— Todo ha estado tranquila. —Sonrió con amargura— Sabía que no iban a atraparla.

—Creo que podemos decir que no es una sorpresa para nadie. —Sirius chasqueó la lengua con notable fastidio— Son unos inútiles.

Mar subió las cejas, dándole la razón. Por eso nunca se había hecho ilusiones de que la atraparían, no se decepcionaría cuando no pasara.

— ¿Qué crees que esté planeando? —Le preguntó ella en un susurro.

—No tengo idea. —Suspiró él, con honestidad— Pero no debe ser nada bueno.

De manera automática se cubrió el vientre con los brazos, no le gustaba no saber que era lo que estaba planeando hacer esa demente, era la incertidumbre lo que le ponía los pelos de punta.

Sin embargo, no se le pasó por alto la repentina tranquilidad que había empezado a sentir desde hacía unos minutos, justo cuando él había aparecido. Era como si su presencia la pudiera hacer sentir segura, de alguna manera.

— ¿Vas a quedarte esta noche? —Se encontró preguntándole, antes de poder darse cuenta de lo que estaba diciendo.

Sirius la miró sorprendido, obviamente no esperando esa pregunta y ella entendía por que.

Sabía que no era buena idea, él aun tenía que pensarlo, estaban tomándose algo así como un tiempo, por decirlo de alguna manera, y dormir juntos no iba a ayudar a nadie, si acaso solo complicaría más las cosas.

Pero no podía evitar pensar que si al final resultaba que él decidía no estar ahí entonces todo tendría que terminar… Ya se había hecho a la idea, para que no la tomara por sorpresa, pero si podía aprovechar una noche más antes de que eso pasara pues no la iba a desperdiciar.

Además, no quería estar sola esa noche.

—No tenemos que hacer nada… —Murmuró ella, al ver que no le respondía.

— ¿Se supone que eso debería convencerme? —Le preguntó con una sonrisa lasciva.

—Sirius… —Le dijo con una mirada significativa, sin poder ocultar el tono casi suplicante de su voz.

Él borró su sonrisa y suspiró, se quedó mirando al piso de manera pensativa pero al final volvió a mirarla a los ojos y se encogió de hombros.

—Seguro.

El alivio que sintió en ese momento no la abandonó en el resto de la noche.

Cuando fue el momento de irse a dormir efectivamente no hicieron nada, al parecer él estaba en su misma sintonía y entendía que eso solo haría todo más complicado. Estaba agradecida por eso, estaba segura que de haber intentado algo sus hormonas la habrían traicionado y habría terminado cediendo.

Así como lo hizo su sentido común cuando, estando acostados, Sirius se dio la vuelta y envolvió un brazo alrededor de ella, atrayéndola más hacia él, pegando su espalda de su pecho. Mar se dejó hacer, estúpidamente contenta por tenerlo ahí, dándose cuenta de lo mucho que le hacía falta, odiándose por eso, por… Necesitarlo de esa manera cuando todo podía acabar en cualquier momento.

Pero luego podía preocuparse por eso, en ese momento lo único que tenía que hacer era disfrutar de la tranquilidad que le proveía dormir entre sus brazos, como si no hubiera peligro alguno, ya con todas sus preocupaciones del día ocultas en la parte de atrás de su mente.

A la mañana siguiente ninguno de los dos lo menciono, pero esa fue la primera noche en semanas que lograron dormir corrido, sin despertarse en la oscuridad, solos, deseando estar exactamente donde estaban en ese momento.

Pasaron toda la noche rodeados de la paz que les daba no saber que afuera, al otro lado de la calle, una figura encapuchada los acechabas desde las sombras… Lista para acabar con toda esa tranquilidad cuando el momento llegara.


¡Hola, bellezas! Estoy de vuelta con lo que a mí me gusta llamar: el capítulo de transición más largo jamás escrito. No tengo idea de por que me ocupo tantas palabras pero bueno, así me quedó y aunque se que no pasaron muchas cosas trascendentales esperó que lo hayan disfrutado, sobre todo la sobredosis de Sirius que tuvimos porque lo extrañaremos en el próximo u.u

Puede que el título no haya tenido mucho que ver pero es un extracto de una canción llamada Wind beneath my wings y me recuerda a James y a Harry así tomé ese pedacito para representar su conversación, en caso de que se lo estuvieran preguntando. Por otro lado se que me faltó la escena entre Lily y Adam pero era esa o el Blackinnon al final y bueno, la carne es débil así que escogí la última jiji, igual Adam aun no termina su papel en esta historia así que habrá tiempo para él.

Creo que por ahora eso es todo, el próximo posiblemente también sea largo, spoiler: seguro me demandan por el exceso de Jily que tendrá (L)(L) Estoy segura de que se me olvida algo, como siempre, pero si es importante se los comentaré en el próximo capítulo(: ¡Nos leemos entonces! Debería estar prontito así que espérenlo. ¡LOS QUIERO MUCHÍSIMO! Les mandó muchos saludos y un millón de besos, cuídense y gracias por todo(L)

PD: Gracias a todos los que me mandaron buenos deseos para esta horrible semana de exámenes, son lo máximo!