Luz del Fin


Atónito, observé como la fusión entre bestia y bella se mecía sobre nuestras cabezas, amenazándonos con cortarlas. Y nunca en mi vida me había hallado tan embelesado por una amenaza de muerte. Y es que debía admitirlo, la perturbadora creación nacida de la mezcla entre humano y Pokémon, tenía su extraño encanto. No solo porque físicamente se veía atemorizante, sino porque también transmitía un aura de poder que no había sentido desde que mi aura se manifestó. Esa clase de poder, de control, eso era lo que deseaba.

–¡Ma-madre! ¡Detén esta locura! –A pesar de que era obvio que nada sucedería mediante el dialogo, Gladio aún era capaz de encontrar las palabras para oponerse a la bestialidad que ahora era su madre. –¿Acaso éste siempre fue tu objetivo? ¿Convenirte en un jodido monstruo?

–Jaja… Jeje jejeje…. –La mujer bestia comenzó a reír, causando que sus tentáculos empezaran a cimbrar. –¡Oh Gladio! Gladio, mi querido Gladio. –El "veneno" en su voz denotaba el odio que sentía hacia su hijo. –Lo que para algunos es un monstruo, para otros es un dios… Lo que para otros es un Pokémon, para unos es un Ultraente… Lo que para unas personas es el cielo, para otras es el infierno… Y esto, este lugar, para mí es el paraíso… Y éstas criaturas, los Nihilegos, son mis bebés… Los hijos que siempre deseé… Lo que le hacía falta a mi miserable vida…

–¡¿Miserable vida?! –Escupió el rubio, dando un paso al frente. Claramente él tenía muchas cosas que sacar, y aparentemente no le importaba que su madre ahora fuera una especie de pesadilla viviente. –¡¿Con que cara me dices algo como eso?! ¡Tú, que te regocijaste por años haciéndonos sufrir a Lillie y a mí! ¡Tú, que nos abandonaste! ¡Tú, que olvidaste a papá! –Y al decir eso último, sus palabras tocaron una llaga profunda, pues la mujer gruñó, batiendo sus tentáculos enloquecida.

–¡Basta! ¡Ya no quiero escuchar más al respecto! ¡Tú solo eres un chiquillo insolente que no sabe nada de la vida, de mi vida! ¡Tú fuiste el que me abandonó! Lillie hizo lo mismo, pero supo retractarse… Ustedes dos siempre estuvieron bajo mis expectativas… Yo solo quería que fueran bellos… Solo así serían felices… ¡Pero ninguno pudo entender eso! Ahora, ahora que finalmente obtuve lo que deseaba… ¡Regresas solo para arruinarlo todo! ¡Estoy harta de ti y tu falta de respeto hacia mí, tu madre! Hoy haré lo que debí haber hecho hace muchos años… ¡Me desharé de todos los obstáculos que amenazan mi vida bella y perfecta! ¡Empezando por ti, malnacido niño!

La mujer rugió una vez más, acercándose a nosotros, pero esta vez no fue una simple amenaza. Reaccionando lo más rápido que pude, salté hacia al frente y empujé a Gladio contra el suelo, creando una barreara sobre nosotros. Los tentáculos de la bestia golpearon mi aura, encontrándose con un muro que no podrían derrumbar. Mientras la mujer chillaba enloquecida por su fallo, le indiqué al rubio que me siguiera. Lo más rápidamente que pudimos, regresamos junto con el resto, que nos miraban con variadas expresiones de preocupación. Una vez con ellos, volteé hacia la bestia, intentando encontrar un patrón entre sus erráticos movimientos.

–Al parecer esa cosa posee la fuerza de todos los Ultraentes que se fusionaron con Lusamine, por lo que será imposible vencerla si no luchamos todos juntos, coordinadamente. –Sentencié. Los demás miraron una vez más al monstruo, antes de asentir de manera sincronizada.

Aparentemente, el aterrador poder que ahora poseía Lusamine era capaz de convencer a cualquiera; y yo también deseaba poseer tal cualidad. Con todos mis Pokémon contenidos en sus Poké Balls, tenía las puertas abiertas a decidir sin compromisos a quien utilizar. Fue por eso que no dudé al sacar a Garchomp; Keldeo y Pikachu tendrían que esperar a otra oportunidad. De igual forma, Serena liberó a su dragón de Unova, Sawyer a su Aegislash, Denio a un Krookodile y Gladio a Silvally.

–Sé que esto nos incumbe a todos, pero quiero decir que me gustaría tener el golpe de gracia. Éste chico también tiene cuentas pendientes con ella. –Todos miramos a Gladio, que estaba señalando a su Pokémon artificial. Comprendiendo la situación, todos estuvimos de acuerdo. Yo, por mi parte, podía consentir tal deseo mientras la situación no se saliera de control; fuera de ello, haría lo que fuera con tal de evitar bajas. –Bien, en ese caso… ¡Silvally, empieza con Multiataque, averigüemos de que está hecha esa cosa!

–¡Garchomp, usa Roca Afilada! –Después de mi orden, las demás no tardaron en llegar. Esto tomó por sorpresa a la enloquecida mujer, que seguía lamentando el no haber asesinado a su hijo.

El primer ataque en conectar fue el embiste energético de Multiataque, que mantenía su tipo Siniestro. Tras ello, descarté que fuera débil o resistente a éste, pues el daño fue visiblemente neutral. La mujer se tambaleó, molesta por el ataque sorpresa, para poco después recibir desde abajo el golpe de las rocas. Lusamine chilló una vez más, esquivando la Cuchillada de Fracture y golpeando con sus tentáculos a Aegislash y Krookodile. Los dos Pokémon afectados fueron lanzados hacia los lados, golpeándose contra la pared de roca negra. En verdad la fusión poseía un poder excepcional…

–Silvally, por ahora mantendremos el tipo Siniestro. Utiliza la misma estrategia que con el Hypno de Sauboh. –Observé como el Pokémon quimera giró sobre sí mismo y comenzó a correr en zigzag, rodeando a una enfurecida Lusamine. Viendo mi oportunidad, le indiqué con la mente a mi dragón que saltara y usara Enfado. Pero antes de que éste pudiera moverse, la bestia golpeó el suelo, causando un ligero temblor. Habiendo causado que sus enemigos perdieran el equilibrio, Lusamine comenzó a lanzar múltiples rayos de luz desde su cuerpo, golpeando a todos los Pokémon en el campo.

–Eso es Joya de Luz… Hmm… Es posible que uno de sus tipos sea el tipo Roca. –Comenté, observando detalladamente los rayos que salían de la cúpula cristalina que cubría a la mujer.

–En ese caso, podríamos afirmar que su "habilidad" es Levitación, lo cual es un problema. Tendremos que probar con ataques de tipo Acero, Lucha, Planta o Agua. –Tras lo observación de Denio, todos nos mantuvimos en silencio.

–Fraxure no sabe usar ningún ataque de esos tipos, así que creo que usaremos principalmente los de tipo Dragón. ¡Fraxure, esquiva y utiliza Golpe Doble! –Con Serena enfocándose en mantener ocupada a Lusamine, los demás planteamos rápidamente una estrategia en base al tipo hipotético de la fusión. El primero en moverse fue Sawyer, que indicó a su Pokémon fantasmal que usara Espada Santa; el ataque rozó la cúpula salvajemente, pero no bastó para dañarla de manera considerable.

–Parece que no es débil al tipo Lucha. –Afirmó Sawyer, apretando los puños. Fue entonces que mi mente comenzó a trabajar. Miré hacia el frente, donde la bestia estaba tomando a Fraxure, y Silvally atacaba sus tentáculos para que lo liberara. Fue cuando me enfoqué en el pigmento de la creatura, que tuve una corazonada. Mirando a Garchomp, le pedí que se acercara a Lusamine, pero se mantuviera apenas fuera del rango de sus extremidades…

–¡Garchomp, ahora ataca con Pulso Dragón! –Serena me miró como diciendo: "Eso no parece muy útil…"; pero con señas le indiqué que siguiera viendo. Haciendo como le dije, mi dragón atacó repetidamente a Lusamine, haciendo que se enfureciera aún más. Fue entonces que la bestia tomó con uno de sus tentáculos a Fraxure y lo estrelló contra Silvally, para posteriormente dispararle a mi Pokémon una especie de líquido morado. A pesar de poseer una dura piel y buena resistencia, mi dragón gruñó de dolor, sacudiéndose para quitar el líquido… Una vez lo logró, era obvio lo que había sucedido.

–Está envenenado… –Ilustró Sawyer, boquiabierto. Esto fue dicho en voz apenas audible, y Gladio, que apenas y nos estaba poniendo atención a nosotros, gruñó encolerizado.

–Si esto sigue así no creo que Silvally soporte mucho más… Voy a probar con el tipo Agua. –Entonces el rubio llamó la atención de su Pokémon y tomó el disco del tipo ya mencionado. Pero antes de que realizara el intercambio, llamé su atención.

–¡Espera, Gladio! –El chico me miró, ligeramente molesto por la interrupción. –¿Tienes el disco del tipo Acero?

–Sí, ¿por? –Como era obvio que estaba impaciente, decidí ser breve.

–Estoy seguro de que es tipo Veneno/Roca o viceversa, prueba con el Acero… –Gladio intercambió su mirada entre Lusamine y yo, para entonces sonreír. –Tiene sentido. –Rápidamente sacó el disco negro de la cresta de la quimera y lo reemplazó por un uno plateado. Entonces una vez más el color de la cresta, los ojos y la aleta en la cola, cambió en favor del color del disco. –Silvally, embiste con Cabeza de Hierro. –Y entonces la pelea se reanudó.

Mientras que Garchomp hacia lo posible por no caer debilitado, debido al efecto del poderoso veneno, y Silvally golpeaba y esquivaba por turnos, Fraxure insistía en atacar de cerca, intercambiando Doble Golpe y Cuchillada cada tanto. Ahora, al tanto de la combinación de tipos de la creatura, Sawyer y Denio se atrevieron a ser menos defensivos. El Krookodile saltó al aire, mordiendo varios tentáculos de la creatura, a la vez que el fantasma usaba su escudo para distraer a la creatura. Pero esto solo lograba molestar más y más a la bestia fusionada.

En un arrebato de locura desatada, Lusamine tomó al cocodrilo de tierra y lo reventó contra el suelo, usando sus tentáculos para realizar una especie de Combate Cercano improvisado. Después, usó la fuerza de su cuerpo para crear un pequeño temblor que dañó considerablemente a Aegislash. Y fue cuando Fraxure, aprovechando la situación, la golpeó en la espalda, que terminó por alcanzar su pico de locura.

–¡Ya basta! ¡Quiero que desaparezcan! ¡AHORA! –Golpeando el suelo una vez más, Lusamine lanzó lejos a Aegislash, que cayó al suelo completamente derrotado. Junto con la espada fantasmal, el lagarto también fue lanzado, pero en su caso, éste logró reincorporarse, claramente malherido. Pero la verdadera sorpresa fue ver como tomaba a Silvally, con todos sus tentáculos frontales, y lo golpeaba contra la pared de roca sin cesar. Los dos dragones intentaron detenerla, pero fue inútil. Gladio, notando que la vida de su Pokémon corría peligro, decidió regresarlo a su Honor Ball, pero esto atrajo directamente la atención de su madre hacia él. –¡Gladio! ¡Esta será la última vez que me molestas!

Y, alzando todos sus tentáculos, una ola de veneno comenzó a surgir de su cuerpo, amenazando con consumirnos a todos nosotros. Apresuradamente creé una barreara para salvarnos, pero Gladio estaba muy por fuera de mi alcance; no había nada que pudiera hacer. Pero, justo antes de que el rubio fuera consumido por el veneno, su Honor Ball se abrió sola. Silvally, que al parecer había forzado su salida, usó su Multiataque para desviar la ola tóxica. El ser chilló de dolor, pues, a pesar de su inmunidad, el nivel de corrosión del veneno, aparentemente, era tan alto como el de un Salazzle.

Apenas soportando la onda de veneno, el temporalmente tipo Acero se mantuvo firme, decidido a proteger a su entrenador, a pesar del mal estado en que hallaba tras la golpiza que recibió. El problema para ambos, entrenador y Pokémon, era que al parecer Lusamine no tenía límite para la cantidad de líquido tóxico que podía crear, y estaba claro que ella no se detendría por nada del mundo. Fue en el instante que la situación parecía solo ir a peor, que Serena y yo intercambiamos una mirada decidida.

–¡Garchomp, acércate usando Enfado y detén a Lusamine!

–¡Fraxure, contenlo con todo tu poder! –En ese momento nuestras voces se sincronizaron, algo que jamás podría haber pasado de haber usado un comando mental.

Ambos dragones, que apenas y se mantenían fuera del rango de ataque de Lusamine, se miraron entre ellos, como sus entrenadores. El primero en moverse fue Garchomp, que, cubriendo su cuerpo de energía, embistió a la bestia, con sus ojos rojos de ira. Gruñendo y chillando por el dolor que le causaba entrar en contacto con el veneno, Garchomp golpeó a la mujer monstruosa, causando que la intensidad del ataque dirigido a Gladio y Silvally se redujera. Sin darle tiempo a reacción, Fraxure procedió a evitar las corrientes tóxicas, para entonces colocarse frente a la bestia y comenzar a batirse con ésta usando Doble Golpe.

–¡Al parecer no es suficiente! –Se lamentó Serena, observando como Lusamine contrarrestaba sin problemas los ataques de Fraxure. –¡Tú puedes, Fraxure!

–Yo puedo ayudar… –Ambos, Serena y yo, miramos a Denio, que tenía el collar con el Cristal Z en su mano.

–Hágalo, nuestros Pokémon le darán tiempo. –El hombre asintió ante mi confirmación, comenzando el baile ritual.

Mientras eso ocurría, Silvally insistía en evitar que el veneno cayera sobre su dueño, que para ese punto ya se encontraba en lo que podía considerarse una pequeña isla en medio de un mar asesino. A su vez, Garchomp mantenía un poderoso agarre sobre la mujer, del que ésta no podía liberarse debido a que estaba concentrada en Fraxure. Pero esa ventaja se desvaneció rápidamente, pues con un veloz batido de sus tentáculos, la creatura femenina derribó al dragón mediano…

Los gritos de Serena no se dejaban de escuchar; en ese momento, todo el apoyo de mi novia estaba sobre el Pokémon que una vez perteneció a un entrenador amoral. Yo siempre he pensado que los Pokémon saben cuándo retribuir las buenas acciones recibidas; ellos saben a quién vale la pena darle toda su lealtad. Es por eso que no me sorprendió ver como el brillo de la evolución cubrió al dragón, que, al levantarse, ahora era tan alto como Garchomp.

Reemplazando el Doble Golpe, el ahora poderoso Haxorus golpeó a la bestia con toda su furia. Uno, dos, tres, cuatro, cinco golpes; todos productos de un gran Enfado. Fue entonces que mi Pokémon soltó a la mujer, que ahora se encontraba aturdida. Entre los dos dragones le dieron un último golpe, que la lanzó lejos, enviándola contra el final de la gruta, justo para recibir de lleno el Agujero Negro Aniquilador. La mujer que codició la belleza fue absorbida por el hermoso Movimiento Z oscuro, creado por el debilitado Krookodile de Denio.

Lusamine no estuvo por más de unos segundos dentro del ataque, pero cuando salió, estaba claro que ya no podría seguir luchando. Al caer al suelo, los muchos seres que la habían absorbido se separaron de ella, dejándola atrás y desapareciendo tras las rocas; lo que ella tanto les había reclamado a sus verdaderos hijos. Ahora, sola y desprotegida, Lusamine Aether carecía de su poderosa aura; era débil. Viendo esto, Gladio regresó a Silvally a su Honor Ball; una vez la mujer había dejado de lanzarles veneno, el ser no soportó más y cayó desmayado. Aun después de todo, el hijo se acercó a su madre, arriesgándose a caer en una de las tantas charcas de veneno residuales. Tomándola de la espalda, el hijo finalmente regresó junto a su madre…

–¿Está… está muerta? –Serena golpeó el hombro de Sawyer, negando disimuladamente, debido a su pregunta indebida.

–Creo que no… –Respondió suavemente el rubio, colocando el cuerpo de su madre sobre la roca. –Pero este no es el momento de pensar en eso... Ella dejó claro que tenía algo planeado con esa gente de la Unidad Ultra, así que deberíamos seguir adelante… –Antes de que pudiera continuar hablando, decidí detenerlo.

–No hará falta… Creo que no me equivoco al decir que lo pueda ocurrir allá no se compara a esto. –Afirmé, señalando a su madre. –Lo mejor sería que todos se queden custodiando a Lusamine, mientras yo voy allá a chequear la situación.

–Pero Ash, lo mejor sería… –Levantando mi mano, interrumpí a mi novia.

–Yo puedo solo… –Volteé hacia la zona de batalla, donde Garchomp se hallaba completamente debilitado debido al veneno. Tomé su Poké Ball y lo regresé a ésta, reemplazándolo por Pikachu, que se colocó de inmediato sobre mi hombro. –Aún me queda la mayoría de mi equipo, y creo poder afirmar que soy el entrenador más fuerte de aquí.

–Parece que en estos años lejos de Alola tu ego se infló demasiado, chico... Aún no has demostrado que lo que dices es cierto, y no me importa que tus compañeros sepan que tan buen entrenador eres, yo aún no puedo fiarme de tu fuerza. –Afirmó Denio, avanzando hacía mi con una dura mirada. –Así que yo te acompañaré. Alguien debe asegurarse de que no pierdas la moral en medio de una posible batalla. –Miré al ex-policía un tanto exasperado, deseoso de hallar una forma de contradecirlo; pero no la tenía. Ese hombre vio lo peor de mí, y quitarle esa imagen de su mente no sería sencillo.

–Como sea… Denio y yo iremos a ese lugar. Los demás esperarán en el lugar de apertura del Ultraumbral a que los profesores vuelvan a abrirlo. Como representantes de Ion y colaboradores de la Fundación Aether, nuestro trabajo es regresar a la señora Lusamine con vida. –Ordené yo, con profesionalidad ilusoria. Serena y Sawyer asintieron obedientemente, y Gladio me sonrió con amargura, agradeciéndome con la mirada.

–Bien, entonces los ayudaremos a preparar a Lusamine para que la lleven y… –Antes de que pudiera continuar, Gladio me detuvo. Un tanto molesto, dejé que hablara.

–Espera. ¿Ya pensaste en como irás hasta allá? Sin la máquina de los portales es imposible salir de esta dimensión. –Fue entonces que me di cuenta del factor que había descartado sin querer; no tenía como ir hasta esa dimensión, y en caso de tenerlo, no sabría cuáles eran sus coordenadas. Al parecer Gladio predijo mis pensamientos, pues levantó su mano, señalando un objeto azulado que tenía en ésta, ofreciéndomelo. –Revisé las pertenencias de mi madre y esta Poké Ball es diferente a las demás. Si no me equivoco, debe ser la que contiene a Lunala… Fíjate.

Fue entonces que recordé lo que había dicho el líder del Team Skull y recuperé la calma. Tomé la extraña Poké Ball, mirándola con detenimiento. Para mi sorpresa, noté como al lado del símbolo de Aether sobresalía el logo de Silph Co.; eso sería algo que debería investigar luego. Oprimí el botón de en medio y de ésta salió un enorme Pokémon alado, con su piel similar a una noche estrellada.

La creatura me observó con curiosidad, mostrándose completamente mansa. Superado el asombro inicial, decidí regresarla de momento, pues antes debíamos regresar al punto de encuentro. Tras esto, Serena regresó a su Haxorus, agradeciéndole con dulces palabras su esfuerzo; ya Sawyer había regresado su derrotado Pokémon desde antes, y Denio no esperó para hacerlo después de que su agotado lagarto realizó el Movimiento Z.

Entre Denio, Gladio y yo tomamos a Lusamine con cuidado y comenzamos a caminar hacia el punto de ingreso. En el camino comprobamos que Guzma ya no se encontraba donde antes, y por mucho que deseáramos averiguar su paradero, esa no era la prioridad del momento. Una vez estuvimos en el mismo lugar en cual aparecimos tras atravesar el Ultraumbral, colocamos a Lusamine sobre una camilla improvisada. Tras ello, liberé una vez más a Lunala, que rápidamente comprendió el contexto de la situación y se colocó de forma que podría montarme en su espalda.

Después de una corta despedida, con la promesa de volver rápidamente, Denio y yo nos acercamos a la creatura de las leyendas Alolianas. Pero antes de subir a ésta, me acerqué a Serena y me di el lujo de romper nuestro "tratado" de profesionalismo, besándola rápidamente. Aun escuchando como la chica se quejaba entre susurros, que intentaban ocultar lo mucho que le había agradado mi gesto, me coloqué en el lomo de Lunala, agarrándome de su cuello; Denio se puso tras de mí, usando el borde de las alas como apoyo. Y entonces le indiqué al Pokémon legendario que partiera hacia su destino predispuesto, la dimensión de la Unidad Ultra.

Lunala batió sus alas, alzando vuelo. Realizando un quiebre en medio de la parte de alta de cueva rocosa, el legendario de la Luna chilló agudamente, lanzando un rayo de luz desde su pecho hasta una fracción del espacio aéreo; ahí donde impactó la luz, se abrió una brecha de color blanco. Sin voltear a ver atrás, observé como traspasamos el espacio y accedimos a una zona llena de puntos brillantes y carente de sonido.

El lugar parecía ser un túnel entre dimensiones, el cual estaba plagado de rocas similares a asteroides, cúmulos de energía y portales con forma de aros de múltiples colores. Aprecié en completo asombro todo el lugar lo que duró el viaje, que no pudo ser más que unos minutos; éste finalizó cuando Lunala atravesó un umbral blanco, que una vez más nos hizo cambiar de dimensión.

Debo decirlo, no me esperaba un lugar como el que vi cuando finalmente pude observar adonde nos había llevado Lunala. Era una especie de ciudad de cristal negro, donde los edificios apenas y se veían, debido al brillo de una ominosa torre que se alzaba sobre el núcleo de la ciudad. Pero eso era lo de menos, pues desde las alturas era obvio que habíamos llegado tarde. Muchos edificios se hallaban hechos pedazos, con sus escombros regados a lo largo de las umbrías calles. Humo salía de cada esquina de la ciudad, y ésta parecía completamente abandonada.

–Esto es increíble… –Escuché a Denio murmurar, ante lo que asentí con un gutural sonido de garganta.

Lunala ignoró cualquier señal de peligro y avanzó campante hasta el centro de la ciudad, justo donde se encontraba la única fuente de luz de todo el lugar. Estando cerca de ésta, pude vislumbrar a cuatro personas de pie junto a la torre, parecía que estaban teniendo una acalorada discusión respecto a algo. "Se supone que ella haría algo al respecto, pero todo lo que salió de su boca no fueron más que mentiras", escuché gritar a uno de ellos. Todos llevaban una especie de traje espacial blanco, ceñido a la piel; estos calzaban a la perfección con lo descrito por Lillie. Fue cuando se percataron de nuestra llegada, que dejaron de hablar y se enfocaron en el legendario que se les estaba acercando.

–¡Finalmente! ¡Es Lunala! –Escuché decir a una chica de voz chillona.

–No te alegres tanto Zossie; es momento de aclarar las cosas con la presidenta de Aether. –Regañó un hombre de voz ronca. Cuando finalmente aterrizó el legendario y pudimos bajar de éste, estaba claro que los sujetos de la Unidad Ultra no esperaban vernos a nosotros. –¡¿Quiénes son ustedes?! ¡¿Dónde está la presidenta Lusamine?!

–Cálmate… Se podría decir que ambos pertenecemos al mismo bando. –El hombre, que ahora podía ver que poseía piel pálida azulada y un frondoso bigote acompañado por una barba alargada, ambos de color morado, no parecía convencido de mis palabras, por ello decidí explicarle brevemente la situación.

–Ya veo. Así que su organización también fue engañada por las artimañas de esa mujer. Y me dice que ahora la presidenta es su hija. –Yo asentí. –Que situación más difícil… Cuando ella me dijo que deseaba encontrarse con los Nihilegos nunca pensé que estuviera dispuesta a dejarlos que la parasitaran.

–Por lo que veo ustedes saben más del asunto que nosotros. ¿Podrían explicarnos que los llevó a colaborar con Lusamine Aether? ¿Podrían decirnos que pasó aquí? –Interrogó Denio, exhibiendo sus dotes de policía.

–Para empezar, ustedes se encuentran en la capital de nuestra dimensión, Ultropolis, y mi nombre es Phyco, soy el capitán de la Unidad Ultra, y ellos son Dulse, Zossie y Soliera, mi escuadrón de élite. –Aclaró el sujeto del gran bigote, presentando a un hombre con un mechón de pelo purpura cayendo sobre su frente, una chica bajita con una larga trenza pelirroja, y una mujer alta con pelo lacio del mismo color que el segundo sujeto; todos respectivamente.

–Un placer. Soy el líder del equipo de elite X de Ion, Ash Ketchum. Y el hombre a mi lado es Denio…

–… Kuchinashi. –Completó el ex-policía, moviendo su cabeza a modo de saludo.

–Bien, entonces… ¿Qué fue lo que sucedió? –Ante la reiteración de la pregunta antes planteada por Denio, el bigotudo empezó jugar con la punta de su barba antes de contestar.

–Todo empezó hace diez ciclos, lo que en su dimensión vienen a ser unos seis meses. Como normalmente, estaba realizando una misión relacionada con el trabajo principal de la Unidad Ultra, que consta en el reconocimiento y análisis de dimensiones lejanas a la nuestra. Me hallaba en una de las dimensiones que solemos utilizar como campo de entrenamiento, cuando un umbral de extraña procedencia se abrió en medio de la pradera. Al acercarme, observé como una mujer estaba por crúzalo. Inmediatamente me lancé para evitarlo; es de conocimiento básico que ingresar a una dimensión sin posterior análisis y la indumentaria correcta puede resultar mortal. Ese fue el día que conocí a Lusamine Aether. La cuál resultó no ser una ignorante con respecto al tema de los viajes interdimensionales. Ella había usado a un Poipole, un Ultraente endémico de la dimensión donde me encontraba, para seguir la huella de energía residual del umbral; una genialidad, a decir verdad… Después de eso le informé a mis superiores al respecto y la Unidad entró en contacto directo con Aether. Ella fue de gran ayuda y nos otorgó cosas como estas… –Dijo, sacando la misma Poké Ball en la que estaba atrapada Lunala. –Ente Balls, las llamó ella. A cambio de su ayuda, nosotros debíamos ubicar una creatura que ella estaba buscando. Tras su descripción, supimos de inmediato que se refería a un Nihilego, un habitante del Ultraabsimo, peligroso por su concentrado veneno y tendencia al parasitismo.

–¿No entiendo, como pasaron de eso a todo lo ocurrido hoy? –Cuestionó Denio, presionándolo para que llegara al punto.

–Cierto, lo siento, tiendo a irme entre las ramas. –Se disculpó el sujeto, ante lo que sus compañeros suspiraron con exasperación. –Fue después de que le dimos la información que buscaba, que por primera vez ella se mostró interesada en nuestra dimensión. Y eso nos vino de maravilla, pues la primera razón por la que buscamos aliados en otras dimensiones era porque la nuestra se hallaba, y se halla, en un gran peligro. Nosotros le hablamos de Necrozma, que, para ser breve, es el ser al que nuestros científicos muchos años atrás le robaron la luz con tal de poseer energía ilimitada. Fue de esa forma que nuestra gente se ganó el odio del dios de la Luz y éste nos castigó robándonos la nuestra, dejándonos a ciegas. El problema radica en que él regresó para atacar nuestra ciudad hace unos cien ciclos. Al principio creímos que se debía a una venganza, pues él no había vuelto a ésta dimensión en muchísimo tiempo; pero estábamos equivocados. Lo que él buscaba era el poder de nuestros Heraldos del Sol y la Luna, lo únicos seres que mantienen nuestra Torre Refulgente en funcionamiento. Ustedes los conocen como Solgaleo y Lunala, y ambos han ayudado a nuestro pueblo desde hace generaciones. Temíamos que algo les ocurriera, así que recurrimos a ella. Su primer mandato fue que los encerráramos en las Ente Balls, y aunque al principio nos negamos, su argumento de que así no correrían peligro era más que válido. Después siguió otorgándonos tecnología de su mundo, prometiéndonos que ésta nos ayudaría a predecir el regreso de Necrozma, y así fue. Por eso mismo contactó con una organización que supuestamente vendría ayudarnos y nos mandó a esos extraños sujetos del Team Skull. Pero nada salió como debía; Necrozma invadió la ciudad hace unos momentos y se apoderó del Heraldo del Sol, poseyéndolo. Y esos sujetos del Team Skull simplemente desaparecieron sin dejar rastro. Ahora el ejercito de Ultropolis está haciendo lo que puede para detenerlo, pero sin la ayuda que prometió Lusamine, no creo que podamos hacer nada…

–Hmm… Sí, la situación está mucho peor de lo que esperaba. –Comenté, notando que finalmente había acabado el relato. –Para empezar, dudo que vaya a llegar ayuda alguna, a Lusamine solo le importaba Nihilego, el resto probablemente era una farsa. Lo siento…

–No, está bien, fue nuestro error por haber confiado tan fácilmente en ella. –Respondió la mujer de pelo violeta, con la mirada baja. Esa fue la primera vez que uno de los subordinados nos dirigió la palabra.

–A cualquiera le pasa. –Añadí, intentado alivianar la situación. – Y segundo… –Continué. –¿Dónde se supone que está ese Necrozma? Tal vez si unimos fuerza podamos hacer algo para contrarrestarlo. –El sujeto bigotón se mostró bastante escandalizado por mi proposición, y el resto de su equipo mostraba distintas emociones, desde la incredulidad hasta la emoción; y por parte de Denio, bueno, el parecía no estar del todo interesado.

–¿Có-cómo cree que puede ser capaz de hacerle frente al Refulgente, a Necrozma mismo? –Cuestionó el hombre del mechón purpura, claramente ofendido.

–¿Acaso no lo escuchaste, Dulse? Ellos vencieron a una fusión de Nihilegos. Nunca antes había escuchado de nadie que sobreviviera a ello. Tal vez ellos puedan ayudarnos. –Defendió la chica pelirroja, sonriéndome con un aura de ensoñación.

–Estás siendo demasiado positiva, Zossie… Pero qué más da, tampoco tenemos alternativa, ¿o sí? –El hombre del mechón bufó al escuchar a su compañera de cabello similar color, manteniéndose en silencio. Finalmente, quien tenía la última palabra, habló.

–En este caso creo que lo mejor será que vuelvan a su dimensión. Esto ha demostrado ser una cuestión que solo nos incumbe a nosotros, y meter a gente externa ha sido claramente un error. –Me resultó imposible no fruncir el ceño ante lo dicho por el capitán.

–Creo que en eso se equivoca, señor Phyco. –Éste hizo un ademán con la mano, indicándome que prosiguiera. –Puede que ahora Necrozma solo sea un problema de su dimensión, pero nada nos asegura a nosotros que en el futuro éste no decida atacar la muestra. Pienso que ahora es el momento de involucrarnos, solo tengo que llamar a unos aliados y…

–Es inútil. –Sentenció el hombre. –Para entonces es probable que no quede nada de Ultropolis. Además, no tenemos ni idea de donde puedan estar Necrozma y Solgaleo, así que insisto, lo mejor será que tomen al Heraldo de la Luna y se alejen de esta dimensión antes de que sea demasiado tarde.

–Yo creo que es demasiado tarde… –Todos volteamos hacia Denio, que miraba un punto fijo en espacio.

–Capitán… Es él… –En lo alto, sobre la torre luminosa, se hallaba lo que parecía ser la figura del Pokémon legendario del Sol, Solgaleo; pero algo estaba mal. Su cuerpo parecía tener varias protuberancias negras saliendo de éste y su aura era en extremo hostil. Pero al parecer Solgaleo no estaba prestándoos atención a nosotros, pues su mirada se hallaba fija en Lunala.

–¡Saquen a Lunala de aquí! –Pero al orden del capitán llegó demasiado tarde. El ser corrompido bajó de la torre a una velocidad sorprendente y arremetió contra su contraparte, estrellándola contra uno de los edificios de cristal. Solgaleo poseía una especie de máscara prismática, y un par de garras negras salían de sus costados; con estas, estaba apresando al Legendario de la Luna. Lunala comenzó a forcejear, pero sus esfuerzos eran completamente inútiles.

–Creo que tendrán que aceptar nuestra ayuda, lo quieran o no. –Afirmé yo, indicándole a Pikachu que se preparara para luchar. El hombre del bigote gruñó, liberando de una Ente Ball un ser grande y morado, con un largo aguijón y dos alas afiladas. El segundo hombre sacó un ser similar pero más pequeño y sin alas, con el aguijón en la cabeza. La chica pelirroja liberó a un ser pequeño, con forma de origami. Y la última sacó de su propia Ente Ball un Ultraente blanco, alto y estilizado, con forma de bicho gigante.

–¡Naganadel, ataca a Necrozma y protege a Lunala! –Y entonces el combate comenzó. Siguiendo al equipo de Ultraentes, Pikachu y el Persian de Alola de Denio, que se unió de último, también comenzaron a lanzar sus ataques de largo rango.

Pero así de rápido como comenzó el combate, éste se fue complicó. El Solgaleo corrompido por Necrozma era demasiado rápido y poderoso, y solo el Ultraente blanco podía mantenerse a su lado en cuanto a velocidad; pero no duró nada, pues un poderoso ataque Psíquico acabó con éste en un instante. Solgaleo golpeó el piso, lanzando lejos a la mitad de la Unidad Ultra, y luego debilitó a Persian de un golpe con lo que pareció Cuerno Certero. Pero ahí no se detuvo, pues éste siguió atacando, al punto en que Denio se vio obligado a intervenir; esto causó que Solgaleo lo atacara, y después de eso no supe nada más del ex-policía, solo un rastro de sangre quedó en su lugar.

De alguna forma, Pikachu, el Ultraente del Capitán y el Ultraente de la chica pelimorada, se mantenían en pie, pero aun así estos resultaban completamente inútiles contra el poder de Necrozma. "¡Keldeo, esto es una emergencia!", sin tiempo a darle explicaciones, liberé a mi Pokémon Singular, con la esperanza de que marcara la diferencia. Necrozma, en el cuerpo del Heraldo del Sol, le dio el golpe de gracia a Lunala, que cayó el suelo, indefensa. Tras esto, el legendario Ultraente se acercó al Legendario de la Luna y comenzó a brillar.

Una vez el brillo dejó de ocultar lo que ocurría, observé como Solgaleo recuperaba su forma y caía al suelo de cristal, carente de vida. Lo que debía ser un Pokémon poseedor de brillo y fuerza, ahora era una carcasa vacía, negra como el ser acababa de salir de él. Necrozma era como un cristal viviente, negro como todo lo que lo rodeaba; deseoso de poder, de luz, al igual que yo. En el fondo comprendía a Necrozma, él solo quería recuperar lo que le fue robado; pero eso no significaba que le permitiría conseguir su objetivo.

"Pikachu, Keldeo, ¡Hidrobomba Eléctrica!"; ambos Pokémon combinaron sus ataques en un potente movimiento de doble tipo, que impactó de lleno a Necrozma antes de que pudiera hacerle nada a Lunala. Pero de inmediato, gracias a su aura, supe que no habíamos hecho nada más que enfurecerlo. Usando un ataque de luz completamente cegador, Necrozma nos atacó a todos, causando que el resto de la Unidad Ultra desapareciera tras los escombros de cristal y, para mi horror, Keldeo quedara completamente derrotado.

Apenas podía arrastrarme, pero hice lo que pude para llegar hasta mis Pokémon. Pikachu estaba muy herido, pero era obvio que Keldeo lo había protegido, pues éste había recibido todo el daño del ataque. Sin decir palabra alguna, regresé a mi orgulloso Pokémon a su Malla Ball y tomé a Pikachu en brazos, que me regresó una mirada de melancolía. Completamente aterrado, miré hacia donde antes estaba Lunala, con la ligera esperanza de que Necrozma hubiera conseguido lo que deseaba y se hubiera ido; me sentía muy débil.

Ahí estaba un ser completo, algo que no me esperaba, un ser de luz. Necrozma había robado toda la energía de los dos legendarios, y ahora brillaba con todo el esplendor del Sol y la Luna. El ser bajó su orgullosa mirada prismática hacia mí, y como quien se deshace de la basura, éste lanzó otro ataque de luz. Cerré los ojos, consciente de que mi aura no haría nada para detener tal cantidad de poder… Pero no pasó nada. Los abrí de nuevo, y observé como Pikachu usaba todo el poder que poseía para crear una barrera de electricidad que estaba deteniendo a la luz. Sonreí, agradecido por todo lo que ese pequeño roedor hizo por mí; él iluminó mi vida. Entonces pasó… La luz superó la barrera eléctrica y engulló a Pikachu, apenas rozando mi cuerpo, y así, como si nada, la luz de su presencia se apagó.

Por más que miré hacia donde Pikachu se encontraba hace un momento, no pude dar con su paradero, no había nada que llorar, nada que lamentar; su existencia simplemente había cesado. Un fuerte dolor se adueñó de mi pecho, obligándome a buscar soporte en el frío suelo de cristal. Apoyando mi frente contra la superficie helada, intenté suprimir los torrentes de agonía que buscaban abandonar mi cuerpo; pero fue inútil. Un dolor como nunca había sentido me obligó a doblegarme. Estirando la espalda, sentí como una fuerza desconocida estaba intentando apoderarse de mí.

En mi cabeza empezaron a surgir imágenes de mi Pokémon, compañero y amigo. El día que lo conocí siendo un Pichu, cuando nos salvó a Serena y a mí. La ocasión que me hizo compañía la tarde que lloré hasta desmayarme, suplicándole a Arceus que mi madre me dejara en paz. La vez que el viejo Oak me entregó mi título de entrenador y pude tomarlo como mi Pokémon oficial. Cuando evolucionó para derrotar al Raichu del líder de gimnasio de Ciudad Vermilion, demostrando que nuestros lazos de amistad eran mejores que años de cruel entrenamiento. Cuando me acompañó hasta la frontera ente Kanto y Johto, dispuesto a seguirme a donde fuera. Pikachu robó, atacó e hizo todo lo que estaba en su poder para ayudarme; él fue el único que se mantuvo siempre a mí lado, lo único de Kanto que podía apreciar. Y desapareció como si todo hubiera sido una ilusión.

–¿Ilusión? –Gruñí con voz gutural, retorciéndome; ya no quería seguir reviviendo todos esos recuerdos, era demasiado doloroso. "¿Ilusión?", esa palabra siguió repitiéndose en mi mente, mientras sufría por la tortura psicológica. "¿Qué es real y que no? ¿Por qué yo debo sufrir? ¿Acaso mi dolor no es real?". Conforme más lo pensaba, menos claro lo tenía… "¿Acaso el poder es real? ¿Mi poder es real o una ilusión? Poder… Nunca, obtuve todo el poder… ¿Era una ilusión? Tal vez el poder, mi poder, era una ilusión, era algo falso. Pero el dolor es real, muy real, y la causa de ello es ese monstruo de luz. Ese maldito es como todo el mundo, no le importa pisotearme y maltratarme, no le importa causarme dolor… El mundo debe pagar, el monstruo debe pagar… Debo regresarles todo el dolor que me causaron… ¡Me aseguraré de hacerlos sufrir, a todos…!".

La lucidez volvió a mí de a poco, el dolor comenzó a abandonar mi pecho, volvía a sentirme libre. Pero ya no había vuelta atrás, estaba convencido de lo que debía hacer. Cerrando mis ojos, me imaginé todo el dolor que sufrí como una expresión de mi aura; toda la negatividad de mi vida debía almacenarse en un solo punto de mi cuerpo. Sintiendo como una energía tóxica, similar a la de Archie, Maxie y Lusamine, surcaba por mis venas, supe que estaba logrando mi objetivo.

Luchando contra el brillo que expulsaba el monstruo, mis parpados se abrieron, permitiéndome observar el producto de mi convicción: una esfera negra, rodeada por rayos de aura, que se estaba formando en mi mano. Era la Aura Esfera más poderosa que vi nunca. Permitiendo que toda la energía de mi cuerpo se volviera inestable, sentí un poder como nunca antes surgir de mi interior, dañándome por dentro en el proceso; pero en ese momento eso no me importaba. Quería venganza, sin importar el precio que pagara por ella.

Necrozma rugió orgulloso, listo para acabar con su trabajo, y eso me causó aún más ira. El ser de luz, que ahora poseía alas refulgentes, alzo éstas hasta lo más alto, permitiendo que una esfera de luz blanca y roja se formara en medio. Mientras, yo permitía que todos los sentimientos de odio, furia, tristeza, dolor y todo lo referente a la negatividad, se condensaran en la energía que se acumulaba entre mis manos. Mi cuerpo dolía, me suplicaba que parara, pero eso no sucedería.

Finalmente, Necrozma dejó que la esfera de luz cayera en mi dirección; él no me consideraba una amenaza, y yo le demostraría porque eso era un error. Gritando, mientras lágrimas de sangre empapaban mis ojos, dejé que todo el odio que sentía abandonara mi cuerpo; la esfera se desprendió de mis manos y chocó contra la esfera de luz. Al principio el ataque de Necrozma pareció consumir el mío, pero pronto la materia oscura de mi esfera devoró la luz del legendario. Incapaz de reaccionar a tiempo, Necrozma fue golpeado en el pecho por mi Aura Esfera, y entonces ésta explotó, liberando una especie de nebulosa negra.

El legendario chilló y gritó, su agonía era palpable; y eso me hizo sonreír a pesar de todo. El Pokémon ladrón de luz finalmente cayó al suelo, aun manteniendo su forma plena pese a recibir el total de mi aura; yo definitivamente era débil. Una vez estuve convencido de que Necrozma no se levantaría, fui incapaz de mantener mi cuerpo erguido por un segundo más, así que me desplomé sobre el cristal negro una última vez. En ese momento sentía que cada musculo de mi cuerpo había estallado, estaba indefenso. "Mierda… Serena me va a matar"; pensé, riendo con amargura.

Los ojos me pesaban, mi cuerpo no soportaría un segundo más en estado de consciencia, y estaba seguro de ese era el momento en que moriría. Pero antes de que todo se volviera negro, lo volví a escuchar; aquel misterioso cántico que me había perseguido desde que usé por primera vez mi aura. Busqué con la mirada su fuente, pero como siempre, ésta se hallaba dentro de mi mente. Y fue gracias a ese cántico, que mi cuerpo comenzó a estabilizarse y supe que viviría un día más; entonces agradecí en silencio a la desconocida fuente del cántico. Una vez más, sentí que la negrura me tomaba, pero esta ocasión para un largo y doloroso sueño.

Pero otra vez me vi interrumpido, esta vez por una luz brillante que apareció junto a mí. Temiendo que fuera Necrozma, usé toda mi voluntad para mirar hacia ese lado; pero no era un Pokémon, pues se trataba de un Ultraumbral. De éste salieron varios sujetos vistiendo un traje similar al de la Unidad Ultra, pero completamente negro, con el símbolo de una nave quemándose en medio del espacio; todos llevaban mega-aros.

Estas personas no voltearon a verme. Uno de ellos, el que parecía ser el líder, sacó de su cinturón una Poké Ball morada, que me sonaba de algún lado, y se la lanzó a Necrozma. Para mi sorpresa, la extraña Poké Ball capturó al legendario sin problemas. Hecho esto, todos los sujetos regresaron por donde vinieron, pero antes de cruzar el umbral, el líder volteo hacía mí.

–Gracias por la ayuda, chico. –Dijo éste, con voz burlona.

–¿Quiénes son ustedes? –Cuestioné, apenas siendo capaz de pronunciar cada palabra.

–El mundo es una nave ardiente que viaja a través del espacio, directo a su perdición; nosotros somos quienes deseamos salvarlo; Burning Starship. Y yo que tú no lo olvidaría, chico, por tu propio bien… –Y dicho eso, el maldito agente, de lo que alguna vez conocí como Burn Ship, desapareció tras el Ultraumbral. Y ahora sí, mi cuerpo alcanzó su límite y todo se volvió negro.

Cuando la luz regresó a mí, el cuerpo me dolía como nunca en mi vida, sentía que me habían desarmado y vuelto a armar. Con los recuerdos de lo sucedido aún vividos, sentí una ola de dolor y melancolía recorrer mi cuerpo. "Pikachu…". Maldiciendo, me obligué a abrir los ojos, y a pesar de no estar acostumbrado al brillo del ambiente, pude vislumbrar que tenía todo el cuerpo vendado y Serena se encontraba al lado mío. Por lo que podía apreciar, estaba en una habitación del Paraíso Aether, por lo tanto… aún me encontraba en Alola. Una máquina a mi lado comenzó a parpadear y chillar, y rápidamente una enfermera comenzó a revisar las lecturas; esto atrajo la atención de mi novia.

–¡Mierda! –Gruñí, intentando levantarme de la cama. Serena rápidamente me detuvo, obligándome a recostarme; estaba por comenzar a sermonearme, cuando Gladio entró a la habitación, apresurado, con varios papeles en su mano.

–Me alegra saber que ya despertaste, Ash. Apenas me enteré vine lo más rápido que pude. –Debía de tener muy mala cara, pues el rubio tosió forzadamente y comenzó a leer los papales.

–Como era de esperarse, los problemas de energía de la plataforma se debían a los experimentos clandestinos de mi madre en… –Gladio se detuvo, percatándose de que con la mirada le estaba expresando que nada de eso me interesaba. –Hmm… Supongo que Brock puede hablarte de esto después… –El chico comenzó a revolver los papeles hasta que dio con el que buscaba. –Gracias a la colaboración de Wicke, descubrimos que mi madre estuvo colaborando todo este tiempo con ésta extraña organización llamada Burning Starship, ¿te suena?

–Sí, hasta hace poco solo eran un grupo anti-Pokémon, pero claramente son algo más grande que eso… –Respondí con voz rasposa.

–Bueno… Pues sí que lo son, pues ayudaron a financiar parte del proyecto de los Ultraumbrales. Al parecer su objetivo era llegar a la dimensión donde fuiste. Por lo que descubrimos, ella dio con ellos pues usó a un Ultraente llamado Poipole, con el que se encontró fortuitamente investigando en el Altar de la Luna. Al parecer ella buscaba información de una leyenda que hace referencia a un Ultraente conocido como el Refulgente. Al descubrir que la Unidad Ultra se refería a éste como Necrozma, informó a Burning Starship y envió al Team Skull para que distrajeran a la gente de esa dimensión en lo que llegaban ellos. El objetivo de Burning Starship era atrapar a ese Ultraente… Sobre sus razones… Parece ser que se obsesionó con la muerte de mi padre, o bueno, eso es lo que yo creía, pues resulta que él fue raptado por un UB-Symbiont; o Nihilego, que es como los llaman los de la Unidad Ultra. Cómo pasó de buscar a mi padre a lo que vimos hace... –Fue entonces que Gladio se detuvo, y yo sabía por qué.

–Dilo. ¿Cuánto tiempo estuve dormido? –Insistí. Pero fue Serena, que ahora se hallaba de pie a mi lado, quien respondió.

–Una semana… Tu cuerpo estaba en muy mal estado y no podíamos regresar a Unova, así que te tratamos aquí. –Decidí restarle importancia a esto y le pedí a Gladio que prosiguiera.

–… El como mi madre terminó como lo que vimos en la dimensión de los Nihilegos, no lo sabemos aún, pero Wicke teoriza que se debe al veneno de estos. Al parecer mi madre estuvo en contacto con el que raptó a mi padre mientras él investigaba la ruptura del espacio, y su veneno hizo que ella perdiera la cordura poco a poco, como una droga que la hacía desear más. Igual es una teoría, así que no podemos afirmar nada… Bueno, ahora, con lo relacionado al Refulgente… ¿Ash, que pasó allá?

–¿Así que era eso? –Inquirí sarcásticamente. –Pues ese maldito nos jodió a todos, ¡eso pasó!

–Ash… Cuando Wicke marcó las coordenadas de esa dimensión y llegamos allá, todo estaba desolado… ¡Denio nunca apareció, en esa ciudad no había nadie con vida y todo estaba destruido! Eso no es explicación suficiente. –Insistió Gladio.

–¡Ya lo dije, maldita sea! ¡Necrozma, asesinó a Solgaleo y Lunala frente a nosotros, les robó el poder y luego nos mató! ¡Mató a Denio, mató a la Unidad Ultra y… ¡Mató a Pikachu! –Cuando terminé de hablar, estaba hiperventilando; me sentía molesto por tener que hablar de eso, por hablar de mi debilidad. Serena se acercó y me abrazó, buscando consolarme; al parecer ya sospechaban todo lo que dije, y no me sorprendía, las pruebas estaban a la vista. –Eso hijos de Ditto de Burning Starship atraparon a Necrozma y se fueron; y ten por seguro, los cazaré sin misericordia.

–Bueno, lo mejor será que lo dejes descansar, ya hablaran de todo eso después. –Serena básicamente echó a Gladio. Poco después la enfermera me dio un par de indicación y también se retiró. Tras esto, Serena dedicó la próxima hora a consolarme, pues una vez estuvimos solos, me di lujo de finalmente llorar a Pikachu. Ella me entregó su Poké Ball vacía, la Poké Ball que permanecería así por siempre, y fue entonces que le pedí que me dejara solo… Lo necesitaba. Ella, siendo comprensiva, aceptó sin molestarse. Entonces finalmente pude comenzar a procesar todo lo que pasó en Ultropolis.

–El poder… nunca logré alcanzarlo… Soy débil… Porque de nada me sirve el poder por sí mismo, si no tengo control. Eso es… necesito controlarlo todo, esa es la única forma de arreglar esta cruda realidad. –Susurré para mí mismo, viendo con dolor el fruto de mi debilidad: la Poké Ball vacía de mi mejor amigo.

Los próximos días pasaron con lenta amargura, y fue en ellos cuando finalmente pusimos sobre la mesa todo lo ocurrido. Con todo aclarado, una Lusamine aún en coma, una Lillie traumatizada, un Sun en rehabilitación, y Gladio como cabeza temporal de la compañía, finalmente abandonamos la región del dolor. Y ahora no era el único en sentir que Alola te podía llegar a quitar todo; el viaje estuvo cargado de silencios incómodos y melancolía. Era obvio que nos costaría mucho recuperarnos; tal vez para la mayoría pudo haber sido peor lo sucedido en Hoenn… Pero, para mí, Alola una vez más me lo había arrebatado todo, excepto por una cosa, una idea, un deseo que nació en mi interior. El deseo de controlar todo lo que se interpusiera en mi camino…


FIN


Continua en La Cruda Realidad - A Starship to Power…