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Capítulo Treinta y siete
Instalándose
—¡No puedo creer que vas a estar viviendo con el teme!
—Naruto —siseó Sakura—. ¡Mantén la voz baja!
Los dedos de Sasuke tuvieron un tirón—su mente nublada lentamente despertando al escuchar con el sonido de las voces de sus compañeros.
—¿Fue de esto de lo que se trató la cena de ayer en la noche? —preguntó Naruto.
Fue como si la voz chillona de su mejor amigo lo estuviera arrastrando lejos de su sueño por la fuerza.
Sasuke gruñó, volteando la cabeza ligeramente para bloquear el ruido. Cuando la habitación se tornó silenciosa de nuevo, sus músculos se relajaron y su respiración se fue volviendo tranquila. Sintió como si estuviera flotando en agua tibia.
Las suaves pisadas se engancharon a su mente—evitando que regresara a dormir.
—Ves lo que hiciste —lo regañó Sakura, su voz un susurro—. ¡Casi lo despiertas! Por favor, mantén la voz baja. Él necesita descansar.
—Sakura, ¿en dónde te gustarían estas cajas? —preguntó Sai—su voz viniendo de una dirección diferente a la de Naruto y Sakura.
—Sólo déjalas en la sala de estar, Sai —la dirección de su voz cambió—. ¡Tú también, Naruto! ¡No necesitas estar aquí mientras Sasuke está durmiendo!
—¿Entonces qué estás haciendo tú aquí? —cuestionó Naruto.
Sasuke escuchó cómo sus voces se movían. Sintió como si se estuviera moviendo con ellos, siendo arrastrado junto con el sonido de sus pasos.
—Sólo estaba checando cómo estaba —dijo Sakura.
—¿Y qué está haciendo ese futón aquí?
—Naruto —le advirtió Sakura—. Sasuke está ciego. ¿Qué ocurrirá cuando él se despierte en medio de la noche?
—Uh-huh, seguro. Ambos sabemos que tú sólo quieres acurrucarte junto con Sasuke-kun—¡Ow!
—¡Córtala, Naruto! Tienes tanta suerte de que Sasuke esté dormido.
Sasuke escuchó la puerta cerrarse con un clic mientras su cuello ardía poderosamente. Estuvo demasiado cansado como para preguntarse si era por la molestia o la vergüenza cuando el agotamiento finalmente lo venció.
Sakura estaba metida en la caja hasta los codos, revolviendo entre las pilas de ropa.
—¡Ah-ha!
Su mano surgió con un pequeño marco para foto. Sonriendo brillantemente para sí, Sakura se escurrió al recibidor—su mirada fija en la pequeña mesa cerca de la puerta. La única cosa asentada ahí era la llave del departamento hasta que Sakura colocó la foto del Equipo Siete cuando eran genin para que así fuera lo primero que alguien viera cuando entraran por la puerta.
—Me pregunto si también debería conseguir una foto de Sai —contempló, la diversión en sus ojos cuando le dio un vistazo a las miradas fulminantes de Naruto y Sasuke. Rio—. No hay ningún cambio ahí.
Un fuerte golpe en la puerta llamó su atención al instante.
—¡Sakura-channn!
Rodando los ojos, le abrió la puerta a un mar de naranja.
Moviéndose a un lado, Sakura observó cómo Naruto y cuatro clones pasaban de ella. Sai estaba hasta atrás, sus manos vacías de cualquier caja.
—Eso fue bastante inteligente en realidad, Naruto —lo elogió.
—Ya sabemos —el coro dicho antes de que uno de ellos —Sakura asumió que fue el original— agregara—: Y no digas en realidad como si no tuviera ideas inteligentes todo el tiempo.
—Pero Naruto no tiene ideas inteligentes todo el tiempo —murmuró Sai a su lado.
Sakura rió.
Por fortuna, Naruto no lo escuchó. Lo último que necesitaba era que la Quinta Guerra Shinobi comenzara en la sala de Sasuke.
—No estaba insinuando eso —dijo.
Sakura observó mientras Naruto y sus clones dejaban caer las cajas al lado de las otras.
Sus ojos se entrecerraron al verla mientras sus cuatros clones desaparecían en una nube de humo. —No creo que pudieras haber metido más sarcasmo en esa frase.
—Oh, sólo estoy bromeando —dijo Sakura, restándole importancia—. Realmente aprecio que ustedes dos traigan mis cosas por mí. ¿Tienen hambre?
—¡Aw, no lo menciones, Sakura-chan! Y estamos bien con la comida —dijo Naruto, colocando las manos detrás de su cabeza mientras una sonrisa orgullosa se abría paso en su rostro—. ¡Sai va a invitarme al Ichiraku's ya que yo transporté la última carga de cajas!
Sakura le envió a Sai una mirada escéptica. —¿Cómo consiguió convencerte en esa?
—Pareció ser lo más educado de ser ya que él significativamente redujo el trabajo para mí.
Sakura bufó. —Ya has visto lo mucho que Naruto come. ¡Él va a vaciar completamente tus bolsillos, Sai!
—Yo parado justo aquí, sabes —dijo Naruto, fulminando a Sakura.
Ella lo fulminó en repuesta. —¡Mantenlo en tres tazones, Naruto! ¡Sai sí ayudó!
—Dios, no estaba planeando en comer más que eso, de todos modos —el sonrojo que se extendió a lo largo de sus mejillas dijo todo lo contrario.
—Uh-huh, seguro —dijo, repitiendo las mismas palabras que él había usado para molestarla sobre dormir con Sasuke—. De todos modos, ustedes dos ya pueden irse para almorzar —riendo de manera disimulada, agregó—, diviértanse en su cita.
Naruto se atragantó con el aire. —¡Sakura-chaaaan!
Sakura tenía una sonrisa tan amplia que podía competir con la sonrisa distintiva de Naruto hasta que Sai dijo:
—Gracias. Diviértete acurrucándote con Sasuke.
Fue el turno de Sakura para ahogarse con el aire. Las risotadas de Naruto resonaron por toda la sala de estar mientras él y Sai se iban. Sakura ni siquiera tuvo la entereza para verlos salir, estaba muy estupefacta. Lo peor de todo, ¡no pudo decir si Sai estaba hablando en serio o intercalando una broma!
Sakura estaba sentada en el sofá de Sasuke—su espalda totalmente derecha. Estaba tamborileando los dedos junto con sus rodillas mientras observaba las cajas. ¿Debería de desempacar?
Sus cejas se fruncieron. No, la mayoría de sus cosas se irían a la habitación de Sasuke y no quería arriesgarse a despertarlo.
—Me pregunto si siempre es así —murmuró, tensándose cuando su voz rompió el silencio.
Sasuke necesitaba vecinos más ruidosos.
Cuando ella se paseó por la casa, echándole un vistazo a todas las habitaciones de su departamento para familiarizarse, se sintió como una intrusa husmeando. Medio esperó que Sasuke se apareciera detrás de ella, exigiéndole saber qué era lo que estaba haciendo.
Su paranoia le hizo imposible pensar en tocar algo siquiera.
Al final, decidió que sería mejor si simplemente se quedaba sentada antes de que se metiera en problemas. No necesitaba que su pulso nervioso se acelerara aún más.
Por desgracia, quedarse sentada en silencio haciendo absolutamente nada pronto se hizo historia vieja. Sakura se mordió el interior de su mejilla. Estaba tan aburrida.
Decidiendo que cualquier cosa era mejor que observar la pared como una idiota, Sakura dio zancadas hasta la estantería baja en la sala. Dejó salir una irónica risa cuando leyó los lomos. Tácticas Ninja. Haciendo que tus armas trabajen por ti. La Red de Chakra. Todos ellos estaban relacionados con shinobis—todo desde el cuidado básico de armas hasta jutsu avanzado.
En la repisa de hasta abajo, había una pila de pergaminos. Curiosa, Sakura agarró uno—leyendo la etiqueta que decía Manipulación Avanzada de Chakra. Eso no era exactamente sobre lo que quería pasar su tiempo leyendo, pero notó que el papel estaba desgastado debido al uso evidente.
Incapaz de resistirse, Sakura se sentó y extendió el pergamino a lo largo de su regazo, teniendo la intención de echarle un simple vistazo a lo que pareció haber interesado tanto a Sasuke.
Ella apenas notó que pasó una hora.
Porciones del pergamino estaban excesivamente subrayadas y los márgenes estaban cubiertos con la caligrafía de Sasuke—cubiertos con cálculos y notas al tanteo.
Sakura estuvo absolutamente anonadada. Encontró el producto final escondido entre una explicación de manipulación de forma/moldeo y recorrió con los dedos los números detallando los ángulos de trayectoria, las cantidades de chakra y el flujo de chakra. Le tomó un momento descifrar los cálculos antes de que lo reconociera como el ataque que Sasuke usó en Raijin.
—Kirin —murmuró Sakura, recordando el nombre.
Era un ataque devastadoramente hermoso, pensó. Y no sólo la realidad de ello, sino que además los cálculos estaban tan cerca de ser perfectos como alguien podía realizarlos.
Sasuke no sólo creó una potencia energética de ataque. Creó una potencia energética de ataque en la forma más eficiente de chakra posible. La única desventaja era el tiempo de preparación, pero incluso eso estaba calculado a la mitad del tiempo.
Sakura negó con la cabeza, recorriendo con la mirada la caligrafía ilegible de Sasuke de nuevo. Estaba tan absorta en los distintos cálculos que habían sido tachados. Alzó el pergamino hasta su nariz, entrecerrando los ojos para leer los números debajo de las furiosas líneas. Le llevó un minuto descifrar a qué correspondía cada número antes de fruncir el entrecejo. Él había omitido la fórmula para calcular la presión de chakra.
Ella continuó leyendo, observando cómo él reorganizaba los números; notas sobre la naturaleza del chakra y la manipulación de forma/moldeo estaban mezcladas entremedio. Parecía que él se había movido a esas cuando se hartó. Revisando sus cálculos y viendo cómo él llegaba el producto final, Sakura sintió cómo una sonrisa tiraba de sus labios—era como si estuviera viendo el cerebro de Sasuke trabajar. Podía imaginarse a un Sasuke frustrado tratando de resolver todos estos detalles para Kirin.
Su sonrisa se derrumbó por una fracción al darse cuenta que él estuvo en Oto durante todo esto. Si él hubiera estado en Konoha, pensó, ella hubiera sido capaz de ayudarlo con estos cálculos.
—No es que él alguna vez pidiera ayuda —gruñó. El sonido de su propia voz ocasionó que al instante alzara la cabeza de golpe, sorprendida cuando rompió el silencio.
Echó un vistazo alrededor, habiéndose olvidado casi de que estaba sentada en la sala de Sasuke.
Sakura parpadeó.
Estaba sentada en la sala de Sasuke.
Una sonrisa se arrastró sobre sus labios mientras un atolondramiento burbujeaba dentro de su pecho.
Ella estaba sentada en la sala de Sasuke porque él sí pidió ayuda—su ayuda. Miró los alrededores con lo que pareció ser ojos nuevos. El silencio opresivo se sintió de repente fascinante, como si estuviera aprisionando secretos sobre Sasuke.
Ella recorrió el papel en su regazo con las manos. Si un pequeño rollo podía decirlo mucho sobre Sasuke, ¿qué más podría aprender quedándose aquí?
Un segundo después de que la pregunta se presentó en sí, el estómago de Sakura retumbó. Un sonrojo brotó en sus mejillas cuando enrolló el pergamino y lo asentó de nuevo en la estantería.
—Primero lo primero —dijo—. Necesito almorzar.
Ayame se estaba secando las manos en su delantal azul cuando salió de la cocina.
—¿Ustedes dos van a querer más? —preguntó.
De manera educada, Sai dijo:
—No, gracias.
—¿Naruto? —preguntó.
Naruto observó con añoranza los tres tazones vacíos apilados en frente de él. Él se desanimó con un pesado suspiro. —No, ya terminé. Gracias.
—Si tú lo dices —dijo Ayame. Sai observó mientras ella deslizaba la mano debajo de la pila de tazones de Naruto antes de agarrar también su tazón—balanceando todos sobre su palma.
Ella era muy agraciada para ser una civil, pensó, observándola mientras se metía de nuevo a la cocina. Su mirada se posó en Naruto de golpe cuando su compañero lo codeó en las costillas.
Naruto meneó las cejas de manera sugestiva. —Nunca pensé que te atraparía a ti echándole un vistazo a alguien.
Las cejas de Sai se fruncieron. —¿Echándole un vistazo a alguien?
—S-sí —tartamudeó Naruto, un sonrojo empolvando sus mejillas—. Ya sabes, uh, cuando tú… miras a alguien.
La expresión de Sai se volvió más confundida. —Miro a la gente todo el tiempo.
Incómodamente rascándose la nuca, Naruto murmuró: —No. Es un… un tipo diferente de mirada.
—¿Qué tipo? —de manera pensativa, Sai ladeó la cabeza, diciendo—, he escuchado a personas hablando de Jiraiya-san mirando a—
—¡No, no, no! —dijo Naruto, negando con la cabeza—su rostro ardiendo poderosamente—. Ese es un paso por encima de este.
—No lo entiendo —Sai estuvo sorprendido de encontrar un irritante calor recorriendo sus venas.
—Ya sabes, es cuando observas fijamente a—er, bueno, cuando una persona atrapa tu atención y, no, espera. Es, um… —Naruto presionó los labios antes de que sus hombros se desplomaran de manera desalentadora—. Cómo desearía que Sakura-chan estuviera aquí.
Sai observó cómo Naruto escondía el rostro en sus manos. Bajó la mirada, sorprendido de ver sus propios puños cerrados en su regazo. Frustración, pensó. Este simplemente se sentía como lo que había leído sobre frustración.
Su atención se desvió hacia Ayame cuando ella salió de la cocina—abriendo la puerta con el hombro. En el momento en que llegó a la barra, Sai preguntó: —¿Qué significa echarle un vistazo a alguien?
Sai ignoró el graznido estrangulado de Naruto mientras observaba cómo un sonrojo se arrastraba por las mejillas de Ayame.
—O-oh, bueno —desvió la mirada, nerviosamente alisando su delantal—. Cuando le echas un vistazo a alguien, significa que uno los encuentra atractivos y están… están, bueno, mirando lo que encuentran atractivo.
Sai reflexionó en sus palabras mientras la observaba con seriedad, tratando de asimilar este nuevo concepto. Cuando el sonrojo de Ayame se intensificó, recordó lo que había leído sobre que mirar fijamente era extremadamente grosero.
Poniendo una sonrisa en su rostro, Sai dijo, —Ya veo. Gracias.
Decidió que tendría que estudiar sobre la atracción.
Sakura estaba a punto de entrar a la cocina cuando sus ojos fueron atraídos a la puerta de la habitación de Sasuke. Habían pasado casi dos horas desde la última vez que lo checó, pensó, mientras se desplazaba sigilosamente por el pasillo.
Silenciosamente, abrió la puerta con cuidado y asomó la cabeza. Él estaba acostado sobre su estómago y Sakura no pudo evitar que las comisuras de sus labios tuvieran un tirón hacia arriba. Su cabello azabache era un desastre. Tuvo que moverse el labio para evitar soltar unas risitas cuando entró a su habitación y se arrastró hasta él.
La manta estaba enredada alrededor de su cintura y él se había bajado de su almohada—sus pies colgando sobre el borde de la cama.
Estaba completamente inconsciente.
Cuando ella llegó a su cabecera, vio que él estaba babeando. Esta vez, tuvo que apretar los dientes para reprimir la risa. ¡Naruto mataría por ver a Sasuke babeando mientras dormía!
Pensando en cómo probablemente podría venderle a Naruto una foto a cambio de una muy buena paga, Sakura extendió el brazo hacia Sasuke de forma inconsciente.
Justo cuando estuvo a punto de quitar el cabello de su frente, el estómago de Sakura gruñó fuertemente. Todo su rostro ardió y el shock coloreó su expresión con ojos ensanchados mientras contenía el aire, esperando que Sasuke se despertara en cualquier segundo.
Se quedó parada, congelada, durante todo un minuto para asegurarse de que Sasuke todavía siguiera profundamente dormido. Cuando él no se removió, sus hombros se relajaron y un suspiro de alivio salió de sus labios.
Sakura quitó rápidamente su mano, negando con la cabeza. ¿Acaso no había estado reprendiendo a Naruto por perturbar a Sasuke? Sakura se giró sobre los talones y regresó al pasillo con pasos apresurados.
Esta vez, no se distraería de conseguir algo para comer cuando entró con determinación a la cocina.
Sus ojos recorrieron las barras inmaculadas antes de echarle un vistazo a los gabinetes.
—Supongo que la única forma de encontrar todo es simplemente buscando.
Revisó el refrigerador primero, decidiendo que sería mejor descubrir cuáles eran sus opciones. En el mismo segundo en que lo abrió, sus cejas se fruncieron en confusión. Después de ver su departamento, Sakura había deducido que a Sasuke le gustaba tener las cosas limpias y organizadas. No se dio cuenta de qué tan limpias y organizadas hasta que vio el contenido de su refrigerador. Todo estaba alineado en hileras precisas con los artículos más grandes hasta el fondo y los pequeños al frente.
Sin embargo, lo que realmente tuvo a Sakura preocupada por la cordura de Sasuke, fue el hecho de que cada etiqueta estuviera con la vista hacia adelante.
—Demonios —murmuró, preocupada de repente sobre empujar algo y sacarlo de su lugar mientras leía detenidamente la comida. Se dio cuenta de dos cosas cuando estudió la situación. Lo primero fue que la organización de Sasuke sería inmensamente útil en su ajuste a estar ciego. Ella tendría que pasar algo de tiempo estudiando la ubicación de la comida para que pudiera replicarla.
Lo segundo que notó fue que Sasuke tenía dos paquetes de nattō en su refrigerador. Sus cejas se fruncieron.
—Sasuke odia el nattō.
Sakura agarró uno de los paquetes de poliestireno sólo para estar segura de su contenido. Bastante segura, cuando desenroscó la tapa, hubo semillas de soja fermentada en el interior.
—¿Por qué él—
Los ojos de Sakura se ensancharon cuando volvió a mirar el refrigerador—la asimilación haciendo clic. Estaba lleno. Sakura sintió mariposas en el estómago. Sasuke no sólo lo había abastecido por su estadía, sino que incluso se había tomado la molestia de comprar comida que a ella le gustaba.
Cerrando el refrigerador, Sakura sonrió al recordar cómo Sasuke siempre la fulminaría cuando comía nattō en las misiones, arrugando la nariz al sentir el fuerte olor.
Y aun así aquí estaba él, comprando un poco… sólo para ella.
Asentó el pequeño paquete sobre la barra con más cuidado del necesario y se giró hacia los gabinetes. Iba a necesitar una arrocera.
—Sasuke.
Con un gruñido, Sasuke hundió el rostro en una almohada, aferrándose de manera anhelante a los brazos de Morfeo.
—Sasuke, hola.
El empujón en su hombro lo hizo demasiado consciente de sus músculos agarrotados mientras que su mente se removía por la incomodidad. Inhalando una pesada y estimulante bocanada de aire, Sasuke giró sobre su espalda. Tratando de ajustar su adormilada mente a lo que estaba ocurriendo, alzó el brazo para quitarse el cabello haciéndole cosquillas en el rostro cuando una mano detuvo su muñeca.
—Cuidado —murmuró una suave voz, mientras su brazo era bajado hasta su costado. Dedos frescos le quitaron con gentileza los flequillos del rostro—. Tus ojos y el área alrededor de ellos van a estar doloridas durante unos cuantos días.
—¿Sakura? —cuestionó, todo haciendo lentamente un clic en su lugar.
—Realmente estabas fuera de sí, ¿huh? —dijo Sakura. Sasuke pensó que había escuchado una sonrisa en su voz.
—Hn —mientras estaba cada vez más consciente de sus alrededores, el hecho de que no pudiera ver comenzó a arraigarse. No había destellos de luces que pasaran de sus párpados. No había un oscuro vacío ni una blancura intensa. No había absolutamente nada.
—¿En dónde estamos? —preguntó, su voz ronca por el descanso.
—Estamos en tu habitación. Has estado durmiendo todo el día —le informó Sakura—. Son casi las ocho. Quería asegurarme de que estuvieras bien. ¿Cómo se sienten tus ojos? ¿Te están molestando en lo más mínimo?
Sasuke negó con la cabeza, pensando en lo que Sakura le dijo. Si eran alrededor de las ocho, su habitación estaría en penumbras. Acostado sobre su espalda, se imaginó el techo sobre él iluminado con la luz de la luna.
—Eso es bueno. Sólo voy a revisar cómo está yendo la curación. —Él sintió el ligero peso de sus yemas antes de que la presión inundara el área alrededor de sus ojos. Sakura disminuyó el chakra cerca de sus ojos y la presión desapareció. Sus músculos se derritieron al instante con la sensación de la energía curativa revoloteando dentro de él como una cálida caricia reconfortante.
—Todo se ve bien —murmuró, su chakra retrocediendo. Sasuke extrañó al instante la calidez—. ¿Necesitas algo? ¿Tienes hambre?
—No —respondió—. Sólo estoy cansado.
—De acuerdo. Hazme saber si necesitar algo, ¿de acuerdo?
Sasuke puso especial atención a la dirección de su voz. Ella sonaba cerca. Acaso estaba sentada en su cama, se preguntó. No se sentía como que hubiera un hundimiento en el colchón. Ella debía estar de pie. Al instante, la imaginó, al lado de su cama—su cabello rosa y ojos jade resplandeciendo en la oscuridad.
—Aa —respondió, rodando sobre su costado cuando la idea de más descanso comenzó a ocasionar que su mente se nublara y su cuerpo se relajara.
La risa tintineante de Sakura sonó tan lejana cuando su mente fue arrullada cada vez más hasta quedarse dormido.
—Buenas noches, Sasuke —murmuró. Él escuchó el crujido de su colcha antes de sentir el ligero peso de ella sobre su cuerpo.
Lo último que recordó fue el clic distinto de la luz cambiar.
Su habitación no había estado en penumbras en lo absoluto.
Hmmmm, pienso que es un buen timing para subir historia. Muchas buenas noticias últimamente ameritan un buen capítulo hoy. Tehee.
Por cierto, ¿les gustaría ver más historias por aquí para leer? Ya terminé de traducir esta, así que ya sólo queda ir actualizando de poco en poco los capítulos de OFU.
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Kate es un pansito, así como ustedes, queridas lectoras. Jiji.
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Para toda aquella gente hermosa y paciente que sigue aquí. (:
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Sasuke-glamour off!
