Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
DETRÁS DEL OBJETIVO
CAPITULO 37
—¿En qué coño estabas pensando? —gritó Charlie Swan con el rostro desencajado, adentrándose en el despacho y acercándose raudo al escritorio de Bella.
Renée, cabizbaja, entró tras su marido.
Emmett saltó de su asiento y se interpuso entre Bella y el hombre.
—Tranquilo, amigo —dijo poniéndole las manos frente al pecho.
Charlie le dirigió una furiosa mirada cargada de desprecio.
—¿Y éste quién coño es?
—Emmett McCarthy, el guardaespaldas de la señorita Swan.
—¿El guardaespaldas? ¿Y desde cuando necesitas un guardaespaldas? ¿Dónde coño estaba tu guardaespaldas cuando estabas follando en ese parque con ese actorcito de cuarta?
—Cálmate, papá —pidió Bella en voz baja.
—¡Que me calme! —gritó —¿Cómo coño quieres que me calme, cuando mi hija aparece en la portada de una revista sensacionalista actuando como una puta? Llegué hoy a la ciudad y me he encontrado recibiendo cientos de llamadas para comentarme la nueva hazaña de mi hija. ¿En qué coño pensabas? Ese tío que se ha follado a la mitad del país. ¿Es que no tienes autoestima? ¿Es que no te tienes nada de respeto? Al menos podrías respetar esta familia y este apellido.
—Lo lamento, papá, pero no sé qué quieres que diga.
—¿Qué quiero que digas? Nada, desde luego. Mejor que no hagas ni digas nada que ya has hecho suficiente. Pero esto se acabó, Bella. No voy a seguir consintiendo que ensucies mi apellido. Tu hermano ya está preparando el escrito y la demanda.
—¿Qué escrito?
—Donde aclara que esas fotos son un montaje, que no eres tú y que tú no tienes ningún tipo de relación con ese cabrón.
—Pero no son un montaje —discutió
—¿Crees que me importa? Es tu palabra contra la suya. Diremos que fue un montaje orquestado por ese actor —sentenció su padre —Y luego dejarás la ciudad.
—¿Qué?
—Que dejarás la ciudad, aunque creo que será mejor que dejes el país. No sé dónde nos servirá más que te marches. Tu madre dice que ese tipo está en Europa y no creo que nos convenga que vayas allí porque podrían pensar que vas a reunirte con él.
—No haré nada de eso —se negó bajando la mirada y hablando apenas en murmullos.
Era increíble cuánto lograba intimidarla su padre, pero nunca había sabido enfrentársele.
—¿Que qué? —rugió el hombre acercándose a ella amenazador
—No haré nada de eso. No negaré mi relación con Edward, porque es real, existe y estoy orgullosa y feliz con ella. No pienso decir que son un montaje a menos que Edward crea que es lo más conveniente.
—Desde luego que esto es lo más conveniente para él. Seguro que nunca pensó que podría follarse una chica con nuestro apellido, nuestra familia y nuestro dinero.
—Oh, por Dios. Eres un esnob y un idiota. La fortuna de Edward se caga de risa delante de tus dólares.
—Oh, por favor. ¿Crees que debería sentirse orgulloso de tener dinero que ha ganado follando por televisión?
—Creo que debe sentirse orgulloso de haber ganado su propio dinero y no haberlo heredado de sus padres.
—¿Cómo tú? —inquirió su padre con ironía.
—Sí. Y como tú también.
—No te pases de lista conmigo, Bella. Vas a firmar el escrito que traerá Jasper.
—No voy a tomar ninguna decisión al respecto sin hablarlo antes con Edward.
—Sí, claro. ¿Y dónde coño está ese tipo ahora mientras tú estás en medio de toda esta mierda?
—Está en Europa. Trabajando. Yo le pedí que se quedara allí.
—Mira, Bella, me es igual lo que ese chico diga o piense. Tú harás lo que yo diga. Firmarás ese escrito y lo presentaremos demandando a la revista.
—No lo haré —repitió bajando la vista intimidada.
—¡Deja de discutir conmigo! —gritó Charlie furioso —No voy a permitir que continúes ensuciando mi apellido. No voy a permitir que el bufete de Swan se vea implicado en las idioteces de una puta.
—¡Charlie! —intentó cortarle Renée ante la mirada atónita de Alice frente a los exabruptos de su suegro.
—El bufete de Swan me debe demasiado, Charlie. Durante años te has visto beneficiado de que esta puta —dijo señalándose el pecho —tuviera tan buen nombre y tantos contactos entre los ricos y millonarios del mundo del espectáculo. Así que tal vez haya llegado el momento que pagues la publicidad gratuita.
—¿Qué coño estás diciendo?
—¿En quién crees que piensa la gente cuando escuchan el apellido Swan? ¿En ti? ¿En el simple abogado que heredó el bufete de su padre? ¿O en la más prometedora fotógrafa que este país ha producido en los últimos años?
—De ahora en más sólo pensarán en la última zorra que ese don nadie se tiró frente a la prensa, para después irse y que ella se apañe como pueda.
—Edward quería estar aquí.
—Sí, claro —rió su padre desdeñoso.
—Me importa una mierda lo que pienses —dijo volviéndose para alejarse de él
—No me des la espalda —gruñó Charlie furioso asiendo su brazo con fuerza y tironeando de ella
—¡Hey, hey, hey! —saltó Emmett cogiendo con rudeza el brazo del hombre —Suelte a la señorita, por favor —gruñó con voz dura
—¿Tú quién coño te crees? —le gritó furioso soltando a Bella y encarándose a él.
—La chica está bajo mi protección.
—¡Soy su padre, idiota!
—Los padres también pueden comportarse como unos malditos hijos de puta —espetó Emmett molesto.
—¿Qué dices…? —rugió Charlie furioso
—Papá —le detuvo Bella —Creo que lo mejor será que te marches.
—¿Me estás echando?
—No. Sólo te estoy diciendo que lo mejor será que te marches. Hay periodistas en la calle y no creo que quieras montar un circo.
—Tú has sido quien ha montado un circo.
—Y yo seré quien decida los pasos a seguir, así que te agradezco que te marches.
—Te haré llegar el escrito —rugió mientras se dirigía a la puerta del despacho
Renée se volteó hacia su hija dedicándole una mirada compasiva.
—Intentaré calmarle, cielo —le dijo acercándose a ella —Pero debiste ser más prudente y cuidadosa, cariño.
—Lo sé, mamá. Pero no puedo volver atrás.
—Lo sé, cariño. No creo que sea el mejor momento para una comida familiar para conocer a tu novio.
—Tampoco yo —sonrió comprensiva
—Te llamaré luego y por favor, Bella, intenta solucionarlo.
—Lo haré, mamá —prometió besando a la mujer que salió tras su marido.
Se dejó caer en su asiento cuando sus padres se fueron. Emmett observaba la situación en silencio.
—Vaya —comentó Alice por fin —Aún no puedo creer lo de tu padre. Nunca le había visto así. —reconoció cuando su teléfono comenzó a sonar —Jasper —dijo levantándose de su asiento y saliendo del despacho.
—Lo siento, Emmett. Lamento que te toparas con una situación así, tan desagradable.
—No te preocupes por mí. Las familias son lo que son. No sé si Edward te lo contara pero mi padre nos abandonó a mi madre y a mí cuando yo tenía ocho.
—Lo siento.
—No lo sientas. No hubiese querido un cabrón como ese con nosotros. Pero sabes, me ha gustado, en cierta forma, presenciar esta situación.
—¿Ah, sí? ¿Por qué?
—Porque, aún sabiendo que Edward está enamorado de ti, siempre pensé que eras una esnob, y me ha gustado verte defender a Edward.
—Estoy enamorada de él.
—Lo sé. Lo he visto y me alegra que así sea, porque sé lo que él siente por ti.
—¿Crees que me equivoco al pedirle que no vuelva?
—Entiendo tu punto, Bella, y concuerdo contigo, pero creo que ahora mismo Edward necesita estar contigo y en cierta forma, sería bueno para ti que así fuera.
—En realidad no quiero que descuide su trabajo, pero sobre todo, me da mucha rabia pensar que tenemos que salir a dar un comunicado o algo así, como si tuviéramos que justificar lo que hacíamos. ¿Por qué? ¿Qué diríamos? ¿Lo siento, nos equivocamos, cometimos un error? Yo no lo siento, en absoluto, y no creo que nos hayamos equivocado ni cometido un error. El único problema fue que un fotógrafo nos sorprendiera, eso es lo que lamento, que un fotógrafo nos sorprendiera, pero nada más, y me da mucho coraje tener que decir lo contrario.
—Te entiendo.
—Aún así crees que debería pedirle que vuelva.
—Conozco a Edward e imagino que es aquí donde él quiere estar, y si no lo ha hecho es porque tú se lo has pedido y no querrá agobiarte.
—Entiendo. Supongo que debería llamarle.
—Creo que sí.
Dos golpes sonaron en la puerta antes de que esta se abriera y Rosalie entrara sonriente.
Le dirigió una mirada cargada de desdén a Emmett antes de mirar a su amiga y sonreír abiertamente.
—Chócala, tía —dijo levantando su mano frente a Bella —Ni yo hubiera sido capaz de echarme un polvo frente a los paparazzis.
—No te subestimes, rubia —rió Emmett burlón
—Vete al infierno, gilipollas. Cuéntame todo —ordenó sentándose frente a Bella —Y también tu discusión con tu padre.
—Dios, este será un día muy largo —gimió antes de detallarle a su amiga todos los acontecimientos desde que Edward la llamara a la mañana.
A media tarde Emmett logró llevarse a Bella del estudio rumbo a su departamento, evitando a los periodistas que se apostaban a la puerta del estudio.
Finalmente había llamado a Edward para decirle que, aunque no había razón para que él se preocupara por ella, entendería que él desease volar a Nueva York y no se enfadaría si lo hacía.
Edward se había mostrado despreocupado, pero no había confesado que ya había hablado con su director y tenía un vuelo reservado, que aún no había decidido si utilizar o no.
Mucha gente la había telefoneado para ofrecerle ayuda y brindarle su apoyo. Entre ellos, Riley Biers, Tanya Denali y Esme Cullen.
También había recibido una llamada de su hermano, pero le había colgado nada más escuchar su primer exabrupto.
—Será zorra —se quejó Rosalie mirando el portátil de Bella sentada en una pequeña butaca —No han pasado ni veinticuatro horas…
—¿Qué hay? —preguntó Bella, tumbada en el sofá frente al televisor donde ella y Emmett veían 24.
—Gianna Wachsberger —dijo Rose —Siempre supe que Bella se moría por estar con Edward. Se mostró muy celosa cuando él y yo estuvimos juntos.
—Oh, por Dios, idiota —gruñó Bella —Vete al infierno, Gina, Jenny, Gianna.
—¿En qué página sale? —preguntó Emmett curioso
—Hollywoodlife. Pero también está en Just Jared.
—Zorra, logrará más publicidad que cuando ella misma se tiró a Edward.
—Ignórala —aconsejó Emmett
Ya era casi medianoche, así que cuando el timbre sonó supo con certeza que era Edward.
Dio un bote en el asiento antes de correr hacia la puerta.
Y allí estaba él, con el rostro demacrado y su suave sonrisa indolente.
—Nena —susurró soltando su mochila en el suelo y rodeándola con sus brazos para entrar en el departamento mientras le besaba con ansias. —Cuánto necesitaba verte —comentó separando sus labios de los de su novia.
—Pues nos han dado una buena excusa —sonrió
—Ya lo creo.
—Buenas noches, Bella —saludó Tanya que había entrado detrás de Edward sin que Bella le viera.
Había estado encargada de recoger a Edward y le había traído al departamento de Bella.
—Hola, Tanya. Gracias por recogerle.
—No tienes nada que agradecer.
—Venid, entrad —dijo guiándoles hasta el salón —Estarás agotado.
—Un poco. —confirmó Edward —Me tomaría un café.
—Desde luego. Siéntate —ordenó y volvió a la cocina.
Después de volver al salón y sentarse rodeada por los brazos de Edward, entre Emmett y Rose, les pusieron al día de los acontecimientos.
Coincidiendo en que era muy tarde para hacer cualquier movimiento o tomar cualquier decisión, Emmett, Tanya y Rosalie, abandonaron el departamento
Bella se sentó acurrucada en el regazo de su novio, después de despedir a sus amigos en la puerta.
—Lo siento mucho, Bella —murmuró estrechándola contra él
—No tienes nada que lamentar, Edward. Supongo que finalmente nos saltamos varios pasos sobre el cómo hacérselo saber al mundo.
—Confieso que no esperaba que te lo tomaras tan bien.
—Supongo que me crezco ante las adversidades.
—Supongo que sí, pero imagino que el enfrentamiento con tu familia te habrá afectado.
—Mi padre está muy molesto porque he ensuciado el apellido Swan.
—Tengo uno para ofrecerte cuando quieras —susurró haciéndola sonreír.
—No sé si el corazón de Charlie Swan lo soportaría. Mejor vayamos paso a paso.
—Como quieras pero sabes que puedes convertirte en una Cullen cuando lo desees. Sólo dímelo.
—Lo haré —prometió —Puedes estar seguro que lo haré.
Capítulo extra ante la avalancha de pedidos, pero que no cree precedentes. :P
Gracias a todos por los reviews, alertas y favoritos.
Adelanto del próximo capítulo:
—¿Sabías que Tanya Denali es lesbiana? —inquirió Rosalie con sorpresa
—Lo sabía. ¿Ella te lo dijo?
—Sí.
—Espero que seas discreta al respecto, Rose.
—Ya, pero imagínate. Esa noticia haría que todos olvidaran lo del parque Griffith…
Les espero en el grupo de Facebook: Las Sex Tensas de Kiki, para comentar el capi.
Y aprovecho para recordar las nuevas actualizaciones: Lunes - RANCHO MASEN, Miércoles - DETRÁS DEL OBJETIVO, Viernes - PERVERSAMENTE PROHIBIDO.
Besitos y a leer!
