Capítulo 35

POV Grace

Y de vuelta a la rutina diaria… Es increíble pensar que el mundo sigue su marcha… los días pasan y sigue como si nada hubiese pasado. ¡La tierra sigue girando alrededor del sol!

Cada día que pasa me siento más sosegada, aunque aún no me hago a la idea de que mi hijo ya no estará con nosotros. ¡Debo ser fuerte! Por mis hijos y por mi esposo amado.

Carrick, pensé que sería como una roca en esta situación, siempre metódico y seguro, astuto en encontrar alguna salida a la situación, como todo buen abogado. Christian, bien que supo imitar esa parte de él, hasta se diría que la heredó. Carrick y Christian aunque no lo pareciera a simple vista, tenían una personalidad muy similar. Creo que por eso pasaron la mayor parte de la adolescencia de Christian discutiendo y peleando, por sus arrebatos, sus peleas, la salida de casa, el no querer regresar… Fueron tantas discusiones con mi pequeño, aunque en el fondo sé que lo amaba tanto que quería que fuese perfecto.

Lo que no entendieron ninguno de los dos fue que mi hijo era perfecto tal y como era, fue un hermano amoroso con su pequeña hermanita y solidario con su hermano mayor cuando él tuvo los recursos para ayudarlo con su pequeño negocio de construcción. Él no sabía expresar amor con palabras, siempre le costó hacerlo, pero buscaba la manera de decirlo de una u otra forma, a través de sus acciones. ¡Yo sé que nos quería! ¡Me amaba, y amaba a su padre!

Viéndolo con perspectiva he comenzado a entender un poco más a mi pequeño… quería demostrarle a su padre que él podía valerse por su propios medios. No por lo que dijo Anastasia molesta, que no quería saber de ninguno de nosotros, sino porque quería que su padre se sintiera orgulloso de él. Y en realidad Carrick siempre lo estuvo, pero Christian necesitaba oírlo de la boca de su padre.

Siempre supe que su pasado antes de adoptarlo aún lo atormentaba, todo el tiempo, incluso cuando era solo un chico y quería disimularlo delante de nosotros, siempre fue tan retraído y tímido, pero él no podía ocultarse de mi por mucho tiempo, creo que también eso ayudo a que no regresa a casa. Mi instinto de madre me decía que algo no estaba bien con él… no sé, llámenme paranoica, pero Christian cambió mucho en tan poco tiempo. Nunca supe lo que fue, y creo que tal vez es muy tarde para averiguar pero aun no estoy del todo segura si fue para bien o para mal.

Estas noches en el que el reverendo Walsh ha oficiado las misas por el descanso de mi hijo, me han dado tanto consuelo, como un gran desagrado y mal sabor de boca. Mis padres, Carrick, Mia y yo, siempre hemos asistido, en cambio Elliot, solo vino a la primera misa junto con Kate, quien lo ha apoyado mucho en estos momentos tan difíciles para nuestra familia, aunque él es de la misma opinión de Ana. Christian hubiese odiado todo esto y ahora que lo veo puedo darme cuenta de porqué.

Aquí se encuentran cualquier cantidad de personas que no sabía que conocían a Christian, está el gobernador del Estado de Washington junto con el alcalde de Seattle, de seguro no sólo para darnos sus "sentidas condolencias"… Escuché a Carrick que le decía a Ros por teléfono, que estos políticos sólo intentaban obtener una cosa de nosotros, ahora que saben que no tendrán de Christian "Dinero para su campaña política"… vivirán asechando a Carrick para que se los dé.

También hay muchos empresarios e inversionistas de GEH que de seguro tratan obtener lo mismo "Dinero", ¿Cómo es posible que mi pequeño se viera envuelto con esta gente tan interesada, y oportunista? Y me doy cuenta que algunos de ellos son nuestros amigos y conocidos, personajes de la elite más privilegiada de Seattle y sus alrededores. Siempre traté con todos ellos, pero es ahora que me doy cuenta que mucha de esta gente solo está por algún interés, y de repente los veo como lo que ciertamente son: ¡Gente fría y calculadora que solo les importa las apariencias y el qué dirán!

¡Incluso Lily, la amiga de Mia! está aquí, supuestamente para acompañar a mi hija en este momento, pero la escuche con otras chicas murmurar. ¡Ahora que mi hijo ha muerto, y que ciertamente ya no sería para ella, ahora tampoco sería para nadie! El comentario me tiene molesta. ¡No sabía que esta pequeña sabandija, como escuche a Christian decirle a su hermana! fuera tan cruel y despiadada.

Otra persona que también se encuentra aquí es Elena. Llevando un vestido negro como acostumbra, de alguna manera le ha pegado nuestra perdida, y siento que trata de sugerirle a todos que le duele incluso más que a mí que soy su madre. He escuchado decirle a uno de esos inversionistas que ella lo ayudo cuando era solo un chico, y que seguía los consejos que ella le daba para guiarlo y que fuese lo que logro ser.

¡Todavía no puedo creer, lo que dicen sus palabras! ¿Cómo demonios se atreve a decir todas esas cosas?... Francamente, Elena Lincoln jamás supo cuántas veces despertó Christian por las noches llorando por sus pesadillas, cuantas veces salíamos Carrick y yo al hospital por algún ataque de pánico de mi bebé, ella nunca le hizo a mi hijo sus comidas preferidas ni lo vistió, ni velo, por él, por su educación, nunca lo llevo de paseos y lo consintió, ni lo amó tanto como yo que soy su madre.

¡Solo Carrick y yo formamos a ese muchacho! ella solo le dio un trabajo de jardinería y recolección de escombros en su casa... Nosotros, sus padres, fuimos quienes guiamos y cuidamos siempre de ese niño, aun cuando ya fue un adulto… ¡Es increíble la manera tan ponzoñosa con que Elena se presenta ante mí últimamente! ¿Habrá sido así siempre y no me di cuenta? … Tal vez sí. Se divorció de su marido luego de haberla mandado al hospital, nunca supinos que pasó en realidad pero se rumoraba que salía con un hombre mucho más joven que ella…

Mamá está aquí conmigo, ella siempre me ha acompañado, y es la única persona que sé que entiende mi dolor. ¡Ella también es madre!

Después que acaba la misa, nos dirigimos a casa, solo la familia, le he dicho a Mia discretamente que por ahora no quiero ver a su amiguita rondando mi casa, ya en casa le explicaré el por qué.

— ¿Puedo acompañarlos Grace? — Escucho que dice Elena. Me volteo para verla mejor.

— ¡Lo lamento! Pero planificamos una velada íntimamente familiar señora Lincoln. —Dice mi madre muy decidida.

— Mi intención no es importunar señora Trevelyan, solo quiero acompañarlos en estos momentos tan dolorosos. — Responde Elena.

— Agradecemos su intención Señora Lincoln, pero me temo que debemos hablar de cosas que solo conciernen a la familia. — replica mamá.

— Entiendo... —Dice Elena fingiendo estar apenada, pero cuando se retira veo en su cara una mueca de disgusto.

— ¡Madre, no debiste hablarle así!, se escuchó de muy mala educación. —Le digo.

— ¿Cuándo te vas a dar a dar cuenta que esa vil puta solo envidia lo que tienes Grace?, un marido que te ama, unos niños excelentes, una posición ante la sociedad elitista de Seattle muy bien posicionada. ¡Eres una mujer trabajadora y lo has sido toda la vida! —Me dice mi madre.

En el fondo no es ninguna novedad lo que mi madre me dice, creo que siempre lo he sabido, pero Elena en un principio se vio tan desvalida, ante un marido que la asfixiaba como mujer, no la dejaba hacer nada, ella era simplemente una esposa decorativa, que se veía bien en las fotos para los medios, su vida de casada siempre fue tan falsa, que creo que sentí pena por ella y la hice mi amiga. Y si le agradecí mucho que haya aceptado que mi hijo trabajase para ella en su jardín, creo que eso le ayudo a tener un poco de perspectiva… Pero de ahí a insinuar que lo formó como hombre, hay un trecho de aquí a la próxima galaxia.

—Tienes razón mamá. —Le digo

— Tu padre irá con Carrick en el otro auto, creo que quiere hablar con él de unas cosas de negocios u algo así, quiere que el legado de nuestro nieto pasé a manos de nuestro bisnieto.

— ¿Se lo dijiste a papá? Le pregunto incrédula.

— ¡Incluso antes que a ti! Él sabía lo que yo vi en los ojos de la chica… ¿Si corroboraste lo que te dije, no es cierto Gracie? — Me pregunta.

—Así es mamá y tienes razón, Ana está embarazada.

— Lo sabía, nunca me he equivocado en esas cosas. ¿Ya hablaste con ella, de lo que piensa hacer?

— Sí y no… — le digo mientras nos dirigimos al coche que Ryan conduce.

-¿Cómo es eso Grace? — Pregunta intrigada.

— Bueno, ya fuimos a ver a su ginecólogo, y está embarazada de más o menos cuatro semanas. Se ve emocionada pero aún es muy joven, no creo que haya caído conciencia del todo de que se tiene que cuidar, en una semanas debemos volver a chequeo a ver el estado del bebe.

— ¿La vas a acompañar? ¡Eso estaría muy bien! —Me dice mi madre. —Te recomiendo que la acerques lo más que puedas a nuestro entorno familiar… al fin y al cabo será la madre de tu nieto, es la mejor forma de asegurarte y asegurarnos que ese niño crezca bajo nuestros ojos.

— ¿Crees que Ana pueda llevarse al niño de nosotros cuando nazca, madre?

— ¡No lo sé Gracie! Pero como ya dijiste, ella es muy joven aun… Ella puede volver a enamorarse y sería lo más normal del mundo, pero también puede alejar al niño, nosotros no somos su familia, Grace, debes hacer que eso cambie.

— ¡Tienes razón, mamá! hablaré con Carrick y mis hijos. —Tengo el presentimiento que esto será igual que cuando Christian, una batalla campal para que pudiese ir a convivir con nosotros, al menos los domingos. Pero mi madre tiene razón, ella es joven y aunque no me guste la idea, puede volver a enamorarse algún día, y alejar a nuestro nieto de nosotros. Si logramos crear lazos afectivos con ella tal vez eso no le sería tan fácil.

Llegamos a casa, Mia está molesta, no se le permitió conducir su coche esta vez, en su lugar lo hizo su guardaespaldas, Thomas. Vamos entrando a casa cuando vemos el coche de Elliot y más atrás uno de los SUV de Christian.

— ¡ESTO ES UN MALDITO DOLOR EN EL CULO! —Grita Elliot, muy enfadado. Sale de su coche y lo mismo hace Sawyer desde el SUV. — Según Taylor debo tener escolta las 24 horas, como Ana.

— Me lo dices o me lo preguntas. —Le replica Mia - ¡Ahora resulta que no puedo conducir mi coche!

— ¡¿Y pensaron que iba a ser diferente?! —Les dice su padre. – Hijos, ¿qué parte de que hay un loco asechándonos a todos no has entendido?, ¡Ya habíamos discutido esto y accedieron a que sería lo mejor!

— ¡Ya lo sé papá!... es solo que estoy muy molesto. —Le dice Elliot cuando estamos en la sala. Tomando asiento.

Suspira lentamente...

–Termine con Kate. —Nos dice.

Ya me lo temía, tarde o temprano eso iba a pasar, mi hijo nunca ha sido de estar con una chica más de una semana y con Kate ya llevaba un mes. Hasta pensé que ella sería la chica ideal para Elliot, bonita, fuerte de carácter y meticulosa con lo que quiere, es una lástima que con ella también haya terminado la relación.

— Pero… ¿Qué pasó esta vez? —Le pregunta Mia.

— Para hacerte la versión corta, enana. Se metió con la memoria de Christian. —Le espeta Elliot.

— ¿Cómo pasó eso, Elliot? —Pregunta Carrick pidiendo explicaciones, pero Elliot me mira a mí a su hermana y a mi madre con recelo, creo que piensa que no debemos oír lo que ha ocurrido.

— Es una larga historia papá, algo entre Ana y Christian, pero Kate le grito a Ana que no debería llorar más por él, sino todo lo contrario… "HACER UNA FIESTA"… creo que eso fue lo que me sacó de quicio…

— ¿QUE?... ¡¿cómo se atreve ella a juzgar a mi hermano?! ¡Si ni siquiera lo conocía! —Dice Mia brotándole lágrimas en los ojos.

— ¡Si lo sé! Pedí explicaciones a Kate, pero no supo que decirme y la verdad tampoco fue que la deje hablar. — Nos dice —Ana le había propinado una cachetada cuando Ethan y yo entramos al departamento, recogió algunas cosas y se fue.

— ¿Sabes dónde está Anastasia? —Le pregunto con preocupación.

— Si mamá, la deje en el apartamento de Christian, sé que ustedes y Taylor la convencieron de que se quedase allá… pero cuando llegamos, Taylor me dio una charla patentada sobre seguridad y me hizo venirme con Sawyer de escolta para acá. —Lo dice molesto.

— ¿Cómo viste a Ana? — Pregunto.

— Molesta, al igual que yo, pero se veía que trataba de calmarse, solo quería irse de allí. —Responde Elliot.

En ese momento suena el teléfono y Carrick lo contesta.

— ¿Sí?... dime Taylor… —La preocupación de mi marido se denota en su rostro. – ¡Déjame pasarte, ella sabrá que hacer!, Grace es para ti. Taylor.

— Buenas Noches, Taylor. ¿Pasa algo malo? — le pregunto.

— Doctora Grace, es la señorita Steele, de repente se ha sentido mal y se desmayó, la veo muy pálida, la llame para que usted me diga que debo hacer.

De repente siento la misma angustia que sentí cuando mi hijo desapareció.

— Llévala al hospital, Taylor, ve por emergencias. Enseguida llamaré al médico de guardia para que esté pendiente… ¡Voy para allá!

— ¿Qué le pasó mamá? —Pregunta Elliot, siento cinco pares de ojos observándome.

— Ana se ha puesto mal, intuyo que la discusión de la que hablas no le ha caído del todo bien. —Le digo. —Voy al hospital ahora mismo.

Ya no puedo guardar el secreto por más tiempo, mis padre, y Carrick lo saben, creo que mis hijos también debieran saber.

—Hay algo que todos deberían saber. —Les digo —Ana está embarazada. —Mis hijos me miran impresionados.

—Pero… ¿Cómo?.. ¡Pensé que Christian era más astuto! —Me dice Elliot

— Y lo fue Elliot, pero ningún control de la natalidad es seguro en su totalidad, y eso es la otra parte de la historia. —Les digo -Ana se había puesto la inyección para el control de natalidad estando embarazada sin saberlo, eso le ha traído esos problemas con su tensión y hay peligro de aborto. Por eso le pedí a Taylor que la llevase directo al hospital.

-¡¿Vamos a ser Tíos?! —Pregunta Mia emocionada.

— ¡Por ahora solo me iré al hospital a ver qué pasa con ella y el bebé! … dile a Ryan que mantenga listo el coche. —Le digo a Carrick.

— ¡Espera mamá, iré contigo! —Me dice Mia.

— Manténganos informados de todo por favor me dice mi padre y yo solo asiento.

Inmediatamente después todos salimos de casa. Estoy muy preocupada por Ana, espero que no sea nada Grave.