Advertencia: Este capítulo contiene malas palabras y castigo corporal. Si a usted le molesta esto, ¡Por favor, no lo lea! Gracias.
Capítulo 35: Cruzando la línea
Era un radiante día en Nueva York.
Neal y Julianne se despertaron abrazados. Esa noche habían dormido en el "apartamento" de Neal, en la mansión de los Ellington.
Los adolescentes lo habían hecho adrede y esa era la parte que más los divertía.
Porque Peter nunca había notado que la cama de Neal en la casa de Byron y June…se trataba de una cama de dos plazas. James tampoco había prestado mucha atención a eso. Y Byron confiaba en Neal en usar su habitación con prudencia.
¡Prudencia! Nuestra pareja protagonista tiene de prudencia lo que un zorro en un gallinero.
Pero ambos sabían que intimar demasiado, tener relaciones sexuales, era algo serio…y que conllevaba conscecuencias. Sus familias siempre se los habían dejado muy en claro.
Ya no se trataba de la religión o de la economía, si Neal dejaba embarazada a Julie…no había vuelta atrás.
No era ningún tema a discusión.
A veces Neal y Julie soñaban en grande…casarse, tener hijos, un "pequeño Neal Junior", una casa en Costa Azul (Francia), otra casa en Montreal (Canadá), salir en los noticieros…wow, sí, la mente de esos dos volaba y muy alto.
Pero, por ahora, se conformaban con la relación estable que tenían.
-Neal…-le dijo Julianne, besándole la nariz.
-¿Si, bebé?-respondió él, soltando un pequeño bostezo.
-hoy es el sermón del FBI en nuestra escuela-dijo ella, haciendo muecas.
-lo sé, Jules. No te preocupes, nena, todo saldrá bien-le dijo Neal, acariciandole los cabellos.
-eso espero. Me encanta cuando te sacas la camiseta-comento Julianne, mirándolo con picardía.
-y a mí cuando te la quitas tú…-dijo Neal. Ella rió. Y se besaron.
En eso, alguien toca la puerta.
Neal, por instinto de "supervivencia", saltó de la cama y se puso rápidamente la camiseta del pijama. Y le hizo una seña a su novia para que hiciera lo mismo.
-puede pasar-dijo el chico, nervioso.
-buen día, Neal. Buen día, Julie-dijo June, entrando y sonriéndoles.
-buen día-dijo Julianne, sonriendo nerviosa.
-sí, buen…buen día, tía June-dijo Neal, pasándose la mano por la nuca.
-¿Cómo durmieron?-
-genial-dijeron los dos adolescentes a la vez.
-me alegro. Se portaron bien…supongo-
-¡Tía June!-exclamo Neal, avergonzado.
-¿Por qué no van a desayunar a arriba?-les pregunto June.
-ahora vamos, tía…-murmuro Neal, poniéndose la bata de dormir.
-claro-dijo Julianne, levantándose y poniéndose también una bata.
Y subieron a la terraza. Estaban desayunando, cuando llega Peter.
-oh, llego cascarrabias-le aviso Neal a su novia.
-genial-dijo Julianne, con sarcasmo.
-buen día, hijita-dijo Peter, dándole un beso en la mejilla a su niña.
-buen día, papito-dijo Julie, con media sonrisa.
-buen día, Neal-agrego Peter, casi gruñendo.
-buen día, Peter-dijo Neal, apretando los dientes.
-Neal, no seas irrespetuoso-lo reprendió Byron, que llegaba junto a Bugsy. Su ahijado resopló.
-pero, padrino, él…-
-no quiero excusas. ¿Dónde están tus modales?-
-los enterré en el jardín-dijo Neal, irónico. Julianne le pellizco el brazo –auu…-se quejo, Peter se mordió el labio para no reírse.
-por favor, Peter, sientate-le dijo Byron, con amabilidad.
-gracias, Byron-dijo Peter, sonriendo mientras se sentaba. Neal soltó un gruñidito.
-niño, ya te lo dije. Me importa un pepino que tu novia se este quedando a dormir, te puedo dar nalgadas lo mismo…tú decides si las quieres en privado o en público-le advirtió Byron, muy serio.
-padrino-se quejo Neal, rojo de la vergüenza. Peter soltó una risita y el chico lo fulmino con la mirada.
-en serio les agradecemos que cuiden a nuestra Julie estos días-le dijo Peter.
-papá-se quejo Julianne, ruborizada.
-¿Qué? Me preocupa tu bienestar-
-sí, me lo has hecho saber toda mi vida-dijo Julianne, dejando la servilleta de malos modos sobre la mesa, levantándose de la silla y dirigiéndose a la puerta –vamonos, Bugsy-le dijo al perro, antes de salir dando un portazo.
-uuuuhh…-dijo Neal, haciéndose el sorprendido. Pero para sus adentros, había disfrutado y seguía disfrutando de aquel "espectaculo".
-ya vuelvo. Sigan desayunando, no se molesten por nosotros-dijo Peter, haciendo una mueca y yendo detrás de su hija.
-que carácter el de esa chica-le dijo Byron a su ahijado.
-ay, padrino…mejor no hablar de eso. Pero me gusta su personalidad. Sobre todo cuando hace enojar a Peter-dijo Neal, con una sonrisita pícara.
-no me digas-dijo Byron, riendo.
-sí te digo. Ella prácticamente lo tiene comiendo de la palma de su mano-presumió Neal.
-ajá…-dijo Byron, siguiéndole la corriente.
Mientras tanto…
-¡JULIANNE, VEN AQUÍ!-le grito Peter luego de seguirla hasta la habitación/apartamento de Neal.
Su hija no le presto atención y se siguió arreglando el pelo.
-Julianne Margaret Burke, no me hagas enojar más-
-¿Qué quieres?-le pregunto, enojada y mirándolo con ira.
-no me vuelvas a faltarme en respeto en público. Creo que ya lo hemos hablado muchas veces-
-me importa un comino-
-pues te tendrá que importar más. Me dejaste en vergüenza-
-¡¿Yo te deje en vergüenza?! ¡Te encanta avergonzarme enfrente de los demás! ¡Me haces ver como una nena de papá!-le chillo la chica, levantándose y mirándolo directamente a los ojos. El Agente respiro profundo y la miro con tranquilidad.
-tú eres mi princesa, mi pequeñita,…así que sí, eres mi nena. Y hasta que seas lo suficientemente mayorcita para darte cuenta de eso y saber valerte sola, tendrás que acostumbrarte-le dijo Peter, con paciencia.
-¡TE ODIO!-le grito Julianne, sin pensar bien. Peter se quedo un tanto aturdido, era como esa vez en que le había dado correazos…
Pero esta vez no le habían dolido tanto las palabras de su hija. Y por sobre todo, no se arriesgaría a perderla una segunda vez.
Así que, sin perder el control de su persona, la agarro y la acomodó bajo su brazo izquierdo. Y le dio diez rápidas nalgadas.
Julianne estaba llorando de frustración en silencio.
-¿Necesitas más, Jules?-le pregunto su padre, mirándola.
-¡Eres un maldito estúpido!-le espeto ella, con bronca.
-supongo que sí-dijo Peter, dándole cinco azotes más. Luego la puso de pie, le dio besitos y le limpió las lágrimas –ya paso, mi pequeña princesita. No llores más, por favor, sabes que me duele verte así. Ya termine. Borrón y cuenta nueva, ¿si?-le dijo, tomándola del rostro y mirándola con dulzura.
-sí. Gracias, pa. Creo…creo que necesitaba que me "llamarás la atención"-dijo Julianne, sonriendo.
-te amo tanto, mi bebé-dijo Peter, enternecido y abrazándola.
-yo también, papi-le dijo ella, riendo.
-bueno, hoy daremos el sermón en tu escuela. ¿Cómo te sientes al respecto?-le pregunto su padre.
-entusiasmada. ¿El tío Clinton estará ahí?-pregunto Julianne, emocionada.
-claro que sí. Tu tío Clinton, tu tía Diana, yo…-
-¿Siegel?-
-sí, también estará Siegel-dijo Peter, resoplando.
-¡Genial! Ya quiero que empiecen a sermonearnos... ¡Ups! ¿Yo dije eso?-pregunto Julianne, sonprendida y riendo.
-así parece…-
-toc toc, ¿Puedo pasar?-pregunto Neal.
-claro, cariño, si es tu apartamento-dijo Julianne, rodando los ojos.
-jaja…claro-dijo Neal, sonriendo. Mientras corría por su mente el pensamiento de "por favor, que Peter no mire hacía atrás" debido a que atrás estaba la cama de dos plazas.
-¿Estás bien, Neal?-le pregunto Peter, extrañado.
-sí, sí, estoy genial. ¿No deberías estar yendo a prepararte para reprender a los chicos rebeldes?-le pregunto Neal, con gracia.
-oh, sí. Te amo, Julie. Portate bien. Nos vemos más tarde. Adiós, Neal-dijo Peter, despidiéndose de todos.
-eres tan astuto. Eso es algo que me encanta de ti-dijo Julianne, balanceándose sobre sus dos pies y mirando a su novio.
-digo lo mismo sobre ti-dijo Neal, con una sonrisita pícara.
-grrrr…-
-ya. ¿Acaso…lo que oí hace un rato…?-
-¿Mi padre nalgueandome? Sí, era cierto-dijo Julianne, avergonzada.
-jaja, tranquila. No tienes nada porque sentirte mal. También he sido sorprendido dos o tres veces recibiendo nalgadas como un niño travieso-dijo Neal, restándole importancia.
-te agradezco que no hayas abierto la puerta antes-dijo Julianne, mirando el suelo y soltando un suspiro.
-Peter no suele pegarte mucho, ¿eh?-
-nop. Sólo cuando cruzo la línea, según él. Tiene una mano muy dura. Mamá es peor. Ella…nada, olvídalo-dijo Julianne, ruborizándose al darse cuenta que estaba hablando de más.
-¿Ella qué?-le pregunto Neal, curioso.
-nada, olvídalo-
-vamos, Julie. ¿No eres tú la que siempre dice que una relación se basa en la confianza?-
-oookeeey. Ella suele usar ese odioso cepillo de madera…para azotar mi culo. ¿Feliz?-dijo Julianne, molesta. Neal se contuvo las ganas de reírse.
-está bien. Relajate. Vamos, nena, no te enojes. Mi padre, a veces, también usa un cepillo para hacerme sonar el culo. Tampoco es algo de lo que debas avergonzarte. He pasado por eso. Te entiendo-dijo Neal, encogiéndose de hombros.
-gracias, Neal. Por eso amo estar contigo. Porque aunque lo que diga sea una tontería, tú me entiendes-admitió ella, acercándose a él.
-gracias, Julie. Digo lo mismo de ti. Tú crees cada una de mis pequeñas y tontas mentiras-admitió él, mirándola. Ella rió -te amo-le dijo Neal, besándola.
-yo te amo-le dijo Julianne, besándolo de vuelta.
-okey, vamos a divertirnos con ese regaño del FBI-dijo Neal, bromista.
-jajaja, sí-dijo Julianne y ambos comenzaron a vestirse.
-voy a partirle la cara a Si…nadie, nada, no dije nada-dijo Neal, nervioso al ver la mirada furiosa de su novia.
Más tarde…
-buen día, estudiantes, profesores, etc. Soy el Agente Especial Peter Burke. Y hoy yo y mis compañeros venimos a darles una charla-
-un sermón-lo corrigió Tom, Peter lo miro enfadado –lo siento…-susurro.
-no puedes quedarte callado, ¿eh?-le dijo Terrence.
-¿Mozzie, estás bien? Estás temblando-le dijo Lilah.
-no voy a volver a la cárcel-susurro él.
-nunca has estado en la cárcel, Moz-dijo Neal, fastidiado.
-oh, mira…ahí viene el querido Siegel-le dijo Warren a Neal.
-ese bastardo-dijo Neal, haciendo sonar su puño contra su palma contraria. Mientras miraba al joven cadete.
-agh…-se quejo Rupert –por lo menos no vino mi tío-
-a mí me cae bien ese Siegel. Bueno, a primera vista-dijo Sara.
-¡Oh! ¿Tú también? Si es tan insulso-se quejo Neal.
-jajá. Creo que alguien está celoso-dijo Marinette.
-¡¿Yo?! ¡¿Celoso?! Okey…sí, me descubriste, Mari-dijo Neal, haciendo una mueca. Ella rió.
-¿De qué están hablando?-pregunto Julianne.
-nada, cachorrita. ¿Disfrutas de la charla?-le pregunto su novio.
-eso creo-dijo Julianne, haciendo media sonrisa –eh, ahora van a hablar de cómo prevenir ataques físicos. Escuchen-
-este será un largo día-dijo Mozzie, limpiando sus lentes.
Después de un rato, la charla termino y los alumnos pudieron ir a recoger sus cosas a las aulas e irse a sus casas.
-llegaron los Ellington con la limusina. Nos vemos, chicos-dijo Julianne y se despidió de sus amigos.
-¿Vienes, Neal?-le pregunto June, mirándolo.
-eh…sí, voy a volver caminando, tía-dijo Neal.
-¿Seguro, chico?-le pregunto Byron, extrañado.
-sí, o…o…en metro-
-okey. ¿Tienes dinero?-le pregunto June.
-sí, no se preocupen-dijo Neal y se despidió de ellos con la mano.
-¿El metro? Tú no usas el metro-dijo Mozzie, riendo burlón.
-Moz, necesito un favor-dijo Neal, ignorando la burla.
-¿Ahora qué?-dijo Theodore, resoplando.
-este tipo…David Siegel, ¿Qué sabes de él?-le pregunto, su amigo lo miro con los ojos entrecerrados –vamos, Moz, sé que lo has investigado aunque sea un poco-
-es de Chicago, Illinois. La ciudad donde vive la familia materna de tu noviecita. Es de una familia rica pero fue repudiado por la misma-respondió Mozzie.
-auch…-dijo Neal, haciéndose el dolido.
-y está recientemente divorciado, sin hijos-
-doble auch. ¿Crees que tenga un punto débil?-
-Neal, todos lo tenemos-
-okey. Voy a ir a hablar con él-dijo Neal, con una sonrisa maliciosa.
-oohh…hablar, claro-dijo Mozzie, sonriendo malvadamente.
Neal se acerco con pasos elegantes al cadete.
-hola, chico. ¿Estás perdido o algo?-le pregunto Siegel, mirándolo.
-no. Sólo me estaba preguntando… ¿Acaso eres de Chicago?-dijo Neal, muy sonriente.
-bueno… ¿Cómo lo sabes? Sí, soy de Chicago-dijo David, extrañado.
-tengo habilidades innatas de detective-presumio Neal.
-oh, ya veo. Soy David Siegel. Pero eso…ya lo sabes-le dijo David, estrechándole la mano.
-sí, Neal Caffrey-
-ah, el novio de Julianne…-
-sí, el mismo. ¿Ella te hablo de mí?-pregunto Neal, sorprendido.
-oh, no. Su padre sí. A veces siento que él no me quiere cerca de su hija-
-sí, Peter suele dar esa impresión. Tranquilo, es sólo…parte del "proceso de prueba"-
-¿Proceso de prueba?-
-sí, olvídalo. ¿Has probado la pizza de aquí?-
-no, ¿Por qué?-
-debes probarla. La amarás-
-okey…-dijo Siegel, haciendo una mueca y echando un vistazo para asegurarse de que Peter y los demás no se hubieran ido.
-oye, entre tú y yo, de hombre a hombre… ¿Le tienes miedo?-le pregunto Neal, sonriendo maliciosamente.
-¿A quien? ¿A Peter?-pregunto Siegel.
-¡No! ¡Al Coco!-exclamo Neal, con sarcasmo –por supuesto que a Peter-
-bueno…yo…-
-¿En serio? ¿Le tienes miedo a ese cascarrabias?-
-Neal, es de mi jefe de quien estás hablando-dijo David, serio.
-y mi futuro suegro. Tomátelo con calma, hombre-dijo Neal, dándole un empujoncito.
-ajá…-dijo Siegel, siguiéndole la corriente.
-oye, tengo una gran pista sobre ese criminal que tanto persiguen ustedes…-mintió Neal.
-¿En serio? ¿Tú? Niño, por favor…-
-en serio. ¿Te muestro un lugar dónde creo que está?-
-de acuerdo. Vamos a ese lugar-
-y no te preocupes por Peter, ni se enterara-
-okey…-dijo el cadete, no del todo convencido. Y siguió al adolescente.
Pero el plan de Neal de darle una paliza al "chico nuevo", falló…sobre todo porque cuando se metieron en aquel oloroso callejón, había una pandilla que comenzo a darles ellos su propia paliza.
Estaban a punto de ser, prácticamente, comida de buitres. Cuando llegaron Peter y Jones. Detuvieron y arrestaron a uno y cada uno de esa pandilla callejera.
-Peter, yo…-intento Siegel.
-¡¿Qué estabas haciendo aquí?!-le grito Peter, furioso.
-yo…sólo…seguí un rastro-mintió David, con un nudo en la garganta. No quería delatar al chico.
-no vuelvas a hacerlo, ¡¿Me escuchaste?!-
-sí, señor-dijo Siegel, desalentado.
-vete al auto-le ordeno Peter, con severidad. El joven obedeció rápidamente.
-Peter, no le eches toda la culpa a él…-dijo Neal, más afligido por haber metido en problemas a su…podría decirse, reciente nuevo amigo.
-¡¿Qué hiciste, Neal?!-le grito Peter, enfurecido.
-yo…no te descargues conmigo tampoco-se quejo Neal, cubriéndose el trasero.
-oh, vaquero,…no sabes en cuantos problemas estas metido está vez-dijo Peter, tomándolo del brazo y arrastrándolo a su auto. Neal fue lloriqueando todo el camino a la casa de los Ellington.
Byron y June le agradecieron a Peter.
Julianne, a sabiendas de lo que había pasado...ya que Mozzie le había contado, salió de la habitación, aún leyendo su libro. Y se fue a la sala para tener más paz, y disfrutaba de amena conversación con June y jugueteos de Bugsy.
Byron agarro a Neal de una oreja y lo llevo a "su apartamento". Una vez allí, no tardo en bajarle el pantalón vaquero y los boxers. Ponerlo sobre sus rodillas y darle unos buenos azotes.
Al mismo tiempo, David se sorprendió cuando Peter se estaciono en su casa en vez de ir a dejarlo a su departamento.
-Dave, ya puedes hablar. No voy a matarte, ¿Ok?-le dijo Peter, mirándolo.
-¿Qué hacemos aquí?-le pregunto David, confundido.
-creo que es hora de que conozcas a mi familia. Pasaremos mucho tiempo juntos, nosotros dos, y creo que es una manera de…fortalecer nuestra amistad-dijo Peter, sonriendo.
-ah-dijo David, haciendo una mueca.
-sé que viste a Julianne en la escuela. Es mi niña y estoy seguro de que puedo confiar en ti para protegerla. Incluso de ella misma. Pero te la presentaré otro día, ¿si? Es que…todavía tengo que hablar un poco con ella-
-¿La impresione?-
-demasiado, chico. Su novio Neal esta celoso. Por eso te engaño hoy-
-¿Fue idea suya?-dijo Siegel, dolido.
-sí, pero no le hagas saber que te lo dije. Cuando Neal se siente amenazado, se mete en más problemas-le dijo Peter.
-wow…ahora me siento identificado-dijo David, riendo.
-sí. David, tienes que saber que…-
-Peter, tranquilo. No volveré a meterme en un callejón sin refuerzo. Ya entendí-
-no es eso. Cruzaste una línea, amigo. Y no me refiero a la línea de mi paciencia. Pudiste haber perdido la vida-
-pero no la perdí…-se quejo el chico.
-¿Y crees que mereces una felicitación?-
-no, señor-
-"señor" no, David. Quiero que entiendas que fue muy imprudente lo que hiciste-
-lo entiendo, en serio. No necesito más sermones-
-¿no? Okey, al menos necesitas que alguien te corrija-sentenció Peter, muy serio. David lo miro asustado.
-umh…bueno, mejor vamos a tu casa. Tu familia debe estar esperando-dijo David, nervioso.
-sí, vamos-
Una vez en casa y luego de que Elizabeth, Pierre y los perros los recibieran.
Después de la comida, Peter le indico a David que lo siguiera.
Siegel tragó saliva y obedeció lentamente. Había notado que Peter había hablado sobre algo con su esposa en la cocina, pero él no había alcanzado a escuchar de qué se trataba la conversación.
Llegaron al cuarto de invitados y Peter cerro la puerta tras de sí.
Instintivamente, David retrocedió.
-¿Vas a torturarme o qué?-le pregunto, aterrado.
-no, chico. Voy a castigarte, que es diferente-le dijo Peter, con seriedad.
-¿Qué…qué?-
-como lo escuchaste. Lo que hiciste fue muy imprudente y muy peligroso. Y expusiste no sólo tu vida, sino también la de Neal-
-lo siento tanto. Sé que estuvo mal, Peter. Pero sólo…no me golpees…-dijo David, asustado.
-¿Golpearte?-pregunto Peter, alarmado.
-siii-dijo David, cubriéndose las mejillas con las manos.
-David, hijo, ¿Qué te hicieron? Jamás te golpearía…no con el propósito de castigarte al menos-le dijo Peter, con suavidad.
-¿En serio?-le pregunto Siegel, esperanzado.
Su padre había sido tan duro con él por no ser lo que esperaba, por ser una "decepción de primogénito", que Peter lo había tomado por sorpresa. Muy en el fondo, David veía a Peter como su figura paternal.
-en serio, Dave. Sólo va a ser unas buenas nalgadas y nada más. Después borrón y cuenta nueva, ¿si?-
-¿Nalg…qué?-le pregunto el joven, confundido.
-¿No sabes lo que es una nalgada?-le pregunto Peter, extrañado. El chico negó con la cabeza y lo miro como si le estuviera hablando en otro idioma –mira, Dave, cuando los niños se portan muy pero muy mal…como por ejemplo, se ponen en peligro cuando sus padres les dijeron que no lo hicieran…hay que castigarlos, corregirlos. Uno de los tipos de castigos son las nalgadas. Los padres ponen a sus hijos sobre su regazo y les dan palmadas en sus traseritos hasta que crean que la lección se aprendió-
David, involuntariamente, se ruborizo. Eso sonaba tan vergonzoso.
-pero…usted no…-dijo, sin pensar muy bien.
-lo sé, no soy tu padre. Soy tu jefe. Y fuera del trabajo, como ahora, no soy nadie. Pero me preocupas mucho, Dave. Desde el primer día que llegaste me tome en serio esto de cuidarte. Eres un novato con ganas de aprender y entiendo eso porque también lo viví. Y…leí tu expediente, debe ser duro que tus propios padres te rechacen por no querer ser lo que ellos quieren que seas-le dijo Peter, con honestidad.
-y que tu propia esposa te deje porque no eres el tipo adinerado que ella esperaba-agrego David, triste.
-exacto. Pero David, no por eso debes comenzar a meterte en problemas. Y…sinceramente, yo te tengo cariño. Casi como un padre a su hijo-le confeso Peter.
-gracias, señor. Usted…ha sido un gran jefe. Me gusta aprender de usted. Y yo…-admitió el joven.
-deja de tratarme de usted-dijo Peter, riendo.
-me encanta pensar en ti como un padre, Peter. El mío…sólo solía estar para remarcar mis errores. Pero con todo lo que ha pasado hoy…siento que tú, además de eso, quieres llevarme por el camino correcto-dijo David, rascándose la nuca.
-así es. Ahora, no atrasemos esto más-dijo Peter, sentándose en la cama e indicándole al chico que se acercara.
-okey. Pero… ¿Me va a doler?-pregunto David, pensativo.
-sí, hijo. Te va a doler y probablemente llores como nunca. Pero ya te lo dije, luego borrón y cuenta nueva-le dijo Peter y le sonrió.
-¿Así de simple nada más? ¿Sólo tengo que dejar que me pegues?-
-se llaman nalgadas, Dave-
-sí…eso…-dijo David y sin saber porqué, se puso rojo de la vergüenza.
-ven-le dijo Peter, tomando su muñeca y recostándolo sobre su regazo.
El Agente Burke estuvo un rato azotando el trasero de su cadete, podía sentir como el mismo pantalón desprendía calor. Se detuvo dos o tres veces para recordarle a David la razón por la que estaba recibiendo esas nalgadas. Cuando terminaron, Peter lo consoló hasta que el chico se calmo.
-buenas noches, Dave-le dijo, dándole un beso en la frente y saliendo de la habitación para darle privacidad.
-buenas noches, papá-dijo David, sin poder evitarlo. Peter lo escucho y se sonrió para sí mismo.
Mientras tanto, luego de la cena, Julianne y Neal habían mirado un montón películas de Disney. Y luego de un besuqueo que fue interrumpido por Byron y June, se fueron a la cama.
-buenas noches, cachorrito-le dijo Julianne, besando su mejilla.
-buenas noches, cachorrita-le respondió Neal, devolviéndole el beso.
