Hola, bueno, es mi primer fics de VA y realmente espero poder hacerlo bien, aunque no estoy segura de como jeje. La historia es basada después del final de El último sacrificio así que espero que les guste. En esta historia habrán muchas cosas nuevas y viejas, como drama, celos, amor, peligro y sobre todo (el elemento fundamental) sangre, es decir, es de vampiros, ¿no?
Aviso:
.: Vampire Academy :. - POV General
.: (nombre) :. - POV Personaje
~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Richelle Mead
~ Instinto de Sangre ~
Capítulo 37:
Comienza el desastre.
.: Lissa :.
Me moví incomoda en la cama abriendo los ojos lentamente. Pensé que me encontraría a Christian, pero vi a Rose durmiendo. Me levante con cuidado de no clavarle el codo y luego me pase una mano por el rostro. Bostecé y luego mire la puerta del baño abrirse. Christian acababa de salir con una sonrisa. Traía puestos unos jeans, estaba sin camisa, descalzo y se secaba el cabello con una toalla.
– Buenos días – Sonrió.
– Buenos días – Dije estirándome.
Lo mire tranquila y luego a Rose que seguía durmiendo. Me levante con cuidado de no molestar a Rose. Me senté en el borde de la cama y sonreí ligeramente, aun media dormida. Sentí los labios de Christian sobre los míos y luego me sonrió.
– Me sorprende que no sintieran la ducha – Se rió – Tienen el sueño pesado
– ¿A qué hora volviste? – Pregunte.
– Cerca de las once y algo – Busco una camisa en sus cosas – Ustedes estaban duermo así que no quisimos despertarla
– ¿Quisimos? – Pregunte. Parpadeé un par de veces y recordé que Rose iba a cerrar su cumpleaños con broche de oro: Dimitri. Supongo que el habernos quedado dormida se lo impidió – ¿Por qué no nos despertaron?
– Se veían muy cansadas – Dijo Christian sonriendo – Lo mejor era no hacerlo
Asentí lentamente y volví a mirar a Rose. Ahora recuerdo que nos quedamos dormidas porque estábamos cansadas después de haber limpiado la cocina completa por nuestro pequeño e inofensivo desastre. Rose fue la primera en quedarse dormida y luego lo hice yo al rato. Fruncí el ceño al ver una tarjeta cerca de ella y la tome. Tenía escrito «Roza» con un tipo de Letra muy hermosa. Levante un extremo de la tarjeta y la mire con una sonrisa. Era de Dimitri y se disculpaba con ella por no haber terminado juntos su cumpleaños, en cursiva estaba escrito «lo compensare» y finalmente le decía que la amaba.
– Que lindo – Dije sonriendo. Volví a dejar la tarjeta en donde estaba y me puse en pie para ducharme.
Después de una ducha rápida me vestí y le lancé un almohadón a Rose para que se levantara. Ella lo hizo a regañadientes y se fue a su habitación con la excusa de que se ducharía, pero yo sabía que probablemente solo se fue a una cama en la cual no puedan despertarla. Me reí un poco y luego baje solo para encontrarme con todos ya levantados.
– Hey, Lissa, que bueno que hayas despertado – Olena me miro con una sonrisa – Justo estaba pensando en Rose y en ti
– Puedo explicarlo – Dije rápidamente.
– Yo no – Vi a Rose aparecer ya vestida y despierta, bien despierta – Es decir, fue tu culpa
– No es justo – Le fruncí el ceño y ella me saco la lengua. Rose no dijo nada por un minuto. Hubo un silencio en que ella no dijo nada. Intercambiamos miradas desafiantes como si eso decidiera quien iba a dar su punto de vista primero, pero luego ella comenzó a reír a carcajadas.
– Fue mi culpa – Sonrió – Derrame accidentalmente la salsa y ella pensó que no lo fue
– Bien… yo no estaba pensando en el incidente de anoche – Negó con la cabeza Olena. Me sentí algo avergonzada, me sonroje y pude sentir que Rose también aunque ella no lo demostraba. Entonces Christian abrió la boca para preguntar, pero Olena lo interrumpió – Solo quería preguntarles algo
– ¿El qué? – Preguntamos nosotras dos al unisonó.
– ¿Qué paso con las botellas del vodka que estaban en la cocina? – Pregunto Olena. Yo mire a Rose preparada para preguntarle si ellas las tomo, pero pude sentir antes que ella ni siquiera sabía que había unas botellas de vodka. Pensé un poco y no recordé haber visto algunas ayer y Rose tampoco, mucho menos se quebraron en la pelea.
– No lo sabemos, ni siquiera las vimos – Dijo ella tomando una rosquilla – Creo que Adrian podría decir en donde están
– Yo no he tomado nada – Mire a Adrian y por su aura supe que estaba hablando enserio, pero no tenía sentido porque nosotras dos fuimos las únicas en la cocina.
– Chicas no importa si las tomaron, pero eran tres botellas así que no tiene acaso mentir – Dijo Olena preocupada.
– Pero no las hemos tomado – Dije a la defensiva. Rose me tomo del brazo mirando directamente un punto x en la habitación. La seguí con la mirada y me encontré con que estaba mirando una maseta, entonces todos miraron también confundidos.
– Rose, déjate de juegos y di la verdad – Dijo Janine molesta. Creo que no le gustaba que su hija fuera una ladrona, pero el punto es que nosotras no tomamos nada.
Rose no la miro, comenzó a acercarse a la maseta lentamente, con cautela. Yo pude sentir que ella había visto algo moverse, algo grande que se escondía dentro de la maseta debajo de la tierra. Entonces Rose frunció el ceño, tomo un cuchillo y cortó la planta para meter la mano en la maseta.
– ¡Ah! – Se quejo asacando la mano rápidamente. Me acerco aquella y vi que su dedo estaba índice tenía unas marcas – Algo me mordió
Mire la maseta y vi un pequeño gatito bebé de color gris, blanco y negro muy hermoso. Parecía tener miedo de Rose y ella no dejaba de verlo como si fuese el animal más feroz y peligroso de todos.
– Es un gatito – Lo tome en manos con mucho cuidado. Parecía asustado, pero comenzó a relajarse en cuanto le acaricie la cabeza suavemente. Estaba sucio por la tierra.
– ¿Cómo ha entrado? – Pregunto Viktoria sorprendida.
– Debió ser cuando alguien entro o salió – Dijo Olena sorprendida – Sin embargo eso no explica que sucedió con las botellas
Rose acaricio al gatito con suavidad y luego frunció el ceño, olfateo su pelaje y luego sonrió divertida.
– Hey, no deberías tomar alcohol tan joven pequeño – Dijo sonriendo. El gatito maulló y luego mire a Rose confundida – Está pasado a ese vodka
Olfateé al pequeño y sonreí divertida al ver que tenía mucha razón. Las botellas fueron encontradas tiradas en algún lado, estaban quebradas, seguro que el gatito buscaba algo de comer y por accidente las quebró. Debió mancharse con el líquido cuando fue derramado.
– ¿Podemos quedárnoslo? – Pregunte emocionada. Rose me miro y luego miro a los demás.
– Tú decide – Dijo Dimitri sonriendo – Eres su guardiana
– Vamos Rose, cuando estuvimos en Portland y Chicago no me dejaste tener una mascota – Le hice una carita de perrito. Ella me miró.
– Significa que tendré que proteger al gato también – No se veía muy emocionada. Me miro sonriendo y luego asintió lentamente – Pero es tu responsabilidad cuidarlo. Uhg un mini Dragomir
– Dragomir – Sonreí mirando al pequeño gatito. Subí al baño y llegue la tina un poco para luego bañar al gatito. Tuve un poco de problemas porque no le gustaba, pero finalmente dejo de pelear y se relajo – Necesitas un nombre. Hmm…
– ¿Qué tal pequeño valiente? – Pregunto Christian riendo.
– No es divertido – Sonreí secando con cuidado al pequeño – Necesita un nombre tierno, porque es tierno. Ya sé…
– Espera, ¿estás segura de que es macho? – Pregunto Christian limpiando la tina – Quizás sea hembra
Mire a Christian fijamente y luego suspire. Después de confirmar que Christian estaba en lo cierto tuve que pensar en otro nombre. Lilly. Sonaba bonito y a ella pareció gustarle. Luego de que terminara baje con a ver con Rose y presentarle al nuevo miembro de la familia, ella estaba con Dimitri. Él se encontraba sentado acariciando el cabello de Rose y ella estaba recostada en su regazo, la cabeza la apoyaba en sus piernas y lo miraba con una sonrisa.
– Mira – Apoye la pequeña a centímetros del rostro de Rose, ella la miro confundida y luego la gatita le lamió la nariz – Vaya, al fin un animal que no te desprecia
– Que linda forma de decir que los animales y yo somos enemigos naturales – Dijo con sarcasmo – ¿Cómo se llama?
– Lilly – Sonreí.
– Así que es hembra – Sonrió Rose tranquila.
– ¿A qué es muy linda? – Pregunte acercándola a mi rostro. Ella comenzó a lamerme en la mejilla y luego maulló. Christian volvió de la cocina con un poco de comida.
– Tan linda que por su culpa nos retaron a nosotras – Dijo Rose con una mueca – Por cierto Liss, ¿qué sucedió con las películas?
– Hay que devolverlas mañana – Respondí sin mirarla ya que solo podía mirar a la pequeña que estaba comiendo.
– Oh genial, al menos que valgan la pena. Podemos verlas hoy – Dijo ella.
– Sí, es buena idea – Sonreí. Mire a Rose que ni siquiera me estaba mirando a mí y luego a Christian que me sonreía un poco.
– ¡ROSE! –
Ella dio un salto asustada y me miro fijamente, pero se tranquilizo un poco. Me reí divertida y luego levante la vista al techo pensativa.
– No hagas eso, estamos en la misma habitación – Dijo ella mirándome molesta – Y me asustaste
La mire sorprendida. Ella estaba molesta conmigo y no era el tipo de molesta en broma, sino enserio. Fruncí el ceño como ella se puso en pie y camino a la cocina. Yo solo estaba intentando que dejara de babear. Poco después volvió con un vaso de bebida y me sonrió divertida. Su estado se tranquilizo y ella ya no estaba molesta.
Yo quise decirle a Rose algo sobre Lilly, pero Yeva nos interrumpió cuando nos miro fijamente. Quería algo fijamente y luego poso la vista en Lilly, para terminar con el juego de miradas observo a Rose por unos minutos. Olena apareció a su lado mirando a Dimitri preocupada.
– ¿Qué sucede? – Pregunto Dimitri. Ella lo miro preocupada y abrió la boca para decir algo.
.: Rose :.
No podía creer que estuviera allí de nuevo. Dimitri, Eddie y yo estábamos allí, en la cima de la maldita montaña nuevamente, pero en está ocasión no estábamos porque a Yeva se le ocurrió la idea, bueno sí, pero no en el mismo contexto.
– ¿Estás seguro de que es por aquí? – Pregunto Eddie bebiendo un poco de su botella de agua.
– Sí, Yeva lo ha visto por aquí – Dijo Dimitri serio.
Rodé los ojos suponiendo que no es así. Vinimos ayer y no vimos nada fuera de lo normal, salvo por, claro, ella.
– Tal vez no es cierto – Me senté en una roca – Volvamos a casa camarada, no me digas que piensas que es real eso
– Sí, lo hago – Asintió Dimitri serio.
– Bien – Me puse en pie – Suponiendo que si es verdad. ¿Qué vamos a hacer? ¿Entrar en la cueva y enfrentarnos nosotros tres contra mil de ellos? Puede que sea de día, pero allí dentro no hay sol así que nos matarán sin problemas
– Es verdad – Dijo Eddie con un suspiro pesado – Nos harán trisas
– No vamos a pelear, solo vamos a revisar las cuevas y encontrar la base de armas – Dijo Dimitri serio.
Escuche un quejido, mire al borde y vi a Mikhail apenas subiendo la montaña. Me miro cansado y luego lo ayude con Eddie a ponerse de rodillas en una zona mucho más segura.
– ¿Por qué no pudimos usar el teleférico? – Pregunto bebiendo agua sin aliento.
– Es más divertido así – Me encogí de hombros – ¿Qué pasa? Ya estás cansado
– Hey, no habría tenido que venir si tu madre pudiera caminar – Dijo Mikhail encogiéndose de hombros.
– Tú querías venir de todos modos – Sonreí.
Mikhail me miro fijamente y luego suspiro pesadamente. Vimos tres cuevas. Entramos en parejas dejando una libre para luego revisarla todos juntos. Dimitri y yo caminábamos por una de ella perdiendo cada vez más la vista por la oscuridad así que él tomo una rama y le encendió fuego.
– Y tú pensabas que no servía de nada traer un encendedor – Sonrió.
Sonreí tranquila – Sí, tienes razón
Dimitri se detuvo y me miro con una ceja levantada – ¿Qué dijiste?
– Que tienes razón – Me encogí de hombros entendiendo porque me pidió repetirlo – Oye, puedo equivocarme. No soy perfecta
– Lo eres para mí – Me sonrió divertido.
– Ay que tierno – Dije sonriendo. Escuche un crujido y ambos nos miramos serios. Comenzamos a caminar más rápido hacia delante y nos detuvimos en un extraño pasaje angosto. Las náuseas aparecieron enseguida, estábamos en el camino correcto.
El aroma a metal quemado se dirigió lentamente hacia mi nariz dejándome saber que aquí se estaban construyendo armas. Era oficial, encontramos la fábrica de armas de los Strigoi en Baia. Eso es una menos. Dimitri me tomo del brazo justo cuando estaba por entrar en el estrecho pasaje, lo mire confundida sabiendo que debíamos entrar allí, pero él se negaba.
– Ten cuidado – Dijo él sonriendo ligeramente. Era angosto, demasiado y apenas si podía entrar yo así que Dimitri no podría hacerlo.
Trague saliva y mire el angosto pasaje. Estaba a punto de sufrir una ataque de claustrofobia y lo peor de todo, no podía entrar con la antorcha porque no tendría como sostenerla.
– Puedes hacerlo – Dijo Dimitir notando mi incomodidad.
Antes de que me dieran ganas de replicar entre en el pasaje y me aferre de espaldas al muro para poder cruzar. Me sentía como un espía entrando en un lugar prohibido, de hecho lo era, pero me gustaba así. Quizás algo negro y una canción que sea buena harían las cosas más divertidas. Logre llegar al final del pasaje y luego vi un muro frente a mí. Me queje hasta que vi una especie de ventilación. Estaba mucho más arriba y subir era peligroso.
Como pude me subí apoyándome en la pared, agarré los barrotes y me impulse arriba para poder mirar. Me queje un poco hasta que logre llegar arriba, pero la posición no era muy cómoda dado que me estaba sosteniendo con los pies y rodillas. Mire por los barrotes y luego fruncí el ceño.
– Son demasiados – Murmure. Podría no haber más de cincuenta, pero aún así era un número bastante grande.
Estaban trabajando con el titanio para crear sus armas, pero no las encantaban. Eso me extraño, sin embargo había un gran número de armas encantadas y yo lo podía sentir. Entonces vi a Maddie sentada en una roca con las piernas y brazos cruzados. Junto a ella había una mujer mucho más alta, de unos cuarenta años. El cabello era corto, hasta los hombros, y lo tenía de color negro. Usaba un traje completo color negro, ajustado, ése si parecía de espía… o gatubela.
Estaban hablando, podía ver sus labios moverse, pero yo no entendía nada de lo que hablaban porque no podía escuchar y no porque la cueva no tenía eco, más bien porque el ruido del metal golpeado y los Strigoi peleando me lo impedían. Tres de ellos se agarraron a pelea, la sangre volaba por todos lados y dejaba claro su naturaleza. La mujer se acerco a los tres y los incendio con Firedark. No sé que les dijo, pero ellos gruñeron y siguieron con su trabajo.
Maddie sonrió mirando a cuatro Strigoi que le llevaban las armas. Entonces ella tomo una espada en sus manos, la blandió y luego comenzó a encantarla al igual que todas las demás. La mujer también comenzó a encantar las armas. Mire la habitación observando la cantidad de armas que estaban fabricando hasta que vi otra ventilación. Podría ser que quizás Eddie o Mikhail aparecieran por ahí, pero no fue así.
Abajo había un túnel, seguramente era él que ellos usaban para entrar y salir. Fruncí el ceño. Maddie levanto la mirada lentamente hacia la ventilación frente a la mía, pero luego bruscamente me miro a mí con una sonrisa maliciosa. El corazón se me detuvo cuando dejo caer las armas y luego comenzó a caminar. Algo dijo, pero no oí nada. ¿Ella bebió mi sangre? Quizás es por eso que sabe que estoy aquí.
Con la mirada maliciosa de Maddie accidentalmente solté los barrotes cayendo al suelo. No me lleve un golpe grave, afortunadamente, pero me raspe la rodilla y ahora me sangraba demasiado. Trague saliva sabiendo que del otro lado había más de cincuenta Strigoi sedientos, probablemente. Salí a toda velocidad por el estrecho camino y luego vi a Dimitri mirándome preocupado.
– ¿Qué te paso? – Me miro preocupado.
– Ahora no – Me cargue en su hombro – Debemos salir ahora o nos mataran
– ¿Puedes caminar? – Pregunto.
– Apenas – Dije preocupada. Lo tome de la mano y comencé a caminar, pero Dimitri se detuvo. Me entrego la antorcha y luego me cargo en su espalda para correr.
Me sorprendió que pudiera cargarme a mí y correr a esa velocidad logrando que sacarnos a la luz rápidamente. Suspire pesadamente mientras me bajaba con cuidado de la espalda de Dimitri. Él me sonrió sacando un pañuelo de su mochila. Me senté en una roca mientras Dimitri me limpiaba.
– No es grave – Sonrió – Seguro que podrás moverla en unos minutos
– Gracias por sacarnos de allí – Lo besé en la mejilla. Él me vendo la rodilla con cuidado y luego miro hacia la cueva en la que entraron Eddie y Mikhail. Esperamos un poco hasta que salieron todos moreteados, lastimados y por supuesto despeinados.
– Wow – Dije sorprendida – Y pensé que yo estaba lastimada
– Nos caímos – Dijo Eddie frotándose una herida con cuidado – Había algo así como un túnel por el suelo. Caímos, resbalamos, nos estrellamos con rocas y luego tuvimos que escalar para subir nuevamente
– Eso explica las heridas – Me reí.
– ¿Encontraron algo? – Pregunto mi Dios Ruso sentándose a mi lado.
– Sí – Mikhail saco una especie de garras metálicas del bolsillo, era un guante y cómicamente me recordó a Freddy Krueger. Me lo entrego y yo sentí el poder del Firedark encima de las garras de metal.
– Está encantado – Dije. Mire a Dimitri y le entregue el guante, él saco el encendedor e intento quemarlo, pero no pudo. Yo fruncí el ceño y sugerí hacer una fogata para quemarlo.
– Lo mejor es volver – Dije sonriendo.
– No irán a ningún lado – Me di la vuelta y vi a tres hombres, humanos, de torso grande y ancho, hombros anchos, músculos en los brazos. Parecían matones, pero hablo de la fuerza y no de la apariencia.
– Sabemos lo que son – Dijo uno de ellos. Era calvo y tenía un feo bigote – Y no se escaparan
– Humanos trabajando con Strigoi – Dijo Dimitri serio. Apretó los puños colocándome detrás de él. Con nosotros tres lastimados Dimitri iba a tener problemas para pelear contra ellos, pero no pareció importarle cuando golpeó al del feo bigote cuando se intento acercar.
Lo mire sorprendida y mientras él peleaba vi a los otros dos acercarse a nosotros. Haciendo caso omiso a mi rodilla deje que la adrenalina se hiciera cargo de mí para comenzar a pelear y amortiguar el dolor de la herida. Con la pelea el dolor desapareció y yo podía pelear perfectamente bien, hasta que me detuve dos minutos y el dolor regresó con fuerza. Lo ignoré. Volví a pelear.
Mi pierna no estaba colaborando en la pelea después de que el dolor había regresado. Sin darme cuenta yo estaba al borde de la montaña. Trague saliva. Un único camino y yo a punto de caer de espaldas por el borde. Nada mejor que esto, ¿verdad?
– Hey – Sonreí cuando Dimitri tomo del hombro al que me estaba atacando, le dio la vuelta y lo miro enojado – Es una chica y es mi novia. No la toques – Le planto un puñetazo en el estómago provocando que se encorvara y luego con el otro puño lo golpeo en la mejilla derribándolo. Cayo inconsciente.
– Odio ser tratada como una chica – Dije tranquila – Soy tu igual
– Pero eres una chica – Me sonrió.
– No indefensa – Recordé.
Miro mi rodilla y luego me besó en la frente. No había necesidad de saber que pensaba, él estaba igual que yo. Yo podía no ser indefensa, pero con una pierna así es probable que sí. Después de noquear a los tres humanos Dimitri dijo que los dejáramos allí.
– Usaremos el teleférico para bajar – Dijo Eddie con un tono que dejo claro que no pensaba bajar a rapel con las heridas.
Me reí un poco y luego asentí. Volvimos a casa en un par de minutos y cuando llegue allí Lissa se rió por mi herida. Yo tenía esa mala costumbre de olvidarme de mi cuerpo cuando peleaba y siempre terminaba con heridas grandes. Ella me curo.
– ¿Cuántos viste? – Pregunto Abe sentándose enfrente mirándome serio.
– Cincuenta tal vez – Dije – Hay dos Strigoi que pueden hacer Firedark
– Ha sido horrible – Dijo Eddie frotándose un hombro – Al menos tu te llevaste la mejor parte – Apunto a mi rodilla – Nosotros casi morimos allí
– Nadie los mando a caerse – Sonreí divertida. Dimitri se sentó a mi lado y me besó la mejilla, Lissa tomo mi pierna con cuidado y comenzó a moverla – Auch – Me miro sorprendida – Me duele
– No debería – Dijo sorprendida – Ahm, intentaré curarte de nuevo
Lissa toco mi rodilla con ambas manos y luego comenzó con su magia curativa. Yo sentía la magia ejercerse, pero no sentía los colores ni su poder. Ella me miro frustrada cuando no pudo quitar el dolor, pero al menos había cerrado la herida.
– No entiendo – Me miro preocupada – Es tan… uhg… Rose, eso no está bien. Algo malo sucede
– Sí y ese algo se llama oscuridad – Dije molesta – Deja de usarla
– No es la oscuridad – Dijo ella molesta – Quién sabe que sea
– Quizás estás cansada – Dije sonriendo para calmarla – Has hecho muchas curaciones Doctora, deberías descansar. El dolor ya pasara
– Probablemente solo necesitas descansar – Dijo Dimitri – ¿Cuándo fue la última vez que curaste a alguien?
– No lo sé porque no pude curar a tu madre – Dijo ella. Me miro – ¿Cuándo fue tu último accidente? Estoy segura que debió ser ese
– Yo qué sé – Me encogí de hombros – Ya no te preocupes, dolor sanara solo
– Dos cosas. La pequeña dhampir tiene razón, el dolor ya pasara – Adrian se acerco con un vaso que contenía algo rojo dentro – Y no estás cansada, es la sangre
– ¿La sangre? – Lissa lo miro confundida.
– ¿Por qué la sangre tendría algo? – Pregunto Mia.
– Dime tú – Dijo Adrian tranquilo – ¿No te quejaste ayer de no poder usar bien el agua?
– Sí, pero eso… – Intento decir Mia.
– Es la respuesta – Adrian sonrió – Yo tampoco puedo curar, ya lo intente. La sangre que tenemos aquí tiene la suficiente fuerza para evitar que nosotros muramos, pero no la suficiente para fortalecernos y usar nuestra magia. Es por eso que necesitamos alimentadores. Si queremos usar magia necesitamos sangre fresca y no envasada
Mire a Adrian sorprendida. Yo no esperaba escuchar aquello. Lo cierto es que si, Adrian tenía un punto al decir que la sangre fresca, directa desde el cuerpo de alguien tenía muchas más proteínas y otras cosas que fortalecían a los Moroi y la envasada era algo parecido a un sustituto, porque evitaba que ellos pudieran morir, pero no ayudaba a fortalecer la magia.
– Buen punto – Dijo Dimitri asintiendo – Tiene sentido
– Cierto – Adrian agito el vaso frente a Lissa – Ahora, puedes tomar de está o buscar un cuello. Como sea, creo que nuestros amigos aquí olvidaron decir que la razón por la que no se encuentran alimentadores es porque la mayoría de ellos son literalmente Prostitutas de Sangre y la única forma de tener sangre es ir con ellos. ¿Verdad Rose?
– ¿Has estado haciendo investigaciones? – Pregunte intrigada.
– No. Casualmente fui al centro comercial hace unos días y me encontré con un Moroi que comenzó a hacerme preguntas y allí lo descubrí – Sonrió – Buena forma de ocultarlo. De hecho ni siquiera supe que algo escondían
– De hecho, Joven Ivashkov, esa fue mi idea – Abe salió de la cocina con una expresión superior y orgullosa – No de Rose o de Dimitri. No tenían por qué saber esa información así que preferimos no decir nada, no es algo que les importe a menos que usted quiera ir directo con ellos para ser parte de – Lo pensó un poco – su sociedad
Adrian abrió los ojos sorprendido y nervioso. Sacudió la cabeza y luego trago saliva. Abe podía ser atemorizante cuando lo quería, pero como sea, a todos menos a mí puede intimidar.
– ¿Por qué lo tratas así? – Pregunte mientras Adrian se hacia a un lado.
– Nadie tiene derecho a acusar a mi hija de algo, no importa si es verdad o no – Dijo serio – Escucha, Lissa, siento tanto lo de la sangre. Es posible que sabía que no podrían usar la magia, pero estoy seguro de que no quieras ir con los las Prostitutas de Sangre
– Pues no, pero… no puedo estar lejos de mi magia – Dijo Lissa mirándose las manos – Y menos con Yuyin accidentándose cada dos segundos
Solté un suspiro – No puedo creer que me llames así
– Hablo enserio Rose – Suspiro – Pero supongo que con Olena aquí…
– Mi madre puede hacerse cargo así que no tienes de que preocuparte – Sonrió Dimitri con dulzura – Además, no puedes estar curando siempre, también tienes que descansar y Rose aprender a no lastimarse
– En primera yo sé no lastimarme, es solo que es una mala costumbre y en segunda ella no puede resistirse, está en su naturaleza – Dije apuntando a Lissa.
– Es cierto – Dijo Christian jugando con Lilly en el suelo.
– Vaya Sparky, conseguiste un compañero de juego – Sonreí. Él me miro sarcástico, pero no dijo nada.
– Entonces niña, estábamos hablando sobre los Strigoi – Dijo Abe mirándome serio – ¿Estás segura de la cantidad?
– No, pero apostaría a que más de cincuenta no eran. Tenían demasiada armas y solo habían dos Strigoi encantándolas – Dije – Una de ellas era Maddie
– La que casi te convierte en tantas ocasiones – Dijo Abe y yo asentí – ¿Y el otro?
– No lo sé, pero me parece haberla visto en los arboles con el resto de los líderes. Estoy pensando… – Moví la cabeza pensativa – Quizás los únicos que pueden usar Firedark son los "líderes". Tendría sentido, ¿no? Estamos buscando Pan y Circo así que deberíamos considerar que quizás el Firedark podía ser un gran puente para llegar a ser líder
– Es posible, pero lo de pan y circo ya no tiene importancia – Sonrió – Pero es posible que en parte tengas razón. Los Strigoi líderes deben ser más fuertes de lo que los demás pueden ser así que es posible que sean los únicos que saben usar el Firedark. Hay que ser muy poderoso para usarlo, por lo visto. También, sabemos que son diez de ellos y eso significa que es posible que sean demasiado fuertes como para controlar a mil Strigoi
Deje de prestar atención a Abe y mire a Lissa que aún estaba arrodillada frente a mí, junto a mi rodilla, mirándola fijamente sin prestar atención realmente a lo que tenía enfrente. Sonreí sintiendo la impotencia de Lissa, yo también sabía lo que se sentía y ella se sentía muy desesperada por su magia, pero no podía usarla y mucho menos poder porque sabía que Abe tenía razón. Ella no quería ir con ellas. Suspire pesadamente.
– Hey – Chasqueé los dedos haciéndola reaccionar. Ella me miro sorprendida – ¿Realmente la quieres devuelta?
– Sí, odio saber que la tengo, pero no la puedo usar. Sabes que lo odio mucho – Dijo ella bajando la mirada.
– No es la primera vez – Murmure y ella asintió. Suspire pesadamente nuevamente. Moví mi cabello hacia atrás y le sonreí – Anda…
– ¿Qué? – Me miro sorprendida y todos nos miraron – Rose…
– ¿Quieres usar tu magia o no? – Pregunte con una mueca de solo recordar lo que paso la última vez, hace unos pocos días – Hazlo antes de que me arrepienta de querer ayudarte
Lissa miro mi cuello fijamente. Su expresión no era hambrienta, pero había un brillo en sus ojos que la tentaba a morderme y poder usar su magia. Se mordió el labio inferior y luego sacudió la cabeza.
– No tengo hambre – Desvió la mirada.
– No es por hambre – Dije – Es por magia… ¿no?
Ella asintió lentamente y luego miro a los demás algo cohibida. Me miro nuevamente y luego miro mi rodilla.
– ¿Segura? –
No. No. Por supuesto que no estoy segura de esto, pero ella quiere su magia devuelta y es obvio que no irá a meterse allí en la ciudadela subterránea con los demás así que por mí era mejor así. Si esa sangre envasada no ayudaba entonces no me importaba que ella lo hiciera, pero… debía admitirlo, una parte de mí estaba ansiosa por tener esa sensación de una mordida y la otra parte quería que Lissa se alejara. La última vez que me mordió no termino muy bien.
– Solo espero que no haya un ataque ahora – Me reí para aligerar el ambiente. Ella suspiro y se acerco.
Me mordí el labio inferior al sentir sus colmillos rosar mi piel. Los nervios y ansiedad volvían a mí recordándome las mismas sensaciones que tenía cuando Lissa se alimentaba de mí. Intente no demostrar lo mucho que quería esa mordida, cerré los ojos evitando la mirada de todos. Escuche a Dimitri gruñir, seguro que el recuerdo de él siendo un Strigoi lo estaba torturando cuando Lissa hundió sus colmillos en mí.
Si alguien dijo algo en ese momento yo no lo oí, puesto que la mordida de Lissa me tenía en otro mundo alejada de todos. Flotaba en una nube de placer naufragando en el mar de la maravilla. Siempre había odiado sentir el placer de una mordida y honestamente ya me habían mordido tanto, pero siempre con la mente encima… no era una prostituta de sangre.
Para mí fue demasiado corto, ¿un minuto? ¿dos? Ni idea. Cuando Lissa se alejo se limpió la sangre y yo deje caer mi cabeza en el hombro de Dimitri que me abrazo. Yo no quería, pero no pude evitar sonreír. Él me besó en la frente y me froto un brazo. Seguía adormecida por las endorfinas de la mordida, la saliva era como un suero tranquilizante muy placentero. Entonces fue que sentí los colores dorados brillar por todos lados, calor, frío y calor fueron dos sensaciones más y entonces el dolor desapareció.
Mire a Lissa algo atontada. Ella había curado el dolor en mi pierna y luego me sonrió.
– ¿Quieres algo para comer? – Pregunto suavemente – Iré por un paño para limpiarte el cuello
Cerré mis ojos sin responder. No solo porque no tenía intensión sino porque no podía. Me acurruque en el pecho de Dimitri intentando aprovechar la sensación antes de que desapareciera. Por un momento yo ya no sentía nada de lo que me rodeaba. Es cierto que la mordida no era tan poderosa como la de un Strigoi, pero aún así logro que olvidará gran parte de lo que me rodeaba.
Apenas si sentí a Lissa limpiar mi cuello con un trapo húmedo, pero no me importaba. Ella había logrado curar mi herida y con la mordida que me dio, aunque desconozco cuanto bebió, supongo que podrá usar su magia por un par de días. Dos quizás con algo de suerte. Cuando finalmente tomé consciencia de mi alrededor lo primero que hice fue comer un pan preparado por Dimitri.
– Bien, digamos que puedo usar mi magia por unos días – Lissa me miro preocupada – Pero, ¿y luego?
La mire confundida.
– Luego… veremos hacer – Sonreí – No te preocupes por nada, ya veremos que hacer
– Hey, hey, hey – Adrian se acerco – ¿Qué hay de mí?
– Tú usas la magia para jugar. Lissa no – Dije despreocupada. Adrian me miro fijamente y luego suspiro pesadamente. Me di la vuelta para mirar a Abe – ¿Qué haremos?
– Destruiremos sus armas – Dijo serio – No podemos lanzar bombas, pero podemos derrumbar las cuevas
– Eso podría cerrar todas sus oportunidades – Dije sonriendo – Vaya viejo, me impresionas
– Que alago – Dijo sonriendo.
– Creo que ahora si puedo curar el pie de tu madre – Me sonrió Lissa – Aunque sin Adrian va a ser difícil
– No lo hagas. Gastaras todas tus fuerzas y yo no soporto dos mordidas seguidas en un día – Dije sonriendo – Oh creo que sí, pero tú entiendes a que me refiero
Lissa me sonrió y me abrazo con fuerza.
– Eres la mejor – Sonreí tranquila.
– Si ya lo sabía – Dije con un tono orgulloso y superior. Lissa rodó los ojos sonriendo divertida.
– Pondremos unos explosivos – Sonrió Abe – Un C4
Mire a Abe con los ojos entrecerrados. Estuve a tan solo segundos de reclamarle. Ese hombre siempre pensando en lo peor de todo y de forma extravagante. Sin duda necesitábamos derrumbar todas las entradas y por dentro para que se les venga el techo encima.
Unas manos me hacían masajes en los hombros y era relajante, pero se detuvieron en las marcas de la mordida. Levante la mirada a ver a Dimitri que no dejaba de marcar esos dos agujeros con las yemas de sus dedos. Tenía la vista perdida en esas heridas. No pude evitar estremecerme un poco.
Dimitri me sonrió ligeramente y me besó en la frente frotándome el brazo derecho. Mire a Abe y luego mire por la ventana.
– ¡JA! – Golpeé inesperadamente la mesa causando que todos se asustaran – ¡IRÉ CONTIGO!
Abe me miro sorprendido y luego asintió. Dijo que haría unas llamadas y mañana estaríamos destruyendo las cuevas. Yo sonreí de oreja a oreja.
– Bien, ahora iré a darme una ducha – Me puse en pie con una sonrisa. Dimitri me miro preocupado, yo lo tome de la mano y me lo lleve conmigo. Escuche a Lissa gritar algo, pero preferí ignorar su comentario.
– ¿Rose estás bien? – Pregunto Dimitri cuando entramos en su habitación. Me sujete de la cama sintiendo el mundo girar y girar tanto. No entendía porque estaba mareada, quizás el efecto de la mordida no se había terminado por completo.
– Sí – Dije sin mirarlo – Solo… uhg creo que no me ducharé ahora
– Ten cuidado – Me ayudo a sentarme con cuidado. Me deje caer de espaldas en la cama con mi perfecto Dios Ruso a mi lado acariciando mi cabello.
– Eso fue… muy considerado de tu parte – Sonrió débilmente – Me refiero a desinteresado. Me encanta eso de ti
– Solo deje que tuviera su magia – Dije sonriendo divertida. Él me miro con una sonrisa ligera, lo besé en los labios y luego me subí sobre él rodeando su cuello con mis brazos – ¿Te molesto?
– No –
– Si lo hizo – Dije – Te trae malos recuerdos, ¿no? Te escuche gruñir cuando Lissa me mordió. Te recuerda a cuando eras Strigoi… Lo siento… No quise...
– Está bien – Me sonrió un poco – Odio todo lo que te hice. Siempre va a ser imperdonable
– Habíamos llegado a un acuerdo, ¿no? – Sonreí. Dimitri asintió lentamente y me besó en los labios. Era un besó lento que demostraba amor, paso a besar mi cuello y yo sentí sus labios temblorosos al llevar a la zona en donde Lissa había marcado con sus colmillos.
– Camarada… – Lo llame alejándome. Dimitri me miro preocupado y luego me abrazo con fuerza. Yo abrí los ojos sorprendida, pero no dije nada.
Ese día estuvo muy tranquilo, realmente, pero cuando cayó la noche todo lo bueno se vino abajo en un abrir y cerrar de ojos. Yo no podía decir con esa actitud cuantos pares de ojos rojos nos observaban desde lejos. Las náuseas que sentí no eran nada comparada a las que sentí en la cueva o en el almacén, eran horribles y juro que me estaba poniendo verde.
Apreté los puños tras guardar dos estacas. Subí el cierre de mis botas y luego tome la chaqueta de cuero. Un traje de cuero perfecto para la pelea y por supuesto mi bono extra: lucir fantástica. Lissa me miro asustada y yo le sonreí.
– Nada va a sucederte – Asegure.
– Eso no lo sabes, entraran en cualquier momento – Dijo ella preocupada – Esto está mal
– Voy a sacarte de aquí. Lo prometo – Dije sonriendo – A ti y a Christian. Te prometo que nos le va a suceder nada
– Y vendrás conmigo, ¿no? – Pregunto preocupada – Porque no quiero…
– Rose, ha llamado Alberta – Dimitri nos interrumpió – Dice que en la corte está sucediendo lo mismo
Pude sentir el miedo de Lissa para luego sentir el pánico. Le indique a Dimitir que nos dejara solas y luego la tome de los hombros.
– Escucha, pase lo que pase te voy a sacar. Yo le prometí a tu padre que te salvaría y si era necesario yo daría mi vida por ti. No era necesaria una promesa porque sabes que lo haré, pero aún así… Solo… te llevaré lejos. Abordaras ese avión con Abe y los demás, mi madre irá contigo y Dimitri y yo nos quedaremos aquí. ¿Sí? –
– No puedes quedarte – Dijo preocupada – Rose, hay más de mil Strigoi allá afuera
– Todo se vale en el amor y la guerra, ¿no? – Sonreí. Me quite el anillo que ella me había dado y se lo entregue – Devuélvemelo cuando todo esto termine y nos volvamos a ver
Ella apretó el anillo con fuerza y asintió. Salimos de la habitación para ir abajo. Todos los guardianes (incluso las hermanas de Dimitri) estaban armados con estaca. Yo sonreí a Dimitri y le asentí con la cabeza.
– ¿Dónde está el avión? – Pregunte.
– En las afueras – Dijo Abe mirando por la ventana – Son demasiados, no vamos a llegar
– Hey – Lo apunte con el dedo – Yo no conozco el significado de imposible – Mire a Dimitri – Vamos a liberar el camino, camarada
Él asintió seguro de lo que haríamos. Los Strigoi ya no planeaban una guerra, ahora la ejecutaban. En todas partes del mundo estaba sucediendo. Al parecer nos habían tomado por sorpresa está noche. Malditos imbéciles. Salí de la casa con la estaca en mano cuando vi a todos los Strigoi. Dimitri y yo luchamos contra ellos para despejar el paso y así poder dejar a los Moroi. Mi madre y Eddie estaban con ellos para guardar su seguridad y llevarlos al avión, la familia de Dimitri venía con nosotros.
– ¡Rose! – Me gire y vi a Lissa. Se había alejado del grupo y me miraba preocupada. Yo vi a un Strigoi acercarse a ella y lancé mi estaca dándole en el pecho. Su cuerpo cayo inerte y luego me acerque a ella. Sin decirle una sola palabra la tome de la mano, tome la estaca y corrí camino al avión. Dimitri parecía, como siempre, un Dios matando a todos los Strigoi.
Yo podía ver su lado feroz matando, ese lado que me tenía impresionada desde que nos conocíamos. Un lado increíble. Como sus hermanas, él era un excelente luchador. Karolina hacía todo lo posible por detener a los Strigoi mientras seguían alejándose para ir al avión y de allí… aún destino bien lejano si era posible.
– ¿Vas algún lado? – Me detuve cuando la Strigoi que había estado con Maddie esa tarde me miraba sonriendo fríamente. Ella debía saber que es lo que Dekker quería porque su expresión se mostraba tan hambrienta. Maldije empuñando la estaca sin soltar a Lissa.
Yo iba a matarla, pero ella saco una cuchilla claramente inyectada en Firedark. Me lanzó la cuchilla y yo la logre esquivar a duras penas, luego se abalanzo contra mí. Escuche a Dimitri, pero no le hice caso. Tome al Strigoi de los hombros y lo empuje contra una pared para luego estacarla. Murió enseguida.
– Un líder menos – Sonreí. Busque a Lissa rápidamente y la vi en las manos de otro Strigoi. Gruñí mientras ella estaba asustada. Dimitri salto de un tejado y se hizo cargo del Strigoi que la tenía. En cosa de segundos. Nuevamente me la lleve mientras él nos seguía deshaciéndose de cualquiera que estuviera cerca.
No estaba segura de cuanta gente murió con el ataque, pero podía apostar a que era demasiada. Logramos llegar con un golpe de suerte al avión y todos abordaron salvo por Dimitri y por mí. Lo mire a los ojos notando que algo quería decirme y ese algo no era bueno, al menos no ahora mí.
– No – Dije sabiendo que él quería que yo abordara – No te dejaré
– Ve con ellos. Lissa y Christian te necesitan – Dijo él – Yo me quedaré aquí y me haré cargo de ellos
– No puedo subir – Dije sacudiendo la cabeza – Somos un equipo. Dimitri, no puedes…
– Ve – Me besó en la frente – Y cuídate por favor
– ¿Qué vas a hacer? – Pregunte con la voz entrecortada.
– Me quedaré aquí, me desharé de ellos y a la mañana siguiente volveré a la corte y ayudaré a Alberta. Tú protege a los Moroi – Respondió intentando parecer serio, pero se notaba demasiado que no lo estaba logrando. Me besó y luego me abrazo con fuerza.
– No quiero dejarte – Murmure.
– Lo sé – Dijo escondiendo su rostro en mi cuello.
– ¡Ya nos vamos! – Mire a las escaleras del avión y vi a Abe serio. Luego a Dimitri. Él le había dicho a Abe que yo abordaría con ellos cuando yo pensaba que me quedaría aquí. No quise mencionar nada entonces, pero quería que Abe esperara unos segundos. Sin embargo allí estábamos rodeados de Strigoi nuevamente.
– Vamos sube pronto – Dijo sacando una estaca.
– No te convertirás, ¿cierto? – Pregunte apretando su mano con fuerza – Promételo…
Él me sonrió – No. No lo haré. Te lo prometo...
Aborde el avión y lo vi empuñar su estaca. Subí rápidamente y me dirigí a la primera ventana solo para ver como Dimitri estacaba a tres rápidamente. Mientras nos elevábamos me miro y me regalo esa sonrisa única antes de fruncir el ceño y encargarse de otros Strigoi.
– Rose – Lissa se me acerco preocupada. Yo no le respondí, seguía mirando por la ventana. Ella me abrazo con fuerza. Luego yo mire a Abe.
– ¿A dónde? – Pregunte. Él me miro serio.
– Mi casa – Dijo Sonya sonriendo – La que está en las afueras
– Estupendo – Dije sin ánimos. Miré por la ventana nuevamente y apreté los puños.
Continuara…
Ha terminado el capítulo de hoy y poco a poco nos acercamos al final, uuuhhh, parece que hemos comenzado con los problemas. ¿Cómo va a terminar esta historia?
~ Comentarios:
- paloma hathaway: Duele, lo sé... pero todo lo que comienza debe terminar
Bueno ha terminado y ahora sí, quizá sea buena idea hacer la cuenta regresiva... quedan solo 4 por subir... si mis cuentas no están mal
Dejen Reviews (y)
Se despide Lira12 (L)
