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Con ayuda de Jasper pude pulir un poco mis habilidades de pelea pero jamás lo suficiente, era una persona con una fuerza bruta la cual era incapaz de controlar, aun así no renunciaría, debía seguir intentando y aprendiendo lo más que pudiera… quedaban pocos días para que la fecha se cumpliera, y con temor me di cuenta que sólo contaba con 3 días más para planear la huida de mis hijos, ¿pero como podría hacerlo sin que Aro se enterara?... el único camino que tenía era hacerlo completamente sola, si quería proteger a mis hijos y Jullien no necesitaría de nadie más que de mi misma… mi silencio mental era un arma excelente, a la cual pensaba darle uso.

Capítulo 37

Según la visión de Alice, los Volturi cruzarían el campo donde hace años vi jugar béisbol a los Cullen por primera vez, y si queríamos evitar que se acercaran a Forks, debíamos interceptarlos ahí, y con los licántropos a nuestros flancos ubicados estratégicamente para protegernos en caso que hubiese un ataque sorpresa, llegamos sin problemas hasta el claro donde podía percibir el aroma dulce de los Volturi que se acercaban a una velocidad sobrenatural hacia nosotros… aferré mis manos en el pelaje espeso y cálido de Jake que recubría su lomo, dirigiendo brevemente mi mirada hacia los Cullen, viendo un espacio vacío… Rosalie y Emmet habían desaparecido con mis bebés sin decir absolutamente nada a nadie de su paradero.

Flashback

Estaba silenciosa la casa de los Cullen, por primera vez en días puedo estar yo sola y mis pensamientos, los amigos de Carlisle se habían ido de cacería a Seattle por petición de Esme y el resto de los Cullen, lo que menos quería era que tocaran a algún habitante de Forks, deseaba proteger a cuanto ser humano pudiera, aunque sabía que mis esfuerzos jamás serían suficientes, en estos momentos muchos seres humanos acaban de dar su último respiro, su corazón había latido por última vez… suspiré con pesadez, de pronto quise dormir y no despertar sino varios días después con la esperanza de que esta pesadilla hubiese ya terminado, y mientras me dirigía al cuarto de Rosalie y Emmet para hacerles una petición desesperada, pensé en Jake y mis hijos… en lo felices que se veían cuando su padre se los llevó a saludar a su abuelo y sus tías… no sabía cuando volverían a estar juntos, así que mientras abría la puerta de la habitación de Rose, sabía que muy pronto obligaría a mis hijos a abandonar a sus seres queridos por tiempo indefinido, me dolía saber que llorarían y se entristecerían, pero confiaba en que serían lo suficientemente fuertes para no mirar hacia atrás… esa era una meta que me propuse alcanzar pasara lo que pasara.

-¿puedo hablar con ustedes?, quiero pedirles un favor, suplicarles si es necesario-Rosalie estaba jugando con Jullien, el cual finalmente había decidido caminar sin tener que sostenerse de cuanto objeto tuviese frente a el, tanto ella como Emmet giraron su rostro hacia mi mientras Emmet tomaba a Jullien entre sus brazos

-¿qué sucede Bella?-susurró Rosalie mientras se ponía en pie y tomaba una de las manos de Jullien, el cual estiró su torso hacia Rosalie y comenzó a jugar con un mechón de cabello, de pronto me pareció que era hilo de oro lo que se entrelazaba en sus deditos

-quiero que se lleven a Jullien y mis hijos de aquí, nos les pediría esto si no supiera cuanto los aman… se que pido mucho y que es grande mi atrevimiento, pero solo ustedes pueden protegerlos… váyanse a Port Angeles y si salimos con vida los busco ahí después de la batalla… si no, les suplico que protejan a mis bebés y huyan de aquí con ellos… cuando Jullien tenga la edad suficiente, cuéntenle toda la historia, del porque toda nuestra familia murió, pero especialmente que mis padres y yo lo amamos más que a nada en este mundo-silencio, la mirada azorada de ambos seguía clavada en mi rostro, parecía que mis palabras las había dicho en un idioma que ellos no comprendían-se los suplico, todo este tiempo he pensado en muchas alternativas para proteger a mis bebés, y cada una es más improbable que la otra, pero… se que con nadie estarán mas seguros que contigo Rose, desafortunadamente es poco el tiempo que tengo y son escasos los recursos para salvar a mis hijos… nadie sabe de este plan, ni siquiera Jake, estoy apostando a que mi silencio mental será de gran ayuda para que Aro desconozca su paradero-no me di cuenta inmediatamente que mis mejillas estaba adornadas con unas lagrimas traidoras que se habían negado a permanecer reprimidas dentro de mis ojos hasta que Emmet me extendió un pañuelo, jamás había visto en su mirada tanta tristeza… misericordia y empatía con mi sentir

-entiendo… partimos esta noche-fue todo lo que necesitaba escuchar, se que Jake estaría angustiado por el paradero de nuestros hijos, pero esperaba que confiara lo suficientemente en mi como para no preguntar nada

Agradecí que mis hijos llegaran primero a casa, al parecer Jake los había enviado con Quil para que durmieran temprano… Quil partió enseguida vio que Aidan y Ann estaban seguros en el interior de la casa, y sin decirles nada, me hinque frente a ellos aprovechando que aun no llegaba nadie de cacería, besé sus mejillas y sin decir una sola palabra ellos se estaban despidiendo de mi… quise llorar, gritar, tomarlos entre mis brazos y huir con ellos sin mirar atrás, pero no podía… a veces hacer lo correcto significa hacer nuestros sueños a un lado, y eso hacía yo… abandonar mi más importante sueño para proteger otro aun más importante, algo que si era tangible… mis hijos por los cuales desde el principio di la vida sin dudar… Rosalie apareció en la estancia con una enorme maleta colgando sobre su espalda y con Jullien completamente dormido en brazos mientras una gruesa manta de lana lo protegía del frío que azotaba Forks.

-ya es hora Bella-susurró Rosalie mientras se acercaba a nosotros, no podía soltar a mis bebés, solo 5 minutos más, eso necesitaba para poder dejarlos ir, pero mi mente sabía que contaba con menos tiempo que eso… los Cullen y el resto de los vampiros estaban por regresar, debía ordenarle a mis brazos que liberaran los cuerpos pequeños y frágiles de mis bebés y eso hicieron

-los amo… más que a mi vida-coloqué mis manos sobre el pecho de mis bebés y ellos por inercia colocaron sus manos sobre las mías, estaban serios, no lloraban… pero podía leer la tristeza en sus miradas y la agonía en sus facciones-obedezcan a su tía Rose y a su tío Emmet ¿esta bien?, sean buenos niños-asintieron al tiempo que me daban un abrazo

-te amo mamá-la voz de Aidan hizo eco en la estancia y quise estrecharlos de nuevo entre mis brazos y no dejarlos ir jamás, pero sabía que si lo hacía no sería capaz de lograr que mi cuerpo los soltara, así que le pedí a Emmet con la mirada que se los llevara cuanto antes y eso hizo… los tomo entre sus brazos, los cubrió con una cobija para disfrazar un poco su olor y desaparecieron de mi vista al segundo siguiente

"Hice lo correcto, hice lo correcto"… me repetí una y otra vez mientras veía como la tarde poco a poco desaparecía, jamás me arrepentiría de esta decisión, pero nadie dijo que sería fácil esta separación, al contrario, aun en este instante donde mis rodillas siguen pegadas al suelo de madera de la estancia, me cuesta trabajo refrenas mis impulsos y no ir corriendo tras mis bebés… esa definitivamente no era una opción negociable.

fin del flashback

Mi respiración se detuvo solo unos momentos al recordar la agonía de los Cullen al creer que dos de sus hijos habían decidido desertar de la batalla llevándose consigo a mis pequeños, sabía que no los odiaban, pero esperaba, de salir con vida, poder limpiar el nombre de ambos… gritar a los cuatro vientos que ellos estaban prestándome un servicio que egoístamente les solicité, pero sabía que de morir, mis bebés estaban seguros, aunque no pensaba dejar este mundo sin haberme llevado conmigo a Demetri, el sería mi objetivo este día, con el fuera del mapa será mucho más difícil para los Volturi rastrear a Rosalie, Emmet o en el peor de los casos, mis hijos.

De pronto todos mis sentidos se enfocaron en este instante donde todo terminaba y de alguna manera empezaba… pisadas livianas y rápidas caían una y otra vez sobre el césped húmedo y nevado, percibía con claridad el aroma dulce de los Volturi mientras el viento azotaba nuestros rostros… mis manos se afianzaron con más fuerza sobre el pelaje de Jake al tiempo que escuchaba como varios gruñidos provenientes de los lobos hacían eco en el ambiente nevado que nos rodeaba… finalmente mi pesadilla se había materializado, jueces con apariencia de Dioses se habían detenido ante nosotros con el único propósito de matarnos a todos… un rayo de sol sutil, pero bastante potente, iluminó el claro, cegándonos momentáneamente el resplandor que desprendía la piel de los vampiros presentes, por unos instantes nuestro juicio final parecía tener lugar en el Edén, y aquellos hombres hermosos encapotados no podían ser otros más que Dioses que estaban por expiar nuestras culpas y darnos el mayor obsequio de todos… la eternidad junto a la persona que amamos, pero no, ellos no eran Dioses aunque tenían la apariencia de uno, y mucho menos este claro era el Edén… ellos eran demonios que querían arrebatarme aquello que amaba, y este claro no era otra cosa más que el lugar donde habría de cumplirse una inmerecida condena.

-¿listo Jake?, está por comenzar-un gruñido fue mi respuesta… por supuesto que estaba listo

-la verdad estoy sorprendido por este cálido recibimiento mi viejo amigo-inquirió Aro mientras se detenía sólo a unos metros de nosotros… sus ojos repasaron rápidamente el lugar, deteniéndose momentáneamente en los rostros que no conocía, aunque otro vampiro igual de hermoso del cual desconocía el nombre, adornó su rostro con una expresión mezcla terror y odio al posar sus ojos sobre mis amigos licántropos-veo que has reunido a tantos viejos amigos que puedo pensar que esto es un ejercito que has preparado con el único propósito de revelarte ante nosotros-nuevamente ese tono de falsa dulzura, ¿qué demonios le pasaba a este tipo?, ¿por qué no empezaba de una vez la pelea y dejaba a un lado argumentos que solo retrasarían lo inevitable?

-jamás he pensado en algo semejante, siempre he creído que no existe problema que no se pueda resolver con palabras… desafortunadamente las circunstancias provocaron que viejos amigos creyeran que son ustedes los que vienen a irrumpir con la paz de nuestro hogar-inquirió Carlisle al tiempo que guardias encapotados le gruñían amenazadoramente dispuestos a saltarle a la yugular… algunos amigos de Carlisle se pusieron en guardia esperando el ataque de un momento a otro

-calma mis queridos amigos, por favor, paz, regresen a sus lugares, lo que menos quiero es dañar a un amigo de tantos años-susurró sin retirar su vista de nosotros-tengo la sospecha que te han informado mal viejo amigo, solo hemos venido a tomar la vida de ese metamorfo que esta al lado de la encantadora Bella-al pronunciar mi nombre, posó sus ojos rápidamente sobre mi rostro… bajo mis palmas sentí como los músculos de Jake se tensaban alarmantemente, al menor movimiento sabía que estaría dispuesto a saltar, así que aferré con mas fuerza mi mano sobre su lomo, para que, llegado el momento, me llevara junto con el, no tenía pensado separarme de su lado aunque mi vida dependiera de ello-veo que ya no estas embarazada querida Bella, de verdad me encantaría conocer a tus hijos… no hay nada más extraordinario que adquirir nuevo conocimiento, aunque me pregunto que tan civilizados serán, ¿representarán algún peligro para nosotros?-mi respiración se tornó agitada súbitamente, ¡no estaba hablando de un animal salvaje, sino de mis hijos!, sin darme cuenta algo parecido a un gruñido se había generado desde mi garganta haciendo eco en el claro donde nos encontrábamos

-por favor Aro, si me permites explicarte lo que sucedió podemos evitarnos una pelea innecesario… un derramamiento de sangre que sólo conseguirá abrir una brecha irreparable entre nosotros… tu sabes que eso es lo que menos deseo-nuevamente escuché la voz de Carlisle en el claro, intenté tranquilizar mi respiración en vano, estaba realmente furiosa por las palabras de Aro, una parte de mi mente sabía que ese había sido su objetivo, esa misma porción de cerebro me repetía incesantemente que no debía caer en su juego, pero la predominante se repetía una y otra vez que le importaba un comino lo que mi parte racional susurraba, en estos momentos deseaba saltarle a la yugular y hacerle todo el daño posible, pero unos brazos rodearon con fuerza mis hombros

-tranquila Bella, eso es precisamente lo que quieren… no les des el gusto de caer en su juego-susurró Edward en mi oído, era obvio que el había impedido que me impulsara sobre mis pies para atacar a cualquiera de los Volturi que se interpusiera en mi camino… y aun cuando quise deshacer de un golpe su férreo abrazo, mi parte racional me repitió una y otra vez que no lo hiciera, que respirara profundamente hasta tranquilizarme por completo

-el ejercito que los custodia dice exactamente lo contrario querido amigo, y me parece obvio que tus palabras están de mas en este momento… si de verdad hubieras querido evitar una confrontación entre nosotros habrías despedido a nuestros hermanos presentes y ustedes mismos se habrían hecho a un lado, ya que no es con ustedes el problema que el día de hoy nos trajo nuevamente a este lugar-dijo posando de nueva cuenta sus ojos sobre Jake y yo

-por favor Aro, toca mi mano y…-comenzó a suplicar Carlisle de nueva cuenta pero una señal de Aro lo detuvo

-es suficiente Carlisle… escucharé lo que tengan que decirme pero a través de otra persona, como tu prodigioso hijo por ejemplo…-extendió la mano hacia nosotros mientras daba unos pasos hacia delante, seguido fielmente por un hombre y una mujer a los cuales no conocía

Una vez me hube tranquilizado lo suficiente, durante un par de segundos presté atención a la multitud que tenía frente a mi al tiempo que Edward retiraba sus brazos como constrictoras de mis hombros, el número de seguidores casi igualaba a los nuestros, pero eso no fue lo que provocó mi asombro, sino ver entre ellos a una mujer pequeña como Alice con una capa oscura que alcanzaba a cubrir todo su cuerpo excepto su rostro, de pie firmemente en la guardia principal de los Volturi… Lena se había unido a ellos… como una autómata levantó la mirada y clavó sus ojos color borgoña sobre los míos, no percibía nada de ella, ni maldad ni bondad, ni calor ni frialdad, sencillamente parecía que frente a mi tenía a una marioneta que estaba a punto de ser manipulada por algún titiritero, y aun cuando mi sentido común me indicaba que debía sentir miedo por tener a un adversario de esa naturaleza y más con la habilidad que posee, no pude conseguir que mi corazón le temiera… no sabía con certeza el motivo de su odio hacia mi y no tenía pensado averiguarlo, pero por primera vez desde que la conozco, y pese que ella había sido el motivo principal de que mis padres no estuvieran con Jullien en estos momentos, una pena enorme empañó mi corazón, quise correr hacia Lena y abrazarla, una parte de mi ser ansiaba consolarla, intuía que su personalidad oscura era el resultado de muchos años de olvido y abandono… de una soledad que quizás sólo los vampiros conocen... tuve muchas ganas de llorar mientras caía en la cuenta de que sentía lástima y no odio por ella. Como si supiera que pasaba por mi mente, su mirada inexpresiva y vacía se posó sobre mi rostro, adquiriendo sus ojos repentinamente un brillo frío y calculador que hacía unos segundos no tenían, repitiéndome sin palabras que no me permitiera sentir pena por ella… por un momento sentí que ella era feliz de esa manera… una parte de mi mente dudaba que eso pudiera ser cierto.

Pero otra parte de mi cerebro, la más predominante realmente, estaba fija en el intercambio de miradas entre los Cullen, nuestros aliados y los Volturi… Aro seguía de pie a escasos 5 metros de nosotros con dos guardias aun con la mano estirada hacia Edward, esperándolo con una lacónica sonrisa el cual sin dudarlo más de una fracción de segundo caminó hacia el, siguiéndolo como su sombra Tanya y una de sus hermanas, me parecía que su nombre era Kate, la cual no despegaba su vista de una muchacha de cabello casi platino que estaba del lado de los Volturi… Irina… su expresión era una mezcla de varias emociones juntas, podía leer en ella desilusión, tristeza, odio, arrepentimiento, añoranza, nostalgia, rencor… pero sobre todo esto último, era fácil notarlo cuando clavaba su mirada sobre Jake y los otros lobos… si estaba arrepentida por causarle daño a su familia y amigos, no era lo suficientemente fuerte esta emoción como para hacerla retroceder en su decisión.

Mi corazón inmóvil de latir como el de cualquier ser humano, seguramente estaría entonando una sinfonía desesperada al ver lo cerca que estaba Edward de Aro y el resto de los Volturi, los cuales debían ser personas con habilidades únicas y peligrosas como la de Jane o Alec, los cuales estaban con su vista peligrosamente puesta sobre Edward y recordando mi entrenamiento que llevé a cabo exhaustivamente durante los pasados 15 días, expandí mi escudo lo más cerca que pude de Edward… si llegaba a haber alguna clase de peligro tenía pensado protegerlo… fue obvia la sorpresa de la guardia de los Volturi al vernos desaparecer a todos, Aro dibujó en su rostro una sonrisa de triunfo al tiempo que tomaba una de las manos de Edward entre las suyas absorbiendo toda clase de pensamiento y recuerdo que hubiera en su mente.

-vaya historia más interesante me has proporcionado Edward… sólo un lector de almas como tu podía facilitarme tantos detalles, ¡y que reales los he visto!-giró su rostro hacia nosotros, como si pudiera vernos y clavó sus ojos sobre los míos… tuve miedo de que pudiera vernos, que mi escudo no fuese tan fuerte como esperaba-encantadora Bella, tus hijos son extraordinarios, una fuente de poder, preguntas y respuestas infinitas… me habría encantado verlos el día de hoy, pero no son ellos el motivo de nuestra visita el día de hoy, como lo dije hace unos minutos, hemos venido a tomar la vida de ese metamorfo que esta a un lado tuyo, Irina Denali presentó cargos contra él por haber asesinado a un amigo suyo muy querido, Laurent, así que les pido no hagan esto muy difícil y lo entreguen pacíficamente

¿Qué había dicho?, ¿realmente esperaba que iba a entregar al amor de mi vida con tanta facilidad solo porque Irina había levantado cargos contra el?, mi furia era tanta que perdí la concentración y fue inevitable que fuéramos visibles nuevamente para los demás.

-¡jamás!, Laurent iba a matarme, lo único que hizo Jake fue defenderme… si lo único que quieren es matar a alguien entonces mátenme a mi, pero a Jake no lo toquen-grité sin necesitar hacerlo, sabía que me escucharían perfectamente si susurraba pero no lograba controlar mis emociones, especialmente mi enojo, ¿quiénes se creían que eran para decidir quien vivía o moría?... después de todo ni Jake ni yo éramos vampiros como para que entráramos dentro de su séquito de hermanos que estaban bajo su yugo

-¿es eso cierto?, ven aquí querida-extendió su mano hacia ella, y sin despegar su vista de sus hermanas, caminó hacia Aro

-yo sólo se que ese lobo le arrebató la vida al hombre que amaba y exijo que sea castigado por su osadía… y lo que es peor, los Cullen que son como mi propia familia me dieron la espalda cuando les pedí ayuda-un gruñido se escapó de los labios de Edward al escuchar las palabras de Irina, la cual esta vez dirigió su mirada hacia el sin remordimiento alguno por lo antes dicho-lo siento, pero así es como lo veo… le dieron la espalda a su familia y a su propia especie por un ser como ese-dijo con desprecio mientras colocaba su mirada sobre Jake

-¿quieres levantar cargos contra los Cullen por eso?-por un segundo creí que Irina estaba dudando, ¿acaso su rencor era tan grande que sería capaz de sentenciar a muerte a sus amigos… a su propia familia?, ¿qué clase de emociones poseían los vampiros que podían llegar a desconocer a los seres que decían amar?

-por supuesto que no… sólo quiero que sea asesinado ese lobo y el resto de su especie-esta vez fue mi turno de lanzar un gruñido amenazador hacia ella, no tenía pensado esperar a que los Volturi decidieran que harían con nosotros, ni siquiera me pondría a pensar si era atrevido, estupido o inteligente de mi parte en ser la primera en atacar, no permitiría que ellos decidieran mi destino, tenía pensado vivir con mis reglas y morir por las mismas, así que de un salto me trepé al lomo de Jake, y entendiendo mi objetivo, nos lanzamos juntos hacia la yugular de Aro e Irina… haría que se tragara cada una de sus palabras

-¡Maestro cuidado!

No logré encontrarle dueño a la voz que intentaba alertar a Aro del peligro, ¿habría sido Jane o Alec?... no, era una voz diferente, pertenecía a una mujer mucho mayor, pero no tenía pensado enfocar mi mente en algo tan insustancial como eso, ya que mis sentidos estaban enfocados en un solo objetivo, asesinar a Demetri y si era posible a Irina también… no pensaba ir al infierno sin ellos a mis costados.

De pronto todo nuestro entorno se llenó de gritos, golpes, gruñidos y el sonido de metal destrozándose a nuestro alrededor, los vampiros se habían unido a la pelea junto con los licántropos… pero no me permitiría voltear para saber que nuevas muertes caían sobre mi conciencia, mi objetivo era Demetri, aunque me fue inevitable ver como brazos, piernas o cabezas salían despedidas a diestra y siniestra en nuestro camino hacia la guardia de los Volturi, en ambos bandos las vidas de personas insustituibles se habían extinguido y en realidad no me importó en lo absoluto, ¿era un error?, quizás, pero más imperdonable era perder la concentración en un momento donde la vida de Jake estaba en juego. Y mientras nos dirigíamos hacia Demetri esquivando y destazando a cuanto vampiro se interpusiera en nuestro camino, nos topamos con Irina dispuesta a destrozarnos en el intento, y sin perder un segundo Jake se lanzó hacia ella exponiendo sus colmillos peligrosamente filosos, y sin titubear, alargué mis brazos para poder triturar su estrecha cintura al tiempo que extendía mi escudo alrededor de nosotros para evitar ser visibles por ella, obteniendo el efecto deseado, su desconcierto… la teníamos justo donde la queríamos y pese que en la lejanía escuché voces que me pedían detenerme, no lo hice, no pensaba escuchar ninguna petición, mataría a aquel que quisiera atentar contra la vida de Jake, y justo cuando mis manos estaban por llegar a su destino, así como los colmillos de Jake enterrarse en el torso de Irina, unas nubes peligrosamente espesas y de un color rojizo y negro nos detuvo a todos en seco… dejamos de escuchar el sonido del metal triturándose, incluso los gruñidos tanto de vampiros como de licántropos se habían dejado de escuchar en el claro, solo oíamos el melódico sonido del silencio y del trinar de los árboles alrededor de nosotros interpretando juntos una terrible sinfonía que sólo consiguió inquietar mi corazón… sea lo que sea que estuviera acercándose, había sacado de concentración a todos los presentes.

Sabiendo que perdería tiempo preciado haciéndolo, dirigí mi vista hacia atrás al tiempo que mi escudo regresaba a su lugar dentro de mi mente, deteniendo mi respiración por breves segundos esperando ver cuantas bajas había del lado de los Cullen… cuantos de ellos ya habían dejado de existir, viendo con beneplácito que todos mis amigos seguían vivos al igual que los licántropos… algunos de ellos estaban gravemente heridos, pero vivos al fin y al cabo, pero fueron pasos livianos y cortos lo que provocó que mi mirada se dirigiera hacia el frente, al lugar donde se encontraba Aro y algunos miembros de los Volturi que no conocía, para ver aparecer ante ellos a mis pequeños… mis hijos que debían de estar protegidos por Rosalie y Emmet… el pánico me dominó por completo al ver la mirada fascinada de Aro clavarse sobre las facciones perfectas de Aidan y Ann.

-Aidan… Ann, ¿¡que hacen aquí?, ¿por qué?-pregunté con la voz entrecortada mientras me bajaba rápidamente del lomo de Jake

-hemos venido a negociar con Aro, si es que el esta dispuesto a escuchar nuestra petición-susurró Ann sin despegar su vista de Aro, levantando entre el bando de los Volturi varios murmullos azorados por el timbre maduro de su voz

-hermosa Ann, por supuesto que estoy dispuesto a escucharte-uno de los Volturi se movió a una velocidad sobrenatural hacia Aro… hasta ahora me di cuenta que esa persona tenía una especie de arma entre sus manos ¿era una pistola descomunalmente grande?, ¿cuál era su función?

-¡no!-sin esperar a Jake, me lancé hacia mis hijos dispuesta a protegerlos pero fue Demetri, que en mi carrera desesperada hacia ellos, me atrapó primero

-desde que percibí tu aroma en casa de los Cullen no he podido sacarme este olor de la cabeza, me vuelve loco… necesito saborear tu sangre… al menos sólo una vez-susurró cerca de mi oído con su aliento helado y dulce al tiempo que sus brazos como constrictoras apretaban con descomunal fuerza mi torso… escuche un detente en la lejanía, pero ya era demasiado tarde para Demetri… sus colmillos se habían enterrado viciosamente sobre las venas que recubren mi cuello

Irina que estaba a unos pasos de nosotros se hizo hacia atrás horrorizada al ver el cuerpo de Demetri deshacerse al tiempo que la sangre que había bebido hacía unos momentos, salía a borbotones de lo que había sido su boca, pero no tenía tiempo para ver más detalles, mi prioridad era alejar a mis bebés de Aro.

-creo que me escuchó demasiado tarde-nuevamente la voz compasiva de Aro hizo eco en el claro, no sabía si realmente estaba dolido por la perdida de un miembro de su guardia o no, seguía siendo un misterio para mi el saber que pensaba-perdona hermosa Ann, puedes seguir hablando-la muerte de Demetri había sido para el igual o menos importante que la desaparición de una hormiga en este mundo, ¿acaso no le preocupaba que el mejor rastreador del mundo de los vampiros hubiese desaparecido?, no, no era eso, más bien tenía en la mira a alguien mucho más valioso que toda su guardia junta… a mis hijos y a mi por consiguiente, ya que no permitiría que se unieran a los Volturi, al menos no se irían solos, yo me iría con ellos

-¡he dicho que no Aro!... Ann, Aidan, vengan acá ahora-grité al tiempo que la mirada oscura de mis hijos se topaba con la mía

-encantadora Bella, entenderás que no estás en posición de negociar absolutamente nada… no sólo has quebrantado la ley, sino que también has sido el causal de que miembros irremplazables de mi guardia hayan perecido el día de hoy, ¿por qué no me permites escuchar lo que tus hijos vienen a decirme?, quizás ellos sean la diferencia entre que vivas o mueras el día de hoy-inquirió… no pude moverme aunque le ordenaba a mi cuerpo que lo hiciera, ¿qué demonios sucedía?, ¿porque no podía mover ninguno de mis músculos?, ¿era miedo acaso?... no, no era eso, posé mis ojos sobre Aidan y vi que su mirada no se despegaba de los mía, parecía estar en una especie de trance a la cual por voluntad se había sometido… ¿estaba usando todo su poder para evitar que me moviera de mi lugar?... ¿acaso no querían mi ayuda?

-queremos que dejes en paz a los Cullen y a nuestra familia… a cambio prometo que ni mi hermano ni yo mataremos a ningún miembro de tu guardia y podrán irse sin problemas a Volterra-¿había escuchado bien?, creía que ellos se ofrecerían a los Volturi a cambio de nuestras vidas, y en lugar de eso, ella estaba lanzándole al líder de la realeza de los vampiros una amenaza directa sin ningún titubeo o miedo… era obvio que ninguno esperábamos semejantes palabras

-ja ja ja, me gusta la actitud de esta pequeña hija tuya encantadora Bella, es tan impetuosa y talentosa como tu... jamás quise hacerle daño a tu familia Ann, me parece que toda esta batalla ha sido una serie de malos entendidos bastante desafortunados, pero comprenderás que no podemos irnos sin tomar la vida del asesino de Laurent-inquirió Aro mientras acariciaba el rostro de Ann como si no pudiera evitarlo

-lo entiendo-¿qué?, ¿ella estaba de acuerdo con Aro?, ¿era una mala broma de Ann acaso?

-aunque podemos renegociar tu propuesta, ¿te parece?-un gruñido de Jake fue la respuesta, era obvio que ya habíamos oído demasiado, y cuando estábamos por correr hacia Ann y Aidan una pila de árboles se interpuso en nuestro camino así como un camino de fuego que se encontraba peligrosamente cerca de la madera, ¿acaso ella planeaba matarnos?, ¿quién era esa pequeña que tenía la apariencia de mi hija?... me resistía a creer que era mi Ann la que estaba poniéndonos estos obstáculos, la que a mis ojos parecía ser más aliada de Aro y no de nosotros… los Cullen al igual que nosotros estaban sin habla, parecía que esto se había tornado en una espantosa pesadilla de la cual ansiaba por todos los medios despertar-te aseguro que no dañaré a tus seres queridos, y le perdonaré la vida a tu padre, si tu hermano y tu se unen a nuestra guardia, serán una adquisición única a irremplazable-susurró

El viento que nos rodeaba azotó con más fuerza contra nuestros rostros, alborotando en el proceso mi cabello, cegándome por momentos la brisa que se estrellaba con saña y furia contra mis ojos. Mi respiración se detuvo enseguida escuché la melodiosa y dulce voz de Aro hablándole a mis hijos tan cerca de sus rostros que estaba segura la respiración de Ann alborotaba algunas hebras de cabello de Aro que rozaban su rostro… así de cerca estaban y yo, aquí completamente inútil y paralizada, sin lograr mover un solo músculo, ¿por qué Jake no se adelantaba y corría hacia nuestros hijos?, ¿¡porque nadie hacía nada?, como pude logré girar mis ojos hacia a un lado mío y vi que todos sin excepción alguna estaban tan inmóviles como yo... Aidan estaba detrás de todo esto... el pánico fue lo único que mi corazón casi inmóvil era capaz de sentir, nada más, un miedo atroz comenzó a crecer en cantidades exorbitantes ante la visión de perder a mis hijos.

-me parece una transacción justa, tu palabra por la vida de todos ellos-musitó Ann, y me dio la impresión que con su respuesta le había regresado sus palabras a Aro, al cual la sonrisa que tuviera dibujada aun en su rostro, comenzaba a desaparecer

-no se hable más del asunto entonces… ¡que manera tan exquisita de negociar no les parece, Jane, Alec!... hermano puedes bajar tu arma, no será necesaria el día de hoy-el rostro contorsionado por la furia del vampiro que tenía ese extravagante y peligroso objeto entre sus manos observó a Aro con incredulidad

-¿¡que?... ¡así nada más!, esos metamorfos no merecen vivir, hijos de la luna o no deben ser aniquilados de la faz de la tierra ¡los exterminaré yo mismo!-espetó y apuntó su arma peligrosamente hacia nosotros

-he dicho que no Caius-Aro abandonó su tono de voz dulce y suave transformándose en un eco áspero, peligroso y mortífero-baja el arma ahora… finalmente tengo lo que quiero y no serás tu quien eche todo a perder

Con una señal discreta de su dedo, Felix, el más alto de la guardia de los Volturi, se lanzó hacia Caius, y sin darle oportunidad para defenderse, le arrancó su cabeza y destrozó sus brazos en un abrir y cerrar de ojos

Mis hijos no se inmutaron ante la situación aunque el desmembramiento se llevó a cabo a unos metros de ellos.

-¿y mi acusación?, ¿qué pasará con los lobos?, ¡mataron a Laurent y exijo que se haga algo al respecto!-espetó Irina mientras daba dos pasos hacia atrás con los puños completamente cerrados, volviéndose sus nudillos imposiblemente pálidos, tanto que creía ver sus huesos a través de su piel marmórea, lo cual supe era imposible

-¿qué no te das cuenta Irina?, tu acusación les dio el pretexto perfecto para que ellos vinieran con los Cullen y se llevaran a los bebés-aun cuando Tanya quería hacerle ver a su hermana la verdad, esta movía su cabeza de un lado a otro negándose a aceptar la inevitable realidad que caía de lleno sobre sus hombros

-maestro, si gusta puedo encargarme de ella sin problema-inquirió Alec mientras una bruma blancuzca bastante conocida por mi se extendía hacia nosotros… Tanya junto a varios vampiros que nos rodeaban se hicieron hacia atrás… las Denali observaban a su hermana con la súplica dibujada en sus miradas, sin palabras le pedían que regresara con ellas, que dejara todo el rencor atrás, pero Irina estaba fuera de si y dispuesta a ser escuchada por todos los medios

Irina se convirtió en una ráfaga oscura que se posicionó detrás mío y con sus brazos parecidas a una constrictora fuera de control rodeo mi cuello y mis hombros… me estaba lastimando y ella se daba cuenta de ello, la sangre aun emanaba por la herida que Demetri me hizo minutos atrás, pero aunque comenzaba a sanar me preguntaba si Irina sería lo suficientemente estupida como para beber de mi sangre, pero alguien que lo ha perdido todo es imparable… no hay limites, y ella se había convertido en un enemigo incluso más peligroso que los Volturi en estos momentos.

-si no hacen lo que les solicité cuando fui a Volterra, mataré a Bella… ¡lo juro!-ninguno de la guardia de los Volturi se movió, Aro continuaba observando la escena con su ya conocida tranquilidad, al igual que Alec y Jane, los cuales ansiaban quizás que Irina cumpliera su amenaza

Sentí como la presión de sus brazos aumentaba a cada segundo y obviamente mis huesos resintieron en incremento de su fuerza… crack, crack… esas fueron algunas de mis costillas, no pude evitar soltar un grito de dolor aunque por todos los medios intenté mantener la boca cerrada, evitar que Jake o mis hijos vieran que sufría.

-Alec, detente querido-la voz afectuosa del jefe de los Volturi fue un susurro leve que bien podría haberse confundido con la brisa cada vez mas agresiva que nos rodeaba, pero fue la neblina blancuzca desapareciendo rápidamente lo que me hizo ver que yo estaba en lo correcto, no escuché mal después de todo, Aro había dado una orden y Alec obedeció inmediatamente

-ya es suficiente de toda esta farsa-era imposible… Jake, esa voz era de Jake

Giré mi rostro y lo vi con su apariencia humana encarando a los Volturi, regresé mi mirada hacia ellos y la mirada de Aidan había abandonado mi rostro para fijarse en el de Jake… no parecía querer controlarlo, más bien estaba asustado… temía por su padre al igual que Ann, la cual, pese que era la más entera de los dos, su mirada no me ocultaba nada… tenía tanto miedo como su hermano

-no pretendo escudarme en Bella y mucho menos en mis hijos… si lo que quieren es mi vida tómenla, no opondré resistencia, pero antes dejen ir a mis hijos si es que sanguijuelas como ustedes son capaces de tener palabra-dijo y como por arte de magia el viento alrededor nuestro se detuvo al igual que nuestras respiraciones… excepto la de Irina, la cual como si de una orden se tratara, me soltó y después caos

Al tiempo que Irina se disponía a atacar a un Jake con las manos inmóviles a sus costados, mis pies se movieron antes que mi cerebro les diera la orden y me lance contra Irina, no permitiría que le pusiera una mano encima a Jake y sin saber como había logrado incrementar mi velocidad, salte hacia Jake antes que Irina al tiempo que sentía como su mano atravesaba mi estomago al tiempo que partía en dos mi columna vertebral… las manos de Jake rápidamente rodearon mi cintura mientras caíamos estrepitosamente al suelo.

-¡Bella!-la voz de Jake hizo eco en el bosque… se le escuchaba destrozado, desconsolado y aunque no me gustaba escucharlo así sabía que nada podía hacer, de momento me encontraba in capacitada siquiera para abrir mis ojos, no tenía las fuerzas suficientes para llevar a cabo tan insignificante tarea, pero debía hacerlo, tenía que ponerme en pie… proteger a Jake… recuperar a mis hijos, pero lo único que conseguí hacer fue abrir los ojos y ver a los Cullen y algunos de sus amigos rodearnos-¡Bella, resiste cielo!

-Bella… -giré mi rostro hacia el dueño de esa voz aterciopelada y ahí estaba Edward, consumido por la tristeza y la furia-¡Irina, pudiste detenerte y no lo hiciste!-gritó Edward, estaba completamente fuera de sus casillas, ni siquiera Tanya, que estaba de pie entre los dos intentando controlar la furia de Edward, lograba que Edward se tranquilizara

-merece la muerte de todos modos, es por ella que Laurent esta muerto… el siguiente es ese perro

Perdía poco a poco mis fuerzas, pero eso no me impidió que me diera cuenta de cómo el cielo se tornó repentinamente oscuro con tonalidades rojas tan parecidas a la sangre que ya conocía… Ann había perdido el control y ahora nada ni nadie la podría contener, y así fue, los truenos iluminaron la oscuridad en la que nos vimos envueltos, estos a su vez hacían retumbar el suelo sobre el que estaba tirada en brazos de Jake, el cual repetía mi nombre una y otra vez, el calor del fuego nos envolvió al tiempo que gritos de agonía y súplica creaban esa terrible sinfonía a la cual no sabía si algún día me acostumbraría… todos querían escapar, lo sabía por las pisadas rápidas que se alejaban, pero nadie estaba a salvo, más tardaban en alejarse del claro que en ser abrazados por un fuego calcinante que aparecía de la nada o de un rayo que caía estratégicamente sobre ellos una y otra vez hasta que no quedaba absolutamente nada de sus cuerpos… y mientras todos desaparecían convirtiéndose a su vez en cenizas, escuchaba la risa histérica de Aro, el grito suplicante de Tanya, Kate o Carmen que suplicaban por la vida de Irina y después un grito desgarrador que se elevó mucho más que los demás, gritando Laurent mientras su voz y su cuerpo se convertían en nada… Irina había desaparecido al igual que muchos otros vampiros que no conocía.

-… Ann… es suficiente-y como si de una orden se tratara todo se convirtió en silencio, la luz se hizo de nuevo y pasos ágiles y pequeños se acercaron con rapidez hacia nosotros

Finalmente tenía frente a mi a mi pequeña Ann con su rostro cubierto por lágrimas y como pude levanté una de mis manos para limpiar su rostro… acariciar sus mejillas, entrelazar mis dedos en su cabello, ¿y Aidan?, ¿dónde estaba?

-no llores, todo esta bien… ¿dónde esta tu hermano?-musité intentando que mi voz no delatara mi mentira

-se esta encargando de los Volturi que aun sobreviven mamá… ¿entiendes que todos ellos merecían la muerte verdad?, ¿no me guardas rencor por eso o si?, te aseguro que teníamos un plan mi hermano y yo, queríamos evitar todo esto, te lo aseguro, perdónanos

-jamás podría guardarte rencor… te amo-inquirí y ella colocó su cabeza contra mi pecho apareciendo Aidan segundos después con lágrimas en los ojos… se hincó a un lado mío y colocó su mano sobre mi vientre sin importarle que a su vez se batiera de la sangre que no paraba de salir… parecía que esta herida no sanaría, pero estaba bien, había conseguido proteger a mis seres queridos… mi misión en este mundo estaba cumplida

-no se te ocurra cerrar los ojos Bella, ¡ábrelos!-gritó

Solo cinco minutos Jake… solo eso necesito para poder recuperar mis fuerzas y ponerme en pie, más tarde iremos a Port Ángeles por Jullien y nos iremos lejos de aquí, de la Push, de Forks… a vivir la vida que no se me ha permitido disfrutar de lleno.

Pero fue un abismo conocido por mi el que se abrió bajos mis pies jalándome presurosamente hacia el… esta era la muerte mortal que me había estado buscando desde que llegué a Forks y finalmente me hacía completamente suya, la muerte había ganado la guerra, y yo me estaba dejando vencer por ella sin oponer resistencia, me parecía justo que todo terminara así, finalmente todo se había terminado y con mi muerte llegaba la paz… así debía ser.

Fin

Notas de la autora

SIIII¡ FINALMENTE EL ULTIMO CAP DE MI FIC¡ No saben lo mucho que he disfrutado este fic, han sido meses de trabajo y de diversión con cada uno de los capituslos, y muchas satisfacciones con los reviews que leo. En verdad espero que este cap final haya sido de su agrado y por favor, antes que me p¡linchen por haber matado a Belloa, lean el epilogo... es un regalito para ustedes y en el revelare el nombre de mi siguiente fic

Besos, abrazos y dejen reviews¡