Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de S. Meyer, yo sólo sueño y me divierto con ellos.
¡Hola amores! aquí estoy de nuevo. Siento todos los rr que me quedaron por contestar, no me lo toméis a mal por favor, comienzo a estar envuelta en el cierre de otro trimestre y os aseguro que mi tiempo practicamente es "cero". Desde aquí os doy las gracias por tan lindos comentarios.
Tenía otra entrada para el capi, queria dedicarle el capiíulo a ciertas personas, pero hoy he tenido un muy triste y dolorosa noticia que me impide hacerlo aquí, lo haré al final del capi. Andy, cariño, sé fuerte. Te quiero.
Y ahora sí, perdonad mi abuso, os dejo ya con el capi, esperando de corazón que os guste.
¡Disfrutadlo!
"Si me olvidaras"
XXXV. No es tan fácil.
A las ocho de la tarde, tan puntual como siempre, el timbre de la puerta sonó provocando que me sobresaltase, y parte de las lechugas que estaba cortando saltasen por los aires. Lo sé, soy una exagerada; pero por más que anticipaba su llegada, en el momento preciso, mi cuerpo se sobrecogía y mi corazón comenzaba a palpitar a mil por hora.
Me apresuré a limpiarme las manos y recoger un poco el estropicio que había formado. Unos segundos después, caminé rapidamente para abrirle la puerta.
- Hola…- saludó, con una maldita voz ronca, y su maldita sonrisa ladeada en los labios, mientras permanecía apoyado con una de sus manos en el marco de la puerta, mirándome de arriba abajo con un brillo de lujuria en su mirada.
- Hola…- musité yo, quizás con más excitación en mi voz de la que hubiese preferido. Pero verlo ahí, tan malditamente sexy, no pude evitarlo. Mordiendo mi labio traté de contener mis ganas de lanzarme a él, pero mi deseo fue mayor y, estirando la mano, me aferré al cuello de su camisa y tiré de él hasta estrellar por fin sus deliciosos labios contra los míos.
- Te extrañé…- confesé con un quejumbroso susurro cuando, después de deleitarme con sus labios, permanecimos unidos por nuestras frentes.
- Yo también te extrañé…- contestó de igual manera y, dicho eso, volvió a besarme, pero en esta ocasión, empujándome suavemente obligándome a entrar dentro, para cerrar, como se estaba convirtiendo en una costumbre, la puerta de una patada tras de él.
- Edward…- gemí, aún batallando con sus labios, mientras sentía como sus manos recorrían mi contorno, pasando sutilmente por mis pechos hasta descansarlas finalmente sobre mis nalgas.
- Me encanta cuando te pones este conjuntito - susurró candentemente, el muy maldito, apretando la piel expuesta de mis glúteos que no cubría el pantaloncito de algodón, provocando, en el acto, que nuestras caderas se enfrentasen y su sexo, bastante animado por cierto, presionara sobre mi vientre.
- Si seguimos así no cenaremos.. - conseguí decir en un momento en él que dejó mis labios para dedicarse a mi cuello, llevándose, de paso, algunos gemidos de mi parte.
- Ya estoy dando buena cuenta de lo que más me apetece comer - me contestó, casi en un susurró, sin dejar de besar y morder mi cuello.
- Oh, Edward…- gemí largamente, pero haciendo acopio de mi mayor fuerza de voluntad, llevé mis manos a su pecho y lo separé…- pórtese usted bien, Señor Cullen, o no le dejaré degustar el postre…- le medio amenacé, aunque casi convenciéndome más a mí misma en soltarlo a que lo hiciera él.
- Hum… degustar el postre… no sé si podré esperar a los postres…- me respondió tratando de acortar la distancia que había interpuesto entre nosotros con la intención de morderme los labios.
-Ah, ah…- le regañé negando y estirando los brazos para impedir que llegase a mis labios - Cena, ¿recuerdas?, además estoy hambrienta - le dije cuando él puso un fingido puchero por no dejarlo salirse con la suya.
- Ah, esta bien, pero tú te lo pierdes…- me contestó el muy… pero antes de que le protestara consiguió acortar la distancia y llevando mis manos a mi espalda me apresó..- quieta fierecilla… - me susurró en tono burlón antes de estrellar nuevamente sus labios con los mío….
Ay, Dios… como me encendía cuándo hacía eso. Ese lado dominante era sin duda lo que más me atraía de él, su seguridad en lo que quería y cómo lo quería, todo ese aura de poder me hacia estremecer…-. Edward…- gemí en sus labios y no sé de donde sacó la fuerza, y la destreza, para seguir sosteniendo mis manos tras mi espalda y con la otra impulsarme para quedar enganchada a su cintura.
Inmediatamente nuestros sexos se encontraron, y a estas alturas, yo había perdido mi voluntad; era tan exquisita la sensación que me recorría que me dejé envolver por ella y con verdadera lujuria comencé a besarlo…
- Sí, eso es cariño… cenaremos después, no puedo estar un segundo más si tenerte - murmuraba sin dejar del todo de besarme y caminando hasta…¿dónde?
- Edward…- volví a gemir y entonces sentí que soltaba mis brazos lo que me permitió rodearlo por el cuello y enredar mis dedos en su sedoso cabello.
- No te imaginas cuánto te he extrañado - me susurró apoyándome sobre la encimera de la cocina.
- Mmmmh…- fue lo único que fui capaz de decir mientra él comenzaba a subir mi camiseta y me dejaba con el pecho al descubierto para él.
- Amo tus pechos - murmuró antes de irse a ellos y con una delicadeza casi dolorosa, comenzó a acariciarlos y lamerlos. Toda mi piel se estremecía ante su contacto, era tan delicioso sentir el frío que dejaba tras abrasarme primero con su lengua que, sin poder evitarlo, gemí y me arqueé dándole involuntariamente más acceso..- Eres deliciosa, mi Bella… Eres adictiva; llevo todo el día pensando en devorarte, no consigo sacarte de mi cabeza ni un segundo…- me confesó, apenas con un hilo de voz, sin dejar de masajear y succionar mis pechos, mirándome con una mirada enfebrecida por el deseo…
- Yo…OH, Edward…- volví a gemir cuando sentí una de sus manos acariciar mi estómago y llegar a mi sexo que seguía cubierto por el pantaloncito mientras con la otra seguía acariciando uno de mis pechos.
- Dios, estás tan húmeda…- murmuró y pude sentir como su piel se estremecía y esa sensación me la traspasó de inmediato sintiendo en el acto una corriente eléctrica bajar por toda mi espina dorsal…
- Oh, Dios….Edward…- gemí al sentir semejante latigazo de placer y él no hizo otra cosa que seguir masajeándome sobre el pantalón, de tal manera, que estaba apunto de hacerme venir.
- No, aún no preciosa, quiero estar dentro de ti -murmuró dejando mi sexo e invitándome a elevarme un poco para poder, al fin, deshacerse de esa prenda que entorpecía nuestros deseos… Él se bajó los pantalones lo suficiente para poder dejar su erección en libertad; provocando que mis manos, involuntariamente, fueran a su encuentro ganándome en el acto un gruñido de placer por parte de él…- Oh, nena, me pones a mil….- susurró a duras penas; ya en la punta pude sentir esa pequeña gota que demostraba la carga de excitación que sentía, y sin poder evitarlo y con un deseo descomunal de sentirlo dentro, lo posicioné para que con un simple empujón se adentrara en mí…
- Oh Dios….- gemimos lo dos al unísono… Era tan deliciosa la sensación de esa invasión, que cerré los ojos y me arqueé disfrutando de esa sensación recorriendo y despertando cada una de las terminaciones nerviosa que hay bajo mi piel, sintiendo centímetro a centímetro toda su longitud adentrándose lentamente en mi vientre….
Nada más que gemidos y jadeos comenzaron salir de nuestras bocas mientras nos besábamos y hacíamos el amor sobre la encimera de mi cocina, de la manera más excitante que jamás la había hecho, aunque, con él, todas eran más y mejor…
-No puedo creer... que me hayas hecho... el amor sobre la encimera….- conseguí decir entrecortadamente cuando, después de un largo rato sintiendo el mayor de los placeres, estallaba en otro descomunal orgasmo…- no podré cocinar de nuevo sin tener el recuerdo..- le confesé y él, aún con su cara enterrada entre mis pechos, rió provocando que de nuevo esa parte de mi piel se estremeciera.
- No sabes cuánto me provocas Swan, sería capaz de estar haciéndote el amor todo el día, en todos los sitios; nunca termino de saciarme de ti, eres mi perdición…
¡Dios!, oírlo decir eso era algo que me hacía sentir la mujer más dichosa del mundo.
- Bella…- al rato, cuando ya los dos conseguimos normalizar nuestra respiración, su voz volvió a sonar sombría - no quería decirte esto aquí y así, pero es imposible verte y frenar el deseo que me provoca poseerte.
- Edward …- susurré temiéndome lo peor.
- Mañana regresa - terminó diciendo sin llegar a mirarme a los ojos -. Siento decírtelo, odio decírtelo, pero no quiero mentirte…- dijo apenas con un hilo de voz.
Yo, no por esperar la noticia, dejé de sentirme peor. En el acto sentí que algo volvía a resquebrajarse, pero la decisión ya estaba tomada; lo amaba, lo amaba con toda mi alma y él me amaba a mí. Tenía que acostumbrarme cuanto antes a que tendría que compartirlo, es más, ni siquiera podría reclamarlo...
- Bella…- mi nombre sonó tan triste en sus labios… Estaba completamente segura que él se estaba sintiendo, al menos, igual de mal que yo. Sólo confiaba en que esa sensación que Alice tenía de que yo podría hacerlo cambiar de opinión fuese cierta, aunque por ahora, su compromiso con Ángela fuera más fuerte que lo que sentía por mí…
Esa fue la última noche que pasamos juntos abrazados, solo sintiéndonos, oliéndonos, acariciándonos, ya no hubo más sexo. Era más la necesidad de sentirnos cerca el uno del otro que de dejarnos llevar por el deseo… Y juntos, abrazados, dormimos por última vez.
A la mañana siguiente, Edward se despidió dándome un último beso, esta vez no hubo notas. Ni siquiera me permitió levantarme de la cama, desde ella se despidió y me dijo que me amaba mil veces antes de desaparecer por la puerta… Ya era un hecho, esa relación que habíamos tenido comenzaba a ser de otra manera.
Ángela regresó esa misma tarde, aunque me llamaron de la casa de los Cullen para invitarme a la cena de bienvenida, me excusé diciéndoles que estaba constipada y que tenía muchísimo trabajo atrasado. El contratiempo del programa me vino como anillo al dedo, ya que ninguno puso en duda mis palabras… Aún así, Ángela me llamó en cuanto se enteró, preocupándose por mi salud. No negaré que volver a escuchar su voz hizo que me sintiera una miserable; ella había confiado en mí y yo se lo pagaba enamorándome de su hombre y lo que era peor… convirtiéndome en su amante.
El resto de la semana me la pasé evitando encontrarme con ella, aunque su insistencia en que quedásemos al menos a tomar un café o comer me lo hacía cada vez más difícil. Tampoco había tenido ocasión de ver a Edward, trataba de evitarlo aunque todas las noches recibía un mensaje de texto de él deseándome las buenas noches y recordándome que me amaba … Sí, me amaba, pero yo dormía sola cada noche y así sería hasta que él cediera o yo no aguantara…
Afortunadamente pude escudarme en el trabajo, es más, esa misma semana viajaba con James a distintos lugares donde pensábamos realizar las fotos para el nuevo producto. Algo que a Edward no le hizo mucha gracia cuando se lo dije a través de una llamada que él me hizo, para pedir que nos viéramos, ya que tenía una cena de trabajo y Ángela no asistiría, lo que le dejaba toda la noche libre…
-No entiendo como es que siempre tienes que ir tú - me reprochó cuando me levanté de la cama desnuda para ir al baño…- Tienes personal, manda a otro en tu lugar…
-No es así como trabajo, Edward - le dije mientras caminaba hacia el baño. Desde que había llegado después de esa cena, era notable su molestia por el asunto -. Superviso cada detalle de las campañas, siempre lo he hecho y no pienso dejar de hacerlo - Ni siquiera me volví; me sentía verdaderamente frustrada; él estaba ahí, sí, apoyado en el cabecero de mi cama con su desnudez sólo cubierta desde su cadera por la fina sábana, pero… no estaba en mi vida, sino en la de ella… Oí como bufaba inconforme.
Tomé el vaso que tenía en el baño y lo llené de agua para beber un poco, sentía la garganta seca, y no sólo por los muchos gemidos que me arrancaba cada vez que me hacía el amor, sino por ese sabor amargo de no estar haciendo lo debido.
- Me voy a volver loco en tu ausencia - susurró cerca de mi oído de pronto, abrazándome desde atrás. Yo cerré los ojos y de nuevo experimenté como toda mi piel se activaba ante su contacto. Con que facilidad mi cuerpo me traicionaba ante su presencia. Podía llevarme semanas sin estar con él, evitándolo, pero en el momento en el que lo tenía delante, mi cuerpo se rendía como si de su dueño se tratase.
- Sabíamos que esto sería así - conseguí decir tratando de frena el impulso de volverme y apresar su labios.
- Se me hace más duro de lo que imaginaba - respondió él retirando el cabello de mi hombro para besarlo, provocando que mi piel se estremeciese de nuevo - Toda esta semana sin vernos ha sido una tortura y ahora… vuelves a desaparecer…
- No desaparezco, Edward - dije volviéndome y encarándolo - sólo es trabajo, en una semana, poco más, estaré de vuelta…
- Pero vas con él… - dijo mostrando su verdadero temor -. Odio saber que él te tendrá cerca, podrá disfrutar de tu compañía, comeréis juntos , cenaréis juntos, pasearéis juntos… seguro, que hasta saldréis alguna noche…
- Edward…
- Ardo de celos, Bella…- me confesó clavando sus dedos en mi cadera -, ardo de celos porque cualquiera puede compartir contigo más de lo que yo comparto… Me da miedo que te des cuenta que lo nuestro no merece la pena… Él sí puede darte lo que yo no puedo, él…
- Esa no es mi culpa, Edward… - le corté, ya no podía soportar seguir escuchando lo que decía, cuando él era el que tenía el poder de cambiar las cosas…- tú eres el que haces que sea así… - le recriminé.
En seguida me arrepentí de haberlo dicho al ver como su rostro se ensombrecía. ¡Dios!, esto era más complicado de lo que parecía. No es que quisiera estar reprochándole cada cinco minutos el porqué de esta relación tan peculiar, pero no podía evitarlo. ¡Dios, lo amaba tanto! Y no poder hacer todo eso que él había enumerado por su terquedad en querer seguir adelante con esa promesa, con esa farsa, con esa locura... Me enfurecía.
- Es cierto…- dijo de pronto con una voz fría, dura…- no sé lo que estoy diciendo - de pronto, sus manos fueron aflojando su agarre hasta finalmente desaparece de mi cuerpo, me miró con ojos vacíos, sin vida, y se separó…- será mejor que me vaya, no quiero que pierdas horas de sueño por mi culpa - dijo mirándome una última vez antes de girarse y comenzar a vestirse en la habitación... en silencio.
Yo me quedé allí, callada, sintiendo como mi corazón golpeaba fuertemente bajo mi pecho; notando de nuevo ese pellizco disconforme en el estómago, pero incapaz de moverme. Desde mi posición podía ver todo sus movimientos, aún cuando él estaba de espaldas a mí. Era tan doloroso verlo partir, ver como levantaba de nuevo esa barrera ante mí, y más, sabiendo que se iba molesto; pero no podía seguir humillándome, al menos, mantendría mi orgullo intacto. Era lo único que podía hacer para no derrumbarme y caer al suelo en un mar de lágrimas delante de él…
Salí del baño cuando vi que terminaba de arreglarse, era mejor ir hacía él, que esperar ansiosa a ver que haría. Se volvió justo cuando terminaba de colocarme una pequeña bata para cubrir mi desnudez.
- Supongo que ya no nos veremos hasta que regreses - aseguró clavando sus ojos en los míos, yo no pude más que bajar la mirada al suelo. En verdad, en un par de días emprendería ese viaje y aún faltaba muchas cosas que preparar.
- Salgo pasado mañana, pero tengo aún muchas cosas pendiente -. Casi susurré dándole a entender que si nos veíamos desde luego no sería por mí.
- Claro…- susurró en respuesta -. Bueno, será mejor que te deje descansar…- dijo y pude notar como acortaba la distancia entre nosotros - Espero que tengas un buen viaje - susurró y, levantando mi mentón, presionó sus labios con los míos…
Mi corazón latió dolorosamente bajo mi pecho al sentir ese beso tan amargo, un beso que sabia a despedida, un beso que sabía a añoranza, un beso que sabía a decepción… - Te veré a la vuelta…- volvió a decir, más serio de lo que me gustaría, antes de dejar mis labios y presionar con los suyos sobre mi frente… Mis ojos enseguida se aguaron ante ese acto. Quería retenerlo, quería gritarle que no se fuera, que pasara esta noche conmigo, pero tragué el nudo que ese beso me estaba provocando y contuve mi deseo… No podía estar siempre mendigando su amor, aceptaría lo que me diera, sin exigencias, pero sin humillaciones… aunque me destrozara el alma.
Mi cuerpo se estremeció ante el frío que dejó su marcha. El sonido de la puerta cerrándose tras de él, hizo que algo me atravesara por completo partiéndome, figuradamente, por dos. Una vez más tenté a la suerte tratándolo de forzar a algo que cada vez se me antojaba más difícil. Él no la dejaría… aún reprochándome el no poder estar juntos como si de mi culpa se tratase, él no cedía, y esto me lo había dejado bien claro.
A la mañana siguiente me reuní con mi equipo como siempre, para dejar todo bien controlado antes de partir. Con James quedé para salir al día siguiente juntos al aeropuerto, después de todo, debía de dar gracias a Dios por tenerlo a él a mi lado.
- ¿Se puede? - preguntó Nicole después de golpear.
- Claro, adelante Nicole , pasa.
- Aquí te traigo los informes que me pediste y he metido todo los datos de los lugares a los que vais en este pen.
- Muy bien, gracias - le contesté casi sin apartar la mirada de la pantalla donde trabajaba en una memoria sobre todo lo que llevábamos realizado del proyecto.
-¡Ah!, se me olvidaba, Ángela ha vuelto a llamar e insiste en que le devuelvas la llamada. - Inmediatamente captó toda mi atención..- Ya le he dicho que estabas muy ocupada, pero aún así ha insistido..
- Aaah… está bien, ahora la llamaré - le contesté tratando de organizar en mi mente que es lo que hablaría con ella…- puedes retirarte Nicole, gracias - la despedí y ella, tan eficiente como siempre, se fue regalándome una sonrisa.
Me quedé por un rato pensando en que le diría, llevaba más de una semana tratando de quedar conmigo y yo buscaba excusas continuamente incapaz de enfrentarla. Pero ya iba siendo hora, no podía seguir con esta actitud si no quería que sospechase algo.
- Hola, ¿Ángela? - la saludé nada más descolgarme el teléfono.
- ¡Oh, Bella, al fin te dignas en contestarme, mujer !…- me reprochó en todo de broma lo que me hizo sonreír. En verdad, Ángela era tan cálida que era difícil no dejarse impregnar por esa sensación al estar con ella..
- Pues usted dirá señorita ¿a qué se debe tanta insistencia, será que ha descubierto en su viaje qué está enarmonada de mí? - le respondí siguiendo su broma, al menos, así me sentía más relajada.
- Oh Bella, como crees… eres hermosa, y estás de muerte… pero…
- ¡Ángela! - le corté casi con un grito, pude oír su dulce y relajada risa a través de la línea, lo que me hizo reír a mi también.
- Ok, Bella, no me digas que no …plis… almuerza conmigo hoy - me pidió y hasta podía imaginar su cara al pedirlo -. No he querido importunarte desde que llegué porque sabía que estabas muy ocupada, pero Edward me ha dicho que partes de viaje, y quisiera verte antes de que te fueras.
- Ah… Edward…- balbuceé como tonta sintiendo de golpe como mi corazón, hasta ese momento tranquilo, volvía a latir furioso - sí, es cierto, salgo mañana de viaje.
- ¿Entonces, me concedes el honor? - preguntó con un fingido sollozo.
- Claro - le respondí con una sonrisa. No podía seguir dándole largas, además, cuanto antes afrontara esa conversación, mejor -. Decide tú el lugar y allí nos vemos.
- ¡Oh, estupendo! - respondió ella entusiasmada - Para que no tengas que alejarte mucho de la oficina, ¿qué te parece si quedamos en el Italiano de la esquina?
- Claro, me parece perfecto.
- Pues te veo allí Bella, tengo muchas ganas de verte - dijo por último.
- Yo también Ángela - le dije, aunque realmente, era la última persona a la que quería ver; no sabía si podría soportar su presencia sin sentirme verdaderamente asqueada por lo que le estaba haciendo.
Una hora más tarde atravesé la puerta del Italiano y paseando la vista por todo el salón reparé en la chica que estaba sentada junto al ventanal.
- Buenas tardes Señorita, ¿desea una mesa?- me preguntó el encargado.
- Ah, no se preocupe, ya me esperan - le contesté y caminé hasta llegar a ella.
- Hola, morenaza…¿estás sola? - le susurré al oído siguiendo la broma lo que la hizo sobresaltarse.
-¡Oh, Bella!… qué susto me has dado - dijo llevándose la mano al corazón - Pensé que estaban ligando conmigo - me respondió siguiendo la broma lo que nos hizo reír a las dos. Me alegré de que esa pequeña broma ayudara a relajar la angustia que sentía en mi interior - Pero mírate, ¡qué guapa éstas! - exclamó y, extendiendo sus brazos, me invitó a abrazarla. Yo me incliné y la abracé.
- Tú también lo estás - le respondí. Verdaderamente se veía radiante. Había algo en sus ojos que no tenía cuando se marchó, seguramente volver a ver a Edward le devolvió la sonrisa, pensé dolorosamente-. Y cuéntame ¿Cómo te ha ido? - le pregunté separándome y tomando asiento frente a ella… Enseguida el camarero llegó y nos tomó nota del pedido.
Pues muy bien Bella, la verdad que ya echaba mucho de menos a mis padres, aunque…- se acercó para susurrarme - …a los dos días de estar allí, ya estaba deseando volver…- me confesó, lo que me hizo sonreí -. No te imaginas lo pesados que pueden llegar a ser y la paliza que me dieron porque Edward no había podido acompañarme - saber eso volvió a estrujarme el estómago.
- Hombre, supongo que querían verlo - dije tratando de disimular.
- Sí, ellos adoran a Edward, a veces creo que lo quieren más que a mí - dijo con una radiante sonrisa.
- Nah, seguro que no…- le contesté pero igual comencé a tener consciencia de todo lo que Edward significaba para todos ellos; no sólo a ella como novio y prometido, si no a sus padres, que seguro lo querían como un hijo.
-Menos mal que algunos de mis compañeros también se quedaron allí, pues también tenían familia y me hicieron este tiempo más ameno. ¿Sabes?, algún día te los presentaré, son tan… tan divertidos..- me dijo y de verdad que me sorprendía con la alegría que hablaba de ellos.
La comida llegó y no tardamos en dar cuenta de ella. Ángela continuó contándome todo lo que había hecho en Chicago lo que me hizo sentir más cómoda, incluso divertida.
- ¡Ah, Bella!, que tonta... - Dijo de pronto tras terminar con su postre -. Casi olvido la razón por la que quería verte - y volviéndose, tomó su bolso y comenzó a rebuscar en él…
Yo la miraba sin entender mientras acababa con el mío. Hasta que ella sacó una pequeña cajita envuelta, lo que me hizo casi atragantarme.
- Oh no, Ángela , ¿no será…? - le dije temiendo que se hubiese molestado en comprarme algo. Ya lo que me faltaba.
- No seas tonta, Bella, ¡aceptado!, en cuanto lo vi pensé en ti - me dijo ofreciéndome la cajita.
- Oh, Ángela, la verdad, esto me violenta… - le confesé
- Por favor…- me suplicó con la mirada.
Con manos temblorosa tomé la caja y mirándola mortificada comencé a desenvolverlo. Abrí la pequeña cajita y no puede evitar emocionarme al ver una delicada pulsera de donde pendía un dije con forma de estrella.
- En cuanto lo ví no pude resistirme. La estrella significa que obtendrás todo lo que deseas, y eso espero para ti Bella, que todos tus deseos se cumplan.
No pude evitar quedarme mirando a aquella pequeña estrella que relucía sobre mi mano. Cumpliría todos mis deseos. Volví a repetir en mi mente. Mis deseos, pero eso era algo que a ella le haría daño, mi más profundo deseo era que Edward tuviera el valor de dejarla y se uniera a mí. Inmediatamente mis ojos se anegaron, no podía ser, cómo podía estar haciéndole esto a ella.
- Bella…- me llamó con un deje de preocupación en la voz…- Bella, ¿no te gusta?
- Qué…- apenas musité y mis ojos se enfrentaron a los suyos, unos profundos pozos negros que me miraban tiernamente, emocionada, y con cierto brillo alegre.
- ¿Por qué lloras? - me preguntó inclinándose hacía mí y retirando una lágrima traicionera que surcaba mi mejilla - Es sólo un detalle Bella, si no te gusta…
- No…sí… - me apresuré a contestar sintiendo como todo mi interior se desquebrajaba -… es, es muy bonito Ángela de verdad, pero no puedo aceptarlo, yo...
- Por favor, Bella - me pidió entristecida y, tomando la pulsera, me la colocó -. Así siempre te acordarás de mí cuando la veas - Y de nuevo la culpa que me golpeaba.
Que cruel broma del destino el haberme hecho entrar en su vida, para acabar destruyéndola, o destruyéndome.
De pronto el sonido de su móvil nos devolvió a la realidad.
- Hola, mi amor… - oí que contestaba, inmediatamente me envaré, ella me miró y se disculpó con la mirada mientras seguía escuchando - claro… no tardes - le oí que decía.
¡Dios!, no podía ser cierto. Él iba a venir, ¿a qué jugaba?
- Entonces, ¿te gusta? - preguntó Ángela devolviéndome a la conversación.
Pero yo tenia todos mis sentidos puestos en su llegada; mi corazón latía casi dolorosamente bajo mi pecho, sentía que mi manos sudaba - Sí...claro, gracias - alcancé a decir cuando de pronto lo vi llegar.
Ahí estaba, tan impresionante como siempre, con ese elegante traje gris que lo hacía ver mucho mas sexy, venia con las gafas de sol puestas, las que acabó de quitarse al llegar. Él, aún, no nos había visto y yo sentía que mi pulso se disparaba, ¡Dios! Hasta la respiración comenzaba a fallarme.
- Disculpa Ángela - dije dejando la servilleta sobre la mesa y levantándome - voy un momento al baño.
- Claro , ve tranquila, Edward no tiene que tardar.
- De acuerdo, ahora regreso -. Me escabullí entre las mesas tratando de evitar su camino. A Dios gracias, él no reparó en mí y en unos segundos, volvía a sentirme a salvo..
- ¿Por qué? ¿Por qué? ¿por qué..? - repetía agarrada al lavabo - ¡Ahhh! - grité soltando la tensión. Pero me sentía malditamente mal. Un sollozo escapó de mi pecho sin poder evitarlo, no podía ni soportaba esta tensión.
De pronto sentí que la puerta del baño se abría.
- Bella…- La sangre se congeló en mis venas al oírlo…
Continuará…
N/A. En serio, ni sé qué decir. Esta historia me tiene cambiando de sentimientos prácticamente a cada párrafo, lo amo, lo odio, quisiera que ella lo atrapase, y otras veces quisirea que le dé una patada y se de valor, a veces odio a Angela por que les impide ser libres y felices, pero luego la ves tan dulce y sincera, ¿de verdad está con él por egoísmo?, no sé porqué me cuesta creerlo. No sé chicas, es por lo que me fascina esta historia, no sé realmente qué decir...
Y, como anuncié al principio, me gustaría dedicarlo a tres personas en especial ( y no precisamente por su contenido)
A Alisanees, por ser una chica valiente y decidida. No todas hubiesemos tomados esas decisiones como lo has hecho tú Ale, eres admirable por no dejarte llevar por los miedos a dar un paso hacia delante. No hay que conformarse sin haber luchado antes. Gracias por ser mi amiga.
A Carelymh, porque nos hace tías fanfikeras de un niño que sin duda será precioso. Oye! ni se te ocurra ponerle Edward Cullen José (inserte apellidos) como nombre...eh! que ese lo tengo reservado para mí por si mi marido se sale con la suya de tener otro bebe, aunque borracha e inconsciente me tiene que pillar para que eso ocurra ;) Felicidades cariño, gracias por compartir tu dicha conmigo.
Y por último, y no menos importante, a mi prima Mari. Mariiiiii... nadie es profeta en su tierra, nunca he contado con eso, por esa razón, es para mí mucho más importante que tú, una prima hermana a la que quiero mucho, hayas dedicado tu escaso tiempo a leer una de mis historias sin juzgarme, y muchísimo más importante saber, por tu propia boca, que te ha encantado hasta el punto de haberte leido ya todas las demás historias y comenzar a llamarme " la escritora" AWWW. Sé que tardarás en leer esto, porque esperas que esté finalizada, joia ¬¬, pero estoy tan sumamente emocionada que no he podido evitarlo. Gracias Mari, y bienvenida al mundo Fic. Te quiero. Esta noche nos juntamos para nuestras caminatas, nos vamos a quedar como dos yogurines... jajajajajja.
Espero de corazón que os haya gustado. Poder compartir esta historia con vosotras me hace disfrutarla el doble, GRACIAS.
Especialmente a: Vale; A Bella Cullen; Sarah-Crish Cullen; Milhoja; Lullaby Wayllen; katlyn cullen; Lore562; freckles03; Nurymisu; Rosi22; solecitopucheta; Shibubi; Angie Masen; hilarycullen17; Dulce isabella 7; yasmin-cullen; deandramari; Paz Cullen; lexa0619; Mon de Cullen; Kikid'cullen; Catalina-Lina; suzette-cullen; maddycullen; Cherryland; bellaliz; Tata XOXO; SalyLuna; BkPattz; alee rodriguez; tany cullen; Patchmila Cullen Mellark; JosWeasleyC; lagie; Julimuliluli Zwein Seiten; Addy Ortiz; Chayley Costa; Tulipan 8; vivi S R; anita cullen; samyzoe; L'Amelie; audreybaldacci;anamart05; toat86; Dreams Hunter; ludgardita; foryou45; annabolena; robsten-pattison; Bere Moreno; Sully YM; Areli Pattirson; Eleneth; indacea; daniella maria; jupy; karenov17; EdithCullen71283; klaxi; chusrobissocute; Jorgi; Betzacosta beluchiss ; themis78; EdwardKaname; Alisaness Cullen; sabi07; Paaameeelaaa; beakis; MELI8114; codigo twilight; maireth-SM cullen; nelliel-kay; Tita Moon; KellyJA8; ati88; karito CullenMasen; martinita; natalia; nikkimellark; arianna mansen; Antonella D Pattinson; Ginegine; Yiyolinaa21; Bertlin; DaniiEverdeen; est cullen; Sky LeVan; YeyaCullen; NaChiKa Cullen; sachita1212; Isabella Stryder; Una Yegua del Caos; gbyaln; Hola; Lurix; Cullen Vigo; twifanMarie; Denisse-Pattinson-Cullen; Ligia Rodriguez; Arixa; CB; yolanda dorado; Diana robles; LauraECS; PattzStewLove; vanesa pinilla; ThoraPoison; Brontedel Caos; anon; nagisa-chan; LunaS Purple; WiPho; yessenya; Ara Cullen; MeliRobsten02; Mimi . rp9 maria6995; SerenitySey; bedaniie; ela fordyce; Twilight all my love 4 ever; Carmen Cullen-.i love fic; alexpattinson; Robaddict18; Pamny; Gaby; luisa; Pulytas; BETTY CULLEN; Alex-Cullen-Pattinson; carlita16; Branstone Rose; Noelle xD; yolabertay; hildiux; MAMITAKAREN; Nohemi; Dani Meneses; lorshy; elenna; TereCullen; Blo; NuRySh; Almaa Cullen; Ximena del Caos; madaswan; vampi; Solchizz; Julie Black Lautner; Ani; karo; monique; Jazmin Li; ALEXANDRACAST; I love Edward; ISACOBO; luna; Jbpattinson; MalloryGreatson; Samantha; diianiita de cullen; Antuss; keimasen86; Yaspicado; lizitablackswan; chiquitza;bells77; SabiaAtenea; Krom; EmilioLT; ErandiLina; ViviORD'Cs; betssdi; Tsukisaku; mandy 01; viivii alice; BK'Cullen; anónimo; zuly luna; Bydanny; CamilleGrigori; MarieCS; EmmaGrigori; JELITA; anabel; anónimos; janalez; yoly rocha; Ninacara; Lucy; gis1416; DiAnA; akitha; dani; SabiaAtenea; marah2221; DINDA CULLEN; lupita calvo; Isabella Cullen28; Sofy Vicky; felicytas; Esyaba; akitha; orangeandlemon; nana cullen; lesliok; LadyMe; Melania; Carelymh; A1ma Cu113N; Rateaga; mirdg; Danny Ordaz; ; Anonymus C; gaviota; Angeles Nahuel; Alyssa; kattycastillo510; silves; Mss1-cullen-swan; jhanulita; gabyhyatt; ini narvel; luzdeluna2012; GoAskEmily; zluna; DaniiEverdeen; iSpidermonkey; carolina llv; Roxa Cullen Hale; ETERNOAMANECER; Julissa de Pattinson; lokaxtv; paky32; vanpirita; Silvana; Rob y Pato; Yumi; erika shields; loverobsten27; Maya Cullen Masen; Gdc; chivis libis; Yekitab; ValenchuCullen; antomirok; roxy de roca; Nia Masen; Karenrobsten; marcia rodriguez; manuela; martinezgonzalez . 10; Melania; vale55; kryzpollito; Mallory Stewart G; AnnieVargas; Anykp; MariaCarlaPL; Paola C19; Rosy Inda; Mariajosemorales; melyna-cisne; NataliElena; laura; fefita018; crismery; Lynnn B Cullen; marycruz; Ana.
Gracias a todas por leerme una vez más, por seguir ahí, por seguir la historia y seguir disfrutando de ella.Y bienvenidas todas las que os incorporáis a la historia, gracias por dejar vuestra huellita en ella. Me alegra mucho que os esté gustando y espero que lo siga haciendo hasta el final.
En fin, ya sabéis preciosas mías, si nada me lo impide, ¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!
Un besazo enorme a todas. En especial a mis Reques.
Feliz semana a todas.
/(^_^)\saraes.
