Para muchos, el Capitán Levi es un hombre frío, duro, grosero e incluso insensible. Esa actitud que lo distingue le ha valido una peculiar reputación entre los solados de Legión de Reconocimiento, que junto con sus habilidades para mater titanes, lo hacen una persona inaccesible ante los ojos de terceros. Sin embargo, Petra lo conoce lo suficiente como para creer que todo eso es una mentira; una máscara que proyecta todos los días ante los demás, y eso lo ha comprobado con el tiempo y gracias a sus inesperados detalles.

El primero de ellos sorprendió mucho a Petra. Ella sabía que como todo buen soldado, el Capitán Levi debía estar al pendiente de todo, observador a todas horas como si fuera un centinela, pero a la vez parecía no importarle lo que le pasara a los demás, y su escuadrón de operaciones especiales no era la excepción.

Era un día entrenamiento intenso y bajo el rayo del sol, cosa que nadie del equipo disfrutaba, y mucho menos Petra en esos momentos, o mejor dicho, en esos particulares días en los que no se quería ni mover de su cuarto, pero siendo la soldado que es, la chica afrontó el reto lo mejor que pudo, no obstante el dolor no la abandonó el todo el día y en cuanto terminaron, se apresuró a darse un baño para depsués retirarse a su habitación. No pasaron más de diez minutos desde que entró a su cuarto, cuando escuchó que alguien tocaba la puerta y cuando abrió, se quedó casi atónita.

-¡Capitán! -ella traía puestos unos pantalones negros y una camiseta que le servían de pijama, atuendo que no le pareció para nada adecuado para recibirlo- ¿se le ofrece algo? –el la miró con esa mirada fija que lo distingue de los demás hasta que por fin dijo.

-¿Cómo te sientes?

-¿Disculpe? –no esperaba esa pregunta.

-No soy idiota, Petra. Sé que… -hizo una pausa para escoger sus palabras, lo cual ya significa mucho, considerando que Levi no es un tipo que se preocupe por ofender los demás- …todo el entrenamiento tuviste dolores y además estás ojerosa y pálida, así que le pedí a Hanji unas hiervas para… ese tipo de ocasiones –Petra se sonrojó de inmediato y de su garganta salió un sonido que pretendía ser una palabra, o quizá una oración, pero al final se escuchó como un grito ahogado- toma, no dejes que se enfríe.

Los pequeños ojos azules del soldado se clavaron en los de Petra justo antes de darle la taza de té que sostenía en su mano derecha. Fueron segundos fugaces que se sintieron íntimos y tiernos, como un abrazo directo al alma. Después de esos breves instantes, Levi se dio la vuelta para marcharse, justo después de asentir con la cabeza en forma de despedida.

-Muchas gracias… Capitán… no debió molestarse.

-Tsch… ¿qué tipo de Capitán sería si no me preocupara por el bienestar de mis subordinados?

Esa noche, Petra casi no pudo dormir; el dolor había parado y se sentía mucho mejor gracias al té, pero sus pensamientos empezaron a dar vueltas en su cabeza; esa sería la primera de varias noches que el Capitán le robaría el sueño, gracias a sus pequeños detalles.

¡Hola a todos y todas!

Aquí está otra actualización, que tendrá al menos dos continuaciones más. Espero que les haya gustado

Gracias por sus comentarios y el ánimo que me dan para seguir escribiendo. Sí, la historia de la semana pasada también tendrá una segunda parte, o al menos un epílogo. A ver qué cara puso Levi muajaja!

Saludos y buen fin de semana.