Capítulo 38: ¿CONTIGO O SIN TI?
Y mientras Hermione se debatía minutos después entre Aparecerse directamente en la casa de Harry, fuera de ella, o simplemente llamarlo para acordar una cita; la castaña tomó su celular de encima de la mesita de noche y antes de ser consciente de lo que hacía, sus dedos tomaron la decisión por ella y presionaron la bandeja de entrada de sus mensajes de texto.
Quince mensajes en total. Y todos señalaban el mismo remitente: "Harry". Se sentó en el borde de su cama, y nuevamente sus dedos actuaron antes que sus otros sentidos y abrió el más antiguo:
"Herm acabo de llegar, te espero"
Cuanto había cambiado su vida desde ése mensaje. Si tan sólo no hubiera estado tan ausente de lo que sucedía a su alrededor, ésa cita no hubiera resultado un completo desastre.
"Hay pasta como plato principal. Sé que te encanta lo italiano, ¿ordeno dos platillos?"
Ése mensaje le arrancó una sonrisa. Tanto así la conocía, pensó.
"Mejor los ordeno cuando llegues, así lo comerás recién hecho. Por lo pronto lo que ya pedí es una botella de vino tinto. No te preocupes, no me la acabaré… Bueno, llega pronto, está muy bueno y no prometo nada eh"
Otra sonrisa acudió a sus labios. Y había pensado que solamente ella se preocupaba por el otro. A Harry le importaba igual que a ella. Había sido tan ciega para no ver lo que tenía enfrente. Y es que él era…
"Debes haber tenido mucho trabajo, no te preocupes, aquí te espero. Toma tu tiempo"
Tan paciente…
"¿Tuviste problemas en el Ministerio?; bueno, me lo cuentas ahora que llegues. Te espero"
Tan comprensivo…
"Herm entiendo si te salió algo en el Ministerio, sólo avísame ¿sí?"
Tan atento…
"Ya pasó más de media hora. ¿Todo bien?, si es Percy dime y voy y te lo quitó de encima ¿está bien?"
Y protector.
"Te extraño Herm. Vamos, llega pronto. Tenemos cosas de que hablar"
Pero sobre todo era el amor de su vida, y su mejor amigo. En cambio, ella, meneó la cabeza con vergüenza; no había podido ser el pilar que él tanto necesitaba. No había podido demostrarle lealtad y seguridad de sus sentimientos. De su relación.
"El vino se está acabando… llega pronto. Invéntales algo y Aparécete directo acá. Te echo de menos"
Suspiró. ¿Cómo pudo llegar a pensar por un segundo que ella no debía ofrecerle una disculpa?
"De acuerdo, ya pasó una hora. ¿Está todo bien?, ¿estás en medio de una junta?, ¿por qué no contestas mis llamadas?… Sigo esperándote en el restaurante"
Lo había dejado a segundo plano al igual que todo lo demás. Era normal que hubiera actuado de ésa forma. Que hubiera intentado llamar su atención de aquella manera.
"Hermione, no sé porque no llegas, pero por favor llámame o contesta alguno de mis mensajes. Empiezo a preocuparme"
Y ahora entendía el porqué de sus palabras.
"Espero que cuando llegues tengas una buena excusa por hacerme esperar tanto ¡eh!, llevo ya hora y media. Apresúrate… por favor"
Fue su ausencia la que lo hizo dudar. Su distanciamiento.
"No sé qué sucede. Estoy seguro que ya te he llamado como diez veces y sinceramente no sé qué número de mensaje es éste. Pero la pregunta es la misma Herm: '¿Dónde estás?'. Esto en lugar de ser preocupante empieza a molestarme. ¡Por favor contesta!"
Es el treceavo, pensó para sí.
Y aun sigues aquí, le espetó una vocecita al oído con ironía.
"Esperaré otros diez minutos Hermione, no más. Ya casi son dos horas y no llegas. Me debes una explicación"
Tomó aire. Pero ya no más. No lo haría esperar ni otros diez minutos más, ni siquiera uno, pensó con determinación, incorporándose.
Crookshanks apareció a su lado.
"Bien, al parecer tuviste mejores cosas que hacer que venir a cenar con tu novio. Son dos horas y no llegaste ni contestaste a mis llamadas. Si me ibas a dejar plantado no sé porque no te tomaste la molestia de avisarme antes; así me hubieras ahorrado el ridículo que me hiciste pasar con todo el mundo mirándome. Creí que está noche podríamos pasarla bien, y me dijeras el porqué de tu repentino distanciamiento ésta semana, pero veo que a ti eso te importa un reverendo cacahuate. No soy juego de nadie Hermione. Y te recuerdo que para tener una relación se necesitan dos, no uno. Aunque bueno… debo suponer que tal vez ni siquiera contemplaste tener un noviazgo conmigo. Sino ¿de qué otra forma interpretaría tu abandono?… Adiós"
— Lo traeré de vuelta Crookshanks… lo haré — le sonrió a su minino. Y pensando en Harry, su futuro juntos, en lo mucho lo amaba y extrañaba, Desapareció. Sintiendo como una parte de la vieja Hermione volvía a ella.
No obstante, en la casa de Harry y Ron, específicamente en el baño de la habitación principal…
A pesar de los años de experiencia en peleas y enfrentamientos con Mortífagos y uno que otro mal caído, Harry trataba infructuosamente de curar las heridas de su cuerpo con muy poco éxito. Nunca se le había dado ése tipo de hechizos; si bien la esencia de Díctamo le había ayudado ya con un enorme corte que tenía en el antebrazo, y la poción Crece huesos en la fractura de sus dos costillas, todavía tenía la hinchazón y una gran molestia en la zona. Además, no conseguía una forma de curar los cortes en su rostro sin sacarse un ojo en el proceso.
Por segunda vez en el día maldecía a su amigo pelirrojo. No había mentido cuando le dijo que tenía un buen gancho. Mayor ejemplo: su destrozada mejilla y su ojo amoratado. Eso sin contar que le había fracturado la nariz y se la tuvo que arreglar con sus propias manos.
El único consuelo que tenía, si es que podía decírsele así, era que el pelirrojo tampoco había salido bien librado. Sin embargo, poco le duraba el gusto; de sólo pensarlo en brazos de Luna recibiendo su cariño y cuidado, se le retorcían las entrañas de celos. Deseando poder estar así él con Hermione.
Resolló con irritación dejando caer la varita a un lado del lavado con frustración. ¿Para qué intentarlo?, le aterraba realizar algún movimiento y perder un ojo por su mal tino.
— Creo que tendré que ir a San Mungo después de todo — murmuró con resignación.
Suspiró cansado y abrió la llave del agua para poder lavar su rostro un poco. Tampoco iba a llegar lleno de sangre seca por todo el rostro y parte del cuello, pensó cuando se secó momentos después con una toalla. La dejó manchada con fina capa de rojo. Sí que estoy hecho un desastre, fue el pensamiento que cruzó por su cabeza cuando se contempló en el espejo.
Honestamente, parecía un vagabundo recién asaltado. Con una barba y bigote de más de cuatro días, el rostro hinchado, enrojecido, e incluso aun sangrando en varios cortes; bien podría darle lástima hasta al más mezquino ser en la Tierra. De pronto, y meditando en eso, la sugerencia de Ron se materializó en su mente. ¿Qué pasaría si fuera a buscar a Hermione en aquel estado?, ¿se compadecería de él?, se preguntó.
Meneó la cabeza y se miró con auto regaño. No, él no era manipulador y nunca lo sería. Si iban a arreglar las cosas, sería después de una larga charla en la que mediarían sus puntos de vista; no por la preocupación de su novia hacia él. No pudo evitar sonreír con un dejo de ironía. Y Ron creyéndolo un inmaduro, pensó. Una persona inmadura no tendría ésa lógica.
— Lo que soy por ti, Hermione… — comentó para sí, con una tenue sonrisa.
¿Cómo no pudo serlo aquella noche?, se lamentó. ¿Por qué no lo fue en el pasado?, se recriminó. Lo único que había hecho en lo que llevaban de conocerse era perderla cada vez más…
— Y estuve a punto de hacerlo para siempre — musitó con un dejo de angustia. Recordando todas las veces en que su vida corrió peligro a su lado. O cuando una de sus idioteces la alejaban de él.
Pero ya no más.
— Ya no seré ése idiota, Herm. ¡Te lo prometo!… — manifestó solemne — Seré el hombre que te merece. Me convertiré en el novio que sueñas.
Un reconfortante calor le llenó el pecho al saberla aun su novia. Quizás no todo estaba perdido, concluyó para sí.
Cerró la llave del agua y se pasó la toalla nuevamente por el rostro antes de tomar su varita y regresar a su habitación. Iría por ella.
Mas el llamado a la puerta principal lo hizo soltar un resoplido de fastidio cuando apenas alcanzaba una camiseta limpia para cambiarse. Quien fuera que fuera el que lo interrumpía en aquel momento crucial de su vida, se iba enterar de quien era Harry Potter, pensó con molestia, arrojando la prenda a la cama y saliendo de la habitación.
Fueron los segundos más interminables de su vida luego de haber Desaparecido de su casa y estar frente a la casa de Harry, llamando a la puerta. Uno y otro argumento refulgieron en su interior sin saber cuál usar primero. Desde uno de disculpa. Otro de explicación. Hasta un último de apasionado amor.
Se escuchó el cerrojo de la puerta y Hermione pudo jurar que en ése preciso instante su corazón detuvo sus latidos. Abrió la boca dispuesta a hablar, mas alguien se le adelantó…
— ¿Qué? — le espetó Harry con grosería. Callando al instante al notar quien era. ¡Estúpido, estúpido!, ¡ESTÚPIDO!… se maldijo para sus adentros, sintiendo como su propio grito le taladraba la cabeza.
No obstante, aquel desairado recibimiento no lo escuchó Hermione. Incluso cada uno de sus argumentos murieron en sus labios al advertir el deplorable estado de Harry; quien, aun sin poder creer que ella estuviera frente a sus ojos, no pudo siquiera mover un músculo cuando el calor de Hermione lo envolvió en un famélico abrazo que apenas duró un par de segundos. Suficiente para alterarle los sentidos al ojiverde.
— ¡Pero ¿qué demonios te pasó?! — le preguntó Hermione con la voz a cuello, sosteniéndolo de los hombros. Sus mieles ojos teñidos de preocupación.
Harry se quedó con la puerta sostenida en su mano y la boca ligeramente abierta, sin poder hablar.
— Her-Hermione… — consiguió balbucear, mirándola con los ojos dilatados de sorpresa.
Haciéndolo a un lado y tomándolo del brazo, Hermione no esperó alguna invitación e ingresó, halándolo hacia el interior, cerrando a sus espaldas. Harry se dejó llevar cual si fuera una simple pluma; la sangre le corría tan rápidamente por las venas que la sentía tronar contra sus oídos.
— ¿Quién te hizo esto? — exigió saber la castaña una vez estuvieron en el iluminado recibidor, y le inspeccionaba el rostro con ojos preocupados.
— Yo… — volvió a balbucear el ojiverde.
— ¿Tú?, — lo miró con desconcierto ante aquella declaración. Meneó la cabeza — eso es absurdo, ¿por qué tú…?
— ¿De verdad estás aquí? — la interrumpió Harry con voz insegura, creyendo que alucinaba. O, al contrario, en un maravilloso sueño del cual esperaba no despertar jamás.
— ¡Pues claro que estoy aquí!… — exclamó con obviedad. Sin embargo, su expresión desconcertada pasó a una de completa preocupación en menos de dos segundos — No te golpeaste la cabeza, ¿verdad? — le preguntó, analizándolo meticulosamente.
Harry respingó cuando las manos de Hermione se posicionaron en sus mejillas con suavidad y él no pudo evitar desviar sus ojos a los labios de su novia. Pero aquel gesto de la castaña no llevaba ninguna intención romántica; al menos no por el momento; sólo lo hizo para girarle el rostro de derecha a izquierda y de arriba a abajo para observar todo el daño que había sufrido. Se mordió los labios con angustia al notar la carne magullada e hinchada bajo sus manos, además del gran hematoma que cubría su ojo, el corte en la mejilla, el labio roto, y la nariz sonrojada, como si poco antes hubiera dejado de sangrar.
— ¿Qué te pasó?… — le volvió a preguntar, ésta vez con más suavidad, regresando a verlo a los ojos. El ojiverde pasó saliva, abrió la boca sin poder encontrar su voz — Bueno, no importa… — se respondió a sí misma, tomándolo de la mano — Vamos a la sala, necesito curarte estás heridas de inmediato, allá me cuentas — y sin más lo llevó hacia allá. Y Harry se dejó arrastrar nuevamente… Aunque la verdad sea dicha, no había poder humano que le impidiera obedecerla en aquel momento.
Harry apartó un cojín del sofá cuando llegaron a la sala, y se dejó caer sobre el al mismo tiempo que Hermione; sólo para verla fruncir el entrecejo cuando el equipo de sonido se encendió repentinamente.
— Un hechizo — se limitó a decir, apenado. Tomó el control a un costado y le bajó el volumen hasta dejarlo en apenas un murmullo. La castaña no le prestó atención.
— ¿Tienes un botiquín? — le preguntó.
— En el baño, deja voy y… — hizo el intento de incorporarse.
— No, no es necesario. ¡Accio botiquín! — exclamó con varita en mano. Segundos después una pequeña caja aterrizaba suavemente sobre la mano de la ojimiel.
— De verdad que no es necesario que hagas esto — musitó Harry cuando la vio sacar una bolsa de algodón, una botella de alcohol y un par de gasas y vendas.
— ¿Prefieres ir a San Mungo? — lo miró un tanto ofendida. ¿Acaso ponía en duda sus conocimientos de primeros auxilios?, ¿después de tantos años que los salvó de perder más de un miembro a él y Ron?, ¡por favor!
— No, no, — negó al instante, agitando la cabeza — es que… — arrugó el entrecejo con consternación — no lo merezco — murmuró quedamente.
— ¿No tienes esencia de Díctamo? — le preguntó, haciendo caso omiso de lo último.
— Tenía un poco, pero me lo acabé hace rato curándome el brazo — le contestó señalando el lugar donde anteriormente tenía un corte y ahora sólo se apreciaba una mancha rojiza.
— ¿Otro golpe que deba saber? — inquirió mordaz, amonestándolo con la mirada.
— Las costillas, — musitó de manera vacilante — ¡pero ya están bien!, — se apresuró a añadir al ver que lo reprendía con la mirada — tomé poción Crece huesos y… ¡Ay! — se quejó cuando Hermione colocó una mano a un costado de su estómago. Justo sobre las costillas lastimadas.
— ¿Crece huesos?, si claro. Déjame ver — le ordenó mirándolo seria, y haciendo a un lado el botiquín.
— Hermione, te juro que… ¡Espera, espera!, ¿qué haces? — enrojeció al sentirla halar su playera hacia arriba.
— Intento ver, ¿no es obvio?… — suspiró exasperada cuando Harry le obstaculizó en su avance, queriendo bajar la prenda — Harry, déjame revisarte… — le ordenó — Además, ni que fuera la primera vez que te veo sin camisa — replicó, haciendo caso omiso a como sus mejillas adquirieron un suave sonrojo. Harry pasó saliva, dándose por vencido, y bajó las manos sintiendo como se sonrojaba intensamente.
Ya sin resistencia alguna, la ojimiel pudo subirle la prenda hasta por encima del pecho; y sus ojos se abrieron de par en par, alarmada ante el gran hematoma que cubría casi todo un costado de su abdomen y tórax.
— ¡Por Merlín!, ¿quién te hizo esto? — inquirió aterrada, tocando con la yema de los dedos la zona. El pelinegro se estremeció ante el dolor que sintió con ése fino tacto.
— Me caí — mintió sin convicción alguna.
Hermione lo miró con una ceja alzada.
— ¿Sobre una pila de concreto?… — ironizó.
— Está bien. Fue en un entrenamiento con los Aurores — repuso. La ojimiel chasqueó la lengua. Harry suspiró para sus adentros pensando que le había creído. No obstante, el gesto de la castaña había sido de completa frustración por la mentira.
— Bueno, en esto no puedo hacer mucho. Dices que tomaste poción Crece huesos ¿cierto?… — retomó el tema de su lesión, colocando la prenda en su lugar con cuidado. Harry asintió con un estremecimiento — De acuerdo. Entonces, pues dependiendo de cuantas costillas te lesionaste será lo que te dure la hinchazón. Pero por lo que vi, supongo que fueron dos, o tres como máximo. Por la mañana ya sólo tendrás una ligera mancha amarilla en lugar de morado, que es como está ahora — le explicó con ése tono de sabiduría que hacía enfadar a Ron. A Harry sólo le recordó con nostalgia los años de Hogwarts, cuando pasaban horas y horas en la sala común y recorriendo los cientos de pasillos.
— ¿Cómo sabes todo esto? — no pudo evitar preguntar.
— En Berlín nos dieron un sencillo curso sobre primeros auxilios — se limitó a decir, humedeciendo una pequeña porción algodón con alcohol.
El ojiverde la escuchó con suma atención, muy pocas veces la castaña mencionaba algo de Berlín. De hecho, todos los acontecimientos que habían pasado durante los seis años que no se vieron, era casi un tema tabú. Simplemente porque no querían recordar sus errores; aun cuando ya se habían redimido por ello.
— Además, con los recurrentes problemas en los que nos metíamos en el colegio, resulta obvio que se me quedara algún conocimiento sobre heridas y como curarlas, ¿no crees? — añadió mitad en broma mitad en serio, con una ligera sonrisa en los labios. Harry la miró con cariño.
Mas la castaña evadió su mirada, y se acercó más a él con el algodón en alto dispuesta a curarle la herida en la mejilla. El rostro del ojiverde se ensombreció.
— ¿Tiene que ser con alcohol? — la miró con miedo.
— Si… — se acercó más. Harry retrocedió otro tanto — ¡Oh, vamos Harry!, tienes todos ésos golpes que de seguro te duelen más que una maldición Cruciatus, pero no puedes aguantar una gotita de alcohol en una simple cortadita — lo miró con burla.
— ¿Gotita?, ¿simple cortadita?, — repitió el ojiverde sin dar crédito a sus palabras — si le pusiste casi media botella a ésa cosa… — le señaló el algodón — Además, ¿ya me has visto?, — rebatió desconfiado. Hermione lo miraba exasperada al mismo tiempo que continuaba acercándose a él con determinación — si hasta parece que R… me hubieran cortado con una navaja — modificó nervioso.
— Bueno, al menos ahora sé que no fue así como te dañaste — le atajó irónica. Vagamente se preguntó cómo es que podían moverse tanto en ése sofá tan pequeño. Mas la respuesta vino a ella cuando se vio a sí misma casi sobre él, y Harry con la mitad de su cuerpo fuera del mueble, para así evitar que Hermione realizara su cometido.
— Pero eso duele… — volvió a replicar, alejando su rostro de ella. Hermione lo acorraló hasta hacerlo topar con el reposabrazos — ¿No se puede conseguir un poco más de Díctamo? — le sugirió esperanzadoramente cuando la castaña lo tomó de los hombros impidiéndole escape.
— Tú decides. O por las buenas. O por las malas. Pero el resultado será el mismo… — le amenazó, sujetando el algodón en alto.
Harry pasó saliva. Conociéndola tan bien como él la conocía, no le quedaba de otra más que resignarse y cooperar.
— Por las buenas — se rindió finalmente.
— Muy bien… — repuso Hermione con una mirada de satisfacción — Quédate quieto… — Harry hizo una mueca al ver cómo le acercaba el algodón — y no hagas pucheros — lo amonestó sin poder evitar sonreír con gracia al observar su gesto de niño en su primer día con el dentista.
El pelinegro no le encontró lo cómico al asunto, mas la mirada de reproche que le lanzó, desapareció cuando el alcohol entró en contacto con su piel y un estremecimiento lo hizo brincar en su lugar, sólo para que Hermione lo tomara de un costado del rostro para impedirle que se moviera.
— El truco está en colocarlo directo en el centro e ir limpiando hacia la periferia sin regresarte y sin apartar el algodón de la piel. No regresas bacterias al área ya descontaminada, y así duele menos — le explicaba conforme hacia el procedimiento. Harry cerró los ojos; era verdad, se dio cuenta un par de segundos después, cuando la herida dejó de escocerle y empezó a sentir únicamente el mero movimiento circular que realizaba con el algodón sobre dicha zona.
Por segunda vez en lo que llevaba ésa noche, se llamó estúpido. Por supuesto que Hermione sería incapaz de hacer algo que lo dañara.
— Bueno, supongo que no estuvo mal — abrió los ojos cuando dejó de limpiarle, y le sonrió titubeante al verla desechar el alcohol untado de una fina capa de sangre y mugre.
— Todavía faltan otros dos — señaló Hermione como quien no quiere la cosa, preparando otro algodón.
Harry soltó un bufido de rendición.
Para cuando la castaña empezó con la segunda limpieza, y el pelinegro mantenía los ojos cerrados, ésta volvió a interrogarlo.
— ¿Me dirás que te pasó? — le preguntó sin rodeos.
— Me peleé — replicó sin dar más detalles.
— Eso es obvio. Mi pregunta es: ¿Con quién te peleaste y por qué? — lo miró con el entrecejo fruncido.
— Un… compañero — vaciló.
— Y ése compañero, ¿no será de casualidad uno alto, de ojos azules, pelirrojo, y comelón, muy comelón para ser precisos? — lo contempló con atención.
— Pues… no. Esto sólo fue… otra… cosa — balbuceó.
— De acuerdo, — suspiró con rendición — si no me lo quieres decir, es tu problema — le soltó herida. Desechando el algodón.
Harry prefirió no decir nada y mantener los ojos cerrados, no quería pelear. Era lo último que quería. Lo primordial era aclarar las cosas. Después de todo, eso era lo que iba a hacer justo antes de que ella llegara.
Así que no podía desaprovechar la oportunidad. Ya era un incentivo que la tuviera ahí con él regalándole todo ése cuidado sin importarle lo estúpido que había sido antes. Y el recordar como la había recibido hacia un par de minutos no ayudaba mucho.
Hizo una pequeña mueca cuando la sintió empezando a limpiarlo por tercera vez. La última. E irónicamente la canción de Nick Lachey que se había pasado escuchando las pasadas semanas, "What's left of me", comenzó a escucharse en ése preciso instante, rompiendo con el tenso silencio. Y Harry abrió los ojos.
Watched my life pass me by
In the rearview mirror
Pictures frozen in time
Are becoming clearer
— Iba camino a tu casa cuando llegaste… — dijo. Hermione lo regresó a ver ligeramente aturdida por haber estado sumida en sus pensamientos — Quería ofrecerte una disculpa por la otra noche… — prosiguió, se sorprendió que pudiera encontrar las palabras para hablar. Para poder expresarse. Siempre se había caracterizado como un tonto impulsivo, muy pocas veces dejaba ver su lado maduro. Como ahora. Sólo ella lograba sacar ése lado de él — También por ése día en el ascensor. Fui un idiota, Herm. Aquella noche yo no quise decir realmente todo lo que dije… — cerró los ojos con dolor. Hermione había presionado con más fuerza de la necesaria el algodón contra su mejilla.
— Perdona — murmuró apenada, retirando su mano.
I don't wanna waste another day
Stuck in the shadow of my mistakes, yeah…
— Está bien… — abrió los ojos — me merezco eso y más… — la miró avergonzado — ¡De verdad lamento aquella noche!, — se disculpó tomando su mano, el algodón había parado a dar al suelo — jamás fue mi intención dañarte. Eres… ¡la persona más importante en mi vida!… — declaró vehementemente — Y la manera en que me comporté en el ascensor… — prosiguió — Sólo era yo con mi orgullo herido el que actuaba.
Hermione bajó la mirada, mordiéndose el labio por un par de segundos.
— Yo tampoco debí haber… — empezó a decir, se pasó una mano por el cabello con nerviosismo y tiró por accidente la caja del botiquín — Perdona — volvió a murmurar con torpeza.
— No importa — que le dieran a la caja ésa. Lo único que le importaba ahora era ver ésos ojos mieles y saber que todo estaba bien con ellos, pensó el ojiverde.
Cause I want you and I feel you
Crawling underneath my skin
Like a hunger, like a burnin
To find a place I've never been
— Déjame recogerla.
— Así déjalo — le restó importancia.
— Pero aún no he terminado de curarte… — lo miró con el entrecejo fruncido.
— Son las heridas del corazón las que debemos sanar primero, Hermione — exteriorizó sorprendiéndola y sorprendiéndose simultáneamente él mismo.
Hermione asintió. Y Harry alegró de que estuviera dispuesta a escucharlo.
Now I'm broken, and I'm faded
I'm half the man I thought I would be…
But you can have what's left of me…
— Yo… — empezaron al mismo tiempo. Harry le hizo un ademán para que ella continuara. Hermione tomó aire.
— Escucha… — comenzó la castaña — primero que nada, creo que debo empezar por la última semana que nos vimos ¿de acuerdo?…
Harry asintió. Ésa había sido la semana que lo cambió todo, después de todo.
— Y pase lo que pase, no me interrumpas hasta haber terminado — le pidió.
I've been dying inside
Little by little
Nowhere to go
I'm going outta my mind
And endless circle
Hermione volvió a tomar aire. El simple recuerdo aun la perturbaba. Aún más ahora, que sabía debía tratar el tema abiertamente con él para dejar finalmente todo atrás.
— Harry, el día que llegamos de Francia, ¿recuerdas que me Aparecí sola en mi casa?… — el ojiverde volvió a asentir — Cuando lo hice me encontré con Luna. Al principio no supe ni que pensar acerca de cómo es que estaba ahí; o porque de pronto se me iba encima reclamándome un montón de cosas que no le entendía… Pero eso resto importancia cuando me dijo lo más importante. El porque estaba ahí… — suspiró, acomodándose un mechón de cabello tras la oreja — Me dijo que Will se regresaba a Irlanda ése día.
Runnin from myself until
You gave me a reason for standing still.
Harry arrugó el entrecejo, confundido. Escéptico.
— Pero… — apenas pronunció, callando al recordar su promesa de guardar silencio.
— Nunca te comenté nada, lo sé… — le dijo al comprender su gesto — Y es que yo no sabía nada. Lo supe hasta ése día… — reconoció tristemente.
And I want you and I feel you
Crawling underneath my skin
Like a hunger, like a burnin
To find the place I've never been
— ¿Entonces él… — parpadeó un par de veces — no te dijo nada? — completó, sin poder creerlo.
Hermione negó.
— ¿Se fue?, ¿así sin más?, ¿sin siquiera decirte adiós? — repitió incrédulo, con un dejo de indignación ante tal acción. La ojimiel hizo una mueca, meneando la cabeza.
— De no ser por Luna, quizás no hubiera tenido la oportunidad de verlo partir y despedirme de él. Porque si, por desgracia si pude despedirme de Will — respondió con amargura, desviando la mirada a su regazo.
Now I'm broken, and I'm faded
I'm half the man I thought I would be
But you can have what's left of me.
Un peso muerto cayó por la garganta de Harry hasta hundirse en su estómago al notar la tristeza en su voz.
— Yo… lo siento — murmuró con la voz ronca, sin saber que decir realmente.
Hermione sonrió tenuemente.
— Está bien Harry, sé que no te caía bien — lo regresó a ver con comprensión.
— Admito que nunca simpatizamos… — aceptó Harry — Pero eso no quiere decir que no lo llegué a valorar como lo que era para ti. Tu mejor amigo. Y sé que cuando ves partir a uno, es lo más doloroso que te puede pasar — se explicó.
La ojimiel asintió, dándole la razón.
Fallin' faster barely breathing
Give me something to believe in
Tell me it's not all in my head.
— Will siempre fue alguien muy importante en mi vida. Fue mi mejor amigo durante años. Era mi único apoyo, además de Luna. Le podía contar todo y él a mí también… — empezó a decirle a modo de confesión. Se recargó en el espaldar, soltando su mano sin darse cuenta.
Harry no se lo reprochó, sabía que en esos momentos era mejor dejar salir todo para conseguir un poco de paz en el alma. Además, Hermione ya había sido su apoyo por muchos años, era tiempo de que él le retribuyera, aunque sea un poco de eso.
Que dejara de ser el novio y regresara a ser el mejor amigo que era mucho antes de descubrir su amor por ella.
Take what's left of this man
Make me whole once again.
— Recuerdo que cuando estaba triste, él siempre ideaba algo para hacerme sentir bien, aun si fuera de la manera más inaudita posible… — sonrió con nostalgia.
Harry la escuchó con atención, contemplándola en silencio. Él lo sabía bien, William había hablado con él de eso antes. Como había sido siempre un pilar para ella; como la había hecho feliz de nuevo; como jamás la dejó… Aun cuando irónicamente ahora lo hubiera hecho físicamente.
— Mi vida cambió mucho cuando lo conocí ¿sabes?… — sus ojos se empañaron — ¡Era mi mejor amigo! — musitó en un lamento. Se restregó los ojos con una mano, evitando derramar las lágrimas.
Cause I want you and I feel you
Crawling underneath my skin
Like a hunger, like a burnin
To find the place I've never been.
Harry le pasó un brazo sobre los hombros y la estrechó hacia sí. Hermione se recargó en su pecho, colocando débilmente una mano en su pecho, temiendo lastimarlo más.
— Siempre lo será — se encontró reconfortándola, acariciándole suavemente el brazo.
— Sólo… desearía que no se hubiera marchado, que siguiera aquí conmigo… — un par de lágrimas corrieron por sus mejillas. Sorbió la nariz. Y se separó sorpresivamente de él, limpiándose las lágrimas.
Harry arrugó el entrecejo, desconcertado.
Now I'm broken, and I'm faded
I'm half the man I thought I would be.
You can have, all that's left
What's left of me…
— Y lo peor de todo esto es que ahora comprendo que no era su partida lo que más me dolía, Harry. Sino darme cuenta que con él se iba mi mejor amigo… — lo miró a los ojos significativamente — ¡Y lo siento tanto!
El ojiverde la miró, sintiendo un nudo formarse en su pecho, robándole el aliento.
— ¿Qué intentas decir? — logró pronunciar.
— Que lo lamento. Que lamento todo el pasado… — su barbilla tembló mientras lo miraba a los ojos — Jamás debí dudar de ti, jamás debí huir, ¡pero fui una estúpida en el pasado que antepuse mi dolor a nuestra amistad, cuando eso era lo que más importaba!… — una lágrima bajó por su mejilla — Tú fuiste mi mejor amigo por siete años, y debí pensar en eso mucho antes de en mis impulsos adolescentes… — Harry sintió como su boca se quedaba seca, sintiendo como el corazón le golpeaba el pecho con fuerza — Sé que han pasado muchas cosas desde entonces, y que quizás sea imposible que mi mejor amigo me perdone por ello, pero Harry, no quiero que pase otro minuto más sin tenerte como mi mejor amigo de nuevo. ¡Te extrañé tanto!… ¡y extrañó tanto poder contar contigo! — le confesó, lanzándose intempestivamente a sus brazos para abrazarlo. El pelinegro omitió la opresión que sintió en cada músculo cuando ella se aferró a él. Por primera vez en mucho tiempo se sintió completamente seguro.
I've been dying inside you see
I'm going outta my mind
I'm just runnin in circles all the time
Dejando salir un suspiro entrecortado, Harry la estrechó entre sus brazos, reconociendo ése lugar como su hogar. Aquel que había extrañado tanto tiempo y ahora podía volver sin vacilar, sin temer perderlo una vez más.
— Tú siempre has sido mi mejor amiga… a pesar de todo, y de todos… — le dijo, acariciándole el cabello — Debí recuperar eso primero antes de intentar ganarme tu corazón.
— Mi corazón siempre lo has tenido. Aun cuando éramos amigos… — le sonrió de manera temblorosa, separándose para mirarlo a los ojos — ¡Y lamento tanto haberme alejado de ti estos últimos días!, pero es que no podía ni quería salir y ver algo que me recordara lo que creía haber perdido… — lo miró realmente apenada. Harry negó con la cabeza, restándole importancia — Tú también eres lo más importante que tengo en la vida. No quiero que dudes de eso nunca — le pidió.
Will you take what's left?
Will you take what's left?
Will you take what's left?
Of me.
— Nunca estuviste realmente lejos. Todo el día estuviste conmigo… — tomó su mano colocándola sobre su pecho — aquí, — le sonrió. Hermione le sonrió de vuelta con los labios temblorosos — donde siempre has pertenecido — le acarició la mejilla con la otra mano.
La castaña sonrió serenamente, recargando su frente en la de Harry, cerrando los ojos, llenándose de una momentánea paz que deseaba prevaleciera por el resto de sus días.
Mas súbitamente, y desconcertando a la ojimiel, el pelinegro quitó las manos de donde las tenía, suspirando pesadamente…
I'm just runnin in circles in my mind
Will you take what's left?
Will you take what's left?
Will you take what's left?
Of me
Take what's left of me…
Hermione contuvo la respiración. La posibilidad de que, aun sabiendo porque había estado tan distante, no sirviera para mitigar el enojo de Harry, la inquietó.
— ¿Entonces por eso no llegaste? — le preguntó.
— Si, fue por eso — asintió la castaña.
Y Harry gruñó amargamente, poniéndose de pie, dándole la espalda. Y Hermione pudo jurar que en ése preciso instante su corazón detenía sus latidos, augurando lo peor.
Mientras tanto en Irlanda…
Un joven pelinegro caminaba con nerviosismo en el interior de su oficina, mordiéndose la uña del dedo pulgar y observando con impaciencia como el reloj continuaba marcando las 7:45 de la mañana; aquel ojiazul únicamente podía pensar en cómo el tiempo parecía burlarse de él al avanzar tan lentamente, aumentando su desesperación. Resopló exasperado cuando el 45 se transformó en 46.
La jornada laboral iniciaba a las 8 en punto, lo sabía muy bien Will; y como todo lunes, se reunía con cada uno de los miembros de su equipo de trabajo. Ése día no sería la excepción, por supuesto; un hecho que sólo aumentaba su inquietud y el nudo que sentía en la boca del estómago.
Y todo por seguir los consejos de tus padres, farfulló para sus adentros, dejándose caer sobre su escritorio…
Flash Back
—… te lo decimos por tu bien, hijo. Olvídate de ésa muchacha. Sabemos que la quieres, pero… — le decía su abuelo aquella tarde mientras cenaban en la terraza.
— Es que no sólo la quiero, papá. ¡Yo la amo! — manifestó seguro.
William y su esposa, Catherine, compartieron una mirada.
— Está bien, la amas… — concedió su abuela, sin escucharse muy convencida — Pero dime algo, ¿qué no, tú le dijiste que lo suyo era imposible y que fuera feliz al lado de Harry Potter? — le preguntó astutamente.
Will evadió su mirada, frunciendo la boca cual niño malcriado.
— Pues sí, pero… — admitió.
— ¿Entonces?, ¿por qué no haces tú lo mismo?… — le volvió a preguntar — Busca a una muchacha, sal con ella, y si te gusta y sientes que de verdad te interesa, date una oportunidad, y dásela a ella para ser felices — le aconsejó con sabiduría su abuela.
— No es tan sencillo — murmuró jugando con un trozo de pollo en su plato.
— ¿Por qué no, según tú? — lo miró un tanto cansada.
— Porque soy muy reservado, mamá… — la regresó a ver con exasperación — Me la paso en la oficina o aquí. Por Merlín, ni siquiera he tenido tiempo de buscar una casa. Mucho menos se hable de empezar a tener citas. ¿Qué van a pensar eh?; "Ahí viene otro tipo que vive con sus padres, y tan amargado que nunca sale" … — ironizó, imitando la voz chillona de una mujer. Su abuelo amortiguó una carcajada al escucharlo — No, gracias. Prefiero continuar solo. Además, ¿quién querría a alguien así? — le preguntó.
— No lo sé… ¿Qué hay de Sam?… — le preguntó cómo sin querer la cosa su abuelo — Si antes pudo fijarse en ti…
— Lo que pasó entre Sam y yo, ya es pasado… — zanjó fríamente — Ella y yo solamente somos compañeros de trabajo ahora. Nada más — a pesar de haber disfrazado su voz con indiferencia, el brillo de amargura en sus ojos azules fue interpretado por su abuela.
— Pues allá tú y tu pasado. Pero yo y mi experiencia te decimos que donde hubo fuego… — comentó su abuela.
— Sólo quedan quemados — la atajó mordazmente su nieto.
— Cenizas, Will, cenizas — repuso ésta vez su abuelo.
Will resopló por lo bajo, llevándose una cucharada con comida a la boca. Lo mejor que podía hacer era terminar de comer cuanto antes, e irse a encerrar en su habitación. Ya mañana empezaría a buscar un departamento al menos.
Así con suerte se ahorraría los sermones diarios.
— Anda, invítala. No pierdes nada — lo alentó de nueva cuenta su abuelo. Will lo ignoró.
— Es bonita… — le canturreó su abuela.
El ojiazul rodó los ojos, sonriendo con resignación. Con esos dos nunca había podido. ¿Por qué lo iba a hacer ahora?
— E inteligente… — añadió su abuelo, haciéndolo sonreír. William y Catherine se sonrieron entre sí al ver sus reacciones — Fueron novios, hijo. Creo que sí lo fueron es porque alguna vez sentiste lo mismo por ella que lo que dices sentir ahora por Hermione ¿no? — meditó.
— Eso fue hace muchos años — se limitó a decir, regresando la atención a su plato.
— Ni tantos. Que yo recuerde, no fue hasta que te fuiste a Inglaterra que las cosas terminaron entre ustedes. Además, ella jamás dejo de visitarnos y preguntarnos por ti. Aun y cuando las cosas no acabaron muy bien entre ustedes, le seguías importando — le contó.
Will soltó una risa sarcástica.
— Pues lo que sintió por mí seguramente lo enterró con los años, porque de la persona de la cual yo me enamoré, ya no queda nada — replicó fríamente, regresando a verlo.
— Bueno, ¿y qué esperabas?, ¿qué te recibiera con los brazos abiertos y clamando su amor por ti?, ¡por favor!… — le espetó Catherine con sarcasmo — Ésa muchacha es buena, pero tampoco es santa. Y si ahora se comporta así contigo, créeme que bien merecido te lo tienes — zanjó repentinamente molesta.
— Tu madre tiene razón — apoyó William.
Las mejillas de Will se sonrojaron.
— ¿Y qué importa ya?, yo no le importo. Me lo ha dejado bien en claro con su indiferencia — no pudo evitar el tono de dolor en su voz.
— ¿De verdad crees que, si no le importaras, te trataría así?… — le enarcó las cejas su abuela — Hijo, ella aun te ama. Pero tú eres demasiado ciego para darte cuenta. Y si no haces algo pronto, la perderás de nuevo — se levantó de la mesa.
Will sintió que el corazón le daba un doloroso vuelco en el pecho, la respiración se le cortó.
— Pero yo no…
— Miéntete a ti todo lo que quieras William, pero nosotros no somos tontos. Tú solamente te enamoraste de ésta "Jean" porque en ella descubriste el amor sensato que te faltó sentir por Sam — le riñó de nueva cuenta.
Fin Flash Back
— Amor sensato — susurró Will para sí, recordando aquella última conversación con sus abuelos. Meneó la cabeza.
¿Qué estaba haciendo?, se preguntó. ¿Realmente quería una segunda oportunidad con Sam?… ¿De verdad se sentía merecedor de tal regalo?
Honestamente, él no lo creía.
Suspiró con amargura, contemplando de nuevo el reloj. Cinco minutos para las 8. Y ahí estaba él ahora, con una opresión en el pecho, un nudo en el estómago, y las manos transpirándole cual jovencillo en su primera cita. Se pasó una mano por el cabello alborotándolo sin querer.
Amor sensato era lo que había sentido por Hermione todo ése tiempo. Y no fue hasta que su madre se lo dijo, que Will pudo darse cuenta.
Entonces, si por Hermione sintió amor sensato. Uno que nos hace obrar bien, ver por la felicidad y el bien del otro, sin esperar nada a cambio, actuando más como el mejor amigo… ¿Qué era lo que había sentido por Sam?
Pegó un respingo cuando oyó aparecer al otro lado de la puerta a sus compañeros comentando animadamente lo que habían hecho el fin de semana. La suave y amigable voz de Sam atrajo su atención apenas la escuchó. Y Will no pudo más que pasar saliva, sintiendo como el corazón se le aceleraba sin remedio al oírla.
¿No había sido amor?, se preguntó.
¿Entonces porque sentía todo su alrededor temblar ante el eco de su risa?, ¿por qué su corazón no dejaba de acelerarse?, ¿por qué la respiración le salía irregular por sus labios entreabiertos?
Momentos después John tocaba a su puerta. Will suspiró y ocupó su lugar habitual tras el escritorio.
— Adelante — indicó.
Junta con el departamento de Regulación el martes; reunión con el señor Rickman para el miércoles; pelea entre los gemelos y los señores Robbinson, quienes se negaban a recibir sus cartas y ya tenían fastidiados a Cole y Bobbie por su último altercado…
Pero eso apenas y lo escuchó Will; de no ser por Nikki, quien pacientemente tomó nota de todo, el trabajo de ésa semana resultaría un fracaso por su nula atención. No obstante, cuando la morena salía de la oficina mencionando algo acerca de que Sam pronto pediría su permiso de maternidad, Will sintió algo filoso y helado bajarle de largo por la garganta para caer como peso muerto en su estómago.
Palideció al instante…
— ¿Co-cómo dices? — balbuceó de manera ahogada, rogando por haber escuchado mal.
— Sam, en dos semanas tomará su permiso de maternidad; ya te lo… — le decía revisando su agenda — Ah, es cierto. Perdona William, no lo había mencionado… — se giró hacia él, sin darse cuenta de su pasmado rostro — Sam tiene una hermana cinco años mayor que ella, de hecho, su único familiar en Irlanda, y bueno, está embarazada…
— ¿Sam? — apuntó el pelinegro. Sin ser capaz de unir dos pensamientos coherentes juntos.
— ¿Qué?, — lo miró como bicho raro — no, Sam no… — se rio — Kelly, ella es la que está embarazada. En fin, lo que sucede es que ella es, ¿cómo decirlo?, — se mordió el labio un segundo — "especial", — señaló. Will arrugó el entrecejo, un molesto ruido en la cabeza le impedía pensar con relevancia — ya sabes, de… Tiene ciertas deficiencias cognoscitivas ¿me explico? — soltó sin hallar una manera más suave de decirlo.
— Sam está… — murmuró roncamente, sus ojos vidriosos.
En su cabeza una fastidiosa voz le continuaba diciendo: "Sam está embarazada. Sam está con alguien más. Tus padres tenían razón, ya la perdiste… Ya te olvido". Y casi podía visualizar a la ojigris abrazada de un hombre sin rostro mientras entraban a su casa tomados de la mano y cerraban la puerta a sus espaldas sin dejar de sonreírse… Y entonces él caía… y caía… y caía…
—… Y es por eso que va a ausentarse — finalizó Nikki en su explicación.
— Entiendo — asintió Will apesadumbrado, con una voz que parecía de ultratumba.
— Bien, entonces entiendes por qué lo hace. De hecho, es muy noble y valiente de su parte ¿no te parece?… — sin darse cuenta, Nikki empezó a parlotear — Encargarse de su hermana desde pequeña, y luego haber perdido a sus padres siendo apenas una preadolescente. Y aun así se superó, estudio la Universidad sin descuidar a Kelly en ningún momento… Merlín, pero dicen que el mundo está poblado de hombres malos; y ése idiota la enamoró y la dejó embarazada — musitó con coraje.
— ¡¿Qué él hizo que cosa?! — se puso de pie intempestivamente, regresando a la realidad.
— Ayudando a su hermana dizque para que aprendiera cosas nuevas, y engatusándola hasta enamorarla para lograr su cometido. Es simplemente increíble hasta donde pueden llegar las personas — replicó la veela.
Will dio un golpe al escritorio con el puño en un exabrupto. Nikki se sobresaltó.
— ¡Ése infeliz!, ¡¿cómo pudo hacerle algo así a Sam?!… ¡Dejarla embarazada y…!
— ¡Espera!, ¡¿qué?!… — exclamó pasmada — ¿Sam embarazada?… — repitió desconcertada.
Will frunció la boca, ya se lo había dicho con anterioridad, ¿para qué repetírselo?; ella misma lo había pronunciado. Sam había sido engatusada y… Merlín, de sólo imaginar el resto le daban arcadas de furia.
— Creo que me malinterpretaste William… — lo miró con el entrecejo fruncido — Kelly es la embarazada. Kelly tiene ésa enfermedad y está a nada de dar a luz. Así que Sam pidió el permiso de maternidad, no porque ella vaya a tener un bebé, sino su hermana. ¿Ahora si me entiendes?
Claro que lo entendía, pensó Will con ira. Él muy desgraciado había embarazado a… ¡Un momento!, se calló a sí mismo.
"Kelly es la embarazada. Kelly tiene ésa enfermedad y está a nada de dar a luz", repitió para sus adentros.
La imagen que luchó porque no se materializara en su cabeza se desvaneció, pero en su lugar imaginó el rostro indefenso y tierno de Kelly, la hermana de Sam… Aquella hermosa y tierna versión mayor de Sam que se había ganado su corazón cuando Sam los presentó. Aquella graciosa mujer que había gritado de júbilo cuando le anunciaron su noviazgo. Quien incluso los cubría cuando él se quedaba a dormir de vez en cuando en su casa con Sam.
Y la ira que se había apagado en su estómago, regresó tan fuerte que sintió cada una de sus venas en llamas.
— Kelly… — murmuró sin aliento.
— Lo sé — la voz de Nikki expresaba dolor y rencor.
Will suspiró, pasándose la mano por el cabello con frustración. Y a pesar de saber que no podría cambiarlo, aunque quisiera, no pudo evitar sentirse culpable.
Si él no se hubiera ido, si no la hubiera dejado… Quizás…
Se mordió los labios con fuerza. No, el "hubiera" no existía. Así como tampoco se podía hacer algo para cambiar el pasado.
— ¿Necesitas algo más? — le preguntó Nikki con cautela.
Will la regresó a ver.
— ¿Podrías llamar a Sam?, necesito hablar con ella — le pidió. Su compañera asintió, y salió cerrando a su espalda.
Y ahora se preguntaba el porqué de su indiferencia. De su frialdad. Que estúpido había sido. Tan ciego que no se había puesto a pensar en la vida de los demás.
Y él sufriendo porque Hermione no lo amaba. Porque tuvo que irse de Inglaterra para olvidarla.
Su madre tenía razón. En Jean había descubierto el amor sensato. Si. Pero fue con Sam que él aprendió a amar, que descubrió el poder del verdadero, tonto, impulsivo y apasionado amor. Aquel que nos permite mover montañas y correr sobre el océano. Sólo para conseguir estar junto al otro.
Ahora lo entendía finalmente.
Haberse ido no había sido para otra cosa más que para madurar lejos de ella. Para convertirse en la persona madura y sensata que ella ya era y a él le faltaba por llegar a ser.
Para poder amarla con plenitud.
Y Will no pudo sentir más que orgullo por Sam. Si creyó que ya nada quedaba de aquella maravillosa mujer que lo había enamorado en el pasado, ahora tenía la certeza de que aún vivía en ella. Una extraña calidez llenó su pecho, al igual que acudió a sus mejillas, cuando la vio atravesar el recinto.
— Buenos días — lo saludó Sam con una corta mirada, cargando un par de pergaminos en brazos.
— Me enteré de lo de Kelly… — le soltó sin preámbulos, acercándose a ella. La chica frunció el entrecejo, sin saber exactamente qué decir al respecto — Y sólo quiero decir, que jamás en mi vida había conocido a alguien tan valiente, desinteresada, y amorosa persona como tú lo eres… — las mejillas de Sam se sonrojaron, se quedó con la boca ligeramente abierta producto del desconcierto.
— Yo… — alcanzó a murmurar.
— Sé que fui un idiota al haberte abandonado Sam, y lo soy aún más ahora por ni siquiera haberme disculpado por ello… — se detuvo frente a ella — Pero Sam, te juro por todo el amor que alguna vez sentimos el uno por el otro, que mi intención jamás fue el hacerte sufrir. Y que, si tu indiferencia es mi precio a pagar para poder recibir algún día tu perdón, entonces que así sea. Pero al menos dame el beneficio de la duda, ¡por favor!… — le suplicó. Se atrevió a tomar su mano, sintiendo como una carga eléctrica le subía hasta el pecho, acompasando sus latidos con los de ella — Dicen que no es hasta que pierdes algo que te das cuenta lo que significa para ti. Y yo por desgracia lo sé ahora muy bien — expresó con amargura.
— William… — lo intentó callar, hizo amago de liberar su mano mas el ojiazul no se lo permitió.
— Cuando estuve en Inglaterra me sucedieron muchas cosas. Comprendí que mi amor por ti no era tan fuerte como creía… o al menos, no de la manera en que debió ser… y como tú siempre expresaste… — no la dejó de ver a los ojos. Quería que ella creyera en él, que viera la verdad en su mirada. En su alma.
— ¿Por qué me dices esto?, ¿por qué ahora? — le preguntó Sam, sintiendo un nudo en la garganta.
— Porque no quiero que pienses que no te amé. Que no lo hice mientras no estuve contigo… — se sinceró — Sam, el motivo por el cual no volví a aquí, a Irlanda, contigo, no fue porque no lo quisiera, o no te amara… Fue porque me sentía impuro, avergonzado… — le confesó. La ojigris lo miró sin saber que decir ante ésa torrente de información — Había sido egoísta al tomar una decisión que nos afectaba a ambos, e hice lo que más me convenía a mi sin medir en lo que hacía hasta que vi el daño que había hecho… — suspiró, desviando momentáneamente la mirada antes de regresar a verla con determinación. Con arrepentimiento — Y ahora entiendo todo.
Sam se estremeció involuntariamente cuando su mano dejó la suya, y ocupó su mejilla.
— Todo tiene un fin. Un por qué. Y el haberme ido, haberte dejado… fue para volverme mejor persona, para poder merecerte. Y sé que ahora es muy tarde, pero… — frunció el entrecejo con impotencia — Merlín, ¡realmente lo siento, Sam!… Pero te juro que he madurado, ya no soy más ése tonto niño… — manifestó. Pasó saliva con temor antes de atreverse a preguntar: — ¿Existe la más mínima posibilidad de que alguna vez me perdones?
Mas su corazón se encogió con pesar al sentir como ella se alejaba de él.
— Cuando te fuiste, y me dejaste aquí… — empezó a decir, desviando la mirada al suelo — Me sentí decepcionada… herida… Pero sobre todo molesta… — lo regresó a ver. Will asintió con pesadumbre, sintiendo como un nudo se le formaba en la garganta al darse cuenta que inevitablemente ya todo estaba perdido y nada podría ser igual otra vez — Pero no contigo, Will… — repuso, haciéndolo fruncir el entrecejo — Lo estaba conmigo misma… Por no haberte apoyado como debió ser, por no escucharte sin juzgar… — parpadeó cuando sintió sus ojos humedecerse — Y porque sabía que a pesar de lo mucho que quisiera, no podría irme contigo porque Kelly me necesitaba más.
— Y eso fue lo que yo debí considerar también… — se apresuró a decir Will — Tú tenías a Kelly, yo te tenía a ti y mis padres. Y sin embargo aun así lo eche a perder. Me dejé cegar por mi ambición por conocimientos, por superarme…
— Sólo hiciste lo que todo el mundo hubiera hecho… — repuso Sam, comprendiéndolo — Aprovechaste tu oportunidad de superarte.
— Todos, excepto tú — contradijo Will.
Sam sonrió amargamente. Preguntándose vagamente como es que estaban ahí ahora, a años luz de aquellos adolescentes que compartían sueños y besos en un viejo cobertizo, soñando con el futuro. Un futuro que los había alcanzado ahora y se encontraban a sí mismos muy distintos a aquellas personas que eran en el antaño.
— Sé que no tengo ningún derecho de pedirte esto, pero… — llamó su atención el pelinegro — ¿Podrías darme la oportunidad de redimirme?, ¿de recibir tu perdón en algún momento?… Simplemente…
Sam lo regresó a ver. Y Will sintió un nudo en el estómago al notar el cambio en sus ojos. Al ver ése característico brillo que antes lo hacía temblar de pies a cabeza y ahora lo tenían aturdido.
— De acuerdo — ésas dos palabras fueron como las llaves para entrar al mismo cielo. Will sintió como sus pulmones se quedaban sin aliento, y dio un tentativo paso al frente con la intención de abrazarla; mas desistió cuando la vio alejarse.
Le tomaría un tiempo ganarse su confianza de nuevo, pero en definitiva lo valía. Acababa de confirmarlo. El recuerdo de su amor por ella, ya no era tan lejano después de todo.
— Te eche de menos, Sam — le confesó.
La ojigris lo contempló con los ojos brillantes, mas no dijo nada; y aclarándose la garganta, desdobló el par de pergaminos que cargaba en brazos.
— Entonces, mañana…
Will sólo la escuchó.
Quizás sus abuelos tenían algo de razón, quizás él si la seguía amando. Si no, ¿cómo explicar ésa revolución de sentimientos en su interior al verla frente a sí?
¿Cómo interpretar a su acelerado corazón?
Hermione sintió que fueron horas las que pasaron entre el final de su explicación y la respuesta por parte de Harry. Pero cuando lo vio girarse, y ponerse de rodillas frente a ella, un nudo se le formó en la garganta al ver lo arrepentido que estaba.
— ¡Perdóname!… — le suplicó con la voz rasgada de vergüenza tomando sus manos con una mezcla de firmeza y vacilación, como si esperara que en cualquier momento lo rechazara y no pudiera evitarlo — ¡Herm, perdóname, por favor!… — le imploró ahogando las lágrimas. Hermione meneó la cabeza con la barbilla temblándole de emoción — No supe cómo actuar, me sentía herido, creí que no te importaba y… — se calló cuando la ojimiel colocó un par de dedos sobre sus labios evitando que siguiera disculpándose.
— No tengo nada que perdonarte, — negó, arrodillándose al igual que él — los dos fuimos un par de tontos, pero eso ya no importa… ¡Te amo Harry, y eso nada lo va a cambiar! — declaró con voz temblorosa.
Harry no dudo en estrecharla en sus brazos con fuerza, la había tenido tanto tiempo lejos que incluso el simple hecho de respirar le costaba trabajo; ahora era como una buena proporción de oxígeno a sus pulmones. Un nuevo latido para su maltrecho corazón. Hermione por su parte enterró el rostro en la unión de su cuello y hombro inhalando profundamente el olor de su colonia, sintiendo el calor de su abrazo mucho más cálido que los mismos rayos del sol.
— ¡Merlín, te extrañé tanto!… — le confesó Harry tomando su rostro entre sus manos besándolo incontables de veces haciéndola reír con ternura — Nunca más volvamos a pelear, es lo peor que he sentido en mi vida. Tenerte y al mismo tiempo no tenerte, ¡es insoportable! — expresó limpiando una lágrima que brillaba en su sonrojada mejilla.
— Siempre me has tenido, siempre he sido tuya — le aseguró acariciando su rostro, sintiendo lo áspera de su mejilla por los golpes y la barba.
— ¡Te amo Herm!, dedicaré mi vida entera para demostrártelo… — unió su frente a la suya. Un brillo travieso refulgió en sus ojos. Hermione enarcó una ceja, interrogante — ¿Puedo besarte ahora? — le cuestionó con una sonrisa.
Hermione soltó una corta risa.
— He esperado que lo hagas desde que terminé mi explicación, tonto — le sonrió con gracia.
— Sólo tuyo — le rozó los labios.
— Siempre mío — lo haló tomándolo de la nuca, pegándolo todavía más a su cuerpo. Besándolo de lleno en la boca. Sin saber de dónde venía ésa repentina actitud posesiva. Por la eternidad, pensaron aferrándose al otro.
Fue como un bálsamo luego de una larga espera, las heridas ocasionadas por sus imprudencias sanaron al instante y en su lugar no quedó cicatriz alguna; únicamente la memoria del reencuentro. La reunión después de un largo "Hasta luego".
Con sus labios unidos, jugando a reconocerse, saborearse, provocarse con atrevimiento e inocente picardía, no podían concebir un mejor momento que aquel. Las manos de Hermione perdidas en el cabello alborotado de Harry. Las de él aferradas una a su nuca, la otra a su espalda; encerrándola en sus brazos en un famélico abrazo que esperaban jamás terminara. Apenas y se separaban un par de segundos para tomar una bocanada de aire y más pronto unían sus labios, jugueteando con sus lenguas en una suave caricia.
¿Ir más allá?, era lo que dictaban sus atrofiadas hormonas, el cuerpo. No obstante, el corazón se conformaba con un beso.
El más sagrado de los manjares. El agua y aire de los enamorados.
El sistema de sonido seguía tocando a un moderado volumen ambientando el lugar. Por la ventana, los finos rayos de la luna se filtraban a través de las cortinas, pudiéndose ver en el firmamento las estrellas titilar. Y recostados en la alfombra, apoyando la cabeza sobre el pecho de Harry y siendo abrazada por él, Hermione no podía pensar en un lugar más cómodo que aquel.
Harry sonrió mientras seguía acariciando con suavidad el brazo izquierdo de la castaña, se sentía tan a gusto, tan en paz ahora que la tenía a su lado; sintiendo cada parte de su cuerpo amoldarse perfectamente al suyo como si hubieran sido hechos el uno para el otro. Y por Merlín, haría lo humanamente posible por mantenerlo así.
Dejaron salir un suspiro sincronizado de completa satisfacción. El hablar del pasado ya no importaba. ¿Pelearon?, no lo recordaban.
Aquello último hizo tomar conciencia a Hermione de algo vital. Y se enderezó apoyándose sobre un brazo y lo miró a los ojos. Harry acarició su mejilla, sonriéndole.
— ¿Qué te pasó? — le preguntó nuevamente, retomando el tema de su "accidente".
Harry arrugó el entrecejo. Mas la idea de mentir no acudió a su cabeza. Ella se merecía su honestidad.
— Ron — le confesó con algo de vergüenza.
— Eso es más que obvio… — señaló chasqueando la lengua, reprobando su altercado. Harry sonrió con humor; obviamente a ella jamás podía engañarla — Pero ¿por qué iba a pegarte Ron? — lo miró extrañada.
— Bueno… — se enderezó para quedar a su altura, tomó su mano — me dijo hace tiempo que, si te hacía daño, o te hacía llorar una vez más, me iba a partir la cara. Nunca lo tomé tan literal hasta que me tiró al suelo de un puñetazo… — sonrió un tanto irónico. Hermione meneó la cabeza mirándolo con reprimenda — Se lo agradezco. Me hizo abrir los ojos — la miró apenado.
— Eso ya no importa — le acarició el cabello.
— Te amo Hermione… — recargó su frente sobre la suya perdiéndose en la miel de sus ojos — Lamento ser tan idiota a veces.
— Y yo tan testaruda — añadió la castaña.
— Aun así, me gustas. Te ves adorable cuando frunces la boca y respingas la nariz — le dio un beso en la punta de la nariz, mirándola con adoración.
— Yo no hago eso… — replicó la castaña. E inconscientemente frunció la boca y respingó la nariz. Harry se rio — Bueno, pues tú levantas el mentón con soberbia y frunces la boca como niño mimado — le acusó.
— ¡Hey!, eso no es cierto — e igual que ella, hizo lo que la castaña había señalado anteriormente.
— Pero aun así me gustas… — le besó suavemente la barbilla. Harry se estremeció al sentir una corriente eléctrica recorrerle la espalda — Te ves guapo — añadió con picardía.
— ¿Está intentado seducirme, señorita Granger? — sonrió de medio lado.
— No lo sé, ¿eres un hombre seducidle? — le sonrió coqueta. Harry perdió el aliento y se le quedó viendo embelesado. Hermione se rio de su reacción.
— Sólo por ti — y se inclinó a besarla.
Y mientras se besaban, Harry dedujo que jamás su vida estaría completa si no tenía a Hermione en ella. Quiso y pidió a todos los dioses le dieran la oportunidad de permanecer a su lado siempre. De envejecer junto a ella. Vivir con y para ella. Formar una familia con ella. Y finalmente morir en sus brazos, luego de haber sido inmensamente feliz a su lado.
Sonrió entre el brazo. Tal vez sus ruegos fueran escuchados y respondidos; quizás no. Sólo dependía de él. Por lo pronto, la idea de volverla su esposa le apeteció de sobremanera.
Y sin saber, Hermione pensaba lo mismo. Deseaba envejecer a su lado, formar una familia con él, ver crecer a sus hijos, nietos, bisnietos, tataranietos, y todos los que se pudieran, hasta que finalmente se reunieran con los seres queridos que se les habían adelantado a lo largo de su vida. Encontrarse con aquellas amadas personas en el paraíso después de vivir el suyo en el mundo de los vivos.
— Tendremos que trabajar duro para evitar tener discusiones de ahora en adelante, ¿de acuerdo? — acordó Hermione mirándolo significativamente al culminar el beso.
— De mi tienes toda la disposición del mundo — aceptó Harry.
— Y decirnos todo lo que pasa, no callarnos nada.
— Hecho — asintió.
— No ser impulsivos ni testarudos — convino Hermione.
— Nada de malentendidos… nada de dudas…
— Más te vale, porque tengo un mejor amigo ojiverde que con gusto te patearía el trasero si se te ocurre romper éste pacto — bromeó Hermione, dándole un ligero golpe en el pecho con el dedo.
— Y yo una amiga castaña que no dudaría en lanzarte una maldición cuando te atrevas a volver a dudar de esto que tenemos nosotros dos — le dio un ligero beso en la mejilla.
Hermione suspiró.
— ¿Cómo lograremos todo esto? — le preguntó en tono bromista.
— Bueno… con práctica y paciencia… — empezó a decir Harry jugando a entrelazar sus dedos con los de ella. Hermione le sonrió — Y, creo tener la solución perfecta para eso… — le sonrió misterioso.
— ¿Ah sí?, ¿y cuál es? — le preguntó algo escéptica.
Harry sólo le sonrió y se puso de pie ofreciéndole su mano para que hiciera lo mismo. Hermione se incorporó con una mezcla de desconcierto en el rostro.
— Harry, ¿qué haces? — le preguntó curiosa.
— Siéntate — le indicó señalando el sofá. Hermione pudo notar que la mano le transpiraba.
— ¿Está todo bien? — lo miró confundida.
— Ahora sí… — le sonrió tranquilizador. No pudo resistir darle un suave beso en los labios que apenas duró un par de segundos. Suspiró depositando otro beso en su frente — Ésta es mi propuesta.
Para mayor desconcierto de Hermione, Harry caminó hacia su equipo de sonido y presionó un par de botones cortando de momento la música que se escuchaba de fondo.
— ¿Qué hiciste? — le preguntó con interés cuando volvió a su lado.
— Sólo escucha — le sonrió sentándose junto a ella.
Y empezó a escucharse una suave melodía…
— Últimamente se te da mucho esto de dedicar canciones ¿no? — le sonrió con coquetería Hermione recargándose en su hombro.
— No sabes cuánto — le besó la frente con cariño. Se le formó un nudo en la boca del estómago cuando empezó a escucharse la letra…
Forever can never be long enough for me
To feel like I've had long enough with you
Forget the world now, we won't let them see
But there's one thing left to do…
— Harry, ¿qué…? — lo regresó a ver.
Now that the weight has lifted
Love has surely shifted my way.
— Escucha… — le susurró al oído.
Marry me
Today and everyday
Marry me
If I ever get the nerve to say hello in this cafe
Say you will
Say you will.
La garganta de Hermione se quedó seca, sus pulmones sin aliento.
— ¿Estás… estás…? — apenas y pudo pronunciar.
Together can never be close enough to me
To feel like I'm close enough to you
You wear white and I'll wear out the words "I love you"
And you are beautiful.
Por respuesta Harry la besó largamente en los labios, la letra entrando por sus oídos hasta sus corazones.
Now that the wait is over
And love has finally showed her my way.
Susurrándose y prometiéndose amor para siempre con ése beso…
Marry me
Today and everyday
Marry me
If I ever get the nerve to say hello in this cafe
Say you will
Say you will.
— Te amo Herm — murmuró con la voz enronquecida. Y le cantó las últimas estrofas al oído, mareándola con el significado de las palabras y su cálido aliento.
— "Promise me
You'll always be…
Happy by my side
I promise to
Sing to you…
When all the music dies"
La miró directo a los ojos y le siguió cantando hasta el final. El último verso llenando sus corazones de emoción.
— "Marry me
Today and everyday
Marry me
If I ever get the nerve to say hello in this cafe
Say you will
Say you will
Marry me."
El mundo se detuvo en aquel instante; todo sonido se extinguió; la brisa que azotaba contra las ventanas se paralizó; los latidos de sus corazones se acompasaron.
Harry se levantó del sillón, únicamente para dejarse caer lentamente al suelo, frente a Hermione, apoyado en una rodilla; su mano sostenida con firmeza entre las suyas. Sus miradas conectadas. Las mejillas de Hermione se sonrojaron sin poder evitarlo al comprender la intención de su novio, sus ojos mieles se dilataron de sorpresa. Los ojos de Harry brillaron. Y las palabras salieron de sus labios sin vacilación alguna, rompiendo con el silencio…
— Cásate conmigo.
