Capitulo treinta y cinco

13de Junio, 1987. Número 4, Privet Drive, Little Whinging, Surrey

3pm
Petunia Dursley tarareaba feliz mientras limpiaba las últimas cosas del fenómeno de la alacena bajo las escaleras. Había pasado un año desde su desaparición. Al principio habían tenido miedo de que algún otro de los fenómenos viniera a preguntarles por él, pero nunca lo hicieron. Así que esta noche mientras Vernon y su pequeño Duddikins estaban en el cine ella se dedicó a deshacerse de los últimos recuerdos del desagradable mocosos que su hermana le había dejado.

Treinta minutos después Petunia había terminado y estaba sentada disfrutando un vaso de jerez, cuando escucho un fuerte 'POP'. Dio un salto y corrió hacía la puerta que se había abierto de golpe.

— ¿Dónde está? — demandó el hombre más extraño que ella hubiera visto. Tenía largo cabello blanco y una barba igual de blanca que tenía metida en el cinturón. Su túnica era color azul eléctrico con tulipanes de múltiples colores que estaban siendo visitados por mariposas, ¡que se movían de verdad!

— ¿Quién es usted y como se atreve a entrar en mi casa sin invitación? — exigió Petunia reuniendo coraje.

Dumbledore miro fijo a la mujer con rostro de caballo. — Soy Albus Dumbledore y quiero saber dónde está Harry Potter.

Petunia se abrazó a si misma sin soltar su copa. — No está aquí y hace un año que no está aquí.

Dumbledore la miro choqueado y luego suspiro, así que era por eso que las protecciones habían caído. — Sra. Dursley, lamento haberla sobresaltado, — dijo con la voz más calmada y sincera que pudo. — Por favor podemos sentarnos y me cuenta lo sucedido.

Petunia apretó los labios en irritación, pero se sentó esperando que este hombre se fuera antes que Vernon y Dudley regresaran.

— Gracias, — dijo Dumbledore conjurando una bandeja de té. — ¿Ahora por favor me puede explicar lo sucedido?

— No hay mucho que decir, — Dijo con rudeza Petunia. — Salimos a cenar, Harry se quedó aquí, se había portado mal y estaba siendo castigado. Cuando regresamos ya no estaba.

— ¿Había algo fuera de lugar? ¿Señal de alguna pelea?

— Nada, — Petunia respondió con dureza.

— ¿Contactaron a las autoridades? — Pregunto Dumbledore.

Petunia bufo. — ¡Claro que no! ¿Porque lo haríamos? Y en todo caso ¿a quién contactaríamos?

Dumbledore suspiro y bebió su té. Esto era un verdadero desastre, todos contaban con que mantuviera seguro a Harry y el niño llevaba desaparecido un año sin que lo supiera. 'Nadie debe entesarse de esto', pensó para sí mismo. 'Les diré que revise con cuidado la casa, no quiero citar a otros para no llamar atención extra aquí. Les diré que lleva desaparecido tres días. Aun quedare bien, y sabrán que el rastro esta frio'.

Dumbledore fue sacado de sus pensamientos cuando unas puertas de automóvil se escucharon cerrarse con fuerza. Apenas los dos hombres Dursley entraron en la casa Dumbledore los paralizo y los sentó en el sofá.

— Hace tres días Harry Potter fue a jugar al parque. No volvió a casa. Ustedes lo buscaron en todos lados. Sabiendo que es mágico decidieron no contactar a las autoridades y en vez de eso esperaron por mi visita para contarme lo sucedido, — Dijo Dumbledore empujando las palabras en las tres mentes y borrando las verdaderas memorias. Liberando el hechizo dijo, — Muchas gracias. Estaré en contacto, les avisare apenas lo encontremos.

Los Dursley solo se quedaron sentados allí aturdidos y asintieron.

¿Ahora a quien le cuento? pensó mientras se aparecía a Hogwarts.

8pm

Dumbledore miro alrededor en su oficina; había escogido a solo unos cuantos miembros leales de la Orden del Fénix para contarles sobre la desaparición de Harry. Molly y Arthur Weasley eran totalmente leales; Kingsley Shacklebolt, era un joven Auror, su vista del mundo aún era muy blanco y negro y Dumbledore esperaba que siguiera así. Remus Lupin también estaba presente, aunque era una criatura oscura su deseos por probar su valor lo hacía fácil de controlar. Albus con precaución habia incluido a su hermano Aberforth ya que él estaba a cargo del bar Cabeza de Puerco en Hogsmeade y podía ser una fuente muy valiosa de información. También había citado a Dedalus Diggle, Elphias Doge, y Sturgis Podmore. Ahora solo esperaban que apareciera su espía Severus Snape.

— Bienvenidos y gracias por venir, — Dijo Dumbledore después que el Profesor Snape entro a la oficina. — Por favor tomen asiento y les contare porque estamos aquí, — los invito con tono paternal y cálido.

Cuando todos estuvieron sentados Dumbledore comenzó su historia. — Temprano hoy fui a la casa de los Dursley para chequear a Harry como hago cada tantos días. Desafortunadamente Harry no estaba allí y después de hablar con su tía me entere que el niño desapareció hace tres días. — Gritos y jadeos llenaron la habitación ante la terrible noticia.

Dumbledore levanto la mano para pedir silencio. — Investigue el área con mucho cuidado y no encontré señales de lucha o magia utilizada. Intente ubicar la firma mágica de Harry pero fui incapaz de hacerlo. Kingsley, Dedalus y Sturgis, ¿podrían comenzar a investigar secretamente?; pregúntenles a sus contactos si han oído algo de un niño desaparecido. Además mantengan un ojo en el mundo muggle si pueden. Quiero encontrarlo, pero también quiero mantener esto fuera de la prensa lo más posible. — Ellos asintieron.

Albus se dirigió a su hermano, — Aberforth, por favor déjanos saber si escuchas o ves algo en el Cabeza de Puerco. — Aberforth bufo pero asintió.

— Severus, ¿iras pronto donde los Malfoy?

Severus entrecerró los ojos. — Si, fui invitado a asistir a su celebración del Solsticio. Veré si puedo averiguar algo. Si esto fue obra de mortífagos, Lucius de seguro estar involucrado.

Albus asintió. — Estoy de acuerdo, gracias Severus. Arthur y Elphias, si un muggle se llevó a Harry, o si se encuentra en el mundo muggle, quizás tenga un destello de magia accidental, y eso será notificado. O quizás un incidente puede ser revisado por el Departamento de Mal Uso de Artefactos Muggle. Cualquier información será útil en estos momentos.

— Director, — dijo Kingsley. — Me gustaría revisar la Prisión de Azkaban para asegurarme que los mortífagos que tenemos encerrados aún están allí.

— Maravillosa idea, — Exclamo Albus. — Remus, quisieras que comenzaras a visitar los clanes de hombres lobos en Europa. No creo que Voldemort — pauso por sus jadeos, — de verdad este muerto. Los hombres lobo conocen los bosques, sabrán si hay algo oscuro en ellos, o si hay algo matando criaturas mágicas.

Remus suspiro, no quería ir, quería ayudar a buscar a Harry, pero entendía la importancia de hablar con los demás hombres lobo. — Deme unos cuantos días para ordenar mis asuntos e iré.

— Gracias, Remus. Sé que esto será difícil, pero por favor actúen de la manera más normal posible. Asistan a eventos, vayan de compras, hagan sus trabajos, no podemos permitir que nadie averigüe esto. El público entraría en pánico, y si Harry no está con los mortífagos no queremos que ellos sepan que él esta vulnerable y lo encuentren primero, — recalco Albus.

15 de junio de 1987. Prisión de Azkaban

— Cielos, está demasiado helado aquí, — murmuro Kingsley. Sacando su lista, comenzó a chequear nombre a medida que pasaba por las celdas. — Espero que todos estén aquí. No puedo imaginar a Harry Potter en la garras de uno de estos locos, — dijo estremeciéndose. — ¡Espero que encontremos pronto al pobre chico!

Ojos grises se abrieron en shock, había pasado tanto tiempo desde que había oído la voz de otra persona que no involucrada ruegos o lamentos. Las palabras bailaron en su mente hasta ser comprendidas al fin. ¡Harry estaba desaparecido! Gruñendo por lo bajo el hombre se escondió entre las sombras y reunió sus fuerzas mientras los Dementors estaban lejos.

En medio de la noche un delgado perro negro nadaba en la fría agua. Tenía que llegar a la costa. Tenía que encontrar a Harry. ¡Se lo había prometido a Lily y James! Exhausto salió a la orilla. Con una gran sacudida el agua dejo su pelaje. Lentamente comenzó su camino hacia Londres y con suerte encontraría a su sobrino.

16 de Junio. Oficina del Director, Hogwarts.

8am
Dumbledore suspiro en frustración. La Ministra de Magia Millicent Bagnold lo acababa de contactar. Sirius Black se había escapado de Azkaban anoche. Shacklebolt le había reportado esa misma noche que todos los prisioneros estaban presentes. — Me pregunto que habrá pasado para que escapara, —Murmuro Dumbledore para sí mismo. — Oh bueno, o lo atraparan y quedare libre de él, o él encontrara a Harry y resolverá ese problema por mí, o encontrara a Peter Pettigrew. Si encuentra a Pettigrew lo defenderé y se volverá mi aliado. — Albus murmuro feliz y se echó a la boca un caramelo de limón.

3pm
Severus Snape marcho por los pasillos en dirección a su oficina. 'Las cosas no podrían ser peores,' pensó. 'El mocoso Potter había huido, probablemente haciendo una pataleta porque no le habían dado algo que quería y luego se había perdido. Y salvador del mundo mágico o no aún era hijo de James Potter y la única persona que odiaba más que a James era a Black. ¡Estúpido, asesino Sirius Black que había escapado de Azkaban!'

Severus gruño cuando abrió la puerta y cerro de un portazo. Marchando hasta su gabinete de licores se sirvió un vaso de whisky. Bebiéndolo enojado se dejó caer en su sillón y miro el fuego. Su enfado fue perturbado por el sonido de un ulular. Girándose vio una lechuza marrón del correo parada en el brazo de su sillón. Con un suspiro acaricio a la lechuza y con gentileza desato la nota atada a su pata.

— Hay comida y agua al lado de la percha; sírvete. — La lechuza ululo agradecida y voló hasta la percha. Su lechuza, Damascus, abrió un ojo, dio vuelta la cara alejándose de la lechuza común y siguió durmiendo. Severus sacudió la cabeza mirando a su pomposa lechuza, y luego volvió su atención al pergamino. Al abrirlo decía:

Profesor Snape,

Espero que este año haya sido bueno para usted. Nosotros tuvimos un muy buen año y una abundancia de ingredientes para pociones. Abajo encontrara una lista de todo lo que tenemos. Querubín también a coleccionando muchos ingredientes para que usted revise. Usted es un cliente valioso, y no esperamos que compre ingredientes de baja calidad, así que no debe sentirse obligado a comprar ingredientes de Querubín porque es un niño, aunque creo que encontrara sus cosas bastante interesantes y de muy buena calidad para usar en sus pociones. Si tiene alguna pregunta por favor contáctame.

Atentamente,
Freja Nef

Los ojos negros de Severus se abrieron en sorpresa. Al mirar la lista sonrió de medio lado. Bueno, habían estado en India y el sudeste de África, que era algo maravilloso, algunas de esas cosas eran muy difíciles de conseguir. Mentalmente comenzó a calcular cuantas pociones y galeones necesitaría para comprar todo lo que quería. En la parte baja de la carta en letra de niño estaba escrito:

Professor Snape,

Aquí hay una lista de las cosas que conseguir para usted. ¿Me podría recomendar un buen libro sobre ingredientes de pociones y cómo recolectarlos? Quiero hacer un buen trabajo.

Atentamente,
Gabriel Corazón de Dragón
'Querubín'

Severus suspiro, de verdad no quería comprar ingredientes de inferior calidad solo para hacer feliz al niño de alguien, pero la Sra. Nef dijo que eran buenos y hasta ahora nunca había sido decepcionado con ellos. Al mirar la lista que había escrito el niño se quedó con la boca abierta. Esta era una lista de ingredientes de serpientes, incluido veneno. ¡No solo eran difícil de conseguir y muy costosos, pero un niño los había recolectado! Jadeo cuando llego al veneno de cobra y sacudió la cabeza; habían dejado que un niño recolectara esos peligrosos ingredientes. Severus estaba choqueado por decir lo menos. Lentamente su mente comenzó a considerar las posibilidades si esto era real y habían sido bien recolectados. Sonriendo, pensó en las pociones que podía hacer, los experimentos, y el gran precio que podría cobrar por sus productos. Acaso no sabían lo mucho que Slugs y Jiggers cobraban por escamas de áspid, ¿o sí?

Poniéndose de pie, Severus comenzó a revisar su colección de libros. En algún lado tenía un libro sobre como recolectar ingredientes para pociones, como eran usados y como reaccionaban entre ellos. Su madre se lo había dado en su quinto cumpleaños; sería perfecto para Querubín.

nt: Muchas gracias por su preocupación, ha sido un proceso lento, pero cada día estoy mejor, con un par de contratiempos, pero así es la vida, o eso me dicen.