Nota: acabo de darme cuenta de que, debido a la traducción, el significado de los títulos de los caps es el opuesto al del original. Lo cuál me divierte en demasía y me parece estupendo (para los que no saben tanto inglés: "Road" es "Camino" y el título de la Parte 5; los títulos siguen el patrón de "Camino [A las raíces]".

...Admito que, si no fuera tan cruel, me habría dolido mucho escribir esto. Espero que a vosotros sí os llegue.


Desenmascarada - Parte 5: Réquiem - Capítulo 34: A las Raíces

Para verte otra vez.


—Sakura Haruno y Sasuke Uchiha, trabajando juntos para salvar un mundo.

Su sangre se le hiela en las venas, porque reconoce esa voz perfectamente. Sus ojos se vuelven vidriosos, su mente asaltada por un millar de memorias y emociones que no puede controlar. Asfixia, de una manera que ninguna cantidad de aire puede solucionar. Es casi un golpe físico, y su mirada salta de un punto a otro frenéticamente, tratando de descubrir de dónde ha venido la voz.

Sakura ha aprendido muchas cosas en su año como estudiante de senjutsu: cómo la más ligera alteración de sus emociones puede causar ondas que se vuelven tsunamis. El poder de la voluntad, si es lo suficientemente fuerte, puede manifestarse en contenedores físicos; puede ser tan mortífero como cualquier arma o técnica.

Y sabe muy bien cómo de tota su mente está. No es algo que la medicina, el tiempo o meditación puedan solucionar jamás. Hay cosas que, cuando robadas o rotas, nunca pueden ser recuperadas como lo eran antes. Al pasar el tiempo, las voces de los muertos se volvieron más fuertes, igual que su cuerpo se volvió más libre; su propio chakra empezó a ser difícil de manipular, como si se le escurriera entre los dedos.

—Vaya, vaya, ¿se te comió la lengua el gato? Pensé que mi querido Sasuke te dejó con una.

En este momento, la presión creciente que sintió debido a la presencia de Sasuke crece hasta alcanzar niveles insoportables. Como los fantasmas de Engetsu, algo en él está reaccionando a ella: fuerzas que atraen y repelen, que intentan fusionarse y destruirse al mismo tiempo. Una dicotomía forzada a existir, aumentada simplemente porque están físicamente cerca del otro.

Los ojos de ella encuentran los de él, mientras el Uchiha espera bajo el umbral de la puerta principal de la aldea; un lugar que sólo había soñado ver de nuevo, y eso ya es suficiente para hacer que quiera llorar. Él, también, puede sentir cada mínimo detalle de lo que está sucediendo ahora mismo. Hay un destello de pánico enmascarado, pero lo que hace que a Sakura le duela el corazón… es la comprensión.

Sólo a base de estar el uno frente al otro, sus almas están resonando, a causa de los efectos de la masacre. Sakura ha intentado evitar pensar en ello tanto como pudo, porque fue incapaz de siquiera pensar en él por un largo tiempo. Pero aquí, sin la mirada de locura en sus ojos, a pesar de la fachada que el resto del mundo no puede penetrar, parece estar tan… descubierto ante sus ojos.

Puede sentir el latido de su corazón como si fuera el suyo propio. Casi puede visualizar el hilo negro, surcando el aire, atándolos el uno al otro. Los ojos del clon parecen relucir, su aura oscura envolviéndolo todo- no, es el aura de Sasuke. La oscuridad que devoró toda luz en su alma, de forma bastante literal, y que casi rompió la de ella.

La mano de Sakura se dirige a su pecho por instinto, y sabe que las pulsaciones bajo su piel son sólo una maquinación compleja. Debería estar muerta. Debería rendirse sin más. No hay manera de que pueda ganar, de todos modos…

Dura menos de tres segundos, y el mundo es ajeno al conflicto desarrollándose entre los dos. Está helada en el sitio, y es casi como si una horda de ratas estuviera devorando su cordura, erosionando cada pensamiento racional y dejando sólo un vacío caótico a su paso. Duele.

Entonces, Sasuke cierra los ojos y respira profundamente, y el peso en su pecho desaparece lo suficiente como para que Sakura pueda inhalar una vez más. El clon, sin embargo, permanece; Sakura se da cuenta cómo Sasuke parece estar mirando a Sachi, que está junto a ella con una pose desafiante. Parece lista para saltar sobre el clon y destrozarlo.

Sasuke asiente ligeramente, girándose a medias y mirando hacia la Torre Hokage. Sakura se lo toma como su confirmación, e indica a Tenten y Lee que la sigan. No hay una bienvenida grandiosa, no hay exclamaciones alegres o rostros familiares que los saluden cuando vuelven a casa. Algunos edificios están llenos de grietas o quemados, como si hubieran recibido daño colateral de múltiples luchas. El suelo está sucio, como si hubiera sido abandonado a los elementos por mucho tiempo.

La mayoría de tiendas están cerradas, y falta el zumbido de conversaciones, la risa de los niños, la multitud de gente. Algunos shinobi están de pie en los tejados, observándolos atentamente, pero incluso entre ellos, Sakura no reconoce una sola insignia de Konoha. Son pocos, de todos modos, y a juzgar por la cantidad de chakra natural a su alrededor, no hay muchas más personas ocultándose fuera de vista. Konoha parece un pueblo fantasma, y le duele ver a la aldea en que creció en este estado de desarreglo.

No hay palabras en el aire, y se pregunta qué piensan Tenten y Lee de todo esto. Ciertamente, no hace falta hablar; y donde antes habría intentado llenar el vacío, nerviosamente, ahora Sakura se tiene que centrar en mantenerse a este lado de la cordura. El mundo se emborrona, las voces crecen en intensidad, y su corazón se atasca en un ritmo taquicárdico. Y sabe que, bajo la compostura controlada que Sasuke muestra al mundo, por dentro hay una batalla caótica.

La oficina no ha cambiado: aunque hay menos papeles de lo que recuerda, y un pinchazo de nostalgia se añade al dolor creciente de su corazón. Huele distinto, menos a alcohol y antiséptico, y más a polvo. Sasuke no parece haberse molestado en hacer limpieza, lo cual parece extraño; siempre es metódico en todo. Entonces, la chica recuerda que él ha estado luchando (y perdiendo) en una batalla contra la locura. Ciertamente, algo tan mundano como suciedad no puede estar alto en su lista de prioridades.

—Y otra vez —silba el clon—. La pequeña Sakura se preocupa por cosas que Sasuke nunca consideraría importantes. —Hay algo en el lenguaje corporal del Uchiha; no es sereno, y cualquiera podría verlo. Es como un resorte tensado, listo para saltar. Sakura se pregunta si los otros se percatan de cómo Sasuke apenas suprime un respingo; cómo de hecho, lo único que evita que pierda la cabeza del todo es un esfuerzo de autocontrol titánico.

Ella debería estar pensando en miedo, debería de estar sufriendo por lo que podría haber sido y nunca será. Agonizando a causa de las memorias de una terrible tortura, y la pérdida de una parte de su inocencia y alma. Pero no puede, porque es demasiado consciente de sus reacciones y las emociones que bullen bajo su piel. Él intenta esconderlas, pero ahora, Sakura puede ver a través de cualquier muro. La chica se pregunta si es orgullo, lo que hace que él siga intentándolo.

—¿Cuál es el plan? —inquiere Sachi, cruzando los brazos y frunciendo el ceño profundamente. Sasuke se sienta tras el escritorio, y por un momento parece que va a desplomarse y bloquear el mundo fuera de sí. En lugar de eso, parpadea, mirando a Sachi mientras pretende posar la mirada en Sakura. Su voice los saca a ambos de su ensimismamiento, y Sasuke por fin suelta aire de una manera que casi suena a suspiro.

—Como habéis sido informados —comienza, y Sakura se da cuenta de que es la primera vez que oye su voz en mucho, mucho tiempo. Sasuke se detiene, aparentemente notando el peso de su descubrimiento, pero luego prosigue hablando tras sólo medio segundo—. La luna está cayendo. Sois los únicos capaces de prevenir que esta aldea sea dañada. No hace falta decir que cualquier acto que vaya contra el Hokage será considerado traición, y por ello, el castigo es máximo.

No hace falta decir que encontrarán una manera. Incluso si no es ahora, no se van a rendir en la lucha. Pero no es la hora: el enemigo de un enemigo es un aliado, y así, por el momento y contra todo pronóstico, tienen que trabajar juntos. Sakura nunca pensó que volvería a casa de este modo.

—¿Cuánto tiempo tenemos? —Tenten, como siempre, es la primera en preguntar las cosas importantes. Sakura deja que ella se ocupe de todo esto, porque no está segura de sus habilidades para articular una sola palabra, tal y como están las cosas.

—Tres días hasta la colisión; unas pocas horas hasta que algunos fragmentos empiecen a caer en nuestra atmósfera —responde él, raudamente; parece que la conversación es un buen punto de anclaje para sus pensamientos. Sakura, sin embargo, está ocupada tratando de mantenerse de una pieza. Esto no es ni siquiera una fracción de lo que tiene que estar atormentándolo a él, pero la intensidad es nueva para ella. Para ambos, todo se ha vuelto más difícil que nunca.

Sakura medio-escucha a Tenten preguntar por los detalles, y Sasuke parece contento con dejarles saber. Que quedan un total de diecisiete shinobi de Konohagakure de servicio; la mitad de los cuales son genin. Que Otogakure se ha venido a bajo, así que hay un total de cincuenta y un operativos en Konoha, la mayoría de los cuales están justo por debajo del nivel jōnin.

Que hay exactamente ciento setenta y ocho ciudadanos, descontando los prisioneros que fueron enviados a los escondrijos de Oto. La población de Konoha era la más alta de todas las Aldeas Ocultas, y ahora esto es todo lo que queda. Sólo unos cuantos edificios demacrados y algunos civiles asustados y miembros de clanes.

Los Hyūga huyeron cuando Hinashi, padre de Hiashi y re-electo como líder del clan, fue brutalmente asesinado. Lo que queda de los Nara, Akimichi y Yamanaka escapó hace mucho al bosque; sus intentos de guerrilla fueron subyugados en meses, y sólo unos pocos lograron escapar o evadir la muerte mediante captura.

Sakura comprende, en ese instante, que ya no queda nada de lo que Konoha fue un día. Nada de lo que representaba. Los únicos miembros que quedan de los clanes, son los que siguen a Sasuke a causa del miedo. Ya no existe la Montaña Hokage, y la Voluntad de Fuego ha sido reducida a una sombra de su antiguo ser. Sigue ardiendo en los corazones de los que huyeron, mas no olvidaron, y sin embargo…

Konoha ya no está. Esto no es mi hogar.

Los ojos de Sasuke saltan hacia ella, pero a juzgar por las reacciones de Tenten y Lee, no oyeron sus pensamientos. Ambos saltan a una postura lista para luchar en menos de un segundo, y en ese periodo de tiempo, la tensión en la habitación crece hasta niveles que provocan náusea. Un paso en falso, y podría estallar una lucha.

Sakura se muerde el labio inferior, y ve en los ojos de Sasuke un profundo pozo de negación. Le parece irónico, que él es el que ha estado aferrándose a sueños desesperados, siguiendo adelante a pesar de la verdad que lo aprisiona. Su sueño ha sido destrozado, y el de ella también, pero al final del día, esta es su realidad: Konoha ya no existe.

El aura oscura que él irradia crece en fuerza, y la chica puede oír a Lee y Tenten cayendo al suelo, abrumados. La pelirrosa mantiene su postura, notando el incremento de presión con un interés distante. No puede apartar los ojos de los de él, pero supone que mirar o no, no va a ayudar mucho contra alguien como él.

Sasuke se pone en pie, y algo se ilumina en sus ojos oscuros. Sakura conoce esos colores, y se queda hipnotizada, observando, encerrada en un ciclo de memorias. Esos ojos han acechado sus pesadillas y momentos conscientes durante dos años. Y cuando él da un paso hacia ella, Sakura se da cuenta de que ha crecido bastante. Se da cuenta, de eso y de muchas otras cosas, que apenas eran niños cuando lucharon en una guerra.

Demasiado jóvenes, y demasiado rotos. El tiempo no ha cambiado nada a mejor; en lugar de eso, han estado solos, intentando sobrevivir por su cuenta. Hay que verlos ahora, enredados juntos y cayendo a un pozo muy profundo. ¿Importaría siquiera, si la matara ahora?

Sakura no sabe cuánto tiempo pasa, pero el hechizo se rompe de una manera que nunca esperó. Él parpadea, y la sangre mancha sus mejillas. Sasuke cae hacia adelante, agarrándose al escritorio, pero su cuerpo entero está temblando y tenso. Su antigua ropa se le quedó pequeña, y ahora Sakura se pregunta si esa camisa de manga larga sirve otro propósito.

No tarda mucho en sentir el efecto de su estallido, más fuerte que nunca, y cae sobre sus rodillas en el suelo de la oficina. No aparta los ojos de él; no puede.

Porque, mientras que él deja de mirarla, el color del Rinnegan se llena de humo oscuro, hasta que sus colores lavanda se han desvanecido por completo de sus iris. Él grita, alzando una mano a la cabeza, estremeciéndose por completo. El Ningyo se cierra en torno a ella con la suficiente fuerza como para hacer que sus huesos crujan, y ya no puede respirar.

Ahora hay pánico al descubierto en los ojos de Sasuke, y ella sabe que los suyos deben reflejar algo similar. Se les ha escapado de las manos; su Sharingan revierte a forma básica, girando locamente en un instinto de luchar contra un enemigo que no puede ver. Antes de que el humo cubra también ese ojo, el mundo se desvanece.


Las imágenes a su alrededor tiemblan y se ondulan, y las figuras hechas de sombras gruñen y andan en círculos a sus alrededores, como depredadores, forzándolos a juntarse. Están en algún lugar del bosque, a mitad de camino entre la mente de él y la de ella, y el mundo está dibujado con líneas rojas y sangrientas que se vuelven más borrosas a cada parpadeo.

La espalda de Sakura choca contra la suya antes de que se percate de su presencia, pero Sasuke no tiene su espada para contraatacar. Ella se agacha bajo su golpe con mejores reflejos que los que él recuerda, y desde el suelo alza las manos para detenerlo. Sasuke lo hace, mirándola con emociones que no puede entender.

Hay ira, puro odio, y dolor; está atrapado entre la decisión de destruirla aquí y ahora, y aferrarse a ella como si le fuera la vida en ello. Konoha ya no existe. Ella destrozó su sueño, ¿no se lo merece? Incluso si lo único que hizo fue mostrarle la realidad (lo que intentó hacer hace tiempo; la última vez, acabó de forma tan horrible), de un modo u otro acaba de arrebatarle algo preciado. A él: un Uchiha.

Sakura parece ser perfectamente consciente de su guerra interna, pero para su sorpresa, mantiene la boca cerrada. Y él siente que no es sólo porque no quiere ayudarlo; simplemente, la chica sabe que entrar en pánico y soltar palabras llenas de emoción no va a ayudar. Supone que son personas emocionales, así que al menos uno de ellos tiene que tratar de mantener la calma. No había esperado que fuera ella.

Hay un destello de seiscientos días y noches. Las muchas veces que ella no podía dormir, las muchas otras en que lloró hasta que el agotamiento pudo con ella. Pesadillas cuando no hay sueño, y sueños que nunca le dieron un momento de descanso. Su deseo de proteger a las pocas personas que le quedaban… las únicas que quedaban. El desamparo ante la idea de que, tarde o temprano, tendría que enfrentarse a él; y saber que nunca sería lo suficientemente buena como para ganarle.

Los ojos de ella se abren ligeramente, y él comprende que ella también ha visto. Cómo su cordura se le escapaba más a menudo que nada, y cómo en sus estallidos de demencia, Sasuke destrozó todo lo que había a su alrededor, incluso cosas que una vez le importaron… o todavía le importaban. Cómo, irónicamente, estaba ciego ante la realidad, manipulado y empujado más profundo en la oscuridad por su mente, y parte de la de Sakura.

Ella no se pone en pie, similarmente atascada en su propio ensimismamiento y comprensión súbita. Como si hubieran encontrado las piezas que faltaban en un puzle, todos los detalles que no pudieron unir para formar la verdad salen a la luz. La piel de ella, enrojecida y sangrante a lo largo de las líneas del Ningyo, mientras canalizaba chakra senjutsu; la devoró, pero al mismo tiempo le dio la suficiente fuerza como para tener una oportunidad. Los ojos de él, incapaces de funcionar como antes; despertó un día, y el Rinnegan ya no estaba.

Parece ser que los tentáculos del Ningyo se extendieron en ambos lados, atándolos a los dos; él, sin embargo, era demasiado fuerte como para estar igual de limitado que ella, aunque todavía sintió el efecto. Y el clone descubrió cómo abusar de ello, cómo darle donde dolía lo suficiente como para salirse con la suya; abusando del poder del Rinnegan cuando era conveniente, sólo para ver cómo funcionaba. Ha agotado su cuerpo hasta niveles masivos, para debilitarlo.

Él no recuerda haber invocado esas criaturas de tiempos antiguos, pero el esfuerzo que su cuerpo tuvo que soportar es demasiado real, ahora. El clon ha ensuciado sus canales de chakra, igual que el Sello Yin de Sakura ha sido bloqueado; a diferencia de ella, él sigue teniendo algo de acceso a sus habilidades, mas, ¿cuándo fue la última vez que se miró al espejo? Sasuke pensó que la ceguera venía de la locura, no del hecho de que sus ojos han sido nublados con oscuridad literal.

Así que es por eso que el Rinnegan no estaba activado, la mayor parte del tiempo.

En efecto. El Rinnegan es un dōjutsu que no puede ser ocultado por medios normales… pero en los ojos de ella, se da cuenta de que Sakura ni siquiera se había dado cuenta. Sasuke fue cegado.

Sello Sirena, Sello Marioneta: dos lados de la misma moneda, Ningyō y Ningyo. Uno para atraer almas perdidas, otro para controlarlas. En realidad, los atrapa a ambos en la misma jaula. Le duele la cabeza, y se sujeta la frente con una mano, cubriéndose los ojos. Se sienten rotos.

—Es tu culpa —musita en voz baja, fulminando a Sakura con la mirada a través de los huecos entre sus dedos. Si no fuera por el clon, nada de esto habría pasado. ¡Si ella hubiera cerrado el pico en aquél entonces, las cosas no habrían acabado así de mal!

Los rostros familiares que lo atormentan en sus pesadillas se han deformado hasta convertirse en monstruos irreconocibles, completamente quemados y hechos trizas tras la masacre. Y parecen animarlos, a que se destruyan mutua y completamente, a que terminen con esta locura que son sus vidas. Sakura respinga, pero no puede reaccionar a tiempo. El suelo se encuentra con su espalda, y sucede otra vez.

Sasuke no había visto jamás a alguien de forma tan profunda, tan completa; ni se había sentido tan expuesto. Ni siquiera las predicciones de Itachi eran correctas al cien por cien. Desnudado hasta quedarse sólo con los elementos clave de su alma, y con todo lo demás expuesto a los ojos de ambos, tras haber sido hecho pedazos. Igual que Sakura.

Ella tiembla, y él ve los moratones infligidos hace mucho tiempo reapareciendo en su cuello, en torno a sus dedos. Ella no pensó mucho en ello, pero bajo sus largas ropas se ocultan muchas cicatrices que apenas puede soportar ver. Hace mucho que dejó de mirarse a sí misma, porque todavía duele. Cada vez que miraba a su propio reflejo, sólo veía sus fallos y a una chica rota.

Y lo hizo sin darse cuenta: dejó de cuidar su apariencia (antes tan importante), acabando con un aire desarreglado; su pelo fue cortado de mala manera, sus ojos están marcados por el insomnio, y el estrés y la ansiedad han marcado líneas en su rostro. Él sabe que ella dejó de prestarse atención a sí misma, como método de defensa mental.

Hecha pedazos, como él.

Es sorprendentemente fácil mantenerla sujeta en un sentido físico, pero apenas puede evitar saltar lejos de ella, como si quemara. Quiere detener la repetición de las memorias, porque si llegan ahí no sabe qué hará. Oh, cómo quiere saberlo, y a juzgar por lo que ve, ella es consciente de eso. Ella pensó que no sucedió, mas, ¿acaso no han estado ambos en profunda negación?

El rugido de los fantasmas se vuelve ensordecedor, y él ya no puede ver. Todo está oscuro, a excepción de ella. Parece tan pequeña, tan frágil, a pesar de que reconoce que su espíritu es prácticamente irrompible. Sakura parece debatirse entre apartar la mirada y centrarla en sus ojos, respingando cada vez que los dedos de él se estremecen, pues también Sasuke está atrapado en un dilema: matarla o dejarla ir.

Todo se vuelve silencioso, y la iluminación cambia. Él reconoce este lugar frío y desierto. Puede oler la sangre y el fuego, y ella también. Sakura está temblando, mirando a su alrededor como para ver si están aquí de verdad. Cuando vuelve a mirarlo, no hay lágrimas, sino puro terror. Sasuke no lo había visto directamente; sólo destellos de él a través de las máscaras que ella le mostraba, pues nunca fue lo suficientemente bueno como para percibirlo de veras.

Su estómago se retuerce ante el pavor que siente, porque ella está totalmente convencida de que va a haber una repetición que no acabará con tanta suerte esta vez. Él puede verlo y sentirlo, y tampoco está seguro de qué va a pasar. Quiere odiarla- no, ya la odia. Mucho, de hecho. Sasuke Uchiha odia los obstáculos que no puede superar, y Sakura parece ser uno de ellos, de una manera muy única y suya. Con ella, no puede ganar: no puede ni destruirla, ni estar de su parte. Hace que se sienta atascado, impotente; algo que odia.

Una mano aprieta ligeramente contra su pecho, y le sorprende darse cuenta de que ella ha cerrado los ojos, su expresión convirtiéndose en una mueca pensativa.

Si sigue teniendo un corazón, es humano. Si es humano, no es un monstruo. Si no es un monstruo, no es demasiado tarde.

Se percata de esos pensamientos como si fueran palabras en un viento alocado, y no se mueve para apartar la mano. Al final, suelta su cuello y muñecas, y opta por algo que hace que ella entre en pánico, haciendo que abra los ojos. Las memorias pasan por sus ojos en un instante, y su respiración entrecortada se detiene.

Ella también tiene un corazón.

—No voy a matarte —musita él, su voz llana; ya no queda la ira que había en sus palabras anteriores. Sólo hay una emoción que le hunde el estómago pesadamente, que entumece todo lo demás. Es un hecho, tanto como su odio lo es, pero sabe que el miedo es otra emoción que no se lleva bien con los pensamientos racionales. Tiene que decírselo, antes de que ella acabe por sucumbir al pánico—. No puedo.

Sakura respira ligeramente, como si tratara de evitar empujar con el cuerpo contra su mano. También está mirándolo como si le hubiera crecido una cuarta cabeza. Y él puede darse cuenta de que ella está intentando con mucha, mucha fuerza no acabar llorando. Le recuerda tanto a la chica que conocía hace tanto, que duele. Han cambiado. Una vez pensó que ella estaba dispuesta a matarlo, pero se equivocó.

Ella tampoco puede.

Su paralización ha durado mucho tiempo, pues él no está dispuesto a proseguir con los pasos necesarios (porque si lo hace, tendrá que matarla; ella parece tensarse un poco más); y ella es físicamente incapaz de lograrlo. La diferencia de poder es demasiado grande, él lo sabe. A menos que se deje matar sin oponer resistencia, ella no podría ganar.

Ella también lo sabe.

Y sin embargo, Sakura no se ha rendido. Y él- él apenas puede pensar ya en ello. Lo ha atormentado por meses. Quizá, sin el clon, podría haber sido capaz de apartarse de todo y pretender olvidar. Cada error, cada segundo de tortura, ha sido repetido… excepto la cosa que más sufrimiento le causa.

Hay sorpresa, luego dolor, y al final duda en los ojos de Sakura. Percibió ese pensamiento, a pesar de lo mucho que él intentó ocultarlo; Sasuke pretende que no quiere apartar la mirada. Que, o no le importó tanto, o no estaba pensando en ello para empezar, pero es demasiado tarde.

Ella se muerde el labio, y por un momento sólo hay evaluación en sus ojos; luego, asiente para sí misma y se obliga a apartar la mirada de él. Poco a poco, para asegurar que no es percibido como una amenaza, mueve su mano libre hacia abajo, al espacio entre ellos. Las largas ropas de color azul lapislázuli están esparcidas a su alrededor; él sabe lo que ella quiere hacer antes de que empiece el movimiento, pero no puede decirle que pare.

Sakura se levanta la camisa, hasta la mitad de sus costillas, revelando la piel debajo. Sus dedos tiemblan, pero parece determinada, incluso si ya no puede mirarlo.

—Todavía puedo… —La amenaza se pierde en el escaso aire, porque Sasuke no puede dar voz a las palabras. Eso también lo odia, y quizá sus dedos se cierran con demasiada fuerza. Sin embargo, ella lo mira muy ligeramente, y luego se baja los pantalones ligeramente.

Sasuke lo entiende en este instante, y tiene que resistir el mórbido impulso de tocar la piel de su estómago. Está llena de cicatrices angulares, como relámpagos… como si hubiera sido apuñalada y luego la hoja hubiera sido arrastrada a través de piel y carne, destrozándolo todo. Las cicatrices siguen más abajo de la línea de sus pantalones, pero ni modo va a mirar ahí.

—Dijiste…

Y él se da cuenta de que es la primera vez que oye su voz. Una palabra, un grito de guerra, es lo único que ha obtenido de sus intercambios en el mundo real. Ella ni siquiera estaba hablándole a él. Las palabras de Sakura se le atascan en la garganta, y sabe que le es difícil pronunciarlas. Intenta recordar por ella, quizá sentir qué quiere decir, pero el clon ha bloqueado las memorias. Es tortura para ambos.

No te lo mereces.

Puede oír dos voces diciendo lo mismo; la de ella es temblorosa, rota. El eco de la suya propia está lleno de odio y connotaciones desdeñosas. Cosas de las que ella era demasiado consciente. Era un insulto mucho, mucho peor que si la hubiera violado y dejado allí. Como si hubiera abierto una presa, tan pronto como la conexión sucede, las memorias fluyen a través de su mente, robándole el aliento.

El odio por sí misma que ella irradia alcanza el suyo propio fácilmente. La vergüenza, el fallo, la sensación de que nunca será lo suficientemente buena como para lograr nada; el miedo de quedar atrás, o no llegar lo suficientemente alto. Y ella guardó esas palabras en su corazón, igual que hizo con la culpabilidad por la masacre y todo lo que fue mal ese día; ella vio todos sus errores y faltas, y la catástrofe que provocaron. Incluso sus sueños, por los que tanto había trabajado, no valían nada.

Igual que ella.

Y todo, porque no fue lo suficientemente buena. Ahora entiende por qué no se comporta como antes, por qué esa aura de vivacidad casi ha desaparecido: sólo queda la determinación. Para demostrar que lo vale, incluso si le cuesta la vida. Le falta la fuerza inamovible de Naruto, que le permitió al Uzumaki ponerse en pie sin importar cuántas veces fue derrumbado. Ella no tiene los dōjutsu y habilidades de Sasuke.

Es sólo Sakura. Rota y herida, y sin rendirse sólo a causa de él. La razón por la que está así. ¿Está tratando de probar algo? ¿Salvarlo? ¿Ambos? Ella acaba por perder la compostura, moviendo los brazos hacia sí y abrazándose fuertemente. No mira, no pretende que no duele. Ahí está, tan profundo como fue era hace dos años; sólo estuvo enterrado, pudriéndose en su mente… y consigo, sus pensamientos.

No es tu culpa, quiere decirle, pero ella no puede oír. No hiciste nada malo.

Y sin embargo su ira hace que quiera echarle la culpa, acabar lo que empezó. Porque Sakura hizo cosas estúpidas, incluso si fue con la mejor intención. Pero él- él se negó a escuchar. Se dejó caer, e incluso tratando de redimirse (inconscientemente) mediante la salvación de Konoha no fue suficiente. Esas vidas no pueden ser devueltas. Esas cicatrices están ahí para quedarse, y la mente de ella no está en mucho mejor estado.

Casi quiere verlo todo; cada marca de sus errores. Sasuke, sin embargo, duda que ella le dejara hacerlo jamás.

Se percata de que las piernas de Sakura deben de estar entumeciéndose (si es posible en este lugar, lo cuál no duda mucho) a causa de su peso, así que se aparta y se sienta junto a ella, mirando a la distancia, perdiendo su mirada en algún lugar del campo de batalla. No se va esta vez, pues ni siquiera está seguro de ser capaz de moverse.

Sakura está todavía en el suelo, a su lado, pero no hace nada para ponerse en pie. Está callada, muy callada, y él sabe que no quiere llorar. Es sólo que las lágrimas han escapado a su control. Tal vez es por su proximidad, tal vez es por lo que acaba de comprender, pero su ira ya no arde con tanta fuerza. Sigue ahí, pero pequeña y casi inaudible.

Ya sé por qué me odias tanto, así que no entiendo cómo sigo viva…

A juzgar por la manera en que Sakura lo mira, sólo por el más efímero de los momentos, ha visto la tensión súbita en el cuerpo de él. Sasuke podría preguntar algo muy parecido, incluso si puede explicar su atracción a través de un ciclo de reencarnaciones que va hasta tiempos antiquísimos. Incluso en ese caso, ¿por qué seguiría ella intentándolo, tras tantos fracasos?

La iluminación cambia de forma muy sutil, pero el Uchiha se da cuenta: el cielo se está volviendo una mezcla de día y noche, un eclipse de una luna verde sobre un sol rojo. Ahora, es como si hubiera una imagen superpuesta a la otra, en lugar de burbujas que contienen distintos espacios y tiempos. Como si cada brisa se hubiera unido hasta formar una sola, más fuerte, que lleva consigo el olor de humo y del verano.

Sasuke no es un hombre que exprese muchas emociones, o palabras. Ahora, sin embargo, quiere decir tanto… y no puede. Quizá tratar de explicar; quizá si ella entiende, dejará de llorar. Si no estuviera atrapada en su pozo de miseria, probablemente podría sentirlo sin necesidad de palabras.

Si crees que algo no está ahí, ¿cómo podrías encontrarlo?

...Cierto. Sigue odiándola, y las justificaciones sobre por qué no está muerta todavía no incluyen nada remotamente similar a remordimiento. Sasuke no gusta de echarse atrás con sus acciones: por mucho tiempo, le hizo falta estar seguro de todo lo que hizo. Estaba abierto a las posibilidades, pues quedarse estancado es la muerte de un mal shinobi, pero siempre intentó no arrepentirse.

La dicotomía es suficiente como para volver loco a cualquiera, y por un momento se pregunta si el clon se limitó a avivar este conflicto interno. Él no sabe qué hacer con ella, tampoco. Más que matar a Sakura, no sabe qué podría quitarle de encima a una entidad como el clon.

Podría hacerlo. La guardia de Sakura está bajo mínimos, quizá a propósito. Es consciente de que ella no se ha rendido todavía, simplemente porque él todavía vive. Sasuke no sabe cómo podría esto acabar en algo más que muerte, y quizá si lo supera ahora… podría ser casi un acto de piedad.

Ella percibe ese pensamiento, entre todos. Silenciosamente, Sakura está rogando, y la manera en que las emociones de la chica se retuercen hace que le duela el estómago a él. Sakura sabe que no es su elección llegados a este punto. Más que nunca, Sasuke quiere preguntar:

¿Por qué?

Pero ya sabe la respuesta. Y mirándola una sola vez, intenta indicar que sólo era una idea pasajera. Eres idiota, refunfuña el Uchiha, aunque no sabe a quién se refiere. Los ojos de Sakura prácticamente se ilumina, y de forma tan fácil es como si se hubiera recompuesto del todo.

Lo confunde, un cambio tan drástico en su comportamiento, pero decide que es simplemente algún rasgo peculiar de Sakura. Ella consigue mirarlo otra vez, bajándose la camiseta y reajustándose los pantalones, y quizá se da cuenta de lo confundido que Sasuke se siente.

Porque te quiero.

Sakura se tapa la boca de una bofetada, con algo que parece muy similar a vergüenza, a pesar de que no ha dicho nada. Sus ojos buscan a cualquier otra cosa a la que mirar, y un sonrojo se expande a través de sus mejillas, hasta el cuello. Si Sasuke no supiera nada de los horrores transcurridos, habría pensado que ella no ha cambiado en absoluto.

La diversión acaba por llegarle al cuerpo, y eso sólo hace que quiera esconderse en algún sitio entre la hierba, que (no hace falta decirlo) no es lo suficientemente alta.

—Lo siento —musita ella, arrancando briznas sólo para tener algo que hacer con las manos—. Es que… ver a Konoha así… —Sakura alza la mirada, temerosa de otro estallido, pero la aldea dejó de ser una prioridad hace mucho tiempo. Ciertamente, ella pensó que sucedió porque no dio crédito a su trabajo.

—Lo entiendo. —Sakura parpadea, sorprendida y aliviada. Él también lo hace. No la mira directamente, mientras que ella se limita a sentarse un poco por detrás de él y a su izquierda. Sasuke considera explicar el por qué más a fondo, pero decide no hacerlo.

Quizá es mejor si ella cree esas mentiras, por ahora. Duda que ella fuera capaz de luchar contra él en absoluto, si viera una sola grieta de debilidad en la fachada.

—¿...Puedo ir contigo?

Esta vez, la bofetada es bastante sonora. Sasuke resiste el impulso de golpearse la frente contra las rodillas. El silencio debería ser respuesta suficiente, pero entonces se da cuenta de que, a diferencia de la chica rota que vio hace sólo unos minutos, la actitud que Sakura tiene ahora es muy similar a la que tenía antaño.

Lo que, básicamente, significa que no se callará sin una respuesta adecuada.

—Un día, Konoha será reconstruida. —Y eso es un poco imposible si sólo queda un cráter ardiente. Sasuke aprieta los dientes, suprimiendo la influencia del clon durante tanto como puede. No durará, pero no se ha sentido tan libre en mucho tiempo. No va a rendirse sin más—. Una vez todo se haya calmado.

No implica que podría tardar años, o incluso hasta su muerte, para que sea posible. Si sobrevive la lucha inevitable contra Toneri.

—¿Es eso una promesa? —inquiere ella, casi en demanda. Sasuke le echa una de esas miradas y Sakura cierra el pico, avergonzada—. ¿Qué pasó? —añade, mirando del todo a sus alrededores por primera vez.

—Mi Sakura interna me provocó. Creo que su intención era que te matara —responde él, llanamente, tratando de sonar distante y sabiendo que, de una manera que no puede controlar, está fallando—. Mi… Rinnegan debe de haberse salido de control, trayéndonos aquí. Creo que ha unido nuestras almas, a través del Sello.

Y también sabe que ella quiere discutir al respecto de eso: ¿cómo va él a enfrentarse a alguien contra Toneri, si no puede controlar sus dōjutsu? Aunque, al fin y al cabo, Sakura es lo suficientemente lista como para saber que insultar sus habilidades de esa manera no va a ayudar a nadie a sobrevivir. Sigue preocupada, sin embargo, y ese hecho está volviéndose más molesto a cada segundo.

Su breve confluencia está a punto de terminar. Ya puede oír los gritos lejanos una vez más.

—¿Qué hacemos? —inquiere ella, recorriendo los bosques a su alrededor con la mirada. Ella también debe estar oyéndolos—. ¿Puedes usar un genjutsu o algo?

Sasuke niega con la cabeza.

—Esta… criatura tiene control sobre mi chakra. Podría moldearlo para hacer lo que quisiera. —Eso funciona de más de una manera; Sasuke lo sabe, pero el hecho de que Sakura está dispuesta a sugerir algo así, sigue siendo admirable y estúpido.

—¿Puedo… verlo? —Está jugueteando con las manos, por supuesto—. Puedo usar chakra médico, y si es mío… tal vez puedo arreglar las cosas un poco.

¿Tienes idea de lo que me estás pidiendo? Él no lo dice; en lugar de eso, se limita a utilizar algunos segundos para considerar sus opciones. Sakura no va a traicionarlo, ¿por qué debería negarse? El balance entre su alma y mente es muy frágil, pero no puede confiar en que el clon se mantenga pacífico. No cuando Sakura está tan cerca, y podría ser asesinada en lo que se tarda en parpadear.

Se vuelve, relajando su postura para que parezca menos amenazante. Dubitativa, Sakura se acerca un poco. Normalmente, se sentaría tras su paciente, pero Sasuke sabe que no lo intentará ahora. Está tentado a cerrar los ojos, para evitar ver el triste espectáculo de su rostro, mas decide no hacerlo.

Los dedos de la chica entran en contacto con sus sienes, un momento después de acomodarse, y a pesar de que no da voz a esos pensamientos, está claro que su mirada la incomoda; Sasuke aparta la mirada, y nota que ella se relaja ligeramente.

El chakra de Sakura le es casi familiar, aunque de una manera que se siente mucho más limpia a lo que está acostumbrado. No intenta dominarlo, sino que explora sus conductos de chakra para entender cómo funciona todo. Carga un sentimiento de curiosidad; juguetón, casi. Desde el rincón de su mirada, ve cómo la expresión de Sakura se vuelve más concentrada, llena de algo parecido a fascinación. Sasuke es consciente de que ella podría ser la única médico de la historia con la oportunidad de ver ojos como los suyos desde tan cerca.

Hay un pinchazo en la parte de atrás de su ojo, convirtiéndose en ardor tras un momento. Sakura se muerde el labio, pero no duda.

—Va a doler. Hay mucho… chakra estancado ahí dentro. Se parece mucho al mío, así que creo que puedo moverlo… pero no puedo sacarlo, te agotaría. Está mezclado con el tuyo —explica la pelirrosa. Sasuke se limita a asentir, y ella se lo toma como su afirmación.

Las voces crecen en intensidad y luego, muy despacio, vuelven al silencio. El interior de su cabeza empieza a arder, mientras Sakura trabaja en los distintos sitios, dejándolo con una sensación de holgura. Casi… limpia. Las formas oscuras en sus ojos receden, aunque no del todo. Por muy buena que es, Sakura no puede hacer milagros, no en su estado.

A Sasuke no se le escapa cómo la piel de ella está tensa bajo la presión del Ningyo, abierta y enrojecida. Ella considera la tarea finalizada, tras empujar el chakra a otro lugar de sus vastas reservas, y dice que probablemente volverá a su cabeza eventualmente, pero que debería de estar mejor ahora. Parece un poco cansada.

Sasuke extiende una mano hacia su frente sin pensar mucho en ello, y un instante después ella la ha desviado como si hubiera intentado golpearla. Sakura no se ha colocado en una postura defensiva, pero sus instintos prácticamente gritan que se siente amenazada.

—Puedo hacer igual —responde él, sin inmutarse. La disculpa de Sakura nunca abandona su garganta, y acaba por asentir rápidamente, cerrando los ojos como si se preparase para algo muy difícil.

Está completamente bloqueado. Si no tuviera una conexión con ella, sería incapaz de notar su chakra en absoluto. El seal está cerrado en torno a ella con mucha fuerza, y no quiere usar la fuerza cuando es algo tan delicado. No dice nada, pero cuando aparta la mano sin hacer nada en absoluto, Sakura sabe que es una derrota.

Sakura suspira ligeramente, habiendo sentido esperanza sólo por un breve momento. Sus manos están ligeramente abombadas a causa de la presión. Sasuke ofrece la suya, tratando de indicarle que haga igual; ella comprende tras sólo un instante de confusión.

A diferencia del Sello Yin, la presión en el resto de su cuerpo no es tan alta. El Ningyo le responde, y como una serpiente, su abrazo se relaja ante su orden. Sakura suspira, inconscientemente; Sasuke se pregunta cómo se siente, tener algo así en su cuerpo. Es restrictivo, como su Maldición de Odio, pero de una forma distinta.

Se da cuenta de que ella ha crecido, que su cuerpo ha cambiado un poco. Algunos de sus dedos están curvados hacia ángulos un poco extraños, prueba de que fueron rotos y empujados en la dirección incorrecta. Intenta ignorar eso, y las marcas de kunai que atravesaron sus palmas (para mantenerla inmóvil…). La quemadura eléctrica que ha dibujado líneas pálidas y arborescentes en su piel.

Yo lo hice.

Cuando parece que la piel de la chica ya no está bajo tanta presión, Sasuke se pone en pie, dándole un tirón para que haga igual. Deja ir sus manos tan pronto como le es posible, pero aún así Sakura se las frota, haciéndole pensar que están cosquilleando un poco. Igual que las suyas.

—¿Listo? —inquiere ella, sin mirar a nada en particular.

Sasuke no responde, y en lugar de eso empuja su chakra a través del Rinnegan, separándolos y disolviendo el mundo ilusorio.


Nota: verdad revelada respecto al tema de violación (que es muy, muy serio y no me tomo a broma, conste). Consideré dejarlo en el aire, pero creo que esto es todavía mejor que cualquier otra opción planeada anteriormente. Lo mismo va para el Sello, cuyos detalles serán de vital importancia en los capítulos siguientes.

...Sí, los dos son idiotas y lo serán hasta el infinito y más allá. Por eso es divertido escribirlos.

Sin actualizaciones durante tres semanas. Os dejaré con esto: el siguiente capítulo se llama "A la Luna" (Para protegerte).

Gracias por estas ahí, ¡nos leemos!