Capítulo 37: El Imperio de Cristal

Recogieron a Freeice del suelo y la cargo su madre adoptiva en su espalda. El incendio del cual habían tenido que salir Bulk Biceps y los demás se estaba extendiendo por el pueblo, quemando las murallas y construcciones del pueblo, los demás ponis que estaban en el escuadrón de Dark Mist se apresuraron para poder llevarse a los ponis que quedaron después de la transformación de los alicornios. Poco después Raven apareció con los ayudantes que consiguió y alcanzaron a llevarse a todos los que habían formado parte de los alicornios.

Caminaron hacia el portal de Sweet Apple Acres, justo cuando estaba por cruzar, vieron como las llamas llegaban a los primeros huertos de la familia Apple. Rainbow se alegró de que Applejack no estuviera ahí para ver la destrucción de su hogar.

—Supongo que Ponyville volver a hacer un pueblo fantasma. —Masculló Ancientdust mientras veía el pueblo arder

—Tal vez algún día vuelva a ver jovialidad aquí y sea un pueblo hermoso. Pero por el momento no.

Atravesaron el portal y casi en cuanto Rainbow atravesó su esposo corrió hacia ella y la beso en los labios, sus hijos la abrazaron de las piernas y le dijeron que se alegraban de ver que había llegado. El último en pasar por el portal fue Dark Mist que había cerrado la marcha.

—¿Todos están bien? ¿Pasó algo? —Pregunto Bluesky que se acaba de acercar y le acaricio un casco a la dormida Freeice. —¿Le paso algo a Free?

—Solo está agotada, chico, no te preocupes. —Contesto el antiguo ex soldado.

—Y como verán, traemos a muchos ponis. —Finalizó Rainbow Dash.

….

La Reina chillo de dolor al sentir como una luz poderosa atacaba a sus Alicornios Oscuros, tuvo que hacer un esfuerzo monumental para poder mantenerse de pie, conecto con uno de ellos y se horrorizo al ver a una alicornio hecha de luz que peleaba contra él, de una forma tan precisa y determinada que no tardo en nada en encajarle en el pecho el casco lleno de luz.

Sintió como perdía la conexión no solo con ese Guardan, si no con todos los alicornios que le quedaban. Esta vez, si se tuvo que apoyar en el trono para no desfallecer en el suelo ¿Qué era eso? ¿Se trataba de la joven alicornio que había visto en los recuerdos de Twilight?

Horrorizada empezó a temblar, la pequeña niña asustada que vio en los recuerdo de Twilight no podía ser la misma poni que había destrozado a sus Guardianes, a sus preciosos alicornios... ¿Cuantos años habían pasado desde esa niña asustada a esa poni que vio? Soltó un grito de furia, dolor e impotencia mientras lanzaba un rayo de su cuerno a una de las columnas más cercanas al trono.

La Creadora había encontrado la forma de esconder incluso algunas cosas cuando estaba absorbiéndola, cuando se desapareció y huyó de su mente y cuerpo logro llevarse algunos secretos con ella. Se calmó un poco al pensar que al único lugar al que podía ir, era al mismo en el que estaba Celestia desterrada.

"Todos mis alicornios... Muertos, destruidos" sintió un temblor recorrerle la espalda, no le quedaban sus soldados más poderosos y encima, no había podido acabar con la amenaza que no solo la afectaba a ella, sino también a su reino, a todos los años que había invertido en eso.

Miro a sus Guardianes que la miraban sin comprender y sin decirle nada, sus ojos rojos no le daban consuelo ni el conejo que necesitaba, su mente voló hacia Spike y estaba por ordenar que lo mandaran llamar cuando recordó que este había huido con la Princesa Luna. La hermana de Celestia no le preocupaba en lo más mínimo, tantos años bajo tierra, con su oscuridad a su alrededor absorbiendo su magia la había. Dejado tan debilitada que de seguro no podría ni levantar un guijarro.

"¿Que voy a hacer?" Se preguntó a sí misma, sintiéndose desolada y por primera vez sintiendo como el terror se apoderaba a ella. "Vendrán a por mí, no me dejaran ir... No tengo a donde ir."

No sabía a donde se había ido esa Resistencia, no podía mandar otro ataque... Estaba acabada. Lo mejor que podía hacer o que tal vez fuera lo más sensato, era encerrarse en Canterlot o huir.

Pero no iba a dejar que su reino se olvidara de quien era la verdadera Reina de ahí y que esa estúpida alicornio se quedara con su trono. No, huir no era una opción, defender Canterlot, su último islote en Equestria.

—Manden traer a todos los Guardianes que puedan—Ordenó a los dos que estaban parados a los pies del trono. Pero estos no lo obedecieron a la primera. — ¿¡Que no entienden?! ¡TRAIGAN A TODOS LOS GUARDIANES DE EQUESTRIA A CANTERLOT! ¡SI ELLOS VIENEN A NOSOTROS, ESTAREMOS PREPARADOS!

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Como habían imaginado, Ponyville quedo destruido, pero no por los Alicornios Oscuros, si no por el incendio que estos había causado, además, no era nada seguro quedarse en el pueblo, la Reina ya sabía de ese lugar y podía mandar a revisar el lugar si tenía dudas de alguna cosa sospechosa. Alcanzaron a llevarse a todos los ponis que habían formado parte de los Alicornios y cruzado sin ningún preámbulo al Imperio.

Los ponis de Cristal los recibieron de buen humor y les indicaron en que casa se iban a quedar, los hospitales para los heridos y donde podían ir por comida para restablecer fuerzas.

La General de la Resistencia solo se había lastimado un poco el ala derecha, ni siquiera necesito que la enyesaran, mientras que Ancientdust se había roto una pata trasera. Afortunadamente, los ponis de cristal contaban con magia que curaba ese tipo de heridas, así que no paso de ahí.

Freeice no había despertado aun, pero no le sorprendió a la pegaso. La última vez que se había esforzado tanto la alicornio también se había dormido por varios días antes de tener las fuerzas para poderse levantar.

Pasaron tres días antes de que Rainbow, Soarin, sus Capitanes y sus demás amigas se reunieran con los regentes del Imperio de Cristal, ya que entre tantos refugiados y ponis que habían llevado, tanto Rainbow como Cadence tuvieron muchas cosas de la cuales encargarse. Se vieron la sala del trono del Palacio de Cristal.

La poni color cian se alegró mucho de ver ahí a Spike, lo abrazo y después dejo que Rarity se acercara hasta él. Por primera vez en casi veinte años, podían estar juntos sin que el miedo de que la Reina los describiera. También estaba ahí la Princesa Luna, lo cual sorprendió a todos, incluyendo a Dark Mist que corrió hasta ella y le dedico una reverencia.

—Mi Princesa. —Murmuro el poni murciélago. —Sabía que algún día la volvería a ver. Aquí tiene a su siervo.

—Dark Mist. —Dijo gustosa la Princesa de la Noche. —Me alegro a mucho ver a mi Capitán de la Guardia Nocturna. Pensé que… Tal vez habías acabado como los otros.

—No, Princesa, jamás. Prometí servirle a usted y a nadie más. Y es una promesa que cumpliré hasta el día en que muera.

Rainbow miro a la princesa. No se parecía en nada a como la recordaba. Estaba delgada, su melena se veía desteñida y casi poca al igual que la crin y los ojos. Se veía tan frágil que le costó el imaginar que esa poni era la hermana de Celestia.

—Me alegro mucho de verlas a todas aquí. —Dijo la voz de Cadence que en ese momento iba adentrando seguida de su marido. —Todo salió según lo esperado como veo.

Todos asintieron. Shining Armor también estaba muy diferente, fue como si toda su jovialidad hubiera desparecido para ser remplazada por una máscara de frialdad y dureza. Tal vez, todo lo que le había pasado a su hermana le había afectado más de lo que habían pensado todas.

—Bueno casi todo. —aclaro Rarity que estaba acostada en la espalda de su esposo. —No habíamos planeado el que Spike escapara de Canterlot con la Princesa.

Cadence asintió sin decir más, luego volteo a ver a su esposo que dio un paso al frente y empezó a hablar.

—Casi todos los ponis que rescataron de la magia de la Reina son o fueron parte de la Guardia Real de la Princesa Celestia, aunque también había alguno que otro poni murciélago. Por lo que les dijimos con respecto al ataque que queremos hacia esta, muchos nos dijeron que quieren participar en el movimiento.

— ¿Quieren pelear con nosotros?

—Si, por lo menos más de la mitad de ellos. —Shining Armor hizo una pausa. —En cuanto a la Reina… Tenemos informes de toda Equestria que nos dicen que está retirando a los Guardianes de las ciudades para reforzar Canterlot.

—Sabe que vamos a ir por ella—Murmuro Dark Mist.

—No es mucho problema tampoco. Con todos los ponis que lograron traer y siendo casi todos unicornios, tenemos superioridad. Solo necesitamos darles un leve entrenamiento del hechizo de luz y ya está. Ellos contando con la Guardia de Cristal y los miembros de la Resistencia… Tenemos por lo menos un ejército que se iguala sus Guardines.

Todos se quedaron callados, hasta que el silencio lo interrumpió Ancientdust.

— ¿Esta seguro? Perdí a todo un pueblo al tratar de ir por la Reina por mi cuenta. No quiero que se repita.

—Tranquilo Ancientdust, somos el doble de los que eran tú y tu ejército. —Volteo a ver a la pegaso. —Rainbow ¿Cuántos ponis de Ponyville de verdad van a luchar esta vez?

—Todos nosotros. —Respondió Fluttershy. Todos la voltearon a ver sin creerse lo que acaba de salir de la boca de la poni tímida. —Eh… Me refiero. Casi todos estaban en el pueblo para esta pelea… Para la pela definitiva. Tal vez solo los niños y los pocos adultos que quieran cuidarlos se puedan quedar.

—Me parece bien, Fluttershy. —Dijo Rainbow mientras asentía y le dedicaba una sonrisa a su amiga. —Todos los que quieran ir a pelear, pueden ir. Eso incluye a los jóvenes.

— ¿Qué hay de los Wonderbolts?

—Fueron avisados. Deberían de llegar en unas horas por el portal que está en la Academia. Supongo que también podemos contar con ellos. —Soarin miro a su esposa. Se preguntó si también ella estaba un poco preocupada por sus hijos, pero no estaba dispuesto a dejarla ir a una pelea sola de nuevo.

— ¿Cuantos son?

—Unos veinte. —Respondió el ex Wonderbolt. —No somos muchos, pero al menos somos algo.

—Bien— Shining Amor anoto en una hoja enfrente de él el número que le do el pegaso. —Eso nos da un total de 1020 ponis para la pelea.

— ¿En serio somos tantos?

—Si. Lo cual es bueno. No sabría cómo nos la arreglaríamos para poder llegar al palacio sin todos estos ponis.

— ¿Qué sugieres para la pelea? —Pregunto Rainbow mientras veía fijamente al esposo de Cadence.

El unicornio hizo brillar su cuerno e hizo aparecer una maqueta de Canterlot enfrente de todos los presentes, los Guardianes los represento con puntos negros y a los de su ejército con puntos azules.

—Como pueden ver, para entrar a Canterlot solo tenemos una entrada directa, que vendría siendo la estación del tren. Pero haya una entrada directa al palacio que nadie conoce. —Marco un túnel que empezaba en la montaña en la que estaba construida Canterlot que entraba por la ciudad hasta el palacio.

— ¿Esa no es la cueva de piedras de luz?

—La misma, Spike.

— ¿Cómo dieron con ella? —Pregunto sorprendido Ancientdust.

—Canterlot esta construida sobre una antigua mina de diamantes y cristales preciosos. —Respondió la Princesa Cadence. —Cuando Chrysalis me encerró en ellas supe de su existencia, pero no hubiéramos sabido que con estaba con el exterior si Spike no nos hubiera habla de las piedras de luz.

Todos los presentes voltearon a ver al dragón y este se sobresaltó un poco.

— ¿Qué? No me miren así, yo no sabía que conectaban con el exterior. De haber sabido eso hubiera salido por ahí en vez de hacer el desastre que hice al salir de ahí.

—Bueno, eso no es lo importante. —Continuo Shining Armor. —Pensaba dividir en dos el ejército, uno que atacara directamente en la estación del tren y uno que atacara por atrás de la ciudad, rompiendo una muralla. En cuanto a la alicornio… Ella ira acompañada de un grupo pequeño de unos cuatro ponis para que la protejan hasta que lleguen al castillo. No sabemos a dónde salga el túnel, así que necesitara protección.

—Muy bien ¿Cómo en cuanto tiempo cree que tengas esto listo? —Pregunto Dark Mist que observaba con atención las tácticas del unicornio.

—Tres días como máximo, tal vez un poco menos. —El mapa que hizo se desvaneció mientras suspiraba. —Es el mejor momento para atacar, está debilitada y asustada. Si queremos que sea un ataque que funcione, este es el momento.

—No sabemos en cuanto tiempo este lista Freeice. —Dijo Rainbow que miraba de forma preocupada al hermano de Twilight—No podemos hacer nada si ella no está dispuesta a participar.

—Solo hay que decirle que es necesario que vaya. No hay porque hacerla elegir.

— ¿Cómo que hacerla elegir? —La pegaso sentía como una furia empezaba crecer desde su interior. — ¡Es su vida Shining Armor! ¡No podemos obligarla a que decida algo que no quiera!

— ¡Es su destino hacer que esto funcione!

— ¡No, no lo es! ¡Puede decir que no o puede que nos ayude vencer a la Reina! ¡Pero de mi parte yo no la obligaré a tome una decisión que no quiere hacer!

Se miraron a los ojos y se vio como si saltarán chispas entre ellos, hasta que Cadence interrumpió.

—Querido, sé que extrañas a Twilight, todos la extrañamos. Pero Rainbow tiene razón. No podemos obligarla a elegir.

—Hablare con a joven. —Exclamo Luna que hasta el momento había estado callada hasta el momento.

—Con todo respeto princesa, pero no creo que usted la haga cambiar de opinión. —Dijo en tono amenazador la poni color cian.

—No la voy a tratar de convencer de que haga algo o lo deje de hacer. Solo quiero hablar. — Cadence, Shining, sigan con los preparativos. No se detengan solo por eso.

Freeice despertó sintiendo un terrible dolor de cabeza. El sol le daba de lleno en el rostro y nos podía evitar el sentir un dolor penetrante que le recorría toda la columna vertebral. Abrió los ojos y se sobresaltó al ver a una alicornio parada al lado de su cama, pensó que se trataba de un alicornio oscuro. Se hizo para atrás para apartarse y poco le falto para caerse de ña cama, se incorporó y preparó su mí en sus cascos, lista para lo que fuera a hacer.

—Tranquila. –

La joven se quedó quieta en la cama, sin saber cómo reaccionar o cómo actuar en ese momento. Observo a la poni enfrente de ella y no de término de Convencer de ella, percibió que existía una oscuridad mayor en ella que en el resto de los ponis normales, pero también había luz. Desvió la mirada un momento de esa alicornio y miro por la ventana, se alcanzaba a ver edificios que deslumbraban colores arcoíris cuando los tocaba el sol, lo habían logrado, estaban en el Imperio de Cristal. Suspiro y volvió a ver a su visitante.

— ¿Quién eres tú?

—Yo soy la Princesa Luna, Regente de la Noche y Protectora de los Sueños. —Respondió su interlocutora. —Aunque supongo que no has escuchado mucho de mí.

—Se quién es. Usted es la hermana de Celestia, la maestra de Twilight.

—Correcto —La princesa sonrió. — ¿Y sabes porque estoy aquí, Freeice?

—No tengo ni idea.

—¿Sabes dónde estás?

Freeice frunció el entrecejo mientras veía enojada a la princesa. No tenía sentido ninguna de esas preguntas que le estaba haciendo.

—Princesa, con todo respeto, pero no veo a que vienen esas preguntas. Sé que estamos en el Imperio de Cristal, que evacuamos Ponyville y supongo que viene hablar conmigo sobre la Reina o sobre Canterlot.

Luna sonrió aún más, algo en esa joven le recordaba a una de las pocas amigas que había tenido en su niñez.

—Está bien. —Asintió. —Rainbow insiste en que es tu decisión el ir por la Reina o el no ir, también sé que el hechizo que salvara a Twilight Sparkle sólo lo puede realizar un alicornio de nacimiento.

— ¿Entonces vienes para decirme que lo vas a rellanar tú? —Pregunto de forma altanera la joven.

—No—la sonrisa se le había esfumado de la cara a la princesa. —Me temo que no, Freeice. Veras... Los años que estuvo encerrada en las mazmorras consumieron mi magia. Sospecho que la Reina la último para crear a los alicornio que destruiste. No es la primera vez que esto me pasa y sé que mi magia volverá, pero no sé en cuanto tiempo regrese. No puedo realizar ese hechizo ni cumplir con mis tareas reales... Soy como un poni terrenal en estos momentos.

La joven se recostó en la almohada y sonrió un poco.

—Por un momento pensé que venía a decirme que usted haría el contra hechizo. ..

—Lo haría, Freeice, créeme que con mucho gusto tomaría yo la responsabilidad es mi reino y mis súbditos…

— ¿Por qué se disculpa, Princesa? —Interrumpió la joven alicornio. —Me iba a enojar mucho si alguien viniera y me dijera que quiere hacer lo que yo ya me decidí a hacer.

— ¿Cómo? —Pregunto confundida Luna.

—Desde antes de llegar aquí, yo ya había decidió ir por la Reina. —La mirada de Icee se perdió en el infinito, viendo más allá de la princesa de la noche. —Vi lo que le hacían a Ponyville… El dolor que le causaron a Soarin, a mis hermanos, a mí… Y no puedo dejar todo esto así. No mientras pueda hacer algo al respecto. No lo voy a soportar más u obligar a otros ponis a que sufran eso.

Luna se quedó sorprendida de ver esa mirada en la cara de la joven, fue como ver a su hermana en el rostro de una desconocida, decidida, sabia y valiente, dispuesta a darlo todo por los ponis que amaba o por el bien común, aunque doliera.

— ¿Has leído el hechizo?

—Si

— ¿Leíste bien lo que dice?

— ¿Se refiera a la parte en la que dice que consume tanta energía que puede matar al que lo esté haciendo? —Pregunto levantando una ceja la joven. —Sí, ya lo leí todo.

—No dice que vayas a morir forzosamente, todas son probabilidades. —Dijo en tono tranquilizador Luna.

—La probabilidad más grande se inclina a que eso pase. —Freeice suspiro. —No quiero hablar sobre lo que me pasara después, sea cual sea el final de toda esta travesía, estaré lista para enfrentarlo. Dígame princesa ¿Alguien más sabe de esto?

—Me guarde esta información para mí misma. Imagino que tú hiciste lo mismo.

—Sí, a excepción de Discord nadie más sabe, y quiero que así se quede. No les diga ni una palabra de esa parte del hechizo.

— ¿No deseas que se despidan de ti?

—No deseo que solo piensen en el final y que la tristeza sea una sombra durante nuestras últimas horas juntos. —Sonrió y miro a los ojos a Luna. —Quiero que seamos felices, antes del amargo adiós.