Capítulo 38. Elección dolorosa.
La batalla en el castillo de la amistad por la princesa Final Lazuli Crown continuaba.
Applejack tenía frente a ella. Al pony que la había secuestrado.
— Esto es malo — pensaba la yegua.
A su lado estaba Rainbow Dash, inconsciente luego de haber sido herida por Wisdom. Sabía bien que Wisdom aprovecharía eso, ya fuera para matarla o para usarla de rehén. Ninguna de esas opciones era aceptable, tenía que sacar a Rainbow de allí y ponerla a salvo.
Wisdom tenía su ballesta cargada, apuntando al pecho de Applejack. Podría dispararle y matarla, no sería nada difícil hacerlo. Con ella fuera del camino, ya no tendría que preocuparse de que intente quitarle a su hija. Solo tenía que disparar y matar… a su esposa, a la madre de su hija. A pesar de que podía matarla allí mismo, no quería hacerlo. Incluso si lo había traicionado, incluso si la terminaría alejando para siempre, no podía ignorar que ella una vez fue una yegua a la que quiso. Mentiría si dijera que todo eso ya no significaba nada para él. Incluso preparado para matarla, no quería hacerlo.
— Applejack…
Movió un poco su ballesta hacia la izquierda. La flecha solo le pasaría a un lado, como un disparo de advertencia, quizás así ella se asustaría y se rendiría. Sin decir nada, disparo su flecha.
Applejack se movió lo más rápido que pudo hacia donde estaba Rainbow. La flecha de Wisdom no le habría dado; pero ella, ignorando eso se movió aun así para esquivarla. Rápidamente Applejack cargo a Rainbow en su lomo y empezó a correr lejos del rey.
Wisdom tardo unos segundos en salir de sus pensamientos y comprender que Applejack se estaba escapando.
— ¡Carajo! — pensó el rey corriendo tras Applejack.
Wisdom se molestó, más que todo consigo mismo. Podría haber utilizado a Rainbow Dash a su favor, apuntándole a ella en vez de a Applejack, así la terrestre no podría actuar tan fácil. Pero estaba tan distraído con su esposa, que ignoro por completo una buena oportunidad. Y también recordó que un disparo fallido no intimidaría a una pony tan valiente como Applejack. Había cometido un grave error, pero no dejaría que Applejack escapara si ella podía decirle donde estaba su hija.
Corrió siguiendo el paso de Applejack, pero en el camino se encontró con más guardias de Equestria. Estos reaccionaron rápido y fueron contra él rey. Estaban muy cerca como para usar una flecha bomba. Frustrado, apretó los dientes y gritó:
— ¡FUERA DE MI CAMINO!
Mientras tanto, Applejack corría lo más rápido que podía, cruzando en cualquier pasillo que pudiera. Fue allí que oyó un quejido de dolor de Rainbow Dash. Se volteó a verla, y allí notó algo que no anticipó. La herida de Rainbow estaba goteando en el suelo. Si Caramel lo veía las encontraría. Tenía que solucionar ese problema rápido.
— ¿Qué hago? ¿Qué hago?
Entonces Applejack vio a su alrededor, y entonces reconoció una habitación. Fue rápido hacia ella, cerrando la puerta tras ella.
Vio la habitación en la que entró. Era un baño, con una regadera, un inodoro; y, por fortuna, un botiquín de primeros auxilios.
Sin perder el tiempo, dejo a Rainbow en el suelo y tomo el botiquín que había en ese baño, del cual saco vendas para tratar la herida de Dash. Había medicinas como desinfectante, pero no tenía tiempo para usarlas. Solamente podía vendar la herida de su amiga para detener el sangrado.
Caramel ya le había sacado antes la flecha, pero le herida estaba abierta. La flecha, por fortuna, no llego tan profundo, pero se veía el daño causado al ser arrancada bruscamente por el corcel. No parecía haber dañado un órgano vital. Pero los movimientos bruscos que Applejack hacia mientras la llevaba corriendo solo empeoraban el daño. No podía seguir corriendo sin dañarla.
La granjera se desesperó, no podía seguir corriendo con Rainbow, pero si la dejaba atrás Caramel la encontraría con él rastro de sangre. Sea como sea, salía perdiendo.
— Lo siento Rainbow — dijo Applejack con tristeza — Ustedes hicieron de todo por mí. Ni tu ni Twilight merecían esto.
No sabía qué hacer. No sabía que hacer ahora. Golpeo el suelo con frustración, viendo su reflejo en ese piso brillante. Por un momento pensó que ya no había nada. Solo veía su cara de desesperación, una cara de fracaso. Sin embargo, su cara cambio mientras veía su reflejo. Una idea vino a su mente. Giro la cabeza, y vio un espejo que había en el lavacascos. Apretó los dientes, volteando a ver a su amiga inconsciente.
Cargo de nuevo a Rainbow, y la recostó con cuidado dentro de la regadera.
— Rainbow te prometo que arreglare las cosas.
Applejack cerro la cortina de la regadera para ocultar a su amiga. Tras eso, fue al lavacascos.
La granjera se vio a sí misma en el espejo. En su cara podía ver una gran inseguridad, mesclada con el sudor del esfuerzo que hizo al correr tan rápido con su amiga. No podía ocultar lo que sentía; tenía miedo. Tenía miedo de salir afuera y encontrarse de nuevo con Caramel, tenía miedo de que él o algún otro llegara a ese baño y la encontraran a ella y a Rainbow. Dos de sus amigas estaban heridas, y la idea de que la lucha continuara la aterraba. Pero le aterraba más que Caramel ganara y se llevara a su hija. Tenía que ir a enfrentarlo, no solo por su hija, sino también para alejarlo de Rainbow.
Apretó los dientes frustrada de cómo sus amigas habían sacrificado cosas por ayudarla, pero ella aún seguía intacta. No podía permitir que solo sus amigas sufrieran. Traicionar a Caramel había sido su idea, y debía tomar responsabilidad. Se dio una última mirada en el espejo, antes de cerrar los ojos y apretar los dientes, mientras levantaba su casco y lo dirigía al espejo.
En un instante se escuchó el ruido del espejo rompiéndose. Applejack apretó sus dientes y parpados con fuerza conteniendo el dolor que sentía. Respiro hondo y abrió poco a poco sus ojos. Vio su casco estrellado en el espejo roto. Le sangraba. Incluso con patas fuertes, los vidrios rotos podían lastimar su pata. Lentamente fue alejando su pata del vidrio, dejando caer unas gotas de sangre. Le dolía un tártaro, pero seguro no era nada comparado a las heridas de sus amigas.
Avanzando a tres patas salió del baño, y se fue por el pasillo. Su casco herida iba soltando gotas de sangre que hacían un rastro, para que Caramel lo siguiera y no entrara al baño donde estaba Rainbow Dash.
En otra parte del castillo, Forest Spear acababa de encontrar al objetivo de la misión, la princesa Final Lazuli Crown. Sin embargo, la princesa no se encontraba sola. En esa habitación, la habitación de la princesa Twilight Sparkle, se encontraban Rarity, Fluttershy, Pinkie Pie, y el resto de la familia Apple. La abuela Smith y Apple Bloom se encontraban en la cama, con la princesa siendo cargada por la pony mayor. Rarity y Fluttershy se encontraban aun lado de la cama, preocupadas también por la situación Big Macintosh se encontraba de pie, en guardia frente al pony que estaba, teniendo a su lado a Pinkie Pie que apuntaba con su cañón de fiestas.
—… — Forest estaba incomodo, sin saber que decir. Enserio no quería encontrarse con ninguno de esos ponis cuando encontrara a la bebé. Además, que habían dos ponis que tenían intención de atacarlo, y no tendría más opción que defenderse si eso pasaba.
Pinkie Pie por un momento estuvo pensativa, enfocándose en ese pony que tenía enfrente. Estaba segura que lo conocía, y fue entonces cuando lo recordó.
— ¡Es el pony bueno de Heartland!
— ¿¡Huh!? — exclamaron todos confundidos incluyendo a Forest.
— ¿No lo recuerdan? Él es el pony con el que hablamos cuando Applejack volvió. Él le canto a Lazuli para que se durmiera.
— Es verdad — dijo Fluttershy recordando.
— Es… — empezó a pensar Rarity — Forest… Forest…
— ¡Forest Spear! — completó Pinkie sonriendo.
— Yo… — Forest quiso hablar, pero no supo que decir.
— No hay de qué preocuparse, no nos hará daño.
— ¡Nope! — exclamó Big Mac molesto, señalando al pasillo exterior, donde había más de 10 guardias en el suelo — El mató a los guardias.
— No… no los maté — murmuró Forest con un tono que no se escuchó.
— Solo están inconscientes — dijo Pinkie — Seguro ellos lo atacaron por ser de Heartland.
Forest reacciono ante eso. No podía creer que esa yegua enserio dijera eso. Lo impactante es que era verdad. El solo avanzaba por el castillo, buscando a la princesa. Evitaba a cualquier guardia que se encontrara en el camino, pero no pudo hacerlo cuando llego a ese lugar donde había muchos guardias. Tuvo que defenderse, y tras eso comprendió que la princesa estaba en esa habitación.
— ¡Pinkie no podemos confiar en él!
— ¡Rarity tiene razón! — secundo Fluttershy.
— ¡Saquen a ese perro de Heartland de aquí! — exclamó la abuela Smith.
— ¡Se va a llevar a Lazuli! — gritó Apple Bloom.
Esas palabras no solo llegaban a oídos de Pinkie, sino a oídos de Forest. Le estaba lastimando como estaban hablando de él. Ya había recibido insultos antes de rebeldes u otros enemigos, pero le dolía que ponis ordinarias hablaran así de él. No eran soldados enemigos, solo eran amigas y familiares de Applejack cuidando a su bebé. Cuidándola de él. Bajo la mirada, tratando de procesar lo que pasaba.
Big Mac vio la oportunidad, y corrió contra Forest. El unicornio apenas pudo ver como el corcel rojo lo embestía. Forest fue lanzado fuera de la habitación, chocando contra la pared.
— Agh…. — se quejó el pony.
— Quédense adentro — dijo Big Mac a las yeguas, mientras corría a rematar a Forest mientras estaba lastimado.
Forest trato de moverse, pero su cuerpo no reaccionaba bien. Se encontraba aturdido por ese último impacto. Cerro los ojos y apretó los dientes esperando el impacto.
— ¡NOOO!
Forest abrió los ojos al no sentir ningún impacto, solo escuchando un grito frente a él. Allí al frente tenia a Pinkie Pie, haciéndole frente a Big Mac, quien detuvo su carga. Pinkie Pie había aparecido a gran velocidad frente a ellos, siendo por poco embestida por la tremenda fuerza del corcel.
— Señorita Pie, quítese del camino — dijo Big Mac.
— ¡¿Pinkie Pie que haces?! — exclamó Rarity desde adentro.
— Tienen que creerme, él no es un mal pony. ¡Enserio lo sé!
Forest estaba impactado de que alguien hiciera así frente a sus amigas para cubrirlo.
— Oye… — murmuró Forest y Pinkie Pie lo volteó a ver — Yo… yo estoy aquí para llevarme… para recuperar a la princesa… — dijo inseguro — Yo… yo soy su enemigo. No tienes que arriesgarte por mi — Aun adolorido, Forest se empezó a levantar, respirando con algo de dificultad por el esfuerzo que hacía. — No quiero pelear, solo quiero que mi amigo recupere a su hija. Por favor, solo devuélvanme a la princesa, y nos iremos para nunca volver.
La yegua rosa vio al corcel, quien incluso con el daño en su cuerpo, intentaba aparentar fuerza, la cual claramente tenia, pero no era un pony intimidante, incluso siendo más alto que la yegua. Pinkie Pie lo vio con calma y una expresión más serena.
— No podemos dejar que te lleves a Lazuli, es hija de Applejack, y todas la queremos mucho mucho.
— ¡Pinkie aléjate de él! — gritaban las demás.
— Tu no quieres hacer esto — dijo Pinkie con una sonrisa pequeña.
— Quiero que mi amigo sea feliz — respondió Forest apartando la mirada, no sintiéndose capaz de ver esa mirada tan inocente y confiada en la yegua.
— ¿Pero qué hay de ti? ¿No quieres ser feliz? ¿No quieres sonreír así? — dijo formando una gran sonrisa con su boca.
— Mis amigos… ellos me hacen feliz… Y… debo volver con mi familia. Yo… yo… — no sabía que más decir. Esa yegua sonriente lo dejo sin palabras. Pero no podía quedarse allí, tenía que recuperar a su princesa para volver a Heartland. Así volvería a estar con sus amigos en el castillo, y también podría ver a sus padres y hermanita. No había forma de que traicionara a su reino, arriesgándose a nunca volverlos a ver.
Forest poco a poco fue levantando su casco, cargando un poco de energía en este. Era muy poca, la suficiente como para noquear a Pinkie Pie con un pequeño golpe explosivo. A diferencia de Sassaflash, él no sabía ninguna forma de noquear a un pony de forma que no doliera. Pero solo dolería un poco. Todos se alarmaron al ver eso, pero Pinkie Pie extendió su pata a un lado, en señal de que no se movieran. Ella solo se mantenía viendo a Forest con una sonrisa.
— No me mires así — pensaba Forest —Retrocede, agáchate, ríndete, atácame, lo que quieras; pero no me mires así.
Solo tenía que golpearla, solo un golpe. Eso era todo lo que necesitaba. Luego podía encargarse de Big Mac. Incluso lastimado, estaba seguro que podía contra ese corcel. Solo tenía que golpear a Pinkie allí, luego podía seguir con su misión. Podía volver a casa, y evitar que siguiera esta batalla. Pero su casco le temblaba. No se movía como él quería.
Pero entonces la expresión feliz de Pinkie cambio por una cara de confusión cuando se escuchó el sonido rayo de magia. Forest quedo tan impactado como todos viendo como un rayo de magia le daba a Pinkie en su derecha, haciéndola caer al suelo con una marca de quemadura a su lado. Todos voltearon a ver a la derecha, y allí Big Macintosh también recibió un rayo de magia igual, que lo tiro al suelo.
— ¡Lord Spear! ¿¡Se encuentra bien!?
Eran dos soldados unicornios de Heartland que se acercaban corriendo, con sus cuernos encendidos. Forest estaba más enfocado viendo a Pinkie Pie en el suelo, inconsciente. Big Mac también estaba en el suelo, pero adolorido como para levantarse.
— ¿Señor? — preguntó el otro soldado, llamando la atención del unicornio naranja.
— Oh… lo siento — dijo a los soldados.
— Mira, es la princesa — dijo un soldado emocionado viendo el interior de la habitación.
Rarity y Fluttershy se alarmaron y trataron de cerrar la puerta, pero los soldados entraron rápidamente. Agarraron a ambas yeguas con su magia, sujetándolas de la melena. Las dos gritaron de dolor por eso.
— ¿Qué hacemos con estas? ¿Nos las llevamos? Me serviría una esclava.
— El rey dijo que solo nos llevaremos a la princesa, matémoslas.
Ambas sintieron un gran temor al oír eso.
— ¡Oigan! — gritó Forest interviniendo — ¡Son ponis indefensas, no hay que matarlas! Solo… solo nos llevaremos a la princesa
Los soldados se rodaron de ojos.
— Como diga, señor.
Los soldados arrojaron a las yeguas fuera de la habitación, mientras Forest solo se quedaba mirando sin moverse.
— Esto… esto es lo mejor. Nadie más tiene que morir.
Entonces se escucharon gritos viniendo de la habitación. Eran llantos de bebé, combinados con quejidos de las ponis que aún estaban adentro. Forest se acercó a ver, y vio que uno de los soldados había tirado a Apple Bloom de la cama, mientras que otro trataba de quitarle a la princesa a la Abuela Smith. Entre todo eso la princesa lloraba.
— ¡No tendrán a mi bisnieta!
— ¡Suelta a la princesa estúpida vieja!
— ¡Dejen a mi abuela!
Apple Bloom se levantó del suelo y corrió contra los soldados, pero uno de ellos solo la pateo con una pata trasera. El impacto empujo a Apple Bloom contra la pared, noqueándola. Forest quedo boca abierto viendo eso.
— ¡Apple Bloom! — gritó la abuela. Entonces la terrestre mordió a uno de los soldados que trataba de quitarle a Lazuli.
— ¡AHHHH! — gritó el soldado alejando su casco, viendo como la dentadura de la anciana se le había quedado clavada — ¡Maldita! — el pony de Heartland le regreso el golpe a la anciana, dejándola inconsciente allí en la cama.
— Jajajajaja — río el otro soldado — Eso te pasa por distraído.
Forest sentía una gran molestia en su pecho. A todo su alrededor solo habían ponis que habían quedado en el suelo, solamente porque querían proteger a una bebé, una bebé que aún seguía llorando. Todo era porque querían proteger a su familia, y Forest solo estaba allí sin hacer nada. Pero era lo mejor, ¿verdad? Nadie había muerto, solo se llevarían a Lazuli a Heartland, donde podrían llevarla con su padre. La estarían llevando con su familia, pero solo significaba… apartarla de su familia. No solo eso, él también podría volver con su propia familia. Si hacia algo en ese momento, quizás no podría volver a Heartland.
Ya había aceptado que Wisdom hacia crueldades, las aceptaba junto a las cosas buenas, pues sabía que no podía hacer nada para evitar que Wisdom secuestrara a una potranca, o que usara la fuerza contra súbditos que se revelaran. No podía hacer nada en esas ocasiones. No podía hacer nada en esas ocasiones. Así como ahora… así como ahora…
El corcel apretó los dientes.
— Wisdom, Sassa, mamá, papá…, Leaf… — subió la mirada — Lo siento.
En ese instante Forest levanto una pata. No le tembló como hace unos minutos. Cargo energía, y disparo una bola de magia que impacto en el soldado que había sido mordido por la abuela. El otro soldado quedo impactado; pero, antes de que pudiera reaccionar, recibió el mismo golpe. Los dos ponis cayeron inconscientes al suelo, quedando Forest como el único pony en pie.
En esta ocasión si podía hacer algo, y lo hizo.
Avanzo hacia la cama, y tomo a la princesa, de su bisabuela inconsciente. La empezó a arrullar, para tratar de calmarla. Le cantó un poco para tranquilizarla, haciendo que volviera a dormirse.
— "Simple y pura es la forma en que me haces sentir esta noche. No es fácil dejarte ir…"
Lazuli se fue calmando hasta quedarse dormida. Forest soltó un suspiro mientras se volteaba, viendo que los ponis del pasillo estaban allí en la puerta. Big Mac estaba parado algo adolorido por su herida de antes, y estaba enojado, pero no hacía nada contra Forest porque tenía a su sobrina en sus cascos. Rarity y Fluttershy estaban detrás, inseguras de lo que acababa de pasar.
Forest vio a la Abuela Smith y a Apple Bloom quienes estaban inconscientes en el suelo y en la cama.
— No se preocupen — dijo Forest con una voz desmotivada — Solo están inconscientes.
Forest uso su magia y levito a la bebé hacia los ponis. Fluttershy fue la que la tomo. Big Mac vio que su sobrina solo estaba durmiendo, tras eso fue a revisar al resto de su familia, suspirando aliviado de que estuvieran bien. Forest solo se quedó en el mismo punto, pero se sentó con la mirada baja.
— Déjenme pasar.
Pinkie intento hacerse paso entre Rarity y Fluttershy que estaban en la puerta.
— Pinkie, no te fuerces — dijo Fluttershy viendo la quemadura que Pinkie tenía a un lado.
— Estoy bien — respondió Pinkie con una sonrisa, que ocultaba la mueca de dolor que quería hacer.
Pinkie avanzo hacia Forest Spear, quien subió un poco su mirada para verla.
— Gracias — dijo Pinkie feliz.
— … — Forest no dijo nada.
— Gracias por no dejar que se llevaran a Lazuli.
— Cuando esto se descubra me verán como un traidor, porque eso es lo que soy.
Forest recordaba aquella ocasión en la que traicionó al grupo rebelde al que pertenecía. Su antigua mentora Rune Blade lo llamó traidor, una y otra vez. El aceptaba esas palabras pues sentía que su traición era aceptable, pues no le agradaba ese grupo, y lo cambio por su mejor amigo y una buena vida para su familia. Pero ahora traicionaba a ese amigo. Sentía que Rune tenía razón. Él era un maldito traidor.
— ¿Y por qué lo hiciste?
— No lo sé… solo lo hice.
— Yo sé porque — dijo Pinkie sentándose al nivel de Forest — Porque eres un buen pony, no podías dejar que algo malo pasara, así como yo no puedo dejar que un pony este triste.
Forest sonrió un poco, pero no era una sonrisa de alegría, sino una de resignación.
— Y por ser un buen pony quizás no pueda volver con mi familia.
— No conozco a tu familia, pero… — le puso un casco encima — Seguro que se alegrarían de saber que hiciste lo correcto.
Forest soltó un suspiro.
— Espero que tengas razón.
Big Mac entonces se acercó a Pinkie Pie y Forest, enfocando su mirada en el corcel. Forest vio al pony rojo, viendo como cargaba a su abuela en su lomo. Y, por otro lado, Rarity cargaba a Apple Bloom.
— Gracias — dijo Big Mac a Forest.
— No fue nada.
Los corceles no se dijeron nada más. El granjero entonces vio a Pinkie Pie.
— Tenemos que salir de aquí, vendrán más soldados.
— Entiendo — dijo Pinkie Pie, y entonces regreso su vista a Forest — ¿Qué vas a hacer?
Forest vio al techo pensativo. Tras eso vio a Fluttershy, quien cargaba a la princesa. Forest se puso de pie, aunque aún seguía desanimado.
— Aun no me han despedido. Sigo siendo un guardia de Heartland, y cuidare a mi princesa — vio a Pinkie — Los ayudare a salir de aquí.
— ¡Gracias! — exclamó Pinkie feliz. Ella comprendía que Forest probablemente solo dijo lo primero que dijo para aliviar un poco su tensión de haber cometido traición.
Aunque los demás estaban algo inseguros, decidieron aceptar la ayuda del corcel, pues gracias a él no se habían llevado a Lazuli.
— Vamos — dijo Big Mac, y fue a la salida junto con Rarity y Fluttershy.
Pinkie Pie y Forest los siguieron. La yegua estaba un poco lastimada, pero aun así avanzaba sin muchos problemas, aunque si le dolía.
— Oye… — llamo Forest a la yegua — Pinkie Pie, ¿verdad? ¿Por qué confiaste en mí? Apenas me conoces.
La yegua rosa soltó una risita.
— Ya te lo dije, porque eres un buen pony.
— ¿Pero cómo lo supiste?
La mirada de Pinkie Pie se relajó un poco, pero sin perder su sonrisa.
— Los que pueden cuidar tan bien de una bebé, no pueden ser ponis malos. Supe que eras bueno cuando te vi arrullarla cuando Applejack volvió.
— ¿Solo eso?
— Oh, y también sonríes lindo.
— ¿Huh?
Pinkie Pie le guiño el ojo mientras le sacaba la lengua. Forest no pudo resistirse, y soltó una pequeña risa. Le hacia reír que una pony pudiera tener esa clase de confianza en reconocer buenos ponis.
— Eres extraña.
— No soy Extraña, soy Pinkie — rio la yegua — ¿Amigos?
— Sí, Amigos — sonrió Forest ya más animado.
Siguieron avanzando a paso moderado, pues no podían correr por las ponis frágiles que cargaban. Pero aun así esperaban poder evacuar el castillo e ir a un lugar seguro.
Varios guardias de Equestria no supieron ni que fue lo que paso. En un instante una pegaso celeste apareció, y los noqueo a todos con movimientos rapidos. Incluso con una sola pata, era imparable.
Sassaflash se encontraba recorriendo el castillo, venciendo a cualquier guardia que tuviera en el camino. No los mataba. Matarlos sería algo lento sin su prótesis con cuchilla, pero gracias a su habilidad de combate podía dejarlos inconscientes, y con sus reflejos podía evadir los ataques que le lanzaban, incluso desde atrás.
La pegaso buscaba a su princesa, con la intención de que, al recuperarla, pudiera hacer que Wisdom se fuera de ese castillo y se alejara del peligro. Usando sus instintos y sexto sentido, logro llegar a la habitación de la princesa Twilight, pero solo encontró a dos soldados de Heartland en el suelo. Uno de ellos estaba inconsciente, pero el otro estaba arrastrándose adolorido.
— ¿Qué fue lo que paso? — preguntó Sassaflash acercándose.
— ¿Lady Sassaflash?
— ¿Qué fue lo que paso?
— Lord… Lord Spear nos traicionó. Ayudo a ponis de Equestria a sacar de aquí a la princesa.
— ¿¡Que!? ¡Eso no es posible!
— ¡Le juro que es verdad!
— ¡Ya cállate! — dijo dándose la vuelta, saliéndose de la habitación, dejando allí al soldado lastimado.
Sassaflash cerró los ojos para concentrarse. Estuvo medio minuto en ese estado de concentración, y entonces logro encontrar de nuevo a la princesa con su sexto sentido. Giro su cabeza a la derecha, viendo que debía ir por allí.
— Equestria debe tener a un pony transformado en Forest. ¿Le hizo algo al verdadero? No, siento que Forest está bien. Debo encontrar al impostor y evitar que llegue a Wisdom.
Sassaflash se fue volando por donde le dijera su intuición, con la intención de buscar a su princesa, y acabar con el que tomara la identidad de su amigo.
What a twist! XD
Lamento que este capitulo sea corto. Pensaba hacer uno mas largo, pero lo publicaría hasta la siguiente semana. Normalmente no tendría problema con eso, pero me gusto este punto para cortar el capitulo, y asi publicar algo esta semana.
Forest termino tomando una decisión difícil, haciendo lo que consideraba correcto según su propia moral, incluso si se volvia un traidor. ¿Habra tomado la decisión corrercta?
¿Qué les parecio el capitulo?
Bye bye.
