PLAYLIST
Para este capítulo, el cual me costo un bueeeeeen, me inspiré en dos OST principalmente.
"Ágúst" Y"Only the winds" Ambos de Ólafur Arnalds. Sugiero que las escuchen en ese orden. Los OST los pueden buscar en mi perfil con su respectivo link, en la parte de FICS PLAYLIST. Sin más espero que disfruten la lectura esperando que no quieran matarme cuando terminen de leerlo :v
Nos leemos en las notas finales.
AGRADECIMIENTO: Gracias a mi bella y hermosa beeeeeeeta por tomarse el tiempo y hacerme un espacio para revisar mir errores de maternal en tiempo récord :v . Gracias Just-Hatsumi!
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Frontera
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Ya lo sabía. Que este mundo es complicado. Que tiene sus altas y también sus bajas. Que mientras unos ríen, otros lloran. Que mientras unos leen un libro, otros leen testamentos. Que mientras que unos renuncian a sus vidas debajo de un puente, otros arañan las paredes para que la vida no se les escape.
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Los agravios que Sakura le ha hecho a su cuerpo ya son irreversibles; eso es lo que alcanza a oír mientras va abriendo lentamente un solo ojo. Por un momento creyó ver a sus padres encarando al médico. Creyó ver destellos líquidos resbalar de las mejillas de una dulce mujer, creyó ver las exhalaciones y bocanadas de aire de un hombre desesperado, y también creyó ver la vulnerabilidad de un pequeño niño de cabello rojo aferrándose a las faldas de su madre.
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Parpadea dos veces más y pronto sus padres ya no están, y ese niño ahora es un hombre. Es su hermano elevando la voz al médico, suplicando y rogando por su bienestar. Sakura entrecierra los ojos, sonriendo con ellos. A través de los ojos del hombre y de esa expresiva sorpresa, es que Sasori se percata del despertar de su hermana. Dirige su mirada hacia ella, dejando que su cuerpo lo guíe para sentirla cercana.
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—Sa-Sasori… —la garganta le duele. Sakura no reconoce su propia voz pues ha sido severa la manera en que se ha expuesto al funesto frío de ayer. Habla con voz ronca y casi dolorosa, ahogada y carraspeada. Y la mascarilla que está encima de su boca igual impide su habla.
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—Sakura —el Aoyama desmerita cualquier rastro de querer contenerse a expresar su preocupación. La pelirrosa sonríe, como si anticipara que algo así pasaría, como si esperara ese cálido apretón de manos que insiste en querer brindarle fuerza.
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"El titiritero también tiene corazón"
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Se lo dicen sus orbes castañas que ahora son como dos canicas trémulas, humedecidas y brillosas con ansias de llorar. Se lo dice también el agarre de su mano junto a la preocupación destilada, a manera de temblor, de todo su cuerpo. La mirada esmeraldina viaja hacia la ventana; a pesar de que se encuentra nevando, el cielo tiene un tinte azafranado de atardecer. Similar a la de aquella vez.
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—Joven Aoyama —murmura el médico en tono bajo. El desazón en su voz, y lo que hay detrás de esos ojos que parecen amables, le indican a Sakura que ahora todo es real.
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Sasori no contesta. Y el silencio habla por sí solo. La pelirrosa sobreentiende todo a través de esa verdad que no quieren decirle, del silencio que los invade, del ambiente que no anuncia la alegría de una buena recuperación o de que va a si quiera sobrevivir un día más, como suele pasar en la televisión. Milagros.
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—¿Podría dejarnos a solas, por favor? —es lo único que sale de boca del pelirrojo, y pronto su petición los ha dejado en la completa soledad a ambos—. ¿Por qué Sakura?
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—Porque yo decidí que… —el muchacho niega, y la vulnerabilidad es algo que han heredado al renacer como hermanos, pues ambos están llorando. Uno en frente del otro por razones distintas.
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—¿Por qué? ¿Por qué no puedo salvarte? ¿P-porque…-? —aún hay calidez en Sakura, y también ternura, Sasori lo confirma cuando siente la mano libre de su hermana acariciarle la mejilla.
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—¿Qué dices? —suelta ella a modo de risa—. M-me mantuviste con vida todo este tiempo. Ya me has salvado…-
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"…y yo he sanado tu corazón"
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Sasori ya no sabe si aún es atardecer o si ya ha anochecido. No sabe si su mano se ha entumido tras seguir manteniendo con firmeza la de Sakura entre las suyas. No sabe si sigue llorando o si las lágrimas ya se han secado. Solo sabe que ella le está sonriendo y que por cada segundo que respira le sigue dando dicha verla viva, pero también sabe que por cada tos que se desata -como la de ahora- Sakura puede abandonarlo en cuestión de nada.
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—Sa-Sasori… —murmura con dificultad, cuando hubo ganado la batalla contra el primer intento de la muerte por querer llevársela. Una simple tos. El pelirrojo atiende apretando su mano—. O-odio ese aparato —se refiere al que registra los débiles latidos de su corazón.
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Es como escuchar una angustiosa espera hacia algo que ya no tiene reversa. Lo odia porque le asusta y le aterra cada vez que se aminora. No quiere depender de oírlo para apresurarse a decir sus últimas palabras. Quiere que sea natural, que cuando cierre los ojos todos piensen que se encuentra durmiendo, soñando, y que no se oiga el sonido característico de un deceso funesto. La pelirrosa tose, y todo en su interior se contrae casi asfixiándola.
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—¿Sakura? ¿Qué pasa? ¿Te sientes mal? ¿Quieres que llame a una enfer-?
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—¿Cuánto me queda? —el cuerpo de Sasori es sacudido por un estremecimiento severo, similar a la asimilación de lágrimas espesas que advierten con caer mientras se acumulan en sus ojos. Como un dolor insoportable sin anestesia, pero ningún dolor puede ser comparado, quizá, con el que ella está sintiendo—. Sa-Sasori, por favor…
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—Sakura…
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"Estoy aquí, contigo…"
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¿Cuántas veces tomó su mano en medio de las noches de relámpagos? Cuando Sakura se escurría entre las sabanas de dibujos de deportes de su cama, y buscaba su mano para apretarla. En esos años nadie tenía la certeza de lo inevitable, de lo que dentro de unos años comenzaría a matar a Sakura lentamente. Solo existían sus manos unidas en una cama calientita; la protección de un hermano mayor, la calma y el suave respirar de una hermana menor.
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—¿Sabes?, Naruto no pudo despedirse de sus papás —ella hace una pausa, buscando alguna manera en que el hablar no le duela tanto, ni tampoco el respirar. Sus recuerdos enfocan aquella tarde con el rubio, bajo la sombra de su columpio y de las figuras de las ramas de los árboles al ser tocadas por el sol de verano. El semblante de Naruto viene a su mente, ligeramente decaído—. Yo… No quiero pasar por eso así que… De-déjame despedirme.
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—No me dejes…
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—Nee, Sasori —el de cabellos rojos se arrima a ella, apretando su mano—, ¿podrías cumplirme un último capricho…? —Mohines, ceños fruncidos, incipientes sonrisas, ojos decaídos, ojos brillosos, sonrisas enormes, semblante de preocupación. Sasori ve a su hermana junto a sus diferentes facetas. La ve sonreír, la ve llorar, la ve atormentarse, la ve molestarse, la ve ser humana.
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—El que quieras…
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SAKURA POV'S
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Esta noche será muy larga. También es la más fría de todas. No siento demasiado dolor físico como debería, quizá porque la mayor parte de mi cuerpo ya se ha acostumbrado a sentirlo o simplemente se encuentra entumido. Es como estar sobre una nube, y siento que vuelo. Que las sábanas blancas son una fibra de la esponjosidad que me envuelve, un manto protector que la imaginación de un niño crea. Nada me dañará. Río.
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A través del cansancio y de la muerte que se viene avecinando, puedo verle la cara a cada uno de ellos. Ino, quien se ha caracterizado como mi gran apoyo, hoy está quebrada. Repite muchos lo siento, refiriéndose a las últimas palabras que nos dijimos, cuando abandone la casa junto a sus gritos. Me dice cabezota, frente, tonta, boba, linda, adorable. Me besa las manos y también las humedece con las lágrimas que caen de sus ojos.
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Itachi no dice nada. El silencio que él me otorga, mientras Ino llora, me dice muchas cosas. Los hijos de Orochimaru-san también están aquí. Todos están aquí, alrededor de mí, en una habitación que no es de hospital. En mi casa. En Japón, en Hokkaido, en la que tiene un ventanal enorme por el que puedo ver todo mi jardín cubierto de blanco. Este es el capricho por el que arriesgo mi vida, a pesar de que ya no tengo si quiera fuerza para hablar o emular una sonrisa débil. Noto como la palidez de mi mano contrasta en el color carne de todos los rostros que me miran.
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—Sakura-chan… —Naruto está a mi lado. Siempre lo ha estado, y cuanto más lo pienso es cuando lo recuerdo. No al Naruto de las guerras y peleas, sino al que yo conocí aquí. Rodeados siempre de un vivaz jardín. Sus ojos me recuerdan al mar, aun a pesar de que ahora me ven humedecidos y trémulos, de que se encuentran contraídos por el desahogo que no puede sacar.
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—Toma mi mano —pido.
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Nunca he sido buena para las palabras, ni para rendir palabras de aliento. Nunca me he despedido de nadie… pero da igual. Da igual todo lo que me hayan hecho, todas las mentiras que me hayan dicho, ahora mismo decido olvidarme de todo por mi propio bien.
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—P-perdóname, Sakura-chan… No pude salvarte… —me río y lo veo engrandecer los ojos.
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—¿P-por qué todos dicen eso? —toso, y tengo miedo que el aire se me escape—. ¿Salvarme? —volteo a mirar al resto, todos con el mismo ficus que tiene Naruto. Están llorando; esas personas que prometieron o que creyeron no volver a hacerlo jamás, o que quizá es la primera vez que lo hacen. ¿Eso no significa que los he sanado?
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—"No pude, de nuevo… Yo…"
—"Pero yo sí, Naruto…" —es la manera en que engrandece sus ojos y en la que la temperatura de su mano se enfría, que me indica que mis pensamientos le han llegado. Y en lugar de buscar porqués, solo rompe a llorar, agachando la cabeza. La esconde entre mi mano amputada por una aguja, esa que está apretando.
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Elegí disfrutar la vida y olvidarme de todo. Liberé el pasado y los hice libres. Lo son mientras lloran y uno a uno pasa a decirme palabras que ahora mismo no recuerdo bien, pero sé que son con un mismo propósito. Que me quede, que no los abandone. Soy como un tipo de santo al que le ruegan, y siento cómo mi corazón –ese que palpita cada vez más débilmente- se llena de amor, pero también de tristeza del mismo modo que mis ojos se cargan de lágrimas. Lágrimas que se descargan como la lluvia de las nubes cuando el momento preciso llega; en mi caso es cuando él finalmente ha aparecido.
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De a poco todos salen, y solo quedamos él y yo. Y parece tan ausente con la mirada cabizbaja y oscurecida por un sentimiento que no podré comprender jamás.
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—Sasuke… —porque mientras yo cargo con todo el dolor físico, él carga con la pena de mil siglos tras haberme perdido muchas veces—. Aquí, ven… —susurro en un hilillo de voz que casi se pierde en la nada. Obedece pero lo hace de una forma que hubiese preferido no haberle dicho nada. Solo deja que las piernas le fallen y cae de rodillas a un lado de mi cama. La nieve que se ha acumulado en parte de su saco y su cabello me salpica. Es fría. Muy fría. Me pregunto si la temperatura de mi piel pronto estará así.
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Lo llamo a mi lecho de muerte pero él no se quedará aquí, él solo está de visita. La que partirá seré yo.
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Creí ser lo suficientemente fuerte para verlo llorar y para retener mi propio llanto. Esto es lo que él ha querido, vernos hasta que mi último aliento sea para él, poder tomarnos las manos como ahora. Poder mantener una conversación muda donde con solo nuestras miradas podemos decirnos muchas cosas. Donde esa sonrisa lastimera que se deforma en una ahogada risa me hace doler el corazón.
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—Está nevando… —suelto de manera trivial. Es como una lluvia de esporas blancas. Él también las ve. Sabe lo que significa—. Como aquella vez, ¿verdad? —ésta persona tiene mi corazón; ésta que me observa y que también se encuentra besando mi mano repetitivamente.
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—Esto no es lo que quería para ti —a pesar de que es capaz de decir oraciones completas, el tono agobiado y entrecortado de su voz me recuerda que las despedidas siempre son tristes. Me recuerda que no quiero morir. Nadie nunca quiere hacerlo. Quiero quedarme con él, quiero dejar de llorar. Quiero que el tiempo se detenga, pero que mi corazón no lo haga—. Se supone que tenía que salvarte —aprieta los puños—. Es como una maldición
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—Una maldición no une a las personas —mi voz enferma junto a la escasa fuerza de mi cuerpo impide mover nuestras manos, esas que están unidas—. N-no es una maldición —entonces ¿Qué es?, se pregunta él mientras apoya su frente en la unión de nuestras manos. ¿A quién tiene que pedirle un milagro? ¿Qué debe sacrificar? Yo soy víctima de mis caprichos, pienso, porque si estoy en esta cama es por él. Porque me lo ha pedido, porque es la única manera de que podría estar a su lado hasta su último suspiro.
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—Y-yo tengo la culpa —solloza, atragantado—. Si te hubiera conocido antes quizá…
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—Quizá no me habría enamorado —yo no estaba destinada a vivir. Nadie lo está para vivir eternamente. Ahora lo sé. Estaba destinada para volverlo humano a él y al resto de los demás, y a mí también. A no solo reír, sino también a llorar, a sufrir, a desesperarse. A equivocarnos. A amarnos. Vivir solo de felicidad no es vivir, y yo necesitaba pasar por cada una de esas emociones… Y ellos también—. ¿Dolerá? —lo veo estremecerse y pestañear, viendo como sus lágrimas salpican y caen un poco más. ¿A qué sabe la muerte? ¿Duele? ¿Avisa? —. Tengo miedo…
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—Vas a poder tocar cometas.
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—¿Eh?
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—Las nubes… L-las nubes serán tu nueva cama. Vas a ser la lluvia, el viento, la marea… —me ahogo en la melancolía mientras mis ojos se empañan. Su silueta se vuelve borrosa—. Vas a poder volar, quizá. Dormirás en medio de estrellas y…
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—¿Y tú…? —me sorprende mi propia voz. Deshecha. Desesperada—. ¿T-tú que harás aquí en la tierra?
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—Yo… Yo voy a amarte toda mi vida.
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¿Tiene árboles el cielo? ¿Tiene frutos que broten de ellos? A medida que pienso en todo eso es que nos damos un prolongado beso. El último. Uno que no sabe a muerte pues la muerte no sabe a nada. Sabe a sal, sabe a movimientos temblorosos, sabe a los agrietamientos de mis labios, sabe al calor de sus brazos. Sabe al ferviente deseo de que no nos abandonemos. Quiero quedarme siempre así, dormir y no volver a despertar. Aunque el calor se esté escapando lentamente de mí; por favor, no me sueltes.
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"Sakura…"
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Un ángel me llama. A través de su suave cabello negro y por encima de sus hombro –aun sin dejar de besarnos- , el ángel está extendiéndome la mano, y solo Sasuke se interpone entre nosotras. Y por encima de ella algo más capta mi atención. Ese libro que me perteneció, el que es mío y no de ella, el que tiene mi letra y un par de hojas más oscuras por las lágrimas que la humedecieron una vez y dejaron manchas cafés.
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—Sakura, te amo.
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Mi corazón está ahí, en las palabras que escribí y en las que acabo de oír.
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"Quédate conmigo"
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No me lo dice pero la manera en que se ahoga en llanto y su cuerpo sufre espasmos me lo dice. No quiere que me vaya. Yo tampoco me quiero ir.
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Añoraré el mundo y la forma en que me mira, en que entrecierra los ojos y vislumbro sus lágrimas. En la que su mano tiembla sobre la mía, aferrándose al calor que de a poco escapa de mí. Mantenme así, en tus brazos, hasta que llegue el fin. Como si fuera la primera vez. Acaricio sus cabellos mientras el esconde el rostro entre esta bata que parece de enfermo, pero es suave. Lo oigo sollozar y siento húmeda la tela de mi pecho, donde se encuentra llorando una vez que hemos terminado de besarnos.
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La primera vez que nos vimos adecuadamente ambos estábamos temblando. Yo bajo la lluvia y tú, también.
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—No me abandones…
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—¿Sabes? El dolor solo me durará un momento, pero esto —señalo a mi pecho; el amor— Aquí… Será para toda la vi-
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Cuando te das cuenta que quieres pasar el resto de tu vida con una sola persona, quieres que el resto de tu vida empiece lo antes posible. Porque no quieres desperdiciar ni un minuto. Yo tomé ese tren muy tarde, y ahora viene otro para llevarme. Está a punto de tocarme su mano, mi nueva mejor amiga.
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"Es hora…,"
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La muerte.
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END SAKURA POV'S
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NORMAL POV
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Pudo haber sido cualquier cosa. Un inesperado ataque de tos, una opresión en el pecho, o una garganta que se cierra solo por el dolor. Ella dejó de hablar, y él imaginó todo menos su vida yéndose en ese suspiro interrumpido.
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—¿Eh? —Lo supo cuando el agarre de su mano dejó de corresponder al suyo, cuando sus dedos dejaron de estar tensos y se escurrieron casi de su mano. Y él la sostuvo para que no se fuera. Cuando el peso del propio brazo de ella fue superior a su propia fuerza, como un inerte miembro que cae por gravedad porque la fuerza vital ya no le circula —. ¿Sakura? —no es la primera vez que dice su nombre pero si es la primera vez que duele decirlo. Duele tanto que parece físico. Y le pesa el corazón a plomo del mismo modo que las lágrimas que escurren por sus mejillas se desencadenan. Y aún no sabe si el frío que está sintiendo es la mano de ella o su propia vida escapándose de su cuerpo—. ¿S-Sakura? —el engrandecimiento de sus ojos es ridículo al igual que lo es su intento desesperado por sacudir su mano, levantarla, querer reavivarla.
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Él no está tocando cometas en el cielo. No está sobre la esponjosidad de una nube como cama. No vuela, no es la lluvia, solo es dolor.
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—Sakura… Sakura, por favor… —no le responde. Está durmiendo, y se ve pálida—. A-Ábrelos, abre tus ojos —se levanta del suelo sabiendo que en cualquier momento todo su cuerpo podría caer debido al shock. Se pone a su altura, acercándose a su rostro, uniendo frente con frente. El silencio y el vacío pesan; lo enclaustran, lo entierran—. ¡Sakura!
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Poco a poco la habitación se llena, quizá debido a los gritos que ha dado Sasuke y que se han escuchado por todo el pasillo. Pronto a su llanto se unen más, y él solo está ahí, de rodillas y ya un poco apartado sintiendo manos en sus hombros. No sabe si son de Naruto o de Itachi. No sabe si el llanto desencadenado más agudo es de Karin, de Shion o de Ino. No sabe si Tsunade es la que grita o es Sasori. Sus ojos están perdidos en su cabello rosado, en su piel blanca de porcelana, en lo quieta que está.
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—"Aún está cálida…" —se convence al ver sus manos aún entrelazadas, a pesar de que ella ya no tiene abiertos los ojos ni le aprieta la mano, o tan siquiera reacciona a los llamados atormentados que da su hermano.
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—Sasuke, Sakura-chan ya está… —completamente desmoralizado, Naruto no sabe que decir. Solo rompe en llanto junto al resto de los presentes.
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—Anota la hora de defunción —balbucea Tsunade mientras acaricia los cabellos de Sakura, la princesa que parece dormir, sobre la que Sasori llora desconsoladamente, pidiendo perdón innumerables veces.
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Todos lloran, hasta los que nunca habían derramado una lágrima porque sus personalidades pasadas no se los permitían. Todos son humanos. Todos han sido sanados. Y tras la muerte de Sakura, Sasuke -mientras había oído el último suspiro de ella escapar de sus labios aun sujetando su mano fría- se dio cuenta de dos cosas.
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Que los relojes dejaron de funcionar exactamente a las 11:35 de la noche y… que una luz cegadora se apoderó de sus ojos.
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SASUKE POV'S
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Burbujas de jabón. Yo amaba las veces en que esa mujer hacia burbujas de jabón para mí. En la manera en que hacia la mezcla jabonosa y cortaba la pajilla para que yo soplara y creara mis propias burbujas de jabón. De esa mujer solo conservo el recuerdo de su sonrisa. No sé quién es esa mujer pero sé que la lloré mucho el día en que se fue.
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Bolas de fuego. Yo amaba las veces en que ese hombre hacia bolas de fuego para mí. En la manera tan audaz en que movía sus manos en una serie de posiciones veloces mientras que de su boca salían palabras que ahora no recuerdo bien. Era como un acto de magia. De ese hombre conservo solo el recuerdo de sus palabras estrictas, de su estoica postura, y de una sonrisa ladina llena de orgullo a escondidas. No se quién es ese hombre pero sé que lo lloré por mucho tiempo, al igual que a la mujer, el día en que él también se fue.
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Toques en la frente. Amaba las veces en que él me daba golpecitos en la frente. De alguna manera era algo que solo nos pertenecía a nosotros dos. A pesar de su ausencia, yo adoraba las veces en que sentía sus cálidos dedos sobre mi frente. Me sentía cercano a él. En el almuerzo, cada vez que salía a algún lado, o después de jugar a las escondidas en medio de un extenso bosque. Yo hacía un refunfuño y él sonreía. De él conservo su mirada triste. ¿Por qué está triste? ¿Quién es él? ¿Quién es la mujer de las burbujas de jabón? ¿Quién es el hombre de las bolas de fuego? ¿Quién es el niño que está llorando la muerte de los primeros dos, y quién es el adolescente que llora por el último?
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Estoy en la nada. Cuando abro mis ojos, y esos pensamientos se alejan, lo único que veo es oscuridad. Pero no me da miedo. Es como si yo ya estuviese acostumbrado a estar aquí. No hace frío, no hace calor. No hay ruido. Estoy solo, y cuando cierro mis ojos pienso que es lo mejor.
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END SASUKE POV'S.
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SAKURA POV'S
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En este lugar no hay paredes, solo hay un infinito a la deriva y muros que flotan por todos lados. Como cubos sin rumbo, como una maleza entre la que te tienes que abrir paso para seguir caminando. ¿Esto es el Cielo?
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Hay alguien sentado en medio de la infinita blancura. Un color que rompe con las leyes de ahí arriba. Soy yo. La niña de seis años que sujeta una tela finamente delgada entre sus manos. Una tela que parece que se desvanece volviéndose una susceptible membrana.
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La suelto y se pierde, y yo empiezo a correr. Atravesando todos los paneles blancos que hay ahí que parecen no tener fin. De pronto todo se derrumba, la dimensión en la que me encuentro se viene abajo y nuevamente me encuentro con la tela que abandoné, pero ésta ha cambiado de forma. Ahora son solamente hilos, se ha desmoronado tal como yo, tumbada en el suelo.
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La tela es la vida que se me escapó y que ahora se ha deshilado. Ya no es nada. Entonces…
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Se amarra a mis manos, a mis muñecas, a mis tobillos y a mis piernas. Y me levanta, ella tiene fuerza sobre mí a pesar de que se ha roto y ahora es solo el elemento natural que conformaba mi vida. Solo hilos que no están unidos pero aún quieren mantenerme con vida.
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A mí. A esa niña que se encuentra a la deriva. En un lugar que no es el Cielo ni tampoco el Infierno. En un lugar lleno de luz. Es como si yo ya estuviese acostumbrada a estar aquí. No hace frío, no hace calor. No hay ruido. Estoy sola, y cuando cierro mis ojos pienso que es lo mejor.
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END SAKURA POV'S
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NORMAL POV'S.
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—Itachi —la voz de Naruto suena aprensada Sus ojos están atónitos, y al igual que Tsunade y el resto de los trotamundos –Karin y Suigetsu- se miran entre sí buscando la respuesta de lo que no debió de suceder. El cuerpo de Sasuke está tendido sobre la cama, justo al lado de donde está el cuerpo frío de Sakura. Sus rostro ladeados como si se estuvieran viendo pero con los ojos cerrados.
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—Aa —emite el ex Uchiha con los ojos postrados en la frente de Sasuke, apreciando la línea roja –ocasionado por el llanto- que hay en el borde de sus ojos—. Ambos están ahí.
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—¿Ahí? Quieres decir… —Tsunade se interrumpe a sí misma, mirando perpleja a los dos cuerpos que descansan sobre la misma cama. El resto se encuentra dormido también pero no a voluntad, sino que ellos –los trotamundos- los han puesto de ese modo a todos, excepto a ellos dos. A Sasuke quien ha caído instantáneamente por razones que nadie se explica, y a Sakura, quien fuera ya asentada como muerta en su expediente.
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En el lugar donde ninguna de las reencarnaciones anteriores de ellos dos habían sido capaces de llegar. En la antesala de la nada, en el límite entre la vida y la muerte.
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—La frontera.
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La frontera es un estado psicológico que sucede por no aceptar lo que está pasando. Como si te aferraras a quedarte con último recuerdo para poder permanecer ahí y no sentir dolor, para evitar el cambio. Frenar la vida y encerrarse en los pensamientos que lastiman, pero no recordar de donde provienen. Caer en una dimensión austera sin recuerdos y sin identidad.
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—Son las primeras reencarnaciones que hay llegado a la frontera —informa Itachi con un aire fúnebre—. No sé lo que hay allí.
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—¿Es como un límite entre la vida y la muerte? ¿Eso significa que Sakura-chan podría vivir?
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—O Sasuke podría morir igual —agrega Karin con el mismo tono desanimado que el resto, a diferencia del angustiado de Naruto. El de cabello negro solo se tensa mientras que el rubio suelta un respingo de incredulidad.
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—¿E-Eso es cierto? ¿El Teme igual podría…? — Itachi no contesta, únicamente se había detenido a responder la pregunta a la definición de Frontera. Su mirada sigue clavada en Sasuke y en Sakura—. ¡Itachi!
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—No lo sé. En este mundo el corazón de Sakura ya dejó de latir —Naruto cierra los puños soltando un quejido fúnebre—. No se es capaz de revivir a los muertos en este mundo, Naruto. Esto ya no es Konoha, no hay jutsus, no hay nada de eso que pueda revivirla
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—Te estás olvidando de algo, Itachi de la hoja —el de coleta direcciona su mirada hacia la pelirroja—. Los milagros —el susodicho entre cierra los ojos firmemente.
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—Eso es solo una fantasía.
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—No. Es por lo que Sakura Haruno apostó; es la razón por la que dio su vida, la misma razón por la que estamos todos aquí —todo queda en silencio tras las palabras de Karin. Nadie es capaz de refutar a tan inspirador discurso o tan absurdo comentario, pero de alguna manera les hace reflexionar a todos.
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—¿Cómo es que sabes de la frontera, Uchiha? —interrumpe Tsunade, aún sin apartarse del lado de Sakura y de su cuerpo frío. Itachi emboza una sonrisa que, hasta cierto punto, se le hace sospechosa y al mismo tiempo afligida.
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—Porque de todos nosotros, el único que ha regresado de la verdadera muerte he sido yo —y él ha estado ahí.
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En la frontera.
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FIN DEL CAPÍTULO
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A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.
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Notas:
El drama y el Angst viven en mi, definitivamente (?)
Yo..., no se que decir ahora (?). Solo quiero que noten un dato moooooy curioso que quizá algunas si notarán. La hora. Las 11:35. ¿Se les hace conocida?, eso puede ser una pista para que se hagan una idea de lo que se viene (?. Si no recuerdan, vayan al capítulo 1 y lo sabrán.
Y bueno, al escribir este capítulo me pasaron una serie de cosas no muy lindas y creo que terminé proyectándome. La muerte rondó a mi familia muy de cerca en este lapso y pues...no se, me proyecté un poco. No lo había mencionado con nadie pero de alguna manera si antes era sensible al momento de escribir, con este capítulo creo que lo fui más. No lo sé. Pero estoy orgullosa de lo que logré (o espero) transmitirles.
No se si el que viene será el final, depende de cuanto me extienda. Espero y ruego a los dioses no demorarme tanto con el último capítulo xDD la universidad me absorbe la mayoría del día, pero bueno, tampoco es una excusa. Igual sigo muy animada por la paciencia que me tienen y porque, si bien ya no tendré el mismo tiempo del que disponía para escribir, sigo muy impaciente con nuevos proyectos que tengo ya en mi cabeza hahaha, quisiera tener el tiempo suficiente para poder mostrarlos pero lamentablemente mientras mas creces, mas responsabilidades tienes, so...en fin.
Espero que no quieran matarme hahahaha. ¿Murió, no murió? ustedes que piensan (?), soy demasiado cruel (? hahaha. El tema de "la frontera" influye mucho a mantener a Sakura "con vida" o con la posibilidad de que pueda vivir, asi que traaaaaanquilos hahaha, no soy tan mala gente como piensan, solo me gusta el drama (? :v
Espero les haya gustado. En cuanto a los reviews, los contestaré ahora mismo, ya que tengo un poco de tiempo de sobra para ello hahaha.
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No me manoseen ;-;
