Hola chicas!! Aquí tienen lo que pasó después de la transformación de las chicas! El cap es algo largo para compensar un poco el retraso de la semana pasada! Espero que les guste. Los reviews anónimos están en mi perfil!

Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con los personajes.


Capitulo 36. Nueva vida. Nuevo propósito.

Reneesme POV

Después de no sé cuanto tiempo, finalmente deje de sentir que me congelaba, me sentía incompleta, vacía, abrí los ojos lentamente, para encontrarme con unos ojos marrones con reflejos amarillos, me miraban con preocupación y con… amor. Sentí una punzada directa en el corazón al pensar en esa palabra, no se porque.

Me levanté rápidamente y terminé de pie junto a la cama, yo solo quería sentarme, me observé y me sentí extraña, como si mi cuerpo no me perteneciera, un espejo estaba de frente a mi, me observé pero no me reconocí, fruncí el sueño, intenté recordarme como era antes y no pude, intenté recordar cualquier cosa antes del frió y no pude.

Me observé de nuevo en el espejo, el reflejo era una chica de un metro sesenta aproximadamente, de cabello castaño claro con reflejos rubios que llegaba por debajo de los hombros, estaba ligeramente bronceada, como si hubiera pasado unas pocas horas al sol, mi cuerpo era atlético, los brazos y las piernas estaban muy bien formadas, con músculos notables pero femeninos, tenia los ojos color avellana pero con destellos amarillos, iguales a los del hombre que tenia a mi lado.

Me giré en su dirección, pero un movimiento detrás de él me hizo notar que no estábamos solos en la habitación, detrás del hombre estaban dos personas, una mujer y un hombre; el hombre estaba de sentado en una silla que había a un lado de una cama, que pude observar era igual en la que yo estaba, era rubio de ojos rojos, de piel pálida como el mármol, sus ojos estaban fijos en la chica que estaba de pie frente a su cama, estaba observándose en un espejo y estaba despaldas a mí, solo pude observar su cabello marrón, parecido al mío pero con reflejos rojos.

Tomé aire, intentando ignorarlos y preguntarle al joven de cabellos marrones lo que pasaba, pero cuando aspire un terrible olor dulce invadió mis fosas nasales, haciendo que temblara descontroladamente, sentí un extraño calor proviniendo del centro de mi cuerpo y que fue extendiéndose por mi columna vertebral hasta el resto de mis huesos, el joven se acercó a mi y me dijo que se llamaba Félix, que intentara controlarme, cerré mis ojos intentando calmarme pero no pude, con un rugido que salió del centro de mi pecho, el calor que sentía me consumió por completa.

Abrí los ojos, cuando escuché otro rugido que no provenía de mí, al frente me encontré con aquel hombre rubio agazapado, mostrándome sus dientes, me enfurecí más, no sabia porque pero algo me decía que era peligroso y que debía acabar con él. El olor dulce provenía de él.

A mi lado el hombre que me había dicho que se llamaba Félix comenzó a temblar y en su lugar apareció un enorme lobo de color gris con manchas negras. Algo me hizo observar sobre mi hombro al espejo y en lugar de observar a la misma chica de hace algunos segundos, estaba un lobo que tenia el mismo tono de mi cabello marrón con reflejos amarillos, me asusté y observé mis pies, pero en lugar de ellos había unas enormes patas de lobo.

Escuché otro rugido detrás del rubio, alcé la mirada y los clavé en la chica de cabellos marrones, me paralicé. El rostro de la chica era igual al mío pero pálido y de ojos rojos. Sus ojos pasaron de la ira, al miedo y después a la sorpresa y confusión, justo las mismas emociones que sentía yo. Nos observamos por un largo rato. Los hombres no se movían, por lo visto solo estaban para detenernos si nos atacábamos. La chica estiro un abrazo en mi dirección, yo intenté imitarla pero solo moví mi pata delantera inútilmente.

─ Reneesme ─ Susurró con una voz muy dulce. Y yo me paralicé, ese era mi nombre lo reconocí en seguida. Intenté hablarle pero en su lugar salió un rugido lastimoso.

─ Reneesme ─ Dijo más alto y segura. Yo asentí, me removí incomoda quería hablarle y estar a su lado, algo me decía que debía estar con ella, a pesar de su olor que era parecido al del hombre pero con un toque a fresas.

Ella salio detrás del hombre rubio y comenzó a acercarse lentamente con la mano levantada y mirándome directamente, el rubio intentó detenerla pero ella lo sacudió y siguió adelante, yo comencé a imitarla, el lobo se interpuso en mi camino, pero yo le pasé por un lado, yo sabia que esa chica no me haría daño. Nos encontramos en la mitad de la habitación.

Ella puso su mano en mi cabeza y comenzó a acariciarla mientras decía mi nombre, me relajé, ella pronunciaba mi nombre varias veces, hasta que pasó sus brazos por mi cuello y comenzó a sollozar en mi oído. Me sentí mal por ella y por mí, quería consolarla y decirle que todo estaría bien, pero no tenia ni idea de lo que pasaba, de lo que era y lo peor… no recordaba absolutamente nada.

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La chica se recargó de mi, tenia una fuerza impresionante haciendo que ambas termináramos en el suelo, ella de rodillas y mi cabeza en su regazo, lloré yo también, ella comenzó a acariciar mi cabeza de nuevo y me tranquilicé completamente. De repente sentí que me hacia cada vez mas pequeña, abrí los ojos y me senté rápidamente, dándome cuenta que había vuelto a ser humana en lugar de un animal, alcé mis ojos y aquella chica me observaba sorprendida y con curiosidad. Yo le sonreí y ella me la devolvió.

─ Isabella ─ Dije en un susurró. Su nombre solo me vino a la cabeza. Ella se sorprendió pero asintió.

─ Mi hermana ─ Dijimos al mismo tiempo. Y nos abrazamos.

Me sentí un poco mas tranquila, porque a pesar de lo que me estaba pasando, que no recordaba absolutamente y que aparentemente ahora podía cambiar a un enorme lobo, no estaba sola, porque mi hermana estaba conmigo.

Pasamos varios minutos así, llorando y abrazadas, sentía una extraña opresión en mi pecho que no lograba identificar, cuando me levanté me sentía incompleta, cuando abracé a Isabella sentí que una parte volvía a mí, pero aun me faltaba algo… pero no sabia que, quien o quienes y eso me frustraba demasiado.

Cuando nos separamos desviamos las miradas hacia los hombres que estaban en la habitación, Félix ya estaba en forma humana, me observó a los ojos y después se fijó en el resto de mi cuerpo y desvió rápidamente la mirada y se fue hacia un armario, me fije en mi cuerpo y noté que estaba completamente desnuda, me tapé como pude con mis manos y observé al piso apenada.

─ Toma ─ Dijo sin mirarme, mientras me pasaba un vestido de color verde muy lindo. ─ Demetri date la vuelta. ─ Dijo observando al hombre que no quitaba los ojos de mi hermana que estaba en el suelo a mi lado aun. Ambos se dieron la vuelta.

Isabella y yo nos levantamos y ella me ayudó a ponerme el vestido. Fue al armario y consiguió ropa interior, se lo agradecí y no pude evitar preguntarle.

─ ¿Sabias que estaba allí? ─ Hablé lo más bajo posible. Ella llevaba un vestido igual pero en color azul.

─ Solo lo supuse, como de allí había sacado el vestido ─ Me respondió encogiéndose de hombros. Le sonreí

─ Ya estoy lista ─ Dije en voz alta. Los dos se voltearon y sonrieron amablemente.

─ Tendrán muchas preguntas supongo ─ Habló Demetri, nosotras asentimos y su sonrisa se hizo mayor. ─ Disparen.

─ ¿Qué somos? ─ Hablamos Isabella y yo al mismo tiempo.

Comenzaron a explicarnos, que Isabella era un vampiro y que yo era una licántropo, que se supone que éramos enemigos naturales y que por eso quise matar a Demetri, cosa que me hizo sentir mal, ya que resulto ser muy amable. Nos explicaron todo, las debilidades y fortalezas, de nuestras naturalezas. Que cuando saliéramos al sol Isabella brillaría como si tuviera miles de diamantes, que la molestia que sentía en su garganta era sed de sangre, que si yo me descontrolaba me trasformaba. Preguntamos por la perdida de memoria y ellos se observaron nerviosos y dijeron que no sabían, pero algo me dijo que nos mentían y por la mirada de Isabella ella pensaba lo mismo que yo.

Y cuando preguntamos que hacíamos aquí, sus rostros se pusieron serios, mi estomago rugió por comida en esos momentos, pues habíamos pasado mas de dos horas hablando y sinceramente no recordaba la ultima vez que había comido, Félix y Demetri aprovecharon eso, para no responder la pregunta, se pusieron de pie, ya que todos estamos en el piso sentados, nos ofrecieron una mano para ayudarnos, las tomamos y nos dirigieron fuera de la habitación.

Afuera la decoración era de piedra gris, con antorchas puestas en la pared iluminando un extenso pasillo, el techo era enorme, unas largas cortinas de color rojo sangre, tapaban unas enormes ventanas tan bien que no supe si era de día o de noche, pero no me quede con la duda.

─ ¿Qué hora es? ─ Le pregunte a Félix, el estaba a mi lado derecho tomando mi mano, que no había soltado desde que había ayudado levantarme del suelo.

─ Son las siete de la noche, pequeña Ren ─ Me contestó después de observar un reloj que estaba en su muñeca y me dio una sonrisa encantadora que yo le devolví.

─ ¿Qué día es hoy? ─ Preguntó mi hermana. Que caminaba a mi lado izquierdo.

─ Primero de Enero, Isa. ─ Contesto Demetri dándole a mi hermana una sonrisa enorme.

Félix y Demetri dijeron que nuestros nombres eran muy largos, así que decidieron llamarnos Isa y Ren; en realidad mi nombre no me gustaba mucho y a mi hermana tampoco le gustaba el de ella, así que los dejamos llamarnos así. Solo que Félix me dice "Pequeña Ren" claro cuando mides alrededor de dos metros cualquiera te parece pequeño. Pero me parecía un detalle muy tierno como para quejarme.

Pasamos varios minutos caminando en silencio, Isa y yo lo que hacíamos era ver todo como bobas, el castillo era realmente magnifico, nos acercamos a una de las ventanas para ver el exterior, a pesar de que era de noche, pude observar una gran extensión de nieve y muchos árboles por los alrededores, todo cubierto de nieve, era precioso, Isa y yo les hicimos prometer que nos sacarían al patio después de comer. Ellos sonrieron felices y asintieron.

Llegamos a unas enormes escaleras y comencé a escuchar varias voces, me asusté y sujeté a Félix fuertemente, el me tranquilizó y me explicó que eran los demás vampiros y licántropos que vivían en el castillo, que si veía a un vampiro que no respirara, para evitar una transformación. Pasamos por varias puertas cerradas, escuchaba que estaban detrás de las puertas pero nadie salía. Me sentí aliviada cuando nos detuvimos en una de las puertas de madera, me concentré en escuchar del otro lado y solo pude escuchar un débil latido, era diferente al mío o al de Félix, deduje que no era licántropo y el corazón de los vampiros no late, así que no era uno de ellos.

─ ¿Qué hay del otro lado? ─ Pregunté observando a Félix y Demetri, me asuste al ver que los ojos de Isa se pusieron negros.

─ Es la comida de Isa ─ Respondió Demetri sonriendo.

─ Huele delicioso, quiero ─ Isa se veía como si estuviera conteniéndose para atravesar la puerta.

─ Vamos ─ me dijo Félix, arrastrándome hacia la puerta de al frente ─ Tu comida esta aquí. ─ Me indico con la cabeza mientras ponía las manos sobre la perilla de la puerta que estaba enfrente de nosotros.

Voltee la cara hacia mi hermana en el momento en que Demetri abría la puerta, dentro de la habitación pude observar a un chico blanco como la nieve sentado en el piso con una cara de horror, estaba abrazando sus piernas cuando alzo la vista, tenia unos ojos azules preciosos, pero no pude ver nada mas pues Isa salio corriendo en su dirección y Demetri cerró la puerta detrás de él, con una sonrisa que me pareció maléfica y sus ojos rojos brillando.

Entré en la habitación con Félix, con un sentimiento extraño, lastima, sentía lastima por el chico que seria la cena de mi hermana, pero así eran las cosas, los vampiros necesitaban la sangre humana para estar fuertes, así no los habían explicado; en la habitación donde me encontraba ahora, había una enorme mesa llena de todo tipo de comida, se me hizo agua a la boca. Corrí hacia la mesa y me devore todo lo que pude, Félix me observó durante todo el rato, luego de que estuviera completamente llena, nos pusimos hablar sobre el autocontrol, me daba consejos realmente útiles, como contar hasta diez si me enojaba, dejar de respirar si veía a un vampiro, etc.

Pasó una hora mientras comía y platicábamos, cuando finalmente aparecieron Isa y Dem, mis ojos se abrieron como platos, cuando vi el vestido de mi hermana completamente lleno de sangre, sus ojos brillaban intensamente y tenia una enorme sonrisa satisfecha, mientras que de un lado de su boca corría un hilo de sangre, cuando se dio cuenta de que tenia mis ojos cerca de su boca se paso la mano por la sangre, Demetri tomó su mano y lamió la sangre que Isa se había limpiado, Tuve que desviar mi mirada para que no pudieran ver la mueca de asco que hice. Isa se disculpo por su aspecto, tuvimos que volver para que se cambiara, mientras se cambiaba Félix me explicó que era normal la repulsión que sentí en esos momentos, que solo hay que acostumbrarse al hecho que ellos no comen ni duermen. Me alivié un poco, pues no quería sentirme ese asco por mi hermana. Aunque no tenia claro si había sido la sangre o el hecho que Demetri se tomara esa libertad.

Salimos al patio y me quedé impresionada, todo se veía maravilloso, la nieve que cubría el suelo y las copas de los árboles, las estrellas que brillaban en el cielo, la luna que estaba en lo más alto completamente redonda, escuchaba los ruidos de los insectos de la noche, a lo lejos escuchaba un búhos…me quedé hipnotizada por la belleza de la noche. Mi hermana que estaba a mi lado quedó igual que yo.

Los chicos se nos quedaron viendo sin decir nada todo el tiempo que estuvimos en el trance, luego sentí una presencia detrás de mí, giré mi rostro en su dirección tomé aire y gruñí…vampiro, observé a una mujer de cabellos rubios y ojos rojos, estaba observándonos fijamente a mi hermana y a mí, de repente me quedé tranquila, me sentí como si la conociera de siempre. La mujer se acercó a nosotros.

─ Félix, Demetri ─ Saludó a los chicos con un asentimiento de cabeza.

─ Heidi ─ Dijeron ambos, pero creo que no les caía muy bien la tal Heidi.

─ ¿No me presentan? Estoy segura que las chicas quieren saber quien soy, ustedes saben que yo no me equivoco ─ Dijo sonriendo.

─ Ella es Isabella ─ Contestó Demetri, viendo directamente a Heidi, ella le tendió la mano a mi hermana, Isa la tomó tranquilamente, pero después que la soltó se quedó observando a Demetri de una manera extraña. Y con una sonrisa tonta, la misma con la que había entrado después de alimentarse.

─ Y esta que esta aquí es Reneesme, la gemela de Isa ─ Me presentó Félix.

─ Puedes decirme Ren ─ Le contesté realmente tranquila, yo pensaba que cuando hablara con otro vampiro me transformaría inmediatamente pero con ella no fue así.

─ Porque no prueban sus nuevas habilidades chicas, estoy segura que quieren correr por el bosque ¿cierto? ─ Iba a replicar, pero de repente me invadió una sensación de excitación que hizo que deseara transformarme y correr.

Isa y yo asentimos y miramos a los chicos con cara de cordero degollado, me perdí momentáneamente en los ojos de Félix, no me había dado cuenta de lo apuesto que era, su barbilla cuadrada, le daba un aire de tipo duro que me encantó y sus ojos marrones me observaban de una manera tan dulce, que hacia un contraste muy atractivo con el resto de su cara. Félix asintió después de unos segundos.

Invitamos a Heidi, pero ella negó y se fue riendo. Cuando cruzó la puerta observé de nuevo a Félix y me sentí extraña, pues ya no sentí esa fascinación de hace unos pocos segundos, más bien me sentí culpable, como si estuviera traicionando a alguien. Félix me enseñó como transformarme de nuevo, me costó varios intentos pero finalmente lo logré, me sentí completamente libre mientras corría por los bosques, con Félix, Demetri e Isa a mi lado. Tuve un Deja-vu sentía que yo ya había corrido a esta velocidad pero no de esta manera exactamente.

Corrimos hasta que no pude más y regresamos a la habitación, me quedé dormida en la cama con Isa, aunque ella no dormiría dijo que no me quería dejar sola, en la habitación también se quedaron Félix y Demetri, solo que Félix estaba en la que era mi cama y Demetri estaba recostado en un sillón que había en una esquina de la habitación.

Bella POV

Me quedé en la cama toda el día mientras Ren y Félix dormían, hablé con Demetri en susurros, cuando me alimenté no había sido yo misma, era como si algo se apoderara de mí, simplemente el instinto tomó el control cuando sentí el olor de aquel humano, me sentí realmente mal cuando terminé de alimentarme, pero Demetri me aseguró que después me acostumbraría y que los humanos eran solo comida para nosotros. Y cuando salí de la habitación, pude ver a una mujer rubia que estaba caminado por allí, cuando la ví, me sentí más tranquila y después entré a la habitación de enfrente donde estaba mi hermana; claro fue después que supe que esa chica era Heidi.

Me explicó que la sed disminuiría dentro de un mes aproximadamente y que podría controlarme, también me dijo que cuando Ren se despertara conoceríamos a los reyes de nuestras especies, ya que ellos habían sido los que nos trajeron aquí y nos explicarían el porque de nuestra presencia en el castillo. Intenté que me dijera algo, pero no cedió.

La noche cayó de nuevo y con ella despertaron Félix y Reneesme, ellos eran los que parecían vampiros, despiertos de noche y durmiendo durante el día; los chicos salieron de la habitación mientras Ren y yo nos bañábamos y nos cambiábamos, aproveché para decirle que esta noche conoceríamos a los reyes y nos dirían para que nos quieren. Estábamos algo nerviosas, cuando salimos estaban Félix y Demetri esperándonos y estaban vestidos de negro con unas enormes capas, la de Félix era azul rey y la de Demetri Rojo sangre. Primero Reneesme y Félix comieron, yo tenia sed pero Demetri me dijo que tenia que acostumbrarme a no comer tan seguido, después de la reunión, seria mi turno y yo estaba muy ansiosa.

Caminamos por los largos pasillos por varios minutos, parecían laberintos, una vuelta a la izquierda, luego a la derecha, a la derecha de nuevo, subir unas escaleras, Etc. Finalmente nos detuvimos frente a unas enormes puertas, Los chicos se adelantaron, tocaron la puerta y en cuestión de segundos se abrieron de par en par.

Entramos en la habitación cabizbajos y caminamos hasta el centro de la misma, sentía que me observaban pero no alcé la mirada. Félix y Demetri se arrodillaron, mi hermana y yo lo imitamos.

Finalmente se levantaron y miraron al frente, Ren y yo hicimos lo mismo, quedando impresionadas, habían muchos vampiros y licántropos en esa habitación. Reneesme y yo nos acercamos a los chicos.

Frente a nosotras se encontraban dos hombres sentados en un trono cada uno, el primero tenia el cabello negro atado detrás de su cuello, de piel pálida y ojos rojos que brillaron en cuanto nuestras miradas se encontraban; de tras de él se hallaba una mujer con una capa roja, igual a la de Demetri, que la cubría casi totalmente y tenia la mano derecha sobre el hombro izquierdo del hombre. El segundo hombre tenia el cabello marrón oscuro y le caía en cascada por detrás de sus hombros, sus ojos eran al igual a su cabello, marrones oscuros llegando al negro; de pie a su lado derecho se encontraba un hombre temible, de piel oscura y con muchas cicatrices cruzando su rostro, debía medir mas de dos metros, intimidante; el tenia en cambio una capa de color azul rey igual a la de Félix.

Más al fondo se encontraba una marea de capas rojas y azules, estando las rojas de tras del primer hombre, quien era vampiro sin duda y por su posición asumí que era el rey de los vampiros, es decir mi rey. Y detrás del otro hombre, licántropo su olor me lo confirmó, estaban las capas de color azul, estaban lo más alejados posible los unos de los otros, en sus rostros se mostraba su incomodidad.

─ Es una lastima que mis hermanos aquí para verlas despiertas ─ Exclamó el vampiro.

─ ¿Estas seguro que son ellas? ─ preguntó seriamente el licántropo. Su voz era gruesa y atemorizante, me apreté más a Demetri.

─ Marcos las vio antes de regresar, me aseguro que eran especiales ─ Respondió tranquilamente el vampiro.

─ Sus nombres jovencitas ─ nos exigió, pero su voz hizo que nos quedáramos mudas.

─ ¿Por qué no nos presentamos primero? Así no nos tendrían miedo ─ dijo el vampiro con una sonrisa ─ Es mejor que tengamos su confianza ─ terminó y sus ojos brillaron de una forma amenazante, pero el rey licántropo no se inmuto. Al final asintió.

─ Mi nombre es Aro Vulturi y soy el rey de los vampiro ─ Se presentó el vampiro inclinando su cabeza en nuestra dirección, nosotras asentimos.

─ Soy Lucien, rey de los licántropos de nacimiento y los transformados ─ Dijo con una voz solemne, asentimos igual que hicimos con Aro.

Demetri me dio un empujón, luego de unos segundos, haciendo que diera un paso al frente para no caer, sentí todos los ojos sobre mí, recordé que no me gustaba ser el centro de atención, también entendí que debía presentarme ahora.

─ Me llamo Isabella…─ ni si quiera recordaba mi apellido, Demetri me puso la mano en la espalda e hizo presión ligeramente, me incliné, en realidad estaba perdida, no sabia como tratar con la realeza. Regresé a mi puesto.

─ Mi nombre es Reneesme ─ Habló mi hermana muy segura, haciendo una reverencia inclinando la parte superior de su cuerpo y regresando a su puesto del otro lado a mí, donde no estaba Demetri.

─ Isabella, Reneesme, querrán saber la razón de su estadía aquí ─ Dijo Aro.

─ Si no es mucha molestia su majestad ─ Demetri hizo un gesto de aprobación, por mis palabras.

─ Querida dime Aro ─ Sonrió y yo se la devolví ─ Comenzaremos por el principio ¿no recuerdan nada cierto? ─ Asentimos.

─ Nosotros las encontramos hace tres días, las rescatamos justo antes de que las eliminaran, nos vimos obligados a transformarlas antes de que murieran ─ Explicó Lucien y el aire abandonó mis pulmones.

─ Lamentablemente no llegamos a tiempo para salvar a sus padres ─ termino Aro y sentí como Reneesme se tensó, la observé, su sangre había abandonado sus mejillas.

─ ¿Qui…Quien fue? ─ Preguntó en un susurro.

─ Los Cullen y los Quileutes ─ Sentí un pinchazo en el pecho, cuando Lucien dijo esos nombres.

─ ¿Por qué? ¿Quiénes son ellos? ─ pregunté con un nudo en la garganta.

─ Los Cullen son un aquelarre de vampiros rebeldes que quieren tomar el poder, quieren derrocarme a mí y a mis hermanos ─ Explicó Aro destilando odio.

─ Los Quileutes ─ comenzó a explicar Lucien ─ Son una manada Americana que piensan acabar conmigo y tomar el mando de los licántropos. Se unieron a los Cullen para lograrlo, acabando con todo aquel que se interponga sin piedad.

─ ¿Por qué asesinaron a nuestros padres? ─ Preguntó mi hermana con lagrimas en los ojos, pero eran de rabia.

─ En realidad iban por ustedes, sus padres estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado ─ Dijo Lucien.

─ ¿Por qué nosotras? ─ dije en un hilo de voz.

─ Las quieren muertas, porque son las únicas que pueden acabar con sus lideres ─ Me contestó Aro ─ Temen a sus poderes.

─ ¿Quiénes son sus lideres? ─ Pregunté enojada.

─ Edward y Jacob Cullen Black ─ Reprimí una mueca de dolor, ante el pinchazo que sentí de nuevo en mi corazón, solo que este fue mucho más fuerte. Se hizo silencio. Reneesme y yo nos observamos, sus ojos estaban encendidos de furia.

─ ¿Cómo podemos acabar con ellos? ─ Preguntamos al mismo tiempo observando a nuestros reyes. Aro sonrió complacido

─ Nosotros las entrenaremos, les enseñaremos a pelear y a manejar sus dones ─ Explicó Lucien.

─ ¿Cuándo comenzamos? ─ Lucien sonrió complacido ante la pregunta de mi hermana.

─ Ahora mismo ─ Sentenciaron ambos, Reneesme y yo sonreímos complacidas.

Mientras más pronto aprendiera a controlarme, más pronto podría vengarme… no descansaría hasta acabar con Edward y Jacob Cullen Black y con sus acompañantes. Lo juro.


Espero que no me quieran matar!! aunque algo me dice que si querrán... No se sientan tan mal, las chicas no los han olvidado del todo, recuerden esos dolores que sintieron en su pecho!! En el siguiente cap los chicos de nuevo! y seguiremos un poco con ellas tambien!

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