Título fic: Libertad en tus brazos
Titulo Capitulo: Quiebre de ojos rojos
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La tormenta finalmente había cesado y dejado de inundar las calles de Gotham City, la lluvia se desvaneció pasado las cuatro de la tarde dejando un cielo con nubes grises espumosas y de tintes azulados oscuros, ráfagas de viento y hojas otoñales de árboles flotando en remolinos de aire en todos los parques de la ciudad, con niños de gorros y capuchas jugando en las calles y ciudadanos retomando sus quehaceres diarios.
Las horas del día transcurrieron sin prisa en el dormitorio de los Reyes de Gotham, en la penumbra de la iluminación y cortinas cerradas no se distinguía la noche del día. El atardecer lentamente estaba próximo a acontecer a eso de un cuarto para las siete de la tarde, mientras, los colores azulados seguían dominando el cielo infinito.
El silencio y tenue oscuridad era cómodo en la habitación para dormir con un desfase de horario, pero no para Harley, ella dio dos respiraciones pausadas moviendo la cabeza sutilmente en la almohada, estaba durmiendo en una espiral de recuerdos agobiantes, recuerdos en retrospectivas de la lluviosa tormenta y un castigo mal ejecutado. El frío le calaba los huesos en su piel mojada, ella no quería estar ahí, en el balcón, quería estar en su cama abrigando a sus bebes, poniéndoles muchas, muchas frazadas a su vientre helado. Cantar su canción de cuna arrullándolos protegidos del viento. No estaba segura de la hora, ni del tiempo transcurrido, pero estaba segura que sus bebes estaban pasando frio y sintiendo lo que ella sentía, el odio de J.
Los bebes que siempre había deseado con ilusión, estaban padeciendo lo que ella había vivido a su lado. Ellos no tenían la culpa y cuando la lluvia cayó poderosa y las ramas de los árboles crujieron con fuerza como el hambre que tenía, desesperó queriendo escapar con ellos de la tormenta y no pudo, ella nunca pudo escapar del odio de J. No le importaba, no le dolía, sus ojos eran el paraíso de la desgracia y estaba pérdida en su violencia amando al hombre de la maldad eterna en su ser, empoderado de risas alusivas al caos sanguinario. Su voluntad era incuestionable y su diversión nunca negada.
Ella había aprendido, cayendo y levantándose. Pero sus bebes inocentes no tenían que caer en ese pozo sin fondo de frio y dolor. Él no los quería o hubiera venido a protegerlos, no es que no viera los truenos y su piel pidiendo a gritos un calentador y el agua con el suelo duro y frio. Él era el responsable de que sus bebes estuvieran congelándose y ella no pudiera abrigarlos como quería, como sus instintos maternales le hacían doler el corazón por querer calentarlos en una confortable chimenea y darles una tibia leche materna, abrigados los tres en una manta, viéndolos dormir tranquilos en su pecho, . ¿Eso podría suceder? ¿Estarían viviendo tranquilos, sin asustarse de J? ¿Le temerían? ¿El haría que le tuvieran miedo? Harley tiritando trataba de buscar una estrella brillante, oculta en las nubes negras de la tormenta, que le hiciera sentir tranquilidad; nunca sintió miedo respecto a su diario vivir con J, pero ahora, temía por la vida que llevarían sus bebes,¿ Les tocaría soportar lo que ella vivió amando a su Puddin?. No quería que eso pasara. Harley negaba e instintivamente quiso llevarse sus manos a su vientre, pero no pudo, las esposas se lo prohibían y si las esposas se lo prohibían, ella se asustaba pensando que no podría cuidarlos del Señor J. Lo odiaba, era un mentiroso, diciendo que si los quería, cuando lo único que quería, por su enorme ego y vanidad, era tener un heredero que le diera lo que él quería, un legado de caos y maldad.
Era eso….o ya hubiera venido….no le importaba, nunca le importó lastimarla, ¿Por qué le importaría regresar?, si le había hecho cosas mucho, mucho peores que dejarla muriéndose de frio y con el dolor en su espalda queriendo arrancárselo con una cuchilla. Puddin nunca cambiaria, él podía decir lo que siempre añoró y anheló escuchar en el hospital, su confesión de amor, pero los maltratos volvían, como le dijo tantas groserías ofendiéndola, haciéndole sentir que de nada valió su esfuerzo por conquistarlo entrando en su vida, era frio, tenía mucho frio, en que minuto dejaría de llover maldición….. "No vas a entrometerte en mi diversión con Bat, puta perra insolente" "Se te va a congelar tu cara de perra descarada" "dejaras de comportarte como una puta arrastrada".
Sonaba crudo y real, tan real que podía sentir un puñetazo del Señor J rompiéndole la boca, haciéndole doler el ojo de un golpe, o el dolor en su estómago de una patada…¿ Y si la volvía a patear en su estómago? No le importaban sus piernas o brazos, pero y si lo hacía? Ahí… donde estaban sus bebes. ¿Puddin rompería su promesa?. Su sueño la hiso hundirse en un espiral de lágrimas recordándose doblaba en el piso, afirmando su abdomen porque le dolía su hígado, intestinos o su estómago, más abajo también, donde estaba su útero, en ese entonces vacío….Harley, no lloró, por lo que pensó J, quería verlo llegar luego, ella lloró de pensar asustada que podría romper su promesa, la desconfianza de si, J llegaba a casa enojado, si algo salía mal en su broma para Batsy y la golpeaba, se desquitaba como otras veces lo hiso para sentirse mejor él y la tomaba furioso para no pensar que sus planes habían fracasado. Valiéndose de su cuerpo como desquite de su rabia. Las veces en que ella estúpidamente cometió una sola equivocación en los perfectos planes del Señor J y lo pagó caro, por muy pequeño error que fuera, nada podía ser improvisado o su Puddin se encargaría a golpes hacerle entender que sus planes eran intachables…pero ella era olvidadiza, algo estaba fallado en ella, porque olvidaba cosas, lo de ella era improvisar, actuar, golpear, matar, pero recordar…nunca fue su fuerte, así como no recordaba y olvidaba las dolorosas palizas que el Señor J le daba.
Estaba perdida si Batsy no se reía de la broma del Señor J, volvería enojado y sus bebes…sus bebes, pagarían. No…tenía que cantar, hacerlos sentir que nada les pasaría, ella no dejaría, aunque no pudiera como tonta, estúpida, dejar que las lágrimas no salieran pensando lo peor, no podía moverse por el dolor indescriptible en su espalda, no se sentía fuerte, se sentía patética, eran las hormonas? Tenía que leer de eso, porque se sentía insignificante, desnuda bajo la lluvia cantando con su boca tiritando y estaba paranoica o los árboles se estaban riendo de ella? Se movían fuerte riéndose porque inconscientemente estaba recordando las veces en que J fue más fuerte que ella y la golpeó tanto, que su boca no solo tiritaba de frio… tiritaba del miedo, porque lo hiciera de nuevo y matara a sus bebes, aun sin quererlos matar, él se cegaba cuando estaba muy furioso…la rompía golpeándola y no se detenía hasta que no la viera destruida en la misma nada y Harley bendijo tener una amiga como Ivy, a la que recurría siempre que escapaba del odio de su Puddin, con ella había apreciado el verdadero valor de la amistad, fue su primera amiga, la que nunca le negó las puertas de su invernadero y casa. Ivy la quería y la aceptaba, aunque nunca seguía sus consejos y siempre volvía a donde realmente pertenecía, los fuertes brazos del Señor J; una mala amiga se hubiera cansado de verla regresar molida y jodida, después de sus muchas advertencias, pero creía que ella había entendido en cierta forma que si no tenía a J, su vida se caía en un precipicio de necesidad.
Ella había intentado dejarlo, demonios si había intentado, pero no podía…perdía el apetito, quería estar en pijama, no quería poner música, no quería encender la luz del living, se deprimía en el sofá mirando el celular todo el día, se adelgazaba involuntariamente perdiendo varios kilos y soñaba todas las noches con su Puddin y después lo veía… "ahhh, ven con papi" como le extendida los brazos en sus visiones de día o de noche, alucinaba verlo llegar con flores a buscarla, pero no sucedía, y se hundía más y más en una depresión sin salidas y ahí, en el límite del limbo de su amorosa locura, regresaba con él y ya no dejaba pasar tanto tiempo, para no sentir eso, que moría sin él.
Pero lo intentó otras veces, viendo su cara amanecer con horripilantes moretones y grandes manchas moradas en su estómago y Roja se asustaba de que algo estuviera roto adentro, decía que era el saco de box del Señor J y que un día, tendría que llevarla al hospital corriendo, eso si es que alcanzaba a llegar a su invernadero antes de sufrir una hemorragia interna en el camino. Le preguntaba cómo podía ponerse de pie para escapar con semejantes manchas que delataban la rabia del Señor J. Ella le decía la verdad, las amigas no se mienten…ella se levantaba del suelo con garras de determinación, porque quería vivir más años con su Puddin.
Ivs también trató, juntas trataron algunas otras veces de hacerla olvidar y no regresar, Ivy coqueteó para conseguir medicamentos sin receta y ella tomó píldoras para comer, para dormir, para la ansiedad, para las visiones, muchas pastillas azules y cápsulas, no funcionaron, su cerebro estaba podrido como lo que le tatuó su Puddin en su cara, él lo hizo para decirle que su corazón estaba podrido y nunca lo tendría, nunca la querría, pero lo que realmente estaba podrido era ella, porque cuando los moretones desaparecían, no podía dejar de pensar en volver y volvía, y luego, en dos o tres meses, volvía donde Ivy y pensaba que se había ganado la lotería teniendo una mejor amiga como ella…
Tan patética.
Las bofetadas, los golpes, las patadas, eran la marca registrada del temperamento del Señor J y ella resistía y estaba resistiendo el glaciar que se sentía en sus pompas, chicas y pies entumecidos, quería al menos tener puesto tres pares de calcetines y un brasier, el frío se notaba y dolía en sus pezones endurecidos y quería sentarse en un cojín, uno muy acolchado, estar seca y sus bebes también. Una dosis de morfina para aliviar el dolor…el vapor salió de sus labios sintiendo colmillos clavados en sus rodillas huesudas por lo vientos helados...quería calor, quería vivir en la calefacción de las manos de J, pero Batsy era más importante para él y ella lo sabía, el calor en las manos de J era intermitente. La acariciaba y la golpeaba fuerte.
Que no viniera enojado o su mundo se acabaría si sus bebes morían y ella también tendría culpa, por exponerlos al peligro de vivir con él. El tiempo no cura las heridas y la lluvia lagrimeaba con ella camuflando sus dolorosas batallas perdidas; simpatizaba con su angustia y presa de la incertidumbre continuó cantando con temor, como un murmullo triste de desolación preocupada de los nudillos violentos de J en sus puños de roca y la punta de sus zapatos que lustraba para él.
Su corazón se aceleró súbitamente, la estaba golpeando rudo, sus palabras hiriéndola con insultos, No, No; la estaba golpeando con toda su ira, crueldad y fuerza en el piso, la estaba pateando con rabia sin razón, No; una y otra vez, en su estómago adolorido. Gimió, respirando agitada y abrió los ojos con terror e inmediatamente sintió una mano sobre su pierna; vio a J durmiendo a su lado y se apartó abruptamente al otro extremo de la cama – Fue solo un sueño…- Murmuró, pero se sintió tan real….dolía, algo estaba mal, dolía, dolía su útero, tenía un agudo dolor abdominal, retorcijones que la hicieron doblarse con un quejido, se sentían como fuertes cólicos persistentes y de inmediato miró a J dormido con odio. No le quería hablar, no lo quería ver, no quería saber nada de él, no recordaba nada de lo acontecido tras haber sido sedada por él.
J dormía profundamente, después de las casi dos semanas más extensas sin dormir que había tenido el último tiempo, y era el Joker, pero los golpes recibidos por Batman lo tenían durmiendo en un sueño pesado, recomponiéndose del desgaste corporal y mental de todo el ajetreo vivido causado desde la venganza de Doble S en adelante. Había dormido prácticamente nada de horas, el mínimo de lo indispensable, incluso para él y el insomnio fijo en su dificultad para cerrar los ojos. Joker al fin descansaba y la tibieza del cuerpo de Harley durmiendo a su lado había contribuido a su sueño profundo.
Tal era así, que no percibió cuando Harley se inclinó hacia adelante con un almohadón en el vientre y gimió apretándolo con las manos teniendo un dolor en forma de retorcijones. Harley se contuvo de despertarlo, no le iba a dar el gusto de verla adolorida otra vez, débil, patética. Se quejó suavemente respirando hondo, no le iba a demostrar lo que él provocaba, menos después de su maldito castigo, a él le era indiferente y estaba con muchas confusiones en su mente, solo recordaba su voz burlona y furiosa diciéndole cosas ofensivas, castigándola, su garganta ardía, la tenía inflamada, se sentía como si un tren hubiera pasado por su cuerpo y seguro J era el responsable de esos dolores tan fuertes; tenía imágenes difusas de estar golpeándolo sobre él, él la había provocado y si algo le pasaba a sus bebes….
Apretó los dientes de un dolor punzante y salió de la cama con la intención de ir al baño, pero al ponerse de pie, la sangre cayó con gotas gruesas en sus pies descalzos. Harley palideció, no le importó nada y corrió con urgencia hacia afuera de la habitación, como si el mundo fuera a acabarse detrás de ella. "Vicky, Vicky, Vicky" , Tenía que, estar en casa, Vicky podía ayudarla, ella lo sabía, dolía tanto porque estaba sufriendo una pérdida; apenas salir de la habitación y correr afirmando su vientre con una mano y la otra en el barandal del pasillo, vio la puerta de su ex habitación abierta y fue donde ella, Vicky podía estar haciendo aseo en su tiempo libre. Dolía más y más y sentía una líneas de sangre deslizarse en el inicio de sus piernas. Entró y lo que vio, le hizo abrir los ojos de par en par.
No lo podía creer…, pero cómo?...no podía negar la realidad, estaba ahí, frente a sus ojos, la infidelidad más perversa, sus ilusiones fueron quebradas, el amor siempre duele y todo fue en vano. Sus piernas cedieron por sí solas e inevitablemente estaba de rodillas con el corazón roto al mirar a Vicky desnuda en la cama, se apreciaba que estaba muerta, como Harley, muerta y sin habla. Al final si lo amo demasiado….al final, todo fue un imperio de mentiras, nada había cambiado. Ahogó un sollozo con la mano…. ¿Cómo pudo? Él sabía que estaban sembrando una amistad, y la engañó con ella, la amenazó, la cogió y la mató, cumplió a cabalidad su castigo y también disparó una bala de dolor a su corazón otra vez….Gateando fue hasta la cama con Vicky y le tomó el pulso en la muñeca, corroborando lo que no quería saber.
Lo dio todo por él…y él juró, compartió un juramento vacío de verdad y todo seguía igual y sus lágrimas murieron en sus mejillas, nadie lo cambiaria, ni ella ni sus hijos, trató y trató tantas veces de creer que si…que si le dijo la verdad, que…la amaba….
No era verdad, ¿Cómo podía ser tan ilusa? , cayó con él, en su mentira más cruel, le llegó a creer, y lloró y lloró, que fácil fue soñar….fue un engaño. Sintió enloquecer en esa honda decepción que se la tragaba atrapada en un juego de azar, que perdió por apostar el alma y el corazón, fantaseando con lo que siempre añoró.
No le quedaban fuerzas para luchar, no había razones, el amor que sentía por él sobraba, estaba demás….todo el tiempo invertido junto a él, se deshilacha desasiendo un tejido de tela araña donde había quedado atrapada. Perdonó todas sus equivocaciones y conoció lo que era amar sin condiciones y se volvió ciega de amor, sus gafas cayeron en los ACE y nunca las volvió recuperar, convirtiéndose en una esclava de sus órdenes. La hiso polvo blanco esparcido en el asfalto y caminó sobre ella pisando sueños, sentimientos y emociones.
Particularmente le entregó su vida y el la destruyó siempre que quiso hacerlo y destruiría la vida de sus bebes, si es que con su castigo ya….no lo hizo….No quería saberlo, pero era valiente y se llevó una mano temblando entre las piernas y sus dedos salieron pintados de rojo desesperación, no pudo ahogar los sollozos uno tras otro, lloraba incontrolablemente, su pecho subiendo y bajando….lo hizo, los mató, no con sus puños o patadas, con su castigo de odio. Los asesinó…la sangre pegajosa en sus dedos dolía infiernos. – Lo hizo…lo hizo, los mató…están muertos.
"Harley, no están muertos o tendrías contracciones, eres médico, psiquiatra de título, pero médico, no lo olvides, mira el velador, busca lo que sabes que te puede ayudar" La voz de Harleen le provocó un espasmo de esperanza y con lágrimas en los ojos miró al velador, ahí estaba el botiquín de enfermera de Vicky, sin dudarlo lo alcanzó, abriendo los seguros rojos de cada lado y comenzó a hurgar rápidamente en las cajas de medicamentos y nombres que conocía con el corazón en la mano, entre las cajas encontró unas que eran píldoras para calambres abdominales y otra de cólicos, cogió dos pastillas y dos ibuprofenos, sabiendo que eso podría salvar lo que más amaba.
El dolor persistía, pero no perdió tiempo levantándose, había un baño privado en la habitación, lo miró y fue directo hasta el casi tropezándose de abatimiento y desesperación. Adentro se llevó las pastillas a la boca, bebiendo agua de la llave del lavamanos, sentía que se le iba la vida en el sangrado y el dolor y se sentía sola, como nunca antes, completamente sola en un abismo sin fondo.
"Harley, tienes que respirar y botar, no estás sola, estamos contigo, respira y cálmate, el dolor va a pasar y si sigues puede ponerse mucho peor, duele, lo sentimos todas, duele su traición y la posible pérdida de nuestros bebes…pero si no te tranquilizas puede hacerse realidad"
Harley con el dorso de la mano fregó las lágrimas que rodaban por su cara y se sentó adolorida en el piso con la espalda contra la pared, dejando caer su cara en sus rodillas. – No puedo seguir aquí…Puddin los va a matar…los está matando…se están yendo lejos de mami y no pueden despedirse de mí, o yo voy a morir. Los amo tanto…quiero que vivan felices y contentos….pero están muriendo…los estoy perdiendo bebes…, por no saberlos cuidar…me equivoque…nunca debí haber creído en él. No sabe lo que es el amor, y yo nunca aprendí a aceptarlo, es mi culpa y si mueren, no me queda nada…por favor…pastillitas ayúdenme, tengo que dejar de sangrar…por favor, por favor….es lo único que me queda para seguir luchando….lo único…y juro que los protegeré de…Pu…J. Nunca más volveré a confiar en él...- nuevas lágrimas saladas llegaron a su boca – Bebes, bebes….no se vayan de mami, los amo con mi vida…por favor, quiero verlos nacer y les daré un hogar cálido, muy lejos de J, donde nunca pueda encontrarlos y seamos felices…no nos insulten y no nos golpeen y no tengan que pasar castigos fríos…solo mi calor, el calor de mamá…quédense, no me abandonen, se los suplico…fui una ingrata lo sé, dejé que pasara esto, pero no volverá a suceder, estoy loca y soy algo torpe, no sé mucho de bebes, pero aprenderé a hacerlo, los voy a cuidar con mi vida, porque mami si mataría al maldito mundo por ustedes dos…J es una piedra y tropecé con ella muchas veces…y aunque sea su padre, no necesitan de él… me tienen y yo los tengo…nos tenemos, necesito que vivan y rían para mami…se los ruego…siempre los desee y los ame en mis sueños, lleve ese ilusión escrita en mi bate de béisbol, la pinte, pinte su canción, porque sabía que algún los tendría, y ahora están conmigo y mi vida no tendría ningún sentido si los perdiera, sería una pesadilla y no podría vivir con eso, afírmense, luchen conmigo, por favor se los pido….
"Ya pasó Harley, ya pasó, dejaste de sangrar, tuvimos un feo susto, siéntelo, no estas sangrando, levántate, límpiate y revisate si? Estamos aquí….estamos aquí….estamos aquí…hazlo, hazlo, se fuerte….puedes levantarte…una vez más, más, más"
Harley tragó saliva con los ojos humedecidos, respirando agitada – gracias voces…por apoyarme y no dejarme sola. – Dio un hondo respiro y se levantó cerrando los ojos y juntado las piernas, no quería abrirlas, estaba asustada de sentir caer algo muy pequeño…solo tenía dos meses y algo, pero su psicosis estaba en lo más álgido de un miedo real y paranoia de bajarse las bragas manchadas y encontrarse dos cositas minúsculas sin vida y ella sería capaz de matarse en ese momento.
Con la desesperanza circulando en sus pensamientos, bajó sus bragas mojadas, ensangrentadas con cuidado y levantó la mirada - no, no, no! – gimió y Harleen le habló.
"Está bien, solo es un coágulo de sangre, solo eso. Harley, sé que estás desesperada y asustada, todas lo estamos, pero tienes 26 años, no puedes reaccionar como un niña ahora. Los has visto antes, no es nada, te toca sacar fuerzas de flaqueza y actuar como una adulta inteligente. Aséate y verifica que estés bien. De acuerdo? "
- Si….- murmuró suavemente para sí misma, calmando su corazón que latía golpeándola en el pecho. Se metió en la ducha quitándose la camisa y dejó que el agua se llevara la sangre restante, limpiando temblorosamente sus partes íntimas con jabón. El agua se llevaba la sangre que tenía por la rejilla, pero no el dolor en su alma y corazón. Fue el susto más grande de toda su vida, más doloroso, que rasgó su cuerpo en dos. Un sentimiento tan inmenso que la hizo estar sumergida hasta el fondo en la oscuridad de la maldad de J.
Se envolvió en una toalla cuando estuvo segura que nada salía de ella y se volvió al espejo empañado arriba del lavamanos. Deslizó una mano abierta por el vidrio, dejando al descubierto su rostro y miró sus ojos notoriamente rojos, y miró su cuello notoriamente morado, con las manos de J marcadas y sus dedos enterrados. Nunca más sería tan tonta para decirle que la matara.- Suficiente! - De un puñetazo rompió el vidrio, los trozos de cristales cayeron rotos en el lavamanos, las virutas de vidrio enterradas en sus nudillos blancos, raspaduras rojas de sangre en su puño de mujer.
Pero la Harley frágil, estúpida, llorona…patética y débil del reflejo del espejo se había ido, para no volver. Ella era una leona y pelearía y rugiría como una fiera para que nadie le quitara sus dos razones de vida – hm – Contrajo los dientes con coraje y las dos manos en los extremos del lavábamos, estaba con el corazón roto y destrozado, y J le había quitado las ganas de vivir por él, pero lo que nunca iba a quitarle era el amor por sus bebes, ese amor, estaba por sobre él, en la cima de su propia vida, encima de su amor tóxico y desquiciado, encima de todo.
Tomó un trozo triangular de vidrio quebrado. Lo iba a marcar, lo iba a cortar en la cara, así como él casi corta la vida de sus bebes y cortó su alma con su traición, le iba a gritar la rabia que sentía, la que se guardó con años de esfuerzo luchando por una causa perdida; la decepción la hería, era un experto mentiroso divirtiéndose con su falso juramento, riéndose a sus espaldas por hacerle creer que al fin le correspondía, que lo había conseguido con tanto dolor, que tendría una familia con él, que su amor había prosperado entre palizas violentas y gritos despiadados.
Empuñó el vidrio cortándose ligeramente la palma de la mano lista para salir "No!, Harley escúchame! Deja eso, lo vas a cortar y lo vas a despertar!, Deja que vaya! Se lo merece, es un puto traidor! Nos engañó! Córtalo! Córtalo! No lo dejes así! , No, Harley, Te va a detener y te puede golpear fuerte, no querrá que te vayas! Y podrías tener un aborto si forcejeas con él! Es un perro infiel!, merece lo peor! Acéptenlo! Solo nos jodio la vida! No…no digan eso, tontas estúpidas, Puddin, nos puso una bolsa de hielo en la cabeza, yo lo sentí, dijo bebe, yo te cuidare, y yo lo necesito, es nuestro nuevo papi. No lo es! Ve, enfréntalo y déjalo con la boca abierta! Estuvo con otra chica a dos metros de nosotras! Hazle un corte transversal! No lo hagas por favor, quédate, Puddin solo no sabía lo que hacía, nos trae soda de uva y dulces, después que nos castiga, y ¿Qué es infiel? Què durmió con Vicky y nos dejó muriéndonos en el frio! Ve! No, Harley, concéntrate en mi voz, deja eso. No, dejen de decir que Puddin es malo, juega a las luchas con poco cuidado, pero nos ama, yo lo sé, mi papi me abraza, me quiere. Tienen que dejarme hablar o Harley hará una locura, Harley escucha, ve, toma lo que necesitas y vete de casa sin despertarlo, no metas ruido, saca lo justo y olvídalo, eso le dolerá más que cualquier otra cosa, tienes tu herida en tu espalda, tu operación fue hace muy poco y estás delicada en tu útero, lo mejor que puedes hacer, es no provocar una discusión de la que podrías poner en peligro la vida de nuestros bebes, busca tu seguridad y la de ellos."
Harley, que se había mantenido estática apretando el vidrio en la mano, absorta en sus tres voces contradiciéndose sin darle un minuto para hablar, dejó caer el vidrio priorizando la voz de su razón. No lo perdonaría, el daño ya estaba hecho y se iría para no volver…pero dónde? Ivy estaba con Frosty, Selina no sabía si estaba en prisión, cambiaba de número siempre para no ser arrestada, lo último que supo de Katana por mensajes de texto con Boomerang es que estaban viviendo juntos recientemente, no quería molestarlos, era como su luna de miel, después de lo de Waller; Flag se había ido a la expedición de June hace tres día para cuidarla, tenían la sospecha que también estaba embarazada y le llevaba un test al desierto del Sahara.
"¿Qué hacer? ¿Qué hacer?, no puedo cuidar de mi misma, maldito Doble S, me jodiste la espalda y mi embarazo es riesgoso, si no hubieras muerto, te hubiera matado cortándote las manos, la lengua, arrancado el cabello y sacado los putos ojos de bastardo. Me dejaste patética serpiente de mierda, no puedo ir a un departamento sola, necesito comida, y un compañero, un amigo que me quiera y sepa lidiar conmigo, un…un Floyd. Él…me ama, se preocupó por mí y también debe estar en recuperación, también necesita de mí, y yo de él. No me quiero aprovechar…sé que me ama de verdad, es sincero, nunca me mintió, y le creo, él me recibirá contento, tienes unos brazos protectores, unos más fuertes que los de J, unos que me podrían a ayudar a olvidarlo para siempre, unos en los que puedo confiar y volver a creer en el amor, curará mis heridas y mi embarazo al tener que estar en cama y en recuperación. Apuntare a una nueva vida sin dolor... Floyd voy a intentarlo contigo, quiero amarte con el corazón hecho trizas, y voy a decírtelo desde un inicio, quiero corresponderte, yo mejor que nadie sabe lo que es que no lo intenten…, pero yo lo intentare, no voy a decepcionarte y dejaré que seas un buen padre moreno para mi bebes, uno cariñoso….tú me ofreciste otra vida y, ahora, la quiero"
Se fue a la habitación que compartía con J, él se perdió su amor incondicional y ella se vistió en silencio, evitando despertarlo, lo estaba odiando y…muy adentro, amando amargamente con dolor, eso era cierto, no podía negarlo, pero el odio era más grande. Removiendo el fondo de su closet, encontró su bolso rosa pálido de gimnasia, adentro estaba impecable su conjunto de buzo deportivo negro y sus zapatillas blancas, esas que uso para ir a la tumba de su padre, el buzo lo conservaba en cuatro años y nunca lo había vuelto a usar. Se vistió con él, sintiendo la fortaleza de su padre abrigándola hasta el cierre arriba de su cuello, calzó sus zapatillas y en el bolso hecho unos cuatro vestidos brillantes al azar, un par de tacones, un puñado de bragas y tres brasieres, no podía cargar mucho peso.
Harley era ruidosa, pero cuando quería ser silenciosa, realmente lo era y de la cajonera de su velador, hecho en el bolso cuatro frascos de morfina, jeringas, una bolsita de algodones y el alcohol. Su revolver de Hate/Love, y un montón de balas, no vivía sin poder defenderse sola.
De su tocador, repleto de perfumes y cremas con olores dulces, hecho su desodorante, un solo perfume y una crema corporal; en el baño, guardó su champú de fresas y acondicionador, indispensables para la Harley más pequeña que vivía dentro de su mente, y su cepillo dental. Estaba casi lista para partir, necesitaba dinero, podía sacarlo de la caja fuerte, pero no quería nada relacionado con J, y su vista se desvió a su tocador de nuevo.
Tratando de no hacer sonar las alhajas colgando, cogió las de más valor, las que tenían diamantes grandes, algunos aros costosos y su caja de más caros anillos, echándolas a su bolso rosa en su hombro; sin quererlo miró las fotos pegadas de J en el vidrio. Una cargando una negra ametralladora dándole órdenes a Frost, fue la primera que tomó.
Lo amó como a nadie….nunca, pero le dio su ser, y lo pisoteó. Mirándose en el espejo vio lo mal que se veía, maquillarse sería inútil, con las hormonas flotando a flor de piel, estaba herida y despechada y quizás, nuevas lágrimas de odio y dolor aparecerían, no tenía ánimos ni de aplicar su labial rojo con los ojos aguados, pero se colocó unos lentes oscuros, siempre digna, nadie la vería patética y vulnerable conduciendo a la ciudad. "Estoy jodidamente lastimada, pero soy la Reina de Gotham, con o sin J" "Una Reina naturalmente hermosa y dolida"
Hecho una peineta y uno de sus tantos estuches de maquillaje en el bolso, y vio en lapicera remarcada en la blanca madera, uno de sus poemas, fue por él que escribió más de cien poesías en cuatro años de dolor, invirtiendo palabras inútiles y ni soñando se las llevaría donde Floyd. Una parte de su vida y alma estaban en sus poemas, pero para ganar ahí que perder…y dos lágrimas se secó con rabia, un nuevo desafío a superar, para aprender hay que caer…y se juró que aprendería a nunca volver. Tenía que comenzar a no vivir de ilusiones y esperanzas que nunca se harían realidad.
Sujetó una lapicera y la llevó hasta donde J, tomando la libreta de su velador. Dormía con un semblante siempre sombrío, incluso atemorizante, más aun con el corte en su pómulo y labio, el borde de su ojo tinturándose levemente de morado, confundiéndose con sus párpados y ojeras oscuras. La J debajo de su ojo, solo lo ayudaba a verse más malvado y varonilmente atractivo, pero lo podía ver riéndose cruel de sus ojos rojos ocultos detrás de sus lentes, Los ojos de platino azulado de él, odiándola con golpes despiadados.
Y recordando tantos abusos que padeció amándolo, escribió su última poesía con todo lo que sentía parada a su lado de la cama, y la dejó encima del JOKER tatuado en su abdomen tonificado.
"Un amor de sometimientos,
Era un mar de prohibiciones,
Me encadené a viles mentiras,
¡Saciando sólo pretensiones!
Restringiste mi libertad
Bloqueando mis pensamientos,
Fui callando lo que pensaba,
¡Sólo para tener un "Te quiero"!
...
Yo confiaba en ti ciegamente,
Abusaste de mi inocencia,
Matando a la mujer que era
Me enseñaste la dependencia.
...
Me alejaste de este mundo,
Un maestro en manipular,
Influyendo siempre en mi mente,
Para poderme controlar.
...
¡No sufriré más el castigo!
El amor se vive en libertad.
Tomaré las riendas del presente
Y nuevos aires mañana vendrán.
...
Lloro ahora nuestro fracaso,
Pero estas lágrimas dan alivio,
Y a pesar de que aún te quiero,
¡El final ya está escrito! "
...
"Es mi último poema de despedida. No soy más tu arlequín, te estoy diciendo que te dejo, no te quiero volver a ver, descubrí que siempre jugaras con mis sentimientos, descubrí tu infidelidad, mataste a mi nueva amiga, creíste que no la vería, por estar en cama adolorida y mientras tú estabas dormido, casi perdí a mis bebes…, te felicito, tu castigo fue divino, un aplauso, y ahora te estoy odiando con cada parte del corazón que pisoteaste, es un odio tan grande, que ya no te amo, al fin puedes quedarte solo, como siempre quisiste y deseaste, porque no volveré a molestarte. Mis bebes son todo en mi vida y me los llevaré, casi los mataste con tu rabia, eres peligroso para ellos. No merecen un padre gritando odio, ni vivir atemorizados de tus arrebatos. Ya no soy tuya, no me romperás otra vez, no me ofenderás, no soy de tu propiedad. Soy libre y no quiero regresar a ti. Mentiste, eres un mentiroso descarado, un estafador de sueños.
Renuncio, al que era mi juramento eterno, queda anulado. Pero ahora, juro que te odio de verdad. No te perdonare nunca más y no atrevas a buscarme, porque no dudare en disparar, no te tengo miedo y con una bala te matare, si quieres matarme a mí y a mis bebes. Quiero vivir mi embarazo con tranquilidad.
ATTE: Solo Harley, el Quinn, ya no forma parte de mí,… Joker…o solo J."
Harley suspiró pesadamente, estaba durmiendo y por su mente cruzó la verdad, era una amenaza, podía ir a matarla, encontrarla, era capaz de hacerlo, su enojo era descomunal…podía matarla, sacó su arma y desde arriba lo apuntó en la frente. Era su oportunidad, quizás la única que tendría para asegurarse de permanecer con vida, vida para sus bebes. Se mordió el labio y su mano tambaleó en el gatillo.
El dilema se terminó consumida en el dolor de su interior. Si lo intentaba, lo mataría, antes no podía hacerlo, simplemente no podía. Amaba a J, pero el despecho de su traición lo odiaba inmensamente.
La guardó y se fue caminando sin mirar atrás, pasos rápidos y silenciosos, esperando no tener que jalar el gatillo. De alguna forma tenía que superarlo y enterrar lo que alguna vez sintió, escapar con Floyd y que no la encontrara o la sangre podía correr entre los tres y sus bebes estaban en la cuerda floja del destino incierto.
Bajó las escaleras afirmando el bolso, tenía la impresión que algo importante olvidaba en la habitación, pero no podía regresarse, la suerte le podía jugar otra muy mala pasada y ya había descubierto, que J era el de la buena suerte, ella era su adversaria y su suerte se había vuelto mala, en el momento de haberlo conocido en Arkham.
En el primer piso del living, silbó una melodía rítmica, pero suave e inclinándose con una mano en el piso, F maullando llegó a su mano. Lo mantuvo en su pecho, llevándolo a la cocina – Nos iremos a un sitio más pequeño y no escucharas mas gruñidos, vamos por tu comida, no puedo cargar mucha corazón, pero con una, tendrás para una semana – De la despensa, quitó uno de los cinco paquetes de comida para gatos bebes, y quiso llevarse la máquina de cappuccinos, mas sonrió débilmente viendo los regalos de sus amigos en un mesón azul de la cocina. Nadie se había dignado a llevarlos a su habitación, pero al menos estaban ahí, le dio un beso a los pequeños zapatos rosados de bebe, que June y Flag le habían dado y los puso dentro del bolso, con el pañuelo militar, el cd DVD de Crock, inclusive el peluche de murciélago de Boomerang y Katana.
Entonces, al no poder llevarse su amada máquina de cafes expresso, introdujo una lata de soda de uva, cerrando la puerta del refrigerador con al menos cuatro displays de estas refrigerándose. Tenía que llevarle una muestra a Floyd, si quería pedirle que comprara unas cuantas para ella, eran únicas y solo las vendían en dos tiendas de comestibles. El bueno de Johnny se había encargado de comprarlas, sin armas o las tiendas cerrarían, se lo explicó muy bien, lo extrañaría.
Pero nadie, ni Ivy podía saber dónde viviría, o J tendría una disputa complicada, con quien sospechara que lo supiera. Puede que no la amara, pero la buscaría para cobrar su juramento y matarla, y más si la encontraba viviendo con Floyd.
Se fue deprisa al subterráneo, tenía algo de fiebre, le dolía la cabeza y demonios, se le dificultaba llevar el bolso con el dolor regresando tenuemente en la herida de bala en su espalda. "Maldito y puto Doble S, quiero matarte de nuevo", "Debí haberle dicho que te quitara más que los dientes". Observó su moto estacionada de primera, a los otros dos autos y camioneta.
- Diablos F, la moto es muy escandalosa y rebota, es peligrosa para mi embarazo y en el subterráneo, el ruido que hace se amplificaría y lo despertaría enseguida – Se mordió el labio inferior – Tendremos que irnos en uno de los autos del perro infiel de J. No te asustes, nunca he conducido un auto, pero puedo hacerlo, lo he visto, puedo improvisar, eso es lo mío.
Con su grueso anillo largo con forma de punta, que usaba para cortar yugulares y gargantas, forzó la chapa del deportivo azul. Entrando y sentada, dejó a F con el bolso en el asiento de copiloto; y con dos cables, uno rojo y azul, inclinada debajo del manubrio, sacando chispas un par de veces consiguió prender el motor del auto. Hubiera reído, pero ni modo, era desquiciada, pero estaba triste como un carrusel sin electricidad para hacerse andar.
Respiró, cómoda en el asiento, su cuerpo se sentía apaleado, aplastado y su nariz un poco tapada, quería estar en cama y no moverse en tres días, su organismo respondió por inercia a sus ganas de irse y su mente recordó las veces que había visto a J conducir con la palanca de cambios, pisando al mismo tiempo los pedales del auto. – Vamos papà, cuídame desde el cielo, espero no chocar – Murmuró, yéndose despacio, para no hacer rugir el poderoso motor del deportivo veloz.
Lo estaba haciendo, estaba conduciendo bien y pulsando un botón negro, cerca del portón de salida, este se recogió hacia arriba y teniendo confianza, condujo más veloz saliendo afuera. Ella podía lograr lo que quisiera en su vida, el portón se cerró por sí solo detrás de ella y en unos segundos estaba saliendo por la reja delantera, dejando atrás el lambo de J estacionado en la entrada y su vida que creyó sería para siempre junto a él.
La carretera desolada y el mar a un costado, fueron testigos de los sollozos inevitables de Harley, viendo a través de los lentes cafes, los colores rojizos del atardecer eclipsarse en el vórtice de nubes anaranjadas y violetas, el sol ocultándose era un paisaje hermoso de tristezas y penas agotadas de desilusión por J.
Los rencores detestándolo la llevaron rápidamente a las calles de la ciudad, un corazón roto recordó la dirección de Floyd. Luego de no chocar, esquivando autos y bocinas, personas mirándola en su rápida huida nocturna, una arlequín frenó lanzando lejos los lentes cafes por el vidrio abajo, ya era de noche en Gotham. No se vio en el retrovisor su rostro blanco y mejillas humedecidas por el líquido del dolor de su alma y se bajó con F en sus brazos y su bolso de gimnasia de mano.
Internándose en el complejo de departamentos modestos, como no tenían ascensor, subió las escalinatas hasta el quinto piso. Golpeó la puerta tres veces, tenía una mezcla de sinceros nervios y aflicción revolviéndose en los jugos de su estómago. No había probado ningún bocado de comida hace técnicamente dos días, pero no tenía deseos de alimentarse, tenia deseos de ser aceptada y recibida por Floyd. No le quedaban energías para ir a pasar la noche en otro lugar y no lo quería tampoco.
Golpeó más fuerte y unos pasos acercándose brevemente, le hicieron dar un paso atrás.
Deadshot abrió la puerta con unos pantalones holgados, pantuflas y una polera camiseta blanca sin mangas, su brazo derecho estaba enyesado, su mandíbula se veía desencajada, también tenía numerosos cortes en los labios y su varonil rostro magullado con un toque hinchado, se vio claramente sorprendido por Harley en la puerta de su humilde vivienda.
Harley le dijo con determinación - ¿Todavia me amas Floyd? Y si es así…nos dejas entrar en tu vida?…a los cuatro?. No tengo a nadie más a quien recurrir, eres mi amigo, pero quiero sentir amor de verdad y te cuidare si tú haces lo mismo. Estoy viviendo una crisis, pero puedo intentarlo, no volveré con J y no te decepcionaré, ya sé que cuesta creerlo…pero tenías razón, casi mató a mis bebes con un tonto castigo, y no lo perdone, no lo haré nunca. ¿Qué me dices?
Deadshot estaba realmente impactado, pero el sonido del tono seguro y decidido de Harley en su mirada, sin miedo a nada, era lo que lo había enamorado de ella y sus actitudes valientes y arriesgadas. Si estaba en la puerta, era porque había tomado una decisión drástica, no era para provocar los celos de J o no hubiera venido con su embarazo riesgoso y se distinguía que había llorado mares salados.
- Harley sigo amándote, puedes vivir conmigo y voy a cuidar de los tres, digo, cuatro, contando al gato, pero tendremos que vivir escondidos del idiota de J, encontrando un buen lugar aquí en Gotham, está mi hija y no puedo mudarme a otra ciudad o si quieres lo puedo matar, pero entiendo que no quieras eso, hay una especie de sentimiento que tienes por él, que me hace pensar que no quieres eso, pero si lo quieres intentar, lo haremos, mis sentimientos son reales y nada cambiara eso. Ya pensaremos cómo solucionar lo demás. Ven dame un abrazo y el bolso.
Harley le entregó el bolso y lo abrazó tan fuerte como pudo, enterrando su rostro en su pecho fornido – Gracias por decirme todo eso, te juro que lo quiero intentar Floyd, gracias por confiar en mí. Traje mi arma y voy a dispararle a J, si quiere hacernos algo malo a mí, a mis bebes y a ti.
- Está bien muñeca, no mas gracias, vamos adentro…ah y te han dicho, que eres más mucho pequeña sin zapatos altos?. Engañas a cualquiera así – Le dijo buscando una sonrisa. Harley lo miró hacía arriba, no lo consiguió.
- Soy pequeña, pero no me lo vuelvas a decir, dime..., que tengo baja estatura y estoy loca, si lo sabes verdad? – Le dijo con suavidad.
- Claro que lo sé, y eso es lo que te hace especial, quiero que sepas, que no me fije en ti, por tu cuerpo escultural y cara bonita, no es la apariencia, es lo de adentro, tienes una chispa alegre y atrevida, autentica, y me esforzare para que llegues amarme algún día de estos. – Tenía un tono contento y protector.
- No te rindas Floyd, me fundieron el cerebro, pero soy sincera al decirte que creo que lo conseguirás…- Harley entró al departamento, dejó a F maullando en el piso y lo detuvo cerrando la puerta, poniéndose en punta de pies y afirmó su rostro mirándolo fijamente – Quiero olvidar…empezando hoy, y ahora – Lo besó apasionadamente con ansias de agradecimiento, era tan distinto, no eran labios finos, no había dominación con su lengua, ni posesivos ronroneos salvajes, o gruñidos si lo mordía, no le quitaba todo el aire y no tenía esa esencia de querer adueñarse de su boca. No tenía esa agresiva tensión sexual en cada toma de aire, y apretones fuertes en su cintura, cara o cuello. Y no rozaba sus labios cada tanto, intentando aumentar su deseo por él. Se sentía la diferencia sustancial entre ambos. Joker era un ente con besos fogosos cargados de demencia posesiva, caliente y Floyd, era un hombre entrañablemente cariñoso, con besos sensuales, pero sensatos.
Los besos de J eran tan únicos y eróticos, por su locura violenta y sonidos autoritarios, que no existía punto de comparación, por mucho que quisiera no pensarlo. No obstante ahí estaba Harley agarrándose de los grandes hombros de Floyd para no caer al abismo, tratando de alcanzar su altura flotando en una nube de humo gris y consuelo próximo, queriendo sentir una aventura cálida de pasión con cada beso que le daba por inercia.
Recibiendo en su boca un aliento protector que abrazaba lo que J hirió. Fue entregándose al amor de Floyd recibiendo sus manos con anhelo. La contuvo acariciando su cabello en el sofá, escuchando todo lo que quiso contar y besó tiernamente las manchas moradas en su cuello cuando la desnudó, las mordidas marcadas y los dibujos de los dedos de J sobresaliendo en lo blanco de toda su piel. Después de murmurarle en el sofá que nunca quisiera morir, cuidando de sus ojos rojos haciéndola dormir abrazada a él y Harley descubrió que alguien más podía hacerla dormir bien en su pectoral. Floyd la abrigó con una manta a cuadros, dándole de comer dos sándwiches comunes, pero que alimentaron a sus bebes y su cuerpo hambriento por olvidar los besos de J. Al despertar dos horas después, estaba decidida a quitarlo de su mente, reemplazar sus caricias, a sentirse amada y enterrar la imagen de Joker siéndole infiel. Una arlequín despechada, tomando todos los recuerdos de su maltrato en cuatro años
Fue así que una arlequín despechada a mas no poder, tomando todos los recuerdos de abuso y maltratos por parte de J, le dio infinidad de besos apasionados a Floyd desvistiéndolo, mientras lo llevaba a su habitación para ser suya y dejar de pertenecerle a J, obligándolo con besos caliente y manos furtivas a ponerle término a lo que sentía en su interior.
Deadshot no quería oponiendo tranquila resistencia en un principio, pero cedió a los grandes ojos azules de Harley y su susurró triste y seductor – quiero olvidarlo, no estoy adolorida en mi cuerpo si eso te está impidiendo tocarme, mi corazón si lo está, hazme sentir bien – Floyd sabía de sus heridas de guerra y de la infidelidad de J, sabía que era un inocente despecho enlazado con una venganza de odio. Una malvada villana con cara angelical le robó el corazón y él contempló las gráciles curvas de su blanco cuerpo. No dudo en besar y acariciar con adoración cuidadosamente la obra maestra de J, tendiéndola en su cama. Una tersa muñeca tatuada con muchos tatuajes referentes al Joker y la quiso deseándola como era. Ambos fueron subiendo sus besos de menos a más sofocados de excitación, Harley motivada por una rencorosa infidelidad y Deadshot motivado por hacerla sentir que podía amarla mejor que J, de una forma pasionalmente cariñosa en el dormitorio y en la vida.
Lo que ninguno de los dos desconocida, era que Joker venia subiendo las escalinata hecho un diablo de gigantesco odio embravecido.
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Una hora antes de estar subiendo las escalinatas del condominio de Deadshot…
Joker dormía en su amplia cama y la ausencia de Harley era perceptible para él generalmente al poco tiempo de que su mano burlona tatuada, no sintiera el contacto de su cálido cuerpo o al que su tacto se percatara de la falta de su largo cabello. No duraba mucho durmiendo antes de despertar, porque su mano tanteaba el espacio vacío en las sabanas, no encontrando a su arlequín; esta vez, no fue la excepción.
Con un breve gruñido murmurando exigió – Harls, no te apartes, continuas enojada? – No obtuvo respuesta estirando su brazo para alcanzarla. Entonces se dio cuenta que no estaba, abriendo los ojos y mirando que la cama estaba vacía, pensando que Harley se encontraba en el baño, de inmediato distinguió el papel sobre su abdomen, se sentó en el borde de la cama comenzando a leerla la poesía.
Gruñó empuñando el papel y arrugándolo, un licor amargo de rabia se amotinó en su garganta preguntándose, porque no lo había despertado y de antemano concluyendo que se había ido a consolarse con Deadshot, la cólera de celos creció con ira. Era rápido deduciendo que iría con el maldito imbécil, no tenía donde más ir, estaba seguro, nunca se equivocaba y si estaba en lo correcto, no dejaría que se la quitara del yugo de su propiedad, lo mataría vaciando todas las balas de su juguete, y por el bien de Harley, esperaba encontrarlos a un brazo de distancia…
La furia de matarlo se percibió en su voz áspera hablándole a Johnny por el celular - La dirección de Deadshot, en cinco minutos. – Colgó, quería pensar que Harley tuvo un desliz de confusión escribiendo esa carta poema, yéndose a meter a la vivienda de Deadshot, por su enojo, por el casi aborto y creyendo la supuesta infidelidad de la perra enfermera ofrecida. Harley simplemente estuvo tan ofuscada dejándose llevar por su enojo, que tuvo la estúpida idea de huir de él, cometiendo una idiotez.
Eso pensó mirando las gotas de sangre manchar el piso hacia la puerta e instintivamente las siguió hasta la ex habitación de Harley, tan pronto entró, sus manos se enredaron en los cabellos de Vicky sujetando su cabeza, azotándola repetidas veces sin control en la marquesa de la cama con una fuerza brutal, moliéndola a tal punto que los crujidos de su cráneo desaparecieron al romperle la cabeza totalmente, en trozos de sesos, carne, huesos y sangre en sus manos.
No quedó nada de su cara, las hebras de su cabello negro estaban revueltas en la carnicería de cuero cabelludo que sostenía iracundo y sus primeras vértebras cervicales que conectaban la cabeza al cuerpo, estaban desprendidas por el furioso movimiento repetitivo que hizo.
La soltó, desenmarañándose las manos mojadas de gelatinosa sangre y fue al baño a lavárselas, observando las bragas ensangrentadas de Harley a ras de suelo y cerró los ojos, era como la pesadilla del hospital. Gruñó – oh, Harls, huiste angustiada, no era para que esto pasara. No quería que tuvieras ese dolor. – Él también lo sintió clavado en su pecho y su celular vibró en su bolsillo, se refregó las manos con algo de agua y jabón ignorando el espejo roto y los vidrios en el lavamanos y contestó al instante.
-¿Cuál es?
- Vive en la calle 42 con Blecker Doyers, en un complejo de departamentos, quinto piso. ¿Quieres que vaya para aya?
- No, yo me encargo, tú has tu trabajo en el club, no iré esta noche. – La irritación de sus celos posesivos resurgieron de solo visualizar que Deadshot podía estar abrazándola, solos los dos en su departamento, lavándole la cabeza a Harley para ponerlo en su contra. Detonaron unos celos asesinos de sangre fría aprensándolo de crueles maldiciones para Deadshot y para cuando se dio cuenta, ya había ido a coger las llaves del lamborghini, y bajaba veloz las escaleras cargando su arma de balas doradas. Estaba tan acalorado de rabia, loco y desesperado por llegar al departamento de Floyd, que salió afuera sin cambiarse de ropa, únicamente con su pantalón de dormir azul y sus pantuflas cerradas. Precipitado hizo andar el motor del lambo saliendo disparado, al instante.
Condujo la carretera desierta con su rostro rígido, despeinado, con todo el daño que le hizo Batman en su cara, su ojo ya había adquirido el tinte morado, el extremo de su labio inflamado de sus puñetazos con el corte en su boca y la cortada de su pómulo había vuelto a sangrar al tiempo del de su pectoral. A la vista era el aspecto más desaliñado con el que había salido a la ciudad, ni siquiera notaba que estaba en pijama.
Pero al menos tenía la confianza que su arlequín no se dejará engatusar por las palabrerías de Deadshot, ella era suya. La arlequín no lo traicionaría con alguien de tan baja calaña como él, no tenía nada más que su hija, era un tipo que solo sabía disparar bien, matando ratas por dinero en una cuenta corriente, que por lo que le había dicho a Johnny que investigara, se había quedado sin ceros, después de lo de Midway. El haberle dado la golpiza de su vida, había contribuido a dejarlo sin su oficio mediocre. El hijo de puta tenía que haber quedado con sus brazos fracturados o esguinzados, Harley no se atrevería a engañarlo dejándose besar, ni siquiera ella querría darle un beso, le daría una bofetada, le correría la cara. Menos ahora que la había embarazado y la haría una madre primeriza, solamente estaba enojada y preocupada por el castigo del demonio que le había impuesto, gruñó, " De haber sabido las consecuencias que tendría, no habría hecho ni una mierda!". Pero eso no era lo relevante, Harley no podía fijarse en otro hombre que no fuera él, y regresaría a casa, como siempre, incluso si la encontraba abrazada y llorando en los brazos de Deadshot, sería un consuelo, y por Jesucristo quemándose en el infierno, que el sabia eso, lo estaba utilizando, y podría perdonarla, siempre y cuando, no se interpusiera en su muerte otra vez.
El lamborghini cruzó las calles y avenidas de la ciudad rugiendo de velocidad, hasta llegar al barrio donde estaba construido el complejo departamento donde vivía Deadshot.
Joker estacionó, bajándose en una noche con olor a muerte y se adentró a la vivienda, subiendo la negra y escueta escalinata de fierro con su arma en mano. Quinto piso y frente a la puerta blanca con el número "12", forcejeó aplicando toda su fuerza en la endeble perilla de la puerta cuatro veces y esta se soltó de la madera, la arrancó lanzándola por la escalera y entró apuntando a los sillones vacíos.
Nada más poner un pie dentro, gemidos y suspiros femeninos se escucharon con claridad,con besos sonoros, y J murió de celos y revivió de una inmensa ira. Una ira brutal nadando en sus venas, en un torrente demencial psicópata. Las venas explotando de odio y rencor estallaron en su sangre. Los demonios se agruparon en su cuerpo y la furia lo quemó avanzado, su corazón se volvió de cemento y granizo sólido. Una rabia concisa lo agrietó, porque Joker, tenía un corazón, y se había roto.
Los suspiros y gemidos de Harley siendo de otro - bésame, baby, bésame…haaa. – Destruyeron todo lo que sintió alguna vez por ella, todos los derivados de afectos, el amor se dio vuelta, hacia un odio perpetuo de repugnancia hacia ella, no quedó nada. Solo el odio más grande que sintió en su vida.
Los vio revolcándose en la cama debajo de la mitad de las sabanas, Deadshot encima de Harley, besando sus senos, sus pezones, su cuello. La violencia desbordándose no caía en el peso de su mirada, cuando Harley, lo vio y en un segundo, giró a Deadshot, para quedar sentada sobre su regazo, abrazándolo por los hombros y cubrir sus pectorales con su espalda denuda.
Bloqueando sus partes vitales, su corazón, sus pulmones y su cerebro.
Lo abrazó dándole la espalda a J, impidiendo que pudiera matarlo de un balazo; si quería matarlo, tenía que ser matándola a ella primero.
-¡Tu! Maldita perra, ¿Quieres acostarte con otro? ¿Quieres ser la puta de otro hombre? Bien, te dejaré hacerlo, te lo advertí Quinn, se lo dije a todas las demás dentro de ti, una traición hacia mi persona y acabarías muerta, oh pero no te preocupes, no será ahora, oh no, no, no- Río por lo bajo, mientras aún apuntaba hacia ellos. Peinó su pelo hacia atrás, pero este regreso, cubriéndole parte de los ojos en ese momento se veía aún más intimidante, Harley lo notó, su sonrisa no era nada a lo que había visto antes, era más profunda, más marcada, sus ojos estaban rojos y morados por los golpes de Batman, sintió a Floyd tensarse cuando J saco una navaja de su pantalón - Podría haberte dado tantas cosas cariño, oh espera, que tonto soy - Se golpeó la cabeza con la pistola mientras que la navaja la movía entre sus manos, como si fuera a calmar su estrés con ella - Te devolví la vida cuando caíste a los ácidos y te di la libertad, te salvé la vida cuando te lleve al hospital, ¿Te desangrabas en mis brazos sabes? ¿Pude haberte tirado en la carretera sabes? Pero bueno, aquí lo que importa es el juramento ¿Lo recuerdas perra? Si, exacto ese, ¡Tú vives por mí! ¡Y yo puedo decidir cuándo mueres!.
Harley lo observó, pero no se movió de la posición en la que estaba, un movimiento en falso y Floyd estaba muerto.
-Rompiste ese juramento cuando me dejaste afuera como un perro mientras tus hijos se congelaban, maldito hipócrita hijo de puta, ¿Eres Rey? Pero ya no el mío, ahora eres un loco más que necesita atención, ¿Por eso haces tus bromas no? Tú no buscabas una reina para compartir tu imperio, tú buscabas que yo fuera tu audiencia, que te alabara y protegiera, pero ya no lo haré ¡Ya no!- De improvisto J la tomó del pelo, Floyd sacó un arma del mueble al lado de ellos y le apuntó a la cabeza, pero no pudo hacer nada por qué J tenía la navaja presionando la yugular de Harley.
- Arroja tu juguete mediocre, si no quieres que la mate!
Deadshot sin dudarlo, la tiró hacia el otro lado de la habitación – Ahh quieres a la perra Deadshot – Joker dejó de presionar su yugular con la navaja, mientras Harley se quejaba por la fuerza que tiraba sus cabellos, le cortó las puntas de colores, dejando su pelo totalmente blanquecino y apuntó a la cabeza de Floyd, ella lo abrazaba.
-Te dejaré vivir, te daré a esta puta despreciable, porque me vas a servir como un peón dándole de comer para que no muera de hambre, pero sólo hasta que mi hijo nazca – Jaló los cabellos de Harley hacia atrás para que lo mirara – Tienes la fortuna de tener seis meses y algo más de vida, eres un contenedor que tiene dentro mi legado, el heredero del caos. Un envase que conservará en perfectas condiciones al único hijo que engendre y por tu bien, cuida que el hijo de puta de Deadshot no se introduzca en ti, hasta que el plazo de su nacimiento se cumpla y yo obtenga quien será mi sucesor, el encargado de hacer perdurar la maldad y la anarquía, después de mi deceso.
Remeció sus cabellos bruscamente - Y cuando eso pase, no tendrás el privilegio de tenerlo un día entero, no...no...vendré por ti, lo arrebataré de tus brazos en el hospital y te meteré una bala en la cabeza, mataré a la niña, porque no quiero un ser viviente que me recuerde a la perra traicionera que tuve por reina. – Finalmente soltó sus cabellos
- ¡Ah pero no olvidemos al valiente Floyd! ¡Él morirá también, con su hija en brazos! HA HA HA -
-¡No metas a Floyd en esto!
-¡Oh cariño, tú lo hiciste! y no traten de dejar la ciudad, porque solo adelantaras la muerte de tu querido Deadshot, además de que tendré ojos sobre tu niña, si, así es, mataré a Zoe, si intentan fugarse a otro nido de amor, ah, pero escuchen la buena nueva, no tienen que preocuparse de ocultar sus caras en mis calles, mi reinado no los perseguirá, si no se mudan a otro lugar menos humilde que este. Ocupen sus ahorros en remodelar y recuerden, un movimiento en falso y ¡BAM! Bay Bay Zoe - Salió de la habitación dando un portazo, no sin antes disparar a algunas cosas del departamento, como el televisor de la sala y las lámparas.
Se fue del departamento bajando las escalinatas, dejándolos abrazados en la cama. Afuera del complejo habitacional, se subió al lamborghini sentándose y golpeó con dos puños el manubrio. Se mordió los labios con importancia, provocando que emanara un líquido rojo que inundó su boca, no se dio cuenta de la fuerza de su mordida, viendo caer el infierno de la infamia sobre él, traicionado, burlado, haciéndolo caer en el dolor que no les demostró, deseándoles un sufrimiento insuperable y queriendo subir a matarlos.
Se tragó el trago amargo de su sangre, repitiéndose mentalmente las razones de su decisión por dejarlos vivir y contuvo su rabia, mirándose en el espejo retrovisor. Lucia derrotado…humillado en su grandeza, había venido en sus pantalones de dormir y en pantuflas como un loco enamorado por una mujer que se había reído haciéndolo cambiar quien era, dándole sentimientos que nunca tuvo, para después arrastrarlo a la ruina teniéndolo a sus pies, haciendo que no dudara en ir por ella hasta el fin del mundo si era necesario.
No….El Joker, siempre reía último, ella derrumbó lo que había construido, demolió el inmenso amor que le tenía, cambiándolo por el odio y el desprecio, se condenó a muerte a ella, a su amante y a Lucifer. El odio arrasó con los sentimientos de amor por Harley que tenía en su corazón, exhortando todo el afecto, dándole una torre de dolor que lo aplastó dañándolo; pero él, era El Joker, el comodín, el bufón, el príncipe payaso del crimen, el puto rey de Gotham mas malvado de la historia pintada con sangre de inocentes.
Nunca jamás dejaría de reír, por nadie, su sonrisa sería permanente, pese al daño, era su firma. Abrió la guantera del auto, sacando un estuche de cosméticos que Harley mantenía ahí, esperando para ser usado. Vacío el contenido en el asiento del pasajero y de entre sus útiles de perra traicionera, agarró la barra de lápiz labial.
Mirando sus ojos rojos heridos en el retrovisor, se pintó en la boca la sonrisa más grande que pudo hacerse, saliéndose de los márgenes de la comisura de los lados de su boca, de extremo a extremo hasta la mitad de sus mejillas, antes de llegar a sus pómulos marcados.
Una sonrisa macabra, desproporcionada, inigualable, nunca antes vista.
Fue la única y primera vez que fue consciente de pintarse o remarcarse de rojo los labios secos y de por sí, tatuados. Entonces lo recordó, se los tatuó, el día que su memoria lo traicionó, recordándole que había perdido a su mujer embarazada, pero ese dolor que sintió, no se comparaba ni un poco, al dolor y odio que ahora estaba sintiendo intensamente por Harley. La causante de toda su desgracia.
Joker se miró en el espejo retrovisor, su nueva apariencia, con esa gran sonrisa macabra, con los dientes metálicos con dejos de su propia sangre empapándolos. El mundo no vería caer su sonrisa perpetua, sería un Rey sin Reina y eso….le gustaba! . Arrojó los cosméticos y el estuche a la vereda, e hizo partir el auto, surcando las calles de Gotham. Riéndose con una risa descomunal, ignorando una sola lágrima que cayó en su barbilla.
OH A HA HA HA HA HA HA HA HA HA !
En el mar embravecido, la rabia lo arrastró por la marea a una locura que nunca había tenido, dejándolo más trastornado y psicótico de maldad, más cruel y despiadado. Desde ese día, nada ni nadie, le quitara esa sonrisa siniestra de la cara a J, se la pintaría todos los días, saliéndose de los bordes de su boca, formando un arco hacia arriba, sin excepciones. A donde fuera, estaría ahí, atemorizando a todos, porque era un Joker mejorado en su versión más maquiavélica, con una malicia demente incurable, queriendo solo matar de un modo irracional.
-Conduciendo apresurado llamó a su mano derecha. – Cierra el club Johnny, ven con todos los guardias a mi casa, tengo una labor bastante especial para ellos - Continuó riéndose todo el camino atravesando la ciudad.
Tras retornar a su mansión, la risa se había esfumado, pero sus ojos mostraban un deseo de muerte y destrucción. Espero unos 10 minutos apoyado en el auto y una furgoneta llegó a estacionarse junto con la camioneta de Johnny, se bajaron sus hombres y ninguno se atrevió a abrir la boca, cuando vieron al jefe con esa sonrisa de labial grueso algo difuminada de tanto reír, pero concisa en sus mejillas, lucia tétrico, era escabrosa.
Johnny pensó que el jefe, había tocado fondo, cuando Harley desapareció, viéndolo con la sonrisa de marcador negro alrededor de su boca, pero esta…era el triple de aterradora, emitía un aura que hizo temblar las rodillas de los guardias. Todos evitaban mirarla, pero era prácticamente imposible…estaba prácticamente en toda la mitad inferior de su cara.
No obstante, Johnny sería el único de ellos que se acostumbraría a verla todos los días y la gente de Gotham, morirá viéndola, pero era seguro, que ni sus socios visitándolo en el club, se atreverían a preguntar por ella. Tan solo de ver esos ojos de J….
Joker ronroneó furtivo - No sé qué están esperando para saludar o necesitan que les extendía la mano? Llegaron retrasados y me hicieron esperar….
Los cinco hombres de traje negro asintieron – Jefe, lo sentimos, esperamos que todos abandonaran el club.
- oh, no pudieron apresurarlos… ¿Quién de ustedes es el jefe de guardias?
Un hombre dio un paso al frente y cayó hacia atrás muerto con una bala en la frente. Los otros cuatro, quedaron paralizados de pavor.
- Tienen que ser más eficientes muchachos…- Movieron sus cabezas en afirmación – oh, muy bien, tienen un trabajo importante esta noche, van a entrar a mi casa y sacaran cada maldita cosa que sea de mujer, busquen en todos los recovecos de la casa…no quiero que queden indicios que una puta estuvo viviendo aquí. Están autorizados para entrar en todas las habitaciones, partiendo por mi dormitorio, pero no está permitido registrar mi despacho. Todos los muebles, decoraciones u objetos que encuentren, los irán dejando amontonados afuera. Cuentan con media hora para hacerlo. Me explique bien?
- Si, jefe, entendimos – Repitieron al unísono.
- Johnny, ábreles y ve por los galones de bencina – Ordenó.
- Claro - No lo cuestionó, ni preguntó qué había pasado con Harley, si él se lo decía, lo conversarían, mientras, era inteligente mantenerse callado y de inmediato, les abrió la puerta a los cuatro guardias. Ellos entraron y Johnny fue al cuarto de tortura de J, para ir por su especificación.
Joker abrió más todo lo que daban las puertas de la entrada, observando neutro como subían las escaleras dando con su habitación. Enseguida bajaron su velador, su mueble de tacones, el perchero de sus carteras, su tocador…bajando todas sus cremas y perfumes en una cartera, que vaciaron encima de la montonera de cosas, que ya habían ido acumulando dividiéndose en la casa, como sus plantas con flores estrafalarias, maceteros, adornos de cocina. Todo estaba siendo arrojado rápidamente en el cemento del patio. El cadáver de Vicky, el cubre cama y colchón bañado de sangre…absolutamente todo lo relacionado con Harley.
Joker vio que uno de ellos llevaba el bate pintado de ella y recordando que había tres más en la bodega de armas, se encargó de tirarlos con las demás cosas. Lo mismo hizo con la máquina de café expresso, que no distinguirían que también era de ella, la arrancó con rabia cargándola afuera. Johnny ya había traído los bidones de bencina dejándolos en los peldaños de la escalera de entrada a la casa y lo escuchó dar órdenes de que quitaran las cortinas celestes de la alcoba, viéndolo arrojar los displays de latas de soda de uva reventándose y a él le dijo que se ocupara de los aparatos de gimnasia de Harley, por ser el más fornido de todos.
Johnny obedeció, pero al no poder ocuparse de ello, regresó viendo que afuera ya era casi una pila triangular de muebles del living y de su ex habitación, donde Harley durmió casi un año entero, el bar negro con luces de dos colores, rosa y azul también estaba ahí, pero el jefe había quebrado con ira cada botella de alcohol antes de que se lo llevaran. Vinos, Vodkas, Tequilas, Champañas, Botellas exóticas, incluso sus Whiskys, los había quebrado uno tras otro.
El aroma alcoholizado se esparcía en todo el primer piso, por los vidrios y los liquidos regados y J estaba histérico riendo. Estaba... herido, Johnny lo distinguía en su risa cortante, era un grito carcajada con toda la boca abierta, inclinado hacia atrás.
A - HA - HA - HA- HA - HA
Johnny estaba preocupado y no porque se fuera a cortar con los vidrios, usando solo pantuflas en sus pies o gritara órdenes y luego hiciera callar, sin que nadie hablara. Estaba preocupado, porque J se veía fuera de sí. Desesperado, porque quitaran todo ya. Johnny estaba confundido, creyendo que J estaba desesperado, muy en el fondo deseando traer a Harley de regreso a casa, pero no era así, J estaba deseoso por matarla, y si no podía matar a Harley todavía, destruiría todo lo que quedara de ella en su vida, con sinceridad, no la quería volver a ver.
No es que Joker desechando sus cosas para después quemarlas, quisiera evitar a toda costa recapitular lo que vivió sin Harley, cuando estuvo recluida en Belle Reve. La tristeza de la soledad por su ausencia. No era eso, Joker verdaderamente ya no sentía nada particular por Harley, más de lo que se mencionó, respecto a su odio. Quería quemar sus cosas, para no ver, que alguna vez si la quiso, y retomar cuanto antes su vida dedicada al caos y la diversión furiosa, no tenía sentimientos de apego, ninguno.
Odio…Joker tenia odio, y cuando el odiaba, era un odio verdadero, uno que no claudicaba. Una convicción decidida.
Un guardia pasó caminando al lado de Johnny y le dijo a J - Jefe, ollas y sartenes igual?
- ¿Me ves cocinando? ¿Cuántas veces tengo que decirlo?! Boten todo lo que tenga que ver con ella! – Peinó su cabello hacia atrás – No todo, déjame una olla y una sartén, y vasos, es lo indispensable, no Johnny?
- Seguro, es necesario si te da hambre y quieres prepararte comida de improvisto.- Johnny miró al guardia y este se marchó a la cocina. – Te iras a vivir al club o quieres que llame a alguien para que haga aseo y limpie este desastre mañana a primera hora?
- Es mi casa, no tengo porque irme, después que consigas a alguien para el desastre, ayúdame a bajar el ropero de la perra, es demasiado grande y tres imbéciles no pudieron moverlo dejándolo atorado en la puerta.
- Si está atorado, tendremos que derribarlo y sacarlo de lado.
- Si eso tendremos que hacer, Johnny, no regresaste con ningún aparato de gimnasia. No pudiste sacarlos?
- No, las vigas están ancladas al piso con tornillos vectores y autoperforantes, tendré que conseguir un maestro especializado que haga el trabajo.
- Y las argollas, las telas y todo lo demás? - Estaba ofuscado.
- No son solo las vigas, las barras paralelas también están fijas al piso y las argollas y las telas están suspendidas muy arriba en el techo. Necesito a alguien que afirme una escalera corrediza para bajarlas o me romperé la cabeza si me caigo.
Joker gruñó – Ve a buscar las colchonetas y ciérralo con un candado hasta que encuentres quien quite todos sus aparatos.
Sonò realmente rabioso y Johnny se regresó al gimnasio cumpliendo su exigencia, aunque no le dijo que algunos aparatos si podía haberlos traído, como los dos trampolines de saltos, pero no lo quiso hacer. Johnny se había encariñado mucho con Harley y francamente esperaba que un milagro ocurriera y la situación se arreglara. Sin embargo, los dos se estaban odiando a muerte.
A su regreso, fue a dejar las colchonetas a la ruma de cosas y se encontró con que los guardias ya habían terminado y estaban muertos a un lado de esta. Las arrojó y buscó a J con la mirada, viéndolo salir detrás de él, con el gran cuadro representativo de los "Reyes de Gotham" bajo el hombro. Los naipes legítimos se salieron cuando el cristal que los enmarcaba se rompió.
El Joker y La Reina de Corazones rojos.
Joker roció la bencina de dos bidones y con un palillo de fosforo le prendió fuego a todo. Contempló las grandes llamas unos segundos y se devolvió a mirar a su mano derecha.
- Vamos por lo único que queda echar al fuego de la hoguera!
- Vamos a derribarlo – Le dijo Johnny con la mano, aun siendo su jefe, Johnny consideraba a J más que un amigo, era como su hermano que nunca tuvo. Luego de estar a su lado desde el inicio, incluso antes que fuera el Joker, había conocido a Jack en el restaurante de su antiguo jefe, los dos desdichados se bebieron la botella del barato coñac y se apoyaron mutuamente. Johnny se sorprendió cuando J lo fue a buscar con su nuevo aspecto a la semana de haberlo visto normal y le dijo que necesitaba dinero y un hombre de confianza, que iría a robar un banco matando a todos en el proceso. Le entregó un arma y le dijo que trabajaría para él…o lo mataría, que la mitad del robo sería su pago por haberle dado la mitad de su sueldo cuando lo necesitó, que no recordaba la razón por la que necesitó su dinero tan afligido, pero si recordaba haberlo conocido en malas circunstancias económicas y no era agradecimiento, era trabajo, un trabajo de mejor paga.
Johnny acompañó a J en el robo, convirtiéndose en su hombre de mayor confianza con los años y eso, no había cambiado.
Joker subió al segundo piso y los dos comenzaron a forcejear el ropero atascado hasta conseguir derribarlo. El ropero sonó fuerte por el impacto en el suelo y cogiéndolo de los extremos lo cargaron bajando las escaleras – No vayas a caerte Johnny, me quedaría sin el más leal de mis muchachos – Algunos vestidos glamorosos se cayeron con los colgadores.
- Después de todo lo que hemos vivido, un ropero pesado no me quitara la vida. - Johnny, al ser más fornido, bajaba de espaldas controlando el peso y J hacía lo propio aguantándolo con los brazos.
- Resultaste ser más leal que Harley.
- Es diferente, me contaras que les sucedió?
- Ella me engañó, no confió en mí y dejó todo por ir a encamarse con Deadshot, pero la muy puta estará muerta en siete meses. – Los dos pisaron los últimos peldaños avanzando a la puerta.
- Harley no volverá?
, - No y no la perdonaría por una traición como esa. Los mataré a los tres y tendrás que conseguir una mujer que se encargue de mi hijo, una que sepa atender a un recién nacido. – Los dos arrojaron el pesado ropero a la hoguera.
- Pensé, que también querías a la niña. También la mataras?
- Dije a los tres, no necesito a una niña, lo único que quiero es un heredero.
- Esto es sorpréndete, Harley siéndote infiel, y tu queriéndolas matar a las dos, incluso a tu hija, tenías un mameluco rosa para ella, hace tan solo unos…tres meses y me gustaba más el marcador. – Johnny miró la tétrica sonrisa exagerada de J, era horrida, él se veía sórdido, macabro con la luz de la fogata.
- Acostúmbrate a ella porque no me la quitaré ni un día y no me hagas recordar las idioteces que hice por esa perra malagradecida – Frunció sus labios burlón – Yo compré esa prenda de vestir de bebe, para un sexo femenino, pero no volveré a caer por ninguna mujer y una niña es una mujer, por muy pequeña que sea. Tiene mi odio y que no te quepa duda que la mataré. – Sus ojos afirmaban sus palabras.
- Bien, pero sinceramente no logro entender como pasó todo esto. Amabas a una arlequín y a una pequeña calabazza y no te cuestionaré, son tus decisiones y veo…que estás decidido a matarlas, pero aún quedan siete meses y todo se puede solucionar…
- Johnny no hay nada que solucionar, todo se jodio cuando la vi entregándose a Deadshot y lo que sentía por ella, se fue por el drenaje, excepto el odio y la venganza – Elevó la voz- Recoge sus pertenencias que se cayeron y tráelas para quemarlas en la hoguera. Te explicaré el malentendido que sucedió, porque eres mi mano derecha, pero luego no hablaremos más de esa perra hasta que te diga que iremos al hospital a matarla.
Johnny accedió adentrándose y en breves minutos trajo de regreso todo lo que faltaba cargando dos cajas en las manos que contenían vestidos, dos pares de tacones, el arnés negro de Harley, y su nuevo collar "Puddin", que era lo que sobresalía arriba de toda las prendas. Joker mostró unos ojos de indignación y fue lo primero que lanzó a las llamas de la hoguera y el humo saliendo hacia arriba en una noche nefasta.
Joker le arrebató la primera caja a Johnny de las manos y la volteó en el fuego sin dudarlo, este se acercó a él entregándole la segunda para que repitiera su accionar, Joker miró que adentro había una caja rectangular con todos los poemas que Harley le había escrito, en hojas de papel con colores pasteles, estaban ordenadas por la primera letra de su ortografía cursiva.
Esos eran los que nunca había leído y no los leería tampoco. Sostuvo la caja y la dio vuelta admirando cómo se hacían cenizas las palabras que le había dedicado y en ese momento, Joker se dio cuenta que efectivamente ya no sentía nada por ella, vació las otras cosas y le preguntó a Johnny sin apartar su vista del fuego.
- Queda algo más que quemar o es todo?
Johnny sostenía un libro grueso contra su traje elegante – Tengo esto…es su álbum de fotos, le eche una ojeada y tiene distintas épocas y edades y muchas sale con su padre. No lo quemes, consérvalo como prueba que no sientes nada por ella. – Se lo entregó en una mano.
- Johnny, puedo quemarlo o guardarlo, eso no hace la diferencia – Lo iba a arrojar, pero Johnny lo detuvo.
- Si lo quemas te odiara para siempre, es lo único que le queda de su otra vida, consérvalo y quémalo el día que la mates.
Joker suspiró pesadamente – Eres un cabeza dura….lo guardaré para quemarlo con un encendedor cuando este frente a ella, una particular venganza antes de que muera. Espérame y rociale más bencina al fuego.- Le dijo antes de ir a su habitación saqueada.
Al entrar apreció el espacio donde antes yacían sus muebles y caminó revisando que no quedará ni un esmalte de uñas tirado en el suelo, abrió el penúltimo de los cajones de su velador y lo dejó ahí guardado, al depositarlo tuvo una sensación extraña en sus dedos, queriendo abrir la tapa…pero cerró la cajonera de golpe.
Joker no lo sabía, pero el no hacerlo, era una prueba de que algo sentía, algo insignificante, pero estaba ahí en esa sensación en sus dedos.
Johnny sonrió de haber conseguido que lo guardara, esperando que no se cumpliera lo que le había dicho y sentados mirando el fuego. Joker le contó todo lo acontecido, desde su castigo, lo de Vicky, el casi aborto de Harley, el haberla visto con sus propios ojos en la cama, todo, haciéndolo su confidente y al final, manteniéndose con una mirada perdida en sus cosas quemándose, le dijo sombrío en un susurro al viento.
- Este día me hizo ver que debí haberla dejado morir en los ACE…..
HA HA HA HA HA
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Esperen, no me maten, solo decirles, que, esta historia es 100% J X H, asi que no se espanten por esta separación, aunque francamente, esta bien jodido todo, Joker odia a Harley, ella a èl ...x.x que pasara? muero por decirles! pero la trama ya está pensada!, solo necesita ser escrita, y si, soy malvada por dejarlas asì XD , pero las quiero xd! , y tengo que decirles al menos que...
Las cosas se ven mal en este momento, puede que Joker y Harley se odien mutuamente, pero la situacion cambiara, se los aseguro, y Joker si sufrira y se dara cuenta los maltratos que le hizo a Harley en los otros años de relación, de una forma que no puedo decirles, pero el amor por Harley resurgirá y sentirá la verdad, que está perdiendo a la familia que siempre deseo, ocultamente dentro de si. y será antes del nacimiento de los bebes y hara algo al respecto.
Es una promesa! no desesperen! :)
e intentare actualizar pronto, ya saben! n.n ah, y obvio! JPaola, también puso un aporte muy bueno al cap., y sus conversaciones tienen un efecto muy inspirador! Es mi apoyo moral! :) bien y ...pueden imaginarse a J con su nueva apariencia psico desquiciada, con esa sonrisa maquiavelica de labial? dios...J quedó tocado...dañado! pero le da un loock mas intimidante!
:)
Bien, Gracias por leerme! y sus comentarios motivadores!
Nos leemos! buena semana para todos!
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