Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer
Gracias a Isa por corregir este capítulo
NI
PARTE II
—¿Lo puedes sentir? —pregunta ella en voz muy baja.
Edward asiente y se acerca más a su esposa; quiere creer que es para protegerla y no porque un hombre de 78 kg y de 1.85 cm como él, se está escondiendo detrás de una pequeña mujer de apenas 50 kg.
—Está molesta —responde Edward nerviosamente, sin dejar de ver al espectro que no se mueve pero los mira intensamente.
—Y confundida —complementa Bella apretando la mano de su cónyuge.
—Creo que está más molesta que confundida —él dice tragando saliva—. No entiendo, ¿por qué puedo verlo? —él pregunta asombrado.
—No lo sé con certeza, pero tengo una idea, sin embargo este no es el momento para discutirlo, Edward —su esposa contesta entre dientes.
Bella da un paso adelante, sin soltar la mano de Edward, pero éste la jala ligeramente, haciendo que su esposa voltee a verlo.
—¿Qué se supone que estás haciendo? —él pregunta alarmado.
—Tengo que hablar con ella, ver qué quiere y tratar de entender su presencia aquí —dice Bella con seguridad—. ¿Sabes el nombre de la madre de Meredith? —pregunta Bella.
—¿Señora Dwight? Supongo —contesta Edward inseguro.
—Bien, voy a intentar comunicarme y ¿Edward? —dice Bella a su esposo que tiene cara pálida y está mirando a al espectro de la señora Dwight frente a él. Edward voltea y enfoca su mirada por unos segundos en su esposa—. No me sueltes, pase lo que pase, ¿entiendes?
Edward asiente con la cabeza y da un paso hasta ponerse a la par con su esposa.
Bella y Edward caminan unos pasos más hasta que está suficientemente cerca para poder hablar con el ente.
—¿Quién eres y qué quieres? —pregunta Bella en tono firme.
—Meredith —contesta el ente.
—¿Es tu hija, Meredith? —pregunta Bella.
—Es una mala hija, me ignora —dice el ente enojado.
Bella frunce el ceño y se queda pensativa; Irina le ha comentado sobre este tipo de "malentendidos".
—Señora Dwight, ¿usted sabe que está muerta? Ya no es parte de este mundo y está atormentando a su hija, la cual no la puede ver, por eso piensa que la está ignorando.
La lámpara del pasillo se tambalea y las luces parpadean al mismo tiempo que la mujer grita.
—¡Meredith me ignora! —grita la mujer.
Meredith entra al pasillo escuchando el alboroto, también porque creyó escuchar la voz de su madre. Ahí encuentra a la pareja parada en medio del amplio pasillo pero sin moverse, como si alguien estuviera frente a ellos.
—¿Madre? —pregunta Meredith con voz infantil, jura que ha escuchado a su madre.
—Meredith, no —advierte Bella antes de que la chica camine más dentro del pasillo.
Desafortunadamente la chica da un paso hacia el pasillo y recibe un golpe en la cara que la deja confundida por unos segundos.
—¡Meredith no entres, quédate fuera del pasillo! —grita Edward.
La chica está tan asustada que no entiende lo que está pasando, pero ese mismo miedo la lleva fuera del pasillo hasta que está en la pequeña sala que conecta la sala principal y el comedor.
—¿Qué está pasando? —pregunta la chica nerviosamente.
Bella y Edward se voltean a ver, sin saber cómo explicárselo a la chica; al final es Bella la que habla.
—Meredith, ese golpe que sentiste, ¿es algo que sucedía en forma cotidiana cuando tu madre vivía? —pregunta Bella.
—S..sí —tartamudea la chica tocando su mejilla—. ¿Fue ésa mi madre? —pregunta.
—Sí—dice Bella en voz moderada.
—¿Qué vas a hacer? —pregunta Edward en su oído.
—Tratar de convencerla que no está viva, pero si eso no funciona, tengo que hablar con Irina, esto es más de lo que puedo manejar, no sé cómo proseguir —dice Bella preocupada.
Edward entrelaza sus dedos con ella y la besa en la frente.
—Puedes hacerlo, Bella, sé que lo puedes hacer —él lo dice tan seguro, ¿cómo puede estar tan seguro? Se pregunta Bella.
—Meredith debe ser castigada, ha sido una mala hija —dice el ente, advirtiendo su presencia nuevamente a Edward y Bella.
—No eres parte del mundo de los vivos, debes irte y dejar a Meredith en paz —comanda Bella.
—¿Madre? —pregunta Meredith asomando la cabeza por el pasillo.
—Meredith, es peligroso que estés aquí —dice Bella.
—No voy a irme, si es mi madre quiero hablar con ella —dice la chica insistente y con lágrimas en los ojos.
—Esto no es una sesión espiritista, no es momento para comunicarte con tu madre, entre más contacto tengas con ella más confundida estará sobre su estatus, ¿entiendes? En este momento tu madre piensa que está viva. —En eso Bella se le ocurre una idea—. Tal vez si le dices cómo murió, si le recuerdas los últimos días...
—¿Cómo? ¿Sólo lo... digo? —pregunta la chica.
—Sí, sólo díselo como si estuviera frente a ti.
La chica se ve un tanto triste y dudosa, pero traga saliva y cierra los ojos preparándose para hablar con su madre.
—Falleciste hace casi un año, madre. Fue abrupto e inesperado para todos, un ataque al corazón —se detiene la chica que quita sus lágrimas—, pero nunca fuiste de las que les gustaba ir al doctor, eras tan necia, madre, tan necia... Un día antes de morir me hiciste ir a esta reunión, ¿recuerdas? No quería ir porque no conocía a nadie, pero tú insististe, estaba tan enojada… Siempre he hecho lo que me has pedido, he seguido tus reglas porque no quiero enojarte, pero más que nada porque no quería decepcionarte. Oh madre... tu opresión me hacía tan miserable —dice Meredith, esta vez abriendo los ojos—. ¿Por qué sigues haciéndome miserable aun en la muerte? Debes de irte, debes de marcharte, déjame vivir por primera vez en mi vida —finaliza la chica que está llorando a torrentes.
Bella y Edward pueden ver como el ente mira a Meredith confundida.
—Señora Dwight, es tiempo de irse —habla Bella.
El ente voltea con la pareja y los mira desaprobatoriamente.
—Fuiste una mala hija también, ¿cierto? —pregunta la mujer.
Bella se ve sorprendida y no responde.
—Tiene que irse, ahora, no es bienvenida aquí —ordena Bella nuevamente.
La lámpara empieza a moverse más y más hasta que el pasillo es un caleidoscopio de claroscuros que invaden las paredes.
—¡Debes irte ahora! —grita Bella.
La mujer se acerca a ella haciendo que Bella y Edward se abracen esperando el contacto, pero de pronto la mujer desaparece a la mitad del pasillo.
—¿Se fue? —pregunta Edward después de unos segundos de calma.
Bella se queda quieta un tiempo, la presencia que sentía ya no está, todo se siente tranquilo y en paz. Sin embargo la prueba de fuego sería soltar la mano de Edward.
—Por ahora—Bella contesta.
Ella no quiere soltar su mano, pero tiene que hacerlo si quiere estar segura que la mujer se ha ido definitivamente. Renuentemente suelta la mano de su esposo y exhala en alivio al sentir la misma paz de hace momentos.
X*-*-*X
Si tuviera que describir esta noche, lo haría como la más extraña de su vida, por mucho. Él es un hombre de ciencia, ¡ciencia! Esto pobremente puede ser explicado con matemáticas y razonamientos lógicos. Y ¿cómo se supone que puede ser un experto en la mente humana cuando apenas puede entender la suya ahora mismo? Recuerda la mirada de Meredith antes de despedirse y cómo no paraba de agradecerle lo que acababa de hacer por ella, pero él realmente no hizo nada, todo fue Bella. La explicación más plausible que pudo dar sobre esto a su paciente, fue que hay cosas que no tienen explicación y es mejor no saber. Bella, sin embargo, dio una frase más reconfortante a Meredith:
—¿Sabes lo que es el síndrome del miembro fantasma? Cuando amputas una pierna, esa persona sigue pensando que existe, aún duele, aún la siente... Morir es algo así, a veces la persona tiene una muerte tan inesperada y abrupta, como la de tu madre que no se da cuenta que ha sufrido la pérdida de su cuerpo. Es necesario, en ambos casos, convencer a la mente o bien la consciencia de que esa parte física no existe, eso es lo que hice.
Edward jamás se atrevería a entender esos misterios de los cuales su esposa está tan consciente.
Ahora después de su despedida con Meredith Dwight, ambos se encuentran en el auto callados y pensativos; Edward quiere preguntar por qué pudo ver a la madre de Meredith, pero no quiere presionar a su esposa que se ve físicamente agotada.
—Gracias por esto, realmente has hecho algo increíble y Meredith te debe su paz mental —dice Edward seriamente.
Bella sonríe y asiente.
—Esa mujer realmente la hacía miserable, y quiso continuar haciéndolo después de su muerte..., pero no puedo dejar de pensar en lo que me dijo.
Edward le cuesta unos segundos recordar.
—¿Sobre ser una mala hija también? —pregunta él.
—¿Por qué diría algo así? ¿Sabrá algo de mi madre? ¿La habrá visto? —pregunta Bella tristemente.
—Si la hubiera visto, la habrías visto ahí mismo. Tú solías ver a tu madre, al menos eso me habías comentado en alguna ocasión —él comenta.
—Hace mucho que no lo hago y todas esas veces mi madre realmente nunca se me acercó tanto, era como... si me viera de lejos. ¿Por qué nunca se me acercó para hablar conmigo? —se pregunta Bella.
—Tal vez no quiere hacer lo que hizo la madre de Meredith, y sólo quiere cuidarte.
Bella se queda pensativa y recarga su cara en la ventana.
—No es natural que mi madre siga en este mundo, probablemente necesita que la ayude a cruzar. Pero no la he visto desde que me mudé a California, no entiendo.
Los dos se quedan callados unos momentos hasta que ella habla.
—Necesito arreglar lo de Aro también —dice Bella pensativamente.
—¿No sería más fácil mudarnos? —él dice sin pensarlo.
Bella voltea y lo mira extrañamente.
—No tiene caso, Edward, nos vamos a divorciar en menos de un año, ¿qué sentido tiene? —ella dice duramente.
Edward aprieta su quijada y se queda callado.
—Además, es cruel dejarlo así, debo ayudarlo a continuar.
—Sí, y mientras me va a estar golpeando cada vez que tú y yo discutamos, y seamos sinceros, eso será muy seguido —él dice molesto.
—Tal vez no deberías provocarme —contesta Bella con una sonrisa sardónica.
—Tal vez tú no deberías provocarme —refuta Edward apretando de más el volante.
—En fin, aún así no es aceptable que Aro use violencia, y por mucho que te lo merezcas no es correcto que termines con la cara amoratada cada semana —dice Bella.
—Oh gracias, eres muy considerada —dice Edward sarcásticamente.
—Pero hoy sucedió algo extraño... —ella dice y se detiene, no sabe si abordar el tema ahora o simplemente negarlo.
—¿Te refieres al hecho de que podía ver a la madre de Meredith como si fuera algo común y corriente en mi vida? —pregunta Edward.
—¿Estabas asustado? —pregunta Bella con una sonrisa burlona.
—No..., estaba... confundido —él dice inseguro, haciendo que Bella dude de su respuesta—. Y esto solo sucede cuándo me tocas, lo cual es algo aún más confuso. Dijiste que tenías una idea de por qué sucedía esto, ¿cuál es? —pregunta Edward.
—Creo que eres como una antena humana, amplificas mis sentidos…, pero es algo más que no puedo definir —dice Bella entrecerrando sus ojos—. Es como si mi mente se afinara y enfocara correctamente, como si tuviera más claridad y dejara el miedo atrás.
—Pero eso no explica por qué yo puedo verlos —él responde.
—Lo mismo pasó con Carlisle, lo hice proyectar a su esposa, pero me quitó tanta energía que me desmayé después de un breve tiempo. No obstante, esta vez fue diferente, no me sentí débil, todo lo contrario.
Edward se ve evidentemente molesto cuando ella menciona a Cullen atreviéndose a comparar sus situaciones.
—Así que soy todo lo contrario a él —dice Edward presuntuosamente.
Su esposa voltea y le levanta la ceja.
—Tú y Carlisle son muy diferentes, pero si te refieres al aspecto metafísico supongo que tienes razón.
—Creo que eso debería darte una idea de la alta compatibilidad que hay entre tú y yo, contrario con la que tienes con tu "terapista" —dice Edward sonriente haciendo las comillas con su mano libre. Esa sonrisa molesta a Bella, es como si él supiera algo que ella no.
—Estás malinterpretando esto... esto no es sobre compatibilidad... —ella empieza a refutar.
—¿No? Yo creo que sí, creo que lo que pasó hace rato fue una prueba de que hay algo que nos une, Bella, ¿no te das cuenta? ¿Cómo explicas todo lo que pasamos? Tú misma has dicho que proyectar te quita energía, pero no pasó eso conmigo. Así que básicamente debe ser a que nos complementamos. ¿Qué otra explicación podría ser? —él termina la frase mirando a su esposa que se ve confundida sin saber qué contestar al respecto.
X*-*-*X
Por más extraña que haya empezado su semana, el resto fue tan común como pudiera ser ante las presentes circunstancias. Seguía siendo evadido por su esposa y ella seguía desapareciendo por las tardes, presuntamente con Rose. La ha seguido una par de veces y ninguna de esas veces la ha visto volver a entrar al Penthouse del irlandés, lo cual lo tiene un tanto tranquilo; pero no se engaña, la mirada de ese hombre está lejos de ser la de un conformista perdedor.
Como todos los viernes, después de trabajar se va al bar que está a un par de cuadras de su consultorio. Al entrar, le extraña ver a Jazz sentado en la barra con bebida en mano.
Jasper siente a alguien sentarse a su lado, y al voltear le sorprende ver a Edward.
—¿Mal día? —pregunta Edward a su amigo, luego pide un Bourbón al mesero.
—Lo mismo de siempre. ¿Tú? —pregunta Jasper.
—Comúnmente miserable —responde Edward apáticamente.
—No he sabido de ti desde que fui a tu casa, ¿mucho trabajo o sólo misantropía selectiva? —pregunta el rubio.
Edward se ríe y toma de su licor.
—Mi trabajo me impide ser misántropo selectivo, Jazz. Además, si pudiera preferiría hablar contigo que con una esposa insegura de los suburbios. Aunque admito que esta semana ha sido un tanto reveladora en el aspecto laboral.
—¿A qué te refieres?—pregunta Jazz.
—No sé si me creerías pero mierda, a este punto simplemente no me importa, necesito hablar de esto con alguien —dice Edward con voz cansada.
Así que Edward explica el caso de Meredith. Jasper tenía una noción sobre las capacidades de Bella, pero lo veía más como si ella fuera una mujer sensible y de gran corazón que empatiza a grandes niveles, no que era una medium.
—Necesito un whisky —es la respuesta de Jasper al escuchar la extraña vida de Edward Masen.
—No me crees, ¿cierto? Te daría pruebas, en mi casa hay cientos de pruebas —dice el castaño riéndose.
—No gracias, con esto que me has dicho no pienso poner un pie en tu casa nuevamente.
Edward se ríe y asiente.
—Dímelo a mí que tengo que vivir ahí, pero afortunadamente mientras Bella y yo no discutamos las cosas están realmente bien, ya no han pasado cosas raras.
—Es irreal, no puedo creer que me estés diciendo esto. ¿Es en serio? ¿Bella puede ver fantasmas? —pregunta Jasper asombrado.
—Y aparentemente me puede hacer verlos, lo cual tengo que admitir me ha abierto un nuevo mundo.
—No me lo tomes a mal, Edward, pero estás seguro que no es un tipo de... ¿cómo le llaman ustedes los loqueros? ¿Histeria colectiva o algo así? —comenta Jazz.
—Créeme, he pasado por todos los diagnósticos posibles y esto no se asemeja ni tan siquiera un poco a un folie à deux*. He sido lanzado por los aires y tengo marcas todavía en mi cuerpo que confirman que no aluciné. Toda mi vida me he sentido tan seguro de todo, de las respuestas del mundo y el aceptar que hay cosas que no entiendo, pero esto... Esto es algo que nadie podría entender a menos que se experimente. Y Bella lo ha vivido una vida, no puedo entender como lo hizo, es... increíble y admirable —dice Edward en concentración.
—Bueno, siempre me he jactado de ser un hombre de mente abierta y creo que hay cosas allá afuera que están fuera de mi comprensión, por eso no te tacharé de loco —dice Jasper riéndose—. Por cierto, hablando de mente abierta; ¿qué haces aquí? Pensé que estarías en la reunión de los McCarthy —dice Jasper confundido.
—¿Por qué estaría ahí? Ni siquiera fui invitado —dice Edward intrigado.
Jasper se ve pálido por un momento.
—¿Qué? ¿Qué pasa?
—Tal vez tú no fuiste invitado, pero tu esposa sí y... Edward, admito que cuando supe que ella asistiría, me sorprendí, pero luego pensé que habían resuelto sus diferencias. Así que asumí que irías tú también. Es decir, ¿por qué ella iría sola a ese tipo de reuniones? —se pregunta Jasper más para sí mismo—. Nunca pensé que Bella se atreviera...
—¿Se atreviera a qué, Jazz? —pregunta el castaño ansiosamente.
—Edward, medio Hollywood sabe lo que pasa tras puertas cerradas en las reuniones de los McCarthy —dice Jasper levantando una ceja enfáticamente.
—¿Te refieres a los rumores?
—No son rumores, yo mismo he asistido —contesta Jasper.
Edward se levanta de la silla y se toma el Burbón de un trago.
—Oh no, no dejaré que mi esposa vaya a una orgía, primero mato al hijo de puta que se atreva a tocarla.
NOTA DE AUTOR:
(Educativo)
*El Trastorno psicótico compartido o folie à deux (literalmente "locura compartida por dos") es un raro síndrome psiquiátrico en el que un síntoma de psicosis (particularmente una creencia paranoica o delirante) es transmitida de un individuo a otro. El mismo síndrome compartido por más de dos personas puede llamarse folie à trois, folie à quatre, folie à famille o incluso folie à plusieurs (locura de muchos).
(No educativo...más o menos)
Sólo les recuerdo que este fic NO ES DULCE ROMANCE, es decir es romance pero va a faltarle muchas cosas románticas que ustedes como lectores podrían esperar, por favor hagan caso de esta advertencia ya que habrá muchas veces en que estos dos hagan lo opuesto a algo "romántico". Dicho esto, si conocen mi estilo sabrán que no soy fan de las tragedias.
En cuento a la conexión de Edward con Bella:
1)Edward NO tiene un don. Véanlo como que él es el alma gemela de Bella,y esa unión que tienen es tan fuerte que trasciende los sentidos, por lo cual Bella inconscientemente se siente más segura y él está tan complementado con ella que puede experimentar lo mismo que ella. Este tipo de unión será algo que tendrá mucha relevancia en el futuro.
2)Este caso de Meredith fue basado en un caso supuestamente real que tuvo Ed y Lorraine Warren de un libro de ellos que estoy leyendo llamado:
The Demonologist: The Extraordinary Career of Ed and Lorraine Warren por Gerald Brittle (Berkley Books, 1980)3) Este es una historia ficticia y claro a veces me gusta meterle cosas de la vida real para mezclarle, por ejemplo que en verdad había orgías en Hollywood en los 60´s. Sin embargo, en cuanto al aspecto religioso espero que aquellas personas que no son religiosas o bien, no compartan la misma ideología religiosa que aquí se presenta, sean lo suficientemente maduras para entender que esto es una historia y que no deberían sentirse ofendidas por ningún motivo.
Saludos, Eve
