Capítulo 32.
Su nacimiento es inminente, de modo que espero, una vez más espero.
Nunca olvides que te quiero, Delphine Bertholon.
.
Rpov.
-Soy un hombre casado y ustedes también, no deberíamos estar en este lugar- les reproche a mis amigos en cuanto vi el letrero del bar al que me habían traído.
-Te has casado antes de tiempo- me dijo Tom tranquilamente mientras encendía su cuarto cigarrillo de la noche, una cantidad exagerada para él.
-Sienna va a colgarte de las pelotas si se entera de esto- sabia lo celosa que era mi rubia amiga y había sido testigo de muchas peleas entre ambos así que aún no entendía por qué Tom había accedido a venir a este lugar.
-Me da lo mismo- me respondió y siguió a Marcus, Bobby y Sam que ya estaban entrando, así que resignado fui tras ellos.
Era como se esperaba que fuera. En el centro había una enorme pista de baile, con los pisos cubiertos con espejos y cinco tubos en los que bailaban chicas voluptuosas y que poco a poco iban desnudándose; en los laterales del lugar había dos barras y junto de la pista mesas y salitas en dónde un montón de tíos de diferentes edades estaban observando el espectáculo, disfrutando de un baile privado o simplemente bebiendo y conversando.
En el segundo piso había más bailarinas y pude observar claramente un pasillo en el que se leía con letras neón "PRIVADOS", al parecer no solo era un club nudista, sino también un prostíbulo, si Kristen se enteraba de esto me pediría el divorcio de inmediato.
Nos sentamos en una salita alejada de las mesas en un intento de pasar desapercibidos.
-Muy bien Pattinson tenemos preparado para ti un buen espectáculo, disfrútalo sin culpas que Kristen también disfrutara de ciertos placeres el día de hoy- anuncio Bobby mientras un grupo de cinco bailarinas, todas rubias y vestidas de colegialas, comenzaban a bailar frente a nosotros.
-¿¡Han llevado a mi esposa a un club como este?!- grite furioso, pues aquella pequeña confesión hecha por mi amigo había logrado ponerme de un horrible humor en cuestión de segundo.
-Tranquilo cariño, tu esposa no tiene que enterarse, solo relájate- la chica que bailaba frente a mi había tenido el descaro de subirse en mi regazo y comenzar a restregarse contra mi entrepierna, ¿cómo se atrevía? ¿Acaso no había escuchado que era un hombre casado?
Me levante abruptamente logrando que se callera al piso de bruces y soltó un par de improperios ganándose la burla de mis amigos y sus compañeras.
-Tranquilo Rob, solo le han comprado un pastel, helado, gaseosa y una docena de donas de chocolate no tienes nada de qué preocuparte- me informo Tom, que al parecer si estaba disfrutando de la compañía, pues ya había colocado un par de billetes en el brasiere y la tanga de la rubia que le bailaba cómodamente encima. Su reacción me dejo bastante sorprendido pues el Tomas enamorado de Sienna Miller no haría nada como eso.
Y qué decir de los demás, al parecer yo era el único que no lo disfrutaba. Ayude a la chica a incorporarse, le di un par de billetes de cien dólares y le pedí que se marchara. Me dirigí a la barra para tomar algo y dejar a mis amigos disfrutar de la noche.
Pedí un Wisky y me quede ahí, observando el escenario que se desarrollaba frente a mí, sin duda algo bastante placentero para cualquier hombre, pero no para mí.
Las chicas me parecían bastante vulgares, no las juzgaba, pero tampoco me atraían, a mi mente solo llegaba la imagen de una castaña, con delicadas pecas en el rostro y una pelotita de playa en el estómago, solo ella era capaz de hacerme sentir amor, placer e incluso dolor, lo demás sin ella no era nada.
Kpov.
La llegada de mis amigos fue bastante sorpresiva, pero me había hecho muy feliz. Excepto por la parte en que habían obligado Robert a ir con ellos a un club de striptease. Confiaba en él, sabía que los chicos solo lo hacían por diversión y que Rob no haría nada malo, pero eso no impedía que me pusiera un poco celosa.
Suzie me habia dado un buen sermón acerca de mi boda express, después había llorado por habérsela perdido y finalmente me había entregado un regalo, aunque más bien era un regalo para él bebe, que consistía en un trajecito blanco de lana con un moñito color rosa en el lado derecho de la chambrita* tejido por ella, aunque al final le susurro un pequeño "traidor" a mi vientre cuando le dije que era un niño y ella protesto que tendría que cambiar el color del moño.
CJ solo me reclamo por no haber podido emborracharse gratuitamente y haber conocido a alguien de una noche en mi boda.
Sienna ni siquiera se molestó en decir nada, se notaba triste y bastante apagada, suponía que estaba así por la visita de los chicos al club.
La que me había sorprendido completamente con su presencia fue Dakota a quien no había visto en mucho tiempo y con quien me puse al corriente de todo.
.
Estaba siendo una noche bastante agradable, tenía helado de diferentes sabores, donas cubiertas de chocolate y rellenas de natilla, pero sobre todo un delicioso y divertido pastel de pene, un pene que además se venía. Cuando lo vi me hizo explotar en risas y para diversión de mis amigas había tomado un poco de la crema que Cj disparo simulando ser semen y lo había llevado coquetamente a mi boca, disfrutándola con pequeños gemidos. Incluso recordé las maravillosas noches que pasaba con Robert haciendo lo mismo, pero con cosas más reales.
-Ese sonrojo en tus mejillas es bastante sucio después de lo que acabas de hacer- dijo Suzie mientras comenzaba a repartir el pastel.
-No sé cómo lo soportas, cuando estaba embarazada no dejaba a Tom abandonar la cama en mucho tiempo, no puedo imaginar lo que es vivir en abstinencia- Sienna poco a poco se había relajado, aunque la felicidad no le llegaba a los ojos.
-Es insoportable algunas veces, pero aunque no podamos hacer muchas cosas, Rob sabe cómo aliviar a mis alborotadas hormonas.
A las tres de la mañana mi cuerpo no resistió más y todos nos fuimos a dormir.
La puerta de la habitación se abrió media hora después pero no fue mi marido el que había entrado, sino Sienna que se recostó a mi lado.
-Creo que Tom va a dejarme- me dijo con la voz un poco entrecortada debido a las silenciosas lágrimas que escapaban de sus ojos.
-¿Por qué piensas eso?- pregunte sin saber que más decir.
-Hace un par de días encontré a Jude en el centro comercial, nos saludamos, platicamos y accedí a ir a comer con él, un paparazzi nos siguió y publicaron las fotografías, pero eso no fue lo peor, si no me hubiera detenido a tiempo lo habría besado olvidándome por completo de Tomas- después de su relato se soltó a llorar desesperadamente, sabía que amaba a Tom y por un momento de confusión estaba a punto de perder todo, al igual que yo años atrás.
La abrace tratando de consolarla, hasta que ambas nos quedamos dormidas.
.
El beso que Rob deposito en mi frente me hizo despertar un poco sobresaltada.
-Acabo de llegar, son las cinco, me ha tocado ser conductor designado, por eso se me ha hecho tarde, Tomas está en el cuarto de invitados, me quedare en el sofá porque no quiero despertar a Sienna- me dijo ahorrándome las preguntas que tenía planeado hacerle.
-¿Te has divertido con esas chicas?- le pregunte haciendo un puchero que lo hizo reír.
-Para nada, me la pase bebiendo solo en la barra mientras los demás disfrutaban del ambiente - me dijo mientras acariciaba a nuestro bebé.
-Te he guardado pastel, está en el refrigerador- le dije y volví a caer en los brazos de Morfeo.
.
Cuando desperté la luz se filtraba por las ventanas de forma intensa, lo que me indico que ya era bastante tarde. Sienna aún seguía durmiendo a mi lado, por lo que me levante sin hacer ruido, fui al baño, pues esa había sido la razón que me hizo abrir los ojos. Después de haber dejado vacía mi vejiga me dirigí a la planta baja para buscar a mi esposo y terminar de interrogarlo acerca de su noche.
Bear y Bearni fueron, como todos los días, a mi encuentro al pie de la escalera y me guiaron a la cocina en donde Robert preparaba café.
Lo abrace por la espalda, tanto como me lo permitió mi vientre y le susurre un pequeño Hola.
-¿Cómo has dormido?- me pregunto girándose para poder besar castamente mis labios.
-Un poco incomoda porque no pude usarte como almohada- y es que desde hace una semana Rob se había convertido en mi almohada humana. Dormíamos un poco enredados, yo me acostaba lateralmente apoyando mi cabeza en el hueco de su cuello y mi vientre en su mano, mientras que él se acostaba mirando al techo, no sabía si era incómodo para él pues nunca se había quejado.
-¿Qué tal les fue anoche?- esperaba que nadie le hubiera bailado encima.
-Los chicos me llevaron a un club de striptease, una rubia voluptuosa trato de bailarme encima y termino en el suelo, le di doscientos dólares para que se fuera y yo escape a la barra a tomar un par de tragos- su respuesta me había quitado un enorme peso de encima, aunque hubiera preferido que no fuera a ese lugar.
-Aunque debo decir que estoy un poco molesto contigo- dijo y se alejó de mí para dirigirse al refrigerador.
-¿Conmigo?- pregunte sorprendida.
-Has probado algo que no es mío- se acercó a mí con el pastel de la noche anterior y una sonrisa burlona en su rostro.
-Bueno, debo admitir que es un poco más dulce que el tuyo, pero para ser honesta te prefiero a ti de postre- ambos nos miramos traviesamente y después él se acercó para besarme con muy poca delicadeza provocando que casi se cayera el pastel.
-Díganme que han hecho café- Tomas entro a la cocina provocando que Robert y yo nos separáramos abruptamente, lucia bastante desarreglado y con una cruda tremenda.
Rob le sirvió una taza del café que previamente había preparado, bastante cargado pude adivinar por el olor que invadió la cocina.
-Sienna aún está durmiendo- le dije al ver que no preguntaba por ella.
-Bien, debe despertar pronto porque tenemos que ir por Marlowe a casa de sus padres- fue lo único que dijo y su tono fue frío mezclado con un poco de enojo.
-¿Te divertiste anoche?- pregunte para obtener información que me ayudara a descubrir cómo se sentía respecto a lo que Sienna me había contado la noche pasada.
-Muchísimo, no sabes lo bien que se siente tener a una chica hermosa bailandote encima- hizo una pausa y después continuo- aunque supongo que si lo sabes- me dio una fría mirada y su respuesta fue sarcástica, trataba de hacerme sentir mal, aunque supuse que solo quería desahogar un poco su coraje.
-Tomas- advirtió Robert con un tono de voz bastante fuerte.
-Iré por Sienna y nos marcharemos ya es muy tarde- se levantó de la mesa y subió las escaleras en busca de su esposa.
-Sienna me dijo que va a dejarla- le conté a Robert mientras acariciaba la vena de su frente que se había saltado por el comentario de nuestro amigo.
-Creo que es mejor dejar que solucionen sus problemas solos- dijo al ver cuáles eran mis intenciones.
-Tal vez podríamos ayudarlos, hemos pasado por cosas similares- continúe.
-Nunca funciono con nosotros, cuando los demás nos decían que hacer o sugerían alguna solución terminábamos peor, debemos dejar que encuentren la solución por su cuenta- finalizó.
.
Tuvimos una semana bastante ajetreada, con los chicos en casa, no paramos de hacer salidas a cualquier lugar, ya fuera solo para comer o para ver una película, o para dar un paseo por la ciudad. Incluso habían comenzado un concurso, ¿Quién le daría el mejor regalo a nuestro pequeñín?, hasta ahora Dakota era la única que tenía una idea en mente de lo que quería.
No habíamos visto a Tom y Sienna desde la mañana después de la despedida de solteros, y eso me preocupaba, pues no sabía si ya habían arreglado las cosas, o estas habían empeorado.
Habíamos organizado un viaje para el fin de semana a la Isla, para que los chicos conocieran la casa, lo que les entusiasmaba mucho, pues ahora, según sus palabras, podríamos organizar grandes fiesta cada fin de año.
-Si no te apetece ir podemos quedarnos ellos lo entenderán- me dijo Rob mientras se recostaba en la cama, yo me encontraba metiendo las ultimas prendas de ropa en la maleta que llevaríamos.
-No permitiré que se comporten como adolescentes y arruinen mi preciosa casa- le dije un poco molesta, pues las hormonas habían decidido que esta sería una semana increíble para joderme la vida.
Aunque amaba a mis amigos esperaba que se fueran pronto y me dieran un poco de paz, pues al parecer habían olvidado que era una chica con siete meses de embarazo, que por cierto, comenzaba a cansarse con más facilidad y a ser víctima de las hormonas.
-Sabes que no lo harán, además creo que nos haría bien pasar unos días a solas- continuo tratando de convencerme, y eso en lugar de calmarme me altero aún más.
-Pudiste haberlo dicho cuando aún no preparaba la maleta, ahora no desperdiciare mi trabajo- dije cerrando la maleta para poder bajar y meterla en el auto.
Robert se levantó y me la quito de las manos cuando se dio cuenta que en verdad planeaba cargarla hasta el piso de abajo para meterla en el maletero. No dije nada y volví a la habitación para recostarme un rato, realmente estaba cansada y la cabeza comenzaba a dolerme, además mi pequeño bebé ya había comenzado a moverse con más frecuencia, y le encantaba patearme justo debajo de las costillas, todos los días.
Realmente estaba cansada, así que no fui consciente del momento exacto en que me quede dormida.
.
Cuando abrí los ojos el sol se había ocultado y todo se encontraba en completo silencio, recordé que debíamos salir a las tres de la tarde rumbo a la isla, por lo que mi pequeña siesta seguro había retrasado el viaje. Me levante para ir en busca de todos, pero tuve que sentarme a penas me había colocado de pie pues un mareo intenso provoco que todo diera vueltas a mi alrededor. Me sostuve de la orilla de la cama y cerré fuertemente los ojos esperando que pasara pronto.
-Te avisare si algo cambia- la voz de Rob me hizo abrir los ojos, guardo el móvil en el bolsillo trasero de sus jeans y se acercó a mí rápidamente, al parecer mi postura y la expresión de mi rostro lo hicieron ponerse alerta.
-¿Estas bien?- hizo la típica pregunta y como respuesta obtuvo una mirada nada agradable de mi parte.
-Un mareo- fue lo único que dije y volví a cerrar los ojos. La cama se hundió a mi lado y comenzó a acariciar mi espalda con una de sus manos, así que aproveche para recargarme en su hombro mientras los efectos del mareo terminaban.
-He retrasado el viaje- afirme después de unos minutos, Rob no había dejado de acariciar mi espalda.
-De hecho, los chicos se han ido, les dije que estabas cansada y que por esta vez tendrían que viajar solos- aunque me molestaba un poco que no hubiera pedido mi opinión respecto a esto, la verdad era que se lo agradecida infinitamente, pues tenía muy pocas ganas de abandonar la cama y quería estar a solas con Rob.
-Gracias- respondí y volví a cerrar los ojos, pero esta vez porque me apetecía volver a dormir.
-Te traeré algo para cenar- dijo Rob.
-No tengo hambre, ¿podríamos solo tumbarnos en la cama y dormir?- dije adormilada, el cuerpo ya comenzaba a pesarme.
-Está bien, pero si no te dan ganas de comer antes de las doce te traeré un vaso de leche y lo beberás sin protestas- asentí. Se levantó y comenzó a quitar todos los cojines extra de la cama, levanto las cobijas y nos acurrucamos; prendió la televisión y yo me perdí en los brazos de Morfeo.
Rpov.
Kristen se había quedado dormida al instante, y después de una semana bastante pesada no me atreví a despertarla, ni siquiera sabiendo que no había comido demasiado durante el día debido a su mal humor.
Al parecer las hormonas le estaban pasando factura, pues aunque nos habíamos divertido bastante con los chicos todos pudimos notar su incomodidad y molestia, y a eso teníamos que añadirle el hecho de que el bebé ahora si le daba patadas dignas de un futbolista profesional y la dejaban adolorida.
Por otro lado, los paparazzis enviados por Natalie Morales habían aumentado, actualmente había tres montando guardia cerca de la casa y en nuestras salidas uno de ellos nos seguía, mantenía su distancia, pero siempre estaba presente. Me comunique con Nick y Ruth para informales de este hecho y habíamos llegado a la conclusión que la reina de la prensa amarillista no se detendría, por lo tanto, si en algún momento fuera necesario Dean y Jonh viajarían a Londres para asegurarse de que no tuviéramos altercados con ellos.
Me levante sin hacer ruido para no despertar a Kristen y baje para asegurarme que las puertas estuvieran cerradas y que tanto Bear como Bearni tuvieran comida y agua suficiente, también llene un vaso con leche y puse galletas en un plato por si Kristen despertaba con hambre en la madrugada, estaba seguro que no se negaría a comer si se trataba de algo dulce.
Cuando volví a la habitación la cama estaba vacía, la luz del baño encendida y el inconfundible sonido de arcadas llenaba el ambiente. Coloque el plato de galletas y el vaso de leche en la mesita de noche y me dirigí rápidamente a ayudar a Kristen.
Se encontraba inclinada en el inodoro vomitando violentamente, así que sujete su cabello y comencé a sobar su espalda en un intento de ayudar a calmar las náuseas, sabía que no ayudaba mucho, pero me hacía mitigar un poco la ansiedad que sentía al no poder ayudarla. Cuando termino de vomitar la ayude a levantarse y lavarse los dientes, después la tome en brazos y la acosté en la cama, ella inmediatamente giro sobre su costado izquierdo, dándome la espalda y acariciando su hermoso vientre abultado.
-Creo que las náuseas han aparecido nuevamente- dijo en un susurro.
Rodee la cama y le serví un vaso con agua, después me senté a su lado, acaricie su frente que tenía pequeñas gotitas de sudor y le ofrecí el líquido.
-No, no me apetece- dijo abriendo los ojos y mirándome, aún seguía acariciando a nuestro bebé.
-Lo siento cariño, pero tendrás que tomarlo, ahora sí que no tienes nada en el estómago, no te obligare a comer nada, pero no permitiré que te deshidrates- le dije preocupado.
Me miro con ojitos suplicantes, pero al ver que no cambiaría de opinión se levantó y tomo todo el contenido del vaso.
Volvió a acurrucarse debajo de las sabanas y se quedó dormida de inmediato.
.
Al amanecer ella ya no se encontraba a mi lado, así que me apresure a salir de la cama para buscarla. Casi me caigo con uno de los cojines que había quitado la noche anterior por lo que me detuve de la mesita de noche y me di cuenta que la leche y las galletas seguían intactas.
Encontré a Kris sentada en el sofá con un pequeño plato que tenía fruta picada a medio comer y un vaso de jugo de naranja.
-¿Cómo te sientes?- le pregunte cuando estuve a su lado.
-Mejor, pero me duele la cabeza- dijo intentando formar una sonrisa con los labios. La observe detalladamente y note que tenía los ojos llorosos y aún seguía pálida.
-Seguro es porque prácticamente no comiste nada ayer, te prepare algo rico y te sentirás mejor- coloque un mechón de cabello detrás de su oreja y le sonreí.
-Tenemos cita con Frank en una hora- hizo una pausa y continuo- creo que algo no anda bien- sentencio.
-¿P-porque lo dices?- pregunte con la voz un poco entrecortada.
-Me duele mucho la cabeza y aún sigo mareada, además tengo ese presentimiento, como si algo horrible estuviera a punto de suceder- una lagrima resbalo por su mejilla y rodeo su vientre protectoramente para soltarse a llorar.
Me quede en shock por algunos minutos, no sabía cómo reaccionar, que hacer o que decir. Fue el llanto de Kristen lo que me saco de mi estupefacción, hice que se levantara para que se sentara en mi regazo para susurrarle "todo estará bien" sin parar.
.
Frank le hizo un chequeo general, el bebé se encontraba bien, pero Kristen tenía la presión bastante alta y de no controlarla podría terminar en preclamsia, lo que obligaría a practicarle una cesárea* de emergencia.
El panorama no era tan malo, al estar en el séptimo mes de embarazo, el bebé podría sobrevivir, aunque eso significaba que estuviera en la incubadora por algún tiempo, Kristen estaría bien, pero aun así no podía parar de preocuparme.
Ingresaron a Kristen y la sedaron para poder bajar su presión, pues cuando nos notificaron su condición se alteró demasiado.
-Deberías ir a comer algo- me dijo Sienna entrando a la habitación donde Kristen aún dormía.
-No quiero separarme de ella- le dije sin apartar la vista de Kris.
-Sus latidos son bastante fuertes- comento sentándose en el sofá que se encontraba detrás de mí.
-Sí, son hermosos- habían colocado un monitor fetal para controlar al bebé, el Doctor no quería que nada quedara fuera de su control.
-Ambos estarán bien, ya verás que cuando Kris despierte los tres se irán a casa- suspiro fuertemente y después continuo- Tom está esperándote en la cafetería, ve y come algo. Yo los cuidare por ti.
Accedí a la petición de Sienna porque necesitaba distraerme un poco, antes de salir deposite un beso en la frente de mi esposa y otro en su abultado vientre y salí de la habitación para reunirme con mi amigo.
-Una hamburguesa y patatas fritas para la aliviar un poco la tristeza- dijo Tom cuando me senté a su lado, note que él comía lo mismo.
-Así que las cosas siguen igual entre ustedes- afirme.
-No quiero hablar de eso- me dijo tratando de zanjar el tema.
-Sabes Tomas, sé que no soy la mejor persona para decirte esto, pero aun así lo haré. Yo desperdicie años de mi vida con la mujer que amaba por un estúpido mal entendido, y cada día que pasa me lamento por ello, no hagas lo mismo, porque el tiempo no se detiene para nadie.
No dijimos nada más.
Comimos en silencio y después regresamos a la habitación de Kristen.
Seguía durmiendo y los latidos del bebé eran estables, la presión había cedido un poco, pero aun no era suficiente, al parecer también pasaríamos la noche aquí.
-Les he hablado a los chicos, estarán aquí por la mañana, creo que debes ser tu quien hable con tus padres y los de ella- me informo Sienna, yo simplemente asentí mientras tomaba mi lugar al lado de Kristen y le tomaba la mano.
-Podemos quedarnos contigo- sugirió Tom.
-Deberían ir a casa con Marlowe, de todos modos, no hay mucho que podamos hacer- les dije.
Ambos asintieron y abandonaron la habitación después de despedirse.
Todo había pasado demasiado rápido, hace unos días estábamos perfectamente bien, y hora tenía que lidiar con todo esto.
Me sentía desesperado.
.
-Rob- escuche que alguien me hablaba, pero no quería despertar.
-Robert- poco a poco fui abriendo los ojos y me di cuenta que me había quedado dormido sentado. Levante la cabeza poco a poco y me encontré con Victoria que sonreía cálidamente.
-Hola pequeño dormilón- dijo tratando de restar tensión al ambiente.
-¿Qué haces aquí?- pregunte confundido.
-Mamá llamo a Sienna hace un par de horas porque no respondías y Kris tampoco, así que cuando se enteró me llamo para que viniera a buscarte- me explico como lo hacía cuando tenía cinco años, lo que me llevo a preguntarme que aspecto tendría.
-Pensé que seguías con ellos en Irlanda- dije aún confundido.
-Llegamos a la ciudad hace un par de días, pero aún no reunía el suficiente valor para ir a buscarlos- dijo un poco apenada.
Estaba a punto de decir algo, pero Frank entro a la habitación para hacer el chequeo a Kristen.
-Su tensión ha bajado lo suficiente, le diré a la enfermera que retire los sedantes para que despierte a medio día y si todo sigue como hasta ahora podrán irse a casa por la tarde, aunque tendremos que volver al reposo absoluto- me informo, termino de anotar los niveles en el expediente y se despido de nosotros.
-Ha sido una falsa alarma- dije para mí, necesitaba convencerme de aquello.
-Ambos estarán bien, ahora debes dormir un poco si no quieres que Kristen se despierte y te vea hecho una pena- me dijo mi hermana.
-Gracias por venir- le dije.
-Es lo menos que puedo hacer, comprendo el miedo que sientes y les debo una enorme disculpa a Kristen y a ti.
-Ambos comprendemos por lo que pasaste, no nos debes nada- respondí.
-Vamos, recuéstate en el sofá, te he traído una almohada y una cobija, yo me quedare aquí vigilando que mi sobrino no le de tanta lata a su mami- me dijo mientras me obligaba a levantarme de la silla para tomar mi lugar.
Antes de recostarme deposite un beso en la frente de Kristen.
Ahora, después de este pequeño susto me volvería en un obseso del control en lo que respectaba a Kris y el bebé.
Kpov.
Ya había pasado una semana desde que había abandonado el hospital y seguía sintiéndome enferma, pero debido a la sobreprotección de Robert.
No me dejaba levantarme ni para ir al baño, pues él se aseguraba de llevarme cargando; pero lo peor de todo era que me tenía sometía a una dieta en donde el azúcar no existía.
Y qué decir de las hormonas.
Cuando me negaba un dulce o unas galletas me soltaba a llorar desconsolada, y sucedía lo mismo cuando comenzaba peleas sin sentido y el me ignoraba para no terminar peleados.
Estaba harta de mi encierro, quería, por primera vez dejar de estar embarazada.
-Te he traído la comida- me dijo Robert entrando a la habitación con una bandeja que contenía un bowl con lo que parecía ser una ensalada y un jugo verde, seguro que sabía tan mal como lucia.
-Pues si no es una hamburguesa con papas fritas o un enorme trozo de pizza con queso extra y una gaseosa, no quiero nada, puedes llevártelo- respondí mientras acariciaba a mi bebé que había comenzado a patearme, el también estaba harto de la dieta impuesta por su padre.
-Sabes que no puedes comer nada de eso- deposito la charola en la mesita de noche para poder acercarse a acariciar al bebé, que con sus movimientos hacía que mi vientre se moviera extrañamente.
-Él también quiere pizza- le recrimine con un puchero.
-Pues yo creo que se ha emocionado al ver la ensalada y el jugo de apio- dijo mientas daba golpecitos en mi vientre para que el bebé no dejara de moverse.
-El jugo de apio es asqueroso, tómatelo tú y tráeme una rica malteada de chocolate con nuez y mucha azúcar- respondí con el ceño fruncido.
-Podría cambiarlo por uno de zanahoria- me respondió, ahora había recostado su cabeza en mi vientre y decía incoherencias al bebé.
-Estoy harta de esta mierda, estoy harta de ti y estoy harta de estar embarazada- le grite soltándome a llorar de frustración.
Se incorporó y trato de abrazarme, pero no se lo permití, si lo hacía, continuaría con la tortura de la dieta y la sobreprotección, y por mi salud mental eso debía terminar.
-Vamos Kris, sabes que lo hago por el bien de los dos- me dijo con la voz suplicante, sabía lo que odiaba verme llorar.
-¡No!, lo haces porque tienes miedo- le grite.
-Pues tienes razón, tengo miedo de perderte, a ambos, ya estuve alejado de ti algunos años y fue una completa mierda, no quiero ni imaginar lo que sería vivir en un mundo donde tú no existas- se levantó de la cama y comenzó a caminar en círculos, llevándose las manos al cabello en una clara señal de frustración, yo simplemente llore más.
-Solo quiero que dejes de comportarte como un maniaco, eso me está matando, no me dejas caminar ni para ir al maldito baño y gracias a eso me duele terriblemente la espalda y no creo que mis pies puedan hincharse más, me siento inútil, quiero llorar todo el tiempo y tengo los nervios a flor de piel- no podía seguir soportándolo ni un día más, así que finalmente termine por explotar.
Se quedó inmóvil frente a la cama, con los ojos bastante abiertos debido a la sorpresa de mis reclamos, mientras yo continuaba sollozando.
-Yo solo quería cuidarte, tal vez deberíamos contratar a una enfermera- eso solo me hizo llorar más.
-Me trataría de la misma forma- le dije entre sollozos- yo quiero que tu cuides de nosotros, pero no de esta manera.
Continuaba en el mismo estado, con la cabeza gacha, sin moverse y una expresión de pena, así que no lo soporte más me levante de la cama y fui a abrazarlo, ahora solo quería que me consolara y me dijera que todo estaría bien.
Tan pronto llegue a su lado me abrazo y beso el tope de mi cabeza, yo solo podía escuchar mis propios sollozos y los latidos de su corazón.
-Lo siento- me dijo después de un rato.
-Llamare a Frank para que me dé una lista con las cosas que puedes y no puedes comer, y me encargare de cocinar cosas ricas; también le haré preguntas acerca del reposo y cómo podemos disminuir el dolor de espalda y la hinchazón de los pies; y le pediré a Corbin que nos de clases, aquí, en casa.
-Te amo- dije después de unos minutos, cuando el llanto ya había cesado.
Me hizo mirarlo, limpio las lágrimas que aun humedecían mis ojos y beso mi nariz roja a causa del llanto, después nos besamos, no tan castamente y un par de gemidos escaparon de nuestros labios.
-Extraño tanto que me hagas el amor- le dije cuando rompimos el beso.
-Yo también lo extraño, pero con cada día que pasa se termina la abstinencia un poco- me dijo mientras juntaba nuestras frentes.
-Una tortura bastante lenta- dije yo.
-Agónica- replico y volvimos a besarnos.
.
.
.
Han pasado demasiados días desde la última actualización, les pido una enorme disculpa por ello.
Estamos en pleno festival de Cannes y la melancolía regresa, además hoy cumple 30 años nuestro querido Rob, que rápido pasa el tiempo.
Gracias por su paciencia, espero traer un capitulo muy pronto y el 17 de este mismo mes tenemos una cita para revivir Cannes 2012, así que solo me queda decir: "Feliz Cannes, y que es amor Robsten viva para siempre".
Las quiere
Rinat Woodgate.
.
*Chambrita, en México es un suéter para bebé tejido a mano.
*Dakota Fanning.
*Gracias a Dracullen por la corrección.
