CAPITULO 37

(Pov Judit)

Estaba acostada sobre el cuerpo de Troy, eran las cuatro o cinco de la mañana, eso indicaba que mañana no iría al colegio, era un Viernes y no tenía muchas ganas.

Él estaba despierto y yo también. Besé el centro de su torso y él me acarició el pelo muy lento.

Cerré los ojos y suspiré.

-Cuando se te va a meter en la cabeza que solo tengo ojos para ti- susurré-.

-Eso nunca va a pasar-.

-Es hora de que pase-.

Le miré y él me estaba mirando fijo y quieto.

-Pase lo que pase, mis días, mis horas y yo misma, soy entera y únicamente tuya, porque no hay otro como tu ni lo habrá jamás-.

-Eso ha sido bonito- me dedicó una sonrisa- y bastante ñoño-.

-Me gusta decirte cosas bonitas-.

-¿De verdad?-.

-Sí, porque tú eres bonito-.

-No lo soy-.

-Si lo eres, y eres mío- le abracé todo lo fuerte que pude-.

-Siempre pequeña, siempre seré solo tuyo-.

Cerré los ojos y cuando los abrí él me estaba mirando, ya era de día y estaba un poco cansada.

-¿No has dormido?- susurré-.

-Sí, un poco-.

-No quiero ir al colegio-.

-Vale... hoy puedes quedarte en casa-.

-Contigo-.

-Conmigo-.

-En la cama-.

-En la cama...-.

-Sin ropa-.

Escuché como se comenzó a reír.

-Sin ropa-.

-Mmm- murmuré y le acuné el rostro con mis manos besándole-.

Le besé lento al principio y luego más rápido, me gustaba su sabor mucho mucho mucho.

-Contigo todo es diferente- dijo con los ojos cerrados-.

-¿Y es bueno?-.

Me movió rápido debajo de su cuerpo.

-Siempre es bueno contigo niña-.

Asentí y le seguí besando.

(Pov Anny)

Me puse el uniforme rápidamente, llegaría tarde.

Hannival estaba dormido en el sofá, sin ropa, tan guapo...

Sonreí cuando le vi.

-Hannival- susurré-.

-Mmmmmm-.

-Hannival- susurré otra vez-.

-¿Qué pasa?- dijo con voz ronca-.

-Tengo que ir a clase-.

-Mmmmmmm ese uniforme...-.

Me mira fijo y me sujeta de las caderas, me tiene sobre su cuerpo.

-¿qué le pasa a mi uniforme?- murmuro-.

Me miré intentando buscar algún defecto en él pero nada parecido, todo estaba bien.

-Te queda jodidamente sexy-.

-¿De verdad?- me sonrojé-.

-Si-.

Me acaricia las piernas.

-¿Por qué no te quedas en casa?- me susurra-.

-Porque tengo ir a clase-.

-Quédate conmigo hoy no tengo trabajo, podemos ir... donde tú quieras ir...-.

-¿Entonces podemos ir a la juguetearía?-.

-Vale-.

Sonreí y le abracé.