Amo sus reviews, de verdad, algunos me hicieron reír. ¡Muchas gracias! Disculpen si hay algún error de dedo.

Glee y sus personajes no me pertenecen.


Chapter 38

Quinn se paralizó cuando su padre comenzó a disparar como loco al igual que los otros hombres y la policía. Puck trató de hacerla a un lado y sintió como la mano de Rachel que estaba sujetando se soltaba de su agarre, se giró buscándola, no quería soltarla, no quería que se apartara de su lado, la rubia sintió como su mundo se detuvo por un segundo al ver a la morena caer al suelo.

Q.- ¡No! ¡Rachel! - Trató de acercarse a ella pero Puck la agarró por la cintura intentando llevarla detrás del auto - ¡Suéltame!

P.- ¡Tranquilízate! - Le pidió haciéndola agacharse junto al auto esperando que los disparos se detuvieran.

Q.- ¡Rachel! - Gritó rompiendo a llorar mientras trataba de soltarse de Puck.

P.- ¡Quinn, mírame! - Hizo que lo mirara y la abrazó - Todo está bien - La rubia negó pegándole en el pecho.

Los disparos se detuvieron unos segundos después, la rubia logró escaparse del agarre de Puck y salió de su escondite, ignoró por completo a las personas sin vida que estaban tiradas en el piso, a los policías arrestando a unos hombres o haciendo llamadas, su mirada se fijó en ese cuerpo moreno a unos pocos metros de ellas, unos policías estaban junto a su novia y ella esquivó a uno de ellos para llegar hasta la morena, el otro policía tenía sus manos cubiertas de sangre mientras hacía presión sobre la herida de Rachel. Las lágrimas corrían por el rostro de la rubia y su mandíbula temblaba mientras se arrodillaba junto a su novia.

Q.- Rachel - Colocó nerviosamente la cabeza de la morena en su regazo - Esto aquí, mi amor - Le acariciaba su pálido rostro sin dejar de llorar, la morena la miraba fijamente.

- Ha perdido mucha sangre - Le dijo un policía al otro.

- La ambulancia viene en camino - Respondió el otro

R.- Q-quin… - Trató de decir pero comenzó a toser y sangre comenzó a salir por su boca.

- No, no, no - Dijo el policía mientras hacía más presión sobre la herida en pecho - ¡¿Cuánto falta para que llegue la ambulancia?!

Q. -Shh amor todo estará bien - Le dejó un beso en la frente, la morena sonrió débilmente y no dejaba de toser. Quinn sintió como Puck se arrodillaba a su lado y la abrazaba sin dejar de mirar a la morena.

R.- Be-et… - Otro buche de sangre salió por su boca.

P.- No digas nada - Le pidió mientras Quinn dejaba otra caricia sobre su rostro, la morena cerró los ojos entregándose al contacto.

- No dejen que se duerma - Le indicó el hombre a los chicos.

Q.- Hey, Rachel, mírame - La morena débilmente abrió los ojos y la miró sin borrar su pequeña sonrisa.

R.- M-mi a-amor - La rubia sonrió tristemente, no podía creer que hasta en las peores circunstancias podía sentirse tan enamorada de esa mujer.

Q.- ¿Recuerdas esa vez que estábamos en Los Ángeles y entre Beth y el perro te tiraron a la piscina? - Preguntó con una pequeña risa y la morena también rió entrecortadamente - No puedes dormirte, ¿me oyes? Tenemos que ir en Navidad a Los Ángeles, Beth está bastante emocionada por el viaje y por ver a sus abuelos - La morena pestañeó lentamente.

R.- La amo… A-a Be-eth - Quinn asintió sonriendo - Y… Y a ti.

Q.- Lo sé, cariño. Y nosotras también te amamos.

R.- P-Pu…

P.- Todo está bien pequeña judía, no te esfuerces. Ya viene la ayuda.

- ¡¿Y la ambulancia?! - Volvió a gritar el hombre al ver que nadie le daba respuestas.

Quinn veía como la morena pestañeaba cada vez más lento y su rostro iba tomando una calma infinita a la vez que respiraba pausadamente, la rubia no podía evitar que su rostro se fuera llenando más y más de lágrimas.

- No, no - Murmuró el policía mientras movía sus manos a la otra parte del pecho de la morena y comenzaba a bombear.

Q.- Rachel, Rach… - La llamó al ver como cerraba los ojos, la morena los abrió pero nuevamente los cerró - No, cariño, vamos. Despierta. ¡Rachel! - Comenzó a moverla suavemente pero la morena no volvió a abrir los ojos - No, ¿qué hace? - Le preguntó al hombre al ver como se separaba de la morena con cara de derrotado - ¡Rachel! - Se abrazó al cuerpo de la morena sin parar de llorar.

P.- Quinn…

Q.- ¡No! - Gritó aferrándose a al cuerpo de su novia - No, no, no, despierta. ¡Rachel! Rachel - Dijo en un susurro hundiendo su rostro en el cabello moreno de su chica.

- Quinn… - Podía escuchar como la llamaban e intentaban moverla de allí pero no le importaba nada, no iba a separarse de ella.

Q.- No, no…

No podía estarle pasando eso, ¿en qué momento todo se salió de control? Eso no estaba ocurriendo, no, se negaba rotundamente a ver a su novia morir.

- Quinn…

Quinn despertó debido a la molesta luz que pegaba directamente a su rostro, una blanca y fuerte luz, y a unos movimientos en su brazo, abrió lentamente los ojos y los cerró nuevamente al sentir un fuerte dolor de cabeza golpearla de inmediato, podía sentir sus mejillas húmedas y su respiración estaba acelerada. ¿Todo había sido un sueño? Se quejó moviéndose incómodamente en la cama y trató de llevar su mano al lugar de donde provenía el dolor pero una mano ajena se lo impidió.

- No te lo toques - Escuchó la voz de su mejor amiga y abrió uno de sus ojos.

Q.- ¿Rachel? - Comenzó a mover su cabeza de un lado a otro tratando de buscar a su alrededor.

S.- Tranquila, Quinn…

Q.- ¿Dónde estamos? - Preguntó cerrando los ojos nuevamente, la punzada en su cabeza era muy fuerte.

S.- En el hospital - La rubia gruñó.

No recordaba nada luego de la entrada de la policía a la escena, en un momento tenía la mano de Rachel aferrada fuertemente a la suya, al otro escuchó muchos disparos y el cuerpo de Puck cayendo sobre ella y haciéndolas a un lado pero luego no recordaba más nada.

Rachel y Puck

¿Dónde estaban? ¿Qué ocurrió?

Q.- ¿Rachel? - Abrió los ojos por completo y trató de levantarse. ¿Había sido real o sólo un sueño?

S.- Hey, hey. Tranquila - Volvió a recostarla - No puedes levantarse así.

Q.- ¿Dónde está Rachel? ¿Y Puck? - Preguntó nerviosa sintiendo como sus ojos se llenaban nuevamente de lágrimas, todo había sido tan real.

S.- Primero cálmate, ¿sí? - Le pidió mientras la mantenía acostada en la cama - Te golpeaste muy fuerte la cabeza y no puedes alterarte. Le diré al doctor que despertaste - Dijo alejándose de ella.

Q.- No, San, espera. ¿Dónde está Rachel? - Le preguntó cuando la vio abrir la puerta de la habitación y salir pero la latina la ignoró.

Su mente trataba de procesar todo, recordaba a Russell apuntarlos con un arma mientras ese hombre que decía ser su jefe reía y a su madre frente a su padre tratando de detenerlo, nunca había temido tanto por su vida como en ese momento en el que la policía llegó y su padre apretó el gatillo apuntándoles directamente a ellos. Después de eso sólo recordaba a Puck haciéndola a un lado y luego todo volverse oscuro.

Quería saber que diablos había ocurrido y qué había pasado con su novia.


Rachel estaba sentada en la mesa de aquella cafetería viendo fijamente a su hija comer un emparedado. Desde que llegaron al hospital la noche anterior no se quería despegar de Quinn. Su mente se iba a la noche anterior y como todo se había salido de control. Russell los estaba apuntando, el hombre estaba siendo presionado y estaba muy nervioso, por eso cuando la policía entró él descargo su arma sin pensarlo dos veces. Por fortuna los hombres de Sam entraron por otro lado y no los dejaron a ellos en el medio y Puck se había lanzado sobre ellas casi al instante para hacerlas a un lado, ella sintió algo quemar fuertemente su brazo y vio como Quinn caía al suelo. Los hombres de Mariano y la policía también habían dado inicio al fuego mientras algunos policías trataban de cubrirlas y otros las llevaban detrás del auto. Cuando vio a su novia en el suelo pensó lo peor, en el momento en que sujetó su cabeza y sus manos se cubrieron de sangre su corazón se paralizó, no sabía qué le había ocurrió ni en qué momento, no sabía de dónde salía la sangre ni porqué, colocó la cabeza de su novia en su regazo y comenzó a llorar sin soltarla, Puck estaba sentado a su lado cubriéndose el costado de su abdomen de donde también salía sangre, ella sólo comenzó a desesperarse sin saber que hacer y el chico le decía que todo estaba bien, que él estaba bien y que Quinn estaría bien pero ella no sabía que hacer, se olvidó de su dolor en el brazo y no podía pensar en otra cosa que no fuera Quinn y Puck. Y un par de minutos después, lo que para ellos pareció horas, los disparos se detuvieron.

Be.- ¿Mami? Mami - La llamó sacándole de sus pensamientos. La morena llevaba un buen esto con la mirada perdida.

R.- ¿Qué pasa? - La miró y se dio cuenta de que la pequeña ya había terminado su emparedado y su jugo.

Be.- Ya termine - Dijo como si no fuera obvio y la morena sólo la miraba sin entender - Dijiste que cuando terminara podíamos ver a mamá.

R.- Oh, claro - Se levantó de la mesa recogiendo los envases de jugos vacíos y los restos de su propio emparedado.

Be.- No te lo comiste - Señaló el emparedado mirándola seriamente.

R.- No tengo hambre, amor - Dijo regresando a la mesa luego de botar todo - Vamos - Extendió su mano y la pequeña se bajó de la mesa para tomarla y así irse.

Be.- ¿Qué fue lo que pasó? - Preguntó mientras caminaban por un pasillo.

R.- Salimos a caminar un rato y mamá se cayó.

Be.- ¿Segura? - La morena asintió frunciendo el ceño - ¿Y a ti qué te pasó? - Señaló la venda alrededor de su brazo.

R.- No es nada, sólo un rasguño - Le restó importancia.

Beth asintió y prefirió guardar silencio, siguieron caminando por los pasillos sin decir nada más y cuando cruzaron por el pasillo que iba a las habitaciones vieron a Santana caminar hacia la habitación de Quinn en compañía del doctor y una enfermera.

R.- ¿Santana? - Se acercaron rápidamente a ellos y la latina volteó a verlas - ¿Qué ocurre? - Preguntó preocupada.

S.- No es nada, Quinn acaba de despertar y el doctor va a revisarla - La morena respiró aliviada y asintió.

- Sólo puede entrar una persona conmigo - Dijo mientras la enferma entraba a la habitación y la morena miró a la latina pidiéndole con la mirada que la dejara entrar a ella.

S.- Está bien, anda - Asintió tranquilamente - Beth, acompáñame a la cafetería - Se acercó a la pequeña y tomó su mano.

Be.- ¿Otra vez? Pero venimos de allá - La latina la ignoró y comenzó a caminar - Pero... - Miró a su mamá.

S.- Sólo serán unos minutos - La arrastró fuera de allí.

El doctor y Rachel entraron a la habitación y vieron a la rubia acostada con la mirada clavada en el techo mientras la enfermera le sacaba una muestra de sangre.

Q.- Rachel - Se incorporó en la cama una vez que la enfermera terminó.

R.- Amor - Se acercó a la camilla y Quinn agarró su rostro entre sus manos inspeccionándolo mientras sus ojos se tornaban llorosos - Todo está bien - Llevó sus manos a la de su novia y la dejó sobre ellas - Todo acabó, amor.

Q.- Estás aquí, estás bien - Le acarició las mejillas.

R.- Quinn...

Q.- Tuve un sueño tan horrible, Rae - La abrazó fuertemente - Dios, te amo, te amo tanto - Dijo comenzando a llorar, el sueño había sido tan real y sólo el pequeño pensamiento de perder a Rachel le rompía el corazón.

El doctor, que hasta ahora se había mantenido al margen, se aclaró la garganta haciendo que las chicas se separaran pero se tomaron de las manos.

Dc.- ¿Cómo te sientes, Quinn? - Preguntó colocándose junto a la camilla.

Q.- Me duele mucho la cabeza - Se quejó - ¿Qué ocurrió?

Dc.- Te golpeaste fuertemente la cabeza, afortunadamente no fue más que un simple desmayo y una pequeña sutura.

Quinn llevó su mano a la sutura pero la mano de Rachel se lo impidió, miró a la morena y ésta negó señalando su cabeza. Intentó llevarla de nuevo a su cabeza pero la morena volvió impedírselo.

R.- Ya, pareces una niña.

Q.- ¿Qué fue lo que ocurrió? ¿Donde está Noah? - Preguntó cambiando la mirada entre los dos y el hombre bajó la mirada a su carpeta.

Dc.- Voy a indicar que te den algo para el dolor de cabeza - Le dijo cambiando de tema - Mandé a hacerte un examen completo de sangre y algunos exámenes más para ver como están tus niveles y descartar cualquier cosa aunque hayas perdido poca de sangre.

Q.- Está bien - Asintió lentamente.

Dc.- Volveré en un par de horas cuando los exámenes estén listos - Les regaló una pequeña sonrisa.

R.- De acuerdo. ¿Nuestra hija puede pasar? - Preguntó mientras el hombre se acercaba a la puerta.

Dc.- Claro, no hay problema - Les sonrió y salió de la habitación.

Q.- ¿Qué te ocurrió? - Le preguntó al ver la venda en su brazo.

R.- No fue nada - La rubia la miró seriamente - De verdad, fue sólo un roce y quedó algo así como una quemada.

Q.- De acuerdo - Asintió más tranquila - ¿Me dirás que ocurrió? - Preguntó sin perder más tiempo.

R.- Ok, te diré antes de que venga Beth - La rubia asintió.

Rachel le contó todo lo ocurrido, la entrada de los policías, como Puck tratando de hacerla a un lado hizo que se tropezara y se golpeó la cabeza, y como se había asustado pensando que algo peor le había ocurrido.

Q.- ¿Noah? - La morena asintió.

R.- Una bala le dio a un lado de su abdomen y...

Q.- No, no - Agitó la cabeza nerviosamente.

R.- Hey, cariño, él está bien - La tranquilizó - La bala no tocó ningún órgano, lo operaron para sacarla y está muy bien, Brittany está con él a un par de habitaciones de aquí.

Q.- ¿Lo prometes? - La morena asintió y le dejó un suave beso en los labios - Quiero verlo.

R.- Luego le preguntaremos al doctor sí podemos ir a verlo - La rubia asintió.

Q.- ¿Y los demás? ¿Mis padres? - Preguntó con la voz temblorosa, Rachel cerró los ojos y suspiró sentándose a un lado en la camilla.

R.- Quinn...

Q.- No digas nada - Sabía leer perfectamente a la morena, ya sabía lo que había ocurrido.

R.- Era su trabajo, cuando él comenzó a disparar la policía también lo hizo y... - Tragó fuertemente al ver como las lágrimas recorrían las mejillas de su novia - Tu madre, ella estaba en el medio tratando de cubrirnos, de cubrirte... Y Russell disparó y - Se aclaró la garganta - Trataron de ayudarla pero una bala dañó uno de sus órganos, perdió mucha sangre y falleció en el quirófano. Lo siento mucho, cariño - Dijo lo más suave que pudo, nunca le había tocado dar una noticia parecida, y mucho menos decirle al amor de su vida que su padre que intentó matarla y su madre que la estaba protegiendo habían fallecido.

Quinn bajó la mirada negando. A pesar de todo lo que había hecho su padre y todos los problemas que causó, no podía evitar sentirse triste, eran sus padres y hubo un tiempo en el que fueron muy buenos padres, antes de que todo se saliera de control. Su madre nunca tuvo la culpa de nada, nunca hizo nada y sólo se había quedado junto a ese hombre por ella, por miedo a que le hicieran daño, por protegerla a ella. Su madre siempre la protegió, incluso hasta al final. Sintió los brazos de la morena rodearla y se abrazó a ella sin dejar de llorar. No podía evitarlo, ellos le habían dado la vida y la criaron e incluso después de todo, siempre estuvo muy agradecida por eso. No podía negar que su padre siempre fue estricto pero eso la ayudó a ser la persona que era en ese momento. Imágenes de su infancia atravesaban su mente, una tras otra. Su padre enseñándole a manejar la bici y diciéndole lo orgulloso que estaba de ella cuando por fin logro andar un par de metros sin caerse, su madre con su delantal mientras preparaba ese pie de limón que ella tanto amaba de niña o cuando la esperaba todas las mañanas con el desayuno listo. Eran tantos buenos recuerdos que ella no sabía como fue que todo cambió.

Q.- ¿Q-qué pasará con ellos? Con sus c... Yo n-no sé q...- Preguntó sin soltarla y la morena le acarició la espalda.

R.- Mi abogado se está encargado de todo, no te preocupes.

Q.- Gracias - Susurró y la morena negó.

R.- No fue su culpa, Quinn - Se separó y le limpió el rostro - Uno de los hombres quedo vivo y habló. Tenían todo planeado. Estaba siendo presionado, amenazado, de igual manera iban a asesinarlo y él sólo tenía miedo - Quinn apretó los labios mientras retiraba la mira y se limpiaba el rostro - Y ella...

Q.- Ella solo m-me estaba p-protegiendo - La morena asintió y la abrazó nuevamente.

R.- Ya todo acabó, amor, todo acabó - Susurró - Lo siento mucho.

La morena se recostó en la camilla sin soltarla hasta que la rubia logró calmarse unos minutos después. La puerta de la habitación se abrió y la rubia se limpió rápidamente el rostro mientras se escondía en el pecho de la morena.

Be.- ¿Mamá? - Quinn levantó la mirada para ver a su hija junto la camilla viéndola con miedo - ¿Por qué lloras? ¿Te duele mucho?

Q.- Sí, amor, duele - Le sonrió y miró a su amiga que tenía una mirada de consideración en su rostro al igual que una sonrisa triste. Rachel se levantó de su lugar y levantó a la pequeña para que se sentara junto a su mamá.

Be.- Mami dijo que te caíste - La rubia sonrió.

Q.- Me resbalé - Beth miró a Rachel.

R.- El lugar donde estábamos caminando estaba mojado - Beth miró a su madre que asintió.

Se quedaron un par de horas en la habitación conversando sobre cualquier cosa y la enfermera dio una rápida visita para darle los medicamentos para los dolores a la rubia, rubia que en momentos se perdía en sus pensamientos y eso preocupaba a las dos adultas en la habitación. Santana le contaba alguna anécdota de la secundaria a la pequeña para distraerla y luego de eso se marcharon rumbo a la habitación de Puck donde la pequeña vería a su padre que, según ella, tenía mucho dolor de barriga. Rachel se quedó acostada con Quinn abrazada a ella y permanecieron en silencio un buen rato hasta que la puerta de la habitación se abrió nuevamente y el doctor entró.

Dc.- De acuerdo - Entró mientras leía algo en su carpeta - Afortunadamente todo está en orden. Tus niveles están perfectos y Oh... - Guardó silencio y frunció el ceño.

R.- ¿Está todo bien? - Preguntó levantándose pero sin soltar la mano de su novia.

Dc.- Sí, bueno... No sabía que... Está bien - Sacudió la cabeza - Lo bueno es que la caída y el golpe no afectó al bebé.

Un silencio sepulcral inundó la habitación, Quinn volteó rápidamente a ver a su novia y sintió como la morena le soltaba la mano mientras clavaba la mirada en la nada.

Q.- ¿B-bebé? - Miró nuevamente al doctor.

Dc.- ¿Ustedes no...? Bueno - Se aclaró la garganta - Estás esperando un bebé. Felicidades - Eso último salió más en un tono de pregunta.

Q.- Es-so no es posible - Miró nerviosamente a la morena que esta vez tenía la mirada clavada en ella, específicamente en su vientre.

Dc.- Los exámenes de sangre son lo más seguro que hay para detectar un embarazo - Leyó nuevamente la hoja - Aquí dice claramente.

Q.- P-pe...

Dc.- Mandaré a traer una máquina de ultrasonido para ver que todo este en orden. Regreso en un minuto - Cerró su carpeta y salió de la habitación.

Quinn miró nuevamente a la morena, ¿qué podría decirle? Estaba embarazada, estaba esperando un bebé de Rachel. Sólo el pensamiento de eso hizo que una ola de calor inundara su pecho y casi sin pensarlo llevó su mano y la posó sobre su vientre.

Q.- Rach... - Miró a su novia y pudo leer su postura con facilidad, la mano de la morena se movía un poco y luego retrocedía.

R.- Tú estás... Estamos... - Tragó fuertemente mirando la mano de Quinn en su vientre, se moría por tocarla pero sentía que no podía moverse, esa noticia la había golpeado fuertemente.

Estaba por acercar su mano pero el doctor entró nuevamente a la habitación arrastrando un carrito donde estaba la máquina y la colocó junto a la camilla. El hombre preparó la máquina en silencio y acercó una silla para sentarse.

Dc.- Estará un poco frío - La rubia se estremeció al sentir el gel frío en su vientre - Está bien, veamos - Comenzó a mover el transductor por el vientre de la rubia en busca de lo que sería el bebé. Quinn quería ver a la pequeña pantalla, de verdad quería, pero no podía retirar su mirada de Rachel esperando alguna reacción, la morena sólo estaba allí de pie con sus brazos fijos a su costado mirando a la pequeña pantalla sin pestañear - Y aquí estamos, sí. Tienes alrededor de cuatro a cuatro semanas y medio - Dijo con una sonrisa llamando la atención de la rubia que de inmediato miró a la pantalla - ¿Ven esta bolita por aquí? - Señaló indicándoles - Ese es su bebé.