El Incidente del Gremlin

Advertencia: Random.

-"lo siento Siesta" "eres mi prima Siesta" "soy hetero Siesta" "ya estoy con Touma, Siesta" "sigamos siendo amigas Siesta" ¡ah! YA QUIERO COGER A ESE TOUMA Y &%$ LUEGO LE METO UN §3Ǒ#℈̹澴 POR EL ►◄↕‼ Y SE LO VOY RESTREGAR HASTA QUE LLORE ! :)

Siesta escucho una pieza de metal golpeando contra otra y miro en la dirección de donde vino el ruido.

-¿Qué ocurre Othinus?

La pequeña hadita habia decidido ir a ayudar a Siesta, mientras esta le daba mantenimiento de manera obsesiva a su máquina voladora pero habia dejado caer la herramienta que estaba llevando para ella y tenía la quijada colgando al nivel del suelo.

-yo solía ser una diosa y jamás habia escuchado semejante vocabulario.

-Hum

Siesta se dio la vuelta y continuo recargando los cañones del Zero, era un proceso penosamente lento, que requería mucha atención y buen pulso para realizarlo bien, tenía que existir un método mecánico para hacerlo pero ese método estaba perdido para Siesta.

-esa chica es sorprendente. –dijo Othinus. –se de varias chicas que resultan ser la llave del closet en otras, pero nunca una única chica fuera la de tantas otras, ni siquiera es excepcionalmente bonita ni nada, no tiene sentido para mí.

-¿llave del closet?

-tu eres hetero, pero si es la castaña para ti está bien, y no eres la única, hay en el mundo está Shirai Kuroko, y todo el club de admiradoras que tiene en Tokidawai, por lo menos unas 20 chicas están en tu misma situación.

-¿Cómo es que sabes tanto de Misaka-san si es que ni siquiera vivías en la misma ciudad que ella?

-eso no importa, después de todo yo cree el mundo en que Misaka Mikoto nació, yo estudie todo el entorno que rodeaba a Touma para torturarlo y aprendí varias cosas acerca de la numero 3 en consecuencia.

-tu... ¿creaste?... ¿el mundo?

-cuando alcanzas el nivel que yo habia alcanzado, crear un mundo no es difícil, es tan fácil como respirar, el problema es regresar a un mundo anterior a los que has creado. –dijo Othinus.

-¿Cómo alcanzaste ese poder?

-no es una historia agradable, pero digamos que cometí tantos pecados que se convertida en una versión miniatura de mi misma y tener que pasar toda la eternidad en este estado no es ni de lejos suficiente castigo.

-bueno, no hare más preguntas al respecto. –Siesta cerro el compartimento de la munición una vez ya lo habia rellenado. –no tiene caso que sigua reparando esta cosa, o terminare malográndola. –dijo.

-terminaste humana.

-si... tal vez... ¿Cómo es que ven esa clase de relaciones en el mundo de Misaka Othinus?

-¿nivel 0 x nivel 5 o chicaxchica?

-chica x chica.

-por lo general en HD.

-¿a qué te...

Siesta no pudo terminar la pregunta, por que escucho un ruido muy intenso de explosión.

Para el horro de Siesta uno de los neumáticos acababa de volar.

-¡recién habia cambiado esa llanta! –se quejó Siesta.

-¿quizás un neumático defectuoso? Al menos se reventó ahora y no mientras estabas aterrizando. –dijo Othinus. En ese momento algo capto la atención de la mini diosa. – ¿viste eso?

-¿Qué?

-algo se movió.

Las dos revisaron del otro lado del avión donde Othinus habia creído ver algo moviéndose pero no habia nada, de pronto un sonido amortiguado entre una pila de cajas en el fondo del taller llamo nuevamente la atención.

Siesta se acercó despacio sin hacer ruido, para no alertar a la alimaña que estuviera andando por ahí, sujeto firmemente la caja que se habia movido y la levanto repentinamente. -¡aja! Eh? No hay nada. –dijo Siesta.

-seguro debe ser una rata, no hay barco sin ellas. –dijo Othinus.

-¿tú crees que haya roído el neumático hasta reventarlo?

-sería la primera en hacerlo, no creo que se repita, ahora, ¿Dónde guardas los repuestos?

-no tengo, Othinus, ¿podrías buscar al profesor Colbert y pedirle que transmute un nuevo neumático? Debe estar en el puente de mando o en la sala de máquinas.

Othinus asintió con la cabeza y salió del taller.

Afuera estaba corriendo una leve brisa a medida que el barco volador atravesaba las nubes bajas, hilos de niebla por aquí y por halla daban una sensación fresca al viaje pese al sol que brillaba tranquilo.

-ojala este en la sala de máquinas. –se dijo Othinus. –subir escaleras es una pesadilla cuando mides 15 centímetros. –agrego para sí misma con un tono derrotista mientras caminaba por la cubierta con poca actividad.

Pasando por la pasarela de estribor, ella tenía una vista privilegiada de los campos de Albión cerca de un kilómetro más abajo y la eternidad del horizonte, solo interrumpida por aquella pequeña ala de madera donde se soportaba uno de los propulsores del barco y sobre este un pequeño Gremlin examinándolo con curiosidad.

-¡espera! ¿Qué?

Othinus poso su ojo sobre la fea criatura.

Esta estaba dando golpecitos al propulsor con las puntas de sus garras, del mismo modo en que los hacían los ayeayes cuando estaban buscando gusanos, de hecho la criatura lucia exactamente como un ayeaye, pero con unas garras de miedo.

La criatura levanto la mirada del propulsor y vio a Othinus en la pasarela, el hada juraría que le sonrió mientras le hacía un gesto con la mano antes de darle un zarpazo al propulsor.

-¡un Gremlin! ¡Rápido vengan! ¡Un Gremlin está destrozando el motor! –empezó a gritar Othinus a todo lo que daban sus pequeños pulmones.

Un marinero del aire escucho los gritos de Othinus y se dirigió al lugar.

-¿Qué ocurre pequeña... lo que seas? –pregunto el marinero.

-¡un Gremlin está destruyendo el motor! –dijo Othinus apunando en la dirección de la criatura.

-yo no veo nada.

-eh?

Othinus miro nuevamente en esa dirección, y de verdad, no habia nada ahí, ni siquiera el daño que le habia causado al propulsor.

-pero lo juro, estaba ahí, yo lo vi, habia abierto un agujero en la cobertura del motor, iba a destruirlo.

-uno, eso no es un motor, ese es el propulsor, el motor está en el casco del barco y el movimiento se transmite por cadenas, y dos, sé que los duendecitos les gusta jugar bromas, pero tenemos trabajo que hacer en este barco asi que no vallas molestando a la tripulación. –la regaño el hombre.

-pero lo juro, yo lo vi. –dijo derrotada Othinus mientras el hombre se retiraba.

El hada miro nuevamente el propulsor, y frente a ella el Gremlin se hizo visible, y le saco la lengua.

-¡oiga! ¡Oiga! ¡Ahí está de nuevo!

-si claro, te creo. –dijo el hombre sarcástico sin voltearse y siguió su camino.

-inteligente monstruito, te camuflajeaste junto con tu destrucción. –dijo Othinus.

El Gremlin sonrió y dio un zarpazo más al propulsor, abriendo un agujero en este, y se metió por él.

Othinus sabía muy bien que no tenía manera de detener a ese Gremlin sola, ella era demasiado pequeña para hacer algo, tenía que buscar alguien que le creyera.

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Tiffania se encontraba en la sala de máquinas, le resultaba un misterio completo y fascinante cómo funcionaba, y por eso se encontraba hay, el profesor Colbert, siempre didáctico, estaba disfrutando explicándole el mecanismo a la medio-elfa.

Desde las escaleras, interrumpiendo la explicación de Colbert vino una voz agotada.

-profesor... Colbert. –dijo Othinus en un quejido agotado.

El profesor busco con la mirada de donde venía la voz, no comprendiendo, Tiffa en cambio la encontró fácilmente.

-Othinus ¿Qué ocurre? –pregunto Tiffania al ver a la mini-diosa en la escalera.

-tenemos un problema. –dijo Othinus. –vi un Gremlin, estaba destruyendo uno de los propulsores.

-¿Gremlin? Qué es eso. –pregunto Colbert no siendo familiar con ese término.

-es una criatura como un duende al que le gusta dañar cosas. –dijo Tiffa, quien si conocía. –pero ¿Cómo? Mi mama me dijo que los elfos habían hecho una campaña y había extinguido a los Gremlins hace siglos.

-no lo sé, solamente sé que lo vi.

-¿estas segura? No abras visto algo más. –pregunto.

-estoy segura de lo que vi, ¿Qué otro mounstro le gusta destruir maquinas? Creo que también es el que reventó el neumático del tren de aterrizaje del cero. –dijo Othinus.

-uhm... la inquisición también destruye tecnología. –dijo Tiffania.

-esos solo son unos imbéciles, no son monstruos... bueno si, pero no de ese tipo. –dijo Othinus.

Algo llamo la atención de la mini-diosa mientras que decía esto miro hacia el motor y noto que algo se estaba escondiendo detrás de este. -¡hay esta! –dijo apuntando a la parte alta del motor.

Solo podía verse la punta de su cola peluda, el hada aprovecho sus grandes habilidades de escalada que habia desarrollado producto de su tamaño tratando de alcanzar a la criatura.

-¿Dónde? –pregunto Colbert, quien no habia podido ver bien cuando este escondió la cola.

-está detrás del motor. –fue la respuesta.

Tiffania le dio la vuelta al motor y vio que de hecho hay estaba.

La criatura fea, con dedos muy largos estaba royendo un tubo dentro del motor. -¡largo de ahí! –grito Tiffania apuntando su varita hacia el animal y lanzando una pequeña chispa de magia para picarlo.

El Gremlin soltó un quejido de dolor y brinco fuera del motor, pasando por la cabeza de Colbert, rasguñándolo.

Colbert tomo su báculo y disparo una bola de fuego.

El Gremlin salto y lo esquivo, viendo que habia hecho fallar al mago le saco la lengua.

Solo para recibir un porrazo en la cabeza.

-¿qué diablos era esa cosa? –pregunto Guiche, que acababa de bajar a la sala de máquinas.

El habia hecho que una de sus valkirias golpeara al Gremlin en la cabeza al ver que el profesor habia intentado y fallado en quemarla.

-bien niño humano, lo lograste. –dijo Othinus complacida con el resultado.

-¿Qué es?

-es un animal saboteador. –dijo Colbert. –le gusta destruir máquinas.

Tiffa se acercó al Gremlin y noto que este todavía estaba respirando, cuando le dijo esto a Colbert, este para no tomar riesgos decidió incinerarlo y... sorpresa, sorpresa, la criatura no solo sobrevivió sino que empezaba a regenerarse más rápido de lo que creían posible.

-mi madre me dijo... que estas criaturas eran prácticamente indestructibles, hace 300 años cuando ella formo parte de la campaña contra estos animalejos, tuvieron que congelarlos hasta encontrar el modo de eliminarlos.

-¿Cuál es ese método?

-no me lo conto.

-grandioso, simplemente grandioso. –dijo Othinus, entonces que vamos a hacer, ¿congelarlo?

-podríamos tirarlo en un glaciar. –sugirió Guiche. –nos estamos acercando a unas montañas con hielos perpetuos, podríamos dejarlas ahí.

-de hecho, esa no es una mala idea niño humano.

-tengo nombre sabes.

-no me interesa.

-bien, pero se está regenerando. ¿Cómo vamos a contenerlo?

-los Gremlins son una especie de duendes, la tradición dice que los duendes pueden ser atrapados con redes hechas con colas de caballos (fantasmearía peruana, no sé en otras tradiciones)

Entonces el grupo, corriendo antes de que el animalejo terminara de regenerarse se dirigió hacia el establo, salvo Colbert que se quedó para preparar un neumático de remplazo para el Zero, como le dijo Othinus.

Los establos, y todo lo que apestara, por lo general en los barcos de vela se ubicaba en la parte alta y al frente de la nave, ya que el viento venía por atrás y volaba el olor lejos de la cubierta, pero en el Ostland, la ser la primera nave a motor, en unos 6000 años, recibía mas el viento de frente que por detrás, y para evitar que el olor inundara la nave los establos habían sido colocado en la popa.

Cuando entraron encontraron a un domador tratando de tranquilizar a los caballos.

-¿Qué ocurre? –pregunto Tiffania al hombre.

-los cabellos empezaron a comportarse como locos. –le respondió el hombro. –no tengo ni idea de lo que les pico.

-tranquilícelos plebeyo, que necesitamos cortar algunas crines. –demando Guiche.

-muchacho, con esa actitud vas a terminar fuera de borda. –le dijo el domador, en un barco de guerra, poco importaba el estatus de los pasajeros.

Tiffa se acercó al caballo que estaba más encabritado, y empezó a susurrarle muy bajo en la lengua de los elfos, lo que calmo al caballo, aunque siguió sacudiendo su cola de manera violenta.

Cuando examinaron la cola del pobre animal encontraron que un Gremlin estaba enredado y luchando para liberarse.

-habia más de uno. –dijo Tiffania sin procesar su significado.

-espera, eso significa...

-sí, debe haber uno todavía cerca del Zero todavía.

-tenemos que ir rápido, antes de que lastimen a Siesta. –dijo Othinus.

Prepararon unas redes usando magia y las colas de caballo, y metieron a los dos Gremlins que habían atrapado en una jaula de aves envueltos en las redes.

-yo voy a avisarle a Colbert, y a todos los demás. –dijo Guiche, yéndose en una dirección diferente.

Tiffania sujeto a Othinus y la coloco sobre su hombro antes de ponerse a correr escaleras arriba a toda velocidad con rumbo hacia el hangar del Zero.

En solo un minuto habia llegado.

El olor a humo llego a sus narices. "oh no" pensó Othinus.

Entraron al hangar y encontraron que habían encendido una candela justo debajo del avión, y la criatura estaba ahí, atizando la llama.

-¡arrímense! –grito Siesta entrando corriendo al hangar detrás de ellas, cargando un balde de agua.

-¡siesta detente! –le gritaron las otras dos chicas, pero fue demasiado tarde.

Siesta lanzo el agua contra la criatura y su pequeña fogata.

El fuego se apagó, y la criatura callo de bruces al suelo. – ¿Lo mate pregunto Siesta a nadie en particular?

-no. –le respondió Othinus. –lo hiciste dos veces peor.

-Eh?

El ruido interrogativo de Siesta fue respondido cuando el duende empezó a convulsionar y en un pestañeo se habia partido a la mitad en dos Gremlins más pequeños.

-¡se multiplican cuando le hechas agua! –dijo Siesta alarmada.

-y yo que creía que eso era solamente cosa de las películas pero resulta que no, era verdad. –dijo Othinus.

Tiffania fue la que reacciono más rápido al ver que la criatura se habia multiplicado, tomo la red encantada hecha de cola de caballo y la lanzo sobre los Gremlins, uno de ellos cayo y quedo atrapado, el animalito estaba batallando, usando sus terribles garras para intentar cortarla, pero fracaso de una manera espectacular, simplemente no podía lograr hacerle el más mínimo daño a la red por más que luchara.

Pero la otra criatura logro escapar por un hueco en una de las paredes, lo habia hecho el mismo con sus dientes ya que un barco tan nuevo como el Ostland no habia tenido tiempo para sufrir por las costumbres de las ratas.

-van tres. –dijo Tiffania metiendo al animal en una jaula, junto con el anterior que habia atrapado

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Colbert tenía problemas con su propio mounstro personal, en su caso el Gremlin habia corrido hasta directamente debajo de la cubierta, en el lugar habia un falso techo en el que estaban sujetas las rocas de viento.

Las rocas de viento son objetos delicados, tallados como ladrillos, se adosan en las superficies de los barcos voladores, y se cargan con magia para darle la capacidad de levitar, pero no tienen mucha resistencia, cargar el peso del barco les va bajando lentamente la carga mágica, cuando el barco hace una maniobra cerrada la tensión que se transmite por el casco daña fácilmente las piedras y las vuelve inútiles hasta que las recargan, de ser golpeadas directamente el efecto es mucho más rápido, una explosión donde se concentra la mayor cantidad de estas rocas puede fácilmente tirar a tierra un barco.

Y el Gremlin estaba aprovechando que el espacio donde se almacenaban estas rocas era muy estrecho y difícil de maniobrar para hacer que Colbert sufriera un dolor de cabeza.

El Gremlin esquivo un intento de Colbert por alcanzarlo con la red y brinco, con sus afiladas garras de 10 centímetros de largo golpeo las rocas de viento, rompiendo cuatro de ellas.

-maldita rata. –dijo Colbert molesto.

El Gremlin cogió un pedazo de una de esas rocas rotas y se lo arrojo a la cabeza mientras le sacaba la lengua.

-vas a ver. –dijo Colbert mientras le saltaba una vena en la frente.

El hombre apunto su báculo contra la criatura y lanzo un conjuro de fuego.

No es que Colbert fuera un gatillo alegre, bueno, lo habia sido en su juventud, lo que lo llevo a tener el apodo la serpiente de fuego, pero con la edad llegaba la experiencia y la astucia.

Habia quedado demostrado que un conjuro de fuego no bastaba para matar a un Gremlin, ya lo habia intentado, pero quemarlo lo detenía algunos minutos mientras se regeneraba, el conjuro de fuego habia sido muy preciso, rostizando a la rata dejando solo una pequeña marca de hollín en el suelo del compartimento.

-uno más. –dijo Colbert mientras le echaba la red encima al animal que se sacudía y lo metía en una jaula que habia recogido.

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Guiche estaba en la parte más baja de la bóveda, ya habia atapado uno asi que se sentía bastante confiado de que podría atrapar a cualquier otro de esos que se estuviera escondiendo en esa zona.

-veamos. ¿Qué hay acá?

Metió su mano entre dos barriles donde habia creído escuchar moverse algo, no tardo demasiado y atrapo algo.

Rápidamente lo saco del agujero.

-¿un duende?

-¡no te voy a dar mi hoya de oro!

Guiche lo tiro sobre su hombro y volvió a meter la mano. –un leprechaun, un liliputiense, un humpa-lumpa, un pitufo, ¡UNA RATA! Otro duende, ¿Qué diablos pasa con este barco? Se preguntó Guiche mientras arrojaba al otro duende junto con su compañero.

-no hay nada más en este agujero. –dijo y se preparó para salir y buscar en otra parte, pero todas las personitas pequeñas que habia sacado de ese agujero se habían reunido en la puerta bloqueado su paso.

-¡A El! –grito el primero de los duendes.

Con eso todos los hombrecitos saltaron sobre él.

-¡WHUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

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Toda la tripulación estaba frenética, y registraron cada rincón y recoveco del barco, cuando encontraron a uno más tres hombres se arrojaron sobre el tratando de atraparlo, olvidando que tenían que usar las redes, pero solo lograron golpearse entre sí y quedar noqueados.

Era ridículo ver a un grupos de hombres completamente crecidos persiguiendo unas cosa no más grande que un gato por todas partes del barco, más accidentes, en una parte habían recién trapeado la cubierta del barco, mandando a un grupo de marinos a patinar hasta golpearse con la baranda.

El Gremlin, parado sobre la baranda estaba mirando divertido a los hombres, esa criatura no podía reír realmente sino hacer un ruido extraño, pero era obvio que estaba disfrutando, hasta que una red le cayó encima de ninguna parte.

-ya no es tan divertido ¿verdad? –dijo un hombre que se habia descolgado por fuera del barco y habia emboscado al mounstro.

No tardaron demasiado, y después de recorrer cada rincón del barco, lograron reunir a 8 de esos seres, bastantes seguros de que esos eran todos los reunieron y se los dieron a Colbert.

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-¿!esos son todos?! –pregunto Siesta tomando la jaula para aves dorada, llena de Gremlins amarrados con cerda de caballo.

-creo que sí, la tripulación no pudo encontrar más al menos. Le respondió el profesor Colbert.

-¿están seguros de que esta es una buena idea? –pregunto Tiffania. –es decir ¿no podríamos simplemente votarlos por la borda o algo? ¿No existe un mejor método para deshacerse de ellos?

El motivo del recelo de Tiffania era claro, llevar a 8 Gremlins, criaturas conocidas por estropear vehículos voladores en un pequeño avión no era la mejor idea del mundo desde su perspectiva.

-no tengo ni idea de una manera para deshacerse de los Gremlins, jamás pensé que me cruzaría con uno asi que no los estudie, pero no podemos simplemente botarlos por la cubierta, estas cosas son prácticamente indestructibles, ¿y si caen en una granja o en una ciudad? Al menos de esta manera caerán en un glaciar y se congelaran, no es una solución permanente, pero es suficiente. –explico Othinus.

-Tiffa entra en el avión de una vez. –dijo Siesta.

Recelosa la semi elfa subió y se metió en la cabina, en ese momento Siesta empezó a darse cuenta de lo poco pensado que estaba ese plan, después de todo, la cabina estaba pensada para un solo pasajero.

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-¡Ouch! ¡Othinus fíjate donde andas metiendo tu rodilla! –se quejó Tiffania.

- ¡tú saca tus tetas del camino!

-¡dejen de empujar! ¡¿Quieren acabar estrellándose?!

-¡esta cabina es muy pequeña!

-¡¿entonces por qué insististe en cargar a Tiffania también?!

-¡necesitamos a alguien que congele a los Gremlins inmediatamente en el glacial!

Siesta sacudió su cabeza estresada, y apretó la palanca para acelerar lo más posible el Zero, quería bajarse de una buena vez de esa máquina.

-estaremos en las montañas en 40 minutos aproximadamente, asi que no empujen. –dijo Siesta.

Volaron de esa manera incomoda durante la mitad de ese tiempo, cuando Siesta vio unas siluetas acercándose.

-oh carajo.

-¿Qué ocurre? –pregunto Othinus levantando la cabeza y viendo más adelante.

-oh, de verdad carajo. –dijo el hada.

Frente a ellas, listos para la batalla, todos los barcos de la flota de reconquista.

-¡tenemos que regresar! -dijo siesta. –tenemos que avisarle a la flota que reconquista esta para interceptarlos.

-tenemos que deshacernos de los Gremlins. –dijo Tiffania. –sino empezaran a multiplicarse.

-¡¿Qué?!

-cuando juntas estas criaturas por más de un par de horas empiezan a multiplicarse solos, ni siquiera como las ratas simplemente se parten a la mitad y cada pedazo vuelve a crecer. –explico la semi-elfa.

-no mencionaba nada de eso la película que vi. –dijo Othinus sorprendida.

-¿Qué hacemos? No hay manera de que atraviese por entre los barcos para que llegue al glacial. –dijo Siesta.

-¡botemos los Gremlins sobre reconquista y que ellos se encarguen!

-"!¡"

-buen plan.

Siesta apretó el acelerador de su Zero y maniobro para ponerse por encima de los barcos de reconquista.

Estos al verla, y al escuchar el rugido de su máquina se pusieron en guardia, los cañones eran totalmente ineficientes para derribar cosas tan veloces asi que no se molestaron en siquiera apuntarlos hacia arriba, en lugar de eso lanzaron a sus jinetes de dragón, pronto una bandada de más de 100 dragones estaban en el aire, todos listos para freír al Zero.

Siesta tuvo que esquivar varias bolas de fuego, los dragones eran simplemente demasiado lentos para hacerle frente a su máquina. En una de sus evasiones sin querer se puso a las doce de uno de estos dragones que abrió sus fauces, preparado para respirar fuego sobre el avión.

Siesta en un reflejo nervioso apretó el gatillo en la palanca de control del Zero, una ráfaga de ametralladora golpeo de frente al dragón, inflamando la bolsa de gas dentro de su cuerpo y haciendo desaparecer en una explosión al estilo Hollywood.

Los cristales del Zero quedaron manchados con sangre y hollín.

Siesta tubo que jalar la palanca para no terminar metiéndose de lleno en la bola de fuego, empujo la nave perpendicular al suelo y pudo sentir la tensión del fuselaje de su avión.

Tiffania y Othinus se pusieron muy incomodas pro la medida repentina que habia tomado Siesta, ellas no estaban acostumbradas de ninguna manera a las repentinas y violentas maniobras que el Zero estaba diseñado para hacer.

-estamos sobre los barcos, boten los Gremlins. –dijo Siesta.

-nivela la nave o nos caeremos fuera de la cabina cuando la abras. –dijo Tiffania.

Siesta le hizo caso nivelando nuevamente el avión, aunque con la nariz un poco hacia abajo, mientras ametrallaba la cubierta.

Una vez le habia dado una buena rociada al barco volador, seguramente destruyendo buena parte de las rocas de viento que esta tenia, puesto que la nave empezó a descender, en ese momento abrió la cúpula de la cabina.

-bien, ¡bótenlos! –dijo Siesta.

Tiffania entonces tomo la jaula donde habia atrapado a esos monstruitos y metió la mano para sacarlos.

-¡¿Qué diablos estás haciendo?! –estallo Othinus. -¡simplemente bótalos con todo y jaula!

Tiffania hizo caso y boto la jaula del avión, la jaula cayó sobre la cubierta del barco y se rompió, desde su posición pudieron ver como la jaula se rompía y los monstruitos escapaban.

Tras cerrar la cabina, Siesta dio vuelta al avión preparándose para retirarse, habia unos 10 dragones bloqueando su retirada y lanzando bolas de fuego pero ella los evadió fácilmente, derribando a uno de ellos con un solo disparo de sus cañones, el jinete de ese dragón se vio forzado a saltar de su montura que se desplomaba y utilizar un conjuro de levitación para amortiguar su caída.

Tiffania siguió con la mirada la caída del pobre animal, con pena, no era la culpa de esas criatura s después de todo, simplemente sus amos habían resultado estar del bando equivocado.

En ese momento la medio-elfa noto algo.

La punta de una cola.

-oye... ¿eso es...?

Repentinamente la cola se movió quedando oculta detrás del ala, pero un Gremlin saco su cabeza por detrás de esta, mostrándoles a las chicas una sonrisa maliciosa.

-¡todavía queda uno! –dijeron alarmadas las tres chicas.

Othinus al ver esto se zambullo más adentro en la cabina y tomo una llave inglesa que estaba tirada en el fondo de esa cosa. Luego subió y desato la faja que Tiffania llevaba para ajustar su vestido a su cintura.

La de un ojo se quitó la capa y el sombrero, y se amarro la punta de la faja de Tiffania en su propia y minúscula cintura.

-Othinus ¿Qué haces? –pregunto Tiffa alarmada.

-voy a usar tu faja como cuerda de seguridad ¡Siesta abre de nuevo la cabina!

-¡¿y si vuelve a entrar!?

-no creo. Tiffa, confió en ti no me dejes caer. –dijo el hada.

Siesta decidió hacerle caso al hada y abrió nuevamente la cúpula, Othinus salto fuera y se descolgó hasta llegar al ala, donde empezó a andar con mucho cuidado tratando de que el viento no la volara.

El Gremlin la vio y se subió a la punta del ala, burlándose de la mini-rubia.

-maldito animal, te voy a dar con esto en la cabeza, ven más cerca. –dijo Othinus sacudiendo la llave inglesa.

El Gremlin le lanzo una de esas extrañas muecas que podía hacer y levanto sus manos, mostrándole sus garras de 10 centímetro de largo.

Othinus paso saliva, esas garras eran 2 tercios del largo de su cuerpo, posiblemente incluso si fuera partida a la mitad se regeneraría eventualmente, pero no quería experimentar ese proceso.

Othinus sacudió la llave inglesa con fuerza, tratando de intimidar al Gremlin, este estaba ahí, tranquilamente, burlándose de ella, justo antes de lanzarse sobre ella.

Othinus bloqueo las garras del Gremlin escudándose con la llave inglesa, y pateando con toda su fuerza quito al animal de encima de ella.

En ese momento Siesta vio acercarse a la distancia los barcos realistas.

-¡Othinus! ¡Apúrate! ¡No quiero estar acá cuando empiecen a disparase con los cañones! –dijo Siesta.

-no puede escucharte. –dijo Tiffania.

No habia manera, difícilmente podían escucharse una a la otra dentro de la cabina con el sonido del motor y el rugido del viento en sus oídos, el cabello de las chicas volaba por todos lados, Tiffania agradecía que Siesta lo tuviera corto sino en este momento Tiffania lo tendría en toda la cara.

Siesta habia reducido la velocidad para impedir que Othinus saliera volando por la fuerza del viento, lo que significó que los jinetes de dragón pudieron darle más fácilmente alcance.

Cuando una bola de fuego esquivo por poco el fuselaje del avión, Siesta dio la vuelta a la cabeza y por el rabillo del ojo pudo ver como 5 dragones la venían siguiendo.

No podía permitirse cambiar la trayectoria o la velocidad, o perderían a Othinus quien acababa de darle un buen golpe en la cabeza al Gremlin con la llave inglesa y estaba tratando de empujarlo fuera del avión.

En ese momento una bola de fuego golpeo el ala.

-¡ah! –gritaron Siesta y Tiffania por la sacudida que causo el impacto.

Othinus perdió el suelo cuando esto ocurrió, y cayo fuera del ala, no se fue más abajo por que estaba sujeta por la cintura pero quedo colgando lejos de la cabina por detrás del ala.

-¡Othinus! –grito Tiffania no pudiendo verla desde su posición.

-¡Cuidado Tiffa te estas saliendo demasiado de la cabina! –le advirtió siesta, pero esta no le escucho.

La mini-diosa escucho vagamente como llamaban su nombre pero estaba más ocupada con ciertos problemas.

El Gremlin habia caído con ella y ahora estaba colgando de sus piernas.

-¡suéltate! ¡Maldito! ¡Monstruo! –decía Othinus pateando con todas sus fuerzas al Gremlin.

Finalmente la bota de Othinus se deslizo fuera de su pierna y el Gremlin cayo con esta.

-jejeje ¡hay tienes estúpido duende!

En ese momento sintió que la estaban jalando hacia arriba, con fuerza.

Tiffania se habia estirado para tratar de alcanzar a Othinus, pero habia perdidizo el balance y se habia caído fuera de la cabina, el tirón que le dio al cinturón jalo a Othinus hasta golpearla contra el ala, entonces el nudo se deshizo y empezó a caer.

-¡! ¡IDIIOOOTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

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Colbert estaba mirando por el catalejo mientras el Zero se acercaba de regreso al Ostland, de su ala estaba saliendo una delgada columna de humo, el motivo posiblemente eran los barcos que se podían ver en la distancia, todavía era pronto para ver sus estandartes, pero podía predecir que se trataban de barcos de reconquista, no habia ninguna otra flota después de todo en ese país.

En ese momento Colbert noto que de la cabina del avión cayó un bulto, pero no pudo reconocer de que se trataba.

-¿Qué será eso? –se preguntó.

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-¡Othinus! ¡Dime que tienes un conjuro de vuelo!

-¡la era de los magos voladores termino! ¡Derribarlos es tan fácil como chasquear los dedos!

-¡eso no importa! ¡Tienes que intentarlo!

-¡si nos derribaran moriremos!

-¡si no lo haces de seguro moriremos!

Othinus se dio cuenta de lo fuera de contexto que estaban sus preocupaciones, asi que junto sus brazos a su cuerpo eh intento propulsarse a sí misma más cerca de Tiffania, tomo su cabello como podía alcanzo la cabeza de la semi-elfa.

No entendía bien cómo funcionaba, pero mana de la semi-elfa habia ingresado a su propio sistema cuando llego a ese mundo junto con Touma, no era suficiente mana para hacer ningún conjuro, pero podía utilizarlo para vincularse con Tiffania, y usar su cuerpo como un canalizador de sus conjuros.

-¡el conjuro que voy a hacer analiza los elementos simbólicos en la historia de Peter Pan, relacionándolos con mi estado actual de un hada para...!

-¡no lo expliques solo hazlo!

-¡bien! ¡Piensa cosas felices!

-¡que felicidad! ¡Me voy a estrellar con el piso!

100 metros para la colisión.

-¡¿Cómo diablos quieres que piense cosas felices en esta situación?!

70 metros

-¡el conjuro no funcionara de otra manera! ¡Es uno de los requisitos de activación!

50 metros

-¡lo estoy intentando!

-¡intenta más fuerte!

20 metros.

-¡Mama!

Tiffania grito y cerró los ojos, esperando el golpe, y pensó en su madre, pronto se reuniría con ella.

Pero tras varios segundos más el golpe no llego.

La chica abrió los ojos, estaba levitando, con su nariz prácticamente rosando el pasto. –eh?!

En ese momento el conjuro termino, y Tiffania golpeo el suelo, nariz primero. -¡ouch!

-nos salvamos. –dijo Othinus en un suspiro, rodando de la cabeza de Tiffania y cayendo con los brazos y las pierna extendidas en medio del pasto, el pasto desde su perspectiva era tan alto como árboles.

-Othinus, la próxima vez que te pida que uses un conjuro de vuelo, no utilices uno con tantas condiciones complicadas.

-no puedo hacer nada al respecto, asi funciona la teoría del ídolo.

Tiffania levanto la cabeza, no tenía idea de que estaba hablando Othinus, y la verdad ni le importaba, pero tenía que mirarla a los ojos y asegurarse que ella no estuviera inventando excusas.

El hada está respirando pesadamente en el suelo, se podía notar lo aliviada que estaba.

-tienes algo en tu espalda. –le dijo la rubia más grande a la más pequeña.

-eh? –Othinus se sentó e inclino la cabeza tratando de ver tras de sí, no fue un gran esfuerzo para ella ver que alas de libélula estaban brotando de su espalda.

Habia utilizado un conjuro en base a un cuento de hadas, ligándose a sí misma con un hada protagónica, las alas debían ser algun efecto secundario inesperado.

-¿aplastaste un insecto?

-no... Están conectadas a mí.

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Siesta cuando vio que Tiffania se habia caído del avión (sinceramente ¿Cómo de torpe podría ser?) se lanzó en picada siguiendo a las chicas en su caída, aun asi, no tenía ninguna manera de volver a meterlas en el avión, asi que su persecución era completamente inútil.

A 20 metros del suelo Siesta tubo que jalar la palanca del Zero y levantarse nuevamente, completamente convencida que la medio-elfa y el hada se habían matado.

No fue hasta que sobrevoló nuevamente el área que se dio cuenta de que las dos chicas no solamente se habían salvado sino que no parecía tener ninguna herida significativa, el alivio fue grande, pero preguntarles las especificaciones de cómo lo lograron tendría que esperar, ella no podría aterrizar el Zero en un terreno tan irregular como el que se encontraban, luego les indicaría a alguien en la flota su lugar para rescatarlas.

Siesta se elevó nuevamente, los barcos se estaban acercando unos a los otros listos para el combate aéreo, desde su perspectiva parecía que se desplazaban en cámara lenta por lo rápido que ella misma volaba, incluso el Ostland que era el más rápido barco volador jamás construido.

-el daño al ala no parece nada serio. –murmuro la ex–sirvienta para sí misma, ahora que se habia deshecho del paso inútil, bien podría contribuir en el combate. –quizás incluso pueda impresionar a Misaka-san. –se dijo a sí misma.

Entonces la chica volteo su nave hacia la flota de reconquista.

Los barcos no tenían cañones frontales, solo laterales, lo cual le daba una gran ventaja a la chica, ahora solo tenia que evadir el fuego de los dragones, sin molestarse por esquivar bolas de cañón.

Ella derribo tres dragones con una rociada de sus ametralladoras, luego se elevó unas cuantas decenas de metros para pasar sobre las cubiertas de los barcos.

En esa posición se puso a sí misma en la línea de fuego de los magos mosqueteros y arqueros de los barcos, claro que con su velocidad simplemente terminaban disparándole al aire, mientras que ella causaba todo el daño que él era posible con sus ametralladoras.

Una sombra se dibujó sobre la cabeza de Siesta.

-¡¿Qué?!

La pelinegra alzo la vista, no se habia dado cuenta pero un grifo se habia colocado encima de ella, y golpeo la cabina, las garras de la criatura atravesaron el metal y dañaron el vidrio reforzado antibalas, el corazón de Siesta estaba completamente acelerado.

Un par de golpes y el grifo podría entrar, y si lo hacía era su final.

Entonces Siesta decidió lanzarse hacia arriba en un tirabuzón, las sacudías eran terribles, para ella y para su atacante, pronto el grifo no pudo soportar más y termino soltándose del avión.

Siesta entonces hizo un bucle para poner detrás del grifo que le habia atacado, y jalo del gatillo.

Fue una venganza, pero su estómago se retorció al ver lo destruido que el animal y el jinete habían quedado cuando 15 disparos de cañón les dieron de frente.

En un momento, Siesta tuvo una corazonada y se quebró hacia la derecha.

A partir del Lexington, una bola de cañón, disparada a muchas veces la velocidad del sonido, y seguida por un rayo de plasma se dirigió hacia el barco más grande de reconquista.

Fue la primera vez que Siesta vio algo asi, ella habia sido una testigo de una de las mayores demostraciones de poder de la castaña, pero ver la forma más potente del railgun era una experiencia que quitaba el aliento.

Debido a la adrenalina que estaba recorriendo su cuerpo Siesta fue capaz de ver cada detalle del disparo como si fuera en cámara lenta, dada la distancia, Misaka habia fallado en su puntería, y en vez de darle de lleno al barco habia pasado rosando el estribor de este, los cañones fueron destruidos instantáneamente y el calor del disparo provoco incendios incontrolables eh instantáneos en el barco, la onda expansiva derribo cada cosa que no estuviera firmemente sujeta a la cubierta, las tablas saltaron de sus posiciones cuando los clavos cedieron ante la tensión a la que habían sido sometidos, haciendo que pareciera un animal erizado, en un instante el barco ya no era navegable, y se desplomo a tierra.

Siesta tampoco quedo libre, la onda expansiva del railgun viajo toda la distancia hasta ella y sacudió su avión violentamente, creyendo que perdería en control, sus tímpanos retumbaron de una manera tan terrible que sintió que iban a explotar, por un momento temió haber quedado sorda hasta que sintió por sobre el zumbido de sus oídos el leve retumbar de los motores, cualquiera que hubiera estado más cerca de quedo sordo.

Comparada con eso, Siesta no tenía nada que hacer ahí, volteo su avión y se dirigió de regreso al Ostland, para ella el combate habia terminado.

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-No hay manera, no hay manera. –dijo el almirante a cargo de la flota de reconquista, mientras veía como uno de los mayores barcos que todavía quedaba en su flota se iba a tierra.

Uno de sus emisarios estaba cerca de el en el puente de mando del barco, el hombre aprovecho su cercanía para dar la orden.

-avise a todos los barcos, regresamos a Londinium, no hay manera de que nos enfrentemos con lo que sea que disparo ese rayo. –dijo el almirante.

-¡en seguida señor!

-¡alto ahí! ¡No vamos a regresar a ninguna parte! ¡Continúe con el ataque! –dijo un duque, uno de los nuevos líderes de reconquista que se habia embarcado como supervisor del combate.

-¡¿ataque?! –dijo el almirante. -¡¿está loco señor?! ¡¿Vio eso?! ¡Estamos a un Kilómetro de distancia de esos barcos! ¡Ellos podrán derribar a la mitad de nuestra flota antes de que nos pongamos en rango para responderles al fuego, es simplemente suicida!

-los hombres deben estar listos para dar su vida por reconquista, no nos rendiremos de mana tan poco honorable, ahora ¡Ataque!

Un nuevo railgun resonó en el cielo, esta vez le habia dado a un barco en el flanco de la caravana, el disparo habia salido alto, pero de todas maneras arranco toda la arboladura del barco.

Alarmado el hombre apunto en la dirección por donde habia pasado el rayo. -¡si usted quiere suicidarse, salte por la borda o cuélguese de una viga, pero no arrastre a mis hombres con usted! –dijo el almirante molesto.

La conversación a los gritos que esos dos habían llevado en el puente habia atraído la atención de muchos marinos, que se habían acercado esperando órdenes.

-para lo que me interesa sus hombres pueden irse al infierno, obedézcame, u olvídese de su título y espere una corte marcial, almirante.

El almirante le hecho un vistazo a sus marineros y noto que ellos tenían una cara de enfado.

-duque, tiene que saber una cosa, cuando está en un barco, no importa en su título, el barco es un reino y su capitán es su rey, y un buen rey jamás permitirá que sacrifiquen a su tripulación, ¡hombres! ¡Llévenlo a su camarote, el duque queda en arresto hasta que aterricemos! –dijo el almirante.

-¿pero qué?... no se atreverá.

-ya me atreví. –dijo el almirante.

En ese momento el duque Albioniano fue sujetado por dos de los marinos más grandes. – ¡no sabe lo que está haciendo! ¡Pagara por esto! ¡No crea que saldrá vivo de esta! –grito el duque forcejeando mientras se lo estaban llevando.

El almirante se volteo hacia el resto de su tripulación y les dijo.

-¡que están viendo el resto de ustedes! ¡Todo a estribor! ¡Rápido! ¡Rápido! ¡Todos los barcos que regresen a Londinium!

Los barcos de reconquista dieron vuelta y partieron hacia el norte, una retirada.

Desde el Lexington, Henrietta observo esto atraves de un catalejo. –se están retirando. –dijo. -¡persíganlos pero no disparen! ¡Quiero captúralos! –ordeno Henrietta.

-¡señora!

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Después de todo el fiasco con los Gremlins y la flota de reconquista, Siesta regreso al Ostland, aunque estuvieran en una persecución de los barcos enemigos, ella necesitaba seriamente descansar, las puertas de Londinium serían visibles en pocas horas, necesitaba recuperarse para entonces.

Pero habia una pregunta que la habia estado carcomiendo durante toda la jornada.

-¿Othinus? –pregunto Siesta a la pequeña hada que ahora iba volando cerca de ella.

-¿Qué?

-¿a qué te referías cuando dijiste que en HD?

-me refería a los videos, imágenes en movimiento, de muy alta calidad.

Siesta se sonrojo, ¿en realidad en el mundo del que Misaka provenía es posible acceder a esos "videos" de personas en ejem* actividades intimas? Se preguntó.

-sí. –le respondió Othinus leyendo la mente de la pelinegra. –de hecho en la línea de tiempo alterna 129 donde habia enviado a Touma, se habia esparcido un rumor por toda ciudad academia, de que un video XXX de una de las niveles 5 con su compañera de habitación se habia filtrado en internet, Touma se pasó todo el día siguiente registrando cada entrada de la Deep Web, que es varias veces más grande que el lado "decente" de internet, la cosa es que el dichoso video no existía, pero existía un video de Misaka en la bañera tomado sin que ella supiera por su koujai, el idiota termino arrestado, eso no acabo bonito.

En ese momento escucharon un pequeño chillido detrás de ellas y la pelinegra y el hada vieron al voltear que Touma estaba completamente petrificado, su cara completamente azul sujeta a su brazo se encontraba Misaka, y las garras de la chica se estaban hundiendo en su carne, la chica tenía una sonrisa de ojos cerrados, una expresión tan intoxicante mente dulce que podría matar a cualquier mamífero pequeño en el área.

Othinus paso saliva. -¿escucharon eso?

-cada palabra. –dijo Misaka sonriente. –dime Touma, ¿tienes algo que decir en tu defensa?

-mama sálvame. –susurro Touma.

-tu madre no te salvara ahora. –dijo Misaka, sus ojos se abrieron levemente, liberando una sed de sangre imposible para un ser humano.

La chica produjo un cepillo de dientes de ninguna parte.

Su sonrisa se hizo mucho más dulce y más letal. –te voy a hacer cosas horribles eh inenarrables.

La muerte se presenta de muchas maneras, pero no hay ninguna más aterradora que la sonrisa de una mujer.

CONTINUARA (si Touma sobrevive)

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Lo siento por la tardanza, simplemente no podría concentrarme y empezar a escribir este capítulo, esto empezó como una broma, ya saben, Gremlins molestando a la exlíder de Gremlin, me di bastantes licencias con esa criatura, pero en general, cada vez que es usada en una historia se dan muchas licencias con esos monstruitos, pero en general es el de esa película en que está destruyendo el ala de un avión y todos toman por loco al protagonista por advertirles de la criatura, no me acuerdo como se llama la película.

Los que hayan leído los trabajos de Kamachi sensei sabrán que el recurre a describir los cepillos de dientes como las herramientas de tortura más terribles, y cualquiera puede imaginarse unas cuantas formas de usarlo de esa manera, con respecto a la anécdota de Othinus, estoy pensando escribir un fic corto unos 6 capítulos ampliando esa idea, posiblemente lo publique dentro de poco.

A ¿Por qué le di alas a Othinus? Simple, ella no participaba mucho porque no tenía una excusa para estarla moviendo de un lado a otro, con su tamaño necesitaba que otro personaje la cargara todo el tiempo, ahora va a poder revolotear por donde le antoje y podre usarla con más libertad.

En definitiva la nota de autor más larga hasta ahora, comentarios por favor.

Hasta luego.