Puedo volver a respirar cuando se distrae y desvía su vista de ms ojos. Johanna toma de mi brazo y me pregunta si estoy bien, no lo sé.

Me doy media vuelta y salgo corriendo, mi corazón me acompaña esta vez, bombea sangre a mis piernas y a mi cerebro, lo hace funcionar, para indicarme que tengo que salir de ahí, miles de imágenes vienen a mi cabeza, miro hacia atrás para ver si no me sigue y cuando vuelvo mi vista al camino, choco con él.

-peeta-digo en un suspiro, en este dejo escapar toda la fuerza que acumule y me desmorono en sus brazos.

PEETA POV

Ella era lo que necesitaba, estuve tantos años sintiéndome vacío, sintiendo que ya nada tenía sentido, pero ella cambio todo lo que creía se convertiría en mi mundo.

Desde el momento en que las cosas empezaron a marchar bien tuve miedo, desde el primer momento en que tuvimos que volver a salir sentí que todo esto podría convertirse en un regalo antes de morir. Cuando me marchaba y los dejaba, me obligaba a no estar triste, en lugar de eso nublaba de odio mi alma.

Era arriesgado, el odio no es un sentimiento bueno, pero era el único que me permitía seguir vivo. Es contradictorio pensar cómo podía cambiar de repente en dos extremos de mi vida. Las semanas que pasaba en los distritos como soldado era el infierno para mí, asesinar a todos esos hombres, apresar a algunos, la mayoría del tiempo no sentía lastima, sabía que hacia esto para no ser yo el muerto o el preso. Sin embargo, saber eso no me evitaba recordar sus caras.

Las semanas que pasaba en el 13, se convertían en el paraíso de mi vida, tener la oportunidad de verlos una vez más, de saber que al menos por un tiempo más podría estar a su lado era mi mejor recompensa y me hacía olvidar todos los horrores que vivía en el campo de batalla.

Con lo único que no podía luchar en esta vida era con mis instintos cuando se trataba de ella, cuando la tenía en mis brazos, cuando se volvía alcanzable para mis manos, todo lo demás no importaba, los golpes ya no dolían, los recuerdos ya no existían, su mirada era el anzuelo perfecto para mi alma, para alejarla de todo lo malo.

Tres semanas en mi cielo, tres en mi infierno, y de vuelta a mi paraíso indefinidamente. Al llegar esa noche, me extrañe al no verlos como la última vez, pero era muy tarde, no pensé mucho en eso, solo moví mis pies a donde sabía que los encontraría.

No podría comparar el incendio de ayer con el abrazo de mis hijos, este es mucho más intenso, y en vez de causarme miedo, me causa alivio. Permanezco con ellos un tiempo, ya que me dicen que su mama está descansando, me ponen al día de todo en su vida, me gusta que sea así, hacerles sentir que a pesar del tiempo separados, no hay nada que no se pueda solucionar, ellos me contaran sobre sus días y es como si yo hubiese estado aquí.

Cuando puedo escabullirme a mi habitación la veo recostada en nuestra cama, con una sonrisa en el rostro, tan tranquila, tan bella que me es imposible no acercarme a besarla. Su abrazo es fuerte, pero el dolor no puede obligarme a separarme.

Trate de permanecer despierto, pero me doy cuenta que falle cuando al otro día a la mañana siento su calor sobre mí, el perfume de su cabello, beso su cabeza y empiezo a acariciarla.

Comúnmente al primero de mis movimientos ella se despierta, nunca ha tenido el sueño muy pesado, pero hoy de seguro el cansancio la venció, conmigo también está luchando, pero ya no podría volver a dormir aunque quisiera, los fantasmas me persiguen en mi mente.

Estaba tan distraído mirando la foto de mi familia encima de unos de los muebles de nuestra habitación, que giro mi vista hacia ella solo cuando siento sus besos sobre mi pecho desnudo. Sus ojos se encuentran con los míos solo unos segundos antes de que yo pueda acercarme a besarla. Aprisiono su labio superior tomándola de la cintura y acercándola más a mí, ella coloca una de sus manos en mi mandíbula para acercarme más a ella.

-¿cuánto se quedaran esta vez?-me pregunta cuando se separa de mis labios.

-no sé, puede que nos llamen en unos días, o pueden pasar semanas-digo acariciando su mejilla con el dorso de mi mano, ella asiente.

-entonces…-dijo poniéndose de rodillas en la cama y después se sentó sobre mi cadera-…será una recuperación rápida-sonrió, corrió las ondas rebeldes que escapaban de su cabeza por detrás de su espalda y se acercó a mi besando primero mi mejilla que tenía un golpe, para después bajar por mi mandíbula y empezar a besar mi cuello.

-ah ¿sí?-pregunto sonriendo mientras disfruto de sus besos-¿cómo podre pagarte este tratamiento especial?-ella sonrió en mi cuello y se dirigió al otro lado.

-todavía no le sé-dijo en mi oído mientras sus manos acariciaban mis hombros-tengo que examinarte entero para saber qué tan dañado estas-sus labios bajaron hacia mi pecho.

-¿te vas a arriesgar a que no tenga como pagarte?-dije cuando busco mis labios, después no pudo despegarme de su cuello, no podía seguir a menos que tuviera algo de su perfume en ellos.

-tienes exactamente lo que quiero-dijo bajando mis pantalones y encontrando mis labios de vuelta, pero esta vez los besos no eran de "buenos días", estos tenían la intención de decirme "vamos a hacerlo ya".

Ahora estaba completamente desnudo en frente de ella, no traía ropa interior, y se había vuelto algo que hacia sin pensar, quizá algo más práctico de parte de los dos, dormir casi desnudos para que no sean muchas las prendas que nos separen.

Ella traía una de mis camisetas solamente, no traía sostén, sus pezones duros por la excitación me lo hacían ver, pero no quería solo verlos, quería tocarlos, mis manos empezaron a subir por sus piernas que me aprisionaban, hasta llegar al borde de la camiseta y empecé a subirla, pero antes de que pudiera seguir haciéndolo sus manos desaparecieron de mi rostro para tomar mis manos e impedírmelo.

-tu estas en observación, no yo-dijo besando mi mentón y colocando mis manos de vuelta en su trasero, lo apreté, ella sonrió contra mi mandíbula.

-creo que tendría una recuperación más rápida… si mi enfermera no usara su uniforme-dije mientras ella estaba distraída besando uno de los moretones de mi cara, deslizando mis manos lentamente por debajo de la camiseta, llegue hasta sus pechos.

-peeta…-suspiro en mi rostro, con un poco de reprimenda y otro poco de excitación en su tono de voz, deslice las palmas de mis manos suavemente sobre ellos y busque sus labios para aprisionarlos, para que no pudiera retarme-no…-dijo con los ojos cerrados cuando se separó de mi boca y me concedió su cuello para que lo besara de nuevo-no…puedes…tocar….a tu enfermera-dijo mientras miraba la excitación en su cara a la vez que mi manos trabajaban, mordió su labio inferior a la vez que sus manos se colocaron sosteniendo su peso a mis costados, estirándose para darme más libertad sobre sus senos.

-¿es algo… incorrecto?-le pregunte siguiéndole el juego a la vez que ella abría los ojos y me lanzaba fuego con ellos, asintió.-debería…-dije a la vez que parecía recobrar el mando y se arrojaba a mi cuello-¿debería…dejar de tocarte?-negó rápidamente, sonreí.

-¿sabes que vas a pagar por esto no?-me susurro en el oído, su tono de voz había cambiado a uno más grave y divertido, sus palabras eran un reto.

- si es de la manera en la que siempre me haces pagar, muero por hacerlo- mordió mi labio.

tantos años de experiencia con mi cuerpo le habían hecho descubrir cada punto débil de este, podía controlarme, sabia como calmarme en la cama y sabia como podía volverme loco de deseo, los dedos de una de sus manos empezaron a bajar lentamente por mi abdomen, se detuvo solo un segundo haciendo círculos por sobre el vello que había sobre mi intimidad, pero siguió su camino hasta las base de esta, sus manos eran suaves, sus dedos lo suficientemente largos para rodearla, y solo había una sola cosa que me excitara más que me tocara….

-estas tan…duro- …que me susurrara en el oído, definitivamente lograba encenderme, mi respiración empezó a acelerarse mientras besaba su clavícula, su mano empezó a viajar entre nuestros cuerpos de nuevo hasta llegar a una de mis manos que aún estaban concentradas en sus pechos, de verdad los amaba y no me cansaba de tocarlos, la tomo sin problemas y la dirigió lentamente por su abdomen, sin resistencia de mi parte, tenía curiosidad hasta donde pensaba llevarla, la coloco por sobre sus bragas, en ese punto en el que sus piernas se reunían, ese punto del que era dueño-y yo estoy…tan mojada-me dijo mientras depositaba besos debajo de mi mandíbula.

Mi mano no aguanto la tentación de descubrir lo que la ropa interior trataba de ocultar, así que agarre el borde de esta y empecé a bajarla a la vez que mi mano no se movía de ahí.

-hazme gemir-pidió sobre mis labios a la vez que mis dedos se adentraban en ella, los sonidos que escapaban de su garganta me orientaban a identificar aquellos puntos mediante los cuales podía hacerla llegar al orgasmo, a mí me encantaba hacerla gemir de esa manera, me encantaba ver su rostro, como mordía sus labios, como sus ojos se cerraban, su voz me excitaba, podía llegar al punto máximo y no desmoronarse, al contrario, volvía con más fuerza, lo hizo, adentrándose en mi boca –ya que pagaste el trabajo por adelantado-dijo corriendo todo su pelo descubriendo uno de sus hombros mientras se adueñaba de mi pecho-es mi turno-dijo volviendo a mi rostro, mirándome a los ojos y sonriendo, ataco mis labios un momento.

Se sentó mientras mis manos se colocaban sobre sus piernas flexionadas y tomo los bordes de la camiseta subiéndola y dejándome ver su cuerpo entero, sacudió su cabello por detrás de su espalda, nuestros ojos se encontraron, pero no podía evitar desviar mi mirada al cuerpo de esta mujer, era tan perfecta, pechos redondos que cabían perfectamente en mis manos, cintura que representaba la curva perfecta para tomarla, abdomen suave con el que siempre había tenido una obsesión, caderas anchas que ahora me estaban aprisionando, no había mejor manifestación de la belleza en la tierra y yo tenía la suerte de tenerla para mí, cuando mis ojos volvieron a encontrarse con los suyos pude ver en su mirada ese brillo que siempre tenía cuando nos entregábamos así, mis manos empezaron a subir aleatoriamente por sobre lo que podía ver mientras ella sonreía ante mis manos en su cuerpo, ¿cómo pude dudar algún día que mis manos no causaban lo que ella causaba en mí? sus gestos no mentían, le encantaba que me detuviera en sus pezones rígidos y los acariciara, le encantaba ver de seguro mi cara cuando la tocaba, porque por unos instantes dejo que lo hiciera, dejo que pasara la palma de mis manos por su piel, y la sentía caliente en mi tacto, su pecho subía y bajaba cada vez más rápido, mientras acariciaba cada curva de su cuerpo, sentía su atenta mirada en mi rostro, se acercó lentamente a mí, apoyando su pecho contra el mío y empezó un beso dulce que fue creciendo en intensidad, mis ojos estaban aún cerrados cuando empezó a bajar desesperadamente por mi pecho, besaba mi piel, la probaba, estaba tan caliente, que los restos de saliva que dejaba se evaporaban al instante, sus manos acompañaban su bajada por mi cuerpo, algunas veces se encontraban con las mías y las acariciaba, otras veces se colocaban en mis costados mientras ella besaba mi abdomen, sentí como con ambas manos empezaba a acariciar mi pene.

-katniss…-dije haciendo un poco la cabeza hacia atrás cuando sentí la yema de sus dedos bordearlo y después tomarlo con seguridad para así empezar una tortura maravillosa, ella era tan delicada pero a la vez fuerte, lo hacía lento a veces, pero otra vez aceleraba el ritmo de sus manos, puso su cadera lo más cerca porque sabía que eso me excitaba aún más, mis testículos podían sentir perfectamente lo mojado de su intimidad. Definitivamente sabía hacerme perder la cabeza, sus manos estaban hechas para acariciar, y los sonidos roncos que escapaban involuntariamente de mí, parecían indicarle mis puntos débiles, trataba de contenerlos, mis manos se cerraban en las sabanas, estaba entrando en un túnel al que solo ella podía llevarme, mantuve los ojos cerrados porque aludía que le avergonzaba que la mirara, pero aunque los hubiese querido mantener abiertos no hubiese podido, estaba demasiado excitado, mi boca se abrió en un suspiro cuando sentí su boca tomarlo, y cuando empezó, no supe más de mí, me perdí en el más profundo orgasmo, era delicioso sentirse así, podía sentir como las hormonas recorrían mi torrente sanguíneo, como las sensaciones llegaban hasta mi cerebro, mi cuerpo experimentaba un placer que se regaba como pólvora encendida, en un instante me había olvidado del resto del mundo y solo necesitaba seguir sintiéndome así.

Cuando volví en si lo hice lentamente, mi pecho subía y bajaba pausadamente, sus manos no tardaron en recorrer este para llegar hasta mi cuello. Esas manos, podían tocar cualquier parte de mi cuerpo y provocarían ante el más mínimo roce, excitación. Todavía encima de mí, Sus labios recorrieron mi rostro mientras normalizaba mi respiración, deposito besos dulces sobre mi mandíbula, sonreí, abrí los ojos y vi su sonrisa, sus ojos dejaron de mirar los míos para mirar hacia abajo un momento y después volver a verme, esa manera sensual en la que delataba su timidez, ¿cómo puede ser posible que aun siga siendo tímida con respecto a esto? se acostó boca abajo a mi lado acariciando mi brazo que estaba extendido, me acerque a besar su nariz.

-quisiera no tener que curarte-dijo acariciando con su dedo un moretón que tenía en mi costado.

-¿no quieres hacerlo nunca más?-le pregunte sonriendo, se rio, beso mi brazo.

-no es eso…sabes a lo que me refiero, quisiera que nada te lastimara-su mejilla se apoyó en mi brazo sus ojos miraban directamente los míos.

-mientras estés conmigo, nada me lastimara-le asegure acariciando con el dorso de mi mano su mejilla, beso el moretón sobre mis costillas y se abrazó a mí.

-nunca haría nada para lastimarte-susurro más para sí misma, pero pude escucharla, no dije nada, sabía que no me lastimaría, la abrace más, ayer a esta misma hora estaba disparándole a un hombre en la cabeza, abrí y cerré los ojos fuertemente, debía dejara ese infierno, ahora estaba en mi cielo.


Hola! sé que me van a querer matar por no aclarar que vio katniss, pero no me alcanzo el capítulo para escribirlo, quería dedicarme en este, al punto de vista de peeta cuando volvió de los distritos, no es que algo pudiera alarmarle de lo que Katniss le está ocultando, pero ustedes que ya lo saben, entienden el significado de lo que dijo al último.

Espero que les haya gustado, gracias por los comentarios y por seguir la nove y recomendarla, pasarse a leerla ya es un gran halago para mí! Nos leemos prontooo!