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La nueva casa de Shinji Ikari

Romance/Comedia

Autor: Aleksast, 2013

Después de haber dejado a Kaori en su casa a las siete de la noche, Shinji fue al centro comercial a comprar los ingredientes para el postre que prepararía para Asuka. Mientras tanto, Mari Illustrious Makinami que también acababa de llegar a casa estaba tumbada en la cama, pensando seriamente acerca de lo que Misato le había preguntado la noche anterior.

– ¿Qué sucedería si yo acabara enamorándome del cachorrito? Hipotéticamente tendría que lidiar con el asunto de las dos mujeres de la casa, además de verle casi a escondidas, no sé, además el asunto de él y Misato… y no sé cómo podría ver a Misato si yo tuviera sentimientos por Shinji, ¿por qué me sentí tan mal cuando ella me lo preguntó? ¿Por qué actué como una niña arrebatándole la ginebra a Misato? Quizás estaba poniéndome ebria y por eso lo hice. Debe ser eso, no es para preocuparme – la imagen del chico llegando al edificio donde estaba su apartamento le llegó de nuevo a la mente, recordaba particularmente su aire taciturno, casi desamparado, y por ello soltó otro suspiro – tengo la responsabilidad de hacerle fuerte, señorito Ikari, pero usted es como un pastel al cual se le acaba dando una probadita, con el peligro de querer comérselo entero, lo cual ha sucedido con… Rei, Asuka, Misato, Sakura, incluso creo que hasta Kaori puede querer una rebanad. Ah, qué le vamos a hacer, debe haber una persona que no se aproveche de su debilidad, alguien quien esté ahí cuando flaquee o cuando se deprima, y ese alguien soy yo, de todas formas estoy segura de que no me estoy enamorando de él, simplemente me preocupa lo que le pase – finalmente cerró los ojos y dejó de divagar, mañana tendría que salir temprano hacia el aeropuerto rumbo a Londres.

– Harina, manzanas, eh… azúcar, canela, y esto también… siempre me emociona cocinar un platillo nuevo por primera vez, comerlo es una sensación nueva – Shinji repasaba la receta en el teléfono con el carrito de compras en mano, a estas horas el supermercado solía estar casi vacío, hecho que le daba toda la tranquilidad para seleccionar las manzanas adecuadas – creo que este ha sido un buen día, después de todo, Kaori está feliz y eso es lo que cuenta.

Flashback

Shinji y Kaori se encontraban justo en la entrada de la casa de Maya, sólo quedaban unos cuantos segundos para despedirse antes de que el reloj marcara las siete de la noche. Ella lo miraba con cierto nerviosismo, incluso él podía intuir cierto rubor en su faz. Finalmente abrió la puerta, a sabiendas de que su hermana probablemente seguiría con la mayor Katsuragi y con la doctora Akagi, pero también tenía ganas de seguir en compañía del muchacho.

– Kaori, ha sido una cita grandiosa ¿no te parece? He visto especies que ni yo me imaginaba que existieran – comenzó a decir el chico, quien comenzaba a sentirse un tanto torpe por no mediar palabra y sólo verla frente a frente.

– Claro que sí, Shinji, además, creo que estos apuntes servirán para una futura aplicación en la fauna marina, cuando yo sea grande investigaré la manera de restaurar a los seres vivos que existían antes – comentó ella, pensando en un futuro a mediano plazo como parte de un grupo de científicos de una organización internacional para restaurar la tierra, volviendo a su presente, soltó un suspiro de resignación – supongo que debo entrar en mi casa y te veré mañana – contestó Kaori – entonces… ¿volveremos a salir algún día?

– Sí, en otra ocasión iremos a un lugar distinto, por ahora debo volver al centro comercial para comprar cosas para la cena, Asuka quiere un strudel de manzana y se lo voy a preparar, aunque es la primera vez que intentaré hacerlo – Shinji se había contagiado de ese leve nerviosismo, pero sonreía complacido de haber hecho lo correcto – pero nos veremos mañana rumbo al colegio, te guardaré un poco. Descansa, Kaori – y finalmente le dio un beso en la mejilla, dando la media vuelta y yendo a su siguiente destino.

– Igualmente, niisan – contestó tras cerrar la puerta y retirarse con una sonrisa total hacia su cama – no me importa no tener novio, estar con Shinji es fantástico, nunca se apartó de mí, creo que es mejor de lo que soñaba.

Fin del Flashback

Tras pagar lo que compró, finalmente se transportó hasta su casa, esperando que tanto Rei como Asuka ya estuvieran ahí. En el camino iba pensando en la fiesta de bienvenida para Mari, sobre todo en ésta, quien se había vuelto su soporte, una gran amiga en tan poco tiempo, y tan indispensable para él cuando las cosas se ponían difíciles, por ello contaría los días para que regresara. Cuando volvió de sus pensamientos, ya estaba a un par de minutos de su casa.

– Me pregunto si el kínder besó a Kaori, o si ella lo besó… ¡argh! Sólo espero que haya valido la pena – decía Asuka quien estaba recostada en uno de los sillones de la sala, mientras que Rei leía el periódico que habían dejado enfrente de la casa. Ésta alzó la vista arqueando ambas cejas un tanto asombrada por el incipiente enojo de la alemana, y tras pensarlo unos segundos, negó con la cabeza.

– Estoy casi segura de que no le tocó en ningún momento los labios, él es diferente con ella, lo sentí desde que se despidieron esta mañana, y es poco probable que ella acabara robándole un beso, no creo que sea así – contestó Rei, mirando atentamente a su compañera – pero habrán aprendido mucho en el acuario.

Asuka se sorprendió por la deducción de Rei, y luego recordó lo que ella le dijo en clases, acerca de que parecía un padre despidiéndose de su hija en el primer día de colegio. Resopló y comenzó a entretenerse con su teléfono, deseaba en ese entonces saber qué había sido de Hikari, su antigua confidente, necesitaba una segunda opinión femenina.

La puerta se abrió finalmente, Shinji traía dos bolsas de supermercado en las manos, mismas que dejó en la cocina para dirigirse hacia donde estaban sus dos novias, justamente ahí encontró que ambas esperaban su llegada.

Se sentó en un sillón de la sala, poniéndose cómodo se dispuso a saludar – Es una noche bonita, ¿no? Intenté llegar pronto, pero escoger las manzanas lleva su tiempo – se excusó, y antes de que Asuka tomara la palabra, él se adelantó a explicarse – Antes de que lo pregunten, sí, nos divertimos muchísimo en el acuario, que está enorme, y no, no la besé en los labios, ella es una chica maravillosa que un buen día encontrará a un hombre digno de tal privilegio, tiene mi amistad y mi afecto, y ella está satisfecha con eso – sentenció, con toda la intención de evitarse un interrogatorio propio de una corte marcial.

– Te lo dije – externó Rei, dejando el periódico en la mesa – lo bueno es que Kaori cumplió su sueño, es feliz y eso es lo que cuenta. ¿Te dijo algo cuando la llevaste a su casa?

– Únicamente la novedad de que me llama nii-san, pero nada en especial – contestó Shinji con total calma.

– Me preocupaba que Kaori se acabara enamorando de ti y viceversa, Shinji, pero me alegra saber que no es así – contestó Asuka con la mirada atenta al muchacho, quien sólo alzó los hombros, sabiendo que eso era muy poco probable.

– Bueno, si no les importa, iré a preparar el strudel – dijo él poniéndose de pie, Asuka suspiró aliviada, hubiera sido demasiado lidiar con una nueva pareja de Shinji, sobre todo porque Kaori le había agradado mucho y estaba en el mismo colegio que ellos, la sola idea de un cuadrilátero amoroso con miras a volverse un polígono le daba repelús.

Tiempo después, Misato se encargó de dejar en sus casas a Maya, Ritsuko y Ryoma, quien estuvo muy animado proponiendo piezas nuevas, colores y probando incluso los sofás, para después volver a casa y echarse a dormir, cansada y con el trabajo pendiente en la mente. Sin duda, la ausencia de Mari iba a volver aburridos los días en la oficina desde donde despachaba asuntos de seguridad interna.

Shinji preparaba la masa con mucho cuidado, debía quedar casi transparente según la receta, y eso llevaba algo de tiempo, pero la emoción de hacer algo nuevo le ganaba al miedo de estropearlo, así que valientemente siguió totalmente concentrado en su afán de lograr una masa perfecta. Rei y Asuka, después de cierto tiempo, se asomaban a ver todo el proceso que duró poco más de una hora, pero que, esperaban, valdría la pena.

Después de sacarlo del horno esperó un poco para servirlo junto con la crema batida que había guardado en el refrigerador. Una vez que se sirvieron los tres platos del strudel llegó la hora de probarlo.

– Shinji, antes de comenzar, quisiera preguntarte algo – dijo Asuka viendo a los ojos al chico – ¿Qué haremos con la reservación del hotel programada para el miércoles? Sé que fue nuestra idea, pero…

– Casi lo olvido – contestó al momento, recordando los planes perversos de Rei y Asuka – supongo que tendremos que ir y ocupar esa habitación.

– Tengo una idea – Rei se unió a la conversación, igual, sin probar bocado aún de aquél platillo, sentía que tenía la responsabilidad de resolver ese inconveniente, así que ocurrentemente formuló su propuesta – ustedes dos pueden ir ese día, yo iré con Kaori de compras. El viernes será el turno de Asuka para ir con ella a otra parte.

– ¿Estás segura? – preguntó Asuka, un tanto sorprendida por la inesperada respuesta de Ayanami.

– Totalmente, creo que es tiempo de que pase una tarde a solas contigo, después lo tendré solo para mí – afirmó la peliazul con total seguridad, aventurándose a comer finalmente el strudel que ya había perdido un poco de calor – las manzanas no son mi fruta favorita, pero esto sabe muy bien.

– Mmm, nada mal, Shinji Ikari, estás a nivel de un chef alemán promedio, pero nada mal para ser la primera vez que preparas un apfelstrudel – criticó la alemana, tras saborear lentamente y con sutileza el primer bocado.

– Gracias – dijo el aludido, quien estaba satisfecho de su trabajo – ¿entonces a dónde quieres ir el pasado mañana antes de… ir al hotel? – en la última parte de esa pregunta a Shinji se le subieron los colores, intentando despejar cualquier pensamiento bochornoso tragó otro bocado embarrado en crema de aquél platillo, no era algo de lo que debiera apenarse, pero el pensar lo que ambas le tenían preparado para ese día antes de lo sucedido el fin de semana lo ponía un tanto… excitado.