Un año. Se repetía mentalmente el azabache, ya había pasado un año desde que le mintieron a Hermione sobre la muerte de Draco Malfoy. Se sentía un miserable por haber engañado de esa forma a su mejor amiga, pero, era lo mejor para ella. Pero aun así, no podía estar tranquilo haciendo creer a la castaña que el rubio está con vida.

Dejo de lado su trabajo y recargo su espalda sobre su silla. Alzo su cabeza y observo su techo pensando en lo que le depararía el destino de ahora en adelante. Tanto a él como a sus amigos; Ron y Hermione. Hacía poco tiempo que Ginny, su prometida, se había graduado del colegio y a la semana se casaron porque ya no aguantaban las ganas de estar juntos para siempre. Fue una ceremonia familiar, corta y muy conmovedora. Nada fuera de lo normal. Ahora Vivian en una Mansión que Harry le había regalado a la pelirroja como regalo de bodas. ¿Sostificado, no creen?

Ron y Luna prefirieron esperar un tiempo más, ya que, la rubia no estaba lista para dar un paso tan importante como lo era el matrimonio. Así que mejor decidieron vivir en unión libre por un tiempo más.

Y Hermione. La castaña solo se estaba pendiente a su hijo, Draco, quien ya tenía un año de edad. Sonrió al recordar a ese angelito que lo volvía loco. Lo ama con locura. Era el centro de atención de la Familia Weasley y la de la ojimiel. Claro, si era el único nieto que tenían los Señores Garnger. A pesar de todo, su amiga se había mostrado muy tranquila y serena todo este año. No mostraba señales de alteración o sufrimiento por no saber nada del ojigris. No los tenía o simplemente los ocultaba muy bien.

Pero todo ese dolor o sufrimiento se reducía a una sola personita; Draco Granger.

-Señor Potter – Llamo la asistente personal del moreno al abrir la puerta y observar a su jefe muy pensativo.

-Dime, Heather – Contesto el ojiverde enderezando su cuerpo y observando a su secretaria.

-Solo le recuerdo que dentro de dos horas tiene la junta del comité para arreglar los asuntos de los nuevos departamentos – Espeto la castaña revisando su agenda.

-¿Algo más? – Cuestiono el joven con sus brazos sobre su escritorio y sus cejas levantadas.

-Déjeme ver… - Pidió la asistente revisando por tercera vez la agenda -…No, solo eso – Finalizo cerrando la libreta.

-Gracias, te puedes retirar – Autorizo como un buen jefe.

-Con permiso – Se despidió la castaña cerrando la puerta de la oficina del jefe de Aurores.

El azabache sonrió y volvió a sus deberes de jefe. Estaba concentrado en sus papeles que no vio a la persona que abrió la puerta de nuevo. Dedujo que era Heather que se le había olvidado otro recordatorio.

-Dime, Heather – Espeto observando una hoja que tenía en la mano derecha y otra en la mano izquierda.

-Sí, vera jefe…- Bromeo Hermione deteniendo su andar enfrente del escritorio del ojiverde y con sus manos sobre su cadera sonriendo con burla.

Harry alzo su vista y observo a su mejor amiga enfrente de el.

-Hermione – Exclamo apenado – Lo siento, no pensé que fueses tu – Dijo rápidamente poniéndose de pie y extendiendo el brazo para que su amiga tomara asiento con el – Siéntate – Pidió como todo un caballero. La ex leona obedeció. Este no tomo asiento hasta que su amiga lo hizo primero - ¿Qué te trae por aquí? Digo, es que hay mucho trabajo – Sonrió con burla.

-Sí, lo sé, solo pase a despedirme – Espeto la ojimiel observando los cientos de papeles que tenía su amigo sobre el escritorio.

-¿Despedirte? Pero si todavía no dan las cinco – Contesto al saber que el horario de su amiga era más tarde que el de él y Ron. Y apenas eran las dos de la tarde.

-Ya se – Contesto la ojimiel – Es solo que hoy me toca llevar a Draco al médico – Informo sonriendo.

-Ese medico…- Maldijo el moreno - ¿Ya no ha querido nada contigo?

-Harry, basta – Suplico la castaña – Desde aquel incidente con Ron, el ya no me ha visto de otra forma más que como la madre de su paciente, nada mas – Dijo recordado como el pelirrojo casi se le va a golpes al oír una propuesta de cenar por parte del medimago.

-Más le vale – Soltó Harry sonriendo con burla.

-Bueno, te dejo, porque faltan veinte para las 2:30 y esa a esa hora tengo que estar ya en San Mugo – Dijo poniéndose de pie y caminado hacia la salida.

-Oye, ¿Qué paso con la fiesta de Draco? – Quiso saber el ojiverde.

-Cierto – Expreso la ex leona parándose en seco. Luego se giro hacia su amigo – Mi madre, Ginny y la señora Weasley me avisaron hoy en la mañana que ya está listo toda para mañana – Finalizo sabiendo que no tenía tiempo ni para organizar el festejo de su propio hijo.

-¿Y donde será? – Pregunto de nuevo el ojiverde.

-En tu Mansion ¿Dónde más? – Se burlo la castaña al saber que el moreno no sabía nada de eso - ¿Te molesta? Ginny me dijo que podía…

-¿Cómo crees que me voy a molestar? Al contrario, me alegra saberlo…- Espeto un poco sarcástico.

-Bien, me voy – Dijo tratando de abrir la puerta pero un pelirrojo le gano primero – Ah! Ron, Hola y adiós – Dijo rápidamente depositando un tierno beso en la mejilla del ojiazul. Después desapareció de la vista de sus dos mejores amigos.

Luego el pelirrojo cerró la puerta y tomo asiento en el mismo lugar que pocos minutos atrás su mejor amiga había ocupado.

-¿A dónde iba tan apurada? – Quiso saber el novio de Luna.

-A Draco le toca consulta con su doctor – Informo agachando su cabeza para que su cuñado no viese las carcajadas que pego.

Este solo torno cara de enojo y celos.

&

El pequeño rubiecito de apenas un año cumplido se encontraba seriecito y muy tranquilo al momento de la revisión. A pesar de su corta edad era muy inteligente y muy obediente, claro, cada vez que no se le subía lo Malfoy. Hermione, su madre, solo observaba como el médico revisaba, como era de rutina, a su paciente preferido.

Después de unos minutos más la revisión por fin termino. El medimago dejo de lado sus herramientas de trabajo y luego se inclino para estar a la altura del pequeño ojigris. Luego hablo.

-Está en perfectas condiciones, Draco – Espeto el guapo medico sonriéndole al pequeño. Este solo lo observaba con sus dos hermosas esferas grises y después le sonrió con alegría.

-¿De verdad? – Pregunto Hermione acercándose hasta su hijo y viendo al doctor.

-Por supuesto, este niño es igual de fuerte que un roble, con decirle que ni siquiera se ha enfermado de gripe ¿Verdad? – Pregunto el guapo amatista acercándose a un estante.

-Sí, nunca se ha enfermado de gripe – Pronuncio la ojimiel extrañada. Nunca lo había notado. Luego tomo a su bebe en sus brazos y lo miro directo a los ojos. Tan solo esa miradita que le dirigía su hijo, solo a ella, le derretía de ternura y hacia que todo mal se borrar de su mente – Eres muy fuerte, mi amor – Espeto la ojimiel llenado de besitos a su adoración.

Este solo se carcajeaba al sentir lo besos que le daba su madre.

-¡Iha, ma! – Decía al pronunciar sus primeras palabras. La castaña dejó de besarlo y lo miro con amor. Después el rubiecito aprovecho para darle un súper abrazo. A pesar de tener un año era muy fuerte.

-Así es, por eso le tengo un premio – Espeto el medimago acercándose a madre e hijo – Esto es para ti – Dijo enseñándole al pequeño una mini motocicleta deportiva.

Draco al ver el juguete rápidamente se lo arrebato de las manos a su doctor. Luego le sonrió con alegría y agradecimiento. Se encontraba emocionadísimo por el obsequio. Le decía pequeñas palabras a su madre y luego se lo enseñaba.

-Ah, es hermoso ¿Qué es? – Le pregunto al ver lo emocionado que estaba. Luego miro al medimago – No debió…- Pero no pudo terminar.

-Por favor, Hermione, déjame consentir a mi paciente favorito solo por hoy, y ¿en que habíamos quedado? – Le pregunto sonriendo con seducción.

Hermione suspiro y luego deposito al niño en el suelo para que estrenara su nuevo juguete. Luego postro sus ojos miel en los amatistas del guapo medimago.

-Es que nos hablaríamos de tu, pero, aun no me acostumbro – Se excuso apenada por su torpes.

-¿Entonces? – Pregunto de nuevo esperando respuesta.

-Está bien, Oliver – Pronuncio el nombre del amatista haciendo que este ampliara mas su sonrisa - ¿Es todo por hoy? – Pregunto queriendo salir de ahí lo más pronto posible.

-Sí, solo déjame anotar unas cosas en el expediente de Draco y ya te puedes retirar – Decía mientras tomaba asiento sobre su escritorio y tomaba un bolígrafo para escribir.

La ex Gryffindor observo cada movimiento del medimago de su hijo. A decir verdad, no estaba para nada mal. Era muy guapo, delicado y encantador con ella. Cada vez que le tocaba consulta a su hijo siempre se esmeraba para causar una buena impresión en ella y lo lograba. Pero aun así, no podía olvidarse de…Draco. El es y será el padre de su hijo para siempre. ¿Dónde estás, Draco? Se preguntaba mentalmente. Todo este año y medio que no supo nada de él (N/a: Digo y medio, porque le sume el tiempo de embarazo de la castaña que no estuvo con ella, para que no me reclame!) sentía que cada día que pasada sin saber de él solo disminuían sus esperanza de encontrarlo con…vida.

-Hermione…- Llamo Oliver por cuarta vez.

-Lo siento, decías – Espeto la ojimiel volviendo en sí.

-¿Te pasa algo? – Pregunto preocupada poniéndose de pie al darse cuenta del estado de la ex leona. Luego llego hasta ella.

-No, nada, solo no me hagas caso – Expreso suspirando y bajando su vista. Luego sintió como alguien roso sus dedos contra su mejilla. Luego volvió a postrar sus ojos en la figura del médico.

-Eres muy hermosa – Soltó sin poderlo controlar. Ya tenía un año atendiendo al hijo de la castaña y no podía seguir guardando sus sentimientos hacia ella.

Hermione sonrió nerviosa por la confesión del medimago y luego desvió su vista hasta su hijo, quien jugaba alegremente con la mini moto. Después lo miro.

-Oliver…no sé qué decir…- Tartamudeaba como una estúpida adolescente.

El amatista cayó en cuenta y luego se alejo de la castaña. Esta sonrió de lado al darse cuenta del sonrojo del guapo medico. Después, la ojimiel tomo a su hijo en brazos y hablo.

-Hermione…discúlpame por mi atrevimiento…yo – Pero la castaña lo interrumpió.

-No te preocupes, creo que ya todo está claro – Dijo refiriéndose a que meses atrás ella le dejo muy claro que nunca tendría una oportunidad en su vida. No porque no quisiera, si no porque ella aun seguía esperando a Draco, para siempre.

-Espero que no dejes de traer a Draco a las consultas…digo por lo que paso…- Espetaba como un estúpido.

-Despreocúpate – Espeto la ex leona – No dejare de traer al niño, eres un buen médico y me gusta que lo atiendas tu – Dijo sonriéndole. Este le contesto de igual modo – Por cierto, mañana le hare un festejo a Draco por fu cumpleaños, ¿no sé si te gustaría…ir? – Finalizo nerviosa.

-Claro que me gustaría ir, adoro a este niño – Expreso acercándose hasta la ojimiel y acariciando la cabellera rubia del ojigris. Este se encontraba explorando su nuevo juguete y no le prestó atención.

-Bien, esta es la dirección – Finalizo entregándole una tarjeta con la dirección de la Mansión de Harry.

-Ahí estaré – Dijo tomando el pequeño papel.

-Bueno, me voy, nos vemos – Se despidió tratando de abrir la puerta pero el medimago le gano – Gracias – Finalizo saliendo del consultorio y dirigiéndose a la salida.

-De nada – Finalizo Oliver solo viendo como la mujer de su vida nunca le correspondería como él quería. Sonrió y luego cerró la puerta de su consultorio.

&

El pequeño rubiecito se encontraba de brazo en brazo. Todas las personas que hicieron acto de presencia en el festejo del ojigris no paraban de admirarlo y comentar lo hermoso que era. Los padres de la castaña estaban encantadísimos con su nietecito. Para ellos era su todo. Igual se encontraba la familia Weasley, para ellos, Draco era un nieto más.

Harry y Ron se encontraban sentados en el jardín, donde se llevaba a cabo el festejo, tomando jugo de calabaza y platicando con los gemelos y Charlie. Ginny y Luna solo estaban pendiente a ver que se les ofrecía a los invitados, y Hermione, atendiendo a la gente que llegaba.

-Hermione, ¿Dónde dejaste las botanas? – Pregunto una pelirroja al borde del precipicio.

-No lo sé, tú fuiste la que organizaste todo, no yo – Contesto la ojimiel observando cómo su hijo estaba jugando con tierra - ¡Draco, no, deja eso! – Grito saliendo disparada para apartar al pequeño de la tierra. Llego hasta él y lo cargo en sus brazos – Te dije muy claro que no quería verte lejos de tus abuelos – Espeto la castaña molesta, pero eso duro muy poco.

Draco, al saber que su madre estaba molesta, la empezó a llenar de pequeño besitos por todo su rostro. Hermione soltó unas carcajadas al ver como se le dejaba ir a besos. Siempre era lo mismo. El rubiecito dejo de hacer su trabajo y penetro sus dos hermosos ojos en la miel de su madre sonriéndole con ternura.

-Eres un pequeño demonio – Expreso sonriéndole y al sentir los dos pequeños bracitos de su hijo rodeando su cuello – Te amo corazón – Dijo desde lo más profundo de su corazón. Nunca lo dejaría de amar como a…su padre.

Después se dirigió hasta donde sus amigos estaban muy a gusto, pero eso duraría muy poco.

-Bien, creo que a alguien le toca lidiar con este demonio ¿Quién será? – Pregunto Hermione postrada delante del pelirrojo y el azabache. Draco no borraba su sonrisa al ver a sus tíos preferidos.

Harry y Ron se miraron entre si y luego hablaron al mismo tiempo.

-Le toca a él – Dijeron al mismo tiempo con terror al ver al pequeño rubiecito con cara de malvado.

La ojimiel se carcajeo. Luego el ojigris le estiro sus bracitos al pelirrojo, este cerró sus ojos maldiciéndose. Harry soltó la carcajada.

-Ni modo, Ron, te toco a ti – Espeto la castaña pasándole a su hijo al ojiazul.

-No es justo – Se quejo disfrazando su alegría de que su pequeño lo escogiera a él y no a su cuñado - ¿Cómo estamos? – Le pregunto al tener al pequeño rubiecito sentado sobre sus piernas. Este lo miraba y no se espero más, y se le fue a golpes, ya que el pelirrojo lo tenía acostumbrado a jugar luchitas con él.

Hermione sonrió y luego se alejo de ahí dejando a sus amigos lidiar con su pequeño angelito.

oOoOoOoOo

-Buenas tardes – Saludo un amatista llegando hasta el grupito de amigas que se encontraban platicando en la entrada de la Mansión.

-Oliver…- Nombro Hermione dándose la media vuelta y mirando al muchacho – Que bueno que viniste – Dijo llegando hasta él y saludándolo de mano, ya que de beso no podía.

-¿No me digas que ese es el médico que quiere con Hermione? – Pregunto Ginny observando de pies a cabeza al medimago que estaba hecho un cuero.

-Si, es el – Contesto la rubia observado como al moreno casi se le salen los ojos al ver a la castaña.

-Pero si es un cuero – Susurro la ojiazul y observando a todos lados de que su esposo no estuviese cerca y la oyera – Yo que Hermione ya le hubiese dicho que si.

-Ginevra, eres una mujer casada – Soltó Luna sonriendo.

-Lo sé, pero eso no me impide ver el menú – Dijo mordiéndose el labio inferior al ver el bien formado trasero del medimago. De pronto vio como una rubia elegante llegaba acompañada de una moreno y una morena, esos no podía ser más que…- Un minuto…es ¿Narcissa Malfoy?

-Buenas tardes, Hermione – Saludo la madre de Draco Malfoy llegando hasta la castaña y el amatista.

La ojimiel sostuvo el aliento al ver a la madre de su amado delante de ella, pensó que no aceptaría su invitación y mucho menos conocer a su único nieto.

-Buenas tarde, señora Malfoy – Saludo la ex Gryffindor observando a esta y luego a Blaise y Pansy.

-Hola, Hermione – Saludo la morena sonriéndole.

-Hola – Contesto la ojimiel incomoda. Luego se percato de algo – Lo siento, el es Oliver Woods, es el medimago de mi hijo…Draco - Presento.

-¿Cómo están? – Pregunto el amatista por cortesía.

-Bien, gracias – Contesto Blaise.

-Vamos, no se queden ahí parados, pasen al jardín – Invito Hermione.

-¿Podemos hablar, a solas? – Pidió Narcissa acercándose a la castaña.

-Sí, claro – Contesto tragando saliva y un poco nerviosa.

OoOoOoOoOoO

La madre de Draco y la amada de este se encontraban en el jardín delantero apartado de todos los invitados para poder charlar…a gusto. Caminaron en silencio encontrando un lugar seguro y alejado para conversar.

-Pensé que no aceptaría mi invitación – Hablo primero la ex leona observando el césped de la Mansión del azabache y luego dirigió u vista al gran lago que poseía esta.

-¿Sabes? Yo pensé lo mismo – Contesto la ojiazul deteniendo su andar y observando a la castaña. Esta se detuvo con ella.

-Me lo supuse, ya que su nieto no es…- Pero fue interrumpida por la elegante rubia.

-Ni se te ocurra terminar la frese – Amenazo sonriendo de lado. Hermione clavo su vista en los ojos de la señora y frunció sus labios maldiciéndose. Narcissa suspiro – Tengo más de año que no sé nada de mi hijo, desde aquella batalla en la Mansión Malfoy, Draco desapareció sin decir nada… - La castaña revivió esos momentos en los que el rubio le prometió volver a verla después de que todo se calmara - ¿Sabes lo que se siente perder a un hijo, o la angustia que se siente al no saber si está vivo o…muerto? – Estas palabras fueron para la ojimiel como cuchillas cruzando su pecho. La rubia soltó unas cuantas lagrimas de dolor.

-No lo sé, pero lo asimilo – Dijo sin despegar sus ojos de la señora – Si a mi hijo le llegara a pasar algo así estará igual o peor que usted, tenga eso por seguro – Finalizo bajando su vista.

- Por eso, al recibir tu carta diciéndome que tenías un hijo de Draco, no sabes la emoción que sentí en ese momento, fue como…haber encontrado a mi hijo con vida – Espeto ansiosa por ver al pequeño rubiecito – No podía dejar que pasara algo así.

Hermione sonrió y esta le correspondió. Después escucho como un pequeño rubiecito le gritaba desde los brazos de un azabache.

-Ma ma – Dijo Draco viendo a su madre de espaldas.

Narcissa Malfoy sintió una opresión fuerte en el pecho al oír las palabras de niño. Una emoción que no supo describir. La castaña giro su cabeza y observo a su hijo en brazos de Harry. La rubia aun no volteaba a verlo.

-Mi vida – Expreso la ex leona acercándose hasta su amigo. El pequeño rápidamente se le dejo ir a los brazos. Esta lo capturo al momento sonriendo.

-Lo siento, no quise interrumpir, pero el niño te nombraba y no sabíamos que hacer – Informo el ojiverde apenado.

-No te preocupes – Espeto la joven sonriéndole.

-Bien…yo…las dejo solas, y si ocupan algo solo háganmelo saber – Finalizo dándose la vuelta y regresado a su mansión.

-Mi amor, hay una persona que quiero que conozcas – Decía la castaña mediante se acercaba hasta la rubia – Señora Malfoy, este es Draco, hijo mío y de su hijo – Presento viendo como la rubia se gira y tornaba su rostro de alegría y tristeza.

Narcissa al ver al pequeño rubiecito sentía que desvanecería de un momento a otro de la emoción. Era su nieto… su único nieto. Se acerco hasta ellos y observo más de cercas al niño.

-Es hermoso…- Expreso tomando una manita del ojigris. Este la miraba extrañada pero sin importarle le sonrió alegremente – Es idéntico a Draco cuando tenía su edad…¿Lo puedo abrazar? – Pregunto apenada.

-Por supuesto, es su…nieto – Espeto Hermione entregándole al niño en sus brazos.

La rubia al sentir el pequeño cuerpecito de SU nieto sobre su propio cuerpo se sintió a morir y soltó unas cuantas lagrimas de alegría y dolor al no saber si su hijo tendría la dicha de conocer a tal maravillosa personita.

OoOoOoOoOo

El festejo estaba llegando a su fin. La mayoría de los invitados desaparecieron uno por uno. Solo quedaban Hermione, Harry, Ron, Luna y Ginny. Decidieron quedarse a dormir en la mansión Potter para ayudar a limpiar el desastre que dejaron en el jardín. El pequeño Draco jugaba en la sala, en un área de juegos que su tío Harry puso exclusivamente para él.

-Harry, no debiste poner eso solo para Draco – Espeto la castaña apenada por las molestas que se tomaba el azabache con ella y su hijo.

-Vamos, Hermione – Exclamo el ojiverde – Claro que debí, además Draco no sale de aquí, así que se entretenga con algo ¿No crees? – Dijo sonriendo.

-Gracias – Contesto la ojimiel sonriéndole.

Después se dispusieron a dejar limpia toda la sala y el jardín. Luego de terminar de acomodar todo tomaron asiento en la sala para descansar.

-Aun que fue muy poca gente hubo mucha basura – Se quejo Ron sentado en el sofá más grande de la sala y abrazando a Luna por los hombros.

-Como eres llorón – Ataco la hermana menor de este sentada sobre las piernas de su ahora esposo Harry.

El resto solo sonrió debido al comentario de la pelirroja.

-Se me olvidaba – Exclamo Hermione mirando a Harry - ¿Recuerdas los papeles que te pedí para hacer la compra-venta del nuevo departamento de aurores? –

-Sí, ¿Por? – Cuestiono el ojiverde.

-Necesito que me los entregues ahora mismo para revisarlos – Pidió la ojimiel.

-¿Ahorita? – Pregunto con fatiga.

-Ahorita porque en cuanto Draco se duerma los revisare para ver si están bien para tener todo listo para pasado mañana –Dijo viendo como su amigo le hacia una cara de flojera. La castaña bufo – Esta bien, solo dime donde están y yo los tomo – Dijo poniéndose de pie y caminado hasta la salida de sala.

-Están en el ultimo cajón de mi escritorio – Informo besando el cuello de su esposa.

-Bien, les encargo al niño unos minutos – Finalizo desapareciendo de la vista de todos sus amigos.

OoOoOoOoOoOo

Llego hasta la oficina de moreno y entro al interior. Después se acerco hasta el escritorio y se inclino para abrir el cajón. Luego, empezó a buscar los papeles, saco cientos de folders con papeles que no eran los suyos. Después los encontró al final de todos y los aparto. Empezó a acomodar el resto y en una de esas, unas hojas se logran salir de un folder y caen al suelo. Se maldijo y rápidamente se agacho para tomarlos pero el encabezado llamo su atención. No era de su agrado husmear los papeles de sus amigos pero algo le dijo que lo hiciera.

Se enderezo leyendo cada letra al momento que sus ojos se entrecerraban y su ceño se fruncía de misterio. Lo que esos párrafos decía debía de ser una mentira. Observo la fecha y supo que no lo era. Como una fiera salió disparada hacia la sala donde s encontraba sus amigos, si se podía decir así.

-¡Harry, Ron! – Grito mediante llegaba hasta la sala.

Estos estaban muertos de la risa por tontadas que decía el ojiazul que al oír el grito que pego su mejor amiga rápidamente se pusieron de pie y se acercaron ante el llamado de esta.

-¡HARRY, RON! – Grito de nuevo con todo el coraje que sentía subir por sus venas y llegando hasta su cabeza.

-¿Qué sucede? – Pregunto el azabache al ver en las manos de la castaña el reporte de Australia donde le informaban sobre el hallazgo de los cuerpos de Malfoy y Snape.

-¿Se puede saber qué es esto? – Pregunto mostrándole las hojas a ambos.

El moreno y el pelirrojo se maldijeron al saber lo que significaba eso. Se miraron entre si y luego volvieron a postrar sus ojos en la figura de la ojimiel que estaba que echaba humo por los oídos. Ginny y Luna estaban confundidas al no saber lo que pasaba.

-Eso…bueno…eso es …- Tartamudeaba el ojiazul sin encontrara las palabras exactas para confesarle a su amiga sobre la muerte del rubio.

-Hermione…déjanos explicarte… - Pidió Harry sabiendo que esto acabaría muy mal.

-¡No hay nada que explicar! – Grito a todo pulmón - ¡¿Hasta cuando me iban a dejar de mentirme?! – Pregunto desilusionada de sus mejores amigos.

-Te lo íbamos a decir en cuanto tuviéramos una oportunidad – Espeto Ron al ver como soltaba lagrimas de dolor.

-¡Ustedes sabían muy bien como me encontraba al no saber nada de Draco, estuviese vivo o muerto, pero no, tuvieron que hacer las cosas a su manera, como siempre! – Gritaba devastada por dentro al saber que el informe era real - ¿Es cierto lo que dice el reporte? – Pregunto acercándose hasta ellos - ¿Es cierto? ¿Draco esta…muerto?

Los ex Gryfindor's se miraban entre sí sin saber quién de los dos hablar primero. Entonces, el moreno decidió soltar la bomba de nueva vez por todas.

-Es cierto – Soltó bajando la vista – Malfoy y Snape fueron encontrados sin vida el año pasado en Australia.

Hermione se encontraba con la vista perdida y lagrimas resbalando por sus mejillas. Era cierto…Draco estaba muerto. Se recargo sobre la pared sintiendo como el suelo se le movía. Rápidamente el pelirrojo la tomo de la cintura para sostenerla. Ginny y Luna se acercaron hasta llegar a la pareja.

-¿Estás bien? – Pregunto la pelirroja viendo como el color de la ojimiel cambiaba de uno a otro en cuestión de segundos.

-No…no estoy…- Pero no pudo terminar ya que siento como una fuerza la jalo sobre el suelo desmayándose al momento.

-¡Hermione! – Grito el pelirrojo atrapando a su amiga y privándola de un golpe seguro.

-Llévenla a su habitación, nosotras nos encargaremos de Draco – Ordeno Ginny a su esposo y hermano. Estos no esperaron más y cargaron a la castaña conduciéndola a su alcoba.

&

Su alma no dejaba de llorar. No podía creer que su Draco estuviese muerto. No soportaba la idea de no verlo nunca más por el resto de su vida. De no sentir su cuerpo contra el suyo al momento de hacer el amor. De nunca escuchar de sus propios labios decirle cuanto la ama y sobre todo, de que nunca tendrá la oportunidad de conocer a su hijo, jamás. Su cuerpo le pesaba y su corazón estaba partido en dos. Lloraban si parar. Aun que no estuviese despierta sentía las lágrimas sobre sus mejillas. Oía voces muy lejanas pero no les entendía. Pero sabía que sus amigos estaban con ella y no la dejarían hasta que regresara en si.

-¿Está dormido? – Pregunto Harry al ver entrar a la pelirrojoa con un rubiecito recargado sobre su hombro y sus ojos cerraditos.

-Si – Contesto depositando al ojigris sobre la cuna – Ashh… - Este se movió al sentir las cálidas sabanas pero rápidamente empezó a respirar tranquilamente cayendo de nuevo en un profundo sueño – Es mejor irnos y dejarlos solos, ya mañana será otro día.

-Yo no me pienso mover de aquí hasta que Hermione despierte – Espeto Ron observando a su amiga.

-Amor, hazle caso a Ginny, tiene razón, Hermione y Draco no despertaran hasta mañana, anda, vamos a dormir y más tarde la revisas ¿Si? – Suplico la rubia.

-Está bien – Bufo no muy convencido.

Después salieron de ahí dejando a una castaña y aun rubiecito dormidos plácidamente.

&

Lo apreso del antebrazo antes de que cometiera una locura.

-¿Estás loco? – Pregunto un hombre con su pelo más largo del que estaba acostumbrado a usarlo y con su barba crecida más de lo normal. – Si entras por esa ventana será entregarte al infierno con las llamas hirviendo – Espeto observando como esos ojos grises lo mataban con la mirada.

-Lo sé, pero ya espere mucho – Contesto convencido de lo que estaba a punto de hacer.

-Potter y Weasley están ahí, y por si no lo sabes ellos son aurores y nos pueden atrapar en el acto – Trato de convencerlo de lo contrario.

-¡No me importa! – Grito zafándose del agarre de su padrino – No pienso moverme de aquí sin antes no haberla visto tan siquiera por última vez – Espeto observando la ventana de la habitación de su amada – Y si me atrapan, que lo hagan, ya nada me importa, ya me canse de estar escondiéndome de todo – Dijo harto de la vida de prófugo que vivía – Fingir nuestra muerte no servirá de nada, tarde o temprano lo descubrirían y eso lo sabía perfectamente.

Snape lo miraba con ternura. Tenía razón, el se merecía estar con la mujer que ama y sobre todo con su hijo. Si él no tuvo la oportunidad de ser amado, no se la quitaría a su ahijado.

-Está bien, pero si tu caes, yo caigo contigo – Dijo sonriendo de lado.

-Gracias – Dijo alejándose de su padrino y acercándose hasta la ventana de la castaña sintiendo como el corazón de le saldría de un momento a otro.

&

Y ahí la vio. Se miraba como un ángel desterrado del cielo debido a tanta belleza. Su pecho bajaba y subía al compas de su respiración pausada. Se acerco a paso lento hasta llegar al borde de la cama. No podía contener la respiración y a su corazón quien palpitaba a toda su capacidad. No podía dejar de admirarla. Con sumo cuidado se sentó en un espacio del colchón y sonrió.

Aun dormía con los labios entre abiertos. No había cambiado en nada. Seguía igual de hermosa. A pesar de haber dado a luz su cuerpo seguía intacto como lo recordaba. Acerco su mano hacia el rostro de la castaña y con sus dedos rozo su mejilla izquierda. Sintió una carga eléctrica recorrer todo su cuerpo al sentir la suave piel de la mujer que amaba con locura.

Ante esto la ojimiel hizo un gesto y luego movió su rostro colocándolo del otro lado de la cama pero sin despertar aun. Draco sonrió y luego algo, o mejor dicho, alguien llamo su atención. Giro su cabeza y la coloco sobre la cuna que estaba pegada a la pared donde se encontraba la puerta.

Se puso de pie y luego camino con paso lento hasta llegar a estar enfrente de la cuna. Lo que vio lo dejo sin habla. Un pequeño rubiecito se encontraba sentado sobre su colchón mientras jugaba con la pequeña mini moto que le había obsequiado su médico. El ojigris mayor sintió como algo oprimía su corazón de alegría.

Draco menor aplastaba el juguete entre sus manos y luego lo observaba detalladamente. No obstante sonrió de lado al saber lo que era. Y así, lo repetía varias veces. Draco mayor se encontraba extasiado al contemplar tal belleza y más al saber que era producto del gran amor entre él y Hermione.

En ese momento, el pequeño rubiecito alza su pequeña cabecita y coloca sus dos hermosos ojos grises en los de su padre. Draco mayor estaba que no podía controlar la emoción. Al hacer contacto visual con su hijo sintió que toda su vida ahora tenía sentido. El pequeño lo miraba sin expresión alguna y después ladeo su cabecita de lado sin dejar de mirar a su padre.

-Hola – Saludo el ex mortifago adentrando sus brazos al cunero para abrazar por primera vez a su primogénito.

Este le sonrió alzando sus bracitos al sentir la necesidad de hacer. Al tener a su hijo a su altura le deposito un tierno y primer beso en su suave mejilla.

-Hola, soy tu padre – Decía el rubio mayor tomando la pequeña manita del niño entre sus dedos. Este no dejaba de mirarlo y mucho menor sonreírle. Luego el ex Slytherin le acaricio su cabellera rubia como la de el comprobando que era su misma imagen de cuando era niño.

No obstante el ojigris mayor sintió como alguien le apuntaba con su varita sobre la espalda. Se quedo quieto al oír por primera vez en mas de un año la voz de su amada.

-Suelta a mi hijo, ahora – Ordeno Hermione clavando su varita en la espalda de la persona que irrumpió en su habitación. El rubio no se movió ni dijo nada – He dicho que lo sueltes – Espeto segura de si misma.

Draco sonrió de lado y con cuidado dejo al su hijo en su cuna. Aun no le daba la cara a la castaña.

-¿Quieres tu y que haces en mi habitación? – Pregunto siguiendo al invasor al ver como este daba pasos hacia la ventana.

-Hermione…- Nombro el rubio haciendo que la ojimiel se paralizara – No ataques, soy yo – Dijo dándose la vuelta y mostrándose ante la ex leona. Esta estaba que no podía creerlo – Soy yo, Draco.

La castaña tenía una expresión de sorpresa y confusión a la vez. No podía ser el. El estaba muerto. Fue bajando su varita poco a poco a la vez que bajaba su mirada.

-No es verdad…- Susurro para ella misma que para el.

-Es verdad – Contesto Draco acercándose hasta la joven.

-No…esto debe ser un sueño…- Decía mientras alzaba su vista y la colocaba sobre el joven que se acercaba hasta ella – Tu…tu está muerto, Harry y Ron me lo dieron – Dijo convenciéndose de que era uno más de sus sueños en los que el rubio regresaba con ella.

-Lo sé – Espeto llegando hasta ella – Pero no es verdad, todo fue una farsa para salir ilesos de una redada en Australia – Informo mirándola directamente a los ojos – Estoy vivo.

Hermione negó con su cabeza tratando de despertar de su sueño.

-No…no…no es verdad…- Se quejaba harta de ilusionarse y al momento de despertar tener al rubio a su lado durmiendo plácidamente.

-Hermione…- Dijo el rubio tomando una mano de su amada. Esta lo miro directamente a los ojos – Tócame, para que sientas que estoy aquí contigo…como lo prometí – Pidió guiando la mano de la joven hasta su pecho donde se encontraba su corazón.

Fu en ese momento que la ojimiel supo que era verdad. Que no era uno más de sus estúpidos sueños. Sintió sobre la palma de su mano el latir del corazón del hombre que amaba. Tenía ganas de llorar pero se contuvo.

-¿Sientes mi corazón? – Pregunto el rubio sin dejar de verla.

Hermione guio su mano hasta el rostro del ojigris y sonrió al saber que era el en carne y hueso.

-Si…eres tu – Expreso lanzándose a sus brazos y fundiéndose en un apasionado abrazo lleno de amor – Está vivo y conmigo – Decía soltando unas lagrimas de alegría.

-Si, estoy vivo – Espeto Draco alejando a la joven y capturando sus labios entre los suyos en un apasionado beso.

No pudieron descifrar lo que sintieron en ese momento al unir sus labios. Solo querían que el beso durar para siempre y nunca alejarse uno del otro. Nunca pensaron que llegarían a sentir eso tan grande que habitaba su corazón por otra persona y mucho menor amarse como lo hacía en ese momento.

Draco no quiso esperar más y fue conduciendo a paso lento a su amada hasta la cama. Quería hacerle le amor antes de que cualquier cosa pasara y lo impidiera. La castaña sabia de las intenciones del ojigris que se dejo guiar por que ella también quería sentir el calor de su amado sobre su cuerpo.

La recostó cuidadosamente sobre la cama y se coloco encima de ella evitando poner todo su peso. Aun no la dejaba de besar. No quiera para, pero la ojimiel lo hizo primero.

-El niño…-Dijo volteando a ver a su hijo quien dormía plácidamente sobre sus sabanas. Ni cuenta se di cuando se durmió. Luego dirigió sus ojos a los grises del platino.

-Es hermoso nuestro hijo – Expreso emocionadísimo.

-Lo se, igual que el padre – Espeto Hermione sonriendo al sentir como el rubio le llenaba de besos el cuello.

-Te amo, Hermione – Confeso Draco mirándola a los ojos.

-Yo te amo más de lo que pensé – Finalizo la castaña devorando la boca del platino en un apasionado beso.

Y así. A la luz de la luna se entregaron al acto que muchos de nosotros llámanos amor, y que ellos llaman pasión.

Continuara….

¡Hola! !POR FIN EL ESPERADO ENCUENTRO ENTRE DRACO&HERMIONE! Aquí otro capítulo más que definitivamente me gusto mucho. Espero y a ustedes también. ¿Qué les pareció? Quiero saber sus opiniones. Bueno, este es el penúltimo capítulo. Tratare de apresurarme para actualizar el final en menos de una semana. Bien, cambiando de tema; Les quiero informar que ya tengo lista mi próxima historia que no sé como titularla, pero ya pensare en eso después.

Les comento que la trama se desarrollara en el colegió exactamente en el último año. Pero ya no quiero decirles más para que la esperen con ansias, y una última pregunta, ¿Les gustaría que siguiera escribiendo de esta pareja en las épocas de colegio?

Espero y se la han pasado de maravilla en este año que paso y que el que empezó les vaya mejor. Me despido.

Agradecimientos:

Pajaro de fuego, Hykari Cullen, Ichi_Il, Betzacosta, Holly90, Adrikari, MoOny-LuNa-LuNaTiCa, Moony, Gloria Fernanda, Leyla, memoriesofkagome, Ale Masen y Shywithedove: Las amo! Espero y me dejen sus comentarios de este capítulo. Los espero con ansias.