~Capítulo 38~

Por desgracia, no hay tiempo que perder, Juvia seguirá el rastro para rescatar a Lucy.

Juvia se encaminó a toda prisa a seguir el exiguo rastro hasta que se introdujo en el rio. Se convirtió en agua, así podía desplazarse más rápido que en forma física. Dentro del agua, pudo seguir el rastro gracias al continuo goteo de sangre. Era imperceptible para cualquier persona, pero ella era una hechicera elemental y cualquier cosa vinculada con el agua, jamás pasaría desapercibida para sus ojos.

Finalmente llegó a una espantosa cloaca. A Juvia se le revolvió el estomago, pero aun así, ingresó silenciosa.

La oscuridad la fue engullendo poco a poco, al punto que ya solo se guiaba por su instinto de hechicera. La sangre seguía siendo fresca y fácil de ver, lo que significaba que Lucy seguía viva.

Una vez que el agua se acabó, se materializó e ilumino el lugar con un pequeño orbe de luminiscencia. Se sorprendió de encontrarse en una especie de guarida. Las paredes eran de ladrillos viejos y mohosos, de un color azulado. En la lejanía una espantosa biblioteca con algunos libros. En el centro, sobre una extraña mesa de piedra, se encontraba Lucy desnuda e inconsciente.

Un hombre se incorporó y comenzó a aplaudir. Una extraña alegría se dibuja en el hermoso rostro del hombre. Vestía un suntuoso ambo claro y una corbata oscura. Sus ojos se encontraban ocultos sobre unos lentes color turquesa. Se acomodó el cabello en un acto reflejo de placer.

Juvia lo conocía muy bien y tuvo que admitir que no se sorprendía del todo de encontrárselo.

—Tengo que admitir que no me esperaba a alguien como tú, Juvia, quizás Natsu o Gray eran los candidatos idóneos y por algo, los saqué de circulación. Creo que debí poner énfasis en las demás amenazas—Le dedicó una sonrisa argentina.

—Loki, libera a Lucy—Era una orden y una amenaza mortífera por más que Juvia lo haya dicho con calma. Por lo general, las palabras calmadas de los guerreros, son las amenazas más poderosas.

—No puedo hacerlo. Creo que eres consciente de eso, siempre y cuando hayas descifrado todo el rompecabezas.

—Es la última vez que Juvia lo repite, libérala o muere.

—Veo que no lo comprendes y que tampoco has descifrado el rompecabezas. Es una pena Juvia, llegar tan lejos para terminar muerta.

Juvia no habló, lanzó una poderosa lanza acuática hacía donde se encontraba Loki, cuidando de no lastimar a Lucy por un daño colateral.

Leo no tuvo problema para desviar el poderoso hechizo, que terminó estrellándose en la pared, propinándole un profundo agujero.

Pero Juvia no se iba a quedar de brazos cruzados, se acercó varios pasos y lo atacó con una rociada de ardiente vapor. Leo lo esquivo sin problemas, colocándose en la espalda de Juvia a una velocidad increíble.

Leo tan solo necesito un ligero golpe en una de las piernas de Juvia para quebrársela.

La hechicera elemental se derrumbó en el suelo gritando de dolor, mientras se tomaba la zona afectada. ¡¿De dónde sacó esa fuerza descomunal?!

—Oh, lo siento, creí que serias más resistente—Loki rió—La esencia de Lucy me embriago de poder así que ahora morirás… Oh, aguarda un momento Juvia, ha llegado alguien.

Juvia desesperada, le gritó al recién llegado que se alejada, especialmente cuando se percató que era Gray Sama. Un poco de esperanza comenzó a brotar de su pecho. Sin dudas Gray lograría detener a Loki y salvaría a Juvia y a Lucy.

—Cuidado Gray Sama, Loki es muy poderoso.

—Leo…

—Vaya, me ha descubierto, pero no lo tiene.

Una sonrisa apareció en el rostro de Gray. Juvia no comprendía por qué no comenzaba a atacarlo con todas sus fuerzas. ¿Acaso…?

—Dame algo de tu magia, le daremos una muerte memorable—Gray obedeció y le tendió una filosa esquirla de hielo—Ah, una última cosa Juvia, ¿Te preguntas por qué Gray no me ataca?—Juvia asintió y Leo le respondió con una sonrisa dentada—Es que no es Gray, es Géminis, esto lo hicimos juntos.

Juvia ahí se percató de todos sus errores. Cuando Lyon apareció para buscar a Gray, al que realmente estaba buscando era a Géminis. Cuando Lucy dejó sus mensajes, sobre la revolución de los espíritus, todo eso ya había ocurrido.

Pero una esquirla de hielo le apagó los pensamientos.

¡Has muerto!