Soul Eater no me pertenece. De lo contrario, ya estaría casada con Death the Kid y le hubiese dado 8 perfectos hijos simétricos

No hay lugar como el hogar

Kami

Soul parpadeó un par de veces ante la persona parada en el umbral de su puerta y luego se restregó los ojos. Tal vez estaba soñando o viendo mal, después de todo el golpe de la puerta lo había despertado.

¿A él le parecía… o esa era una versión más grande de Maka?

- Hola, ¿eres Soul? – preguntó la mujer, sonriendo con diversión ante su reacción.

- Sí, ¿y usted es…?

- Bueno, eso ya debe ser bastante evidente ¿no? – rió ella.

Soul dejó escapar una pequeña risa y se hizo a un lado.

- Pase suegra – comentó.

- Gracias yerno.

Aunque tuviera una cara de dormido monumental y solo estuviera vestido con unos bóxers celestes, el novio de su hija parecía todo un galán. Y eso a primera vista.

- Este lugar es bastante rústico. – dijo Kami, mientras paseaba sus ojos por la sala, fijando su mirada en el techo desmoronándose en una de las esquinas.

- Sería mejor decir "se cae a pedazos" – Soul fue sincero.

La mujer dejó su bolso sobre el sillón y volvió a mirar al chico. Él le devolvió la mirada algo avergonzado, ahora notando el hecho de que vestía solo ropa interior. Menuda manera de conocer a la madre de su novia.

- Así que… Soul Eater.

La guadaña rascó su nuca y asintió, extendiendo la mano.

- Es un gusto conocerla. Estar en bóxers no es nada cool, obviamente pero… es un gusto finalmente conocerla.

La mujer rió antes de sujetar su mano y apretarla suavemente. Le caía bien.

- No te hagas problemas. Kami Albarn, como ya sabrás.

A Soul le pareció extraño que aún continuara usando su apellido de casada siendo que hacía años que se había divorciado del pervertido de Spirit pero prefirió no decir nada al respecto.

- ¿Maka sabía que usted venía?

- Le avisé que vendría de visita pronto pero no le di una fecha. ¿Dónde está?

Soul dejó escapar una pequeña sonrisa de lado y emprendió camino hacia las habitaciones. Kami lo siguió de cerca. Entraron en la última del pasillo, pieza que aún se encontraba en penumbras. La mujer se detuvo y apoyó su peso contra la puerta mientras miraba al Eater subir nuevamente al colchón para acariciar los cabellos de Maka.

- ¿Soul? – murmuró ella aún dormida, girándose para abrazarse a su cuerpo.

- Buenos días.

- Mmh, buenos días – susurró antes de acomodarse mejor y continuar durmiendo.

- Hey, no te duermas. Tenemos visitas.

La chica dejó escapar un suspiro de desapruebo y colocó su cabeza sobre el pecho de Soul.

- Que esperen…

- Antes no eras tan perezosa, Maka.

La voz la hizo despertar en menos de un segundo y levantar su cuerpo violentamente del colchón. Al enfocar la mirada y encontrar a aquella persona parada en el umbral de su puerta, una sonrisa enorme se posó en sus labios.

- ¡Mamá!

Saltó de la cama inmediatamente y corrió los pocos metros hasta estrellarse contra el cuerpo de su madre, el cual ya la esperaba con los brazos abiertos y preparada para apretujarla con cariño.

- ¡Mi Maka!

Desde su lugar, Soul observó todo con una sonrisa. Lo aliviaba que la madre de su chica hubiese ido a visitarlos. Teniendo 19 años y habiendo pasado tantas fechas importantes sin ella la había afectado bastante. Su graduación, su noviazgo con él, sus aventuras, cuando vencieron al Kishin. Ahora, por fin, podía ponerse al día con su madre.

- ¿Por qué no me avisaste que vendrías aquí? – Maka no podía entender cómo no había explotado en llanto aún.

- Sí te avise – replicó la mujer, separándola y sonriéndole cálidamente. Sabía que estaba luchando contra sí misma para no llorar, su pequeña era fuerte. – Pero no especifiqué el día.

Maka negó con la cabeza y mordió su labio inferior. Kami se acercó para susurrar en su oído:

- Atrapaste uno muy bueno ahí – luego le guiñó el ojo. La Albarn enrojeció y volvió a ver a su novio, quien le regaló una de sus típicas sonrisas de lado. Fue entonces cuando su mandíbula cayó al suelo:

- ¿¡Atendiste a mi madre en bóxers!?

.

Tras un Maka-chop y unos gritos de desacuerdo por el golpe, Soul se fue a bañar mientras Maka y Kami se ponían al día. Hablaron de todo: de sus viajes, de sus aventuras contra Kishines, de sus renovados sueños, de sus futuros sueños. Nunca pensaron poder hablar tanto en tan poco tiempo. Apenas habían pasado 45 minutos cuando notaron que Soul había salido del baño.

- Pero ya son las 11 – continuó diciendo Kami - ¿Qué hacías dormida tan tarde? Tú no eres de las que duerme todo el día.

- Hey, es sábado, puedo dormir hasta la hora que quiero – se justificó Maka, divertida ante el "reto" de su madre.

- ¿Será que anoche te quedaste despierta teniendo… acción?

- ¡Mamá!

Por Dios, no podía creer lo desvergonzada que era. Estaba bien que quisiera saber pero ¡tampoco de esa manera! ¡Era su madre después de todo!

- Oe. – Ambas giraron la cabeza para ver a Soul asomarse por el pasillo – Ya estoy.

- Muy bien, ahora iré yo – dijo la Albarn menor, levantándose del sillón – No me tardo.

- No te preocupes, tengo muchas cosas que quiero hablar con Soul-kun – Kami le sonrió a su yerno y él le devolvió el gesto. Maka asintió y caminó en dirección al baño hasta que la voz pícara de su madre la detuvo:

- Makaaaaa…

Se giró, expectante.

- No lo negaste – replicó, guiñándole un ojo.

Su cara volvió a encenderse y apresuró el paso hacia el baño.

Vaya madre descarada que tenía.

.

Varias horas más tarde, Kami podía sentir que no tenía más fuerzas como para seguir el estilo de vida de su hija. Y eso que ella misma vivía viajando, con días bastante agitados pero su ella, con ese chico llamado Black Star, ya tenía bastante.

- ¿Qué quieres para comer esta noche, mamá? – preguntó Maka con una enorme sonrisa. Kami la miró sin poder creer que aún tuviera energía.

- Cualquier cosa estará bien.

- ¿Le gusta el salmón? – se metió Soul.

- Sí, me gusta.

- ¡Pero a mí no!

- Somos dos contra uno.

Maka cruzó sus brazos.

- No es justo.

- Ah, ya no seas tan quejosa, te haré otra cosa.

- Awww, ¿vas a cocinar?

- Un caballero atiende a las damas.

- ¿Caballero? Pff, jajaja.

- ¡Eres una traidora! Te obligaré a ver "El conjuro" y dormir sola.

- ¡No, no, no, no!

- Ya lo pensarás antes de insultar mi caballerosidad, Evans.

Kami frunció el cejo, extrañada.

- Bien, bien, ve a preparar la comida mientras yo le muestro fotos a mamá.

Se separaron y cada uno fue a buscar lo necesario para su acción. Maka se desplomó a su lado en el sillón y abrió el álbum de fotos de ambos. Le explicó animadamente el contexto de cada foto hasta que llegaron a la sección de vacaciones.

- Y aquí fuimos a Egipto con Black Star y Tsubaki a cazar 15 huevos de Kishin. ¡Fue genial!

Kami sonrió. Solo su hija podía tomar las misiones como vacaciones. Pero le encantaba verla tan emocionada por sus aventuras. Dieron vuelta la página y encontró una foto de Soul y Maka frente al cartel de Las Vegas. Soul tenía a Maka sobre su espalda y ambos le sonreían a la cámara con gran felicidad, saludando con sus manos izquierdas. El albino solo iba vestido con unos jeans rotos y una remera roja mientras que sobre Maka se dejaba ver la campera de su compañero, unos shorts blancos y unas zapatillas azules.

- Ese viaje fue increíble – explicó la menor – Fuimos a Las Vegas en la moto de Soul y llegamos en tan solo una hora. Matamos al huevo de Kishin y nos quedamos una noche para visitar los casinos, ¡Fue muy divertido!

Nuevamente, Kami rió al verla tan alegre. La felicidad de su pequeña la hacía feliz a ella, debería agradecerle al Eater por eso.

... Fue entonces cuando reparó en un detalle de la foto.

- Oe, Maka, esto ya está listo.

Soul apareció en escena cargando varios platos. La técnica se levantó inmediatamente para ayudarlo. Cuando colocaron todo sobre la mesa, se sujetaron de las manos.

- Vaya, le quedó bastante bien, Sr Eater.

- ¿Acaso ha dudado de mí en algún momento?

- Oh, no, claro que no.

Continuaron bromeando entre sí, dejando a Kami inmersa en su propio estado de shock mientras intercambiaba la mirada entre la foto y las manos unidas de la pareja, reparando en un elemento en común.

- ¿Mamá?

La voz de Maka la sacó rápidamente de sus pensamientos y la hizo levantar la mirada. Los menores la miraban algo confundidos. Le habían repetido como cinco veces que se sirviera lo que quisiera.

Kami suspiró. Ahora no era el momento de hablar de eso.

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- Todo estuvo genial – alabó la mujer, sonriéndole a Soul quien rascó su nuca en señal de vergüenza.

- Muchas gracias.

- Permítanme ayudarlos a lavar – pidió la mujer.

- No, está bien mamá – replicó Maka, levantando algunos platos – Yo lavaré.

- No seas así Maka. Hagamos esto: tú lavas y yo seco. Y dejamos que Soul descanse por haber hecho esta maravillosa cena.

Tras un poco de forcejeo, Maka aceptó las condiciones de su mamá y se dispusieron a limpiar todo mientras que Soul tomó las llaves de la moto y fue a comprar helado para el postre.

- ¿Hasta cuándo te quedarás?

- Aún no lo se. Creería que una semana o algo así. Si me llaman de mi trabajo deberé volver.

Asintiendo, Maka le pasó otro plato y se vieron inmersas en un silencio agradable.

Hasta que Kami decidió preguntar:

- ¿Estás segura?

Su hija la volvió a ver sin entender. ¿De qué hablaba? Si no había dicho nada.

- ¿Perdón?

- En la foto de Las Vegas – explicó la mujer, sin dejar de secar lo que su hija le pasaba – Vi algo peculiar.

Maka entrecerró sus ojos, sintiendo cómo el entendimiento comenzaba a anegarla. Su madre era muy observadora, de allí había sacado su propia perspicacia. Así que ya se había dado cuenta. Una pequeña sonrisa surcó su rostro antes de continuar con el lavado de la vajilla.

Kami frunció los labios:

- ¿Algo azul?

- Mis zapatillas – respondió Maka con voz divertida.

- ¿Algo viejo?

- La pulsera que papá me regaló cuando tenía 5.

- ¿Algo prestado?

- La camera de Soul.

- ¿Algo nuevo?

La muchacha respiró hondo y levantó su mano izquierda, haciendo énfasis en la alianza que descansaba en su dedo anular.

- Con esto debía bastar – contestó sonriendo tenuemente.

Su madre no perdió vista de ninguno de sus movimientos ni la expresión de plenitud que llenó su rostro cuando miró el anillo en su dedo. Lo que iba a su pregunta anterior:

- ¿Estás segura?

Maka secó sus manos y enfrentó a su madre, apoyando su espalda contra la encimera de la cocina. Dejó escapar una sonrisa deslumbrante y asintió.

- Nunca estuve más segura de algo en toda mi vida.

A Kami se le oprimió el corazón.

- Me juró que no cometeríamos los mismos errores que nuestras familias. Y yo le creí. Porque nunca me dio motivos para no hacerlo. – Su voz se llenó de emoción – Lo amo, mamá.

Ella asintió y se acercó para abrazar a su ya no tan pequeña hijita. Cuantas cosas se había perdido por no haber estado presente. Estaba segura que la había hecho llorar en alguna noche, extrañándola, necesitándola. Pero ahora ya no estaba sola. Tenía a Soul. A su arma. A su esposo. Solo esperaba que tomaran un camino diferente al de Spirit y ella. Aunque, a juzgar por lo visto ese día, ese par iba bien encaminado. Ya no tenía que preocuparse tanto por su pequeña. Maka había crecido.

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I miss missing you (8) Escuchen The Saturdays (:

Los quiero (:

Hikari x Takeru