Francia se dirige con seguridad a donde sabe que hay ropa suya, con el ceño fruncido y echando chispas. Prusia se le va detrás, nerviosito.
—¿Cómo te ha ido con Autriche?
—Bien!, bien, bien... bien. No veo qué podría ir mal —risita nerviosa—. Ya sabes que a mi me da lo mismo.
—Justamente porque se que no es que te lo pregunto —indica sin sonreír.
—Ah, claro que sí —se ríe más mientras Francia abre la trampilla del techo.
—Por cierto... ¿He visto que se quedó Suisse? —pregunta mirándole y frunciendo el ceño
—Ja... ja. Antes he entrado a su cuarto mientras... —ese tonito raro—. Estaban en eso.
Francia pone los ojos en blanco.
—Fantastique... ¿Has hablado con Hongrie?
—Eh? Nein. ¿Por? ¿Ha pasado algo?
—¿No vas a contarle lo que paso ayer? —pregunta entrecerrando los ojos.
—Ah... ehm... ¿d-debería?
—¿Y si se lo cuenta él?
Prusia levanta las cejas asustado.
—Pero... pero es que... pero yo... —vacila.
—Te pregunto en serio... ¿Querrías que le contara él?
—Nein, nein —niega con la cabeza.
—Se cuidadoso al contarlo, no la olvides y quiérela.
—¡Yo la quiero! —replica agresivo.
—Y cuéntalo como es..., algo que no tiene ninguna importancia —sonríe ahora sí—, ¿sabes? Háblale pero no le cuentes, si quieres te acompañaremos a decirle.
—En realidad sí quiero contarselo pero temo que me va a pedir todos los verdamnt detalles que... bueno, no son tan awesomes —responde bajando la cabeza y apartando la mirada.
—¿Qué es lo que no es tan awesome? ¿Que tú te excitaste? Es tensión sexual, Mon amour... Te excitas también con ella.
—¡No me excité! —se sonroja.
Francia se recarga en las escalerillas porque aún no sube por ellas y levanta una mano.
—No tienes que mentirme, yo SÉ las razones que no tienen NADA que ver con que le quieras en lo absoluto.
—Nein! nein! ¡No me gusta! —niega con la cabeza muy nervioso. Francia sonríe de lado.
—No he dicho que te guste, he dicho que te excita.
—Tampoco me excita —no le mira a los ojos.
—¿Después de todos estos años vas a venir a mentirme así de descaradamente?
—¡No es mentira!
—Prusse, mon amour —sonríe dándole un beso en la mejilla.
—¡Vale ya! eres como Spanien, ¡toda la mañana molestándonos y además aliandose con el señorito!
—Pardon?! —levanta las cejas al cielo—. ¡Yo NO estoy aliandome con él! ¡Ni te estoy molestando!
—Spanien sí estaba hacienéndolo.
—Es su exmarido... ¿Qué podemos esperar de un traidor como él? —se ríe.
—Nein! ¡pero no es divertido!
—Es un poco divertido, pero te pone nervioso y lo entiendo. Ahora... insisto en que pienses en Hongrie y en que a ella va a ponerle nerviosita también. No olvides decirle que la quieres —comenta subiendo las escaleras con Prusia
—¿Por qué? ¿Qué más da? Ella lo sabe.
—¿Que harías tu si Hongrie estuviera en tú posición y tú en la de ella?
—¿Eh? ¿Qué quieres decir?
—Si tu fueras Hongrie y ella tú, las cosas exactamente como están —le mira de reojo rebuscando por ahí y sacando unos pantalones.
—No entiendo.
Francia suspira.
—Si te digo que si hubiera pasado lo mismo pero al revés vas a decirme que Hongrie si siente algo por Austria y tú non... —indica sabiéndolo perfecto de antemano, toma una camisa y la huele notando que huele a guardado y a viejo, frunce el ceño—. Mon Dieu... ¿Qué pasa hoy con la gente que vive en la negación?
—Yo no vi... —Prusia se detiene—. Creo que voy a llamar a Ungarn.
—Creo que deberías —sonríe encontrando otra camisa y poniéndosela igual, de malitas. Prusia se va escaleras abajo y a la mitad se detiene mirándole.
—Igual quería hablarle en persona.
—Hoy mismo volverás a casa... Aún así háblale para saludarla y contarle que Suisse trae el cabello rosa.
Prusia asiente y le mira.
—¿Tú estás bien? ¿Quieres que vaya a sacudir a England?
Francia suspira y se encoge de hombros.
—No creo que una sacudida fuera a cambiar absolutamente nada, cher... Sólo me... —vacila en lo que iba a decir y desvía la mirada —, enfada que sea cobarde.
—Yo creo que solo tiene mucha vergüenza —se encoge de hombros.
—Pues ya es hora que se la quite, no me hace ninguna gracia que SIEMPRE tenga sólo mucha vergüenza, ni que fuera vergonzoso estar conmigo... Es decir, ¡por dios! —se señala a si mismo.
—Pues yo espero que no se la quite, es súper divertido molestarle, como Schweiz!
—Blablabla —le despeina un poco cuando baja las escalerillas. Prusia se ríe—. Ve a hablarle a tu chica, venga —palmada en el culo.
El alemán se va para allá y Francia suspira siguiéndole,
entra a la cocina sonriendo.
—Bonjour!
Suiza se sonroja sin mirarle, en automático, bajando la cabeza. España se vuelve a él y sonríe.
—¡Tío! ¡Buenos días! —se le acerca dejando el churro que se estaba comiendo en el plato.
—Churros! —se le acerca para saludarle de beso y le lame el azucar de los labios.
—Me han salido buenísimos —se ríe dejándole hacer.
—¿Cuándo no? —le da una palmadita en la mejilla—. ¿Cómo estás Allemagne? Autriche...? ¿Te sientes mejor? Veo que arreglaron sus problemas pese a todo.
Austria simplemente pone los ojos en blanco fastidiado con la mera presencia de Francia.
—Bien, danke, ¿cómo estás tú? —pregunta educadamente sin ningún interés en la respuesta en realidad.
—Guten morgen.. —saluda Alemania leyendo el periódico.
—Suisse, cher, a ti no te saludo que ya me viste —indica el francés sin responderle a Austria —. Prusse fue a hablarle a Hongrie para contarle del beso de ayer —suelta al aire aparentemente sin mala intención, pero mirando a Suiza.
—Uy, hay más que un beso de lo que tiene que hablarle, ¿verdad, Alemania? —suelta España mirándole de reojo. Alemania responde algo incomprensible y Suiza mira a Austria de reojo.
—Ah, oui? ¿Más como quoi?
—Ah, no te has enterado... dile al cejas que lave bien las sábanas.
—Ohh... —ojos en blanco aunque se ríe —, Allemagne también? —pregunta con mala fe refiriéndose a si Alemania también lo sabía.
—Todos, yo incluido cariño, te me subes a la cabeza —se ríe. Francia parpadea y sonríe de lado con eso, no del todo feliz porque no es él el que se sube a la cabeza, sino Austria.
—Ya sabes... Esté en la envoltura que esté, yo siempre consigo subirme a la cabeza de todos —agrega no tan en un susurro dándole una palmada en el culo a España que se ríe, le abraza y muy my bajito le pregunta dónde está Inglaterra. Francia bufa un poco.
—¿Escondido en un armario dentro del armario? —responde en susurros, en tono de burla.
—Oh, tío —protesta separándose un poco.
—Hay días que me harta esa actitud —confiesa tomando el churro de España y dándole un mordisco.
—¡No se habrá enfadado por cuando he subido antes?
—Non, aunque estoy valorando aún el asunto del menage... —le mira de reojo. España se ríe sin tomarle en serio ni por un instante—. Non, Non... Lo digo en serio —se pasa una mano por el cabello y le mira mordiéndose el labio.
España se muerde el labio también y le imita la expresión en burla.
—¡Hablo en serio, Espagne! —se ríe y le da un golpe en el pecho.
—Claro, claro...
—Claro, claro —pone los ojos en blanco e imita en tono agudo—. ¡Te estoy hablando en serio!
—¡Y yo! Como que tú me ibas a dejar acercarme a él —se ríe.
—Ah, Non... La cosa es que creo que Angleterre no es la persona correcta, ¿que tal que la próxima probamos con Romanito? —sonríe de lado y le mira a los ojos.
—Si tú le convences... —se encoge de hombros y aparta la mirada en una postura mucho más tensa.
—Siempre es posible convencer a la gente, sabes que es mi especialidad... Sólo tomará tiempo —se ríe sin dejar de mirarle.
—Y por qué no mejor algo a quién no tengamos que convencer —mira a Austria de reojo. Francia se ríe.
—No me estés jodiendo, Espagne —suelta divertido.
—Quién es el aburido ahora —se ríe—. Aunque hay que admitir que sería divertido teneros a ti y Romanito para mi solo.
—Claro que sería divertido... Creo que seríamos demasiado para ti —se sirve chocolate, riendo y le da una probada.
—¡Ja! ¡Claro que no! —mira lo que hace—. Cuidado con eso que ha quedado super dulce.
Francia aprieta los ojos y traga.
—Dieu! ¿Quién hizo esto? —protesta el francés con un escalofrío.
—Prusia, segun la receta original suiza —España le mira de reojo.
—Pues alguien le tomó el cabello con la receta —indica Francia mirando a Suiza también.
—No sé qué debió pasar —sigue España sabiéndolo perfectamente porque Prusia les ha contado antes, mirando a Suiza inquisitivamente.
—Non, él... Es que yo... Yo estaba... Nein —carraspea el suizo sonrojándose con un escalofrío porque ha recordado que de lo único que se acuerda es de ciertos movimientos concretos. Se revuelve—. ¡No pasó nada!
—¡Ja! ¡Le dió la receta mal a proposito! ¡Que Troll! —España se ríe. Austria sonríe un poco sin poder evitarlo.
—Vaya Suisse... No sabía que eras capaz de algo así —Francia le cierra un ojo. Suiza se sonroja, frunce el ceño y se revuelve.
—Yo... Non... Nein... —carraspea y cae en la cuenta de que es una excusa perfectamente aceptable. Mira a Austria de reojo—. Es... ¡Lo mínimo que merecía!
—Por lo visto todo el mundo castiga a Preussen ultimamente. Quizás entre todos le metamos en cintura —comenta Austria como si nada.
—Me parece que tú haces más que castigarlo —sonríe Francia. Alemania levanta la vista.
—Me parece que eso nunca ha sido de tu incumbencia —le sonríe de vuelta.
—¿Más que castigarlo? —pregunta Suiza sin entender.
—Bueno, Prusia es amigo nuestro —responde España. Francia sonríe más con la respuesta de España, mirando a Austria a los ojos
—No recuerdo haberlo negado —replica Austria tan tranquilo.
—Como tantas otras cosas que no recuerdas —se encoge de hombros Francia. Suiza se abstiene de comentar con el ceño fruncido
—Ingoraba al respecto de tú preocupación por mis problemas de memoria.
—¿Preocupación? Non, cher... La más mínima.
—Interesante que los saques a colación entonces —se encoge de hombros.
—¿Que ustedes dos no tienen nada mejor que hacer? —pregunta Suiza poniéndole una mano a Austria en la espalda y mirando a Francia y luego a España.
—¡No, tío! —protesta España a Suiza—. Si esto es buenisimo, esto que tienen ellos dos... necesitan un polvo entre ellos. Seguro se la cascaron el uno al otro cuando estaban... ya sabeis —hace un gesto para indicar el asunto del cambio de cuerpo.
—¿U-Un polvo? —Suiza se petrifica y más aún con la segunda sugerencia.
—¡Pues claro! ¡Mira la tensión sexual que hay! —España se vuelve a Francia—. ¿Lo ves? Sin necesidad de convencer a nadie.
—Ya, ya... Sin necesidad se convencer a nadie. A mi tendrías que convencerme de hacer el sacrificio —se ríe Francia.
Austria cierra los ojos con actitud de cansancio (para evitar mirar a nadie directamente) quitándose las gafas y pellizcándose el puente de la nariz para ocultar su sonrojo imperceptible.
—Claro que bueno, él tiene tensión sexual con todo el mundo —comenta España señalando a Austria—... Bueno, los dos, solo que la de Francia suele estar resuelta.
—Nein, Nein... Nein —niega Suiza tenso recordando una imagen mental bastante clara que tiene... Se re ueve un poquito además porque mirándolo desde esta perspectiva la idea es fatal... Por otras excitantes razones.
—Anda, mira, otro que quiere un menage —se ríe España señalando a Suiza.
—Ehh! ¡No es verdad! —chilla sonrojándose con cara de haber sido atrapado in fraganti a media fantasía sexual.
—Spanien... —Austria le fulmina—. YA —ordena. España suspira y se ríe aun un poco.
—Vale, vale —accede derrotado.
—Uhhh... Espagne, ya te regañaron! —Francia se ríe y murmura—. Siempre el calzonazos de la familia.
—Búrlate lo que quieras —España le saca la lengua—. Pero de calzonazos nada.
—De calzonazos todo, nada cambia... —Francia se sigue riendo mientras Suiza mira a Austria de reojo quien le mira también al notarlo
Suiza le sonríe un poquito y se le acerca, SÚPER sonrojado. Le da un beso MUY rápido en la mejilla. Austriaevanta las cejas y sonrí les mira de reojo
—Volvamos a casa —pide Austria a Suiza.
—Tengo un problema con el coche... —responde acariciándole un poco la espalda con la nano, de manera sutil—. No tengo idea de donde esta... —indica apartando la mirada.
—Oh. Quizás England pueda llamar al deposito municipal.
—Eso intentaba pedirle cuando subí con Preussen —explica—. En cuanto sepa dónde está... Nos iremos.
—Bien.
Austria asiente.
—England va a bajar en algún momento? —pregunta a Francia frunciendo el ceño.
—Eh... Oui, ahora que se vista y eso —responde Francia en una suposición sin mirarle.
—Quizás tú pudieras pedirle eso a England... —propone Suiza a Austria como quien no quiere la cosa.
—¿Te pone nervioso hablarle?
Suiza se revuelve, sonrojándose por razones distintas quizás a las que Austira cree... lo que le pone nervioso es haberle encontrado desnudo con Francia. Austria mira a Francia de reojo, incomodo con la falta de respuesta del helvético.
—Ehh... preferiría no hacerlo —responde mirando también a Francia. España frunce el ceño, todo el mundo mira a Francia.
Francia levanta una ceja mirando a España y luego nota la mirada de Suiza. Mira a Austria a los ojos. Inglaterra carraspea en la puerta de la cocina, sin mirar a nadie y con las orejas sonrojaditas.
Francia se olvida por completo de Austria, girándose a la puerta a mirar al inglés, recargándose un poquito en España.
—Ah, England... Guten morgen —saluda Alemania sin notar en lo absoluto el ambiente tenso en alguna medida, bajando el periódico y levantándose.
—Es un... honor, recibiros en mi casa, más debo pediros ahora si... —se detiene el inglés, mirándole.
—Ja, ja... vamos a irnos en unos minutos, danke. Spanien hizo churros para agradecerte, Prusse preparó chocolate —chocolate que Suiza bebe con gusto aunque esté muy dulce, porque es el único que lo aguanta.
—Quisiera hablarte, England —sentencia Austria cortando a Alemania.
Chan chan chaaaaaaaaaan
