Interludio

Le dieron la bienvenida en la isla norte de Avalon, Koumei mira las velas de los barcos que los han escoltado de manera discreta a través de los mares tres días después de la ejecución pública en la capital del imperio.

Hay alivio resuelto al mirar tan de cercas su destino, su próximo hogar en este exilio autoimpuesto.

Fue un espectáculo el que montaron con apoyo de Avalon para fingir sus propias muertes, Hakuryuu tomo esta decisión después de una corta evaluación justo en el momento en que el rey Arturo había pedido por ser la sede del exiliado... con la magia del cuarto magi para usar espejismos muy realistas lograron salir de su propio reino.

El ex emperador siente un vacío existencial al topar con el puerto, escucha ajeno las ordenes de desembarcar y trata de no mostrar tristeza a lo que dejo atrás... a las consecuencias de esta guerra civil... en toda su pereza pensó que su jerarquía era una carga, que no la extrañaría si llegara a dejarla... pero se ha equivocado.

Extrañaba ser emperador no solo por los beneficios, sino por la seguridad de controlar a toda su gente y protegerlas.

En todo su traslado no dejo de pensar en esto, pero dejarlo ir seria difícil... solo esperaba que Hakuryuu no dudara en acercarse por orientación si llegara a necesitarlo, continuar con sus proyectos y darle estabilidad a su imperio si llega a estar en la sombra de Sindria.

Siguen siendo leales a pesar de la forma en que fueron tratados.

No confía en Sinbad.

Al bajar del barco en ese puerto privado, la señora de esa isla les sonríe junto con un Kouha incrédulo y una pálida Kougyoku quien parece aferrarse a su estoico marido cuando los ve descender calmadamente escoltados por guardias del reino neutral.

Kouen sonríe tenuemente en sus túnicas sencillas sin pretensiones, su cabello suelto al no portar el peinado real y una cojera por cuestión de sus piernas protésicas junto con su brazo izquierdo de madera esto último un sacrificio al intercambiarlas con Hakuryuu en una muestra de lealtad y orgullo por sus decisiones -Somos afortunados de estar vivos- dice resuelto.

Koumei está de acuerdo con este simple comentario de su hermano mayor, hay lágrimas de quienes los pensaron muertos y recibieron una cálida bienvenida de su parte.

Sin percatarse de la influencia de Zepar en uno de ellos.

XXXXX

Aladdin junto con Morgiana miran desde la plataforma opuesta la coronación del nuevo emperador de Kou, la sala lujosa está llena de testigos diversos con pilares o adornos festivos para tal evento importante para este país.

El cuarto magi ha pedido quedarse en el imperio mientras el resto de Avalon marcho de regreso a su patria después de la "ejecución"... el tío Bedivere aguarda un poco lejos de su grupo observando con sus impresionantes ojos en una intensidad el proceso lento y palabras inspiradoras del anciano quien corona al emperador.

Esta dudando, Aladdin no evita sentirse inquieto conforme da un largo barrido a toda la sala lujosa detectando los miembros selectos de la alianza marina como testigos de uno más para sus números.

¿Con esto se habrá terminado la guerra? Se pregunta con cuidado recordando que Avalon mantiene a Reim y Magnostadt lejos de los intereses de la alianza de los siete mares... pero parece que el tío Sinbad no tiene rivalidades con la hermana Arturo y esto puede llevar a una amistad que evitara cualquier finalidad bélica.

Pero no es tonto, las palabras del Tío Kiri están profundo en su mente en advertencias sobre el hombre que ha evitado una guerra.

Esta esa sensación entorno al Tío Sinbad últimamente... una sensación extraña que ahora detalla más que nunca, luego están esas miradas que le había lanzado a la hermana Arturo cuando pensaba nadie miraba... es un niño, quizás no entiende el trasfondo de tales desplantes pero sabe por la sabiduría de Salomón lo suficiente para preocuparse.

Cuando regresara a Avalon se lo diría al tío Kiri.

No evita mirarlo al otro lado de la plataforma principal donde la coronación se lleva a cabo, sentados con sonrisas orgullosas eran el selecto grupo de la alianza marina resaltando el rey Sinbad quien parece detectar el peso de su mirada para sonreírle en saludo.

Aladdin responde el gesto, guardándose sus sospechas oscuras para otro momento.

-Después de esta ceremonia de coronación...- Aladdin toma la palabra -Hakuryuu se convertirá oficialmente en el quinto emperador del imperio Kou- suspira recordando a Gyokuen para ser suplida por el hermano Koumei en tantas sucesiones en tan poco tiempo.

-Sera un camino extenso, pero el reino de Avalon lo respaldara si es necesario- Bedivere dice en su aire noble sin quitar la vista de la finalidad del evento.

El mundo ahora depende de dos reinos, piensa distraído Aladdin... por un lado la pequeña alianza de Avalon con Reim y Magnostadt... luego Sinbad con la mayoría de los reinos restantes.

XXXXX

Días después...

Una habitación sola en el palacio de Sindria una esfera se rompe como una burbuja en el suelo humedecido por el líquido que la mantenía viva, palpando torpemente el suelo Arba convertida en una simple muñeca desnuda levanta la vista a la figura sentada regiamente delante de ella con un rostro neutral.

-Eres muy buena- alaba Sinbad inclinando su cabeza critico casi inocente -si no fuera por Merlín, quizás todas tus estrategias hubieran resultado- ríe como si algo divertido estuviera sucediendo.

La muñeca mira con sus asombrosos ojos en un odio retenido, hay maldad destilada junto con un instinto de asesino contra su mayor rival en toda su carrera desde que nació como singularidad... pero se obliga al suelo por su suela del zapato lustroso que parece levantarse solo para someterla con facilidad.

Está restringida, piensa amargamente y sabe su otro enemigo es el culpable de tal amarre mágico.

Una risa hueca de Sinbad al cruzarse de brazos sin mostrar pena por ese rostro infantil debajo de su suela, aun el recuerdo como esclavo se lava por la simple satisfacción de saber al culpable de tales penas debajo de su pie -Guarda tu ira para otra persona, Arba- acusa con un brillo en sus ojos dorados.

Ese nombre es tan antiguo que Gyokuen parpadea sorprendida, entonces percibe esa esencia viniendo en oleadas de ese descarado rey que tanto odiaba... esa singularidad ahora tenía un respaldo que podía ponerle nombre -Tu eres David- intenta en verdad verlo, pero la presión solo la somete más al suelo acolchonado por una alfombra lustrosa y mojada.

Hay un silencio extenso después de su acusación, los engranes giran lento conforme ambos enemigos jurados se miran examinándose como lo que eran en alma toran... una imagen de Arba y el rey David se superponen en sus aspectos actuales.

-Yo no soy David- aclara Sinbad al empujar un poco más de su peso, para retirarse unos pasos cerca de su silla pero sin sentarse... solo cruzando sus brazos en su fuerte pecho, el desprecio en sus ojos fríos en dorado.

Pero Arba solo cubre su mejilla rojiza por el maltrato, hay una sonrisa soñadora y enferma dibujándose en su tierno rostro -David el anciano- ronronea -en verdad... te odio- espeta insolente pero el peli morado solo mira pasible.

Hay una sombra moviéndose entre la oscuridad de la habitación, no hay frio en su desnudes pero la antigua magi solo idolatra la figura delante con una obsesion insana.

-Pero al final de todo, te convertiste en Il-ilah mismo- continua la muñeca quitando su mano de la mejilla lastimada -Como se esperaba, contar con un magi propio tan poderoso que opaca a cualquiera de alma Toran-

-Mah no soy un magi- el olor a flores lleno la habitación oscurecida, el peliblanco su contrincante y precursor de su patética figura la mira detrás del rey Sinbad con ojos chispeantes en alegría infantil.

-Por favor, déjame convertirme en tu fuerza- implora arrastrándose a los pies del peli morado pero es detenida por una fuerte patada que la hace caer de espaldas.

Sinbad da un paso atrás -No estoy interesado en tratarte con respeto, después de todo lo que ha hecho- aclara al tomar asiento nuevamente, la niña solo sonríe -Yo soy yo... soy Sinbad y No David- declara en lo alto -Siempre me he movido donde mis ideales me llevan, señorita Arba-

Merlin no dice nada desde donde flota en la estela del poderoso rey de los mares.

-Tienes una fuerza y conocimiento incomparables, pero no necesito a nadie como usted que viene de al-thamen- Sinbad es cruel en sus palabras sin inmutarse por el gesto obsesionado de la pequeña arba -desde ahora, harás lo que yo diga- reclama -¿Qué dices?- ofrece su mano.

Hay lágrimas de una felicidad enfermiza por parte de una seguidora como Arba que ha esperado servir a dios -Si, con mucho gusto- acepta la mano del rey, se aferra como un salvavidas al ponerse de pie en su desnuda figura.

-Merlín- Sinbad dice el rey al retroceder nuevamente a su lugar, el mago de las flores golpea el bastón apareciendo ropa cómoda para la niña.

-El plan estará en marcha cuando Arturo acepte- el peliblanco dice escuetamente.

-Esa otra singularidad ¿la eliminara?- pregunta ansiosa Arba, deseosa de someter al calvario a ese otro rey que fue un obstáculo en sus planes.

-No- contesta secamente Sinbad.

La niña se postra a sus pies -dígame en que puedo ayudarle- implora -quiere que la torture... la engañe... la mate... será fácil, mi rey... solo dígame lo que quiera...- es asilenciada por una bofetada.

Sinbad no mentía cuando decía que no sería amable con el nuevo súbdito al que solo despertó por utilidad, no porque quisiera -No harás nada contra Arturo- advierte con el ceño fruncido -Ella será mi reina, espero tus respetos en el futuro- prometió.

Porque el rey de los mares tiene un plan, saborea el momento en que eso llegue y estará tan feliz de lograr eso que no había pensado con seriedad... sentar cabeza, buscar niños con sus rasgos y abrazar este sentimiento que corroe su interior cada vez que la ve.

Pero si es con Arturo, hará la excepción.

Porque ella pertenece a el, es definitivo.

XXXXX

Años después, en una plaza enfrente de un edificio futurista se ha formado un lago entorno a una espada mítica clavada en una piedra.

Excallibur.

Hay rumores diversos que nadie tiene el valor de comentar en voz alta, no sin atraer algún tipo de calamidad a sus negocios... el antes rey de Sindria solo mira desde la altura el brillo de ese filo pulido con cierta molestia, aprieta los puños impotente y da una vuelta para ingresar a sus deberes.

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Fin del capítulo.

Uno muy corto, el preludio del siguiente arco.

Me he decidido por el punto de vista de Alibaba, así que no desesperen que cualquier cambio que mencione en el siguiente capítulo lo estará descubriendo en el transcurso.

Si, sabremos como termino excallibur ahi aunque sea por relatos de tercera persona.

Neah20 fuera.