Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de

Stephenie Meyer y su casa editorial.

El resto de los personajes son propiedad de "Mirgru"

Advertencia: Posee contenido adulto y lenguaje explícito.

Solo para mayores de 18 años.

Historia original, se prohíbe su copia parcial o total sin permiso del autor

El riesgo de amar

Capitulo 37 – Edward y Bella

Edward - Sin celos, no hay amor.

- Hola. - Sentí la voz ronca de Bella por la bocina y juro que mi corazón tartamudeo. Una cierta forma de paz, me inundó. Aunque esta descripción es limitada, no sabía como nombrar al flujo de sentimientos y sensaciones que me provocaba. Una calma excitante … No cabían dudas que estaba verdaderamente enamorado de Isabella Swan.

De unas horas a esta parte, sentía una necesidad apremiante de estar con ella. Abrazarla fuerte y decirle que todo estaba bien. Ni por un segundo dude que debía solucionar lo de la extorción. No importaba lo que costara. Nunca dejaría que algo le dañara.

- Hola. ¿Estás bien? - Susurre al notar un tono triste. ¿Me extrañaría tanto, como yo a ella?

- Bien. ¿Por qué llamas tan tarde? - Pregunto Bella demasiado rápido.

- Porque estoy loco por verte. He estado la última hora deseando ir a tu casa y colarme por tu ventana. Te necesito tanto. Me desespera tenerte lejos. - Mi voz sonó desesperada y no sentí vergüenza de ello.

Un largo silencio se prolongó del otro lado de la línea y me estremecí por dentro. Talvez ella estuviera enterada del chantaje o peor … arrepentida por lo que había sucedido. Lo que fuera, no estaba bien y temí. Yo Edward Masen, el chico que hasta unos días, se llevaba el mundo por delante; tenía miedo. Estaba aterrorizado por perderla.

- Estoy cansada Edward. Mejor lo dejamos para otro día. - Se excusó con voz dulce y algo así como un suspiro, se escapó de sus labios.

Que animal, me dije mentalmente. Yo pensando en acallar mis necesidades y ella estaba exhausta. Ni siquiera me había puesto a pensar en lo que para ella representaba física y emocionalmente haberse entregado. Mi dulce e ingenua Bella, me había permitido amarla con vehemencia, adentrarla en los placeres del amor, tomándola desde su inexperta virginidad. En verdad era un puto desgraciado con suerte y no importa cuanto tuviera que pagar por protegerla.

- Entiendo. ¿Quieres que pase por ti, mañana? - Dije esperazado de que tanta actividad no la hubiese asustado. Además quería verla manejando mi auto.

- No. Debo ir en la camioneta, para volver a dejársela a Jacob. Aún no funciona bien. - Respondió Bella y mi alma se fue al suelo. Esperaba que estuviera tan ansiosa como yo por estar juntos y de repente esto. No podía dejar de pensar que algo pasaba.

- Bueno. Nos vemos mañana. Te amo Bella. - Murmuré. Sentía mi corazón tronar en la bocina. Nunca me había expuesto a nadie de esa forma y ella no contestó. Algo estaba verdaderamente mal.

- Debo colgar. Viene Charlie. - Cortó Bella la llamada sin que me diera tiempo a preguntar algo más.

Mil conjeturas se armaron y desarmaron. Ninguna era demasiado alentadora. En ese estado de confusión, me encontró Jasper.

- ¿Qué haces? - Consulté al verlo aparecer con algo así como un piyama y su almohada.

- La pieza de Rosalie está con "Poltergeis". ¿No te ha dado cuenta de la falta de tu amigo? - Contesto arrojándose a la cama que eventualmente ocupaba Emmett.

- Esos son unos desvergonzados. - Sonreí pensando que si estuviera en la misma situación, haría lo mismo. No importa que mis tíos durmieran a unos metros.

- Mi hermana no es así. Es Emmett que la … pervirtió. - Explico Jasper en un pobre intento de excusar a Rosalie. Me hizo reír y pronto se encontró compartiendo mi humor. -Supuse que no verían bien que Alice se quedara en mi cuarto, así que le cedí el mío y aquí estoy dispuesto a compartir tus ronquidos. - Completó con esa forma calmada y serena que tanto compensaba el inquieto carácter de mi hermana.

- Gracias por la consideración, pero Emmett es el que ronca. Además ya no pienso oponerme a tus actividades con mi hermana… solo cuídense. - Sugerí para mi sorpresa. De repente la realidad me golpeó la cara y me puse totalmente rojo. Como si yo me hubiese cuidado.

- No es que me sienta obligado a decírtelo, pero no hemos llegado a eso, todavía. - Contestó Jasper tan rojo como yo.

No agregué nada, pues mi pensamiento estaba ocupado seriamente en las posibles consecuencias de mi irresponsabilidad. Si me había prometido cuidarla; mi propio descuido ha sido el más severo. Era el idiota que todos decían. Debía hablar con Bella de esto y si había consecuencias, sería lo suficientemente hombre como para afrontarlas.

La mañana me sorprendió malhumorado y como siempre, mi familia se abusó de ello, haciendo que mi estado empeorara.

- Alguien parece que no ha tenido suficiente cariño, en estos días. - Bromeó Emmett que increíblemente se había levantado temprano, aún antes que mis tíos. Lo obvio es que en el intento de cambiar de cuartos, había sido sorprendido por Carlisle y había tenido que simular que madrugó.

- O talvez demasiado preocupado por el triatlón. No me has dejado dormir nombrando a … tus compañeros. - Agregó Jasper en voz baja, fijando sus ojos con dureza. Mierda. ¿Que habré dicho?

- Lo siento. - Replique observándolo y me levanté en silencio, evitando la confrontación.

Aunque el viaje fue alegre, gracias a la despreocupada charla de Alice, no pude evitar darme cuenta que Jasper estaba con claras intenciones de decirme algo más. Se demoró más de lo necesario en bajar del auto, haciendo que mis nervios se acentuaran aún más y supe que había llegado el momento.

- Si vas a decir algo, suéltalo ya. - Escupí con bronca. Más por mí mismo que por él.

- Tus sueños dicen más de lo que yo necesito decir. ¿Qué te traes con Isabella Swan? - Mordió las palabras y algo en mi se reveló.

- Bella es importante para mí. - Respondí.

- ¡Hey cuñado!. - Nos sorprendió la voz de Seth. El muchachote venía a grandes trancos por el terraplén de ingreso, montado en un skate.

- ¿Con que cuñado? - Inquirió Jasper meneando la cabeza de un lado a otro. - Madura Edward. - Completó alejándose rápidamente.

- No es lo que parece. - Me apresuré a contestar, pero Jasper se alejaba hacia la entrada, donde Alice le esperaba.

Porque las cosas eran tan complicadas. Me volví hacia Seth que parloteaba no se de que cosas, cuando vi a Bella llegar en su ruidoso cacharro y mi cara se iluminó. Ella bajó y me hizo un leve saludo con la mano, ganando un rubor intenso. Me apresuré a alcanzarla, cuando la insolente Jessica Stanley se me puso enfrente, acompañada por un par de chicos con los que aún mantenía diálogo.

- Me enteré por tu hermana que dentro de poco es tu cumpleaños y me preguntaba si quieres que te ayude en algo, para ¿No sé? ¿Preparar una reunión? Conozco a todos aquí y podríamos organizar algo. - Sugirió con voz melosa.

- Estamos esperando una buena juerga. - Se apresuró a decir Mike que de repente se sumó al grupo, junto con Ben.

- No tengo intenciones de hacer reunión alguna. Talvez algo familiar, después del Triatlón. - Contesté por cortesía al ver que Jasper se reunía con Bella en la puerta y con un ademán amable la dejaba pasar primero, acompañando el gesto con una mano en su espalda. ¿Desde cuando Jasper, era tan amable con Bella? Desde siempre; una voz respondió en mi cabeza y todas sus frases comedidas comenzaron a tomar un giro diferente.

- Cualquier cosa, sabes que puedes contar conmigo. ¿Qué clases tienes? - Preguntó Jessica.

- Historia. - Contesté cortante, sin dejar de ver como se alejaban.

- Yo también. Que suerte ¿No? - Dijo tontamente Jessica.

- Sí. Que suerte. - Gruñí.

- Por suerte no te toca con la trola de Swan, sino te cuidas, de tanto practicar juntos se te pasa lo gay. - Intentó carcajearse Ben y no pude refrenarme.

Le lancé un puñetazo a plena mandíbula y en un dos por tres, me vi enredado en la trifulca de mi vida. En el medio Jessica Stanley terminó con la remera rota y la melena como león. Los ojos de Bella se destacaron en la multitud que nos rodeaba. Sus enormes ojos color chocolate, que me miraban con dolor. Mi labio sangraba, pero la nariz del estúpido de Ben, chorreaba más. Quise decirle que había sido por defenderla, pero no pude mediar palabra. Por supuesto que todos terminamos en dirección y Carlisle tubo que venir a firmar la amonestación. A este punto no creía que hubiera universidad que quisiera aceptarme con tal mal historial.

El día pasó exasperante. No había podido cruzar una palabra con Bella y cada vez que intentaba acercarme; Jasper, Alice o algunos de los muchachotes de la reserva, estaban cerca. En el almuerzo no me contuve y me apresuré a sentarme a su lado, corriendo a uno de sus amigos. Me vi riendo entupidamente ante cualquier cosa que se dijera, ya que todos comentaban sobre mi gresca y se reían llamándome "Cullineitor". Gracias a Dios, me dieron tiempo de exponer porque había sido el barullo y Bella me agradeció con una sonrisa. Con toda intención rocé mi pierna con la suya. Haciendo que nuestras piernas estuvieran unidas durante toda la comida. Yo me sentía aliviado al ver que Bella no se alejaba, ni rehuía a mi contacto. No importaba que tuviera que quedar en detención, después de clases. Solo la mirada severa de Jasper, me ponía en ascuas.

Ni siquiera durante el entrenamiento, se me dio oportunidad de estar a solas con ella y apenas había logrado deslizarle un "Te quiero" al pasar a su lado. Por supuesto que no había pasado desapercibido que no me había contestado. Concluida la práctica le vi marcharse con Jasper a su Club de lectura y los celos me ganaron. Sin demora me dirigí a la secretaría y me anoté en la asignatura con la escusa de ganar créditos extras y logré que aplazaran mi hora de detención si me unía a esta actividad extracurricular.

No tarde más de quince minutos en adentrarme a la clase. Como esperaba, ellos estaban sentados juntos. Demasiado juntos … para mi gusto.

Bella - Sin celos, no hay amor.

- ¿Problemas? - Consultó Jasper a mi lado.

Hacia unos veinte minutos que habíamos entrado a clases y como en las últimas semanas, Jasper se había tornado sentado a mi lado. Las horas que no compartíamos se dividían entre Alice y Edward; haciendo de ellos mis exclusivos acompañantes. Algunas bromas habían sugerido que yo era la nueva protegida de caridad de los Cullen y otros menos, insinuaban que habíamos establecido un tipo de trío con Alice y Jasper, dadas mis preferencias lésbicas. Si supieran.

Por supuesto que a mí me resbalaban ese tipo de comentarios, pero me importaba la reputación de mis amigos. Algún estúpido debió bromear sobre ello con Edward, pues a minutos de llegar al instituto, se había agarrado a trompadas con un chico de cuarto. Lo único que ignoraba era porque Jessica Stanley había terminado en medio de la gresca, pero no iba a dudar de Edward. Demasiado era que se hubiese peleado por mí. Razón por la cuál estaría en detención después de clases y me daba la oportunidad de escapar de su supervisión. Debía ir a practicar al aserradero y me urgía definir mis planes para mañana. La carrera de Ports Angeles y James ocupaban toda mi atención, dejando mi ánimo por el suelo, aunque a nadie podía contarle.

- Pensaba en la pelea de Edward. - Contesté a Jasper, volviendo a la realidad.

- En verdad es algo exagerado en sus reacciones. Yo le encuentro cambiado estas últimas semanas y no para mal. - Dijo Jasper a la vez que sus ojos color miel, me miraban con signo de interrogación y complicidad.

Internamente, me pregunté si Edward dijo algo, pero de inmediato lo descarté pues Alice no se habría callado semejante noticia.

- Talvez le ha sentado bien, el deporte. - Respondí y sentí mis mejillas teñirse.

- Yo diría que la compañía tiene mucho que ver. ¿Tú sabrás? - Volvió a atacar Jasper.

- ¿Por qué debería? - Dije sin dar tregua.

- Por lo que entiendo; eres amiga de la tal Leah y de nuestro entorno eres la única que conoce a la supuesta novia de Edward. - Contraatacó Jasper.

Su mirada era intimidante hasta cierto grado. No me pasó desapercibido que había empleado "supuesta novia" y no podía seguirme haciendo la tonta, en cuanto a sus sugerencias. Medio instituto hablaba de esa relación, alentados por las continuas bromas de Seth que no perdía oportunidad de decirle "cuñado" a Edward. Además la familiaridad entre ellos, era evidente y pasábamos todos los días juntos. Por supuesto que nadie se percataba de mí. ¿Quién podría suponer que la insípida Isabella Swan, podía ser pareja de afamado Edward Masen?

Alguien sí. Alguien observador e inteligente. El mismo sujeto que estaba sentado a mi lado y que con intensidad, me daba lugar a que le confirmara algo que no había preguntado.

- Es mejor así. - Contesté volviendo mi cara hacia al discurso que la profesora Pressman intentaba hacer interesante.

- Lo sabía. - Soltó Jasper y aplacó un golpe con el libro sobre la mesa. Volvió todo su cuerpo hacia mí, apoyándose su cabeza en una mano y el codo sobre el pupitre. Sonrió y me hizo seña con la mano para que siguiera.

- ¿Qué ahora eres la tía cotilla? - Susurre con cierta comicidad al ver el interés que le despertaba la conversación. No respondió, pero levantó su ceja como indicando que esperaba que continuara, así que seguí. - Es de ficción que un tipo como Edward esté interesado en una chica como yo. Es mejor así. - Volví a repetir.

- ¿La chica que corre motos, tiene miedo de arriesgarse en una relación? - Bromeó Jasper golpeando mi hombro con suavidad.

- Solo nos estamos dando tiempo, para saber donde estamos parados.

- Yo digo que la complican sin razón. El está loco por ti. Su cara es una juguetería cuando te nombra y vive preocupado por donde estás, que haces. Hoy lo enfrenté para saber si estaba interesado y casi me surte. No entiendo como Alice no se ha dado cuenta antes. - Soltó con una risita disimulada.

- No se lo digas. - Supliqué tomando su brazo y acercando mi rostro al suyo. - Por favor. - Agregué justo cuando el ruido de una puerta, interrumpió la clase.

Edward estaba parado allí, extendiendo su pase a la profesora Pressman y fijando sus maravillosos ojos verdes en nosotros. Ambos sonreímos ante su presencia, pero él hizo una mueca osca. ¿Qué diablos le pasaba?

- Bienvenido, Señor Masen. Me alegro que le hayan pasado a esta clase. Siéntese al final de la fila. - Dijo la profesora.

Tras la breve presentación, Edward se ubicó tras nosotros. Jasper se dio vuelta y extendió su mano para saludarlo.

- Hey Edward. No te veía como amante de las letras. - Largo Jasper, buscando congraciarse.

- Y yo no te sabía tan cercano a Bella. - Contestó Edward en tono oscuro.

- Y yo no te sabía tan estúpido. - Solté yo, fulminándolo con la mirada.

- Silencio en el fondo. - Retó la profesora Pressman y todos bajamos la cabeza hacia nuestros respectivos libros.

Estaba que bufaba y él no me la hacía fácil. ¿Cómo podía decir semejante bobada? Sentí que me llamaba por lo bajo, pero me negué a darme vuelta.

- Bella, Bella. - Su voz aterciopelada me erizaba la piel.

Como no hice caso, me pasó una nota que yo no llegué a abrir. La hice un bollo y la tiré al piso. Luego extendió otra a Jasper y éste procedió a leerla, luego se arrimó a mi hombro y dijo:

- Dice que "Perdón" - Susurró Jasper y yo gruñí.

Edward extendió sus piernas por debajo de mi silla y no dejó de darme topecitos para llamar mi atención. Cuando retiré los pies hacia adelante. Comenzó a hacer dibujos en mi espalda con la punta de algo. Supuse un bolígrafo. Por supuesto que mi nuca se erizó al contacto y de refilón veía a Jasper que tenía los brazos cruzados en el pecho y ocultaba su tentación, mordiéndose el labio. Cerré los ojos, buscando algo de control para no volverme y gritarle delante de todos. ¿Cómo podía ser tan imbécil, decir semejante estupidez y esperar que no me enojara? Me solivié del asiento, intentando poner distancia a su caricia, cuando algo me jalo hacia atrás.

- Auchh. - Gemí alzando mis manos hacia la cabeza.

Jasper se dio vuelta y miró con reprobación hacia Edward.

- Puedes dejar de morderle el pelo a tu novia. Dejen esas caricias barbáricas para cuando estén solos. - Aplicó Jasper con mordaz humor y justo sonó el timbre.

Me dí vuelta, enfrentándolo. Aún tenía un mechón de mis cabellos en sus labios. No sabía si pegarle o besarlo por comportarse como un chiquillo.

- ¿Le dijiste? - Me consulto Edward.

- Lo deduje solo y ya para con los celos. Pareces un cavernícola. - Concluyo Jasper, interviniendo.

Todos comenzaron a salir y agradecí que nadie perdiera el tiempo en vernos. Jasper recogió sus cosas y salió junto a la profesora, dejándonos momentáneamente solos.

- Perdón, perdón. Necesitamos hablar y te extraño como un loco. - Dijo Edward abrazándome y atrayéndome hacia él. Quise protestar pero su boca se unió a la mía, despertando mis ansias. De un suave roce a un caricia profunda y urgente. Mi cuerpo reaccionó y dejé de estar enojada. En pocas semanas me había convertido en una verdadera ninfómana. Respiré con dificultad y en busca de algo de cordura, le separé.

- Edward. Estamos en el instituto y…

El ruido de la puerta, nos sorprendió aún abrazados. Alguien venía gritando.

- Edward te robaron el au… ¿Qué está pasando acá?


Y si. Siempre las dejo en lo mejor como dice mi amiga ..Cullen pero hay lana para tejer todavía:

¿Quién interrumpió? ¿Que pasa con la carrera? ¿Que pasó con el querido Volvo de Edward? ¿Que harán con el chantajista? y la mayor pregunta de todas: ¿Será su amor lo suficientemente fuerte para salir de esta competencia de enredos?

Las quiero mucho. Gracias por leer y espero que les guste este Eddy molesto y celoso. Si me permiten, este capítulo se lo dedico a Maya. Por creer en el amor.

Bienvenidas. Siempre. con cariño. Mirna R E V I E W S P L E A S E