Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo algunos de los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
Hola, es lunes, no martes, y quiero decirles que estuve haciendo cuentas de todo lo que me tomaría terminar con la historia si seguía actualizando una vez por semana, así que adelantaré un poco las actualizaciones, tengo dos historias todavía en proceso y que puse en pausa para dedicarle todo el tiempo libre a esta, por que ya era justo y necesario poner todo mi empeño en una historia de Scorpius y Lily, pero estamos muy cerca del final (Ya terminé de escribir esta historia) y no tengo pensado comenzar con las de en pausa hasta que esta esté completamente publicada, así que perdón por adelantar los planes, ahora, muchas gracias por su apoyo, gracias por los reviews, los follows y los favoritos, espero que la historia y la trama siga siendo de su agrado, y bueno nos leeremos pronto.
Cualquier error, no duden en hacérmelo saber.
Lily levantó la vista, en un momento la luz se había ido de su oficina, eso sólo significaba que una lluvia torrencial estaba siendo anunciada, observó a los muggles caminar al otro lado de la calle y sintió pena por ellos, al menos los magos podían aparecerse de un lado a otro, o usar chimeneas para ir a visitar a otros sin tener que mojarse, o sentir el espantoso frío que venía con la lluvia.
—Estás muy pensativa –la voz de Jarvis Whisp la sobresaltó.
—Te esperaba dentro de unas horas –fue hasta él con una sonrisa, lo abrazó y besó en la mejilla.
—Sigues con el mismo perfume –acarició su cuello y se alejó –perdón por no cumplir mi palabra, comprendo si encontraste otro jugador responsable y le diste tu prototipo.
—Encontrar a un mejor jugador que tú hubiese sido un gran y enorme reto, Whisp, me hubiese decepcionado más si en lugar de quedarte a lado de tu equipo, estuvieras aquí.
—Te ves radiante ¿cuánto tiempo?
—Seis meses –se encogió de hombros –en unos días es nuestro aniversario –se burló –claro que a ustedes varones todo eso de ir numerando los aniversarios es un caos, nunca pueden recordar uno.
—No, por lo regular somos tan felices con quien elegimos, que no podemos pensar en otra cosa, las fechas, los días vuelan, ignoramos la fecha en que vivimos.
—Buen argumento, pero su falta de memoria no pasa desapercibida –los dos rieron.
—Bien, vayamos a probar a ese bebé, el clima está perfecto.
—Cierto, si comienza a llover, podremos mejorarla para que no sea tan inestable en el viento fuerte.
—Bien pensado, Potter.
La prueba de la escoba duró cerca de siete horas, más de lo que cualquier otra prueba durase, más que nada, porque Lily quería que ese prototipo fuese uno de los mejores, más de lo que fue la Nimbus 2000/2001 y la saeta de fuego.
—Bien Potter –sonrió Jarvis –la verdad es que no he podido encontrarle un pero para no querer usarla, es bastante ligera y eso te permite girar más rápido, no se derrapa, y los vientos no la sacuden mucho como a las otras, es rápida, demasiado rápida, la amé.
—Yo amo escuchar que la amaste –rió encantada –así que… ¿vas a usarla?
—Claro, pero ¿qué diré cuando no vean la inscripción del nuevo modelo?
—Dirás que aún es un prototipo, que no verá pronto el mercado.
— ¡Qué! –Exclamó sorprendido –pero ¿puedo saber por qué? Se harán millonarios con esto.
—El jefe no quiere, una cosa es que haga arreglos a ciertos detalles o que mis ideas las hagan a cabo los expertos.
—Dime ¿has pensado en iniciar tu propia compañía de escobas?
—Quisiera, pero… no tengo el capital para hacerlo.
—Busca socios, para ti eso no puede ser difícil, es más, le diré a mi abuelo, él querrá invertir a este proyecto.
—Te lo agradezco –sonrió.
—M—
Lily llegó a la casa de sus padres, se sentó junto a su madre y le sonrió a su pequeño sobrino que arrojaba para todos lados las pequeñas plumas de águila.
—Vaya, que lindo es cuidar bebés –ironizó la pelirroja menor.
—Lo sé, dímelo a mí, tú eras 100 veces peor –se burló Ginevra.
—Gracias –sonrió.
—Lily, estás aquí, me sorprende verte por este lugar, digo a menos que estés peleada con tu noviecito ese –soltó Albus.
—Por el contrario, Albus, estamos mejor que bien, pero él tiene una vida sin mí o conmigo, no vinimos juntos al mundo juntos, y no estamos unidos por un cordón umbilical, así que es libre de irse a descansar sin estar obligado a venir a ver a mi insoportable hermano mayor –sonrió la pelirroja.
—Ja, Ja, muy graciosa.
—Tú iniciaste –se encogió de hombros.
—Dime ¿cómo vas con tu escoba? –interrogó Ginny.
—Jarvis fue a hacer una sesión –suspiró –la adoró, dice que es buena.
—Pero ¿y tu jefe que opina?
—Él sigue en el mismo dicho, que es peligrosa, y que no se arriesgará a que una novata sea quien saque al mercado "la mejor escoba".
—Déjame decirle a tu padre.
—Para que vaya con unos aurores a intimidarlo mientras dice que es una inspección y nos clausure porque hay una galletita de jengibre enmohecida desde hace tres años en el locker de Marcus –negó.
—Hablaba de invertir para que abras tu empresa.
—Tampoco quiero eso –suspiró –cambiemos de tema.
—Bien –sonrió Ginny.
La charla comenzó a girar sobre todo menos el trabajo de Lily, así que no se sintió incómoda al respecto, iba a quedarse a cenar con su familia, ya que no sabía a qué hora saldría Scorpius de San Mungo, y había ido con unos amigos a comer antes de su turno.
La chimenea cobró vida, pero como todos estaban en el comedor, intentando robar las porciones de los demás, nadie prestó mucha atención al hecho.
Scorpius observó la convivencia familiar Potter, sonrió al ver a su novia riendo divertida mientras intentaba que Albus no lograra llevarse gran cosa del muslo de pollo que ella sostenía con el tenedor de oro.
—Ya Lily –se quejó Albus –tú no vas a comértelo, ya vi que te echaste una pechuga antes, déjame el muslo a mí.
—Sino me lo como no es tu asunto, tienes que quitármela –se burló.
—Mamá –se quejó Albus.
—Son las reglas, Albus, respétalas, gánala o déjala.
—Te acusaré con Malfoy –se quejó el pelinegro.
—Dile todo lo que quieras –sonrió Lily.
—Va a regañarte, por comer mucho.
—En realidad se ve sexy luchando por su comida –interrumpió Scorpius, haciendo que todos voltearan, incluida Lily que le sonrió encantadora –buenas noches a todos –sonrió.
—Bien, como tengo que alimentarlo, es momento de verte sufrir.
La joven movió el tenedor y dejó sólo un trozo de la pieza, llevando el resto a su plato, Albus frunció el ceño y se llevó su pequeña victoria al plato.
—Ven aquí –sonrió Lily.
—Claro, con permiso –pasó entre los demás y se sentó a lado de su novia, una vez que Elisheva se levantó para dejarle su lugar.
—Pensé que saldrías muy tarde –murmuró, inclinándose a besarlo.
—No hay mucho movimiento, no estaba obligado a quedarme –se encogió de hombros.
—Bien ¿quieres pasta, Scorpius? –interrogó Ginevra Potter.
—Claro, señora –sonrió.
Ginny Potter le sirvió a Scorpius después de negarse a que su hija lo hiciera, una vez que su plato estuvo lleno, la mayor de los Potter presentes intentando evitar la incomodidad y los comentarios fuera de lugar de su hijo mediano, comenzó una charla que interesaba a todos o a la mayoría sentada a la mesa.
—Y dinos Scorpius ¿qué pasa con Teddy? ¿Cuándo lo darán de alta?
—Tendría que haber sido dado de alta hace unos días, para ser honesto –contestó.
—Pensé que esa era información clasificada –murmuró Lily observándolo.
—Bueno, tu madre me preguntó y como dejarla con la duda.
—Ah, pero a papá sí que le has dejado con la duda las 500 veces que ha preguntado por su alta.
—Bueno –el joven sonrió y se puso un poco rojo.
—Le caigo mejor que tu padre, es por eso que a mí sí me ha respondido –sonrió Ginny.
—Yo no quería que se viera de esa manera, pero sí, si James lo hubiese preguntado, también le habría dicho.
—Eres un idiota –lo golpeó Lily en el brazo –te he preguntado miles de veces por su alta y no me has querido decir.
—Eso se amerita castigo de celibato por un mes, hermanita –se burló Albus.
—Nuestra vida amorosa no se basa en lo sexual –informó Scorpius, más que nada, apenado por lo que pensaría la madre de su novia.
— ¿Ah no? –se burló Shev.
—Tu no digas nada, estás embarazada –soltó Scorpius riendo.
—Bueno, es que James sacó mucho de…
—Vamos a detenerte ahí antes de que el nombre de papá sea lo que concluya esa frase –dijo Albus.
—Yo iba a decir a su abuelo James.
—Bueno, si mal no recuerdo, él murió joven, no lo conociste –murmuró Lily frunciendo el ceño –le estás levantando falsos al abuelo.
—Murió joven, sí, no lo conocí, pero muchos otros sí, digo, Harry tenía un año y ellos 21 –sonrió.
—Dime mamá ¿a los cuantos años nació James? –interrogó Albus.
—Tenía 24 cuando él nació –sonrió.
—Mentira –le informó Lily a Scorpius –tenía 21 cuando James nació.
Las risas duraron hasta las 12 y pasadas de la madrugada, Scorpius fue el primero en levantarse, no quería, pero tenía que irse a dormir o no querría levantarse por la mañana para su turno.
—Bueno, yo me iré a descansar, sigan divirtiéndose –se disculpó.
—No seas amargado –le aventó la servilleta Albus –no puedes irte a mitad de la vergüenza familiar, aún falta Lily.
—Realmente me encantaría quedarme, pero tengo trabajo por la mañana.
—Cierto, entonces brinquemos a Lily y esperemos a que esté Scorpius –comentó divertido Albus.
—Pero ¿si no es Lily con quién seguimos? –interrogó Elisheva.
—Ah querida cuñada, esta familia tiene demasiados integrantes como para no dormir un mes por integrante por cada vergüenza familiar.
—Ahora hablemos de Ron –sugirió Ginevra Potter –oh, mi hermano es el que más anécdotas de vergüenza familiar para siete meses –todos rieron, incluido Scorpius.
—Me iré con él –Lily se puso de pie con una sonrisa.
—De acuerdo, entonces, es mejor que nos detengamos ahora –sugirió Albus –Lily es quien mejor imita las anécdotas de tío Ron.
—De igual, Hugo es quién mejor imita a Lily.
—Bien, nos veremos luego –se despidió Scorpius.
—Cuídense chicos –comentó Ginny poniéndose de pie para ir hasta ellos y abrazarlos con una enorme sonrisa en el rostro.
—En qué forma tienen que cuidarse mamá –soltó Albus divertido.
—Bueno, si quieren hijos, no lo hagan, pero cuídense en los demás aspectos –los besó en la mejilla ambos y los abrazó –les quiero.
—M—
Scorpius observó cómo su novia sonrió incómoda cuando su padre de él le dedicó una mirada seria, nada que ver con la cena que habían tenido hacía un mes y medio en la casa de los Potter, que todo había sido risa y algarabía, la Mansión Malfoy estaba normalmente vacía, la larga mesa de 48 comensales sólo tenía tres asientos ocupados, y la broma de Lily había sido nada graciosa para el patriarca Malfoy.
—Lo lamento –murmuró Lily –no era mi intención ser… divertida –se encogió de hombros observando a su novio.
—Ya lo noté –murmuró Draco, regresando su atención a su comida y usando los cubiertos de plata para cortar un trozo de su filete.
—Sí –Lily se inclinó un poco, sujetó la copa con vino blanco y la llevó a sus labios, tomando un trago –si me disculpan un momento.
Scorpius observó a su padre una vez que Lily se hubiese alejado con dirección al tocador, no podía creer que mientras él se sentía realmente cómodo entre los Potter/Weasley, ella se sentía completamente fuera de lugar entre el único Malfoy que valía la pena para Scorpius.
—Pensé que ella te agradaba –le reprochó enfadado.
— ¿Agradarme? ¿Quién? –interrogó Draco, observando a su hijo, mientras bebía de su copa.
—Mi novia, Lily Luna Potter, la chica hermosa que intenta mantener una conversación contigo.
—Claro que me agrada –informó a su hijo, dejando la copa en su lugar y observándolo seriamente –disculpa si mis modales no están a la altura de los de ella.
—Papá –bufó Scorpius –hemos estado llevándonos de maravilla desde que… bueno, años –soltó –pero no eches a perder eso por tu actitud así con mi novia, el rubio mayor enarcó una ceja y le dedicó una mueca de no entender a lo que se refería –papá –lo reprendió.
—Lo siento –sonrió divertido por primera vez divertido –mis bromas no son tan dinámicas, nunca las hago.
—Así que es una broma para Lily.
—Se la estoy poniendo difícil, eres mi princesa –sujetó la mano de su hijo y sonrió.
Lily regresó al comedor cuando la risa de Draco Malfoy resonaba un poco fuerte, el ceño fruncido de su novio la dejaba más confundida de lo que tendría que dejarla.
—Perdón la tardanza –se disculpó, observando a Scorpius que estaba sentado frente a ella en la ancha mesa –jamás había visto este comedor, no es en el que comíamos cuando era el cumpleaños de Scops.
—Ah no –informó Draco –no iba a dejar que un montón de niñatos arruinara un comedor de siglos que ha sido heredado por siglos entre los miembros de mi familia y…
—Había estado diciéndole a Draco que manejara con usted la posibilidad de mudarse a Londres, así estaría más cerca de él.
—Y dejar mi casa –elevó una ceja consternado.
—La Mansión es hermosa –admitió Lily –pero es demasiado grande para una sola persona.
—Bueno, a veces la rento para el fin de semana y sacar un poco de galeones –bromeó haciendo que Lily sonriera.
—A los dos nos encantaría que estuviese más cerca.
—Sabes, Lily Luna –Draco se giró hasta ella –cuando envejezca…
—Ya estás viejo –lo interrumpió Scorpius con una toz fingida.
—Cuando envejezca todavía más –aclaró –esta Mansión pasará a mi hijo y su mujer, que serás tú, supongo –los observó a ambos –así que acostúmbrate a la inmensidad de una casa que tendrán…
—Ah no se preocupe por eso –lo interrumpió Lily –cuidaré su mesa –rió –pero si llego a casarme con su hijo, y me toca venir a vivir aquí, esta casa tendrá mucha vida.
—Piensas tener una manada de comadrejas con él, debo suponer.
Ella se puso roja por el comentario y la clase de mirada seria que le dirigió Draco Malfoy. —Bueno, yo lo decía porque la familia de mi madre es muy grande, así que en las visitas familiares, habrá mucha vida corriendo por aquí.
—Vaya –murmuró Draco acomodándose en la silla.
Lily sonrió sin que el mayor lo notara, había cierta chispa brillando en sus ojos, imaginándose la vida que tendría una casa tan enorme, posiblemente le agradaría imaginar a su esposa siendo parte de todos aquellos planes que no podría ver.
—X—
Lily besó a su novio, habían pedido el fin de semana libre, iban a pasarlo en Wiltshire en la casa de los Malfoy, así que estaban en la que había sido la habitación de Scorpius.
—Me gusta tu habitación –se giró y avanzó hasta el balcón, para ver el enorme jardín.
—Nunca quisiste venir antes –rodeó su cintura desde atrás, besando su cuello –vamos, después admiras la vista ¿quieres?
Lily se giró en los brazos de su novio y fue con él hasta el interior, el rubio agitó la varita, haciendo que el dosel bajara, mientras se perdían entre los besos y las caricias.
Lily gimió fuertemente cuando Scorpius se adentró en ella, moviéndose rápidamente, mientras besaba la piel a su alcance.
—X—
Lily rió divertida cuando los labios de Scorpius besaban el interior de sus muslos, después de unos momentos, comenzó a ascender hasta sus labios.
—He estado pensando, mientras te retorcías de placer –informó él –que deberíamos organizar algo en el apartamento.
—Organizar algo ¿una orgía o qué? –rió al ver su ceño fruncido.
—Claro que no –gruñó.
—Bueno, vino a tu mente mientras me retorcía de placer dime ¿qué querías que pensara? –sonrió.
—Hasta el momento, hemos cenado en familia… separada, somos como hijos de matrimonio divorciado…
—Insinúas que cometemos incesto.
—Algo así –sonrió –quiero organizar una cena en el apartamento, que tus padres y mi padre se conozcan, como lo que serán, familia.
—Suena fabuloso –admitió ella –pero ¿crees que tu padre y mi padre dejarán un poco de comida una vez que comiencen a golpearse y caigan sobre la comida? –sonrió.
—Mi padre es civilizado y no hará nada frente a tu madre.
—Vaya, eso es raro –frunció el ceño –sin duda mi padre lo golpeará y yo lo ayudaré.
—No por eso –rió Scorpius –creo que se siente agradecido por hacer que nuestra relación padre e hijo mejorara.
—Ella ayudó, no lo imaginé antes –aceptó.
—Fue discreta –aceptó –y bueno, es por eso que le digo todo lo que me pregunta, excepto que me gustabas.
—Quizás si se lo hubieses dicho, habríamos comenzado a salir mucho antes.
—Lo idiota se paga aparte –la besó.
—No puedo defenderte ante esa espantosa verdad.
La pelirroja comenzó a reír cuando él le hizo cosquillas, retorciéndose debajo de él a causa de la risa intensa de los cosquilleos.
—Te amo, Potter –murmuró él, dejando las cosquillas y besándola.
—Te amo también, Malfoy –contestó entre besos.
Habían permanecido gran parte de la tarde en la habitación sin ser molestados, quizás el único habitante estaba más que consciente de lo que ellos habían estado haciendo.
—Tu padre nos invitó a pasar un fin de semana con él –gimió Lily cuando su novio le penetró –y hemos estado… Scorpius –arqueó la espalda a causa del placer.
—M—
Scorpius tuvo que regresar al trabajo antes de que el fin de semana terminara, no podía quedarse a pesar de lo mucho que quería, su deber como Sanador era primero, no es que amara a Lily menos que a su trabajo, pero él había hecho un juramento que no quería romper jamás.
—Lamento interrumpirte –murmuró Shev –sé que estabas de paseo con tu familia.
—No te preocupes Eli –le sujetó el brazo –está bien.
El rubio se dedicó a atender la emergencia por la cuál había sido llamado a mitad de la madrugada del sábado, Abdul no había contestado el llamado y Marcel no era jamás la segunda opción para tratar heridas con fuego maldito.
—Supongo que tendremos que avisar a tu suegro –informó Scorpius observando a Elisheva.
—Es un niño, Scops –murmuró.
—Lo sé –observó al pequeño de tres años que se esforzaba por respirar.
—Los padres no quieren decir qué ha sido lo ocurrido.
—Es por eso que necesitamos a un Auror aquí –suspiró –por favor, ve a llamarlo, tengo que hablar con sus madres.
Scorpius salió de la habitación del pequeño niño, avanzó por el corredor junto con Elisheva y se separaron al llegar a un corredor que se dividía, él fue a la derecha y la pelirroja a la izquierda, para bajar las escaleras.
—Buenos días –saludó suspirando –señores… revisó el expediente McCarthy ¿cierto?
—Sí –la mujer se puso de pie inmediatamente empujando a su marido en el trayecto –como está ¿cómo está mi hijo, Sanador?
—Bastante grave –admitió –le hemos atendido de inmediato, pero son heridas bastante severas y…
La luz roja comenzó a titilar, mientras el sonido de emergencia se activó, Scorpius se alejó corriendo rápidamente, no había pacientes graves salvo el pequeño niño, los padres fueron corriendo tras él, al llegar a la intersección del pasillo, la madre empujó a quién se le atravesó en el camino, sin detenerse a ver a quién había arrojado escaleras abajo.
—No puede entrar –informó Scorpius y cerró la puerta, mientras una de las medimago entraba con él corriendo a hacerse cargo de la emergencia.
Scorpius levantó la vista un momento, cuando escuchó los pasos apresurados detrás de la puerta, había habido otra emergencia, esperaba que no fuese nada parecido a lo que él estaba controlando en ese momento.
—X—
La puerta de la habitación del pequeño McCarthy se abrió, Scorpius les sonrió a los padres, indicándoles que había logrado estabilizar al pequeño, después de todo, el esfuerzo había valido la pena y sobreviviría.
—Gracias Sanador –la mujer lo sujetó de las manos y las besó –le agradezco que salvara a mi pequeño.
—Es mi… -la mirada de Scorpius se desvió cuando vio a James correr en dirección a una de las salas de intervención.
—James, detente, James –le gritó Harry Potter yendo hasta él, seguido de Ginevra Potter que se detuvo a la altura donde estaba él con la familia McCarthy.
—Sanador Malfoy –lo interrumpió Clara –hay una emergencia, necesito que venga conmigo.
—Con permiso –se disculpó con la pareja y fue jalado completamente desorientado hacia donde los Potter habían corrido.
Los medimagos iban de un lado a otro apresuradamente, el cabello pelirrojo lo tomó por sorpresa, así que se acercó apresuradamente, el corazón no dejó de latir apresuradamente aun viendo que no se trataba de Lily, sino de Elisheva, la puerta vibró por los golpes de fuera, la voz de James no se escuchaba gracias a los hechizos, pero no se necesitaba ser un genio para saber que era él.
—Alguien –la voz le flaqueó –por favor ¿alguien puede decirme que ocurrió?
—La señora McCarthy le aventó por las escaleras –informó Clara –hemos intentado… pero no… -la voz se le quebró y las lágrimas corrieron por sus mejillas.
Era normal tratar con esa clase de asuntos, pero muy raro los pacientes eran compañeros de trabajo.
—Son gemelos –informó Scorpius una vez que se percató –gemelos idénticos –informó él, observando a sus compañeras.
Todo el ambiente del lugar era bastante pesado, nadie quería hablar o contar alguna broma como normalmente lo harían, estaban preocupados por Elisheva, todo San Mungo la adoraba, bueno, había sus excepciones, pero era más querida que odiada.
—M—
James Sirius Potter se levantó como un resorte al ver salir a Scorpius, su bata estaba cubierta de pus y sangre, observó los ojos avellana del hermano de su novia y detrás de él se encontraba toda su familia, mirándole esperanzadamente.
—Lo lamento –musitó moviendo la cabeza negativamente –hicimos todo lo que pudimos por salvarlos, pero no pudimos hacer mucho.
—Ella… mi hijo y ella –susurró retrocediendo un par de pasos, chocando con Albus que lo abrazó.
—No, ella estará bien –le informó.
—Estás hablando en plural –soltó furioso Albus, daba la impresión de que si James no estuviera aferrado a él, iría hasta el rubio y lo golpearía.
—Elisheva… eran gemelos –informó.
Ginny observó a su marido, fue hasta su hijo, le frotó la espalda y comenzó a murmurarle algo que Scorpius no escuchó, a él le hubiese encantado un abrazo de Lily, pero comprendía que era momento de apoyar a su hermano; lo que le tomó completamente desprevenido fue el abrazo que Harry Potter le dio, jamás habría esperado algo así del patriarca Potter.
—Gracias, sabemos que hiciste todo lo que estaba en tus manos.
—Me hubiese podido hacer más.
—Quiero verla –soltó James.
—En unos momentos más estará en una habitación, estará dormida, lo más seguro es que despierte por la tarde.
—Gracias –asintió James y se alejó de su familia.
— ¿Qué fue lo que pasó, papá? –interrogó Albus.
—No lo sé, yo llegué aquí porque ella me llamó, vine a ver un incidente con fuego maldito y al llegar, todo era un caos, Clara me informó que tendría que avisarle a James que había ocurrido un accidente con Shev, así que le pedí a tu madre que lo hiciera.
Scorpius localizó a James, observaba por una ventana, completamente distraído, ni siquiera se percató que Scorpius estaba ahí, hasta que éste le sujetó el brazo.
—Todo va a estar bien, tienes que estar bien para ella –murmuró.
—Le había suplicado que dejara de trabajar en lo que el bebé nacía, pero se negó a quedarse en casa sin hacer nada.
—No fue su culpa –lo regañó el rubio.
—Lo sé, fue mía, debí convencerla y no actuar como un idiota autoritario como me llamó –elevó la vista –ella jamás va a perdonarme esto, lo sé –negó abatido.
