*ACLARAMOS QUE LOS PERSONAJES SON DE MEYER AL IGUAL QUE LA IDEA ORIGINAL, EL CAMBIO EN LA HISTORIA ES FRUTO DE NUESTRA LOCURA COMPARTIDA XD
°.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.° CHAPTER 37: la vida me dio otra oportunidad… pero yo no me di cuenta °.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.°
Jacob POV
En mi interior sabía que estaba siendo un horrible alfa, sabía que mi manada sufría las consecuencias de mi estúpida depresión. Pero no podía hacer nada por evitarlo. Contaba los días como si fuesen meses y las horas se me hacían eternas. Nada me parecía interesante ni digno de preocupación, mantenía la careta de alfa solo para tener algo de donde agarrarme y no dejarme caer en el abismo que se cernía bajo mis pies. Si no tuviese algo que hacer seguramente el bosque me hubiese visto morir en algún sitio. Por primera vez creí que era posible morir de amor. Yo estaba cercano a ser una víctima.
Catorce días habían pasado desde que Leah dejó la reserva, catorce días desde que me daba igual morir o no en la batalla que se acercaba, catorce días en los cuales despertaba a cada atardecer y patrullaba solo esperando encontrarme con algún vampiro que me quitara la vida, pero conociendo la suerte que tenia aun seguiría respirando o al menos intentándolo ya que muchas veces mis pulmones se negaban a cooperar.
En estas dos semanas varias cosas habían acontecido, en la casa de lo Cullen estaban como locos, Alice y Jasper se fueron quien sabe dónde, no dejaron una nota, no se despidieron, nada. Bella está desesperada pensando que se habían escapado de una muerte inminente y que la batalla estaba completamente perdida incluso antes de comenzar, no podía culparla de la paranoia que tenía, sabiendo que Alice era vidente ¿Qué otro motivo tendría para irse? A mi parecer ninguno, y Bella pesaba lo mismo. Mis visitas por la casa de blanca no eran tan seguidas, más que nada porque mi ciclo del sueño se había invertido, ahora dormía de día y patrullaba de noche, le hacía honor a las leyendas de hombres lobos que solo se transforman a la luz de la luna, aunque para mí esa luz se había marchado para siempre dejando mi noches sin esperanza para seguir viviendo. Muchas veces me pregunté por qué aun me mantenía en pie si no me quedaba nada que valiera la pena el esfuerzo, entonces me acordaba de la pequeña Nessie, la pequeña de cabellos ondulados y mejillas fáciles de sonrojar al igual que la madre cuando era humana, esa niña era un verdadero encanto, alguien que merece el esfuerzo, alguien que merecía mi último arrojo antes de morir, la conocí cuando nació, ayudé en el parto, aunque mis motivaciones hubiesen sido muy diferentes, luego ayudé a criarla, para Renesme era un tío mas, aunque no me parecía en nada a una sanguijuela. Si, Nessie era por quien seguía corriendo por los bosques. Y por quien pelearía esta batalla. No dejaría que nadie la tocase ni le hiciera daño, por el cariño que le tengo a esa niña y por la amistad que me une con su madre.
Debería mantener mi cabeza en la manada, sabia eso, después de todo soy el alfa, aquel que los guía y los mantiene unidos, pero no me preocupaban tanto, estaba seguro que ellos sobrevivirían sin mí, cuando yo ya no esté, podrán volver con Sam y deberán continuar con su vida. Lo único que me calaba hondo era la forma en la que los trataba, mi humor simplemente se había esfumado, casi no los veía, salvo cuando cambiábamos turnos y ellos me ponían al tanto de lo que pasó en su patrullaje. Ellos no podían decir nada malo con respecto a Jacob su alfa, seguía como líder de la manada y cumplía mi deber a cabalidad sin dejar nada al descuido ni a medio hacer, pero las cosas era muy diferentes cuando hablábamos de Jacob el amigo, ese ya no existía. Olvidé la última vez que me comporté de esa forma con ellos.
La última vez que hablé con todos de forma extendida fue hace más de una semana, desperté antes del anochecer y con el mal sabor de boca que me dejó una pesadilla, otra de las que tenía a diario y que solían atormentarme, la mayoría trataban de lo mismo. Solía estar en el bosque con Leah a mi lado, mis fantasías me mostraban con ella de la mano, de la forma en la que me gustaría estar por el resto de mis días, ella caminando a mi ritmo siendo iluminada por la luz de la luna provocando un resplandor en su piel que la hacían parecer mas una utopía que una realidad. Pero la felicidad no dura mucho ya que sus dedos entre los míos se transforman en agua y se deslizan escapándose de mi agarre. Aquí es cuando los sueños comienzan a diferenciarse. Algunas veces ella simplemente desaparece dejándome solo en un bosque que pierde su brillo a medida que transcurren los segundos. En otras ocasiones ella aparece frente mío y dándome una sonrisa lastimera se voltea y se va. También han ocurrido momentos en los cuales Taylor aparece y me la quita mientras yo intento con todas mis fuerzas ir por ella, pero no logro moverme y termino sintiendo la típica desesperación de un sueño que se mueve en cámara lenta mientras la razón de tu vida se va frente a tus ojos. No importaba como fuera el sueño. Siempre terminaba con la misma sensación en el pecho. Vacio. Desesperación. Tristeza y con ella yéndose de mi lado.
No se me antojaba comer cosas crudas como lobo, así que me dirigí hacia mi casa para comer algo humano y ducharme, necesitaba sentir el agua caliente bajando por mi cuerpo para relajar los músculos agarrotados. Aunque creo que la verdadera escusa era hacer algo que me alejara un poco de la licantropía por un momento o terminaría en forma de lobo permanentemente. Caminé sin apuro. Al entrar Billy me miró con asombro, como quien ve a un fantasma, aunque no lo puedo culpar, llevó días sin venir y no estoy presentable en lo absoluto. Podía sentir las bolsas colgando bajo mis ojos.
- Te ves horrible ¿lo sabías? – me dijo, por la preocupación en sus ojos, no lo decía en tono de broma. Al contrario, estaba totalmente serio.
- Tú no eres la representación de un modelo – devolví intentando ser irónico y provocar una sonrisa en esa cara amargada. Pero no me resultó.
- Hablo enserio, tienes pésimo aspecto Jacob – yo elevé mis hombros.
- He tenido mejores días – confesé sentándome sobre el sillón y tirando la cabeza hacia atrás. El viejo sillón destartalado de mi sala se me antojaba comodísimo en comparación con el suelo del bosque, lugar en el cual había dormido durante días.
- Me estas preocupando hijo.
- No veo por qué.
- Eso es porque no te has visto en un espejo últimamente – su ceño estaba fruncido y se había acomodado en su silla, lo cual era signo de que se preparaba para darme una reprimenda o un sermón de esos que te hacen dormir o pelear. Pero estaba demasiado cansado para intentar discutir con él.
- No estoy de ánimos para tus discursos Billy – cerré mis ojos e intenté ahogar cualquier sonido de la voz de mi padre, pero no resultó mucho, él tiene el extraño tono de un alfa, que te hace escucharlo aunque quieras mandarlo a mejor lado.
- No estás de ánimo para nada realmente – lo ignoré a pesar de que sabía que tenía razón – estoy harto de que el rostro de un autómata esté siempre en la cara de mi hijo, el cual solía ser risueño y entusiasta sin importar las cosas que pasaran.
- Han pasado muchas cosas desde entonces y es difícil serlo cuando te vuelves alfa de una manada y los chupasangre amenazan con matar todo cuanto quieres – dije elevando mi rostro para mirarlo. Billy no se inmutó manteniendo su semblante tan duro como el mío. Aunque esa era una mala escusa para mi, ya que todo cuando quería se encontraba en otro condado de los estados unidos.
- Esa no es la razón por la cual te ves tan mal hijo – suspiré cansadamente, recordé que mis intenciones iniciales de venir aquí era tomar una ducha y comer algo. Me levanté intentando escapar de lo que fuera que iba a decirme.
- Una vez que me duche me veré mejor, el bosque arruina mi belleza innata – dije sonriendo de forma forzada, creí que una broma dejaría a mi padre más tranquilo, por su expresión no resultó, pero no me dijo nada mas, solo suspiró derrotado.
- Bien, báñate que apestas, te esperaré con algo de comida – giró su silla en dirección a la cocina mientras yo me dirigí al baño.
El agua caliente cayendo por mi espalda se sintió bastante bien, me relajó un poco y permitió que por un momento mis músculos dejaran de estar contraídos, descubrí que muchos de los dolores corporales se debían a la simple tensión, pero el liquido caliente no vació mi cabeza de su recuerdo, no quitó el dolor de mi alma, aun podía verla hermosa en ese vestido, hermosa en cualquiera de las formas en las que se había presentado durante ese fin de semana que ahora se me antojaba tan distante y triste, aunque unas de la cosas que más me aterraba era el hecho de que la comenzaba a olvidar, era un recuerdo el cual me parecía cada vez mas borroso pero no por eso menos doloroso, no quería olvidar su sonrisa por lo que me obligaba a recordarla aunque me doliera. Ella era hermosa cada vez que sonreía, incluso cuando se enojaba la encontraba linda… no, linda es muy poco para cómo se veía. En este tiempo descubrí lo masoquista que era, pensar en Leah me dolía en lo más profundo, me hacía sentir que cada órgano de mi cuerpo se negaba a trabajar como correspondía provocándome dolor y haciendo que me costara vivir, pero eso no me impedía recordarla cada vez que me encontraba consciente, incluso aquellas memorias del tiempo en el que corrimos juntos por los bosques pasaban por mis ojos, dándome cuenta de lo increíble que se veía su piel con el resplandor del sol, sus ojos verdes brillando a causa de las lagrimas, muchas de las cuales yo había provocado por mis estupideces, esa mirada cuando se dejó arrastrar hacia el precipicio para caer conmigo al mar rabioso, su sinceridad esa vez en que me dijo que se iría sola, o la pena en sus hermosos orbes cuando mi estupidez la mandó lejos de mi lado.
Salí de la ducha y me puse unos viejos pantalones limpios. Note mi pelo más largo que antes, ahora me llegaba a la mandíbula ¿en qué momento había crecido tanto? Moví mi cabeza en negación al darme cuenta de la poca atención que me daba a mí mismo, si yo mismo me daba cuenta de lo descuidado que me había vuelto conmigo mismo, no quiero imaginarme como me veían los demás. No le di mayor importancia y me dirigí hacia la cocina. No me esperaba lo que me encontré allí.
A la mesa estaba toda la manada, Quil, Embry y Seth untando animadamente el pan en la fuente con huevos revueltos mientras reían y charlaban felices sin ser contagiados de mi estado abatido, pero sus rostros se ensombrecieron al verme, mostrándose cautos y a la defensiva, de la misma forma en que se ponían siempre que me veían, al menos desde el día en que les grité de forma exagerada y tan poco propia de mi. Ignoré el cambio de ánimo en la habitación más que nada porque sabía que quien lo provocaba era yo mismo, pensar en el tema me hacía sentir mal, pero no podía hacer nada por cambiarlo. Me senté a un lado de Seth y este me recibió con una sonrisa dándome la bienvenida a la mesa como si nunca hubiese pasado nada, este niño siempre a mi lado con su buen humor. Yo solía ser así hace mucho tiempo ya, creo que la última vez que reí de forma inconsciente y plena fue antes de que todo esto ocurriera, antes de Bella quedara embarazada, es extraño como las cosas se pueden dar vuelta en tan poco tiempo y cambiar de forma tan violenta.
- Vaya, Jacob está vivo ¿Quién lo diría? – bromeó Embry poniendo un pan entero en su boca.
- Hace tanto tiempo que no te veíamos que pensamos que te habías convertido en un árbol más del bosque, vi un tronco añejo y pensé que eras tú – Quil me sonreía al igual que el resto, ellos no solo eran mi manada, eran mis amigos incondicionales y por lo mismo me sentí peor por lo mal que me había comportado la otra vez con ellos. No respondí a sus bromas ya que no tenía el ánimo como para decir chistes y mi mente no funcionaba lo suficiente para devolverles una ironía, pero forcé una sonrisa en mis labios, la cual no fue del todo sincera, pero al menos lo intentaba.
- ¿Cómo está Sue? – pregunté intentando entablar una conversación, supe que ella y Leah habían quedado en malos términos antes de que se fuera. Sentí el ardor en mi pecho al pensar en su nombre, mierda, cada día me parezco mas a Bella. Patético.
- Bien, últimamente pasa mucho tiempo con Charlie, creo que la cosa entre ellos va enserio – respondió Seth con la boca llena de comida. Tuve que concentrarme con un poco para poder entenderle.
- ¿Con Charlie Swan? – esa parte no la sabia, o quizás no lo entendí bien.
- Con el mismo jefe de policía de Forks, desde que Bella y Edward se casaron Charlie se quedó solo y por alguna razón mi madre pasa demasiado tiempo con él, al principio era cocinarle y ayudar un poco con el aseo de la casa, pero ahora es diferente, acompaña a Charlie a ver a Nessie y pasa todo el día con él en la casa de los Cullen, creo que alguna vez los vi tomados de la mano o al menos eso me pareció – Seth se estremeció con el recuerdo. Ahora que lo pienso también me parece haber visto a Sue más cercana a Charlie desde la boda de Bella, si no me equivoco se sentaron juntos en la boda de Sam y Emily, pero nunca me imaginé que hubiera una connotación romántica, Leah se moriría si le dijeran eso… Leah… su recuerdo me entristeció nuevamente.
- Ya me imagino a Sue con Charlie tomados de la mano y caminando por la reserva, menos mal que Leah no está porque si no le daría un ataque al enterarse que Bella seria su hermana política – Embry hizo eco de mis pensamientos pero en voz alta, yo lo miré por el puro hecho de haberla nombrado.
- Sí, pondría una cara de un metro y abriría los ojos como platillos – siguió la broma Quil riendo – parecida a la cara que nosotros pusimos cuando nos enteramos de su noviazgo.
- ¿Noviazgo? ¿De quién? – pregunté con asombro, ¿es que Sue y Charlie estaban saliendo de forma oficial? ¿Tanto me había perdido en estas semanas? La cara de burla de todos me hizo saber que no era eso lo que pasaba.
- Pero Jacob ¡enchúfate radio a pila! – Bromeó Quil sonriendo y tirándome un pedazo de pan, el cual tomé en el aire y me lo eché a la boca por mera costumbre - el de Leah con Taylor – completó. Me encogí, me gustaba recordar a Leah, pero a no al hecho de que estuviese con otra persona y completamente fuera de mi alcance. Intenté que mi estremecimiento pasara desapercibido por los lobos y hablé sin emoción en mi voz
- Pero si eso se sabía desde el momento en que llegaron – dije, mi voz perdió fuerza y firmeza a medida que decía esa frase. Noté como Seth iba a decir algo, pero la voz de Embry se interpuso.
- Pero que poco enterado estás Jacob, pasa de que Leah no fue novia de Taylor hasta el mismo día en que se marcharon de la reserva – me atraganté con pedazo de pan que me había introducido en la boca, tosí de forma exagerada intentando recuperar el aliento, Seth a mi lado palmeó mi espalda con fuerza para ayudarme, pero aunque me sacaran lo que tenía en mi garganta no me daría el aire que necesitaba ya que la sorpresa de la noticia se me quedó en mitad del pecho cortándome la entrada de aire y provocando que el pulso lo escuchara en mi oídos dejándome prácticamente sordo ¿Qué Leah no era novia de Taylor cuando llegó? Eso no era posible, claro que no. Todos en la reserva pensamos que lo eran, por la forma en la que se miraban, en como ella la coqueteaba y le permitía que la abrazara y tocara de una forma que nadie tenía lícito hacer. No podía haber otra explicación para todo eso. Me dolía la cabeza y el pecho al pensar y recordar la manera en la que ellos se trataban y como me enfermaba pensar en ellos como pareja. Pero las pruebas eran contundentes… aunque… ella nunca lo confirmó, ni le dijo novio… por su parte Taylor tampoco lo dijo en algún momento… demonios ¿y si realmente ellos no eran novios antes? ¿Y si yo perdí la única oportunidad que tenia para mantenerla a mi lado solo por ser un maldito imbécil?
- ¿Qué fue lo que me dijiste? – pregunté esperando que me dijeran algo diferente a lo que había escuchado con anterioridad. Todos en la estancia me quedaron mirando, incluyendo mi padre, el cual estaba alejado de todos nosotros en una esquina de la cocina. Me di cuenta de porque me miraban de esa forma, me vi a mi mismo de pie y con los puños cerrados sobre la mesa, me había inclinado en dirección a Embry para pedirle explicaciones como si fuese un delincuente que debía rendir cuentas ante mí. Avergonzado de mi mismo volví a sentarme.
- Diablos Jacob tienes los nervios de punta – dijo Quil arrastrando el pan por la fuente para llevarse todo el huevo que le era posible.
- Una reacción a la tos – mentí, ellos se largaron a reír creyéndome absolutamente nada, pero ignorando la estupidez que acababa de decir.
- Claro, claro – rio Embry – el día en que Leah se fue Sue me pidió que la fuera a despertar porque el desayuno estaba listo, entonces fui e inocentemente abrí la puerta sin esperar nada malo, ¡pero qué equivocado estaba! La encontré en la cama abrazada con Taylor y ¡Auch! – exclamó Embry, grito que oculto el gruñido que había salido de mi garganta al escuchar eso, no quería imaginármelos juntos en una misma cama, pero mi imaginación trabajo de todos modos y sin pedirme permiso me dio una imagen de ellos abrazados cariñosamente bajo los cobertores, Taylor tras ella y pasando su brazo por la pequeña cintura de Leah allegándola a su cuerpo como yo quería hacerlo, la cabeza me comenzó a dar vuelta y el pecho se me comprimió más de lo que ya estaba. Me sentí enfermo y con incontenibles ganas de que la tierra me tragara para de esta forma desaparecer permanentemente – maldición Seth ¿por qué mierda me pegas? – El aludido no dijo nada, solo meneo la cabeza negando por algo – lobo bobo y loco – murmuró Embry por lo bajo pero sonriendo por el juego de palabras que acababa de hacer – ignoremos al violento. Como te decía los encontré en la cama de Leah durmiendo abrazaditos románticamente, ni te imaginas el asco que me dio verlos tan juntitos…
- Me sorprendes, tú sí que eres imbécil – la voz de Seth interrumpió la historia de Embry, y yo se lo agradecí, mi mente me estaba jugando una mala pasada imaginándome a Leah con Taylor de esa forma y ya no podría aguantar nada mas sin desmoronarme.
- ¿Y ahora que hice?
- Estás hablando mal de su hermana idiota – aclaró Quil tomando su estomago por lo satisfecho que se encontraba y palmeándolo como si estuviera enorme cuando solo se veían sus abdominales marcados – ignóralo Jacob, cada día se supera en idiotez. Lo principal aquí es que ellos nos aclararon que al momento en que llegaron a la reserva eran solo amigos y nada más que amigos, pero que Taylor le había pedido a Leah que fuesen novios durante el matrimonio y ella le dijo que si al día siguiente, no sé si antes o después de que Embry los encontrara así.
- No puede ser – negué con la cabeza queriendo darme un tiro por lo idiota que había sido ¿Cómo no se me ocurrió preguntar? No es como si ella me fuese a contar que estaba con Taylor, pero debí hacerlo de todos modos… ¡que soy imbécil! Mierda, ya no tengo insultos para mi mismo porque nada dice lo tarado que era. La hubiese obligado a hablar de haber tenido algún indicio de que no eran pareja, me habría arriesgado a usar mi voz de alfa para que me dijera si ellos dos eran novios o no. Pero claro que no lo supe, nunca lo supe, me deje cegar por mi autocompasión, por mi negativa a las cosas que Leah me hacía sentir cuando todo era más que claro, cuando todo el mundo me preguntaba por ella y por mis sentimientos hacia ella… ya no sabía que pensar, mi mente comenzó a pensar con lentitud entumecida por la noticia.
- Si puede ser, de hecho se dieron un beso baboso de lo más romántico frente nuestro mientras comíamos ¡Auch! – Quil también se quejó cuando la lata de café chocó en su hombro – pero Seth estás hecho una bestia.
- Y ustedes son mas tarados de lo que alguna vez pensé, nunca creí que fueran capaces de semejante estupidez – Seth se veía molesto, aunque no sabía el porqué, si el que estaba que mataba a alguien era yo mismo. Quería matarme, y matarlos a ellos por no abrir la estúpida boca.
- ¿Es cierto lo que me están diciendo? – pregunté bajo, respiré lo que más pude a fin de poder controlar mis temblores cada vez más fuertes, cerré los puños con fuerza. Fijé mis ojos en los de Seth, confiando en que él no me mentiría, espere que admitiera que todo era un mal sueño o una pésima broma, pero nada paso, solo bajó la mirada afirmando mi desgracia.
- Claro que es verdad, todos están de testigos, estábamos todos presentes – respondió Quil con tono molesto por mi desconfianza.
- ¿Cómo que estaban todos presentes?
- Tomamos todos juntos el desayuno ese día, la escusa era que nos iríamos a despedir de Leah porque no la veríamos nunca más y todo eso, pero la verdad es que nos moríamos de hambre después de una noche de patrullaje y la casa de Seth era la más cercana que teníamos – Embry lo dijo en broma, pero a mí me estalló la noticia como granada.
- ¿Por qué mierda no me dijeron eso? – pregunté alzando la voz indignado por no haber sido invitado a la casa de Leah como todo el mundo esa mañana.
- Pues tu y Leah estaban enojados, no pensamos que quisiera unirte a la fiesta de té improvisada que tuvimos esa mañana. No logras hablar con ella de buena forma en momento normales, no nos queríamos arriesgar a una mala pasada con sus temperamentos juntos dentro de una misma habitación – la voz de Quil se escuchaba lejana, no podía ser eso cierto, no podía ser que el tiempo que estuvo aquí yo no lo aprovechara para conquistarla, ella estaba con alguien mas según yo y todo el resto, se veía feliz, contenta, tranquila… y ¿todo eso porque tenía a un amigo a su lado? ¿Es una broma? ¡Un estúpido amigo! un maldito humano con aires de superioridad que aprovechó su tiempo con ella a solas para hacer lo que debí hacer yo: pedirle que se quedara con él, que lo amara a él, lo cuidara a él, lo tocara a él. No puede ser, pero es que a mí me deberían pagar por idiota, sería millonario a estas alturas y tendría más dinero que los Cullen.
Sentí como el peso de la notica caía sobre mí como su estuviera cargando el peso del mundo sobre mis hombros, pero me di cuenta donde estaba, en mi comedor, rodeado de personas que no saben el infierno por el que estoy pasando ni el sufrimiento que en silencio soporto cada día desde que ella se había marchado, y que no deben saber bajo ninguna circunstancia tanto por mí moral como para su propia salud mental. Los miré y vi como sus ojos estaban sobre mí, perplejos, e iban de mi rostro a mi mano. Fue entonces cuando me volví consciente de que algo resbalaba hacia mi codo, algo liquido y tibio. Escuché como las gotas caían al piso y como las respiraciones de las personas en la sala se aceleraban.
- al parecer no somos los únicos idiotas sentados a la mesa, nos hacen competencia – le dijo Embry a Quil en un susurro totalmente audible gracias a mi oído.
- Suelta el cuchillo Jake – dijo Seth tomando mi mano, yo la abrí y de ella cayó al piso el arma cubierta de mi sangre mientras que mi palma sangraba de forma profusa manchando la mesa y el piso.
- Mierda – no me había fijado que tenía un cuchillo en mi mano, ni siquiera sentí el dolor del corte cuando presioné mis dedos alrededor del filo, mi mente estaba demasiado concentrado en mi idiotez. Me levanté presuroso y puse la mano bajo el chorro de agua helada, el fregadero se llenó de color carmesí.
- ¿Estás bien? – la voz de Seth era de preocupación, tenía un paño en su mano y limpiaba el suelo y la mesa de las gotas de sangre que yo había dejado.
- Claro, para cuando salga de la casa solo tendré una fea cicatriz rosada – dije elevando una comisura de mi labio, intenté imitar una sonrisa y se me dio fatal ya que aun pensaba en las cosas que me habían dicho y aun me recriminaba a mí mismo.
- No hablo de tu mano Jacob – el pequeño Seth me miraba serio dándole a su aspecto el de una persona mayor a los 15 años que tenia.
- No sé de qué me hablas – mentí rogando que no fuese lo que creía que era. Aunque conociéndolo si lo era.
- No te hagas el tonto.
- ¿Van a tener que amputarte la mano Jacob? – la broma de Embry a mi espalda provocó la risa colectiva, al menos de ellos, yo intentaba no pensar en lo que Seth me había dicho.
- No sería muy conveniente ahora que una tropa de sanguijuelas viene en camino – murmuré.
- Escusa perfecta para faltar a la batalla, le das un justificado medico a los chupasangre y te vienes a descansar, totalmente excusado de la educación física que ocurrirá ese día – rió Quil provocando que mi padre riera también. Saqué la mano del agua y ya estaba curada, ahora tenía una fina línea rosada cruzando mi palma.
- Ya es tarde – dije – iré a patrullar.
- Yo iré contigo.
- Voy solo – espeté rápidamente a Seth mirándolo, él no se inmutó nada y continuo caminado a la puerta.
- Tengo que darte las novedades del día alfa – no podría zafarme de la conversación, suspiré cansinamente y seguí caminando, salí de la casa sin despedirme de nadie y con Seth pisándome los talones, lo único que quería era perderme en el bosque, pero no, ahora al chico le daba por ser psicólogo.
- Habla pronto que debo irme – la noche estaba tranquila y templada, me sentí un poco mejor al saber que estaba bañado y que mi estomago tenía algo diferente a comida cruda recién cazada y aun con la piel puesta. El muchacho frente mío me miró esperando que dijera algo mas, pero al ver que no abría la boca rompió el silencio.
- ¿Cuándo me vas a admitir el porqué de tu depresión? – preguntó, me encogí al escuchar la palabra, no me consideraba alguien depresivo, o al menos había intentado ocultarlo lo máximo posible. Pero engañar a Seth era como intentar sorprender a Alice, prácticamente imposible.
- No es depresión lo que tengo, solo preocupación por la batalla que casi llega, tengo ganas de patear algunos traseros fríos, simplemente estoy estresado – eso no sonó ni un cuarto de lo chistoso que yo pretendía que fuese.
- Es por Leah ¿cierto? – abrí los ojos asombrado ¿Cómo lo hacía para darse cuenta siempre de lo que me pasaba? Este muchacho se está juntando demasiado con Edward y tengo la impresión de que comienza a leer los pensamientos del resto, pero no solo eso se le pega, la capacidad de desesperar a la gente con sus preguntas y deducciones inconvenientemente acertadas también era una característica que tenía Edward.
- Leah no está – reconocí en voz alta soportando el ardor en mi pecho que provocaban esas palabras, decirlo a viva voz es hacer el hecho más real de lo que me gustaba pensar – no tiene nada que hacer en esta conversación.
- Hay algo de lo que me enorgullezco Jacob, y eso es de mi percepción, puede que los demás no se den cuenta, a pesar de que no creo que sean tan idiotas como para no verlo, pero para mí está más que claro que tu estas enamorado de Leah – ahogué un grito cuando escuché eso, no podía creer que el realmente se hubiese dado cuenta ¿tan mal actor era?
- No… yo no… error… no – balbuceé cosas sin sentido, pero que al menos connotaban mi negación a eso.
- Se que no me dirás que lo estás Jacob, no soy tan inocente como para creer que me confesarás el amor que sientes por mi hermana, pero eso no quita que yo sepa que es verdad y que te afecta hasta la medula que ya no esté en la reserva, puedo ver cómo te estremeces al escuchar su nombre, y que tu cuerpo no reacciona si no está ocupado en algo que te distraiga de pensarla… – la confesión de Seth me tomó con la guardia baja, negué con la cabeza ya que de la boca no me salía una palabra, pero no podía creer lo acertado que este niño estaba siendo, dijo en palabras correctas la forma en que me siento, aunque estoy seguro que no sabe las implicancias ni el dolor que realmente conllevan si las pones en práctica, como estaba ocurriendo conmigo – mira Jake, se que fue la noticia que te dieron el par de idiotas adentro lo que te puso de esa forma más zombi de lo que eres normalmente, si hubiese sabido que ella no estaba de novia como todos creíamos te habría dicho y te habría obligado a pelear por ella con garras y dientes, te hubiese puesto de rodillas a sus pies si era necesario para que la convencieras de quedarse ya que era algo que yo también deseaba.
- No habría servido de nada con ella, nunca me hubiese escuchado, nunca… – murmuré, me mordí la lengua al segundo después, indirectamente estaba aceptando todo lo que Seth me había dicho – porque no siento nada – agregué sabiendo que no lo engañaba.
- ¿Sabes? – miró hacia el cielo pensativo – mi hermana no es tan arisca como se ve, lo sé en persona que bajo esa coraza hay alguien diferente, solo tienes que saber cómo tratarla… ya viste como era con Taylor, casi cariñosa… mi parte protectora me dice que ella está mejor con él lejos de aquí y de todas las cosas que ocurren en este sitio tan raro… pero si estuviese en mis manos, si el destino me dejara elegir la dirección de los acontecimientos… yo preferiría que se quedara contigo sin dudarlo un momento.
- Seth…
- No es necesario que me digas nada porque eres un terco igual que ella que no aceptará nunca lo que realmente siente no importa las consecuencias de eso… - me interrumpió volviendo sus ojos a los míos - ella está tranquila con Taylor – lo sentí como una lanza en una herida sangrante pero sentía tanto dolor en esos momentos que algo mas ya no me afectaba, había llegado al tope de mi umbral doloroso y simplemente nada podría aumentar el agujero que tenía en mi interior, el cual supuraba de tal manera que poco a poco ganaba terreno en mi pecho quemando todo lo que había en su paso, quemándolo lentamente y preocupándose que cada una de las fibras nerviosas sintiera lo que estaba haciendo.
- Sí, eso debiese ser lo importante – agregué ocultando el dolor que estaba cruzando por mi cuerpo, pero el hecho de que mis parpados temblaran y mis ojos brillaran a causa de las lagrimas que amenazaban con salir no ayudaba mucho.
- No, lo importante debiese ser que fuese feliz, no tranquila, ella merece más que simple tranquilidad.
- Ella se fue, eso quiere decir que es feliz en San Diego – Seth negó con la cabeza – además se hizo novia de Taylor finalmente…
- ¿Y tú que harás? – la manera en que formulaba las preguntas me sobresaltaba de una forma poco normal, intenté sobre ponerme al asombro por el cambio de objetivo en la conversación para entender a que se refería con eso. Si me preguntaba que haría con mi vida eso era simple, no planeaba salir de la batalla con los Volturis. No quería seguir respirando cuando cada respiración me daba un recuerdo de Leah. No cuando cada vez que volteaba mi miraba hacia algo me acordaba de ella. Porque todo me recordaba a Leah. Todo.
- ¿A qué te refieres? Pelearé en un tiempo más con una tropa de vampiros y seré el mártir o ganaré o ambas…
- Esa no es la respuesta, quiero alfa por el resto de mis días – arrugó el entrecejo al hablarme, yo me había empezado a aburrir de la conversación, tenía mucho en que pensar y no podía hacerlo con las palabras de Seth en mi cabeza. De hecho, estaba seguro que las palabras de Seth se quedarían en mi mente por varias horas perturbándome y mezclándose con todo el resto.
- No serás un lobo el resto de tus días Seth, una vez que esto acabe volverás a estudiar, dejaras de cambiar, te imprimarás, tendrás familia, hijos, nietos y morirás siendo un viejo todo arrugado. No vas a necesitar alfa para eso – Leah nunca me perdonaría si dejaba que ser se quedara andando en cuatro patas para siempre. El hombre de la vida de Leah era Seth, ella nunca desearía que su hermano pequeño se quedara así para siempre, ella quería algo mejor para Seth al igual que yo.
- Entonces quiero a mi amigo para el resto de mis días Jake – la voz de Seth era triste y denotaba suplica, él sabía que yo no buscaría salir con vida de la pelea con los Volturis y que probablemente lograría mi objetivo, si ellos me quitaban la vida no me importaría demasiado que se la llevaran al contrario se las regalaría con gusto ya que me estarían haciendo un favor, no era mi prioridad seguir respirando por mucho tiempo.
- Vete a dormir Seth – dije, él me miró por un momento de forma cansina, como quien intenta hacerle entender algo a un niño sin obtener resultados.
- No ocurrió nada especial el día de hoy, solo los aromas de algunos nuevos vampiros, pero Edward me dijo que todos eran amigos de la familia y que venían a ayudar haciendo de testigos del hecho de que Nessie no era un niño inmortal – agradecí en mi interior que no siguiera con el tema y me metiera en la cabeza de los nuevos inquilinos de los Cullen, aunque podía ver en sus ojos la desesperación por intentar hacerme recapacitar de algo.
- Hablé con Carlise al respecto, llegarán de a poco, son varias familias de sanguijuelas que inundaran la casa blanca, un día tendremos que ir a hacer reconocimiento de ellos para no confundirnos y atacarlos en los bosques, pero esperaremos a que lleguen un poco más o que ya estén todos reunidos – él me asintió y se giró para darme la espalda, antes de irse me miró por encima de su hombre, dio la impresión de que me iba a decir algo, pero que se había arrepentido a último minuto. Finalmente se fue en dirección a mi casa.
Yo comencé a correr por los bosques, pero no alcancé a cambiar de forma cuando todo lo acontecido cayó sobre mis hombros. Me detuve de golpe en medio del camino y caí de rodillas siendo aun humano. Me dolió todo, cada músculo de mi cuerpo se paralizó de golpe entumeciéndome de pies a cabeza, fue un temblor que recorrió mi cuerpo que me paralizó por completo, no quería pensar en que ella estuvo disponible y a mi mano por dos días y que yo no hice nada de nada, no quería pensar en lo idiota que podía ser por asumir cosas, por tener miedo de preguntarle directamente, por temer que me rechazara cuando le confesara que moría de amor por ella… ¿desde cuándo me había vuelto tan cobarde? Yo no era así, no lo fui con Bella, no temí decirle que la amaba con locura aun sabiendo que ella tenía el corazón ocupado por mi enemigo natural y que por mucho que me amara no me iba a elegir por sobre él ¿Por qué era diferente cuando me refería a Leah? Intenté respirar con dificultad, intenté moverme, pero no pude, así que me rendí y me acosté en el piso a esperar a que todo terminara porque tendría que terminar en algún momento.
No era la primera vez que el dolor por la distancia entre Leah y yo me embargaba de esa manera, no era la primera vez que mi cuerpo se paralizaba reclamándome el calor que solo ella podía darme. Sufría el síndrome de abstinencia, como si me negaran la razón de mi adicción y ahora tuviera las consecuencias, sentí como el peso de la culpa me oprimía el pecho, como mi cuerpo me recriminaba por cobarde y me culpaba por su necesidad insatisfecha de Leah, no podía considerar que era un agujero el que tenía en el pecho, ya que no había nada de mí para agujerear. Me pregunté cuanto más podría aguantar esto, cuanto más podré intentar vivir a penas y aparentando normalidad hacia el resto, cuanto más mis pulmones tendrían aire antes de que finalmente se cansasen y dejasen de funcionar, no puedo hablar de mi corazón, ya que este no estaba en mi pecho, algo latía dentro mío, pero no era ese órgano, el cual estaba roto en alguna parte de San Diego, era alguna otra cosa que se empeñaba en hacerme vivir cuando yo no lo creía necesario.
Finalmente pasó, demoré al menos una hora, o quizás más, en volver a levantarme es noche para poder patrullar. Desde aquel día, todo este tiempo me he estado recriminando por lo cobarde que había sido. Pero más que nada me dolía el cuerpo al saber que tuve la oportunidad de conquistar a Leah pero que no lo aproveché. Ella estaba allí, a un par de metros de distancia, la vida me había dado una nueva oportunidad y yo no me di ni cuenta de eso y la había desaprovechado. Ya habían pasado varios días desde esa noticia y aun pesaba en mi cabeza lo malo de mi suerte y lo estúpido de mis decisiones.
Aun me costaba creer que llevaba 14 días sufriendo de esta forma, cada uno de esos días yo caía en una pesadilla por el día y un abismo durante la noche, porque patrullar en solitario me provoca pensar en ella cada minutos de mi carrera por los bosques, pero aun así lo prefería a ir en compañía de alguien que sufriría el bombardeo de mi penoso intento de vida, prefería sin pensarlo dos veces el caer al tártaro solo… increíble que 14 días hayan pasado, pero así era, dos semanas dentro de un infierno que me tenia atrapado de forma indefinida y permanente, ya que ella no pensaba volver, el infierno no me pensaba soltar.
(¸.•´ (¸.• † Lirit † °•.¸:T.T… Esa es lo que me provoca este capitulo… pobre lobito mio como sufre. Espero que los sentimientos de desesperación, sufrimiento, culpa y demás hayan quedado debidamente plasmados aquí, pusimos nuestro mejor esfuerzo para que entendieran un poco lo que se sentiría si, aquella persona que es mas importante que todo y que es la razón por la que respiras dia a dia se fuera. O peor. Desaprovecharas la única oportunidad que tenias de estar a su lado. Nunca me ha pasado, pero al escribir me lo imagine de esa forma.
Si les gusta: un revi hermoso. Si no les gusta: un revi. Si nos quieren golpear… dejen un revi antes de venir a buscarnos.
Pd: no es lindo Seth? Y Quil y Embry son un plato. Me gusta mucho mas cuando escribo de la manada que de los Cullen. Su humor es como el mio, mucha ironia ^^. En fin. Que estén bien y nos leemos en… app 10 dias mas. MUAC!!
(¸.•´ (¸.• † Agnes †.¸.•: ahhhhhhhh pobrecito!!!!! como sufre el probre hombre T.T me da mucha pena este cap!!!!!!! esta muy bueno, el no sabia que leah no era novia de el pero eso le pasa por no preguntar! bueno espero que les guste y no nos maten . besos a todas!!!!!!!!!
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Seguiremos respondiendo los rewis a todas y cada una de ustedes!!! besos!!!
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