NUEVA COMPAÑERA…
-pero… ¿por qué?...
-por qué ya no te ama Lucrecia, tu no deberías estar sufriendo por el.- comienza a hablarle tomándola de ambos hombros.- deberías olvidarte de Skipper y buscarte a otra pareja.
-no…- comienza a negar ante sus palabras.
-olvídate de él para siempre y deja entrar a otro macho en tu vida.
-no Emmanuel, no quiero, no quiero dejarlo.
-¿por qué no entiendes que el ya no te ama?.- pregunta desesperado y en voz alta.
-por que eso no es cierto, el me ama, me sigue amando a pesar de todo, yo lo sé y eso de tus fotografías y de que se está acostando con Elizabeth son una mentira, es más, mira lo que hago con tus dichosas fotografías.- desesperada toma una y la rompe en dos partes.- son mentiras todo lo que me viniste a decir, incluyendo el divorcio.- da media vuelta alejándose, pero es detenida al sentir ser tomada por una de sus aletas, Emmanuel la jala hacia el tomándola de la cintura con ambas aletas, mientras que Lucrecia trata de alejarlo colocando sus aletas sobre su pecho. El pingüino de ojos grises ante tal desesperación, la besa a la fuerza mientras trataba de controlarla al sentirla sin dejar de moverse.
-¡te amo Lucrecia!, ¿lo entiendes?, te amo como jamás creí amar a nadie.- confiesa metiéndola aun mas en un pánico mental, mientras la besa de nuevo a la fuerza.
-¡suéltame!.- ordena separando su pico del de él, mientras lo empujaba con toda su fuerza.- ya ni sabes lo que dices.
-claro que lo sé, porque lo que te digo es cierto, te amo.
-¿me amas?... pero si tú me odias, siempre me has hecho quedar mal ante todos, me lastimaste con lo que me dijiste sobre Skipper.
-perdóname mi amor, pero tenía que abrirte los ojos ante lo que Skipper es en realidad.
-no me vuelvas a decir mi amor y si crees que con unas simples fotografías puedes convencerme de todo lo que dices, estas muy equivocado.- sin nada más que decir da media vuelta y camina hacia su celda de nuevo.
-Lucrecia mi amor, Lucrecia…- la llama en vano, pues era definitiva su retirada, Emmanuel guarda de nuevo sus fotografías, junto con su trámite de divorcio y se retira también.
Adolfo seguía sin soltar a la nutria macho del brazo, hasta que Antonio decide soltar a Becky y alejarse de Adolfo.
-tú no te metas, esto es entre Becky y yo.
-por supuesto que me meto, porque no voy a permitir que un canalla como tú la lastime.- se defiende sorprendiendo a la hembra.
-¿tú me lo vas a impedir?, ¿cómo?, si solamente tienes una pata.- ríe de forma burlona señalando su pata vendada.
-pues así sea con una sola pata o sin las dos, yo voy a defender a Becky de ti y de quien sea.- continua defendiéndose caminando hacia él, demostrando que no le tenía temor.
-muy bien ave, tu ganas, me voy, pero mañana regresare por ti.- amenaza mirando directamente hacia la hembra. Becky se acerca a Adolfo y lo abraza con fuerza.
-gracias por defenderme.- agradece sin separarse de él.
-no tienes nada de que agradecer.- responde abrazándola también, comenzando a acariciar su espalda de arriba para abajo levemente, Becky cierra sus ojos ante eso y lo suelta después de varios segundos.- ¿podrías decirme por qué vino a verte y de esa manera?
-es… algo personal.- responde volteando a otra parte.
-a… ok yo entiendo… creí que éramos amigos.- repite lo mismo que la hembra le había dicho, Becky voltea a verlo sorprendida mientras este le sonreía.
-bueno, es que… un tiempo atrás, yo comencé a salir con Antonio a escondidas de todos, nadie lo sabía, ni siquiera Stacy y eso que nos contamos todo, pero después… después el comenzó a obsesionarse por mi y se volvió agresivo cuando no estaba con él, me empezaba a dar miedo y decidí terminar con el de una vez por todas y ahora veme, me sigue acosando y dudo mucho que algún día me deje en paz.
-no dudes eso Becky, porque yo te voy a defender de él y de quien sea.- apoya sintiendo como la pata de Becky toma su aleta, seguido de que esta coloca su cabeza en su cuello, Becky alza la mirada y logra verlo muy cerca.
Por otra parte, Amalinali camina directo hacia la oficina del comandante Saúl, entra y lo ve ocupando mirando archivos en su computadora.
-comandante, tiene una llamada telefónica de emergencia.
-¿de emergencia?... gracias por el aviso.- toma el teléfono que tenía en su oficina entre sus aletas.- hola.
-hola comandante Saúl, soy el comandante Toledo, ¿puede decirme que sub-teniente tiene a su cargo?.
-por el momento a ninguno, pero la sub-teniente Elizabeth, puede hacerse cargo de ese puesto, podría decir que es la mejor candidata para eso.
-¿dijo la sub-teniente Elizabeth?, ¿pero que ella no había ya fallecido?.- Saúl al escuchar su pregunta se pone de pie, alarmándose por dentro.
-¿cómo que ya falleció?
-la última noticia que nos había recibido sobre ella, era que falleció.
-no eso no puede ser, yo recibí a una pingüina en mi barco militar, con la noticia de que es la sub-teniente Elizabeth.
-lamento decirle que… le mintieron, la sub-teniente Elizabeth falleció, esa hembra que tiene en su barco militar, se hizo pasar por ella, tal vez y sea una espía, tenga cuidado.- Saúl ante esta noticia cierra sus ojos fuerte mente en señal de decepción por sí mismo.
-si lo comprendo muy bien, gracias por la noticia y por su llamada.- agradece seguido de escuchar un "de nada" del otro lado, cuelga el teléfono y se dirige hacia Amalinali.
-Amalinali, busca a esa pingüina que se hace pasar por la sub- teniente Elizabeth, y tráemela en este momento.
-si señor.- obedece saliendo del lugar a toda prisa.
Lucrecia que recién regresaba del salón de visitas, llega con ojos llorosos por sus lágrimas.
-Lucrecia, ¿de nuevo lloraste?
-se está acostando con otra Alma, se entregando a otra hembra.- le informa de nuevo soltando a llorar. Alma niega con la cabeza mientras se acerca a ella, abrazándola junto con Estela para que ambas la consuelen.
-de verdad lo lamento cielo, pero… creo que es mejor que ya lo dejes…
-¡no!, no quiero y no creo dejarlo, yo aun lo amo Alma, lo amo y jamás dejare de amarlo a pesar de todo.- continua negando caminando hacia la ventanilla con herrería. Mira el exterior por medio de la ventanilla y continua llorando, sentía como el corazón le ardía por dentro, matándolo poco a poco, sus lágrimas eran el único medio por el cual, ella podía desahogarse y liberar toda la tristeza interna que tenia, aun tenia las imágenes grabadas en su mente que encontró en esas fotografías. Pero algo detuvo su llanto al escuchar un gran escándalo que venía por fuera, Lucrecia no dio más importancia a eso y siguió desahogándose.
-¡ella tiene que morir!.- comienza a gritar una nueva pingüina.- ¡debe morir!... ¡maldita, mereces la muerte!... ¡la muerte!.- no para de gritar con las aletas atadas en la espalda. Es encarcelada en una celda como la de las demás y la guardia comienza a retirarse.
-¡oiga!.- la llama a lo lejos Alma.- usted no puede dejar a esa hembra aquí, deberían de haberla llevado a un manicomio o algo parecido, se logra ver que esta enloquecida.
-eso es algo que tu no ordenas, a mi me dieron esa orden de dejarla aquí.
-pero podemos correr peligro con ella aquí.- insiste nuevamente.
-¡ya guarda silencio!.- ordena por última vez alejándose.
-pero que inconsciencia tiene, esa nueva pingüina está totalmente desquiciada, podría atacar a cualquiera de nosotras.- teme Alma sintiendo como Estela la abrazaba con fuerza ante su temor. Alma corresponde a su abrazo y mira a Lucrecia, la pingüina no paraba de derramar lagrimas ni de tener la mirada perdida, Alma sentía tristeza por ella.
El tejón hembra al tenerlo así, siente como su corazón aceleraba cada vez más y mas, temía que en cualquier momento perdiera la razón para besarlo con pasión, como ella siempre había soñado. Sin saberlo comenzaba a acercar sus labios a su pico muy lentamente, por otra parte Adolfo sabía muy bien a lo que ella quería llegar, pero tenía su corazón herido, que no quería buscar otro nuevo amor hasta hablar con Lucrecia muy seriamente.
-¡Adolfo!.- lo llama a lo lejos cabo sin mirar la escena. Becky logra reaccionar en sí y mira al pingüino alejarse de ella.
-lo siento, cabo me llama.
-sí, lo sé, adiós.
-adiós Becky.- se despide comenzando a caminar.- ¿qué pasa cabo?.- pregunta al joven pingüino.
-Kowalski quiere que veas algo con el.- le informa caminando hacia la base. Al llegar ambos machos bajan las escaleras seguido de mirar al pingüino alto con una carta en la mano.
-hace un momento nos llego esta carta de Skipper… creo que tu también deberías leerla… es un asunto relacionado con Lucrecia.- Adolfo al oír el nombre de la pingüina camina rápidamente y toma la carta entre sus aletas. Rompe el sobre y desdobla la carta, comenzando a leer el mensaje.
Amalinali camina hacia el cuarto de Jill, toca su puerta y es atendida de inmediato.
-hola Amalinali.- saluda Jill abriendo su puerta.
-hola su-teniente Elizabeth, el comandante Saúl necesita verla urgentemente.- informa caminando junto con ella, Jill en su interior comenzaba a tener un mal presentimiento, recordó en su mente las palabras de Saúl, sobre encontrar otra espía en su barco. Mira a su alrededor y continua caminando, no podía quitarse ese cosquilleo sobre el mal presentimiento, forma su aleta en puño, jala a Amalinali hacia atrás y al momento en que ella voltea a mirarla, esta le da un puñetazo fuertemente, haciéndola caer hacia el suelo para darle el tiempo suficiente para comenzar a correr.
-¡atrapen a esa pingüina!, ¡es una espía!.- ordena la hembra tirada en el suelo, mientras miraba preocupada como Jill escapaba.
Adolfo hace bola la carta del capitán y frunce el seño.
-¡esto ya se está saliendo de control!, Skipper no tenía por qué meter a Lucrecia a la cárcel.
-pues eso ya fue decisión de él.
-¿en donde esta?... ¿a dónde llevo a Lucrecia?.- pregunta a gritos por el enojo que recibió al leer la noticia de la cárcel.
-no puedo decírtelo.- le niega Kowalski dándole la espalda.
-Kowalski por favor, dime… ¿dónde está Lucrecia?.- pide esta vez más calmado, Kowalski da media vuelta y lo mira de frente, podía notar la desesperación en sus ojos.
Gracias pinguinos2000 ya te extrañaba, ya ves, ya no te portes mal para que no te castiguen x_x xDD
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