Capítulo 36 Una nueva etapa
El suelo del planeta Plutón se sentía bastante frio, para lograr incinerar a las cigalas infernales habían tenido que hacer arder sus cosmos hasta casi el límite, todos estaban exhaustos y débiles.
Afrodita, la Diosa, yacía sentada en el frio suelo al lado de Hermes y de su hijo cuando escucho el grito de Graciela y el llanto de Hades y fue cuando el terror comenzó a tocarle a hasta los huesos.
-No puede ser que le paso a la rubia oxigenada?-
Para Hermes como para la mayoría las cosas eran bastante claras.
-Mi bella, mira como esta Hades es evidente que Perséfone no sobrevivió a Eris.-
-No puede ser! Esa tonta como pudo ponerse en el camino de esa asquerosa sombra, en qué diablos estaba pensando?-
-Madre por favor es lógico, lo hizo por él, mira como esta Hades, no tiene casi ni fuerza para ponerse de pie. De alguna manera ella lo sabía y no estaba dispuesta a dejar que la Sombra le devorase.-
Las palabras del Santo de Piscis hicieron que en el corazón de la bella diosa se encendiera una rabia y un dolor agobiante, sacando fuerzas desde lo más profundo de su ser logro ponerse de pie dirigiéndose para sorpresa de todos rumbo a donde se encontraba un abatido y desconsolado Hades.
-Tu! Hijo de la gran puta! Miserable cómo pudiste permitir que ella tomase tu sitio?! No te basto con abandonarla e ignorarla durante todos estos siglos, ahora resulta que la envías a vivir en ese maldito infierno!-
En otros tiempos un atrevimiento de ese tipo contra Hades hubiese significado un desafío a muerte, pero el Hades bélico y soberbio que había intentado destruir a la humanidad en más de una ocasión había desaparecido, su espíritu estaba libre del veneno de la discordia. Ahora solo quedaba él mismo y aquello era peor que ser víctima de todas las prisiones de su antiguo inframundo. Sentirse él mismo, sentir a su corazón latir y darse cuenta de que había enviado a la destrucción al único ser que amaba, eso era más que un castigo, era la agonía en vida. Así que solo pudo callar y recibir los insultos y gritos de Afrodita, quien deseaba con todos sus fuerzas matar al ser que había condenado a una eternidad de dolor a la primer amiga que ella jamás había tenido.
Con rabia se lanzó contra él, a puño cerrado golpeándolo sin ningún freno, lo más triste era verle a él sin la menor intención de defenderse. La fatiga de los caballeros y amazonas era total ninguno podía avanzar un paso más, eran los dioses quienes conservaban a penas un gramo de energía.
-Basta mi bella, has perdido la razón, él al igual que tú, fue víctima de esa zorra! Suéltalo ya! –Hermes intentaba con la poca fuerza que le quedaba detener a la Diosa de la belleza quien parecía que las fuerzas habían vuelto a ella, pero solo con el fin de cobrar venganza por el alma de Perséfone.
-Suéltame tu! Es que nadie va hacer nada por ella, todos somos conscientes que el veneno de esa víbora obra sobre la semilla de nuestros miedos o dudas o de nuestros desequilibrios, así que en cierta forma él es culpable de esto también! Ella te amaba imbécil, eres una lacra, pero ella te amaba, cómo pudiste… como llegaste a esto?!-
Hermes fue arrojado de lado por un fuerte codazo de la bella, estaba llena de dolor y no podía desquitarse de otra manera. Poseidón estaba aún adolorido de las heridas que esas cosas le habían dejado sobre todo en su abdomen, pero al ver a su hermano en esas condiciones humillantes, sintió pena por él. Se cercioro de que Gabrielle estuviese bien, dentro de lo que cabía ella solo tenía unos cuantos cortes en los brazos aunque no se veían tan graves, a como pudo saco fuerzas para ponerse de pie e ir a auxiliarlo antes de que aquello degenerara aún más.
Sin más tomo con fuerza a la Diosa del brazo y la encaro.
-Basta ya y reacciona! Ella sabía perfectamente lo que hacía, a mí también me duele lo que está pasando, pero haciéndole daño a Hades no la traeremos de regreso!-
Era cierto por más que quisieran ninguno conocía el camino, ni la forma de poder liberar a Perséfone de aquella tortura, o quizás sí?
-Ellas deben de saberlo.-
-Ellas?!-
-Si las guerreras de la Fuente, fueron ellas quienes encerraron a la Sombra en aquella dimensión deben de saber cómo sacar a Perséfone.-
Gabrielle decidió explicarle antes de que siguiera por ese rumbo, ya que aquello que ella suponía no era posible.
-No se puede sacar a ningún ser de aquella dimensión si no es por medio de la encarnación, el ser tendría que ser libre para poder hablar con la fuente y liberarse por medio de nacer. Sin embargo no es el caso si la sombra la devoro ella ya no existe, ahora se fundió con la sombra y su energía la alimenta como una batería. Cualquier Dios que sea devorado deja de existir y se funde con la sombra, ahora es solo eso, su alimento.-
Hades sintió que vomitaría, aun si su cuerpo ya no era cien por ciento humano las sensaciones de su última vida aun le acompañaban. Se llevó sus manos a la cabeza y escondió su rostro con ganas de que sus lágrimas terminasen por ahogarlo, aunque eso no era posible, él era un Dios y los Dioses no mueren. Como deseaba en aquel momento haber sido devorado por esa cosa, así quizás su esencia podría estar junto a la de ella, aunque fuese en eterno sufrimiento.
La Bella se sintió derrotada, impotente y solo atino en caminar en dirección a su hijo quien no dudo en tomarla en sus brazos para reconfortarla en un cálido abrazo, al menos junto a él podría llorar. Julián se sentó en el suelo junto al ser que en la dimensión divina era su hermano, verlo así era más que triste, era espantoso, ahora podía comprender el porqué de la actitud sobre protectora de su Gabrielle, cualquiera de ellos podría seguir el mismo destino que Perséfone. Al menos eso creía hasta que remarco que Athena y Mitchelle se encontraban sentadas en el suelo junto a solo uno de los caballeros de Géminis.
-Kanon eres tú?-
-Si Poseidón soy yo.-
-Donde esta Saga? Que le paso a tu esposo Saori?-
Todos comenzaron a buscar a sus alrededores para ver si alguien podía localizar a Saga de Géminis, pero era claro que no estaba ahí junto a ellos.
Constanza comenzaba a inquietarse.
-No puede ser!,No estaba con nosotros cuando salimos, yo estaba convencida que estaba con ustedes tres. Ahhhh como me duele! –
-Tranquila mi amor. Estas herida, tenemos que curarte.-
Sorrento se inquietaba no todos habían recibido heridas superficiales, la de cabello negro azulado tenía un par de cortes que se veían con mal aspecto.
-Emperador Poseidón, no cree que deberíamos atender a los heridos?-
-Y así lo haremos, pero primero quiero saber en dónde está Saga, quiero cerciorarme que esa cosa no se llevó a nadie más?-
Saori rompió por fin el silencio.-Mi esposo está bien, al menos eso espero, eso dependerá cien por ciento de que Shion haya cumplido con su parte.-
Todas las miradas se dirigieron al antiguo patriarca.
-El cristal está en donde me lo indico Aurora, mi señora.-
Hermes lograba recobrar sus fuerzas para ponerse de pie junto a Julián, una cosa les quedaba muy clara y esa era que no entendían nada de lo que ocurría.
Saori agrego.-Entonces es el momento de recuperarlos.-
Athena se puso de pie ayudando a Mitchelle y a Kanon después, para que la acompañasen hasta Hades.
-Hades, yo sé que en un pasado hemos tenido nuestras diferencias, pero ahora no es el momento de tirar la toalla. Ahora deja de llorar y dime quieres recuperar a Perséfone o no?-
Las palabras de la Diosa de la sabiduría pusieron de pie a todos, el señor del inframundo sintió que sus oídos le estaban fallando o que su mente le jugaba una mala broma.
-Que dices?!-
-Lo repetiré una vez más, quieres recuperar o mejor dicho volver a ver a Perséfone si o no?!-
-Has oído lo que la rubia de allá dijo, es imposible, ella ya no existe!-
-Dijo que quien fuese comido por la sombra dejaba de existir, pero jamás dijo que Perséfone hubiese sido devorada por la sombra o sí?!-
Hades sentía que tocaba sus límites.-Tu viste como esa nube negra la impacto y la viste desaparecer!-
Aunque la reflexión de Athena pondría a pensar a más de uno. -En realidad todos la vimos desaparecer, pero de que la sombra la hubiese tocado no quiere decir que la hubiese devorado. Si no porque Eris intentaba introducirte a la sombra por tu boca, si fuese así de simple ser devorado, habría bastado con que te tocase no crees?-
-Entonces ella… cómo?-
-Digamos que ella estaba lista para entregarse por ti, pero no contaba con que la Fuente de toda vida se encargaría de prevenirnos a tiempo. Mitchelle podrías?-
Y la peli roja no lo dudo dirigiéndose a sus seis hermanas les indico el camino a seguir. -Chicas orbiten a todos hasta donde se encuentra una llave programada.
Todas asintieron y en un segundo aparecieron en la puerta de la gruta, o bueno donde antes se encontraba dicha puerta. Mitchelle tomo el cristal en forma de rosa y de inmediato este comenzó a brillar con una fuerza extraordinaria su luz azul zafiro, era casi cegadora.
-Kanon, tendrás que ayudarle porque quizás la luz le ciegue un poco.-
-No hay problema mi preciosa. Espero que Saga no me mate por copiarle su técnica.
Another Dimension!-
La técnica de géminis aunada al cristal abrieron un portal, aunque este parecía un hueco vacío nada se veía del otro lado. Saori se inquietaba.
-Por todos los cielos, en donde…-
-Tranquila mi niña recuerda que a donde se fueron se necesita la llave más los dos rostros de géminis para abrir, dale un segundo.-
-Another Dimension!- Esa voz ronca le pareció el sonido de los ruiseñores a Saori quien vio como otro portal se abría dentro del portal que Kanon había creado y de éste salían dos figuras caminando a paso tranquilo. Una era la de Saga de Géminis y la otra no era otra que Perséfone quien al salir del túnel se dirigió para sorpresa de todos a donde se encontraban Mitchelle, Kanon y Saori.
-Gracias por todo, si ustedes no hubiesen intervenido ahora mismo estaría…-
Mitchelle siempre tenía una frase adecuada para todo. -Pero no lo estas y eso se lo debemos a mi querida Aurora, quién sabe magníficamente como arruinar los desayunos de Camus.- Bueno las frases de la peli roja se volvían de más en más parecidas a las de su adorable marido, sobre todo después de su regreso de Nevada, de donde todos pensaban que había vuelto un poco más emotiva. Aurora encontraba encantador el humor de su hermana y bueno ella nunca se quedaba atrás.
-Oye ya íbamos en el café y té informo que si mas no recuerdo yo no fui la única en montar la escenita.-
-Serás malagradecida después de que intento ayudarte!-
Perséfone se dio cuenta que no solo ella y Afrodita tenían ese tipo de conversaciones, era lógico que toda persona que se tuviese un mínimo de cariño caía en la misma situación. Menos mal que Kanon y Camus estaban ahí para impedir una guerra de viento contra fuego.
Cada uno cargo a la dueña de su corazón impidiendo exitosamente la continuación de una discusión que podría durar horas y horas.
A Mitchelle no le gustaba perder.
-Ella comenzó!-
-No de hecho fuiste tú, pero te diré una cosa aun así te adoro, aunque creo que en estos momentos el ambiente no está para este tipo de … tu sabes.-
Si era cierto Hades se acercaba para cerciorarse de que aquello no era un sueño, era ella y estaba viva. Lo único en que pensaba era en buscar sus ojos y ver si en ellos podría encontrar un mínimo indicio de su perdón. Quedo de frente a ella y sintió que su voz le temblaba, a penas y comenzaba articular una palabra cuando se escuchó un tremendo bofetón que le mando directo hasta el suelo.
-No te acerques más a mi! No me dirijas la palabra y que quede claro que lo nuestro se termina ahora mismo!-
-Perséfone yo…-
-Cállate! Envenenado o no, tú le abriste la puerta a la duda, ahora quédate con las consecuencias.-
La Diosa abrió un portal con su cosmos y se fue por él dejando a todos los presentes con la boca abierta y sintiendo vergüenza ajena por Hades. Menos mal que Hermes siempre tenía algo que decir a sus homólogos.
-Bueno mira el lado positivo mientras esté viva puedes intentar convencerla para que vuelva. No lo crees? A propósito que le hiciste?-
-Me acosté con Eris?-
-Olvídalo estas jodido.-
Poseidón decidió tomar la palabra ya que era lógico que el pequeño ataque de la sombra había dejado uno que otro herido y con el frio y las condiciones atmosféricas del planeta anfitrión, aquello podría empeorar.
-Escuchen sé que lo que acabamos de presenciar es magnífico, y no lo digo por el bien merecido puñetazo que se ganó mi hermanito, pero algunos están heridos y creo que debemos partir para atenderles lo antes posible. No lo creen?-
Todos estaban de acuerdo la situación de Hades era deprimente, pero al menos por el momento el peligro había pasado, ahora había que atender las prioridades. Athena quiso dejar las cosas en claro con el señor del inframundo antes de partir.
-Hades escucha sentimos mucho la situación que estás pasando ahora, pero como veras tenemos una emergencia, Eris tiene como objetivo destruirnos a todos nosotros para apoderarse de la Tierra. Tú no has sido su única víctima y el tiempo juega en nuestra contra, debemos ayudar al resto de los dioses a desintoxicarse del veneno de esa arpía y que vuelvan a conectar su energía con la de nuestro planeta antes de que todo este perdido.-
-Qué papel juega mi Perséfone en todo esto?-
-Ella es nuestra aliada, no sé si te diste cuenta Hermes le materializo un cuerpo humano temporal y contamos con ella para seguir en nuestra misión. Sé que a ti los humanos nunca han sido de tu interés, así que solo te pido que nos apoyes reconectando tu cosmos al…-
-Déjame ir junto a ustedes. Soy un Dios poderoso y puedo ser de gran ayuda.-
-Quieres unirte a nosotros?!-
-Puedo? Recuerda que soy muy bien visto por tu padre Zeus. Poseidón y yo somos sus únicos hermanos varones y por lo tanto tenemos gran influencia en sus decisiones.-
Hermes sentía que aquello seria el caos total, Perséfone despechada más Hades persiguiéndola, aunque poco pudo opinar porque Poseidón ya estaba cortándole la palabra.
-Oye Hades esto no es una novela romántica, tenemos una misión, si fallamos no solo este planeta se va a la mierda, sino que todos y cuando digo todos quiero decir TODOS seremos devorados por esa nube lunática para toda la eternidad. No tenemos tiempo para tus estúpidas reconciliaciones, tenemos que actuar!-
Hades tranquilamente observaba con mucho interés el rostro de Gabrielle quien recién se ponía de pie.
-Oye esa no es Antifitre?-
-Sí, pero ahora se llama Gabrielle es la representante del rayo blanco de la Fuente…-
-La Fuente ha contactado con los olimpos de nuevo?!-
-Si bueno con Athena y con Hermes, pero…-
-Espera, quieres decir que los siete rayos están aquí y tu tranquilamente has recobrado a tu flama gemela y vienes a mí a hablarme de que no monte una novela romántica! Amo a Perséfone y jamás permitiría que ese monstruo terminase por devorarla. La Sombra es mi enemigo y no pienso esperar sentado a que venga a devorarnos, yo pelee junto a ti contra los Titanes, me conoces no soy un rival sencillo.
Athena en un pasado fuimos enemigos y sabes que no soy un rival fácil a vencer, no me obliguen a ir por mi cuenta contra ese monstruo. Porque si es necesario lo hare!-
Mitchelle observaba hacia el centro del corazón de Hades y antes de que Athena pudiera expresar su opinión, ella decidió interrumpirles.
-Él es sincero! Odia a la Sombra y a Eris por lo que le hizo y no nos traicionara. Yo creo en él.-
Gabrielle, Ángela, Aurora, Graciela, Constanza y Eliana se dejaron oír en una sola voz en cabezada por la del rayo blanco.
-Es verdad, te creemos y confiamos en ti!-
Si había alguien en quien Athena confiaba ciegamente era en esas siete, sobre todo en su amiga Mitchelle, para ella eso estaba ya decidido.
-Eres bienvenido Hades, pero debes considerar que el formar parte de nuestro equipo no significa que Perséfone vaya a…-
-Lo sé, y te aseguro que no iré en contra de su voluntad, nunca más.-
Poseidón y Hermes hicieron una señal de aprobación, aunque a Afrodita aun le seguían las ganas de despellejar al señor de las tinieblas, decidió usar la razón y unirse a la decisión de sus homólogos, total ya tendría tiempo para hacerle la vida imposible al susodicho.
No quisieron perder más tiempo y decidieron regresar a recuperar fuerzas a la mansión, ahí podrían ocuparse de sanar sus heridas y recuperar todo el cosmos que habían arrojado contra esa mínima fracción del enemigo. Perséfone ya se encontraba descansando en su habitación cuando alguien toco a su puerta. Al abrir se topó con un rostro al cual no esperaba ver, en esas condiciones.
-Shion, pasa algo?-
-Mi Lady solo quería ver como se encontraba?-
-Si lo dices porque Hades está aquí, no te preocupes, estoy bien.-
-Además quería decirle que no se preocupe, sé que los demás están enterados de lo de Eris y su esposo, pero los detalles que Eris nos revelo, serán un secreto que no pienso revelar ni después de muerto.-
-Lo sé, aunque ya es claro que soy una tonta a la que engañan en su propio lecho.-
-No mi lady. Usted es una dama, una Diosa y eso nadie ni nada podrá cambiarlo.-
Suavemente el caballero tomo la mano de la rubia deidad para besarla con dulzura y respeto.
-Es usted admirable, y quiero que sepa que estoy a sus órdenes, no se sienta desilusionada, mire se necesitó de mucho veneno para corromper a su esposo y ni aun así él pudo olvidarla.
-Que quieres decirme con eso?-
-Muy simple mi lady las intenciones de Eris era que él se deshiciera de usted, pero en ningún momento usted fue expulsada del inframundo. Si Hades hubiese querido hubiese podido repudiarla argumentando su supuesta infidelidad, sin embargo nunca lo hizo y eso no puede significar otra cosa que lo obvio.-
-Lo obvio?-
-Él le ama, es un idiota, pero le ama y se ha unido a nuestro grupo solo para cerciorarse que usted este en seguridad.-
-Caballero mi esposo mantuvo tu alma atrapada en Cositos, te convirtió en espectro para que traicionaras a Athena y por su culpa terminaste encerrado en un obelisco por 6 años y aun así hablas bien de él.-
-Yo solo digo lo que mis viejo corazón interpreta, mi señora si usted no quiere no tiene por qué perdonarle. Sin embargo es lógico que él no era cien por ciento dueño de sus actos.-
No supo porque pero una extraña fuerza la jalo a acariciar suavemente el mentón del Lemuriano, para con toda delicadeza llevar sus ojos al encuentro con los suyos.
-Quieres que vuelva con él caballero?-
-Quiero que usted sea feliz, porque sé que se lo merece, él esta ahí esperando vuestra respuesta aunque… él no es el único que se encuentra atrapado bajo el hechizo de sus hermosos ojos azules.-
Quizás fueron los siglos en soledad, o quizás simplemente que su adolorida alma buscaba un mínimo de cariño para por un segundo dejar de fingir, dejar de comportarse bajo la coraza de la máscara de hielo e ironía que siempre la protegió. Así sin más delineaba con su dedo el rostro del antiguo patriarca suavemente para terminar impulsada a probar por un breve instante sus labios en un tibio y dulce beso que le hizo sentir que se transformaba en otra. En alguien nueva, alguien bella y deseada. Era ella o no lo era, fueron escasos segundos en que se desconoció a sí misma, tenía que aceptarlo aquellos labios le sabían bien, pero no lo suficiente como para morir por ellos. Así cuando tranquilamente termino aquel tierno beso ella pudo cerciorarse de que había tomado la buena decisión y el destino ya no sería el dueño de su vida, ahora sería ella quien decidiría sin la menor duda.
-Gracias mi caballero, pero yo…-
-Siempre seré suyo mi Lady, mi alma es la de un simple mortal, pero mis sentimientos estarán eternamente ahí a su disposición. Ahora lo único que le suplico es que sea feliz, con quien usted escoja y como usted lo decida.-
Una suave sonrisa cubrió el rostro de ambos sin duda él no era el amor de su existencia, pero por un instante se convertía en el caballero que le devolvería la chispa. Si la vieja chispa que alumbra la hoguera de la auto aceptación, aquel hombre le hizo ver que aún era bella, que aun podía ser deseada, y que aunque ella no emitía ese cosmos erótico que caracterizaba a su queridísima Afrodita, su belleza provenía de ser ella la niña Core, la mujer madura, la sabia aprendiz de Hécate. Ella era y siempre seria Perséfone la única reina del inframundo.
-Gracias caballero Shion de Aries, gracias por devolverme la fe en mi misma. Ahora es a mí de por primera vez tomar las riendas de mi vida, mi corazón es de otro, pero te estaré eternamente agradecida por lo que has hecho por mí.-
Así se despidieron en total discreción, llevándose consigo el recuerdo de aquel tierno beso y de aquel instante en que habían conocido el rostro oculto del otro. La Diosa cerró su puerta en total tranquilidad y decidió que era el momento de salir de su encierro y ver como se encontraban el resto de los miembros del equipo. Primero tomaría una buena ducha, eso la relajaría, después a vestirse y basta ya de esas túnicas y vestidos de señora, su cuerpo era joven y aunque fuese por un año estaba encarnada. Unos jeans y una blusa entallada, un suave perfume de rosas, un poco de maquillaje si por qué no, aunque no demasiado el exceso nunca había sido lo suyo, pero sus ojos había que delinear bien esos hermosos ojos para que resaltaran su fuerza. Después de arreglarse un poco, se vio al espejo y quedo encantada con su imagen.
-Ahora sí, querido Hades prepárate porque de la niña tonta con la que te casaste no quedan ni señales. Ha llegado la hora de que realmente me conozcas y créeme vas a sudar. –
En otra parte de la mansión Mitchelle sanaba algunos cortes que Kanon había recibido durante el enfrentamiento. Aquello no se veía tan mal, había un poco de sangre y sobre todo cerca del cuello sin poder explicárselo algunas lágrimas comenzaron a salir de sus ojos para sorpresa de su esposo.
-Muñequita estas llorando?-
-No.. - mientras trataba de contenerse parecía empeorar de más en más.
-Pero… no me digas que no si estas llorando.-
-Ahhhhh Kanon no sé qué me pasa es que me siento… es que…-
-Ven acá.- Le decía todo cariñoso el gemelo menor cuando la tomo en un abrazo la otro comenzó a llorar con un sentimiento de tristeza y desolada.
-Mi amor no llores, si estamos bien, mira hasta Perséfone salió ilesa.-
-Ahhhhhh Kanon no quiero que te mueras, no quiero que se muera Saori tampoco… Ahhhhh-
Precisamente venia entrando Saori a la habitación con unas vendas acompañada de su esposo cuando la encuentran llorando como una Magdalena abrazada de Kanon. Saga quien sabia del carácter sarcástico de su hermano, no pudo evitar imaginarse lo más lógico.
-Kanon! Qué diablos le has hecho a Mitchy!-
-Oye yo no le he hecho nada, dice que no quiere que Saori y yo nos muramos, la verdad no sé qué le pasa?!-
A Saori casi se le salen los ojos de las orbitas.
-Aurora vio que Kanon y yo vamos a morirnos!-
A Saga le quería dar una arritmia.
-De eso nada! Si te tienes que morir con alguien será conmigo!-
Aunque a Kanon la idea no le gustaba tampoco.
-No seas pendejo! Yo no quiero morirme y Saori tampoco!-
Aquello ponía más histérica a Mitchelle.
-Ahhhhhhhhhhhh Como serán pendejos los tres! Aurora no ha visto nada!-
Los tres se preguntaron
-Entonces porque lloras?!-
-No lo sé, pero vieron esa cosa no era más que una fracción de la Sombra y mira lo que te hizo!-
Bueno aquello era comprensible aunque Kanon seguía con sus dudas.
-Ok, pero porque se tiene que morir Saori?!-
-Yo no dije que se tenía que morir Saori! Dije que no quería que se murieran ninguno de los dos!-
Aunque de todas formas Saga no estaba muy conforme.
-Entonces quieres que yo me muera?!-
-Por todos las dimensiones claro que no! Saga que estas bruto o qué?!
A penas iba a contestarle Kanon cuando la peli roja se puso abruptamente de pie.
-Saben que los tres. Son unos insensibles! No quiero verlos!-
Y salió de la habitación llorando y media histérica dejando a los tres con cara de interrogación.
-Pero qué demonios le pasa?!-
Ya en serio Kanon que le hiciste?-
-Les juro que nada, si desde que volvimos de Las Vegas está un poco extraña.
Saga quería más detalles.-Como que extraña?-
-Pues de repente se pone muy cariñosa y después le da por enojarse sola, eso sin contar que la comida no le cae muy bien que digamos.-
Saori comenzaba a inquietarse.
-Como la comida le cae mal? Es que está enferma?-
Y ahora que Saori lo decía Kanon comenzaba a dudar.
-Le da por vomitar un poco por las mañanas, aunque ella dice que desde la experiencia que tuvieron con la Sombra en el desierto de Nevada, está más nerviosa y cree que se debe a eso. A demás no vomita mucho solo una vez después se toma algo y se calma.-
-Quizás deba descansar un poco sabes las siete se han propuesto a subir su luz y en ocasiones se quedan horas y horas sin comer en sus meditaciones y entrenamientos.-
Saga comprendía la obsesión de la chicas.-Cariño, mira como trae el cuello y los brazos Kanon, y tu mira lo que esas cosas te hicieron en tu espalda. Es normal que las del prisma estén entrenando como locas y nosotros debemos seguir el mismo ritmo con ellas. Esa cosa es demasiado poderosa y aun no estamos preparados para vencerla.-
-Saga tiene razón Saori y no te preocupes por mi Mitchy, ahora mismo voy con ella ya verás cómo se le pasa y ni se acuerda.-
Así salió Kanon con sus heridas vendadas en busca de su muy sensible mujer, mientras que Saga ayudaba a Saori a curarse aquella herida superficial que tenía en su espalda.
En otra de las habitaciones Ángela ayudaba a Sorrento a curar suavemente las heridas que Constanza tenía en su abdomen.
-Me arde Angie.-
-Lo siento, pero sabes que mis poderes de sanación actúan más lento cuando se trata de heridas infringidas por la Sombra. No te preocupes como quiera sanaran, pero deberás quedarte en cama un par de días para que esto vaya más rápido.-
Un par de días ni hablar!-
-Claro que sí, de eso me encargo yo.-
-Pero Sorrento tú tienes que entrenar.-
-Te dejare amarrada a la cama si es preciso, pero mira como estas, ni de loco te dejo salir.-
La del rayo verde lo dejo muy claro.
-Lo vez, Sirena se encargara de que cumplas tu convalecencia, así que obedécelo.
Vaya que aquella frase era justo lo que esperaba Sorrento para encerrarse con llave con su peli negra. Ángela salió de la habitación dejando a aquellos dos quienes se vean felices de estar en la misma pieza, pero frustrados por no poder hacer otras cosas que tanto deseaban.
En el pasillo de regreso sintió algo extraño una extraña energía, algo que jamás había sentido era suave y dulce, y apenas perceptible.
-Pero que… de donde proviene esto?-
-Con quien hablas Angie?-
-Shaka, que haces por aquí y como estas de tu brazo puedo verlo?
-Estoy bien linda, ven si quieres ver lo de mi brazo no hay problema, pero fueron simples roces sin importancia. Pero que era lo que decías?-
-Ah sí, no se he sentido algo extraño por aquí, sabes una suave energía.-
-Qué extraño yo no siento nada, crees que sea enemiga?-
-No, eso es lo más extraño, se siente muy suave pero a la vez tan dulce. Lo más curioso es que es muy sutil. Sabes ahora mismo la siento cerca, aunque no se…-
-Angie, podemos hablar?- Era Mitchelle quien sin querer irrumpió en medio de la conversación.
-Si solo dame unos minutos para ver lo que tiene Shaka…-
-Por mí no hay problema, te digo que estoy bien, las dejo solas y volveré después.-
Ambas chicas pasaron a una pequeña sala de estancia, la peli roja cerro de inmediato la puerta para asegurarse que nadie escuchara su conversación.
Ángela no pudo evitar clavar su mirada hacia Mitchelle, había algo extraño en ella, de nuevo volvió a sentir aquella extraña energía.
-Angie, no vale la pena que sigas buscando, eso que sientes proviene de mí.-
-Que ocurre Mitchelle?-
-Me di cuenta un día antes de ir al rescate de Perséfone, pero bueno eso ya estaba planeado y ante todo primero esta nuestra misión. Aun así tome mis precauciones, sabes yo no quisiera que…-
-Mitchelle de que hablas?-
-Estoy embarazada.-
