Notas de autora: Gracias por los que leyeron, les haya gustado o no el capitulo anterior. Pues bien ahora la cuestión viene pesada y con sorpresas ...buenas... o eso creo. Creo que algunos estarán felices porque es lo que esperaban desde hace mucho, peor a algunos no les guste para nada. Les dejo a su albedrío y díganme que les pareció. No quise prometer nada, pero afortunadamente me encuntro con ganas de ahora sí, publicar todos mis fics... así que tendrán noticia delfandome de Naruto!

Espero les guste y le saque todo tipo de sentimientos. Gracias!


Sus manos estaban entrelazadas con las del varón que en unos minutos sería su nuevo esposo, con el que de joven había soñado casarse, claro no sin antes cumplir sus sueños. Y hora los había cumplido, o por lo menos una parte. Sin embargo, había algo en su mente que mantenía todo sus músculos tensos y su estomago dando unos vuelcos extraños, provocándole una sensación de pánico como si pidiera a algo o alguien que lo saque de esta situación. Felizmente, su rostro era tan inmutable como cuando era feliz, como cuando estaba en un estado como el de ahora. Se digno a pensar en que sólo era una excusa para andar a marchar el plan. No tenía que portarse o sentir como un jovencito que se muere de miedo porque no sabe como resultara su noche de bodas. De hecho ni noche de bodas tendrían y en todo caso ya habían practicado sexo.

Tan concentrado estaba en sus pensamientos y tratando de mantenerse calmo y seguro del plan, que sus sentidos de guerrero no le avisaron que aparte del discurso del sacerdote que también estaba arrodillado frente a ellos y que les comenzaba a tender las copas de sake, no había ningún ruido y no se refería al silencio de respeto que los familiares debían de tener en el templo, sino en las afueras.

Y de pronto un gran estruendo en las puertas del templo.

Se escuchó el golpe seco del mango de una espada chocando con algo, eso llamó su atención y pudo percibir que las personas se encontraban fuera murmuraban asustadas. "No, puede ser"

Subió su mirada y se encontró con la de Gaara que era dura y fría; rápidamente éste se puso enfrente de él y del sacerdote mostrando su valentía como guerrero.

Ni siquiera pudo reclamarle que no era ningún desvalido...

Las puertas del templo fueron tumbadas sin mayor problema. Y varios hombres con mascaras de lana negra ingresaron, dejando a la vista sólo ojos y boca. Todos vestían ropas desgastadas y sandalias de guerrero; con katanas desfundadas amenazaron a las sacerdotisas y familiares. Todos se quedaron quietos.

Era imposible que fueran ladrones de verdad, seguramente eran los que los "secuestrarían" pero era demasiado pronto, el plan era que sería después del matrimonio.

La mirada de Itachi le indico que siguiera el juego. Se puso al lado de Gaara y esbozó su mirada retadora, buscando como defenderse.

De pronto uno de los hombres tomó a Sai y a Itachi de rehén; a ambos les dieron un golpe en la nuca y los durmieron. Esto comenzaba a salirse de las manos y Sasuke comenzaba molestarse de verdad… era capaz de moler a golpes al tan aclamado general Jiraiya. Luego dirigió su mirada hacia donde debía estar su hijo, felizmente Kushina lo mantenía fuertemente apretado contra ella para que no viera nada y Juugo se posaba delante de ellos.

En un abrir y cerrar de ojos fue apresado por unos fuertes brazos. Lógicamente, como comandante de un ejército que era no se iba dejar vencer tan rápido, comenzó blasfemar y removerse. No quería que esto traumatizara su hijo, pero debía actuarlo a la perfección.

- Háznoslo más fácil- le susurró la voz de su captor.

Supo que era Lee. Este le susurró un "lo siento" y le dio tremenda bofetada que perdió el equilibrio y cayó; afortunadamente el largo y pesado kimono ayudaba a limitar sus movimientos y que estos fueron realistas. No por nada habían invitado a Kabuto al templo, quien presenciaba todo mientras sus dos soldados de confianza se mantenían frente a él.

Una risa se escuchó fuertemente.

-Más les vale que se queden quietos o si no le cortamos la garganta a este.

La voz socarrona y agria que escuchó le perturbo un poco pues le recordaba mucho a… Pero tenía un tono diferente que le relajaba un poco.

- Lo siento, señor Hokage- hizo una venia burlona- pero un Kazekage y su pareja valen más que un segundo al mando de un Hokage odiado por su pueblo.

Gaara también peleó e incluso comenzó a enfrentarse al sujeto de la voz socarrona que le perturbaba. Gaara en verdad parecía que sus golpes no eran actuados, eran reales, demasiado reales. Y supo que estaba furiosos porque se hayan adelantado al plan, no por el plan, sino porque no habían llegado a casarse. Él no sabía cómo sentirse.

El sacerdote y las sacerdotisas del templo Uchiha se replegaban hasta estar cerca del altar. Naruto sentía que la sangre corría por sus venas de una forma anormal pero que le aglomeraba la adrenalina. Seguramente era porque gracias a que el Kazekage estaba tan molesto y había olvidado que debía dejarse capturar; ahora; ahora podía partirle la cara sin remordimiento de arruinar el plan que ero-sennin había ideado. Sobre todo, si la mirada aguda de Sasuke les seguía con reproche.

- Menma, Shikamaru espera...estan llegando.

Y casi como si la pelea con el Kazekage no hubiese sido nada, asintió, se giró y le dio un patada en el estomago dejándolo de rodillas ante él. Cuantas ganas de patearle el rostro tenía, pero...

- Gaara-ojisan- una vocecita se escuchó.

Y vio, era su hijo Masaru que se había soltado de los brazos de su abuela Kushina. El rubio sintió remordimiento de un momento a otro, pero se limitó a darle un buen golpe en la nuca y desmayarlo.

-Lee, llévatelo, yo me llevo al precioso novio- su acento falso y su tono socarrón volvieron.

-Vamos, precioso.

Ya que no sabía quien era, podría aprovechar estos momentos de actuación... bueno... quizás no tan actuación. Sus hombres soltaron a Itachi y Sai dejándolos desmayados, los miembros del clan Uchiha corrieron hacia ellos. Naruto le dio un golpe a Sasuke en la mejilla para calmar sus esfuerzos por liberarse y correr hacia Gaara, que ahora era cargado entre Lee y otro soldado más. Pero antes de que pudiese levantarse, Naruto le dio un golpe certero en la nuca y cargó como si nada su cuerpo.

- ¡¿Pero en qué estabas pensando?! ¡Naruto!

Sí, era Shikamaru gritándole como si hubiese asesinado a su hermana. Todo había salido bien ¿Cuál era el maldito problema? Todos estaba tan ensimismados en brindar por la boda que se celebraba en el interior del templo; incluso los soldados ya estaban embrios (claro, eso tenía que ver con que las bebidas tenían una droga inodora e incolora). Simplemente hicieron lo prometido; los durmieron con un buen golpe en la nuca o a algunos los hirieron en partes no vitales... a los soldados de Kabuto los asesinaron: una guerra es una a guerra después de todo.

- Pudiste poner a tus hombres en riesgo… todo por años de celos… joder.. ¿Por qué me tenía que aliar a alguien tan problemático?

- ¿Porque somos amigos?- le dijo con una sonrisa que intentaba parecer inocente.

Shikamaru se golpeó la cabeza con sus manos y se recostó al otro lado de la carreta descubierta en la que iban. Todo había sucedido tan rápido y Shikamaru conocía tan bien a su amigo de años que tenía la carreta preparada para transportar a los "secuestrados" El camino ya había sido limpiado por soldados que se reunieron con ellos ahora todos juntos iban hacia la guarida. Shikamaru se paró y le dio el alto a todos. Le obedecieron y de acuerdo al plan comenzaron a sacar otras prendas de vestir y se acomodaron como si fueran viajeros artesanos. Algunos dejaron a los caballos libres y se metieron en una sola carreta como si fueran familia y se comenzaron a dispersar en diferentes direcciones.

Naruto, Lee; Shikamaru y unos 5 hombres más viajarían solos, con Lee dirigiendo el caballo arropado con unas mantas roídas encima. Naruto se sacó las sandalias y se dejó descalzo, así como se ensució un poco más el rostro y se cubrió con un poncho viejo típico de Suna. Se suponían que eran pobres viajeros así que debían cambiar su postura y todo lo referente a su apariencia. Los lideres así como sus soldados estuvieron listos en minutos y dos de ellos se dispersaron hacia otro lado cuidando su flanco, viajarían como pareja porque uno era doncel y el otro varón. Los otros tres cabalgaron hacia su flanco y al final sólo queda la carreta.

- Creo que el kimono del Uchiha y su aspecto en totalidad llaman mucho la atención- comentó Shikamaru.

Naruto observaba el rostro durmiente del azabache y no pudo evitar sentir las ganas de tocarle: sus dedos se deslizaron por sus mejillas rojas por el golpe, luego metió sus manos en los cabellos negros como plumas de cuervo y casi llevó sus dedos a los labios del chico, pero Shikamaru le detuvo.

-Recuerda que ya no es tuyo- Y con una mirada le hizo recordar que el Kazekage estaba ahí con ellos por ser parte del plan.

Bufó fastidiado por los odiosos recordatorios de Shikamaru. ¿Acaso creía que no sabía que Sasuke probablemente ya no era suyo? ¡No necesitaba que le recordasen algo tan doloroso y molesto! Se dio la vuelta y apoyó la cabeza del azabache doncel en sus piernas, para que tuviera un mejor descanso en su inconsciencia. Despertaría en un par de horas más según su experiencia durmiendo personas con ese tipo de golpe. Había que ser cuidados con ello pues uno muy fuerte podría matar. Por más que se muriera de celos, no podría hacerle daño . Y por más que odiara a Gaara tampoco podría matar al hombre que estuvo apoyando a Sasuke y a su hijo.

- Ya es hora de que le cambiamos la ropa estos dos- anunció Shikamaru.

- Yo creo que a Sasuke-san debería cambiársela Kiba que es doncel igual que él.

— ¿Acaso ves a Kiba por aquí ´tebayo? – Lanzó la pregunta al aire el rubio – Por supuesto que no... Así que no, yo se la cambiare a él y más les vale que no miren mientras lo hago.

—Pero, Naruto...- le interrumpió Shikamaru.

El rubio giró brusco hacia ellos y con una mirada amenazante dijo.

— ¡¿Acaso se la van a cambiar ustedes?! Ni en broma – dijo furioso-, dense la vuelta ´tebayo.

Muchas horas después, Sasuke abría los ojos de forma perezosa, entrecerrándolos y abriéndolos, tratando de que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad. Porque sí, estaba demasiado oscuro a su alrededor, tanto que apenas y podía diferenciar si tenía los ojos cerrados o abiertos. Finalmente sus pupilas se dilataron y pudo al fin abrirlos por completo y darse cuenta que no tenían un techo común en cima sino unos trapos que lo protegían de la intemperie. Eso explicaba porque sentía calado los huesos de los hombros que no estaban abrigados por las mantas multicolores que tenían encima y el brazo de otro ser humano en su cintura por encima de las mantas. Cuando lo notó, se sentó inmediatamente, provocándolo una sensación de vértigo y una revuelta de estomago. Sentía nauseas que no entendía bien si era por querer vomitar lo que no tenía o más bien por la falta de alimento.

Como pudo, se calmó y buscó a tientas algo que pudiera servirle de arma contra ese ser que había osado abrazarle mientras dormía. Luego notó que sus ropas no eran las mismas que tenía. Se sonrojó y le dio un buen golpe en el brazo al estúpido que le tenía retenido de la cintura.

Sabía bien que probablemente estaba en el campamento de los hombres que le habían secuestrado y que esto era aparte del plan, así que su vida no corriera del todo peligro; sin embargo, no estaba mal ser precavido. Además, nunca habían hablado de dormirlo de esa forma, de que le cambiasen de ropa y le desarmaran y menos que un tipo se tome las atribuciones de abrazarlo.

— ¿Qué demonios te sucede?- preguntó una voz ronca a su lado.

— ¡Quiero hablar con el maldito líder de este campamento! Lo que hicieron no estaba en los planes y más les vale que no hayan matado a nadie de mi clan porque si no...

— ¿Por qué si no qué?

El sujeto al cual no podía divisar bien, sólo una sombra bastante oscura le sujeto de las muñecas y lo tumbó sobre las mantas y supo que debajo de ellas sólo había tierra.

—Puede ser parte del plan para el viejo pervertido, pero eso también les conviene a ustedes. así que no te andes de fresco conmigo. Y yo soy el que dirige este campamento.

—Comienzo a dudar de que Jiraiya sea un buen dirigente ¡¿Como se le ocurrió mandar a un estúpido como usted a realizar una misión tan peligrosa?!

Le quiso lanzar una patada, pero para su mala suerte el tipo reaccionó bastante rápido, casi como si conociera sus movimientos y se limitó sostenerle la pierna con una mano y ambas muñecas con una. Esto se le había salido de las manos pues estaba en una posición demasiado sugerente. Cuando lo liberara iba a molerlo a golpes, no por nada era un capitán, de un pequeño regimiento pero uno muy fiel y esa fidelidad le había costado bastante y un buen tiempo lograrlo.

- Va a lamentarlo cuando este frente a Jiraiya...

Insistió en sacárselo de encima pero éste aplicaba la fuerza correcta con su cuerpo para aplastarlo. Estaban juntos, tan juntos que sentía el miembro del tipo sobre su vientre, vientre que sólo era cubierto por la yukata delgada que seguramente este tipo le había puesto.

— ¿Acaso no vas a reclamarme por haberte cambiado tus bonitas ropas?

— Vas a lamentarlo, te lo aseguro. .. - espetó con violencia.

Quien estaba encima suyo comenzó a moverse contra él, y pudo sentir como el miembro de éste comenzaba hincharse. Obviamente el suyo no. Pero eso fue más de lo que su dignidad le permitía soportar. En un rápido movimiento, le dio un cabezazo el cual dejó algo mareado al tipo que logró que le soltara el tiempo suficiente para levantarse y pararse a su lado. Para luego, caminar hacia la salida o donde suponía que era la salida pues de ahí provenía un pequeño rayo de luz. Salió casi gateando pues chocaba con trapos y palos amontonados aquí y allá.

Cuando salió, pudo notar que el pequeño rayo de luz provenía de una fogata que habían encendido dos hombres ahí sentados. Se acercó lo suficiente para notar que eran Lee y Shikamaru.

— ¿Quién carajos les dio permiso para no cumplir con el plan establecido?- demandó no muy alto para no ser imprudente, pero con un tono que no daba lugar a la replica.

Escuchó el bufido de fastidio de Shikamaru y éste se acercó lo suficiente para darse cuenta de que verdaderamente era él.

—Ese sujeto que estaba durmiendo contigo fue el que creyó que era mejor adelantarse para que sus rostros de sorpresa fueran reales.

Claro, si veía que Sasuke estaba con un humor normal, suponía que a pesar de los gritillos que escucharon provenir de la tienda del ex rubio, no significaba que el doncel haya notado que era su "fallecido" marido.

— ¿Dónde está Gaara? – preguntó preocupado, dándose cuenta que Gaara también debió ser secuestrado.

— Aun duerme, pero está aparentemente bien- informó Shikamaru tratando de calmar al doncel.

—Bien, ya que al parecer partiremos al amanecer yo dormiré con Gaara. Y prefiero que tú estés a cargo y no ese sujeto- le dijo fuerte y claro a Shikamaru, casi como si le ordenara.

—Sasuke…- ambos levantaron la mirada y de la tienda de campaña de Lee, ubicada al frente de la de Naruto salía Gaara con paso lento.

—Gaara…

Sasuke se acercó y dejó que el cuerpo de su prometido se apoyara en el suyo.

— ¿No crees que sería bueno que se alimentaran?- preguntó Lee.

— Sasuke, ¿Dónde está ese maldito sujeto que me venció?

Sasuke le calmó con un beso rápido en los labios.

—Shikamaru, en serio, no me va importar que sea tu compañero o haya recibido la confianza de tu general, si ese sujeto le vuelve a hacer daño a Gaara o trata de sobrepasarse conmigo otra vez le parto por la mitad… te lo juro.

Por las palabras anteriores quisieron reír en parte y en otra sintieron un escalofrió por el cuerpo. Pues a pesar de la oscuridad, Lee y Shikamaru vieron un brillo felino y amenazante en los ojos negros del doncel.

Gaara comenzó a preguntar qué había sucedido con Sasuke; éste lamentó haberlo dicho pero debía avisarles a los otros a que controlaran al animal en celo que tenían por líder.

— ¡Ese maldito te vistió! – no era pregunta si no un grito lleno de celos e ira.

Gaara quería golpear a es sujeto, pero la verdad es que no estaba en toda su forma.

— Bueno, debían ser cambiados para no llamar la atención...- comenzó Shikamaru rascándose la nuca en forma cansina.

—Y no iba permitir ni que Lee ni Shikamaru tocaran a Sasuke ´tebayo- dijo una voz que tanto c Sasuke como Gaara reconocieron de inmediato y que les provocó una corriente eléctrica por el cuerpo , claro , no de la misma manera.

— ¿O acaso, Kasekage-sama, usted permitiría que alguien más que usted tocara a su doncel y le viera desnudo y disfrutara de su suave piel y sus formas?

Ambos estaban a punto de desmayarse ante la voz y la figura que salía de la carpa. Un hombre alto y con buena musculatura salió. Sasuke supo que era el tipo en celo que se le había ido encima, pero también, con un escalofrió, reconoció algo que en la penumbra no había hecho…unos enormes ojos azules.

— Parece que me has reconocido, Sasuke-teme...

Sin embargo, la sonrisa fría y ladina no le resultaba familiar. Bueno, en Naruto, la mayoría de veces que estuvieron bien, siempre había visto una deslumbrante sonrisa cariñosa y amable.

—Na…- comenzó a murmurar con la garganta seca y con una punzada en su pecho y otra en su cabeza.

—Naruto — completó Gaara sintiendo una rabia extenderse por su cuerpo. Primero sintió ansiedad, miedo y ahora rabia. La vida era cruel con él.

Se separó de Sasuke que poco a poco parecía más pálido y perdía las fuerzas de sus piernas y brazos para ayudar a Gaara.

— ¿Por qué?— susurró Sasuke.

Naruto se acerco a él lentamente y sin mirar a nadie más. Tuvo tantas ganas de colocar su mano sobre la cabeza de éste y acariciar sus cabellos. Gaara lo notó y atrapó el brazo de Naruto a mitad de camino.

— Con el cabello teñido , barro en el rostro , un par de cicatrices, un cambio de actitud y un cambio de voz engañe a los hombres que tu Kazekage y tu hermano enviaban a ayudarnos y también a los que me enfrentaba... claro a ellos con el rostro semi cubierto.

Había sido esposo de Naruto, era imposible que no notara esos ojos azules que alguna vez amó. "¿Qué alguna vez ame?" se preguntó a sí mismo.

Naruto se soltó del pelirrojo que lo miraba como si quisiera asesinarlo y hacer real su muerte.

— Maldito seas, Uzumaki...- susurró el Kazekage.

Sasuke levantó la mirada y se puso en medio de ellos, tratando de mantener los latidos de su corazón tranquilos y que su respiración y cordura no se fueran a la basura.

—Naruto, estoy a punto de volverme loco… Maldición…- espetó con voz agria— ¿Qué se supone que quieres que diga eh? …

Se notaba que Sasuke estaba controlándose para no sucumbir y perder la conciencia. Eran tantas cosas que su cuerpo y su mente sentían, tantas ganas de querer golpearlo, tocarlo para saber si no era una maldita alucinación… y luego... luego no sabía... un mundo de oportunidades y prospectos de vida se derrumbaban y su mente construía otro que no quería admitir…

— Sólo sé que… sólo sé que ahora…-

Quiso controlar sus lágrimas, pero simplemente no pudo: una a una comenzaron a deslizarse. Se limpió el rostro con furia y le mira con ira contenida.

—Sólo sé que ya no me importa...- le dijo sin atisbo de duda en su voz.

— Shikamaru, ocupare tu tienda…, Gaara puede dormir en la de Lee…

Se soltó de Gaara, se giró dejando atrás a Naruto. Caminó hacia la tienda de Shikamaru, pero antes de llegar se desmayó, cayendo con fuerza al suelo de lado.

Gaara corrió hacia él y lo puso de frente. Respiraba pero no abría los ojos.

—Ha sido demasiado para él. – murmuró Shikamaru que ya le alcanzaba un poco de alcohol en un trapo.

Gaara se lo puso e hizo que recuperara la conciencia. Sasuke parpadeaba pero se le notaban cansados lo ojos y la mirada perdida. Lo levantó en brazos con esfuerzo, pues también estaba cansado. Lo llevó a la tienda de Shikamaru y lo tendió en el futon de éste, lo arropó con las mantas y se sentó a su lado.

Shikamaru le tendió una botella y Gaara tomó un largo trago de ésta. No acostumbraba a tomar, pero le era sumamente necesario ahora. Su cabeza también estallaba, llena de sentimientos, emociones encontradas… ganas de ir a asesinar a ese maldito y otras le torturaban diciéndole que era obvio como acabaría todo.

—Shikamaru, dormiré con él.

El aludido asintió y salió de la carpa.

Se puso a su lado y abrazó el cuerpo arropado del azabache.

—Elígeme.- susurró antes de caer dormido.

Naruto observó como Shikamaru salía de su tienda. Se fue acercando y la abrió sin que Shikamaru pudiese detenerlo, sólo vio dos cuerpos durmiendo tranquilamente.

—Naruto…

A esa pregunta que le había hecho Sasuke ¿que esperaba que el azabache hiciera cuando lo viera? Pues sólo sabía que golpes y quizás un abrazo, y luego un apasionado beso. Pero, lo que obtuvo le dejó sin saber que pensar o hacer: simplemente, estaba nadando en un mar desconocido.

—Déjalos en paz… creo que ya hemos intervenido mucho en el destino.

Naruto le observó a los ojos. Diviso una pizca de culpa. Por supuesto, si era por Shikamaru que tantas veces sus vidas habían cambiado.

—Pero aun así…

—Piensa si vas a meterte en medio de esos dos de nuevo. Antes no fue tu culpa, pero ahora...

—Ya basta ´tebayo.

Y se marchó entre la oscuridad a sentarse junto al fuego a hacer guardia mientras Lee y Shikamaru se metían a una tienda cada uno para dormir unas horas hasta que le tocara rotar en la guardia.

Los primeros rayos de sol comenzaban a despuntar. Gaara y Sasuke despertaban. Ambos se sentaron para luego mirarse. Ambos tenían la garganta seca y sus pensamientos no ayudaban en nada, pues estaban hechos un revoltijo. Las preocupaciones se agudizaron para Sasuke cuando se dio cuenta en cómo esto podría afectar a su hijo. Prefirió no pensar en ello. Aun debían cumplir con el plan aunque estos hubiesen cambiado bastante.

Los tres hombres ya habían quitado sus carpas y ya tenían todo acomodado en los lomos de los animales.

— ¿Dejaran la carreta?- preguntó Gaara, tratando de mantenerse unos paso delante de Sasuke, sin saber exactamente por qué.

—Es mejor... así iremos más rápido. Hoy debemos de llegar.

No dijeron más. Pero la tensión se cernió sobre ellos cuando debían de montar los caballos y Gaara y Sasuke debían de ir detrás de dos jinetes.

— Les dejaríamos montar uno a ustedes dos, pero la verdad es que los caballos los echarían de sus lomos y no hay tiempo para que estos se acostumbren.

—No hay problema- dijo Sasuke – Yo iré detrás de ti Shikamaru, Gaara detrás de Lee

A pesar que Shikamaru le había ocasionado bastantes problemas en el pasado, le prefería antes de soportar las charlas de Lee, pues en estos momentos le dolía la cabeza demasiado.

Gaara asintió de acuerdo.

—Bueno, pero…

Shikamaru miraba en duda a Naruto, como preguntándole si debería llevar detrás a su ex esposo.

— Como sea ´tebayo: les adelantaré y avisare si pasa algo.

Naruto no miró ni una vez más a los otros; se subió al lomo de su caballo y emprendió la marcha.

Los maderos y palos que habían usado para la carpa dejaron atrás, las mantas debían de llevarlas dobladas por Sasuke y Gaara mientras se sostenían de los jinetes

Llegaron al lugar que estaba detrás de una loma casi medía día después, ya casi anochecía y tanto los jinetes como Naruto, Sasuke y los caballos estaban al borde del desmayo de hambre, sed y cansancio.

Sin perder el tiempo y sacando energías no sabiendo de donde, Sasuke pidió ser llevado ante Jiraiya para terminar los acuerdos y empezar con el plan.

Jiraiya, quien ya se veía bastante cansado y un poco pálido, le recibió con una semi reverencia al igual que Sasuke se la devolvió. Se reunieron en el campamento con Jiraiya y sus guardias personales que eran dos, Naruto, Shikamaru, Lee y Kiba, junto a Sasuke y Gaara, quienes terminaban los acuerdos y fijaban fecha de ataque en la que ambos bandos estuvieron de acuerdo.

Lee llevaría una carta a Itachi donde le indicaban los últimos detalles escritos por Sasuke.

Terminada la reunión Sasuke y Gaara se marcharon de la campaña de Jiraiya y ambos pensaron que éste estaba demasiado acabado para el puesto. Y muy en el fondo comprendían que no debía ser nada fácil asimilar que posiblemente asesinaras a la persona que has amado toda tu vida.

Les dieron una carpa para ambos, pues no tenían suficiente lugar. Entre ambos la armaron y acomodaron sus lechos en ella. Ambos seguían sin hablarse fuera de lo necesario y fuera de lo que acarreara los planes de ataque.

—Sasuke… necesito saber que sientes por mí desde ahora o...

—Gaara, por favor, simplemente no hablemos de esto. Quiero dejar de lado mis malditos sentimientos hasta que todo acabe… En lo único que puedo preocuparme es en esto.- Finalizó Sasuke dándose la vuelta.

Reventaba, no podía dormir, sabiendo que esos dos ocupaban la misma carpa. Estaba bien, suponía que los acercamientos en su noviazgo ya habían ido más allá de los besos, después de todo, Sasuke tuvo una forma no convencional de ver la vida. Y él se había preparado mentalmente para esto y para aceptar que había perdido a Sasuke, pero era muy difícil planearlo y luego hacerlo.

Sin darse cuenta, a las dos de la madrugada, ya estaba cerca de la carpa y con sumo cuidado la entreabrió, sólo para ser recibido por una filuda navaja que se posicionó en su cuello.

— ¿Esa es la forma en que recibes a tu adorable esposo?- preguntó un poco bromista.

Sasuke salió. Tenía puestos una yukata bien fajado y debajo un hakama grueso y también bien fajado con su obi. Listo y preparado para una pelea.

— ¿Qué quieres? - le preguntó con cansancio en sus facciones y bajando la navaja.

— Sabes que necesitamos hablar ´tebayo.

Sasuke dejó que sus cabellos cubrieran su rostro. Tener cerca a Naruto era demasiado surrealista. detonó que su cerebro procese que en verdad estaba vivo y que no era una alucinación. En todo este tramo de viaje y de día, casi había ignorado la existencia del rubio sólo para poder continuar, pero tenerlo de frente hacía que todos sus problemas surgieran de la nada y su mente se llenara de preocupaciones.

Otra vuelta se tamborileó, pero esta vez fue Naruto quien lo tomó entre sus brazos para retenerlo y que no cayera. Y así fue como sus fosa nasales se inundaron del aroma varonil del mayor... Había olvidado el calor intenso que transmitía el cuerpo de Naruto. Naruto no era cálido, era fuego puro y siempre le había identificado así cuando esta cerca de él. Su aroma era más intenso por estar en constante movimiento.

Sin darse cuenta ya estaba siendo abrazado, rodeado por los brazos del otro, envolviéndolo con cuidado y cierto nerviosismo.

— ¿Tú estarás embarazado?- escuchó preguntar al otro con una voz bastante temblorosa.

En respuesta a tan estúpido comentario se separó y dio unos pasos tratando de alejarse del calor corporal del rubio.

—Claro que no, idiota.

Aun su respiración era agitada y todo le mareaba un poco. Decidió irse a caminar un poco para tomar aire fresco y esperar que eso satisficiera su cerebro que estaba a punto de explotar.

Naruto le siguió en sus pasos hasta estar a su lado. Quiso tocarlo, sólo los dioses sabían cuentas ganas tenía de abrazarlo y susurrarle un "estoy aquí contigo"

—Sígueme ´tebayo.

Sasuke estuvo tentado a marcharse a su carpa, no supo porque, pero su cuerpo de forma autómata le siguió hasta detrás de unos arbustos donde había un descampado lleno de pasto, pero libre de arbustos u otras plantas. El rubio se sentó y estiró sus piernas. Temió que Sasuke no le siguiera pero éste lo hizo y también se sentó a su lado, aun con sus manos en su cabeza, como si quisiera mantenerla ahí.

— ¿Sabes, Sasuke? todos este tiempo que he estado aquí, por las noches venía a ver las estrellas desde aquí y pensaba que tú y Masaru quizás la estén viendo y así de alguna forma podría estar conectado a ustedes.

— No te hubieses hecho pasar por muerto... idiota… ¿Cómo se te ocurrió hacerlo? Masaru, él... ¿tienes una idea de cómo va a tomarlo?

Temblaba y no era precisamente por el frío. Era fuerte, de carácter frío, pero esta situación le sobrepasaba. Giró su vista y se topó con el rostro afligido del rubio y con una mano intentando acercarse tímidamente. Y... su corazón se aceleró. Todo comenzaba a darle vueltas de nuevo. Aún le parecía estar en un sueño con Naruto a su lado. Tanto tiempo llorando, tanto tiempo tratando de darle calma a su hijo por una muerte que no existía. No sabía si agradecer o maldecir. Si abrazar o golpear al rubio.

—Lo hice por ustedes. Y aun creo que fue lo correcto. Después de todo... no sé si habrás sufrido por mi muerte, pero te recuperaste y hasta volviste con tu amor del pasado... eso significa que lograste superarlo ¡¿Sabes la agonía por la que he pasado cada día?! Es mejor que me hayas pensado muerto y además, así el enemigo dejaba de presionarme con amenazas hacia ti...

Recibió una bofetada del menor.

— ¿Sabes que de igual forma he sido amenazado? De igual forma hemos tenido que protegernos una y mil veces ¡¿Acaso puedes pensar en lo duro que fue aparentar que tu muerte no me afectaba?! ¡No, no sabes nada! ¿Y ahora que quieres que haga? ¿Qué te abrace? Masaru… No se merece esto…

El azabache conforme iba subiendo su voz también iba parándose, una de sus manos aun seguía en su sien. Mientras más gritaba su cabeza más dolía.

— Me quedó bastante claro que hiciste que Masaru me remplazara con tu prometido.

—No te remplace como su padre, pero Gaara siempre ha estado a su lado ¿Cómo puedes pensar en que no lo ame? Si han sido como padre e hijo….

Sasuke quiso alejarse, pero el rubio le tomó de la muñeca fuertemente.

— Aun hay tiempo. Cuando termine esta guerra quiero disfrutar el tiempo con mi hijo y ni tú ni nadie va a impedirlo. Sin embargo, quisiera que seamos los tres juntos, que viviéramos como lo merecemos, que viajemos, que conozcamos nuevos lugares… Sasuke no me importa si te has acostado con Gaara; sé que sólo fue sexo, así como el sexo que tuve para desfogarme con otras mujeres… igual sé que tu complemento sólo puedo ser yo ´tebayo.

La seguridad y sentir las manos del rubio en sus muñecas le dejó sin habla y sin un pensamiento coherente por lo que sólo se le quedó viendo con los ojos entreabiertos.

— ¡Tu ya no tienes nada que hacer con Sasuke o Masaru! Te pensé alguien más honorable! ¡Después de todo es por mi ayuda que han llegado lejos! Y Sasuke es casi mi esposo ahora… como un día yo me aleje de ustedes, te pido que tú también lo hagas.

Naruto soltó a Sasuke pero se posó frente a él, como si así pudiera evitar que el azabache se marchara con el pelirrojo.

—Sé que debería cedértelo. Que ahora es tuyo pero yo fui su esposo antes y nuestros votos fueron primero. Cuando recupere mi apellido, Sasuke volverá a ser mío y mi hijo es mi hijo y eso es algo que no puedes cambiar…

—Deja a Sasuke en paz, él ya te dio por muerto... te enterramos, te lloraron... Masaru te admiró a la lejanía… esto ya es estúpido.

La voz del pelirrojo era grave, tortuosamente calmada, palabra a palabra, frase a frase iba de acuerdo a sus pasos, en un camino hacia Sasuke para tomarlo de la muñeca y llevárselo de ahí.

— ¡Ya basta! Maldición, dejen de decidir por mi.- Les reclamó el doncel. — Primeramente tu no llegaste a ser mi esposo- le dijo al pelirrojo- Y tu ya no lo eres—Sin atisbo de sentir pena por alguno les gritó la verdad, arto de la propia confusión que le embargaba— Déjeme en paz, que ni mi hijo ni yo somos un par de paquetes que pueden reclamar. Ahora concéntrense en lo que importa.

Sin que alguno pudiese evitarlo, Sasuke logró regresar a su carpa, y antes de que alguno se atreviera ingresar, les gritaba desde adentro.

—Más les vale que ninguno se atreva ingresar porque si no me olvidare que son necesarios y los hago pedazos.

Naruto dio un bufido de fastidio y antes de retirarse pateó contra el suelo.

—No tienes porque comportarte como una víctima, Uchiha. Después de todo tuviste quien te consuele.- dijo observando al pelirrojo varón con cierta mala saña.

No supieron que rostro había puesto, pues sólo escucharon el sonido de alguien tumbándose al suelo , un par de vueltas en esta y luego silencio total.

No quería acercarse a Sasuke y que éste le observara como si fuera una criatura extraña. No soportaba que precisamente Sasuke le mirara de aquella forma; después de todo, así era como le miraban cuando se ganaba algunas monedas bañando caballos en la plaza de su pueblo natal cuando era un adolescente.

Sin embargo, no pudo evitar encontrárselo en el área descampada que utilizaban para practicar, era una zona protegida naturalmente por varias lomas. Una zona bastante segura y a la vez peligrosa si llegaban a descubrirlos. Sin embargo, por los niños y madres que ahí habitaban con ellos era necesario el riesgo para justamente proteger a estos.

Su "adorable" ex esposo peleaba cuerpo a cuerpo contra Kiba, haciendo que éste rabiara, mostrándole los colmillos como si amenazara con morderlo. Nunca había visto pelar a Sasuke cuerpo a cuerpo sin arma alguna. Debió haberlo sabido si tenía un contingente consigo, además que sus músculos se veían más desarrollados que las de un doncel de su clase. Definitivamente le veía menos delicado que antes… antes "Antes" cuando tuvo la oportunidad de estrecharlo entre sus brazos. Decidió no seguir observándole pelear y ganándose la admiración de algunos y la rabia de otros que animaban a Kiba a "destrozar la linda carita de un doncel de ciudad". Después de todo, Sasuke era lo suficientemente fuerte para defenderse, y no tenía el deber de estar cuidándolo de las peleas en las que se metía. Aunque le parecía extraño... pero si lo pensaba bien, no era tan extraño... Sasuke, su debilidad era su orgullo. Seguramente Kiba le había retado burlándose de él por tener ese lindo rostro refinado y todo había finalizado así.

Simplemente se dirigió hacia donde estaba su padrino, le arrebató la copa de sake que éste tenía y se la tomó sin pedirle disculpas o por favor en algún momento.

— Mocoso atrevido – exclamó algo ofendido el peliblanco — ¿Aun no tienes tu reencuentro apasionado con tu Uchiha?

—Ya no es mi Uchiha – murmuró tomando otra copa de sake.

Gracias a las enseñanzas de su maestro ya no se mareaba rápidamente, sino que duraba largos tiempos en competencia de copa en copa con su maestro. Además, era una forma de mostrar respeto a sus soldados.

— ¡Vamos, mocoso! No es ningún secreto que aun estás idiotizado por ese crío con complejo de vengador.

— ¿Y usted sigue turbado por el maestro de ese crío?

La copa de Jiraiya era robada otra vez pero por una mano más pálida.

— Oh vaya, crío de mi mocoso, eres más rápido de lo que pensé ¿Qué hiciste con Kiba?

Sasuke sonrió maliciosamente y se sentó al lado de Naruto como si fueran compañeros de armas. Naruto sólo se sintió incomodo, pero siguió concentrado en leer las últimas hojas del libro que su padrino escribía en sus pocos momentos libres.

—Esa sonrisa lo dice todo, Uchiha.

Sasuke miró a su lado y sintió cierto fastidio al ver a su ex marido tan concentrado en un libro ¿Desde cuándo a Naruto le interesaba la lectura? Se acercó y al leer un poco se lo terminó arrebatando.

—Sucio pervertido.

—Dame eso maldición- exclamó el Uzumaki.

— ¿Cómo puede siquiera pensar en acercarte a nuestro hijo cuando lees esta porquería?

—A ti no te importa ¿Qué crees que me voy aguantar las ganas de des estresarme un rato? ¡Además ero-sennin lo escribió!

Y entonces, ero-sennin sintió que su vida corría peligro, pues la mirada del azabache era amenazante, peor aún cuando lanzó la copita de sake al suelo, casi como retándolo. Jiraiya guardó la compostura, pues no podía dejar que le vieran temer ante un jovencito doncel.

—Pero este pervertido es un hombre libre… ¡Tú no lo eras!- terminó reclamándole a Naruto.

Jiraiya pudo suspirar en paz internamente porque no siguiera lanzándole miradas acusadoras.

—Claro que lo era, después de todo sabía que tu…-

Jiraiya pensó que quizás debía intervenir pues no quería ver a ninguno deprimido rondando su campamento ¿por qué ser joven era sinónimo de no decir lo que se sentía? Aunque, de mayor tampoco lo hizo; aun así no quisiera que ellos dos acabaran como él y Orochimaru. ¿Acaso no se daban cuenta de lo obvio que era? Ambos sufrían con las palabras del otro.

— Tu tenías a Gaara y yo sabía que no sólo lo eran de manos entrelazadas…

La mirada entre ira tristeza y recelo cubría todas las orbes azules y hacía denotar sombrío el rostro de su dueño. Al parecer el joven rubio iba a decir algo más, pero se detuvo al vislumbrar un par de ojos azabaches.

Eran lágrimas contenidas en los ojos negros del doncel. Ambos varones quedaron bastante sorprendidos, por el rostro pálido, mucho más pálido de lo normal, enseguida reclinó la cabeza haciendo que su mirada bajara, sus manos se cerraran en puños por los cuales se podía interpretar de muchas formas. Finalmente, el doncel terminó por levantar su mirada y enfrentarla con la de su ex marido.

—Yo... no lo hubiera hecho si tú. .. Si hubiese sabido que estabas vivo; si hubiese sabido que seguís con vida yo no habría desfogado como tú con cualquiera... con nadie..

La mirada fija, que en ningún momento titubeó ni bajó, le aseguró que lo dicho había sido pensado y que quizás era verdad.

Sasuke se sirvió otro sake y se lo bebió de corrido. Su mirada ya no era la misma, y no volvió a mirar a Naruto, se dirigió sólo al general.

—Espero que esté listo… Las nuevas armas de mi hermano llegaran mañana. - acotó y salió dejando a los otros dos solos.

Naruto seguía pasmado por las palabras del azabache. Minutos después, se tumbó en los cojines y cerró los ojos tratando de procesar las palabras del azabache. Sólo pudo sonreír brevemente al comprenderlas.

Sin embargo, la realidad era que Sasuke era del Kazekage y separarlos podría a traerles problemas.

— ¿Acaso en verdad piensas cedérselo al Kazekage?- le dijo su maestro y padrino. — No seas idiota…es tuyo no sólo por su cuerpo sino por sus sentimientos y su alma… Hazle recordar ello a ese pequeño Uchiha. Después de todo su amor te ha escogido por sobre el del Kazekage, sólo hace falta que se lo hagas recordar.

Naruto sonrió aun tumbado en ese lugar.

—Entonces viejo, tú también necesitas recordar a cierto doncel que es tuyo no por su cuerpo sino porque sus sentimientos te pertenecen y dejarle claro a Kabuto que nadie más que tú puede torturarlo.

—Por supuesto, mocoso.

El día siguiente había llegado y con ello las nuevas armas venidas y traficadas del extranjero. Gaara y Sasuke enseñarían a los líderes de escuadrón para que estos enseñasen a sus aprendices y subordinados después.

—Dobe, debes tener gracia en el maldito porte.

Sasuke hacía que el rubio apoyase correctamente la carabina en el puño, justo en el espacio destinado a esto. Sin embargo, Naruto sólo quería observar como los ahora mechones largos de Sasuke se movían con el viento y como Sasuke de forma desinteresada se los acomodaba detrás de las orejas.

Cuando uno de estos mechones se salió del lugar dado por su dueño, Naruto soltó el disparo que dio cerca del blanc,o para después sujetar este mechón con sus dedos y acomodarlo detrás de la oreja del azabache.

— Concéntrate.- le reprendió Sasuke con un leve tono rosa en sus mejillas.

Naruto observó que Gaara estaba entretenido con Jiraiya, mostrándole la postura correcta para disparar, había sido planeado por su padrino que Sasuke le enseñase a él y éste seguía sin observarlo directamente como si quisiera sacar de su mente el hecho de que verdaderamente estaba vivo. Cuando comprobó que estaba lo suficiente distraído, acercó a Sasuke con un brazo, con el brazo libre. Cuando éste quiso librase de él, lo atrapó con sus brazos y la carabina que era cogida por cada una de sus manos en cada lado diferente.

— Sé que en el fondo de ti intentas desesperadamente no sentir todo lo que quieres al verme vivo ¿O en verdad te da igual que esté vivo? ¿Preferirías estar casado con éste y cuando llegue aquí comprobar que enterraron mis cenizas hace mucho tiempo?

Sasuke intentaba sin muchas ganas verdaderas de apartarlo. No podía evitar que sentir como Naruto se presionaba contra él, encendía un extraño calor en todo su cuerpo. La forma ruda y descuidada con que lo atrapaba, pero a la vez con cariño en su tono de voz, casi como si rogara por una verdad.

— La verdad siempre es mejor que la mentira- dijo con simpleza y esta vez sí trato de soltarse.

— Esa no es la respuesta que te pedí ´tebayo.

Sasuke le empujó con fuerza y logró que lo soltara aunque acabó con un golpe en su espalda contra la carabina.

— Sasuke...

El pelinegro aun adolorido, simplemente comenzó a alejarse. Dio tres pasos, se detuvo y giró.

—La respuesta es obvia, idiota. Ni siqueira hace falta que te la diga.

Gaara pareció notar que estaba discutiendo, por lo que se acercó al moreno, le quiso tomar de la mano, pero Sasuke se la esquivó.

— Lo siento, Gaara.

Más frio de lo que nunca pensó ver a Sasuke con Gaara, este simplemente le dio una reverencia medianamente marcada para volverle a decir "Lo siento". Después de ello, el azabache siguió con su camino hacia los establos.

El pelirrojo parecía querer destrozarse el labio inferior pues lo mordía con verdadera rabia. La mirada de éste se cruzó con la de Naruto, quien ya había dejado de echarse ese tinte natural a su cabello por lo que ahora casi la mitad de su cabello era rubio.

— Sólo sabes hacerle daño.

Escuchó decir casi como murmullo grave de la boca del pelirrojo.

— Te equivocas ¿acaso no ama a Masaru?

—Daría su vida por Masaru— contestó rápido.

— Ahí ya tienes algo bueno… nuestro hijo es prueba que todo lo que sucedió entre nosotros no fue puro sufrimiento ´tebayo.

Quiso dejarlo ahí parado para que meditará solo, para que se carcomiera la mente entre divagaciones tanto como él lo había hecho. Sin embargo, cuando quiso marcharse la voz de su rival le detuvo.

—Masaru también es la memoria viviente de que yo fui más su padre que tú y que fui de Sasuke su compañero y marido durante todo este tiempo.

Esta vez fue Gaara quien se alejó, dejando a un Naruto un poco dolido por las palabras del pelirrojo: era cierto, Masaru no debía ni recordarlo. Se animó así mismo, dándose unos golpecitos en el rostro.

— ¡No importa! ¡Que yo hare que mi adorable Masaru piense en mi como su padre de nuevo!

Más relajado con ese auto ánimo y su característico puchero y movimiento de brazos cuando se animaba se dirigió hacia sus subordinados para comenzar el entrenamiento de esta nuevas armas que sólo los más calificados cargarían pues en verdad no podían ser utilizadas todo el tiempo; eran destinadas para dar un golpe fuerte, debilitar al enemigo y de ahí pelear como normalmente se hacía con cualquier tipo de arma blanca.

Estaban de nuevo todos reunidos para el almuerzo, compartiendo un buen trozo de res entre ellos, que eran los altos mandos, por así decirlo. Los demás estaban alrededor de ellos reunidos con sus familias y amigos. Jiraiya hacía sus bromas pero el Kasekage, Naruto y Sasuke se dedicaban comer en silencio. Por lo que, el general estaba un poco harto de la forma en cómo se ignoraban mutuamente y al mismo tiempo le ignoraban a él.

—Vamos, si siguen de esta forma el trabajo en equipo se vendrá abajo. Después de todo, ustedes guiaran el ataque al palacio del hokage.

— No necesitamos conversar con Uzumaki para hacerlo- contestó Gaara.

— ¿Por qué un extranjero debe guiar el ataque?

— ¿Empezamos con la xenofobia? Y así dices que guiaras un mejor gobierno, anciano- le reclamo Sasuke a Jiraiya.

Jiraiya alzo sus manos como si así se defendiera de las acusaciones y mirada penetrante del doncel.

—No, no... Kazekage, esperaba tratar esto a solas, pero verdaderamente espero que nuestras regiones tengan un buen trato y que incluso haya un libre ir y venir. En estos años he analizado las propuestas de Orochimaru y hay muchas que son rescatables, el problema es en lo que sea torcido. Bueno, en la que lo torció su asistente.

E l Kazekage dejó de lado su mirada asesina y fastidiada para esbozar un rostro serio. En esos momentos era el Kazekage, no el prometido celoso de Sasuke.

— Por supuesto. Yo también espero poder unir nuestras aldeas en un buen tratado que nos convenga a ambos. Además, ese era el trato inicial con Orochimaru, pero en estos años se ha visto muchas hostilidades e incluso hemos comprobado que nos han tratado de boicotear comercios, al principio pensamos que eran simples delincuentes, pero cuando capturamos a uno tenía la marca de los soldados del gobierno en su hombro. Creo que Orochimaru no ha estado bien desde hace un buen tiempo.

—No, no lo ha estado. Y no me lo dijo, a pesar que me gane su confianza creo que no toda. Además creo que Kabuto le daba malos consejos y sin que Orochimaru lo notara comenzó tomar el control. Llegó un momento en que Orochimaru notó que prácticamente sus soldados no le eran leales a él sino a Kabuto. Creo que por eso me dio una pequeña legión. No supo como manejar, tenía que complacer a tantas personas a las que prometió y al final decidió por sacrificar a los de menor clase.

—"Menor clase" ¿esa es tu forma honrosa de expresarte de los pobres?

—Ya basta, ahijado, tampoco podemos pedir que alguien que ha estado toda su vida en una burbuja lo entienda rápido. Lo importante es que a pesar de todo, los Uchiha decidieron ayudarnos y otros nobles también.

—Oh vamos, padrino, sabes que ellos esperan su tajada al traicionar a Orochimaru... es increíble como pueden sacarse los ojos. Ni siquiera las serpientes lo hacen: primero aclamaron a Orochimaru como su líder y ahora le dan la espalda como si nada. Porque recuerdo perfectamente que tú, Sasuke Uchiha, estabas de acuerdo con ellos y a toda tu familia le importaba muy poco lo que los demás sufrieran siempre y cuando la clase alta estuviese bien. Pero ahora, como sus malas negociaciones los están llevando a la quiebra, le van a clavar un puñal por la espalda como si nada ¿No era tu maestro?

— ¡Tienes razón! ¡Me importaba poco antes lo que Orochimaru hiciera! ¡Y sólo buscaba crecer a como dé lugar! – exclamó exaltado sin ponerse a pensar que algunos lo escuchaban- ¿pero sabes qué? Comencé a notar que eso no iba bien, fue cuando por primera vez me lo tome personal...

— ¿Personal?

—Por supuesto... cuando pensé que te habían asesinado... ahí fue cuando me lo tome personal.

Sin decir nada más se retiró de los presentes después de una leve inclinación a Jiraiya. Después de todo, cuando esto terminara estaría bajo su mandato y debía comenzar a mostrar cierto respeto.

— Es la verdad- murmuró con dolor el pelirrojo, quien también dio una leve inclinación antes de dar la vuelta— La verdad es que lloró mucho por ti… tanto que pensé que no se recuperaría. Pero lo hizo por su hijo, por su familia, por su venganza, por tu memoria; pero fui yo quien estuvo a su lado en ese momento.

Naruto volvió a sentarse, sintiendo como todo le daba vueltas y como un espeso amargor se instalaba en su boca, haciendo no disfrutable su comida. Otra vez volvió a herirse los labios al mordérselos sin piedad tratando de acallar esa idea que punzaba en su mente. No quería hacer sufrir a Sasuke pero tampoco quería sufrir él. Había sufrido demasiado estos años y estaba harto de eso. Además de Gaara, debía aceptar que es hombre en verdad había cuidado de su familia como si fuera suya. No podía negar que le agradecía haber levantado a Sasuke, haber ayudado a criar a su hijo, haberlos protegido; sin embargo, los sentimientos egoístas naturales de todo ser humano le contradecían "No te lo cuidó por ti, te lo arrebató" ¡¿Cual era la verdad?! Porque al cuidar de Sasuke y de su hijo, prácticamente se los había arrebatado, pero de alguna forma él los dejó primero.

— Sasuke…

Y ahí veía a la persona que había amado desde niño, a la persona que creyó perdida para siempre, a la persona que a la vez creyó recuperada y a la que otra vez, al parecer perdía. No quería perderle, no quería que le fuese arrebatado una vez más. No era justo que lo fuera. Sasuke ya era suyo, éste le estaba correspondiendo y al pasar los años, con seguridad serían una familia. Además, Masaru, ese niño había sido como un hijo… no, era su hijo: él le vio crecer, le vio cambiar, le vio dar sus primeros pasos, sus primeras palabras.

— Lo siento, Gaara.

Terminó girando a Sasuke de una forma un poco brusca. Éste no lloraba, sílo mantenía la mirada gacha.

— ¡Deja de decirme lo siento!- dijo con una voz que trataba de ocultar inútilmente su desasosiego —Dime ¿Qué harás? Seguiremos juntos, seguiremos con nuestros planes de iniciar una nueva vida ¿Verdad?

No quería sonar como si rogase, tenía su orgullo, pero estaba desesperado ¡No era justo! ¡Sasuke no debí dejarle! No por ese sujeto que los volvía separar.

Los ojos de su amor eterno ya no guardaban serenidad, estaban decididos... Y eso podría ser muy malo o muy bueno, dependiendo de cómo apreciase una verdad sin tapujos y sin suavidad, era como saber que le clavaría un puñal con anticipación y no podía hacer nada para evitarlo...

—No… ya no. Debí estar demente para enredarme en esto de nuevo. No, lo siento, pero no. Sólo te pido que mantengas tu promesa de no involucrar en esto a Masaru, él te quiere…

— ¡Claro que me quiere! ¡Y yo lo quiero a él!- exclamó mientras le sujetaba con fuerza los hombros, se los apretaba como si el dolor que seguramente le causaba, sin con ello le demostrase que le amaba. — Sasuke, tu sabes que Masaru sueña con que estemos juntos... sabes que sueña con llamarme padre. Naruto podrá ser su padre de sangre, pero ¿acaso no he sido yo quien sabe todo de él? De ti... lo sé todo, también.

¿Culpa? Acaso verdaderamente conseguiría que Sasuke le dijera que sí, haciéndole sentir culpa y haciendo más pesada la carga de ser el padre doncel. ¿Culpa?...cuando Sasuke llega a su límite, él es consciente de que pierde la paciencia y que ni sentir culpa podrá cambiar el resultado.

— No… estoy harto de esto. Esta relación extraña entre los tres nos ha herido a los tres en el pasado y ahora lo vuelve a hacer. Joder... ya basta…. Al demonio con eso... Gaara... al demonio…Voy a ser yo mismo, sin importarme que te este lastimando ahora... no, lo nuestro no va ser y creo que nunca podrá ser... nunca tuvo futuro desde el comienzo.

La mirada de Sasuke era decidida y corroboró lo que siempre supo…que desde el día en que no se llevó a Sasuke después de que éste se casara, lo había perdido para siempre. Porque Naruto tendría que estar muerto para que el azabache le considere y aún así tendría que competir contra su recuerdo como ya lo había hecho.

— Sólo quiero que mi hijo este bien. Ya no tengo cabeza para pensar en ti o en Naruto.

Y aunque ahora su mirada fuese más conciliadora y le diera esas palabras que podrían significar esperanza, su mente le dictaba claro que debía comenzar a cambiar la mirada que tenía hacia Sasuke si no quería sufrir más. Y aún así, había un ímpetu por alejarlos y lograr su eterna fantasía…

— Sólo, déjame estar cerca de Masaru aun cuando vuelvas con Naruto y dame tiempo para hacerme a la idea de que estuve cerca de estar contigo para siempre, pero que ahora debo verte como amigo.

Gaara quiso acercarse y besarle aunque sea por última vez; sin embargo, el doncel se apartó, le negó con la cabeza. En un futuro pensaría que sí, fue mejor que no hubiera beso de despedida, pero por ese momento, se mordía el labio para no gritar a los cuatro vientos ¡Eres mío! "Al menos déjame sentirlo por última vez" Pero la última vez había sido la única vez.

— Todo el tiempo que quieras, Gaara, pues también agradecería que no te alejaras para siempre... eres un buen amigo y compañero. Al menos, dale un tiempo a Masaru para que comprenda que en verdad tú nunca serás…

Fue esta vez él quien negó.

—No, Sasuke, tú mismo lo dijiste: que los lazos de sangre no son lo importante. Para mí, Masaru siempre será mi pequeño Masaru, aún cuando no pueda ser tú marido.

Un último abrazo, selló el pacto de amistad. Un abrazo en el cual, Gaara quería aprisionar a Sasuke en sus brazos para siempre, pero el cual, verdaderamente, sólo duró unos segundos; en los cuales, detalló el grado de calidez del azabache.

Los días pasaban con cierta rapidez entre el entrenamiento con las nuevas carabinas adquiridas. Eran pesadas, toscas y lentas, pero usada en el momento ideal podrían serles muy beneficiosas. Una semana pasó y ya tenían seleccionados a los miembros que las utilizarían. De nuevo se harían pasar por personas normales. Armarían una pequeña revuelta cerca al palacio y de ahí dispararían a los soldados que la protegían, para que otra facción liderada por Naruto invadiera estos territorios. La guarnición de Jiraiya seguiría enfrentándose en territorio neutro a la fuerza principal, pero tomando el castillo quitarían uno de los principales lugares de abastecimiento, tanto de equipo como de soldados. Y además, no tendrían donde regresar, con esto la mismita capital quedaría ocupada. Era arriesgado pero cada familia prestaría su propia guardia para evitar una nueva toma del ahora Hokage o de su segundo al mando. Aunque tenían interés de que encontrarían en la casona. Hace un par de días les había llegado la información de que el Hokage salió a dar un pequeño discurso pero iba mas vestido de lo normal. Además se le veía un poco diferente. Y ahora parecía que si salía a dirigir propios hombres y estos parecían muy leales.

— Así que aquí estabas… tu prometido está preocupado porque no te encuentra por ningún lado...- murmuró Naruto mientras se sentaba al lado de Sasuke

Éste le observó para luego volver su mirada al cielo, observando las estrellas que se veían más nítidas que en ningún otro lugar.

— Ya no es mi prometido.

Un cierto malestar que estuvo constante por días, abandonó el cuerpo de Naruto; sin embargo, no dijo nada, manteniéndose inusualmente callado.

—Nunca había pensado que en Konoha se pudiera ver las estrellas así – murmuró de repente el azabache.

Naruto sonrió y se recostó a su lado. Un sentimiento familiar les envolvió, pero a la vez nostálgico. Ahora les parecía tan lejano que hayan sido esposos y hayan sido felices con sus caracteres contrarios, con lo difícil que era sostener una conversación de cualquier tema. Siempre, siempre terminaba en pelea y uno que otro golpe.

— ¿Acaso estás tratando de hacer lo mismo que yo?

El doncel volvió a mirar hacia Naruto y éste le tomó de la mano sin despegar la vista del cielo.

—Masaru estará bien, Sasuke. Itachi y mi hermano lo protegerán con su vida si es necesario.

Sasuke esbozó una mueca de sorpresa por que Naruto le había entendido. Sentía angustia por su hijo, demasiada. Y fue cuando recordó lo que Naruto le había dicho hace unos días sobre las estrellas. Por ello, se recostó y comenzó verlas, buscando sentirse un poco más tranquilo al pensar en que Masaru quizás las observaba, y si no, que ambos estaban bajo el mismo cielo.

— No es del todo reconfortante, pero por lo menos te quita un poco la angustia. ´tebayo.- dijo con una sonrisa el rubio.

Naruto se acercó a él entrelazando sus dedos con los de Sasuke, queriendo transmitirle ternura y paciencia, fortaleza. Le presionó la mano para tranquilizarse, pero seguramente para Sasuke era terriblemente peor que para él. Después de todo, Sasuke siempre había estado de alguna manera cerca de su hijo. Le dolía pensar ello, pero en él, el dolor de estar lejos de ellos había sido amortiguado por los años, casi como una herida que duele y que sigue doliendo pero con el cual te llegas a acostumbrar.

—Debe estar preocupado por mi….

— Sasuke, cálmate... todo va estar bien… según las pocas cartas que me llegaban, Masaru es un niño con bastante fortaleza pero muy apegado a ti, sin embargo también tiene un buen apego hacia mi madre e Itachi.

—Todos lo adoran... – contestó Sasuke- Todos intentaban que tuviera todo y que nuca sintiera tu falta de presencia. Y creo que se volvió fuerte, creo que es feliz sólo con nosotros. Por eso…

Se desligó de la mano de Naruto.

—No quiero que lo atormentes…

No muchas veces, Sasuke dejaba verle este tipo de rostro: preocupado y triste.

— Tú estas muerto para Masaru….y…

El doncel golpeó el césped con fuerza, haciéndole notar su malestar y confusión: la contradicción de no querer hacerle sentir mal con respecto a su hijo, pero también la preocupación por el niño.

En respuesta le tomó de la muñeca firme, para que le escuchara sin girar o huirle.

— No quise abandonarlos. Y no quiero perderme a mi hijo más de lo que ya lo he hecho. No espero que me quiera igual que seguramente quiere a Gaara, sólo dame la oportunidad de acercarme a él poco a poco. ¿Por qué crees que sigo vivo y con energías? ólo es por él, sólo por volver a verlo y por lo menos ser su amigo, ya que no sé si lograré que me quiera como a un padre. Los años que me he perdido , nunca podré recuperarlos.

Sasuke volvió a recostarse pero esta vez le dio la espalda a Naruto, mientras comenzaba a desgarrar las hojas de césped bajo su mano. Una delgada línea curveada en su rostro denotó que las palabras de Naruto le habían dado algo de tranquilidad. Sí, entendía los sentimientos del rubio por su hijo, pero aún tenía recelo. Nadie debía lastimar nunca su hijo, sabía que era parte de crecer, pero estaba seguro que era capaz de asesinar con tal de protegerle.

Pero, pronto sintió que el rubio, se acercaba por detrás hasta apegar sus cuerpos lo bastante cerca para sentir todo de Namikaze. El aliento de éste chocó contra su nuca y le provocó un cosquilleo. En vez de alejarlo de él cerró los ojos y dejó de arrancar las hojas del césped, se quedó quieto como si esperara algo.

— No te preocupes. Sé que amas a Masaru, pero yo también lo hago y no le voy a hacer daño. Masaru es la muestra de que ambos pudimos ser felices juntos alguna vez, de que nos amamos aunque sea sólo en el pasado. De que de nuestra unión puede esperarse algo hermoso, que puede resultar mejor que bien…

Mientras le iba diciendo estas palabras en un tono suave, que le tranquilizaba sus preocupaciones, pero que a la vez le llenaba de dudas con respecto a su relación, que trastornaba su cuerpo con débiles corrientes en todo éste.

Debió admitir que casi soltó un jadeo cuando, Naruto comenzó a besar su cuello y después casi se sintió ahogar cuando este le mordió levemente y después, al sentir su lengua, creyó que casi podía doblarse de placer.

Cuando Naruto empezó a posar sus manos sobre su pecho, al principio con cuidado como si empezara reconocer el cuerpo del otro, para después comenzar a pasarlo y repasarlo con familiaridad como si hubiese recordado los tiempos antiguos, su razón comenzó a preguntarle si estaba bien seguir o si debía detenerle; su cuerpo fue el que respondió con un pequeño gemido.

Nunca había sentido de esa manera, quizás era porque verdaderamente le había extrañado. Porque ahora no pudo recordar el nombre de la otra persona con que la que había compartido intimidad, sólo sabía que estas sensaciones no se comparaban a nada. Porque eran sólo caricias superficiales pero en las que sentía como el mayor de los placeres hasta ahora experimentados. Seguro se veía tan necesitado, pero ni siquiera picar a su orgullo de esa manera le provocaba alejarse, sólo quería dejar de sentir preocupaciones y envolverse por unos minutos en los brazos de Naruto.

— Nar...ruto...— susurró con voz aguda y abrió sus ojos.

Se dio la vuelta y se dejó caer sobre toda su espalda. El varón parecía pensar que quería librarse de sus toques porque le atrapó de las muñecas y se posicionó con las piernas cada lado para atraparlo. Sasuke sonrió de lado.

—Sabes que así podría darte un golpe en tu "amiguito"

El rubio rió como hace mucho no lo hacía, con esa picardía propia de él.

—Pero creo que quieres saludarlo de otra forma ´tebayo. — le devolvió con sensualidad la mirada.

Sasuke de pronto esbozó un rostro serio y sus ojos se pusieron un poco vidriosos. Naruto tembló con un poco de inseguridad, pero lo siguiente le sorprendió, Sasuke le atrajó hasta él y sus labios chocaron en un suave y tierno toque, y ambos quedaron con las frentes juntas, respirando el aliento de otro.

—Estás vivo… de verdad estas vivo.

Y Naruto pudo sentir los brazos de su ex esposo arañarle por sobre la ropa como si quisiera comprobar con todos su sentidos que en verdad era cierto. La voz del doncel se escuchaba entrecortada, queriendo tapar su momento de necesidad con fuerza que ahora no tenía voluntad de portar. Su fuerte agarre sólo podía denotar la necesidad de comprobar que su marido estaba vivo y esta ahí….

— ¿Recién lo crees? teme… ¡¿Quién te ha estado incordiando toda esta semana?

—No sé: un doble tuyo con cabello negro… - mencionó acariciando los cabellos que ahora ya estaban más rubios que negros.

Ambos sintieron una felicidad embargarles, como si verificaban que sí: la persona que amaban estaba entre sus brazos. Naruto se acercó a Sasuke y le abrazó así en la posición que estaba, aspiró su aroma, besó su cuello y luego su mejilla, juntó su frente y narices y sus miradas chocaron. La conexión y el reconocimiento recién empezaban. Las lágrimas de ambos llenaron sus ojos y las dejaron fluir. Una extraña semana de negación, de desconsuelo, pero ahora todo carecía de importancia; era como si en verdad recién aceptaban que se tenían uno al otro. Sasuke al fin podía sentir con todo su ser que Naruto estaba vivo y que Naruto era suyo.

—Te extraño estúpido dobe, inútil…y no te lo volveré a decir…. Pero te extraño estúpido..¿Por qué idiota? Ahora…

—No importa… no me importa si fuiste de alguien más o si yo estuvo con alguien más... ellos no tienen importancia ¿Sasuke, desde cuándo piensa tanto en los demás? Saca tu yo bastardo... lo único que quiero es que seas egoísta con nosotros…. ¿te importan las mujeres con las que tuve sexo? No fueron nada, sólo fueron una ayuda de mano… nada… Tú eres mi pareja… y ahora no quiero saber si te gustó o no Gaara, porque soy tuyo y tú mío.

— Tú eres mío, Naruto. — le corroboró con una voz gruesa y una mirada penetrante que gustó el rubio.

—Tanto como tú también lo eres.

Se juntaron en otro abrazo completo de cuerpos, tanto como las piernas y los brazos estaban tratando de apegarse al otro, respiraban agitados y entonces se encontraron para volver a besarse con tranquilidad, queriendo disfrutar lentamente del sabor del otro hasta que fuera hora de levantarse, seguir con los planes y enfrentar a todas los problemas que se les venían y sobre todo que tendrían que lastimar a alguien. Aunque también a un par de muchachas que habían pensado que el rubio era libre y ahora observaban a la lejanía a Sasuke con odio. Bueno, a ellos no les importaba lastimar. Naruto nunca les había puesto alguna esperanza y eso era suficiente por ahora. Ambos eran posesivos, pero quizás por ello ahora sólo querían marcar al otro con precisión y fundirse más y más en esos toques y en roce de sus cuerpos.

— Te extrañe, te quiero teme... mi maldita debilidad y mi verdugo… si alguien ha de matarme, creo serás tú …

Naruto se recostó totalmente sobre el cuerpo de Sasuke y coló sus brazos por debajo del cuerpo de éste, abrazándole; Sasuke sintió las caricias suaves en su cuello y luego en su clavícula de parte de los labios de Naruto y sólo pudo suspirar complacido de sentirse deseado y amado por Naruto. Porque aunque fuera cruel, era lo que su cuerpo y mente de verdad pedían. Se dejó llevar por el sentimiento del momento, y sólo porque era el final del reencuentro le correspondería el abrazo con ganas, apresaría las caderas del rubio con sus piernas y con una de sus manos acariciaría con suavidad impropia de él los cabellos rubios, sonriendo al verlos cada vez más claros. Y le diría lo que quedó atorado por todos estos años... lo que únicamente podía decirle a Naruto que en esta o en la otra vida:

— Te amo, dobe... sólo por esta vez… te diré que ganaste: de verdad que eres terco hasta conseguir algo.

Y cuando se encontraron con la mirada se besaron lentamente, mientras sus manos comenzaban a acariciarse mutuamente pero de forma lenta, queriendo recordar el cuerpo del otro.


Notas finales: Gracias por leer y espero que les haya gustado el reencuentro y el comieno de la reconciliación. Personalmente estuve motivada apra poner ea parte melosa, aunque por momentos quería hacerles sufrir más. Bueno, ahora vien la acción y se sabra que fue de Orochimaru, la pelea y ambos plearan hombro a hombro. Y espero qeu sasuke no me haya salido muy cc por demotrar un poco sus s sentimientos, pero creo que aqui eta plnateado de otra forma. Este capitulo fue isírado en una frase de un profe No busquee ser el primero, sino el último, sobre todo si mas a esa persona" espero la entiendan. Depues de todo, es mi punto de ver las relaciones, espero que cuestionene y me comentn si les causó algo, aunque sea gans de ahorcarme. Ya falta poco!